Archivo para la categoría ‘Kim Ki Duk’
Marzo 31, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Hierro 3 (Bin-jip, 2004) es una de las mejores películas de Kim Ki-duk. Soy fanática del director coreano pero no había tenido la oportunidad de verla. Los primeros 20 minutos son fascinantes, ya resumen lo que veremos después: una historia fantástica en la que no conseguimos saber qué es la realidad y qué la fantasía.
Dos personas viven una aventura de amor fantástica. Él vive usurpando casas, invadiéndolas temporalmente. Más tarde, ella se le une. Ambos son como fantasmas que deambulan por la ciudad. Ella regresa a la realidad, a su vida. Él logra convertirse en el ser etéreo que siempre estará cerca.
Puede ser una historia difícil de dirigir, bien porque caiga en momentos melosamente imperfectos, o por algunas obviedades que se escapan de lo espectral. Creo que el juego está ahí, en no saber si lo que vemos puede ser real o no.
La banda sonora, compuesta por una sola canción (entonces quizás no sea “banda”) es hermosa y envolvente, al igual que la fotografía, tan delicada como en Primavera, verano, otoño, invierno y primavera.
Me gustan los amores retorcidos y hermosos de Kim Ki-duk y la manera como se apropia del tema de género, especialmente cuando lo hace con mujeres maltratadas física y espiritualmente que encuentran su redención fuera de lo cotidiano (Este tema lo retomará después en Aliento, 2007)
Al final, una reflexión de Kim Ki-duk, quien también escribió el guión: “Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o es realidad”. Una tarde de un martes cualquiera puede generar la duda, sólo queda disfrutar del sueño.
Enero 9, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Juan esperaba que escribiera sobre alguna película que no hubiese visto, pero volví a Aliento, por cuarta o quinta vez. Primero, porque ayer me alejé un poco de Kim Ki Duk –con Bad Guy- y necesitaba traerlo de vuelta; segundo, porque en una tarde como esta, tenía que ver algo que me calmara la incertidumbre. Anoche la moneda de mi país fue devaluada y hoy mi gente amaneció con el monstruo de la inflación tocando las puertas, lo que me afecta directamente aunque esté lejos. Por ahora, aquí, prefiero hablar de cine.
Aliento (Breath o Soom, 2007) es un poema. Aunque trate sobre la muerte, es una película para vivirla. Los personajes se van reconociendo en cada decisión que toman donde se juegan el valor de la vida y el amor. Ayer comenté que es una de las mejores películas que vi el año pasado, hoy lo ratifico.
Yeon (Ji-a Park, la misma de Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera), es una sumisa ama de casa que se interesa por Jang Jin (Chen Chang), un preso condenado a muerte que encontrará su último aliento en ese interés. Los encuentros entre los personajes transcurren dentro de la cárcel donde somos testigos de la intimidad entre ellos gracias a la mirada intrusa de un guardia que jamás se muestra, interpretado por el mismo director.
Kim Ki Duk recurre nuevamente a las cuatro estaciones para lograr una fotografía vistosa y llevar el ritmo de la trama, aunque de manera más ingeniosa.
He leído varias críticas no favorables para Aliento, especialmente se refieren a un guión flojo y el empeño del director por resolver películas aptas para festivales europeos, dejando a un lado el público restante. Por mi parte, sigo creyendo que nadie maneja los silencios como lo hace él. Puede que Aliento no sea su mejor película, pero conceptualmente el gesto es lo que hace el film, y lo que conmueve al espectador.
Esta noche ofreceré una cena sencilla a mis amigos más íntimos para celebrar mi cumpleaños. Mientras cocino, veo la película, escribo este post y lloro. No se si por la preocupación económica o por la soledad que me trasmite Jang Jin… trataré de no derramar lágrimas sobre los tomates no sea que, por la noche, mis comensales lloren también y me convierta en la Tita de Como agua para chocolate.
Buen Provecho.
Enero 8, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Un director de cine es como un hombre con el que tienes una cita: te gusta, te puede sorprender, te atrapa, te enamoras y, en cualquier momento, te decepciona. O como dice Forrest Gump, que le dijo su mamá, que la vida es como una caja de chocolates, no sabes que sabor te va a tocar.
Hace años que me enamoré de Kim Ki Duk, desde que vi Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003) y ese amor se mantuvo a lo largo de varias películas: El arco (Hwal, 2005), Samaritam girl (Samaria, 2004) y, por supuesto, alcanzó su punto más elevado después de ver Aliento (Soom, 2007) una de las mejores películas que vi el año pasado.
Pero esta tarde descubrí, a mi parecer, el peor chocolate de Kim Ki Duk: Bad Guy (Nabbeun namja, 2001). Es anterior a todo lo que he visto de él, pero la decepción es igual. Es una historia sórdida que carece de sentido, con personajes sobreactuados, lo que la hace menos creíble. Los diálogos son completamente estúpidos y las acciones ilógicas. He visto muchos films sobre prostitutas, matones, mafia y demás, y este me parece uno de los más vacíos.
Han Ki (Jae-hyeon Jo) es un chulo que se enamora de Sun-Hwa (Won Seo), la verdad, todos se enamoran de ella. La chica encantadora cae en una trampa y se involucra “obligada” en el mundo de la prostitución del que no querrá salir a pesar de lo que llora todos los días, todas las noches, todas las veces que la enfoca la cámara. Mientras que Han Ki, es una especie de Bruce Willis en uno de sus peores personajes: recibe un puñal cada cinco minutos, hasta se salva –no se por qué- de ser ejecutado en la cárcel. “Hierba mala nunca muere”, diría mi abuela.
Ambos actores trabajaron junto al director en La Isla (2000), por suerte, son las únicas dos películas de Won Seo, mientras que de Jae-hyein Jo leí en internet que la película fue un éxito de taquilla gracias a su actuación… tengo mis dudas.
Considerando la ubicacion cronológica de Bad Guy en la cinematografía del director coreano pensaría entonces en la experimentación forzada, bajo presupuesto, adaptación de clichés o cualquier excusa para haber escrito y dirigido esta barrazada ochentosa, porque el Kim Ki Duk que me gusta es posterior a esto.
Igual, como cualquier hombre que me decepciona y del que vuelvo a enamorarme, veré otra vez Aliento, para justificar su presencia en mi altar personal de directores de cine.
Ya les contaré.
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