Refrescando la tarde
Verano en Buenos Aires.
Temperatura: 31º
Humedad: 79%
Lo que queda es tomar mucha agua y ver una película refrescante.
Al cine local llegó como Sarajevo, mi amor, por su título en francés, Sarajevo, mon amour. En inglés la llamaron Esma´s Secret, pero en su idioma original, bosnian, se llama Grbavica (2006). No es una revelación del cine austriaco pero sí es una película encantadora, de esas tantas que te dejan al final recompensado después de haber llorado desde la mitad hasta el final. La primera película de Jasmila Zbanic, obtuvo en el festival de Berlín el Oso de Oro 2006; Premio del Jurado Ecuménico y Premio de la película para la paz (“película para la paz”… me gusta eso)
Esma (Mirjana Karanovic – una de las musas de Emir Kusturica) es una madre soltera que, como muchas otras, está en la búsqueda de seres queridos desaparecidos en la Guerra de los Balcanes. Sara (Luna Mijovic), su hija, es una adolescente con problemas de conducta. Entre ellas, un secreto del pasado que mantiene la tensión de toda la trama.
Aunque desde el principio las señales que va dejando el guión son obvias, la tensión está en la incertidumbre de saber en cuál momento Sara conocerá la verdad sobre su pasado. A esta tensión se van sumando situaciones diversas que tienen que ver con la necesidad de Esma de complacer a su hija y mantenerla al margen de su realidad empobrecida y solitaria, y con las relaciones de Sara con sus compañeros de escuela y el descubrimiento de su primer amor.
Todos saben el secreto de Esma, hasta nosotros. Ahí está la magia de esta película que provoca ver en días como estos. El tema principal es la relación entre madre e hija, cuyo escenario post guerra suma, en vez de restar. Es una película sencilla, por momentos dura, pero que no necesita de grandes escenarios para hacerse notar. Ya Bosnia, blanca de nieve, es un paisaje irrepetible.
Sin más que decir… desfallezco. Necesito más agua.
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