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Creer o no

De cuál otra película pudiera hablar hoy, si no es de Paris je t´aime. El tema no es el día del amor y la amistad, o el amor simplemente. El tema es creer, o no. Por eso me gusta esta película, porque de cualquier manera, con cualquier historia, vuelvo a creer.

En Paris je t´aime participan los directores Olivier Assayas, Frédéric Auburtin, Gérard Depardieu, Gurinder Chadha, Sylvain Chomet, Joel Coen, Ethan Coen, Isabel Coixet, Wes Craven, Alfonso Cuarón, Christopher Doyle, Richard LaGravenese, Vincenzo Natali, Alexander Payne, Bruno Podalydès, Walter Salles, Daniela Thomas, Oliver Schmitz, Nobuhiro Suwa, Tom Tykwer y Gus van Sant.

Cada uno cuenta una historia ambientada en algún distrito parisino. Son cortos de cinco minutos que tuvieron que filmar los directores en dos o tres días y con los menos recursos posibles. Cada uno habla del amor desde distintos puntos de vista: madres desesperadas, jóvenes que se enamoran a primera vista, adultos que han perdido la fe, hasta mimos y vampiros que buscan su destino.

En 18 cortos hay un poco de todo: alegrías y tristezas, encuentros y desencuentros, oriundos y turistas, diferentes culturas, clases sociales y generaciones. Al final, todos buscan lo mismo: creer en el amor.

De todos, estos son mis preferidos:

En Faubourg Saint-Denis, dirigido por Tom Tykwer, el mismo de El Perfume, Natalie Portman es una estudiante de actuación que encuentra al hombre ideal para compartir su vida: un francés invidente. Es el mejor guión de la película, divertido y tierno.

En Bastille escrito y dirigido por la española Isabel Coixet, un esposo vuelve a enamorarse de su mujer cuando se entera que tiene una enfermedad terminal. Está a punto de dejarla, pero vuelve a descubrir sus detalles, sus defectos se vuelven virtudes. Aún después de su muerte, la sigue buscando en cada mujer con saco rojo.

Gus Van Sant, uno de mis directores favoritos, cuenta una sencilla historia donde dos chicos homosexuales, uno francés y uno norteamericano, no se entienden ni una palabra pero se enamoran a primera vista.

En Place de Victoires del japonés Nobuhiro Suwa, Juliette Binoche es la madre de un apasionado por los vaqueros. Una madre no se conforma con la pérdida de un hijo, pero ella tendrá que hacerlo cuando él mismo se lo pida. Binoche, hermosa como siempre, junto a un recio Willem Dafoe.

Tuileries de los hermanos Cohen y Porte de Choisy del australiano Christopher Doyle, fueron los dos cortos que dieron inicio al proyecto. Los otros son: Loin du 16e de los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas con la excelente actuación de Catalina Sandino; Parc Monceau del mexicano Alfonso Cuarón; Montmartre de Bruno Podalydès; Quartier des Enfants Rouges de Olivier Assayas, con la talentosa Maggie Gyllenhaal; Barrio latino de Fred Auburtin y Gérard Depardieu.

Y otros de Sylvain Chomet, Vincenzo Natali, Richard LaGravenese, Gurinder Chada, Oliver Schmitz y Wes Craven.

Una mezcla de buenas actuaciones, direcciones y sensaciones, que se disfrutan mejor si uno cree en el amor. Yo, a pesar de todo, creo.

Los personajes de Eytan Fox

Eyal (Lior Ashkenazi) es un asesino profesional que trabaja para el Mosad, el servicio secreto israelí. En una misión especial deberá encontrar a un ex oficial nazi que se esconde en Argentina (¡!) por lo que tendrá que relacionarse con los nietos del anciano. Axel (Knut Berger) irá a Israel a visitar a su hermana Pía (Carolina Peters) para convencerla de que regrese a Alemania. Eyal aprovecha la visita y comienza una amistad por conveniencia que da inicio a esta historia.

Se trata de Walk on water (Caminar sobre el agua, 2004) del norteamericano Eytan Fox.

Eyal, homofóbico, pasa mucho tiempo con Axel sin saber que es homosexual. Pía esconde a su hermano la verdadera historia de horror que oculta su familia. Axel, se vincula emocionalmente con un afgano. Eyal, cuya esposa se acaba de suicidar por no poder seguir viviendo con un asesino, no podrá cargar más con esa culpa… eso y más.

Hay varias lecturas de la película. Una tiene que ver con el conflicto nazi-israelí que no termina aún. Si bien la historia de Fox es un poco “halada por los pelos”, maneja bien el tema político. El personaje de Eyal, que simula ser un guía turístico, nos lleva por lugares míticos, como el mar muerto o el muro de los lamentos, que van sumando tensión a la trama. La alegoría constante a los carros-bombas, la música triste después de los atentados y el carácter xenófobo y conservador de Eyal la refuerzan.

Por otra parte, está el tema de la homosexualidad, tema que Fox retrató muy bien en la aclamada Yossi and Jagger (2002). Axel es el alemán liberal que le mostrará a Eyal que el mundo puede ser diferente. Por momentos, la amistad de ambos se vuelve incómoda, pero Axel, encantador, logrará que Eyal cambie de opinión con respeto a sus prejuicios sociales.

Al igual que Yossi and Jagger, que muestra la relación furtiva de dos soldados israelíes al mejor estilo de Brokeback Mountain, en Walk on water Fox juega con el erotismo de una manera muy sublime, por algo es una de las películas preferidas del cine gay.

Finalmente está el tema de la muerte o, más bien, la posibilidad de la vida. La moraleja de Fox se resuelve en un juego entre este límite.

Me gusta esta película, si bien no soy pro-cine-gay, me agradan estas propuestas atrevidas. Por algo Gus Van Sant es uno de mis directores favoritos.

Un crítico en internet dijo que la historia del abuelo nazi escondido en Argentina es difícil de creer… Lo invito a que se de un paseo por estas tierras del sur: Argentina, Chile… o Brasil, donde se refugió y murió Josef Menguele, el llamado “Ángel de la muerte” de Auschwitz.

 


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