La otra educación francesa
Un poema para mitad de semana… una película relajante, carente de cualquier perturbación, una delicia visual. No escatimo en halagos para Ser y tener (Être et avoir, 2002) de Nicolas Philibert.
Se trata de un documental sobre las llamadas “escuelas unitarias” o “clases únicas” en un pequeño pueblo campesino de Francia. Las clases únicas son las que reúnen a los niños del sector, de cualquier edad, y un sólo maestro los enseña y los prepara para acceder a la escuela secundaria.
Este es el caso de George López, un inmigrante español que tiene 35 años en la enseñanza, de los cuales ha pasado 20 en la pequeña escuela de Saint-Etienne sur Usson. Ahí, a lo largo de un año, López se maneja entre las necesidades, los problemas y las ocurrencias de un grupo de chicos de entre 4 y 10 años que muestran el lado más genuino de la educación primaria. La dedicación del profesor López, que solo interviene de manera directa en una entrevista, es la base del documental.
Ser y tener tiene una fotografía excelente. Contempla también la vida de los chicos fuera de su salón de clases, las familias, el trabajo rural de las laderas francesas, y el paso del tiempo. Tiene momentos geniales, llama a la reflexión y no nos deja indiferentes ante el globalizado sistema educativo actual. Recuerda un poco a la premiada Entre les murs, una ficción filmada como documental producto de las investigaciones de François Begaudeau (actor del film) sobre la educación francesa actual. Hay una diferencia abismal entre ambas películas pero vale la pena verlas y analizarlas.
Ser y tener obtuvo el César de la academia de cine francesa al mejor montaje, realizado por el propio Phiplip, el premio de la prensa extranjera acreditada en París y el Premio del Cine Europeo 2003 al mejor documental, entre otros lauros.
Hoy, más relajada, menos molesta con el mundo.
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