Vampiros precoces
La típica historia de vampiros quedó atrás. Después Let the Right one in todos los clichés vampirescos pasan de moda, ante la delicada depuración de un género ancestral.
Oskar tiene 12 años, es delgado, pálido y tímido. Es víctima de las burlas y maldades de un grupo de niños que juegan a ser bandidos. Una noche, Eli, se muda al apartamento de al lado. Extraños sucesos comienzan a pasar en los suburbios de Estocolmo. Un asesino que extrae la sangre de sus víctimas, un vecino que sospecha, una mujer contagiada de una extraña enfermedad, y una tierna historia de amor adolescente.
Es inquietante, por momentos perversa, las escenas de las muertes son memorables, fuera de lo común, el final imprevisible. Tiene un argumento narrativo y una fotografía impecable impregnada por la oscuridad de la noche y la brillantez de la nieve.
“Deja que entre el apropiado” sería la traducción literal de Låt den rätte komma in. El título en inglés es Let the right one in, y en español Déjame entrar o Criatura de la noche. Está dirigida por el sueco Tomas Alfredson. El guión es de John Ajvide Lindqvist, basado en su propia obra. Ya se habla de un remake por parte de otro director que ubicaría la historia en el año 2010, a diferencia de ésta, qeu se desarrolla en los años 80.
La actuación de los niños es impecable: Kåre Hedebrant, como Oskar, y Lina Leandersson como la pequeña vampiro que tiene 12 años “desde hace mucho tiempo”. Sus rostros son perturbadores, precoces, y hasta de una cierta ambigüedad sexual que es elemento recurrente en la trama. Dicen que en el libro de Ajvide está bien explicado, pero es muy acertada la decisión del director Alfredson de dejarlo a nuestra imaginación.
Más que el típico cuento de vampiros, es la inquietante historia de un encuentro romántico y sensible de dos jóvenes abandonados en su propia existencia. Uno complementa al otro, y eso es suficiente.


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