Hoy, te paso el testigo
Algunas películas deberían ser antigripales, con tantas que he visto en estos cuatro días ya podría sentirme mejor. Lo peor es que soy muy emotiva y si veo un drama –lo que más me gusta- lloro de principio a fin. Así que, mientras tenga esta gripe de año nuevo, nada de lloriqueos. Por eso esta tarde opté por un drama más real… más comprometido. Algo que pudiera ver después de tomar mi medicina y no quedarme dormida y que además me dejara ciertas dudas sobre el mundo que me entretengan un buen rato.
La chica del café es una de mis favoritas. Como dicen por ahí, la gente se refleja en lo que hace, en lo que ve, en lo que escribe. Es fácil para una mujer como yo preferir películas que tengan como protagonista una mujer sola que, a pesar de todo, no pierde las esperanzas. Algunas: Desayuno en Tiffany`s, Amélie, obviamente, Las horas, Bajo el sol de Toscana… sin mencionar alguna de Won Kar Wai.
The girl in the café (2005) es del mismo guionista de Realmente Amor y Cuatro bodas y un funeral, Richard Curtis, y está dirigida por David Yates. Me gusta la sencillez de la trama. A pesar de que tiene que ver con el G8 y todo el asunto político y social que eso implica, la historia de Gina (Kelly Macdonald) y Lawrence (Bill Night, excelente intérprete como siempre) me parece encantadora. Una mujer que sale de la cárcel a encerrarse en sus recuerdos y un hombre tímido que busca compañía se conocen en un café. Él, inteligente y débil; ella de opiniones determinantes pero con una gran tristeza a cuestas. El romance se desarrollará en plena cumbre del G8 del 2005 en Reykiavik, Islandia.
“Treinta mil niños mueren cada día por pobreza extrema… Cada tres segundos muere un niño que no debería morir”. Esta es la frase que dispara la curiosidad de Gina, pues ahí está la razón de su soledad. Y es justamente su determinación por llamar la atención de los que tienen la solución a este problema, lo que la separará del amor de Lawrence. Parece una película romántica como cualquier otra, pero les aseguro que no lo es, por lo menos no para mí. Tiene esa dosis de realismo social que nos afecta a todos, especialmente en momentos como este que sentimos que el mundo se nos viene abajo.
Quizás el teragrip me tenga un poco melancólica pero esta historia me hace sentir molesta y a la vez esperanzada. “Ocho hombres en un cuarto, podrían salvar literalmente, cientos de millones de vida”, dice el personaje de Lawrence. Recordé aquella escena de Cadena de favores (Pay it Forward), cuando Trevor (Haley Joel Osment) le pregunta al profesor (Kevin Spacey) qué hace él por el mundo, a lo que Spacey responde: “Me despierto cada mañana, tomo el desayuno y vengo al colegio. Doy mi clase y luego te paso el testigo a ti” (… o algo así)
La chica del café cierra con su propia frase: “Sometimes it falls upon a generation to be great. You can be that great generation” (Nelson Mandela. 2005)
Ufs… que buen comienzo de año!
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