Abril 26, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Siguiendo esta onda hitchcockniana me atreví a ver The birds. No es la primera vez que la veo, no tengo miedo imaginar que un par de palomas entrará volando por mi ventana, pero cada vez que veo el ataque de los pájaros a los habitantes de Bodega Bay, siento ese estremecimiento en el cuerpo que me hace encoger los hombros y arrugar la cara.
Esto es lo que hace que una película sea una obra maestra. Sin ánimo de ser complaciente, aunque no pueda evitar mi admiración por Alfred Hitchcock, considero que el montaje de Los pájaros, filmada en 1963, requirió de mucha habilidad e imaginación para lograr que una obra tan surrealista se convirtiera en un icono del cine.
Puedo escribir mil y una frases sobre esta película, recurrir a la Wikipedia, a cualquier blog o crítica reseñada en libros y siempre quedaré falla, pues hay mucha tela que cortar con esta historia.
El efecto que causa Hitchcock con las secuencias de cientos de pájaros atacando un pequeño pueblo es incomparable. Pero no solo la intriga del ataque, sin ninguna razón lógica, es el eje de esta historia. Antes que los pájaros decidan acabar con la humanidad, los personajes se ven envueltos en situaciones ambiguas en las que se juegan la personalidad. Pensamos quiénes son los buenos o los malos, aunque, al final, no tenga la mínima importancia.
La trama tiene varias lecturas: la niña rica en busca de aventuras que encuentra la aventura de su vida, la madre posesiva de carácter rígido que se verá doblegada por situaciones incontrolables, el joven que perdió a su padre y tendrá ahora que ser guía y cuidador de la familia, o la maestra de colegio enamorada que ve repetir su historia y sin embargo protegerá a los que más ama.
Mi escena favorita: la segunda noche que Melanie Daniels pasa en casa de los Brenner, mientras toman el café después de la cena, Melanie ve un pájaro al pie de la chimenea. En segundos, miles de pajaritos entran volando por la chimenea y atacan a los comensales. Ahí, comienza el pánico.
Slavoj Zizek tomó The birds como referencia para demostrar la relación entre el cine y el psicoanálisis. Yo, de cine sé poco y de psicoanálisis menos, por eso me conformo con ver Los pájaros sin analizar mucho que efecto causa en mi, de lo contrario, no podría dormir esta noche.
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Trivia: ¿alguien sabe en cuál escena de la película aparece el propio Hitchcock?
Abril 25, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Podría decir que Hitchcock está de moda, pero no es una moda. Hitchcock es Hitchcock, y se habla mucho sobre él estos días ya que se cumplen 30 años de su muerte (29/04/80). El maestro del suspenso, está entre nosotros.
Por este motivo vi The man who knew too much (1934), una de las últimas películas que Alfred Hitchcock filmara en Londres, antes de abrirse camino en Hollywood.
Este filme debe ser uno de los pioneros en este tipo de historias de intriga. Un hombre es asesinado, pero antes de morir, involucra a una familia en un asunto de espías y mafia internacional. Los Lawrence tendrán que hacer su propia investigación para dar con el paradero de su hija que ha sido secuestrada, y ayudar a la policía a terminar con una red terrorista.
El sello Hitchcock ya se siente en su primera década como director, la marca personal que más tarde lo hará uno de los más grandes creadores cinematográficos. Hay en esta película un humor maquiavélico impresionante, al punto de no saber cuando los personajes hablan en serio o en broma.
Desde la primera escena, rodada en un club de invierno donde vemos montañas de nieves y efectos especiales importantes para la época, notamos ese estilo que el director impregna en los personajes con una habilidad absoluta. Vale destacar la actuación de Peter Lorre como el malvado y calculador Abott, y de Leslie Bank como Bob Lawrence, el padre “tranquilamente desesperado” que no pierde el buen humor.
Mi escena favorita: la señora Lawrence está sentada en el auditorio donde asesinarán a alguien. Sólo ella lo sabe. Se desespera pues si avisa a la policía su hija puede ser asesinada por sus captores. Mientras aprieta en sus manos un prendedor de su pequeña, sus ojos se llenan de lágrimas, la escena se vuelve borrosa. Vemos lo que ella ve, Hitchcock hace que lloremos también.
Tengo El hombre que sabía demasiado en una edición especial de 1988 presentada por Tony Curtis (El gran Houdini, 1953). En la introducción, Curtis recuerda una anécdota de 1962, cuando Hitchcock presentaba un programa de suspenso por la televisión en el que los personajes eran, normalmente, eliminados y descubrió que, finalmente, la televisión llevaba el asesinato a las casas que, según sus palabras, “era donde debía estar”.
Como vemos, la televisión no ha cambiado mucho en los últimos años.
Abril 22, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Debo estar muy sensible para que una película me afecte tanto. Pero eso me pasó con Jude, dirigida en 1996 por Michael Winterbottom, el mismo de In this World.
Jude (Christopher Eccleston), es un muchacho autodidacta que sueña con ingresar a la universidad y convertirse en profesor. Aunque se casó con una chica de su pueblo, conocerá luego a su prima Sue (Kate Winslet) de quien se enamorará locamente. Cuando por fin logran vivir juntos, la vida les cambia y les pone la prueba más difícil de superar.
El fiilme está basado en la novela de Thomas Hardy, y muestra “los imposibles” de la sociedad inglesa de finales del Siglo XVII. Es una historia sobre el amor y la constancia, sobre lo que un hombre es capaz de hacer para cumplir sus metas. Podría decir que es implacable.
Kate Winslet luce fascinante como siempre. El año pasado cuando la vi en The reader, pensé que era su mejor actuación, pero es bueno verla en estas actuaciones de principios de carrera (Jude fue su cuarta película, después de Sensatez y Sentimientos)
Por su parte, Christopher Eccleston me atrapó hace varios años con el personaje de Raymond Calitri en 60 segundos, esta es la segunda vez que lo veo actuar y me sigue fascinando. Ambos hacen un buen trabajo en Jude, en los momentos más “felices” se nota la química entre los actores, en los más tristes se amoldan perfectamente.
Basta de llorar, es una historia más.
Abril 20, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Este es un documental de líneas. De líneas maravillosas que van apareciendo en pantalla mientras el genio español Pablo Picasso las va trazando.
Le Mystère Picasso es una película filmada en 1956 por el periodista y director de cine Henri-George Clouzot, que nos permite ser parte del proceso creativo del creador del Guernica, ya que vamos “presenciando” poco a poco la inclusión de cada línea y de cada color.
Mientras transcurre el filme vamos descubriendo los elementos más conocidos del pintor, ojos grandes, trazos rectos, cuadrados, y cómo éstos van dando forma a paisajes y personajes.
Cabe destacar que la música, con compaces heroícos de la madre patria, logra involucrarnos aún más en ese proceso. Casi se puede decir “yo estuve ahí”.
El documental, que cuenta con la participación de Picasso en el guión, fue declarado Tesoro Nacional por el gobierno francés en 1984, y es que Clouzot se vale de una técnica cinematográfica muy adelantada para la época.
No diré más, sólo disfruten de estos maravillosos 70 minutos disponibles en Naranjas de Hiroshima, una página de documentales que además recomiendo.
Para ver el documental completo clik aquí: Le Mystère Picasso.
Abril 18, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Las ovejas son como niños a los que les gusta ir a la peluquería, por lo menos esa fue la sensación que me dio al ver como se quedan tranquilas mientras les trasquilan la lana. Sweetgrass hace memorable esta secuencia, y la de miles de ovejas atravesando un río, y la de un cowboy durmiendo, y tantas otras que se disfrutan en este documental de pocos diálogos y muchos beeee..
La película está dirigida por Ilisa Barbash, cineasta, escritora y curadora de fotografía, trabaja en el Museo Peabody de la Universidad de Harvard; y Lucien Castaing-Taylor, director del Laboratorio de Etnografía Sensorial de la Universidad de Harvard. Este dúo de antropólogos se vale de paisajes repetidos en el cine pero desde otra óptica (Seguramente hubiese inspirado mucho a Ang Lee para Brokeback mountain). Tardaron tres años en recopilar las imágenes para editar un trabajo impecable de 100 minutos de duración en el que muestran la relación hombre-naturaleza.
Creo que el logro está en lo que percibe cada espectador. En lo personal, me sirvió para repensar el mundo desde la naturaleza. Esa fue mi sensación con secuencias magistrales de ovejas pariendo, comiendo, andando por las praderas de Montana, los paisajes encantadores y la vida sosegada de los granjeros.
Con Sweetgrass cierro el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires que terminó hoy. Una elección relajada para un domingo granizado.
Abril 17, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
La sinopsis de A tale of two mozzies, un comic importado desde Dinamarca para el BAFICI, dice así: “Una divertidísima aventura plagada de personajes originales y cómicos, y con coreografías que remiten a los grandes musicales de Hollywood. Egon (un mosquito capaz de asombrar con sus proezas sobre la bicicleta) y su novia Dagmar se lanzan a recorrer el mundo, pero en su camino se cruza Dominella, la cruel reina de las hormigas rojas que está intentando apoderarse del reino. A Egon y a Dagmar les toca hacer de héroes y para ello utilizarán tres poderosas armas: la música, la bicicleta y la imaginación”.
Pero… ¡un momento por favor!, la película dirigida por Jannik Hastrup y Fleming Quist Moller, con guión de este último, es lo más bizarro que he visto este año. No sólo porque Egon es el antihéroe (es un mosquito pretencioso, malcriado y egoísta) sino que la bailarina Dagmar es una lanzada que le coquetea abiertamente y los demás personajes son dudosamente infantiles.
Veamos varias situaciones: una abejita pretende enamorar a Egon por lo que le besa las piernas, lo baña con miel, y lo mete en la cama. Por su parte, Dagmar es la mosquita-fashion de la que todos se enamoran, hasta las orugas: en una escena una oruga le pide insistentemente un beso y ella le grita “¡no! me das asco, ¡eres un gusano!”
Otros animalitos del bosque no se quedan atrás: una hormiga roja deja de cumplir su deber como soldado para convertirse en un voyerista, el sirviente de la abeja reina insinúa varias veces que es “su” acompañante, las moscas –además de feas- son salvajes y groseras, las princesas hijas de la abeja reina son malcriadas al punto de que la madre tiene que complacerlas en todo, de lo contrario “no te dejaremos dormir esta noche”, una oruga vieja y fumona (el mismo personaje de Alicia en el país de las maravillas) insulta a los niños que ven la película, los llama “brutos”, porque supone que no le entienden lo que dice. Y así un sinfín de secuencias durante una hora diez minutos que desencajan en la sección BAFICITO.
Si bien la película comienza como un cuento infantil, con un topo diciendo “Hola niños, ¿han visto un mosquito en bicicleta? no, porque no ha nacido”, en 15 ó 20 minutos se pierde totalmente de contexto y presenta esta serie de eventos “desafortunados” para la audiencia infantil. Algunos padres se salieron de la sala.
Un cuento sobre dos mosquitos (2007) me pareció un comic interesante, con una estética similar a aquellas caricaturas de Merrie melodies que disfruté en mi infancia. Considero que el error está en calificarla para niños.
Ahora bien… ¿de qué niños estamos hablando?
Abril 16, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
“6 guerras, 10 recetas, 60.361.024 muertes”, es el slogan de Cooking History, un novedoso documental dirigido por el eslovaco Peter Kerekes, que cuenta una versión de las guerras europeas del siglo veinte por las voces de sus cocineros. Hay que detenerse a pensar en lo importante que es un cocinero en una guerra.
Imágenes crudas y violentas se mezclan con los testimonios -algunos tristes, otros orgullosos- de los cocineros y sobrevivientes. Kerekes recorre las ciudades europeas para mostrar una cara no convencional de los conflictos.
Las entrevistas son diversas, los cocineros recuerdan momentos claves, algunos incluso cuentan atrocidades que tuvieron que hacer “siguiendo órdenes”, pero sin arrepentimientos. Orgullosos todos del trabajo logrado. Un caso particular es el del panadero judío que pide trabajo en la panadería que abastecía un centro del ejército alemán, y cuyo único objetivo era envenenar con arsénico a los soldados
El aporte de Kerekes es mostrar las historias atroces y, con una pisca de imaginación, lograr sonrisas en el público. Resultó muy atractivo colocar una receta después de cada testimonio, recetas que siempre terminaron con “una pisca de sal”.
Pero… esto es un medio post, porque solo vi media película. Explico: supongo que la comida china que comí la noche anterior no estaba muy “fresca”, pero algunas escenas de Cooking History si estaban muy “crudas”. Unos soldados matando una vaca de un porrazo, otros degollando un cochino, la sangre, las tripas, la carne molida y demás detalles culinarios, no fueron soportados por mi estómago, por mucho que me esforcé.
Por eso, mis queridos lectores, ruego al que vio el documental completo, y se quedó además a la charla con el director, termine de contarnos el final.
¡Gracias!
Abril 15, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Te creís la más linda (pero erís la más puta) es un título que atrapa a cualquiera, pero hay que ver la película para quedar realmente atrapado durante 90 minutos en el mundo de Javier, un muchacho medio patán- medio bonachón que tuvo una mala noche… digamos que “el amigo” no le respondió.
Escrita y dirigida por Juan Manuel “Che” Sandoval –como trabajo de tesis de su carrera en la Escuela de Cine de Chile-, es una de las revelaciones del BAFICI. Sandoval, quien estuvo en el estreno de Buenos Aires, contó algunas anécdotas sobre la historia: “me han dicho que por qué escribí esa historia de teenegers… y qué más iba a escribir a los 21 años huevón?”
Según palabras del propio director, la historia está dedicada a la ex novia, a todas las ex, y gira en torno a la noche tormentosa de Javier (Martín Castillo, un no-actor que se las trae) y todo lo que vive luego de enamorarse de Valentina. Javier busca reivindicarse de cualquier manera de una mala y larga noche. Así, van apareciendo personajes divertidos que -con ese acento chileno casi inentendible- provocan gran cantidad de carcajadas.
Es una historia simple, sin muchas pretensiones, con diálogos frescos y jocosos, y actuaciones naturales (ninguno de los protagonistas es actor profesional), además de presentarse como una especie de roadmovie por la noche santiagueña, ¿o walkmovie?
Te creís la más linda… ganó el Festival de Cine de Viña del Mar y aseguró la segunda parte de la historia, que el Che Santiago ya está escribiendo.
Fue curioso ir al cine con un Martín Castillo a ver una película de otro Martín Castillo. Me pregunto si el primero se sintió muy identificado con la historia del segundo. Quién sabe… una mala noche la tiene cualquiera!
pd. Aquí les dejo la web de esta comedia chilena
TE CREÍS LA MÁS LINDA… No se pierdan la música!
Abril 14, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
Cinco niños se conocen en una feria y comenzarán la mejor aventura de sus vidas a bordo de un dirigible. Se trata de El dirigible robado, dirigida por el checo Karel Zeman en 1967, una de las joyitas del BAFICI.
Inspirada en los cuentos de Julio Verne, Zeman mezcla escenas con actores reales y técnicas de animación basadas en el dibujo, para hacer un collage sobre una historia fantástica y divertida
Las imágenes parecen estampitas y postales que cobran vida para contar la historia en la que se acusa a los niños de haber robado un dirigible, cuando apenas era novedoso el invento. A esto se suman un reportero audaz, un agente secreto -de apariencia similar al de la Pantera Rosa-, un empresario que esconde un secreto y las familias de los chicos.
Los trucos visuales son asombrosos para la época, tiene escenas mágicas y otras topes con diálogos un poco tontos, pero no desencajan mucho de una trama fresca e ingeniosa. Ukradená Vzducholod es parte de la sección BAFICITO del festival, pero es una película para toda la familia. Recordé, y deseé volver, a las tardes mi niñez cuando veía en la tele Las Aventuras de Huckleberry Finn.
Por ahora, les dejo este corto de Zeman, rodado en 1950:
KING LAVRA.
Abril 13, 2010 | Por adrimosar | # Enlace permanente
“No es tanto la genealogía del poder de Silvio Berlusconi, ni una explicación sobre el poder de la imagen; ni tampoco la denuncia de los efectos producidos por la televisión luego de treinta años de anestesiar conciencias, amordazar opiniones, comprar voluntades, embrutecer generaciones y erosionar letalmente una vasta y decisiva tradición cultural y política. Videocracy es, más bien, un ida y vuelta en el tiempo sobre cómo la lógica de la televisión fue moldeando a una clase política y, por extensión, a un país”.
Esta es la sinopsis de Videocracy, dirigida por Erik Gandini, un documentalista italiano radicado en Suecia. Lo mejor que he visto en el BAFICI; hasta ahora.
Con una mezcla de ironía, humor y desfachatez, la película gira en torno a varios personajes, reflejos de la sociedad italiana. Veamos…
Ricardo, es un joven obrero que quiere llegar a la televisión. Lo más cerca que ha estado es actuando de público en programas de concurso. Dice tener una mezcla entre Jean-Claude Van Damme y Ricky Martin, y se la cree, en serio.
Lelé Mora es el productor más importante de la televisión italiana, amigo íntimo de Berlusconi, conoce los secretos de los famosos. Todos los aspirantes a actor, cantante, modelo o “velinas” (chicas que bailan en los programas de concursos o reality show) lo buscan para que los ayude a llegar a la cima. Dice que no es simpatizante de Mussolini, pero tiene himnos y videos fascistas en el celular, y lo peor, es que los muestra, feliz.
Marella, es otra amiga íntima del presidente, son vecinos en sus residencias de verano. Tiene acceso a lugares donde se reúnen los más top de la farándula y del gobierno. Se dedica a tomar fotos en las fiestas de la alta sociedad y las vende en su página web. Pero no por dinero, le sobra, sino por placer.
Fabrizio Corona es el más descarado de todos (y el mejor personaje). Odia la farándula pero es uno más. Dirige una organización de paparazzi que no vende sus fotos a la prensa, si no a los actores, cantantes o políticos que quieren ocultar sus deslices. Estuvo preso por extorsión, tomó fotos a la misma hija del presidente, haría cualquier cosa por dinero, y me refiero a “cualquier cosa”.
Finalmente, Silvio Berlusconi, el presidente de la sonrisa impecable, que cuida cada detalle de su imagen y controla el 90% de la televisión italiana al ser dueño de tres canales privados y manejar la televisión pública. Es el hombre de negocios, el que mueve los hilos para que los demás aplaudan. Aquí no hay diferencia entre política y farándula.
Sobre los cinco personajes, especialmente los dos últimos, hay mucho en internet. Decir más es contar Videocracy. Invito a guglear algún nombre de éstos y descubrir que todavía hay un mundo allá afuera (o adentro de una cajita, en este caso) que puede sorprendernos.
Leí por ahí que Berlusconi es el Ciudadano Kane italiano. ¿Será?
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