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Una noche inolvidable con Nito Mestre

Canciones, recuerdos, melodías y mucha energía positiva.

Cuando todos miraban al escenario no pude contener mi curiosidad de ver “el otro espectáculo” Cientos de personas, aunque usted no lo crea, mayores y jóvenes, estuvieron unidos durante más de dos horas por una sola consigna: vivir y compartir las canciones y la música del gran músico y cantante Nito Mestre.  El ambiente de fiesta fue creciendo a medida que pasaban los minutos. La interrelación del público con Nito, fue metiendo uno a uno y a todos juntos en ese túnel que nos llevo a revivir cosas muy importantes. Algunos recordaron con las letras o las melodías momentos y vivencias inolvidables, romances de juventud, amistades, sitios,perfumes y paisajes. Muchas parejas compartieron el show tomadas de la mano, haciendo palmas o bailando mientras su mente los trasladaba con una enorme sonrisa al comienzo de su relación, hace ya algunos años. Los más efusivos bailaban en los pasillos del teatro y alentaban a los demás con gestos grandilocuentes y sus manos levantadas. Las luces de los encendedores y linternas paseaban sus reflejos en los techos. Se sentía una energía positiva indescriptible.  Hubo una camaradería y solidaridad que ya se palpitaba cuando en los minutos previos muchos hablaban de sus equipos del fútbol argentino sin pelear y con un respeto propio de gente que preparaba el clima para una fiesta compartida.

COMO EN LA ARGENTINA PERO EN ISRAEL

Compartiendo unos instantes en Haifa. Un placer.Compartiendo unos instantes en Haifa.

Los organizadores, algunos viejos conocidos de la comunidad latina aportaron lo suyo con presentaciones y agradecimientos trasmitidos por locutores de las Radios organizadoras. La sencillez de Nito, de su manager y sus músicos. La calidez de Gabriel que trajo el espectáculo desde Argentina,  la amabilidad de los anfitriones  y de cada persona que atendió el evento, todo eso en su conjunto contribuyo a que esa noche especial se convirtiera también en una noche mágica.

El espectáculo comenzó con la actuación de la banda AXIS compuesta por argentinos que viven en Israel y que lograron crear el clima previo con canciones muy conocidas que fueron cantadas por todos los asistentes quienes bailaron y aplaudieron premiando su actuación.

Cuando al fin apareció Nito se sintió algo especial en el ambiente. Quizás todos queríamos ver cuan igual seria que aquellas otras veces que recordábamos, cuanto iba a lograr llegar a nuestro interior. Y fue de canción en canción, entre viejas y nuevas, entre lentas con hermosas letras y las tradicionales de sus primeros tiempos arrancando todas las reacciones que un artista pueda pretender de su público.

Toda esa gente fervorosa estaba allí colmando el teatro como si fuera en Argentina, pero no era igual. El estaba en Israel,  una experiencia que no había tenido antes. Les aseguro que Nito sintió en todo momento la calidez conque fue recibido, que será también para el una sensación inolvidable.

En forma sorpresiva este gran artista puso un sello emotivo al espectáculo anunciando un “regalito especial”, cantando casi sin presentación y en hebreo la tradicional “Jerusalén de Oro” que por supuesto no es parte de su repertorio.  Nos llego como un homenaje a su público en Israel, un gesto de amistad, humildad y reconocimiento que lo consolida en nuestros afectos. Devolvió en esa canción todos los aplausos, el cariño y las ovaciones que le brindamos. Si alguna vez tuvo dudas sobre incluirla en el repertorio nuestro agradecimiento le dará la respuesta.

El final fue extraordinario. No quedo nadie sentado, las luces del teatro se encendieron a su pedido y ya no solo la música iba y venia sino también ahora las miradas. Nada se quebró, por el contrario, la magia continuo hasta el ultimo minuto, bis tras bis, hasta que se cerro el show con Rasguña las Piedras coreada por todos y culminada con el tradicional… y Nito no se va…. y Nito no se va.

Se fue del escenario pero aun quedaba más. Sus CDs fueron firmados uno por uno con un saludo especial con reparto de muchos besos y abrazos. Una larga cola de 4 personas y más de 10 metros espero pacientemente para estar al lado de su ídolo. En el hall del teatro nadie se quería ir, todos querían extender la velada. La noche se hizo interminable. El viaje de regreso a casa fue lleno de anécdotas,comentarios, risas, estribillos y revisar fotos o videos en los celulares. El único que no estaba feliz y contento por tanta espera fue el chofer del ómnibus. Era lógico,el no disfruto del show y nosotros no nos dimos cuenta de invitarlo.

la otra cara de gaza… que muchos no quieren ver

La realidad de una guerra siempre tiene dos caras. En este caso, una esta ampliamente difundida y lamentablemente distorsionada, lo que no quita que sea trágica y lamentable. La otra esta ignorada por completo. Aquí una pequeña muestra de un testimonio de quienes por diez años tuvieron paciencia infinita.

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http://www.youtube.com/watch?v=jm7RSTQiMhY&feature=player_embedded#

HOY VAN POR MI… MAÑANA IRAN POR USTEDES

Publicado 05.11.2009 EN AURORA

Los fundamentalistas islámicos quieren conquistar el mundo occidental.
Si esperamos ese momento para definir nuestra posición, ya será muy tarde.

Si quisiéramos realizar una campaña en Israel para atraer turistas de primer nivel, personalidades y políticos famosos de todas partes del mundo, no podríamos conseguir mejores resultados que los que se presentan actualmente y en forma automática.
Recibimos repetidas visitas de la Sra. Hillary Clinton al igual que del enviado de la Casa Blanca George Mitchell; la del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero; Javier Solana, responsable de la política exterior de la Unión Europea, y tantas otras personalidades políticas que nos permiten reflexionar en forma positiva sobre las posibilidades turísticas que ofrece nuestro país, así como abrigar la esperanza de que sean imitados por millones de personas de todos los sitios del planeta.
Es que tan famosos visitantes no nos pueden convencer que vienen al país en una misión oficial y con el objetivo de adelantar el camino hacia la paz, lo cual convierte sus viajes oficiales en viajes de placer informales como el de cualquier viajero que elija este destino.
Les damos la bienvenida como turistas y deseamos que los norteamericanos, españoles y europeos entiendan que venir a Israel no representa un riesgo y que pueden llegar hasta aquí a conocer lo que se ha hecho sobre un desierto en tan sólo 60 años, disfrutar de nuestras playas, nuestros museos, monumentos, nuestros paisajes y de una vez por todas conocer nuestra gente y darse cuenta que sus preconceptos sobre los israelíes son equivocados, que no nos comemos los niños crudos como quieren hacer creer nuestros vecinos turcos, que tampoco vivimos escondidos debajo de las piedras y que somos muy parecidos, casi iguales, al resto de las personas que habitan Occidente.
Pero si Hillary Clinton o cualquiera de las personalidades mencionadas vienen a nuestro país a traer supuestas soluciones que en realidad son exigencias de nuestros oponentes, gastan su dinero y su tiempo en vano. No han conseguido ni conseguirán resultados porque esas demandas son inaceptables.
En cada visita que realizan nos vienen a pasar los mensajes de Mahmud Abás, sus condiciones indeclinables para conversar sobre planes de paz; ni siquiera para concretar la paz. Nosotros ya sabemos lo que Abás quiere, lo leemos en los diarios israelíes y en cualquier diario internacional o en internet. Es ridículo que vengan a repetirlo como elemento de presión internacional. Israel no necesita un director que nos junte con Abás como alumnos de escuela para decirle que no le daremos lo que no podemos dar y que no aceptaremos sus demandas imposibles o para que él nos diga que en realidad no está en condiciones de acordar la paz.
Estos enviados también han convertido la Franja de Gaza en un lugar turístico internacional con sus visitas. El presidente palestino tampoco necesita que vayan a decirle nuestra posición respecto al conflicto, ya lo lee en los diarios y lo sabe por nosotros mismos.
Por lo visto el Oriente Medio tiene una gran atracción para ellos, ya que les permite estar en el candelero y en los titulares de los medios de difusión como participes de un proceso de paz que está sólo en su imaginación y muy lejos de la realidad. Agreguemos que la Autoridad Palestina no es representativa de todos los palestinos, que aun si fuera posible una paz con ellos seria una paz renga, una mesa con tres patas en la que por ahora no se podrá compartir un banquete.
Convengamos que hay muchos otros factores que deberán intervenir en un acuerdo de paz sustentable y esos ni siquiera participan de los intentos de conversación previa. Mientras los occidentales y sus Gobiernos siguen jugando y paseando por estos hermosos parajes hay otros Gobiernos de otras culturas que siguen trabajando en sus planes nucleares, otros que siguen acumulando armas y explosivos, otros que siguen propagando el fundamentalismo por toda America Latina, otros que roban barcos y los secuestran, otros que hacen atentados allá por Afganistán y Pakistán provocando miles de victimas que no requerirán de ningún Informe Goldstone, así como muchos otros que siguen utilizando su tiempo para destruir todo lo que sea vida en este planeta.
Entiendo perfectamente las razones de Irán para querer ganar tiempo ante la comunidad internacional, ya que ello le permite avanzar en sus trabajos camino a la bomba atómica, pero no puedo entender cual es el juego del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que a esta altura ya debe saber que no conseguirá nada que no imponga por la fuerza, ya que no hay forma de razonar o negociar con quienes hacen del dialogo sólo un instrumento para estirar el tiempo.
Tampoco entiendo a Netaniahu y a nuestro Gobierno. Es hora de decir claramente al Obama y a los palestinos que no habrá más negociaciones estériles, que Israel va a defender sus derechos y que no hará concesiones a cambio de nada o de promesas que no van a ser cumplidas.
Esta política de “toco y me voy” es una forma de no hacer nada, de dejar todo como está, de crear más incertidumbre en los actores, y para colmo ni siquiera es políticamente correcta. Cuando uno no es claro en sus posiciones deja de ser respetado por su propia gente, por los oponentes y por el juez de turno. De paso sea dicho, me gustaría saber “quien les da vela en este entierro”, quien nombra a los jueces en estos casos y que es lo que les da ese derecho: si es el poder económico, el de las armas, el de la cantidad de habitantes que tienen sus países, o si se auto nominan actuando de oficio y según sus propias conveniencias.
El mundo está lamentablemente dividido en dos grandes partes, una occidental y la otra islámica. En la primera conviven todas las religiones, razas, ideas o políticas y paradójicamente se acepta que vivan en su seno los islámicos musulmanes aprovechando todas las ventajas del sistema que detestan.
En el segundo se cobija a los violentos, terroristas, asesinos, conquistadores y fanáticos, no se permiten otras ideas que las propias, se las persigue y castiga en forma inhumana, no se acepta la mujer como un ser con iguales derechos, se la denigra y se la humilla, no caben otras creencias y lo que es peor, sus objetivos son absorber al mundo occidental y convertirlo en islámico fundamentalista.
El islamismo moderado que vive bajo la órbita del fundamentalismo está mudo, ciego y atado de manos bajo peligro de muerte por lo cual no es una opción de cambio o progresos. Esta es la lamentable ecuación que no todos han comprendido y que nos llevará a un camino sin retorno si no hablamos claro.
Debemos decir al mundo entero, a los dos mundos, fuerte y decididamente, que no estamos dispuestos a ceder ni a entregar a nuestra gente a ese sistema donde el ser humano no vale nada. Los israelíes debemos declarar abiertamente a nuestros supuestos socios, a nuestros enemigos, a los auto nominados jueces y a los que aún no han tomado partido, que vamos a defender todo lo que nos corresponde y nos asegure continuar viviendo en este mundo occidental.
Este pequeño territorio de Israel donde más de siete millones de personas, judías, cristianas y musulmanas, entre otros, son una muestra de la posible convivencia democrática dentro de las diferencias y las discrepancias, es uno de los pocos bastiones que le quedan al planeta desde el que se le plantará cara a los que pretenden apropiarse del mundo occidental.
Llegó el momento de que los Gobiernos y los ciudadanos del mundo tomen partido, que no sólo piensen o manifiesten su posición sino que actúen en consecuencia eligiendo cual es la vida que desean vivir. Quienes por sus ideas quieran pasarse al fanatismo islámico y sus leyes que lo hagan en forma abierta y no solapadamente.
Que no sólo escriban desde el anonimato sino que también se pongan a disposición de ese régimen, habiten su territorio y por supuesto sufran sus leyes y su falta de derechos en carne propia. Quienes deseen vivir en el imperfecto mundo occidental pero ampliamente mejor que el de esclavos del fanatismo, no pueden quedarse callados y dejar con ello agrandar la opción contraria.
Que los preconceptos contra lo judío y lo israelí de personas que sin ser antisemitas están permanentemente mal informadas no ciegue a los ciudadanos del mundo civilizado. Que el odio o el rencor no los lleve por el camino equivocado. Pagarán muy caro el haberse abstenido, el no tomar una posición de defensa, el pensar que los fanáticos islamistas sólo van por Israel y los judíos.
Si esperan ese momento ya será muy tarde. Hoy van por mí; mañana irán por ustedes.

Más del mismo autor
Sudán, Darfur, Ruanda, Afganistán, Pakistán, Irak, Kenia, Irán, Chechenia,

La mayoría siempre consigue lo que es justo …

Israel sigue su camino casi rutinario gozando …

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1. Exhiba su licencia
Autor: Pedro J.
2. Inteligencia
Autor: Diana
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QUIERO SER PARTE DE ESA HISTORIA

sábado, 03 de octubre de 2009 Autor: Bernardo Ptasevich, Katzrín

Nací unos meses después de la independencia de Israel. Desde niño, una vezque estaba en condiciones de razonar y sentir que era judío, aprendíque la paz era el objetivo máximo de todos los judíos del mundo. Judíoy Shalom eran para mí casi sinónimos; no concebía al judaísmo sin labúsqueda de esa utopia, tema de conversación y reflexión en largasveladas y un deseo convertido en los sueños de muchas noches. Sinembargo, Israel debió debatirse en repetidas guerras desde el mismomomento de su creación y ese deseo de paz nunca fue compartido pornuestros vecinos ni por los países árabes en general.
Así la situación, podemos decir que hay una paz teórica, la que puedeaparecer en las notas de diarios, revistas, libros o ensayos deescritores, que en todo caso es impalpable, invisible y realizable sóloen la imaginación. La otra paz, la real, que deberíamos lograr connuestros vecinos y enemigos es, por el contrario, algo casi imposible,una tarea que después de muchos intentos no ha logrado plasmarse enrealidad y es difícil que algún día pueda concretarse. No hay forma dedeclarar la paz en forma unilateral.
Contrariamente a la decisión de iniciar una guerra, declarar un alto alfuego o decidir una desconexión de territorios, para hacer la paz senecesita la participación de todas las partes al unísono. En el OrienteMedio, donde durante tantos años una de las partes ha educado con lapaz como objetivo y la otra con la aniquilación de los vecinos comometa no hay un terreno fértil para que pueda lograrse ningún acuerdo.Si por motivos políticos o porque la coyuntura internacional lo obliguelas cúpulas o los Gobiernos decidieran al fin firmar algún tipo detratado al respecto, eso no aseguraría para nada que la paz hayallegado a estas tierras.
Empiezo entonces a sentir que desde la diáspora la paz deseada era unacosa y viviendo en Israel la realidad me muestra que la paz posible esotra muy diferente. Mis conciudadanos israelíes no ven la paz de lamisma forma como yo la veía hace años y desde lejos. A medida que pasael tiempo y ya desde Israel, tampoco yo la veo de ese modo. Esto tienecomparación a la forma en que muchas veces nos ve la gente de todo elmundo cuando nos juzga ante determinadas situaciones.
Exceptuando cuando los juicios provienen de personas, grupos o paísesrealmente antisemitas, anti judíos y anti israelíes, para quienes todolo que hagamos estará mal, tenemos que entender sin enojarnos que desdeafuera y a lo lejos se puede tener una visión diferente sobre loshechos. Hay que estar aquí para entender la mayoría de las cosas de lasque tanto hablan y opinan en el mundo tanto los políticos como losperiodistas.
Querer la paz no puede ni debe ser bajar los brazos y dejarse arrasaren los derechos, no puede ni debe ser permitir ser atacados y agredidosen forma de misiles, de atentados o de amenazas verbales sobre nuestraextinción. Esa no es la paz que añoramos ni tampoco es la paz con laque hemos soñado. Al parecer no existe una misma paz que sirva para losisraelíes y también para los palestinos o los árabes. Nosotros sólopodemos trabajar en forma real por nuestra paz y no podemos influir enla paz de los vecinos.
Tanto los palestinos como los vecinos del norte no saben siquiera comohacer las paces entre ellos, no están ni estarán de acuerdo en nada yaque buscan la supremacía sobre el otro, el poder total que lesconvierta en los receptores de todos los fondos y ayudas del exteriorque luego manejarán a su antojo. Nada podemos hacer para cambiar esasituación. Por lo tanto, sólo podemos influir en nuestra paz y ahí cabela traducción que impone la realidad en la que nuestra paz es igual y proporcional a la mayor seguridad para nuestros ciudadanos y nuestroterritorio. Mientras logremos esa seguridad nuestros habitantes podránvivir en paz. Claro que no es lo mismo vivir en paz que hacer la pazcon los vecinos o enemigos pero es lo único posible quizás por muchotiempo. Ante esta disyuntiva, seguir trabajando por un acuerdoimposible ya no es una utopia sino que se convierte casi en unaestupidez, en una pérdida de tiempo y en una fabrica de hacerconcesiones.
Dejemos de dar explicaciones a cuanto Gobierno se sienta con derecho adecidir sobre nuestras vidas, sobre nuestro derecho a existir y en casode tenerlo decidir donde debemos hacerlo y de qué forma. Muchas vecesnos quejamos de lo que nos pasa, de lo que la comunidad internacionalquiere imponer respecto a nuestros temas pero somos nosotros mismos losque les damos lugar para hacerlo.
Si dejamos de sentirnos obligados a llegar a un acuerdo formal de pazcon quienes no quieren y especulan todo el tiempo para lograrbeneficios, y nos preocupamos por vivir en paz nosotros mismos en basea cuidar nuestra seguridad, les quitaremos las armas que hoy tienenpara seguir recibiendo concesiones a cambio de nada. Puede ser quecambien entonces a posturas razonables y positivas.
Hemos visto en las negociaciones por nuestro soldado secuestrado enGaza y también en el canje de prisioneros con Hezbollah (donderecibimos sólo cadáveres a cambio de prisioneros), así como en todanegociación emprendida que nuestros enemigos, que no cumplen con ningúnacuerdo, no aceptan normas de ética ni en la guerra ni en la paz, ni enlas disputas ni en los pactos logrados.
Seguir negociando con ellos de esta forma me recuerda a un comprador decualquier producto que le dice al vendedor mostrando su entusiasmo:“¡Lo quiero! ¡Es mío, no se lo venda a otro por favor, es lo mejor quehe visto, no lo consigo en otro sitio!”, para luego tratar deconseguir un descuento.
Está claro que nada va a lograr de ese modo. Dejemos entonces de deciry proclamar a los cuatro vientos que necesitamos llegar sí o sí a unacuerdo con los palestinos y en forma urgente.
Dejemos de decir que podemos entregar el Golán a cambio de paz conSiria como una necesidad imperiosa de definir esa situación ahoramismo. Dejemos de decir que Jerusalén puede ser dividida y de ponernosotros mismos los temas todo el tiempo arriba de la mesa. Mostrar undeseo de definir todos los temas de inmediato nos auto impone límites yexigencias que sólo nos perjudican.
Cuando tomemos el tiempo que sea necesario para cada cosa, laestrategia de los enemigos tendrá que cambiar y con ella la de lacomunidad internacional. Puede ser que decidan conseguir por la fuerzalo que no le daremos de regalo a cambio de nada, pero esa posibilidadno se anula con nuestra postura actual y en todo caso debemos estar tanpreparados como siempre.
Sin embargo, existe la posibilidad de que al cambiar nuestra posturatengan que modificar su estrategia y tomen la iniciativa de negociar enserio antes de quedarse con las manos vacías. Todo lo que tratemos deconseguir con apuro o urgencias políticas, será en nuestra contra.
Hemos vivido 61 años cuidándonos y defendiéndonos. Lo hemos hechoincluso cuando éramos más débiles y cuando nuestro país daba losprimeros pasos hacia su incierto futuro.
Hoy Israel es una realidad, para israelíes y para todos los países delmundo, ya sea los que nos quieren o los que nos odian. La vida de lospaíses no se mide en horas, días, meses ni años. Tenemos tiempo parabuscar y conseguir nuestro objetivo. Primero debemos afianzar la pazinterna, esa que perdemos de a ratos pero contra la que reaccionamosrápidamente para volver a conseguirla. Cuando sea el momento propicioiremos por la meta máxima que debe seguir siendo la paz con nuestrosvecinos, pero sólo cuando ellos decidan cambiar su postura y esténaptos para ese nuevo escenario. Negociar antes de ese momento es envano y nos va a costar mucho más que perdida de tiempo y dinero. Nos vaa costar perder muchos de los derechos que hemos ganado para nuestraexistencia. Escribí en alguna ocasión y titule uno de mis trabajos“Ser pacifistas pero responsables”.
Ser pacifista no es ser estúpido. Defendernos es nuestro derecho y nuestra obligación porque sólo si existimos podemos ser una de las partes que negocien la paz futura. Se dejamos de existir nuestros enemigos seguirán en sus guerras internas o harán la paz entre ellos mismos, que serán los únicos.
Si me dan a elegir yo quiero estar para ser parte de esa historia.

El futuro es lo único que se puede cambiar.

LOS QUE PIERDEN PERO SIEMPRE GANAN

LOS QUE PIERDEN PERO SIEMPRE GANAN Bernardo Ptasevich 22 06 2009


Un gran mago siempre tiene un conejo en la galera. Jizbola que no deja de perder sus batallas siempre se proclama vencedor. Nasrala tiene el don de convertir las derrotas en victorias por el solo hecho de proclamarlo en algunos casos y por su verdadero poder en otros. Durante la segunda guerra del Líbano nadie puede dudar de los daños que el ejército israelí infringió a su organización y a su armamento. Sin embargo se han proclamado vencedores solamente porque bajo la presión internacional y para no afectar aun más a los civiles de los sitios en que se camuflaban los terroristas el gobierno israelí decidió terminar con la ofensiva. Se proclamaron vencedores ante una opinión pública internacional que deseaban que Israel fuera el perdedor de la contienda y ante el silencio o casi la aceptación de las autoridades israelíes. Hoy, luego de demasiado poco tiempo, se han rearmado con el apoyo de Siria e Irán y siguen alardeando de su supuesta victoria. En vísperas de las elecciones de el Líbano pensaron nuevamente que su organización seria apoyada mayoritariamente por los votantes. Se creían seguros vencedores con lo que legitimarían totalmente su existencia política desde lo más alto del poder. Pero han sido derrotados en las urnas donde consiguieron 57 bancas contra 71 de la coalición antisiria. Si vemos estos datos en forma fría y fuera de contexto Hassan Nasrala ha sido derrotado por el pueblo libanés que en su mayoría estaría en desacuerdo con sus acciones. Pero no se puede hacer una lectura matemática de los resultados cuando estos no representan la realidad del poder de cada una de las partes. Debe sumarse a las 57 bancas la posesión del más poderoso armamento existente en el Líbano dando como resultado una mayoría aplastante en la toma de decisiones. Otro agregado a su poder es la posibilidad de vetar todas las resoluciones del gobierno a pesar de los deseos del electo Saad Hariri de cambiar esa situación algo que difícilmente pueda lograr. Quedo claro que muchísimos libaneses no desean vivir en el país que propone la organización fundamentalista pero no han tenido la suficiente fuerza o apoyo popular como para cambiar la realidad actual. En una palabra la derrota no existe para este grupo terrorista que de una u otra forma siempre las convierte en victorias proclamadas a través de los medios internacionales afines. Israel esta enfrascado actualmente en evaluar los cambios de la administración estadounidense respecto a Medio Oriente, en contrarrestar el peligro nuclear iraní, en la amenaza permanente del Hamas y en las discusiones sobre un futuro posible estado palestino. Al parecer todo esto le resta importancia a la amenaza del Hizbola pero no hay que descuidarse porque el fanatismo de este grupo puede desembocar en cualquier momento en nuevos enfrentamientos y en intentos de secuestrar soldados o ciudadanos israelíes. Cuando vuelvan a sentirse lo suficientemente fuertes podremos tener nuevamente un foco de guerra y misiles contra la población civil del norte israelí.

En paralelo se vive hoy en Irán una de las mayores represiones violentas a manifestantes que han provocado gran cantidad de muertos y heridos, la falta total de información sobre lo que sucede, el ataque a la libertad de prensa local y extranjera y la intolerancia absoluta en contra de la oposición. Existe detrás de una careta democrática una dictadura muy cruenta dirigida por Amadinejad como cara visible y por los guardianes de la revolución que no permitirán fácilmente que sustituyan su régimen o mengüen su poder. El presidente ha sido reelegido y se proclama vencedor ante las protestas de una increíble cantidad de iraníes que denuncia fraude en los escrutinios y en los mecanismos de control de las elecciones. Cuarenta y dos millones de votantes es una cifra que permite millones de partidarios oficialistas y millones de opositores cualquiera sea el porcentaje de cada parte, con lo cual nunca habrá un situación uniforme entre los iraníes. En caso de comprobarse un fraude, algo improbable dados los jueces que determinaran los resultados, otros cientos de miles de adeptos al gobierno también llenaran las calles de violencia y protestas, lo que indica un espiral de difícil solución.

Hoy por hoy la sensación de injusticia ha derivado en grandes manifestaciones de la oposición con una brutal represión del gobierno ante la mirada atónita y tímidos comentarios de los gobernantes de las grandes potencias que temen a la acusación de ingerencia que viene de Teherán. Aparecieron desde el silencio que impone el temor al fundamentalismo y a la dictadura cientos de miles de ciudadanos que quieren vivir de otra forma en su país. Si bien los líderes de este movimiento verde no cambian demasiado los malos deseos hacia Israel, el solo hecho de que luchen por ampliar sus derechos civiles, por recuperar la información y la libertad de prensa o los derechos de la mujer dan una esperanza al mundo de que algo empiece a modificarse en Irán. Los estudiantes, los intelectuales, las mujeres, los profesionales y gente que conoce como se vive en otros sitios esta reclamando un cambio que no será fácil de conseguir. El ayatolá Ali Jameini, juez de estas elecciones, también es parte interesada en los resultados y no va a fallar en contra de la continuidad de su gran poder. Da vergüenza escuchar sus declaraciones prepotentes y sin fundamentos donde utiliza el miedo a lo divino como motivo para hacer lo que se le plazca. Aunque el opositor Mousavi pertenezca al mismo sistema que hoy maneja ese país, sus seguidores que hoy arriesgan la vida en las calles no le van a permitir hacer las mismas cosas ni repetir esta experiencia. Por lo tanto cualquier cambio en Irán es bienvenido. Aunque no sea una solución total será el primer escalón de muchos cambios que se avecinan. Al parecer Amadinejad y sus jefes también saben mucho de magia, aunque por lo visto en estos días no deben confiarse demasiado de que el fraude salga inmune de los movimientos de su pueblo. El presidente iraní y Nasrala, socios fundamentalistas, violentos y fanáticos continuaran haciendo magia y convirtiendo derrotas en victorias mientras el mundo siga mirando hacia otro lado dejando a la buena de dios a quienes se animan a arriesgar su vida para cambiar las cosas.


El futuro es lo unico que se puede cambiar.

NADA CAMBIA… todo queda igual en Medio Oriente

NADA CAMBIA… TODO SIGUE IGUAL Bernardo Ptasevich

Como una rueda que gira y da toda la vuelta para volver al mismo sitio, así quedo la situación de Medio Oriente luego de los famosos discursos de El Cairo y de Bar Ilan.

Así como están las cosas parece que la situación actual se mantendrá por mucho tiempo. El juego político la dialéctica y los desacuerdos persistirán como lo han hecho durante la historia y hasta nuestros días. El Presidente Obama dijo en su discurso muchas cosas que difícilmente pueda cumplir y cada parte efectúo declaraciones de acuerdo a sus posturas originales y sin proponer cambiar nada en la búsqueda de una solución. Netanyahu dijo que acepta la creación de un estado palestino con condiciones tales que desde el vamos sabemos que no se aceptaran, lo que equivale a decir que no aceptamos un estado palestino. Los activistas de derecha israelíes protestan porque acepto la creación de dicho estado y los activistas de izquierda o pacifistas protestan por las condiciones que harán imposible llevarlo a la práctica. Los palestinos ponen el grito en el cielo porque recibieron mas de lo mismo. Pero que esperaban? si ellos no han aportado nada a este proceso. Barack Obama suspira aliviado por haber logrado arrancar de la boca de Netanyahu la aceptación verbal de la creación de un estado palestino, aun sabiendo que solo son palabras. En definitiva se ha hecho mucho para que no se haga nada. Palabras y solo palabras, discursos, promesas, movilizaciones y protestas. Mientras tanto un soldado sigue retenido como rehén y seguirán cayendo misiles con la correspondiente respuesta de bombardeos en la franja. Es casi ridículo este teatro mediático realizado por la política internacional que esta desconociendo la realidad. Se pierde el tiempo y la atención mundial en algo que no es efectivo y que no va a llegar a ningún sitio. Cuando dos partes creen ser dueños de las mismas cosas y consideran que es su derecho exclusivo poseerlas es casi imposible que lleguen a un acuerdo. Como máximo cada parte podría ceder en un mínimo porcentaje sus demandas en forma simultánea cosa que ninguna de las dos esta dispuesta a realizar. Quien sueña con un colono judío y un palestino llegando a un acuerdo esta delirando. Cualquiera de los dos solo cambiaran parte de sus demandas si otros lo deciden por ellos, si les es impuesto ese cambio y ese no es el camino que se esta recorriendo. Como virtuosos jugadores del club Barcelona, los políticos de todas las partes se pasan la pelota con gran maestría, sacándosela de encima para darle la responsabilidad a los demás de las decisiones que deban tomarse. Que puede esperarse ahora que no sea mas de lo mismo? Los palestinos podrían tomar la iniciativa devolviendo a Guilad Shalit, consiguiendo a cambio la libertad de una gran cantidad de presos que hasta ahora Israel no desea entregar. Eso pondría nuevamente la pelota del lado Israelí, les daría un nuevo respaldo de la comunidad internacional y del presidente norteamericano. El gobierno americano podría presentar un real plan de desarrollo para los palestinos. Cosas concretas como industrias, salud, becas para educación, apoyo para organizar la seguridad interna para lograr que se terminen los asesinatos internos entre ambos bandos y otras medidas para mejorar de inmediato la vida de los habitantes de Gaza. Toda la ayuda recibida hasta ahora paso al Hamas, al aumento de su arsenal y de su poder. Por ello cualquier ayuda nueva debe asegurar su llegada al lugar correcto y por el intermediario o vía correcta. El gobierno israelí podría facilitar que estos planes se cumplan apoyando al cada vez menos moderado Mahmoud Abbas quien pierde apoyo interno con cada fracaso o lo perderá con cada concesión que realice. Permitir mayor volumen de entrada de insumos y mercaderías a la franja pero con los estrictos controles que garanticen la seguridad de Israel y sus habitantes. Estos y muchos otros pasos que podrían iniciar un real camino de cambios no se vislumbran en ninguna de las partes. Oriente Medio esta hoy como quien construye una casa sin un plano inicial para el proyecto. Primero se hace una habitación, luego se agrega otra, se pone una cocina y mas tarde otra habitación en cualquier sitio para luego destruir las primeras habitaciones porque ya no coinciden con lo que se hizo. Hace falta un plan realista con objetivos de mediano plazo aunque estos no sean en primera instancia los que logren el objetivo final. En las condiciones actuales ninguna propuesta será aceptada por la otra parte. Hay que cambiar esas condiciones, mejorarlas, hacer que en otra situación mejor que la actual haya mucha gente de ambos lados que crea que es posible lograr una meta mas ambiciosa. Este no es el momento de negociar una paz y un arreglo definitivo de la situación en Medio Oriente. Las partes no están preparadas para ello y por lo tanto dejemos de perder el tiempo en cosas que no van a suceder. Se deben invertir los recursos y el tiempo en cambiar la situación de las unidades de cada grupo o sea de los habitantes de cada parte. Si lo hacemos podremos en cierto tiempo volver al tema con los mismos actores que en condiciones diferentes puedan estar aptos a aceptar propuestas que hoy son solo quimeras. Ninguna de las partes aceptara en estos momentos ninguna propuesta que se haga y mucho menos si viene de la parte adversaria. El presidente Obama, Netanyahu, Abu Mazen y la comunidad internacional deben armar una estrategia conjunta a largo plazo, con pasos concretos, puntuales y realizables. Es necesario que se vayan cumpliendo uno a uno antes de hablar de los temas importantes y de fondo. Hoy no existe la confianza ni siquiera para esto y por lo tanto querer lograr las metas finales en estas circunstancias no es realista. Si las soluciones se imponen por la fuerza a cualquiera de las partes todo terminara en un nuevo fracaso. No debemos perder de vista que el objetivo final es la paz. Hay que trabajar mucho en forma coordinada para que las circunstancias cambien en determinado tiempo. Fácil decirlo y difícil de realizar, pero no hay que olvidar que el futuro es lo único que se puede cambiar.

DISCURSO COMPLETO DE OBAMA traducido al español

Discurso completo de Barack Hussein Obama en El Cairo (4 de junio 2009)
Por Guysen International News
Jueves 4 junio 2009 – 18:44
Gran expectativa ha creado el discurso del Presidente Barack Obama en El Cairo. Guysen International News le ofrece, en español, el texto completo del discurso del Presidente, señalando en negritas las partes ligadas a Israel y al conflicto Israélo-Palestino.

Es un honor para mí estar en la ciudad eterna de El Cairo, y tener como anfitriones a dos eminentes instituciones. Durante más de mil años, Al-Azhar ha sido un modelo de enseñanza islámica y durante más de un siglo, la Universidad de El Cairo ha sido una fuente de adelantos para Egipto. Juntas, representan la armonía entre la tradición y el progreso. Agradezco su hospitalidad y la hospitalidad del pueblo de Egipto. También es un orgullo para mí ser el portador de la buena voluntad del pueblo estadounidense y del saludo de paz de las comunidades musulmanas en mi país: salam aleicom (en árabe: Nota GIN).

Nos congregamos en un momento de tensión entre Estados Unidos y musulmanes alrededor del mundo, tensión arraigada en fuerzas históricas que van más allá de cualquier debate sobre política actual. La relación entre el Islam y el Occidente incluye siglos de coexistencia y cooperación, pero también conflictos y guerras religiosas. Recientemente, la tensión ha sido alimentada por el colonialismo que les negó derechos y oportunidades a muchos musulmanes, y una Guerra Fría en la que a menudo se utilizaba a los países de mayoría musulmana como agentes, sin tener en cuenta sus aspiraciones propias. Además, el cambio arrollador causado por la modernidad y la globalización han llevado a muchos musulmanes a considerar que el Occidente es hostil con las tradiciones del Islam.

Extremistas violentos se han aprovechado de estas tensiones entre una minoría pequeña pero capaz de musulmanes. Los ataques del 11 de septiembre del 2001 y los esfuerzos continuos de estos extremistas de actuar violentamente contra civiles han llevado a algunas personas en mi país a considerar al Islam inevitablemente hostil no sólo con Estados Unidos y los países del Occidente, sino también con los derechos humanos. Esto ha engendrado más temor y más desconfianza.

Mientras nuestra relación sea definida por nuestras diferencias, les otorgaremos poder a quienes siembran el odio en vez de la paz, y a quienes promueven el conflicto en vez de la cooperación que puede ayudar a todos nuestros pueblos a lograr la justicia y la prosperidad. Éste ciclo de suspicacia y discordia debe terminar.

He venido aquí a buscar un nuevo comienzo para Estados Unidos y musulmanes alrededor del mundo, que se base en intereses mutuos y el respeto mutuo; y que se base en el hecho de que Estados Unidos y el Islam no se excluyen mutuamente y no es necesario que compitan. Por el contrario: coinciden en parte y tienen principios comunes, principios de justicia, progreso, tolerancia y el respeto por la dignidad de todos los seres humanos.

Lo hago sabiendo que el cambio no puede suceder de la noche a la mañana. Ningún discurso por su cuenta puede acabar con años de desconfianza, ni puedo en el tiempo que tengo contestar todas las preguntas complejas que nos han traído a este momento. Pero estoy convencido que para progresar, debemos decir abiertamente lo que pensamos, y demasiadas veces, eso se dice solamente detrás de puertas cerradas. Debe haber un esfuerzo sostenido de escucharnos unos a los otros, de aprender unos de otros; de respetarnos unos a los otros, y de buscar terreno común. Como nos dice el Sagrado Corán, “Tengan conciencia de Dios y digan siempre la verdad”. Eso es lo que trataré de hacer: decir la verdad de la manera más clara posible, reconociendo humildemente la tarea que nos queda por delante, con la firme convicción de que los intereses que compartimos como seres humanos son mucho más poderosos que las fuerzas que nos dividen.

Parte de esta convicción está arraigada en mi propia experiencia. Soy cristiano, pero mi padre pertenecía a una familia en Kenia que incluye a varias generaciones de musulmanes. De niño, pasé varios años en Indonesia y escuché el llamado del Azán al amanecer y atardecer. De joven, trabajé en comunidades de Chicago donde muchos encontraban dignidad y paz en su religión musulmán.

Como estudioso de la historia, sé también que la civilización tiene una deuda con el Islam. Fue el Islam –en lugares como la Universidad Al-Azhar– el que llevó la antorcha del aprendizaje durante muchos siglos y preparó el camino para el Renacimiento y el Siglo de las Luces en Europa. Fueron las comunidades musulmanas las que inventaron nuestra brújula magnética y herramientas de navegación; las que desarrollaron el álgebra; nuestra pericia con la pluma y la impresión; nuestro entendimiento del proceso de contagio de las enfermedades y las formas de curarlas. La cultura islámica nos ha brindado majestuosos arcos y altísimas torres; poesía y música de eterna belleza; elegante caligrafía y lugares de contemplación pacífica. Y en toda la historia, el Islam ha demostrado por medio de sus palabras y actos las posibilidades de la tolerancia religiosa e igualdad de las razas.

Sé también que el Islam siempre ha sido parte de la historia de Estados Unidos. La primera nación en reconocer a mi país fue Marruecos. Al firmar el Tratado de Trípoli en 1796, nuestro segundo presidente, John Adams, escribió, “Estados Unidos no tiene ninguna enemistad con las leyes, religión o tranquilidad de los musulmanes”. Y desde nuestra fundación, los musulmanes estadounidenses han enriquecido a Estados Unidos. Lucharon en nuestras guerras, trabajaron para el gobierno, defendieron los derechos civiles, abrieron negocios, enseñaron en nuestras universidades, sobresalieron en nuestros estadios deportivos, ganaron premios Nóbel, construyeron nuestro más alto rascacielos y encendieron la antorcha olímpica. Y cuando el primer musulmán estadounidense fue elegido recientemente al Congreso y juró defender nuestra Constitución usó el mismo Sagrado Corán que uno de nuestros fundadores, Thomas Jefferson, tenía en su biblioteca personal.

Entonces, conocí el Islam en tres continentes antes de venir a la región donde fue originalmente revelado. Esa experiencia guía mi convicción de que esa alianza entre Estados Unidos y el Islam se debe basar en lo que es el Islam, no en lo que no es, y considero que es parte de mi responsabilidad como Presidente de Estados Unidos luchar contra los estereotipos negativos del Islam dondequiera que surjan.

Pero ese mismo principio debe aplicarse a la percepción musulmana de Estados Unidos. Así como los musulmanes no encajan en un estereotipo burdo, Estados Unidos no encaja en el estereotipo burdo de un imperio que se preocupa sólo de sus intereses. Los Estados Unidos ha sido una de las mayores fuentes del progreso que el mundo jamás haya conocido. Nacimos de una revolución contra un imperio. Fue fundado en base al ideal de que todos somos creados iguales, y hemos derramado sangre y luchado durante siglos para darles vida a esas palabras, dentro de nuestras fronteras y alrededor del mundo. Nuestra identidad se forjó con todas las culturas provenientes de todos los rincones de la Tierra, y estamos dedicados a un concepto simple: E pluribus unum: “De muchos, uno”.

Mucho se ha comentado del hecho de que un afroamericano con el nombre Barack Hussein Obama haya podido ser elegido Presidente. Pero mi historia no es tan singular. El sueño de oportunidades para todas las personas no se ha hecho realidad en todos los casos en Estados Unidos, pero la promesa todavía existe para todos los que llegan a nuestras costas, incluidos casi siete millones de musulmanes estadounidenses que hoy están en nuestro país y tienen ingresos y educación por encima del promedio. Es más, la libertad en Estados Unidos es indivisible de la libertad religiosa. Por eso hay una mezquita en todos los estados de nuestro país y más de 1,200 mezquitas dentro de nuestras fronteras. Por eso el gobierno de Estados Unidos recurrió a los tribunales para proteger el derecho de las mujeres y niñas a llevar el jiyab, y castigar a quienes se lo negaban.

Entonces, que no quepa la menor duda: el Islam es parte de Estados Unidos. Y considero que Estados Unidos es, en sí, la prueba de que todos, sin importar raza, religión o condición social, compartimos las mismas aspiraciones: paz y seguridad, educación y un trabajo digno, amar a nuestra familia, a nuestra comunidad y a nuestro Dios. Son cosas que tenemos en común. Esto anhela toda la humanidad.

Por supuesto, el reconocimiento de nuestra humanidad común es apenas el comienzo de nuestra tarea. Las palabras por sí solas no satisfacen las necesidades de nuestros pueblos. Estas necesidades solo se satisfacerán si actuamos audazmente en los próximos años. Y debemos actuar con el entendimiento de que la gente en todo el mundo enfrenta los mismos desafíos, y si fracasamos, las consecuencias nos perjudicarán a todos.

Pues hemos aprendido de acontecimientos recientes que cuando un sistema financiero se debilita en un país, hay menos prosperidad en todas partes. Cuando una nueva gripe infecta a un ser humano, todos estamos en peligro. Cuando una nación procura armas nucleares, todas las naciones corren mayor riesgo de un ataque nuclear. Cuando extremistas violentos operan en una franja montañosa, el peligro se cierne sobre gente al otro lado del océano. Y cuando personas inocentes en Bosnia y en Darfur son asesinados, sentimos un peso en nuestra conciencia colectiva. Eso es lo que significa compartir este mundo en el siglo XXI. Somos mutuamente responsables ante los demás seres humanos.

Ésa es una responsabilidad difícil de asumir. Ya que la historia de la humanidad ha sido a menudo una letanía de naciones y tribus que subyugan a otras para satisfacer sus propios intereses. Sin embargo, en esta nueva era, semejantes actitudes son contraproducentes. Debido a nuestra interdependencia, cualquier régimen en el mundo que eleve a una nación o grupo humano por encima de otro inevitablemente fracasará. Así que cualquiera sea nuestra opinión del pasado, no debemos ser prisioneros de él. Debemos solucionar nuestros problemas colaborando, debemos compartir nuestro progreso.

Eso no significa que debemos ignorar las fuentes de tensión. De hecho, sugiere que debemos hacer exactamente lo contrario: debemos enfrentar estas tensiones de frente. Y con esa intención, permítanme hablar de la manera más clara y transparente posible sobre algunos asuntos específicos que creo que debemos finalmente enfrentar juntos.

Lo primero que debemos encarar es el extremismo violento en todas sus formas.

En Ankara, dejé en claro que Estados Unidos no está y nunca estará en guerra contra el Islam. Sin embargo, les haremos frente sin descanso a los extremistas violentos que representan una grave amenaza para nuestra seguridad, porque rechazamos lo mismo que rechaza la gente de todos los credos: el asesinato de hombres, mujeres y niños inocentes. Y es mi deber principal como Presidente proteger al pueblo estadounidense.

La situación en Afganistán demuestra las metas de Estados Unidos y nuestra necesidad de trabajar juntos. Hace más de siete años, Estados Unidos tenía amplio apoyo internacional cuando fue en pos de Al Qaida y el Talibán. Ir allá no fue una opción; fue una necesidad. Y estoy consciente de que hay quienes cuestionan o justifican los acontecimientos del 11 de septiembre. Pero seamos claros: Al Qaida asesinó a casi 3,000 personas ese día. Las víctimas fueron hombres, mujeres y niños inocentes de los Estados Unidos y muchos otros países que no habían hecho nada para hacerle daño a nadie. Y sin embargo, Al Qaida los asesinó sin misericordia, se adjudicó responsabilidad por el ataque y aún ahora sigue declarando repetidamente su determinación de asesinar a gran escala. Tienen militantes en muchos países y están tratando de ampliar su alcance. Éstas no son opiniones para debatir, son hechos que debemos afrontar.

Y que quede claro: no queremos mantener a nuestras tropas en Afganistán. No queremos tener bases militares allá. Es doloroso para los Estados Unidos perder a nuestros jóvenes. Continuar este conflicto tiene un costo político y económico muy alto. De muy buena gana enviaríamos de regreso a casa a todas nuestras tropas si tuviéramos la certeza de que no hay extremistas violentos en Afganistán y Pakistán decididos a asesinar a todos los estadounidenses que puedan. Pero esa aún no es la situación.

Por eso estamos trabajando con una coalición de cuarenta y seis países. Y a pesar de los costos requeridos, el compromiso de los Estados Unidos no se debilitará. De hecho, ninguno de nosotros debe tolerar a estos extremistas. Han cometido asesinatos en muchos países. Han asesinado a gente de diferentes religiones, y más que nada, han asesinado a musulmanes. Sus actos son irreconciliables con los derechos de los seres humanos, el progreso de las naciones y el Islam. El Sagrado Corán enseña que quien mata a un inocente, mata a toda la humanidad; y quien salva a una persona, salva a toda la humanidad. La religión perdurable de más de mil millones de personas es mucho más fuerte que el odio intransigente de unos pocos. Islam no es parte del problema en la lucha contra el extremismo violento, es parte importante de avanzar la paz.

También sabemos que el poderío militar por sí solo no va a resolver los problemas en Afganistán y Pakistán. Por eso planeamos invertir $1,500 millones de dólares cada uno de los próximos cinco años, a fin de asociarnos con Pakistán para construir escuelas y hospitales, carreteras y empresas, y cientos de millones para ayudar a quienes han sido desplazados. Por eso estamos proporcionando más de $2,800 millones para ayudar al pueblo de Afganistán a desarrollar su economía y prestar servicios de los que depende la gente.

Permítanme también hablar del tema de Irak. A diferencia de Afganistán, nosotros elegimos ir a la guerra en Irak, y eso provocó fuerte antagonismo en mi país y alrededor del mundo. Aunque creo que, a fin de cuentas, el pueblo iraquí está mejor sin la tiranía de Sadam Husein, también creo que los acontecimientos en Irak han recordado a los Estados Unidos de Norteamerica que es necesario usar la diplomacia y promover consenso a nivel internacional para resolver nuestros problemas cuando sea posible. De hecho, podemos citar las palabras de Thomas Jefferson, quien dijo: “Espero que nuestra sabiduría aumente con nuestro poder y nos enseñe que cuanto menos usemos nuestro poder, éste se incrementará”.

Hoy, Estados Unidos tiene una doble responsabilidad: ayudar a Irak a forjar un mejor futuro y a dejar Irak en manos de los iraquíes. Le he dicho claramente al pueblo iraquí que no queremos bases militares y no queremos reclamar ninguna parte de su territorio ni de sus recursos. La soberanía de Irak es toda suya. Por eso ordené el retorno de nuestras brigadas de combate para el próximo agosto. Por eso cumpliremos con nuestro acuerdo con el gobierno de Irak, democráticamente elegido, de retirar nuestras tropas de combate de las ciudades iraquíes para julio y de retirar todas nuestras tropas de Irak para el 2012. Ayudaremos a Irak a capacitar a sus Fuerzas de Seguridad y a desarrollar su economía. Respaldaremos, como socio y jamás como patrón, a un Irak seguro y unido.

Y finalmente, así como Estados Unidos no puede tolerar la violencia a manos de extremistas, nunca debemos cambiar nuestros principios. El 11 de septiembre fue un trauma enorme para nuestro país. El temor y la ira que causó son comprensibles, pero en algunos casos, nos llevó a actuar en contra de nuestros ideales. Estamos tomando medidas concretas para cambiar de curso. He prohibido inequívocamente el uso de tortura por Estados Unidos y he ordenado que se clausure la prisión en la bahía de Guantánamo para comienzos del próximo año.

Entonces, Estados Unidos se defenderá, respetuoso de la soberanía de las naciones y el imperio de la ley. Y lo haremos en alianza con las comunidades musulmanas que también se ven amenazadas. Cuanto antes se aísle a los extremistas y no se les acepte en las comunidades musulmanas, más pronto estaremos todos más seguros.

La segunda fuente importante de tensión que necesitamos discutir es la situación entre los israelíes, palestinos y el mundo árabe.

Los estrechos vínculos de Estados Unidos con Israel son muy conocidos. Este vínculo es inquebrantable. Se basa en lazos culturales e históricos, y el reconocimiento de que el anhelo de un territorio judío está arraigado en una historia trágica que no se puede negar.

Alrededor del mundo, el pueblo judío fue perseguido durante siglos, y el antisemitismo en Europa culminó en un Holocausto sin precedente. Mañana, visitaré Buchenwald, que fue parte de una serie de campos donde los judíos fueron esclavizados, torturados, abaleados y asesinados en cámaras de gas por el Tercer Reich. Seis millones de judíos fueron aniquilados, más que toda la actual población judía de Israel. Negar ese hecho es infundado, ignorante y odioso. Amenazar a Israel con la destrucción o repetir viles estereotipos sobre los judíos son acciones profundamente equivocadas y sólo logran evocar entre los israelíes el más doloroso de los recuerdos y, a la vez, impedir la paz que los pobladores de la región merecen.

Por otro lado, también es innegable que el pueblo palestino –musulmanes y cristianos– también ha sufrido en la lucha por una patria. Durante más de sesenta años, han padecido el dolor del desplazamiento. Muchos esperan, en campamentos para refugiados en la Ribera Occidental, Gaza y tierras aledañas, una vida de paz y seguridad que nunca han tenido. Soportan las humillaciones diarias, grandes y pequeñas, que surgen de la ocupación. Entonces, que no quepa duda alguna: la situación para el pueblo palestino es intolerable. Estados Unidos no les dará la espalda a las aspiraciones legítimas de los palestinos de dignidad, oportunidades y un estado propio.

Durante décadas, el conflicto se ha quedado en tablas: dos pueblos con aspiraciones legítimas, cada uno con una dolorosa historia que hace difícil llegar a un acuerdo. Es fácil asignar la culpa, para los palestinos culpar el desplazamiento a raíz de la fundación de Israel, y para los israelíes culpar la hostilidad constante y los ataques llevados a cabo durante toda su historia por dentro y fuera de sus fronteras. Pero si vemos este conflicto solamente de un lado o del otro, entonces no podemos ver la verdad: la única resolución es que las aspiraciones de ambos lados las satisfagan dos estados, donde los israelíes y los palestinos tengan paz y seguridad.

Es de interés para Israel, es de interés para Palestina es de interés para Estados Unidos y de interés para el mundo entero. Es por eso que mi intención es personalmente abocarme a esta solución dedicando toda la paciencia que la tarea requiere. Las obligaciones que las partes acordaron conforme al plan son claras. Para que llegue la paz, es hora de que ellos –y todos nosotros– cumplamos con nuestras responsabilidades.

Los palestinos deben abandonar la violencia. La resistencia por medio de violencia y asesinatos está mal y no resulta exitosa. Durante siglos, las personas de raza negra en Estados Unidos sufrieron los azotes del látigo como esclavos y la humillación de la segregación. Pero no fue con violencia que lograron derechos plenos y equitativos. Fue con una insistencia pacífica y decidida en los ideales centrales de la fundación de Estados Unidos. Esta misma historia la pueden contar pueblos desde Sudáfrica hasta el sur de Asia; desde Europa Oriental hasta Indonesia. Es una historia con una verdad muy simple: la violencia es un callejón sin salida. No es señal de valentía ni fuerza el lanzar cohetes contra niños que duermen, ni hacer estallar ancianas en un autobús. Así no se obtiene autoridad moral; así se renuncia a ella.

Éste es el momento en que los palestinos se centren en lo que pueden construir. La Autoridad Palestina debe desarrollar su capacidad de gobernar, con instituciones que satisfagan las necesidades de su pueblo. Hamas cuenta con respaldo entre algunos palestinos, pero también tiene responsabilidades. Para desempeñar un papel en hacer realidad las aspiraciones de los palestinos, y unir al pueblo palestino, Hamas debe poner fin a la violencia, reconocer acuerdos pasados, y reconocer el derecho de Israel a existir.

Al mismo tiempo, los israelíes deben reconocer que así como no se puede negar el derecho de Israel a existir, tampoco se puede negar el de Palestina. Estados Unidos no acepta la legitimidad de más asentamientos israelíes. Dicha construcción viola acuerdos previos y menoscaba los esfuerzos por lograr la paz. Es hora de que cesen dichos asentamientos.

Israel también debe cumplir con sus obligaciones de asegurarse de que los palestinos puedan vivir y trabajar y desarrollar su sociedad. Y asi como es de devastadora para familias palestinas, la crisis humanitaria en Gaza que continua no contribuye a la seguridad de Israel, ni tampoco lo hace la falta de oportunidades en la Ribera Occidental. El progreso en la vida cotidiana del pueblo palestino debe ser parte del camino hacia la paz, e Israel debe tomar pasos concretos para permitir ese progreso. Finalmente, los estados árabes deben reconocer que la Iniciativa Árabe de Paz fue un punto de partida importante, pero no el fin de sus responsabilidades. El conflicto árabe-israelí ya no debe ser usado para distraer a los pobladores de los países árabes y disimular la existencia de otros problemas. Más bien, debe dar lugar a medidas para ayudar al pueblo palestino a desarrollar las instituciones que sustenten su estado; a reconocer la legitimidad de Israel, y a optar por el progreso por encima de la contraproducente atención al pasado.

Estados Unidos alinearemos nuestra política con quienes buscan la paz, y diremos en público las cosas que les decimos en privado a los israelíes y palestinos y árabes. No podemos imponer la paz. Pero en privado, muchos musulmanes reconocen que Israel no desaparecerá. Asimismo, muchos israelíes reconocen la necesidad de un estado palestino. Es hora de actuar basado en lo que todos sabemos es cierto.

Se han derramado demasiadas lágrimas. Se ha derramado demasiada sangre. Todos nosotros tenemos la responsabilidad de trabajar para que llegue el día en que las madres de israelíes y palestinos puedan ver a sus hijos crecer sin temor; cuando la Tierra Santa de tres grandes religiones sea el lugar de paz que Dios se propuso que fuera; cuando judíos y cristianos y musulmanes puedan tener en Jerusalén un hogar seguro y perdurable, y un lugar donde todos los hijos de Abraham fraternicen pacíficamente como en la historia del Isrá, cuando se unieron para orar Moisés, Jesús y Mahoma (que la paz esté con ellos).

La tercera fuente de tensión es nuestro interés compartido en los derechos y responsabilidades de los países con relación a las armas nucleares.

v Este asunto ha sido una fuente de tensión en particular entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán. Durante muchos años, Irán se ha definido en parte por su oposición a mi país, y de hecho, la historia entre nosotros ha sido tumultuosa. En medio de la Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente. Desde la Revolución Islámica, Irán ha desempeñado un papel en secuestros y actos de violencia contra militares y civiles estadounidenses. Esta historia es muy conocida. En vez de permanecer atrapados en el pasado, les he dejado en claro a los líderes y al pueblo de Irán que mi país está dispuesto a dejar eso atrás. La cuestión ahora no es a qué se opone Irán, sino más bien, qué futuro quiere forjar.

Será dificil superar decadas de desconfianza, pero avanzaremos con valentía, rectitud, y convicción. Habrán muchos temas que discutir entre nuestros dos países, y estamos dispuestos a seguir adelante sin precondiciones basados en un respeto mutuo. Pero no hay duda para quienes se ven afectados, que en cuanto a las armas nucleares, hemos llegado a un punto decisivo. Esto no es simplemente cuestión de los intereses de Estados Unidos. Esto es cuestión de evitar una carrera de armas nucleares en el Oriente Medio que podría llevar a esta región por un camino sumamente peligroso.

Comprendo a quienes protestan que algunos países tengan armas que otros no tienen. Ningún país por su cuenta debe escoger cuáles países deben tener armas nucleares. Es por eso que he reafirmado firmemente el compromiso de Estados Unidos de procurar un mundo en el que ningún país tenga armas nucleares. Y todo país –incluido Irán– debe tener el derecho de utilizar energía nuclear pacífica si cumple con sus responsabilidades conforme al Tratado de No Proliferación Nuclear. Ese compromiso es esencial en el tratado, y todos los que lo ratifican deben cumplirlo sin falta. Y tengo la esperanza de que todos los países en la región puedan compartir en este objetivo.

El cuarto asunto que deseo tratar es la democracia.

Sé que ha habido una polémica sobre la promoción de la democracia en años recientes y que gran parte de dicha controversia tiene que ver con la guerra en Irak. Entonces, permítanme ser claro: ninguna nación puede ni debe imponer un sistema de gobierno a una nación.

Eso no disminuye mi compromiso, sin embargo, con los gobiernos que reflejan la voluntad del pueblo. En cada nación, este principio cobra vida a su manera, en base a las tradiciones de su propia gente. Estados Unidos no pretende saber lo que es mejor para todos, así como no pretenderíamos determinar el resultado de elecciones pacíficas. Pero sí tengo una convicción inquebrantable en que todas las personas anhelan ciertas cosas: la posibilidad de expresarse libremente y tener voz y voto en la forma de gobierno; la confianza en el estado de derecho e imparcialidad de la justicia; un gobierno transparente que no le robe a su gente; la libertad de vivir según escoja cada uno. Éstas no son solo ideas estadounidenses, son derechos humanos, y es por eso que nosostros los apoyaremos en todas partes.

No existe un camino directo para alcanzar esta promesa. Pero no hay duda de esto: los gobiernos que protegen estos derechos, a fin de cuentas, son más estables, exitosos y seguros. La supresión de ideas nunca logra hacer que desaparezcan. Estados Unidos valora el derecho de todas las voces pacíficas y respetuosas de la ley de ser escuchadas en todo el mundo, incluso si discrepamos con ellas. Y acogeremos a todos los gobiernos electos y pacíficos, siempre que gobiernen respetando a toda su gente.

Este último punto es importante porque hay quienes abogan por la democracia solo cuando no están en el poder, y ya en el poder, no tienen misericordia al buscar la supresión de los derechos de otros. No obstante donde ocurra, el gobierno del pueblo y por el pueblo establece un solo estándar para quienes están en el poder: deben mantener su poder a través del consentimiento, no la coerción; deben respetar los derechos de las minorías y participar basado en la tolerancia y el consenso; deben poner los intereses de su pueblo y los procesos políticos legítimos por encima de su partido. Sin estos ingredientes, elecciones por su cuenta no resultan en verdadera democracia.

El quinto asunto que debemos encarar juntos es la libertad religiosa.

El Islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición. Lo vi con mis propios ojos de niño en Indonesia, donde los cristianos devotos practicaban su religión libremente en un país predominantemente musulmán. Ése es el espíritu que necesitamos hoy. Las personas de todos los países deberían ser libres de escoger su religión y llevar una vida como lo dicte su mente, corazón y alma. Esta tolerancia es esencial para que la religión prospere, pero está siendo atropellada de muchas maneras diferentes.

Entre algunos musulmanes, hay una tendencia preocupante de medir las creencias propias en base al rechazo de las de los demás. La riqueza de la diversidad religiosa debe defenderse, ya sea por los maronitas del Líbano, o los coptos en Egipto. Y también se deben cerrar las divisiones entre musulmanes, ya que la separación entre suníes y chiítas ha resultado en trágica violencia, particularmente en Irak.

La libertad de religión es fundamental para que los pueblos puedan convivir. Siempre debemos examinar las formas en que la protegemos. Por ejemplo, en Estados Unidos, las normas sobre los donativos benéficos han hecho que sea más difícil que los musulmanes cumplan con su obligación religiosa de zakat. Es por eso que me he comprometido a trabajar con los musulmanes estadounidenses para asegurar de que puedan cumplir con el zakat.

Asimismo, es importante que países del Occidente eviten impedir que los ciudadanos musulmanes puedan practicar su religión como les parezca, por ejemplo, dictando qué ropa deben usar las mujeres musulmanas. No podemos esconder la hostilidad hacia cualquier religión con el pretexto del liberalismo.

De hecho, la fe nos debe unir. Por eso estamos forjando proyectos de servicio en Estados Unidos que reúnan a cristianos, musulmanes y judíos. Por eso acogemos los esfuerzos como el Diálogo Interreligioso del rey Abdullah de Arabia Saudita y el liderazgo de Turquía en la Alianza de Civilizaciones. Alrededor del mundo, podemos convertir el diálogo en servicio interreligioso, para que los puentes entre los pueblos lleven a actos, ya sea al combatir la malaria en África o proporcionar socorro tras una catástrofe natural.

El sexto asunto que deseo abordar son los derechos de la mujer.

Sé que existe debate sobre este tema. Rechazo el punto de vista de algunas personas en Occidente de que la mujer que opta por cubrir su cabello es, de cierta manera, menos igual, pero sí creo que a una mujer a la que se le niega educación se le niega la igualdad. Y no es coincidencia que los países donde las mujeres cuentan con una buena educación tienen bastante más probabilidades de ser prósperos.

Y permítanme ser claro: los problemas relativos a la igualdad de la mujer no solamente ocurren en el Islam. En Turquía, Pakistán, Bangladesh e Indonesia, hemos visto a países de mayoría musulmana elegir a una mujer como líder. A la vez, la lucha por la igualdad de las mujeres continua en muchos aspectos de la vida estadounidense, y en países alrededor del mundo.

Nuestras hijas pueden contribuir tanto a la sociedad como nuestros hijos, y nuestra prosperidad común se puede promover si permitimos a toda la humanidad – hombres y mujeres – a lograr su potencial entero. Yo no creo que las mujeres tengan que tomar las mismas decisiones que los hombres para lograr la igualdad, y respeto a las mujeres que escogen vivir sus vidas de manera tradicional. Pero debe ser por decisión propia. Por eso Estados Unidos se asociará con cualquier país de mayoría musulmana para apoyar mayor alfabetización de las niñas, y para ayudar a las jóvenes a buscar empleo por medio del microfinanciamiento, que ayuda a la gente a hacer sus sueños realidad.

Finalmente, deseo hablar sobre el desarrollo económico y las oportunidades.

Sé que para muchos, la faz de la globalización es contradictoria. El Internet y la televisión pueden traer conocimientos e información, pero también sexualidad ofensiva y violencia irracional. El comercio puede traer nueva riqueza y oportunidades, pero también enormes alteraciones y cambios para las comunidades. En todos los países –incluido el mío– este cambio puede producir temor. El temor de que la modernidad significará perder el control de nuestras opciones económicas, nuestra política y, lo más importante, nuestra identidad, lo que más apreciamos de nuestras comunidades, nuestras familias, nuestras tradiciones y nuestra fe.

Pero también sé que el progreso humano no se puede negar. No hay necesidad de que el desarrollo y la tradición se contradigan. Países como Japón y Corea del Sur lograron el crecimiento de su economía y a la vez mantuvieron culturas singulares. Ése también es el caso del asombroso progreso dentro de países de mayoría musulmana desde Kuala Lumpur hasta Dubai. En la antigüedad y en nuestros tiempos, comunidades musulmanas han estado a la vanguardia de la innovación y la educación.

Esto es importante porque ninguna estrategia de desarrollo se puede basar solamente en lo que sale de la tierra, ni se puede sostener mientras los jóvenes están desempleados. Muchos países del golfo han gozado de enorme riqueza como consecuencia del petróleo, y algunos están comenzando a concentrarse en un desarrollo más extenso. Pero todos nosotros debemos reconocer que la educación e innovación serán la moneda del siglo XXI, y en demasiadas comunidades musulmanas se mantiene una inversión inadecuada en estas areas. Estoy poniendo énfasis en semejantes inversiones dentro de mi país. Y aunque Estados Unidos en el pasado se ha concentrado en el petróleo y gas en esta región del mundo, ahora buscamos una relación más amplia.

Con respecto a la educación, ampliaremos los programas de intercambio y aumentaremos las becas, como la que llevó a mi padre a Estados Unidos, y a la vez alentaremos a más estadounidenses a estudiar en comunidades musulmanas. Y encontraremos becas en Estados Unidos apropiadas para estudiantes musulmanes prometedores; invertiremos en la enseñanza por Internet para maestros y niños de todo el mundo, y crearemos una nueva red de Internet, de manera que un adolescente en Kansas se pueda comunicar instantáneamente con un adolescente en El Cairo.

Con respecto al desarrollo económico, crearemos un nuevo cuerpo de empresarios voluntarios para contactarlos con colegas en países de mayoría musulmana. Y presidiré una Cumbre sobre Iniciativa Empresarial este año para identificar formas de afianzar vínculos entre líderes empresariales, fundaciones y empresarios sociales en Estados Unidos y las comunidades musulmanas alrededor del mundo.

En cuanto a ciencia y tecnología, crearemos un nuevo fondo para apoyar el desarrollo tecnológico en los países de mayoría musulmana, y para ayudar a transferir ideas al mercado de manera que puedan generar empleos. Abriremos centros de excelencia científica en África, el Oriente Medio y el sudeste asiático, y nombraremos a nuevos delegados de ciencias para que colaboren en programas que desarrollen nuevas fuentes de energía, generen empleos verdes, digitalicen archivos, purifiquen el agua y produzcan nuevos cultivos.

Y hoy estoy anunciando una nueva campaña global con la Organización de la Conferencia Islámica para erradicar la poliomielitis y expandiremos sociedades con comunidades musulmanas a fin de promover la salud infantil y materna.

Todas estas cosas se deben hacer conjuntamente. Los estadounidenses están listos para unirse a ciudadanos y gobiernos; organizaciones comunitarias, líderes religiosos y empresas en comunidades musulmanas alrededor del mundo para ayudar a nuestra gente lograr una vida mejor.

No será fácil abordar los asuntos que he mencionado. Pero tenemos la responsabilidad de unirnos para beneficio del mundo que queremos hacer realidad: un mundo donde los extremistas ya no amenacen a nuestros pueblos y los soldados estadounidenses puedan regresar a casa; un mundo donde tanto israelíes como palestinos tengan seguridad en un estado propio, y la energía nuclear se use para fines pacíficos; un mundo donde los gobiernos estén al servicio de sus ciudadanos y se respeten los derechos de todos los hijos de Dios. Esos son intereses mutuos. Ése es el mundo que queremos. Pero sólo lo podemos lograr juntos.

Sé que hay muchos, musulmanes y no-musulmanes, que cuestionan si podemos lograr este nuevo comienzo. Hay quienes están ansiosos por avivar las llamas de la división e impedir el progreso. Hay quienes sugieren que no vale la pena; alegan que estamos destinados a discrepar y las civilizaciones están condenadas a tener conflictos. El escepticismo embarga a muchos más. Hay tanto temor, tanta desconfianza. Pero si optamos por ser prisioneros del pasado, entonces nunca avanzaremos.

Todos nosotros compartimos este mundo sólo por un breve periodo. El asunto es si vamos a pasar este tiempo centrados en lo que nos separa o si nos comprometeremos a realizar un esfuerzo –un esfuerzo sostenido– con el fin de encontrar terreno común, de concentrarnos en el futuro que queremos para nuestros hijos y de respetar la dignidad de todos los seres humanos.

Es más fácil comenzar guerras que llevarlas a su fin. Es más fácil culpar a otros que mirar hacia adentro, ver las diferencias en los demás que las semejanzas. Pero debemos escoger el camino correcto, no el camino fácil. También hay una regla central en toda religión: Tratar a los demás como uno quisiera ser tratado. Esta verdad trasciende naciones y pueblos, y no es una convicción nueva; no es negra ni blanca ni morena; no es cristiana ni musulmana ni judía. Es una creencia que latía en los orígenes de la civilización y que aún late en el corazón de miles de millones. Es la fe en los demás, y es lo que me trajo hoy aquí.

Tenemos el poder de crear el mundo que queremos, pero sólo si tenemos la valentía de crear un nuevo comienzo, teniendo en mente lo que está escrito.

El Sagrado Corán nos dice, “O humanidad! Los hemos creado hombres y mujeres, y los hemos agrupado en naciones y tribus con tal de que se conozcan el uno al otro”.

El Talmud nos dice: “Todo el Tora tiene como propósito promover la paz”.

La Santa Biblia nos dice, “Benditos los que promueven la paz; ellos se llamarán hijos de Dios”.

Los pueblos del mundo pueden vivir juntos y en paz. Sabemos que ésa es la visión de Dios. Ahora, ésa debe ser nuestra labor aquí en la Tierra. Gracias. Y que la paz de Dios esté con ustedes.

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AUTO ATENTADO TERRORISTA

publicado en AURORA ISRAEL

Publicado 27.05.2009
Tribuna Abierta
Los palestinos deben dejar de lado el terrorismo y la violencia
En la región Israel es una democracia imperfecta pero democracia al fin
Autor: Bernardo Ptasevich, Katzrín

Israel, mal que le pese a muchos y por más que se le achaquen culpas de todo lo que pase en el mundo, por supuesto, inventadas en un 90% y producidas por errores cometidos en el resto. ¡Ah errores! Gritó un lector desprevenido y preparado para juzgar en un sentido todo lo que se diga del país judío. Si, errores de Gobierno y decisiones que cometen todos los Gobiernos del mundo, errores que se cometen en la guerra, errores que se cometen en la defensa contra atentados suicidas, errores que se cometen al prevenir el secuestro de soldados o ciudadanos israelíes, pero en ningún caso la intención de dañar por destruir a los demás.
Si en algún caso particular un soldado o ciudadano se hubiese excedido y cometido delitos, la justicia israelí existe y vaya que existe, es la misma que tiene en el banquillo gente muy importante que si aun mañana fuera inocente o culpable está siendo juzgada por sospechas.

La tortura es común en los países árabes
No sé cuantos países de los llamados democráticos pueden tener en juicio a un ex presidente y un ex primer ministro, cuyo procesos comenzaron cuando estaban en funciones y ante denuncias de gente mucho menos importantes que ellos. Hace pocos días vi un video impresionante que confieso, no me animé a difundir, no por miedo ni mucho menos sino porque puede herir la sensibilidad de algún visitante, por su crudeza, violencia y lo que representa en sí la tortura.
En el video se ve a un miembro de la familia real de Arabia Saudita, un aliado árabe de los Estados Unidos que se considera de los moderados… como tortura ante las cámaras a un hombre.
Lo hace en forma personal y con la ayuda de otros dos o tres hombres, uno de ellos policía. Su hermano, máxima autoridad de Arabia Saudita, no va a juzgarlo ni permitirá que lo hagan. Ejemplos como estos abundan y demuestran que sólo en democracia y con una justicia independiente del poder de turno se puede lograr juzgar los delitos en forma real.
Pues estimados lectores, esos y otros derechos tienen los árabes israelíes en Israel, el millón que decidió quedarse mientras otros huían o aceptaban las promesas de sus hermanos(para que dejen el camino libre en sus propósitos), y también sus hijos o descendientes, que son ni mas ni menos que ciudadanos israelíes desde su nacimiento. Quien no vive aquí no tiene ni idea lo que es convivir con ellos. No, amigos, no voy a decir que es un desastre insoportable como muchos esperaban.
Si bien hay excepciones de gente también radicalizada, la mayoría de nosotros, judíos, trabajamos junto a estas personas. No nos agarramos a trompadas, no nos insultamos, no nos ponemos bombas ni nos acribillamos con ametralladoras. Muchísimos árabes israelíes, proporcionalmente más que los propios judíos (en porcentajes) han estudiado o estudian, han logrado sus títulos en carreras importantes y ejercen su profesión.
Sus pacientes o clientes somos también los judíos. Muchos otros son comerciantes importantes, han juntado un capital respetable y tienen hermosísimas casas o mansiones, autos muy buenos (adoran el Mercedes Benz o el Subaru y otros modelos extravagantes). No hay rubro comercial en el que ellos no participen, en el que no esté representado su grupo.
Esto si bien no es un regalo que se les hace ya que lo ganan con su habilidad y con su trabajo es posible solamente porque Israel con sus leyes les ha dado un marco, un status de israelíes en el que no sólo se le imponen ciertas obligaciones sino que se les otorga grandes derechos. En algunos sentidos incluso tienen beneficios que los judíos no tenemos. Puede que algún judío israelí por sus convicciones personales no comercie o trabaje con ellos pero de verdad es una cantidad absolutamente mínima. Es cierto que cuando algunos de ellos van a la mezquita o ven en televisión al imán de turno diciendo improperios contra los judíos, se les inculca por medio de la religión que les hemos hecho daño y hay que lastimarnos. Pero la mayoría no acude a esa tarea y se dedica a trabajar y mantener su casa. Los sermones en las mezquitas y los programas de TV cuyos imanes nos demonizan son también posibles por nuestra tolerancia y respeto de la ley.
Los árabes están representados por diputados en la Knéset (Parlamento) lo que indica que los árabes israelíes votaron y pueden hacerlo por sus candidatos en un marco de igualdad y libertad absoluta. Estos diputados muchas veces también incitan a la rebelión o violencia, a veces violando las leyes del país del que son ciudadanos y representantes.

Pintan la parte siniestra del conflicto
Que sucedan estas cosas es posible porque la democracia israelí existe y funciona, imperfecta pero vive. La libertad de la que gozamos y a la que defenderemos hasta las ultimas consecuencias no debe ser destruida.
En este contexto tienen que saber los habitantes del mundo que no existe un problema tan grave entre árabes e israelíes que no permita la convivencia pacifica y el progreso de cada uno sin importar a cual de las dos partes pertenece. Cuando la imagen de los diarios o la televisión publican títulos y fotos que venden sólo pintando la parte siniestra del conflicto, hay ejemplos de convivencia posible que no conocen quienes no viven en Israel y se informan por los medios, muchos de ellos muy tendenciosos. Debemos saber antes de tomar posición en el tema que el conflicto con los palestinos tiene otros objetivos, y no se resolverá entregando porciones de tierra, devolviendo cientos de presos por un secuestrado, dejando de protegernos aunque a veces tengamos que hacerlo atacando para desbaratar arsenales o células terroristas y suicidas.
Tenemos que lograr que los palestinos consigan su lugar y tengan derechos como los que tienen los árabes israelíes, pero en su propio espacio, manejando sus propios recursos y con sus gobernantes. Para ello y como primer paso tienen que dejar exigencias que nunca van a ser concedidas, abandonar el terror, la violencia y su máximo postulado de hacer desaparecer a Israel del mapa.Nadie puede poner exigencias imposibles para poder cambiar una vida (como la que dicen al mundo que tienen) por una vida mejor llena de derechos, de alegrías y logros. Solamente quien tiene otros objetivos prioritarios puede cometer semejante atentado contra sí mismo. Negarse a ser feliz y vivir dignamente en pos de aniquilar a sus vecinos es un auto atentado terrorista imposible de entender.

HAY QUE DIVIDIR PARIS

Bernardo Ptasevich, ciudadano israelí, declara que Paris debe ser dividida y compartida con los países vecinos que instalaran allí sus capitales. Muchos miles de ciudadanos israelíes apoyan esta iniciativa.

Sin embargo esta declaración no tiene validez alguna, no va a ser leída en Francia, no será parte de debates ni foros, no será tomada por los medios y solo quedara como texto de esta nota. Del mismo modo pasara con las declaraciones del vocero del Ministro de Asuntos Exteriores de Francia. Frederic Desagneaux que ha declarado a los medios y por supuesto estos lo han difundido como noticia importante que Israel debe dividir Jerusalén para dar lugar a la creación de la capital de un futuro estado palestino. Los políticos, gobernantes y periodistas de varios países resuelven a menudo otorgar o regalar cosas en las que no tienen ninguna ingerencia. Lo promueven a diestra y siniestra para quedar bien con el mundo islámico y posicionarse ante un posible futuro acuerdo de paz, aunque por el momento esta posibilidad se encuentra a años luz de ser concretada. A nadie se le ocurre ceder, regalar ni ofrecer lo suyo, todos dan lo que no les pertenece. Así como considero que es mas fácil escribir sobre los diferentes temas (como los periodistas y yo lo hacemos) que estar dentro de los problemas que comentamos y decidir sobre ellos para felicidad o desdicha de los habitantes del mundo, entregar lo que no nos pertenece es absolutamente fácil y sin costo alguno. A lo sumo obtendrán algunas críticas o el beneplácito de millones de Islamistas que ven como poco a poco van doblegando las opiniones, infiltrando sus demandas en los gobiernos y consiguiendo socios que les ayuden a conseguir sus propósitos. Esta claro que los judíos no desean dividir Jerusalén, que la gran mayoría no desea hacerlo. Es posible que mas adelante en pos de una posibilidad de paz o por decisiones de políticos que no consultaran (como no lo hacen en ningún asunto de importancia capital para todos nosotros) haya algún pequeño cambio sobre el tema. El problema demográfico con creciente número de árabes en Israel y la necesidad de desvincularse de la administración y responsabilidad sobre esos pobladores que hoy tiene el Estado Judío influirán con seguridad sobre este asunto. Pero por más que opinen todos aquellos que ocupan cargos en otros países del mundo, no serán ellos los que resuelvan nuestro futuro. Las decisiones o posturas al respecto son tema exclusivo de Israel, sus ciudadanos y su gobierno. En todo caso los palestinos como reclamantes que aspiran a obtener una parte de la Ciudad Santa serian los únicos que podrían hacer algún planteo y nunca por medio de la violencia. Cuando no hay suficientes razones, cuando no hay suficiente poder político ni militar, cuando tener su estado no es su principal objetivo sino tener impunidad para sus actos, cuando en realidad obtener un poco de Jerusalén es parte del plan de arrojar a los judíos al mar y quedarse con toda la tierra de Israel junto con la vida de sus habitantes, se hace necesario que los adulones y servidores de siempre abran su boca al mundo diciendo que Jerusalén debe ser dividida. Ellos no conocen el problema, no lo viven a diario y no tienen derechos en este asunto. Sin embargo resuenan sus reclamos sin más argumentos que sus deseos, pregonando en los medios y en cuanto foro les permita la entrega de pertenencias ajenas. Por ello, mi declaración inicial es casi una sátira para poner en evidencia lo evidente. Que uno o miles de ciudadanos israelíes quieran partir la capital de Francia para entregar la mitad a sus vecinos no tiene ninguna importancia, o tiene la misma que las declaraciones del vocero del Ministro de Relaciones Exteriores francés. Israel va a defender su existencia, pese a quien le pese. Si alguna vez cede algún territorio esperemos que los políticos acierten y sea a cambio de una verdadera y duradera paz con seguridad y sin mentiras. Como por el momento no se vislumbra, no hay que poner el tema de Jerusalén en el tapete. No comparto la mayoría de las ideas de Netaniahu sobre todo en su concepción económica, pero hay que ser responsables. Cuando el presidente B.Obama le hablo en la reciente reunión sobre el tema de los asentamientos, su respuesta merece nuestro respaldo. “Los palestinos deberían haber abandonado las armas y la violencia y no lo han hecho” a lo que yo agrego, ni tienen intenciones de hacerlo porque no es de su interés. La interpretación de esa respuesta es que no tenemos que seguir haciendo concesiones para conseguir cosas que deberían producirse antes de que nosotros entremos en conversaciones de paz. Nunca han cumplido nada y no se negocia con quien no cumple lo acordado. Nuestro soldado Guilad Shalit sigue sin ser liberado aun con un Israel dispuesto a liberar miles de presos peligrosos, Hamas no abandonara sus postulados, Nasrala no entregara sus armas, no dejaran de tirar misiles a los civiles israelies de Sderot y alrrededores, si no fuera por los esfuerzos de prevención israelí los atentados estarían vigentes y a la orden del día. Pero sobre todo lo fundamental es que no ha cambiado ni cambiara el pensamiento, la doctrina, los postulados y las bases de la existencia de sus organizaciones que tienen como pilar fundamental eliminar a Israel. Soy pacifista pero no se puede trabajar por la paz con cuentos, mentiras y falsas promesas. Primero cambien eso y luego vengan a mi casa a tomar un café. Primero eliminen sus premisas de aniquilación de los judíos y luego hablen de paz con nuestros gobiernos. Dejemos de hacerles el juego! Como se negocia la paz con quien solo quiere sacar ventajas para seguir con la guerra, con la guerra sucia del terrorismo? Basta de trabajar para la prensa, el mensaje tiene que ser claro. No solo no hay paz sino que no hay conversaciones de paz hasta que no cambien lo que tienen que cambiar. De otro modo cualquier acuerdo de paz sera provisorio, un negocio para rearmar el terror,un negocio para lideres de muchos países que se mantienen en sus puestos trabajando para esta mentira en la situación actual. El ir y venir del presidente B. Obama tampoco ayuda demasiado. Querer quedar bien con dios y con el diablo, dar un discurso para cada platea y el exigir concesiones previas solo a Israel no lograra ningún avance en el proceso. Ejerza la misma presión no solo para desarmar asentamientos o hablar de Jerusalén, sino también para desarmar a los terroristas, para vaciar de Misiles la franja de Gaza, para que Hezbola devuelva sus armas y para que Irán abandone su proyecto atómico.Si lo hace responderemos positivamente con acciones, que aunque nos cueste tragar saliva y mordernos los labios realizaremos sin dudar en pos de una paz verdadera.

Bernardo Ptasevich Israel, 23 de mayo de 2009

El futuro es lo unico que se puede cambiar.

UN OJO RIOPLATENSE EN EL MEDIO ORIENTE

Desde Israel vivo diariamente la realidad del Rio de la Plata. Vivo la política, lo social, la economía, el deporte y todos los temas que tanto me importaban viviendo allí . A pesar de todo lo que se diga del primer mundo, aquí se repiten los problemas de tal forma que nos hace recordar a cada momento nuestras experiencias anteriores. Quiero aprovechar este medio que nos brinda Clarín para seguir en contacto con mi lengua, mis raíces, mi infancia y adolescencia, mis amigos y mi vida hasta que emigre con mi familia. En todo este tiempo y viéndolo a la distancia nada o casi nada a cambiado. Casi podría leer las noticias de hace algunos años y creer que son actuales. Se que alguna gente escapa a la generalidad pero la gran mayoría vive sin cumplir sus sueños, en una gran inseguridad financiera y física, sin saber que sera de su futuro inmediato y lejano. Espero que este espacio me mantenga a un mas en contacto con la realidad rioplatense y con las personas que deseen intervenir, publicar, contestar, o simplemente leer nuestros contenidos. En el inicio de este espacio mi deseo de progreso, prosperidad, seguridad, esperanzas, y de que el mundo cambie tanta violencia e injusticias por dialogo, cordura, y paz.
Mis editoriales sobre la situación en Medio Oriente en el que vivimos miles de latinoamericanos, sobre temas de actualidad y otros que me interesan son publicadas por varios medios de difusión pero es bueno exponerlas en un sitio donde se pueda intercambiar con los lectores puntos de vista e ideas. Vivir en Israel es una experiencia que solo se puede explicar desde aquí. Por lo tanto mis notas tienen inexorablemente una vision desde mis vivencias y aun tratando de ser objetivo en mis pensamientos es inevitable volcar en ellas todo lo que siento y vivo cada dia. Espero que los lectores opinen y aporten con el mismo respeto con que yo las comparto.


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