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28 Enero 2012 | Por lorensanchis | Claves: café, contra, revolucion, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
Fuente: Revista Envío numero 28 y 29, octubre – noviembre 1983, Nicaragua.
El año 1983 fue bautizado como el “año de lucha por la paz y la soberanía”. Frente a la escalada de agresiones contrarrevolucionarias, el incremento de la producción económica era básico para asegurar la soberanía de Nicaragua. Frente a la política norteamericana, que intentaba aislar económicamente a la revolución, los planes económicos priorizaron la captación del mayor número posible de divisas. La reconstrucción del país y la construcción de una nueva sociedad necesitaban de piezas industriales, transporte, combustible, medicinas, alimentos -y también medios militares-, que sólo se podían adquirir con divisas.

Compañera Xiomara en el cafetal (Brigada estudiantil de produccion).
Una producción estratégica frente a la agresión.
Las cosechas anuales de café y algodón son claves en la generación de divisas. En 1982, las exportaciones de café representaron un 30% del valor total de las exportaciones. El algodón representó un 21%. La última cosecha de los dos productos produjo alrededor de $241 millones en divisas.
Las cosechas de café y algodón son también claves en la estabilidad económica del país, pues son casi invulnerables al boicot económico norteamericano. Solamente un 1% de las divisas que produce el café viene de Estados Unidos. (Antes de la revolución el 8.6%). El algodón nunca se vendió a los norteamericanos. En el caso del azúcar la situación era bien distinta: 2/3 de la producción tenían como destino Estados Unidos. Fue por eso que el azúcar fue blanco de la agresión económica norteamericana con el brusco corte de la cuota en un 90% (mayo de 1983).
La importancia del café y el algodón para la economía nicaragüenses se puede medir también por estos datos: el 30% de las tierras sembradas en Nicaragua se dedican a estos dos cultivos y los períodos de cosecha de ambos productos son la fuente de trabajo más importantes para el país: hasta 100.000 personas participan en los meses-pico de la cosecha cafetalera y 60.000 en los de la cosecha del algodón.
El incremento de las actividades contrarrevolucionarias en estos meses pasados y las que son previsibles para el período de cosecha indican que le corte de café se realizará en condiciones extremadamente difíciles. Existe penetración de “fuerzas de tarea” en la Región 6 (Departamentos de Jinotega y Matagalpa), donde se cosecha el 46% del café nicaragüense. La actividad contrarrevolucionaria es menos intensa en la Región I (Departamento de Nueva Segovia, Madriz y Estelí), donde se produce el 19% del café, pero sí se producen ahí, incursiones desde la frontera con Honduras.

Combatientes de ARDE en su campamento en Costa-Rica.
Asfixiar a Nicaragua.
El 1 de octubre de 1983, se realizó una reunión en Guatemala, donde además del Presidente de ese país y los jefes militares de Honduras, El Salvador y Panamá, estuvo presente el Jefe del Comando Sur, Paul Gorman. El objetivo principal de la misma era oficialmente resucitar el CONDECA. Una decisión íntimamente ligada a una posición ideológica y política de combatir a Nicaragua y los movimientos populares de la región.
Por otra parte, la actitud de Costa Rica, avalando en su territorio -no sin contradicciones internas-, a los grupos de ARDE y su operatividad militar abierta es tal vez el elemento más preocupante. La esquizofrenia de Costa Rica consiste por ejemplo en sostener la comisión mixta con Nicaragua -una de cuyas reuniones se realizó a comienzos de septiembre- y al mismo tiempo brindar la infraestructura y el territorio a los grupos que conspiran contra Nicaragua.
El ataque del 28 de septiembre a la aduana de Peñas Blancas desde la aduana costarricense es un elemento que preocupa. Este ataque viene a oficializar un bloqueo terrestre casi total contra Nicaragua. La zona de la carretera panamericana fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua era sin duda, hasta ahora, el único sector de frontera terrestre que gozaba de “cierta tranquilidad”. El ataque y más aún, las versiones distorsionadas que se manejaron en Costa Rica -culpando a Nicaragua de iniciar el ataque- demuestran una voluntad política de ciertos sectores “ticos” de agudizar las contradicciones contra Nicaragua.
Esto es, sin duda, parte de una estrategia planificada por los personeros norteamericanos en el área. El lunes 3 de octubre, periódicos locales informaron que el embajador norteamericano en Costa Rica, Curtin Winsor, amenazó a Nicaragua con una intervención militar norteamericana por haber agredido a Costa Rica en Peñas Blancas.
De la misma manera que los campesinos de la zona fronteriza norteña siguen impulsando sus cosechas a pesar de los ataques y agresiones, el país vive su ritmo de reconstrucción. Las agresiones obstaculizan pero no paralizan. Un giro importante en la organización de la defensa ocurrió el 13 de septiembre cuando el Consejo de Estado aprobó finalmente la Ley de Servicio Militar Patriótico, punto de partida para la masificación y nacionalización de la defensa del país.

Eden Pastora jefe del grupo contra ARDE en el campamento de "Pantera".
La cosecha del café: batalla esperanzadora de la reconstrucción.
El 1ro. de octubre se abrió, oficialmente, el período de cosecha del café. En esta estructura de país agroexportadora, buena parte de los medicamentos, insumos, materias primas, petróleo, etc. son financiadas con divisas que vienen de la venta del café. Es por ello que se lo considera el “grano de oro”, factor decisivo para la reconstrucción y supervivencia del país.
La importancia de este producto determina que se esté organizando un programa de renovación cafetalera que afectará a 13,500 manzanas y que durará 5 años. Para 1988 esta renovación permitirá aumentar la producción en unos 300,000 quintales anuales. Este proyecto gigantesco, significará un aumento de 10,700 puestos de trabajo en el auge productivo y permitirá recibir divisas adicionales que significarán 33 millones de dólares. El costo del plan significará 416 millones de córdobas que correrán por cuenta del estado y que serán entregados tanto a productores privados como estatales.
El café, que es vendido a 23 países distintos -entre ellos los principales: EEUU, Alemania Federal, Argelia, Holanda, Francia, Bélgica, URSS etc.- es producido por 25,000 productores de los cuales el 70% pertenecen al sector privado. La cosecha calculada para este año, será de 1.2 millones de quintales contra 1.4 millones de quintales de la pasada.
Este descenso está determinado por la prolongada sequía que afectó a la planta, la plaga de la roya, la acción descapitalizadora de algunos empresarios que no dieron buen mantenimiento a sus cafetales y la acción militar de la contrarrevolución. Parte de la producción se situa en zonas cercanas a la frontera hondureña, donde será imposible recolectar la cosecha. Se calcula que por este efecto se perderán alrededor de 145,000 quintales de café.
Para recolectar la actual cosecha se necesitarán unos 70,000 cortadores, 50,000 cortadores -trabajadores agrícolas tradicionalmente dedicados a esta tarea- ya están asegurados. El resto -20,000 casi el 30% del total- se conformará con el aporte voluntario de hombres, mujeres y jóvenes coordinados por las organizaciones de masas AMNLAE, Juventud Sandinista, etc. De esos 20,000 ya hay 8,500 seguros que empezarán pronto el trabajo. La formación de Batallones de la Producción -así como la aprobación de una nueva ley laboral con estímulos y mejoras a nivel de alimentación y vivienda de los trabajadores- están entre las medidas de emergencia tomadas por el gobierno para levantar la cosecha.
Al margen del café que se pierde por estar ya en zona de guerra, otra buena cantidad -montañas de Jinotega y Matagalpa- se cosechará en zonas infectadas por los grupos anti nicaragüenses. Es sabido que ya hay directrices de estos grupos de boicotear y obstaculizar lo más posible la cosecha, intentando con eso desestabilizar la entrada de divisas y agudizar, por ende, la crisis económica del país.
Ante estos desafíos, la cosecha del café, como todas las tareas de reconstrucción en Nicaragua, se considera una batalla abierta: un reto cotidiano que ha comenzado el 1ro. de octubre y que terminará con el último grano de oro que se cosechará en diciembre. Momento en que posiblemente, otra batalla no menos importante, la del algodón, exigirá nuevos esfuerzos de este pueblo, que sin resignarse por el acoso, por el bloqueo, por el aislamiento, por las agresiones sofisticadas e incluso por las posibilidades de intervención más directa de parte de Estados Unidos sigue construyendo día a día, mes a mes, su presente de sudor y esperanza.

Tropas del EPS en Rio San Juan en un operativo contra ARDE.
Ataques de septiembre / octubre de 1983:
Principales ataques aéreos
8 septiembre: Dos avionetas atacan con rockets el aeropuerto A.C. Sandino y otros objetivos civiles.
9 septiembre: Dos aviones de combate atacan con rockets la población civil del puerto de Corinto. Ese mismo día hay ataques aéreos en Cibalsa.
23 septiembre: Un avión ataca la planta eléctrica Nicarao y la fábrica INDUQUINISA.
28 septiembre: Dos aviones atacan posiciones del Ejército en El Naranjo.
3 octubre: Un avión DC-3 es derribado en Los Cedros cuando intentaba abastecer a grupos contrarrevolucionarios internados en el país.
Ataques con recursos sofisticados
8 septiembre: Sabotaje a la terminal de carga de petróleo en Puerto Sandino.
13 septiembre: Voladura de una Cooperativa de pescadores en Chinandega con explosivos altamente sofisticados.
2 octubre: Voladura de dos tanques de combustible de 380,000 galones en Puerto Benjamín Zeledón, Costa Atlántica.
10 octubre : ataque al puerto de Corinto.
Cuatro días después del ataque, el 14 de octubre, la Junta de Gobierno anunciaba un plan de emergencia nacional, que en su punto 4 señala: “Completar los Batallones de la Producción, que deben estar preparados para sacar la cosecha de cualquier lugar y con sus propios medios, si la situación lo requiere“.
6 Enero 2012 | Por lorensanchis | # Enlace permanente
Reuniones del Sindicato
Nuestra llegada y salida de la finca coincidió fortuitamente con dos reuniones del sindicato. Cuando llegamos estaban comenzando un acto de reconocimiento al mejor cortador de café. Se había concentrado un grupo de gente que seguía el acto con mucha atención. Intervinieron en el acto representantes de la ATC a nivel nacional, departamental y local. El delegado del sindicato de la finca, leyó su discurso lentamente, palabra por palabra, en el que señalaba que de nuevo se iba a dar un impulso a la Educación de Adultos muy necesaria para todos, campaña que había decaído en la época de los cortes de café.

Los niños juegan frente a la escuelita en la UPE. El "profe" era Santamaria, un brigadista de ENABUS.
Finalizó el acto con la intervención del delegado nacional de la ATC quien se refirió a los múltiples problemas que están confrontando en Castillo Norte y concluyó diciendo que “en medio de tantas dificultades pareciera que nunca vamos a lograr las metas por las que hicimos esta revolución como son asegurar que todo nicaragüense tenga un lugar digno para vivir, que la educación y la salud llegue a todos y que nadie sufra hambre. Pero, añadió, “también nos parecía que nunca íbamos a derrocar a Somoza y los derrocamos, por eso también ahora vamos a superar estas dificultades.
Al día siguiente se reunió de nuevo un gran número de personas para hablar de la movilización del próximo domingo a Managua. Uno de los dirigentes del sindicato se refirió a los tres hechos que tenían relación con dicha movilización y concentración: Conmemoración de la muerte de Sandino, la reunión de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL) y la condecoración a López Portillo por parte del gobierno nacional de Nicaragua. Según nos informaron algunos de los asistentes al acto, la seriedad, explicación y argumentos del dirigente del sindicato, estaban en abierto contraste con la época somocista cuando se invitaba a eventos semejantes ofreciendo licor y comida. En el transcurso de la intervención, espontánea y emotiva, se refirió a distintos aspectos, desde la solidaridad de México con Nicaragua, hasta la presencia en el lugar de tres periodistas extranjeros.

trabajador de la UPE Santa Josefina. (Foto L; Sanchis, 1989).
De inmediato nos encontramos en una entrevista improvisada. Abordamos el tema del sindicato, sus inicios y las condiciones de vida. Uno de los trabajadores comenzó a hablar sobre la realidad y las expectativas en la finca actualmente. Luego de un corto silencio otro continuó diciendo: “Después del triunfo se dieron los primeros pasos para que los trabajadores se organizaran. Los sindicatos no existían en eta finca anteriormente, y los trabajadores no teníamos oportunidad de reclamar nuestros derechos. Ahora, al mismo tiempo que nos organizamos y nos vamos conociendo en un ambiente de hermanos, de amigos, cuidamos la producción, tenemos la oportunidad de participar y nos ponemos al tanto de la situación del país y sus problemas…”.
Otro trabajador habló de las dificultades que pasaron los trabajadores en época somocista. Al mismo tiempo que dramatizaba sus palabras en un improvisado sociodrama, nos dijo: “Antes los patrones nos consumían desde las 4 de la mañana hasta las 4 de la tarde y sin embargo, por la situación que vivíamos, nos conformábamos con lo que nos daban porque no teníamos quien nos defendiera, quien hablara por nosotros. Incluso, si nos quejábamos de algún mandador o encargado éramos insultados y despedidos del trabajo. A veces, íbamos al juez a quejarnos pero el patrón intervenía y el trabajador siempre perdía. No sabíamos nada de aguinaldos, vacaciones ni otros derechos. Cuando llegaba la hora del pago siempre estaba la guardia presente. Ya después de lar revolución nos sentimos mas tranquilos. La Revolución, es verdad que no se ha producido para “mantenernos de balde” (nota: hacernos vivir sin trabajar). Tenemos que trabajar y ver la situación en que está el país y producir para el bien de todos”.

Trabajador de la UPE Santa Josefina tocando guitarra (Foto L. Sanchis, 1989).
20 Diciembre 2011 | Por lorensanchis | Claves: matagalpa, revolucion, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
Un día en Castillo Norte
A las 4 de la mañana comienza a llegar a través de las rendijas y los huecos de las maderas, la luz de una vela. Simultáneamente, un ruido incesante de palmas inunda el campamento y da la sensación de que todo se estremece. Son las mujeres que comienzan la tarea de elaborar las tortillas para el día. Cada familia puede preparar su propia comida y también tiene opción a comer en el comedor general. En ambos casos la dieta alimenticia es la misma: arroz, frijoles, tortilla y café, tres veces al día.

Por la mañana, los grupos se dirigen hacia el cafetal despues de la reunion de coordinacion (UPE Santa Josefina, 1989, foto L. SANCHIS)
A las cinco y media, mujeres, hombres y niños comienzan a dirigirse hacia el campo para la jornada de trabajo que dura de 6 de la mañana a la 1 de la tarde, cuatro horas menos que en tiempos anteriores a la Victoria. En el trayecto, lleno de árboles y matas de café, nos encontramos con cuatro niños uno de los cuales nos dice que tiene trece años y que lleva siete trabajando en distintas tareas. Actualmente su trabajo consiste en cortar leña al fondo de una pendiente y subirla al borde del camino. Nos señala que tiene la esperanza de ir pronto a la escuela. Hay una labor real en este sentido por parte del sindicato, quien lucha en este momento por conseguir un maestro para unos 20 niños que viven en la finca. Sin embargo, los directivos el sindicato nos explican que no lo consideran muy factible debido a que hay pocos maestros y muchas fincas esperándolos.
Llegamos al lugar de trabajo en el que los adultos están podando las matas de café. El capataz nos explica lo relativo a la producción e este año, y nos señalaba que un crédito del Banco se había retrasado y no llegó para la fase de preparación de la tierra, imposibilitando la limpieza oportuna de la maleza del suelo. Esto trajo como consecuencia que parte del café que se caía durante la recolección no se pudo aprovechar.

Pausa en el cafetal. Un grupo de mujeres come tortillas con frijoles. (UPE Santa Josefina, 1989, foto L. Sanchis)
Después de terminar la jornada de trabajo, el tiempo libre lo emplean de distintas forma. Las mujeres realizan las tareas de lavado de ropa y otras similares, los niños juegan y los hombres conversan en el Centro de Abastecimiento Rural. Este Centro e ha convertido en un lugar de atracción para los habitantes de Castillo Norte quienes lo consideran ya patrimonio de todos. Está administrado por la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (ENABAS) quien distribuye los productos que se venden en el Centro (leche, crema, azúcar, sal) a las áreas aisladas garantiza la existencia de los mismos a la vez que protege a los consumidores de la especulación y el acaparamiento. El abastecimiento en esta zona depende en algunas épocas del estado de los caminos y en otras épocas de cosechas, del número de personas que participan en los cortes de la disponibilidad del transporte.
Antes del triunfo no llegaban a la finca los productos básicos y cuando se encontraban había que pagar por ellos sobre precio. Estaba permitida la venta de licor sin ninguna restricción. Actualmente está prohibida su venta en las Unidades de Producción Estatal, medida que ha repercutido positivamente en la economía familiar.
Como decíamos anteriormente, en la tarde los trabajadores tienen más tiempo libre lo que nos permitió conversar con ellos de manera informal. Se refieren a los sueldos señalando que actualmente reciben paga quincenal y que si bien es verdad que la dieta alimenticia no ha variado sustancialmente, ésta está garantizada así como el sueldo fijo, preaviso y demás beneficios, todo respaldado por el sindicato, lo que crea en ellos una gran sensación de seguridad que antes no se veía. Anteriormente, el patrón podía retener el sueldo hasta de tres meses y si protestaban corrían el riesgo de perder el trabajo.
La represión sufrida en el pasado, internalizada por mucha gente de Castillo Norte, condiciona todavía la libertad de hablar o cuestionar hechos actuales. Como señalaba un dirigente del sindicato, la libertad no es cuestión de decretos, se irá ganando en la medida que vayan teniendo experiencias positivas al respecto.
En la noche constatamos mucha actividad en torno al centro de las milicias, 20 hombres se disponen, rifle o fusil en mano, y con un gran sentido de disciplina, a la vigilancia de la finca según los turnos establecidos. En el patio, un grupo conversa sobre la conveniencia de proveerse de más armas debido a la actividad de las bandas de ex-somocistas y al ataque que hicieron hace unos meses a la finca. Se percibe un gran espíritu defensivo y se consideran responsables de la defensa de la finca.
10 Diciembre 2011 | Por lorensanchis | Claves: café, matagalpa, revolucion, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
La revista “Envió” publico un reportaje en marzo de 1982 sobre la Unidad de Producción Estatal (UPE) de El Castillo Norte, Jinotega. Una de las UPEs más importantes de Nicaragua. Este ejemplo simbólico del sector estatal da una muestra de los profundos cambios en el agro operados después del triunfo de la Revolución. Las grandes fincas concentraban todas las contradicciones de clase bajo el Somocismo: grandes concentraciones de tierra, acoso y amenazas de los trabajadores, represión de los sindicatos, miseria y exclusión… Bajo la Revolución sandinista, el sector agro exportador siguió siendo estratégico por las divisas que proveía y a la vez sirvió de “laboratorio” para que los trabajadores del campo consiguieran de forma acelerada: casas, servicios sociales, educación y salud, derechos organizativos… Lo que pronto transformo la Área Propiedad del Pueblo (APP) en blanco militar para la Contrarrevolución.
Publicamos parte de este artículo del numero 10 de Envió, de marzo de 1982. El articulo esta ilustrado por fotos sacadas en los años 1980 en la UPE Santa Josefina, Matagalpa.

Hoy, el amanecer dejo de ser una tentacion... (La luz, Matagalpa, 1989, Foto L. SANCHIS)
Castillo Norte: cómo funciona una Unidad de Producción estatal
El trabajador agrícola juega un papel decisivo en la economía nicaragüense de agro exportación. Este grupo social crecerá en número y significación en la medida que Nicaragua se desarrolle en este aspecto.
¿Cómo es la vida del trabajador agrícola y cómo ha influido la revolución en ella? ¿Cuáles son algunas de las limitaciones, promesas, desafíos de la revolución en la economía y la sociedad cuando se mira desde la perspectiva de este sector.
Para acercarnos a esta temática visitamos Castillo Norte, una finca de café en el Departamento de Jinotega, región centro norte de Nicaragua, departamento que ocupa el segundo lugar en extensión del país. Su población es de 132,800 habitantes de los cuales, 109,600 viven en área rurales. En general, la población rural vive en fincas aisladas unas de otras lo que no permite concentración poblacional.
El Departamento de Jinotega ocupa el primer lugar en la producción de café del país. En el año 79-80 produjo el 31,9% de la producción total nacional.
El café se introdujo en Jinotega en el año 1895. En 1950 se construyó la primera vía de penetración para facilitar la producción. Durante años, el desarrollo de Jinotega ha estado subordinado a los intereses de los grandes productores, quienes a su vez dependían de los cambiantes precios del café. Con la confiscación de las propiedades de Somoza en el 79, el 8.9% de la tierra dedicada al cultivo del café en este departamento, pasó a ser parte del sector del estado, quedando el resto en manos de pequeños y medianos productores. La economía, participación social e infraestructura, en Jinotega, giran alrededor de la producción de café para la exportación.
Algunos datos nos dan una idea de las condiciones de la zona heredadas de la época de Somoza. En Jinotega, 52 de las comunidades rurales no tienen agua potable. Los servicios básicos tradicionales de salud sólo tienen una capacidad de atención del 30% de la población. Antes de la Cruzada de Alfabetización, el 70.9% de la población era analfabeta. Después de la Cruzada se redujo al 28% mientras a nivel nacional del analfabetismo escasamente llega al 11%.
Durante la época somocista, el FSLN comenzó su lucha en esta región del país. En respuesta a esto, la Guardia Nacional intensificó en la zona sus niveles de represión asesinando a todos los que eran sospechosos de algún tipo de colaboración con los sandinistas. En esta situación de represión extrema, creció la desconfianza entre los habitantes del lugar lo que hizo imposible organizarlos. Con estas limitaciones se formó en la clandestinidad la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC). Esta situación cambió totalmente después del triunfo y la ATC tiene actualmente plena libertad de acción y organización. Cuenta con 5,500 miembros de Jinotega y su trabajo está concentrado fundamentalmente en las grandes fincas. Palabras como sobre-tiempo, vacaciones, sindicatos y seguridad social, totalmente desconocidas por los trabajadores en la época anterior, han adquirido plena vigencia.
“Castillo Norte”: Unidad de Producción Estatal
La finca de café de Castillo Norte tiene más de 300 manzanas de café. Cuenta con 110 trabajadores agrícolas permanentes -que viven en la finca- muchos con su familia. Este número asciende a 350 durante la cosecha.
Castillo Norte no fue confiscada inmediatamente después de la victoria. Su dueño anterior, un somocista que vivía en Managua, dejó la finca en manos del mandador. Este y los capataces -que siempre estaban armados- tenían entre otras, la responsabilidad de controlar la fuerza de trabajo. Si no se mantenían los niveles de producción estimados, amenazaban a los trabajadores con el despido o el retiro del sueldo, y si consideraban demasiadas las protestas los amenazaban con la cárcel. No había sindicatos y el capataz tenía al mandador y a la guardia a su favor.
Hoy, Castillo Norte, forma parte del Area Propiedad del Pueblo (APP). El mandador, capataces y trabajadores forman lo que denomina Unidad de Producción Estatal (UPE). La UPE es responsable de implementar el plan técnico-económico así como del cumplimiento de las metas establecidas en este plan, si bien la formulación definitiva se hace en Managua.
En la finca mencionada funciona un sindicato afiliado a la ATC que lleva el nombre de “Germán Pomares” dirigente sindicalista y mártir de la liberación, quien luchó en eta región y soñó con la Reforma Agraria.

Vista general de la UPE Santa Josefina. Las casas individuales reemplazaron las baracas de los trabajadores frente a la casa hacienda transformada en almacen y sala de reunion. (Matagalpa, 1989. Foto L. SANCHIS).
Condiciones de Vida
Castillo Norte dista de Jinotega 55 km. recorrido que se hace en 3 horas a bordo de Jeep. El camino es, irregular, tortuoso a través de montañas bordeadas de ríos sobre los que no hay ningún puente.
Entrando a Castillo Norte pasamos por una gran estructura de cemento, relativamente moderna y con mantenimiento adecuado. Es un beneficio de café. A través de sus instalaciones se deduce que todo el procesamiento de secado, lavado y selección de granos, recibe un cuidado especial.
Al otro lado de esta estructura se ve un campamento construido sobre pilotes de más o menos un metro de alto. Toda eta construcción es de madera ya muy deteriorada por el efecto el sol y la lluvia. Una plataforma, también de madera, nos conduce hasta una de las puertas del campamento. Ya dentro, visitamos un cuarto de 6 por 9 pies, en el que no hay ventilación ni luz solar salvo la que entra a través de un hueco accidental que se ve en el techo, Dos plataformas de madera tipo litera sirven de dormitorio a los trabajadores que usan como colchón sacos vacíos que luego servirán de envases para el café. Unos clavos colocados desordenadamente en las paredes, hacen la función de perchas para colgar la ropa. No hay asientos ni tampoco muebles de ninguna clase. En este espacio vive una familia entera u 8 hombres solteros. Nadie sabe exactamente la fecha en la que se construyó este campamento aunque se conoce que éste tuvo su origen por los años 30 cuando los precios del café sufrieron una gran depresión. Aunque con el tiempo los precios mejoraron mucho, las condiciones habitacionales siguieron iguales.
Contrastando con el campamento descrito, relativamente cerca, vemos una casa nueva con muebles de brillantes colores. Es el nuevo centro infantil rural para niños de dos a cinco años y tiene como finalidad el cuidado y atención de los mismos durante las horas de trabajo, bajo la responsabilidad de un grupo de mujeres. Estos niños anteriormente quedaban bajo el cuidado de sus hermanitos a veces también de poca edad. Este centro infantil es todo un símbolo de esperanza de un futuro mejor para todos.

Construccion de un Centro Infantil Rural por la Brigada francesa "Roja y negra", Matagalpa, 1989, Foto L. SANCHIS)
28 Agosto 2010 | Por lorensanchis | Claves: brigada, brigadista, café, contra, internacionalista, matagalpa, nicaragua, revolucion, sanchis, sandinismo, sandinista, solidaridad, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
Matagalpa, Nicaragua, 1989.
18 de agosto
Desde hace dos semanas, la brigada «roja y negra » sigue la construcción de un Centro Infantil Rural en la UPE Santa Josefina en el departamento de Matagalpa. Varias brigadas internacionalistas participaron a la realización de este proyecto. Ahora cuatro brigadas trabajan en la última fase de la obra: dos brigadas francesas, una brigada vasca y una brigada nica constituida por trabajadores de ENABUS, la empresa de transportes urbanos de Managua.
El clima de las montañas matagalpinas es más soportable que la franja pacifica aplastada sin piedad por el sol o Managua que sofoca contra el lago. La experiencia sandinista y el trabajo colectivo nos entusiasman. Durante cinco años, Nicaragua, fue para mí esta foto de milicianos sonrientes que había recortado en un periódico y pegado en la pared de mi cuarto. Ahora, ya estoy allí! Escucho el viento en los arboles, miro los alumnos uniformados, los zopilotes que dan vuelta en el cielo, las nubes cargadas de lluvia, los camiones y los helicópteros soviéticos, los mangos, el pinol forman parte de mi sueño.
Los franceses y los vascos estaban encargados de terminar el centro infantil con las orientaciones de trabajadores nicaragüenses. Así, este centro podrá atender a los hijos de los trabajadores de la UPE. Santa Josefina era un caserío que contaba con una docena de casas de ladrillo construidas para los trabajadores agrícolas desde que el terrateniente había sido expulsado por la Revolución. Nos contaron que el propietario saboteaba la producción dejando al abandono varias áreas de producción de café. La vida cotidiana estaba ritmada entre la obra, a veces transformada en asamblea general, las mil y una reuniones, los tiempos de comida donde seguían las discusiones apasionadas acerca de la Revolución, se evocaba la libertad vasca, el deseo de comer carne o saborear una botellita de vino. A veces, la obra estaba parada por falta de material. Entonces, nos repartíamos para trabajar en otras comunidades, como la Pintada o nos juntábamos a la brigada ENABUS para limpiar el cafetal y cortar árboles. Nuestra alegría siempre vencía al cansancio. Teníamos la sensación de participar a la edificación de una sociedad más justa. El mito del Hombre Nuevo que había forjado la generación de combatientes del Frente todavía era palpable en estas montañas. No sentíamos el peso de la guerra implacable que se desarrollaba en la cordillera o por la frontera… solo mirábamos pasar camiones del Ejército Popular o de vez en cuando, los helicópteros pesados que abastecían o apoyaban a las tropas.

Camion del EPS saliendo de Matagalpa.
Al final de la segunda semana, la brigada vasca nos invito a compartir un trago en la tarde para despedirnos de un dirigente que volvia a Euskadi. Cuando llegamos, los compañeros se levataron y entonaron un canto muy bello. Ahora cuando escucho el himno vasco siempre lo asocio con la montañas verdes y humedas de Matagalpa. Como siempre, las discusiones rafaguearon mezclando temas graves y bromas. Desde varios días, el ambiente se volvió mas pesado en la UPE. Observamos las idas y vueltas de los responsables de la brigada nica a Matagalpa para reunirse con la central sindical y las autoridades de planificación.
La madrugada anterior, cuando se formaban los grupos que se iban al cafetal, Ramón Ortega se me acerco para decirme que pronto se iba a reducir de forma drástica el número de trabajadores en la UPE. Desde 1988, el gobierno opero una serie de « compactaciones » en el sector público… Se pagaba así los millones de córdobas destinados a la guerra y los errores económicos; el país iba mal, lo sabíamos pero puta, seguía el entusiasmo o así lo miraba yo a medida que se acercaban las próximas elecciones. Esto, esta Revolución no podía quebrarse, estaba bien segurito de esto! Ramón me dijo con su voz suave que la brigada ENABUS iba a trasladarse en la quinta región, Chontales, una zona donde la Contra seguía fuerte.
Esta tarde, nadie trabajo. Los brigadistas aprovecharon este receso para discutir como siempre sentados cerca del edificio en construcción, otro grupito al cual me sume paso de casa en casa para saludar… y pedir un poco de comida o un traguito. Una radio resuena pero la melodía está cubierta por las risas y una guitarra. Adolfo y Juan Carlos bromean a cada rato, las risas estallan al momento de sacar fotos, recuerdos de estos días en la montaña. Ya se acerca la hora de regresar a Matagalpa, nuestro responsable nos llama varias veces pero con David, decidimos quedarnos en la UPE. Son los últimos días de la brigada nica en la zona y queremos compartirlos con ellos.

Compañero Ramon Ortega Guillen, responsable de la Brigada ENABUS.
Como a las tres de la tarde, antes que la lluvia complicara el transito, un Kamaz azul se aparca cerca del galerón donde duermen las dos brigadas francesas. Nuestro coordinador, Walter nos llama para subirnos y así llegar a Matagalpa antes que anocheciera. Nosotros, aprovechamos el transporte para ir a la Pintada, un caserío cercano donde reparamos unos días antes, una linda presa de agua con una cascada maravillosa cercada de arboles y de rocas. Durante el camino, cantamos como siempre: el himno del Frente, « la jeune garde », el canto de la Unidad… Cuando el camión entra en la Pintada, con David saltamos y lo dejamos alejarse, los compas se pierden en el polvo de la carretera. Que alegría! Estamos solos en la montaña! Agarramos un caminito cerca unas baracas y llegamos a la cascada.
Allí si que nos lavamos bien. Cambiaba del pozo de Santa Josefina. Nos apuramos de regresar por el camino entre los cafetales porque ya oscurecía, allá a lo lejos en el valle se miran las luces de un caserío. El viento hace vibrar los cables tendidos entre los postes que inicialmente llevaban la luz en la montaña pero no hasta nuestra UPE; desde que una noche de relámpagos dejo el transformador alemán y democrático quemado. Llegamos a nuestro galerón en la oscuridad total, solo se adivinaban las vacilaciones de las luces de las lamparitas de petróleo que tenían los campesinos silenciosos en sus hogares. Golpeamos a la puerta de la cocina contigua al galerón. Juanita se sorprendió al ver aparecer nuestras caras en la noche. Lleno nuestros platos de gallo pinto y le deseamos una buena noche. Cerró la puerta y la luz se alejo hasta el fondo de la baraca.
Nos instalamos para el festín sobre los sacos de dormir rodeados por las mochilas colgadas a los clavos de las paredes de tablas, la ropa tendida que esperaba secarse algún día. Busque las candelas y una caja de fósforos preservados de la humedad. Cuando encendimos las candelas se hizo más grande el galerón pintado de blanco que con letras negras deseaba la « bienvenida a los compañeros internacionalistas ». Entonces, los « compañeros internacionalistas », nos pusimos a buscar sin escrúpulos todo lo que podía comerse en aquel cajón metálico donde se escondía la « reserva estratégica» de la brigada: encontramos algunas galletas, nueces y una latita de carne, la « carne del diablo » decía la etiqueta. Procedimos a la repartición justa del botín, el comunismo a la hora de la cena. Empezamos a comer; la luz de la candela daba un color amarillo a mi comida, algo irreal. Lo palpable era nuestra alegría de estar en Nicaragua, viviendo lo cotidiano de una Revolución, perdidos en un caserío que no mencionaban los mapas.

Chepe Leon y Juanita sentados en los "banquitos" del galeron de los internacionalistas.
Como todas las noches, me dormí rápido, me derrumbe vencido por el cansancio. En la noche el canto triste de unos campesinos me despertó un rato, un rato suficiente para sentir mi cuerpo flacucho invadido por las pulgas… por suerte, el sueño me alejo de esta terrible sensación.
3 Agosto 2010 | Por lorensanchis | Claves: brigada, brigadista, café, internacionalista, matagalpa, nicaragua, revolucion, sanchis, sandinismo, sandinista, solidaridad, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
19 de agosto
En la madrugada, me desperté al escuchar unas voces. Detrás de la puerta, están ya los compañeros trabajadores esperando el café antes de bajar al centro infantil. Algunos ya caminaron una hora para llegar hasta la UPE. Me junte con ellos y hablamos mientras me calentaba las manos apretando el vaso de café recién servido. Este café dulce era un encanto y te ayudaba a olvidar la humedad y el frio de la mañana. A las seis, nos fuimos para limpiar la obra y preparar el trabajo del lunes: se limpiaban las tablas, se enderezaban los clavos, se recuperaba todo lo que se podía en esta economía en crisis. Faltaba poco para poner el techo. El edificio de ladrillo se mira bonito.

Construccion del Centro infantil Rural.
Mientras me encargo de la tarea revolucionaria de recuperar los clavos pegados en la tabla miro a los compañeros que se bañan alrededor del tanque de agua: por la mañana, los hombres medio se lavan allí; después de los tiempos de comida, cada quien lava sus trastes acompañado por los perros y las gallinas en busca de restos de comida; mas tarde van las mujeres a lavar la ropa y bañar a los chigüines que llenos de espuma, tiemblan bajo el agua fría. De vez en cuando se aparece un caballo para tomar agua, un agua bien fresquita contaminada por una gran variedad de bacterias y gusanitos, esta agua fresquita que diezma los rangos de los brigadistas que pasan días como cadáveres diarreicos entre vómitos y fiebre.
Seguimos el trabajo hasta el mediodía. Los brigadistas nicaragüenses se dan cuenta que dos cheles se quedaron en la UPE el fin de semana y entonces nos invitan a compartir la comida con ellos. Hablan de una sopa de pollo! Para ser digno de tal honor, me afeito, me pongo un pantalón azul limpio y una camisa que no huele tanto a podrido, pongo la medalla del decimo aniversario de la Revolución y ya estoy listo. Los nicas nos reciben y comemos lo suficiente como para sentirse satisfecho. Surgen las bromas habituales pero nos damos cuenta que sigue el ambiente pesado: pues, Ramón Ortega no ha vuelto de la reunión en Matagalpa. Los compañeros se miran muy preocupados. Se presiente que la brigada terminara pronto su misión en la zona: seis meses de trabajo para limpiar el cafetal y preparar la primera cosecha desde 1987, sacrificios para abrir una clase de primaria en el pueblo, el centro infantil en construcción, y la llama viva de la Revolución como lo recordaba siempre la bandera rojinegra que flotaba en la loma arriba de Santa Josefina.

la bandera anunciaba la UPE santa Josefina.
La preocupación y la tristeza empieza a jodernos cuando un campesino nos invita en su casita: Nos habla de su vida miserable y su reclutamiento en la Guardia Nacional antes del triunfo. Durante la dictadura, centenares de campesinos analfabetas como el, fueron reclutados y entrenados a matar a su propio pueblo: « Quienes somos? Tigres! Que beben los tigres? Sangre! la sangre del pueblo ! » Cuantos se transformaron en esbirros, en asesinos persiguiendo a los muchachos en la ciudad o la montaña? Nos decía que la Revolución le había devuelto su dignidad, le había dado esperanza. Le enseñaron a leer y a escribir al principio de los años 1980 cuando la Cruzada de alfabetización. La perspectiva de ver a la brigada ENABUS salir de la zona lo preocupaba mucho: temía de que volviera el terrateniente, recordaba su actitud y los golpes. Este terrateniente, colaborador de la Contra que poco a poco había saboteado la producción: lo que justifico su expropiación. Lo dejamos cantar su tristeza con su hijo mientras un brigadista nica toca la guitarra…

Ramon, Jairo y Pedro (sentado)
Sentado en las tablas que sirven de banca miro a Ramón, Pedro, Santamaría «el profe» y Jairo que se dirigen hacia el cafetal. Nos llaman para dar una « vueltecita ». En fila, pasamos el cafetal y penetramos en la selva ya más oscura. Bajo los capotes verde-olivo, miro los cañones… Recuerdo los días anteriores cuando nos fuimos a entrenar con Ramón y « el teniente »: disparar, tenderse, en cuclillas, avanzar con el fusil, dar saltos, correr… « Esta experiencia siempre les servirá » nos decían… Y yo, puta, a miles de kilómetros de mi casa, mis amigos, mis camaradas… Contaba dieciocho primaveras y avanzaba armado en esta montaña. Nos hicimos mas duro y lo jodido es que esta experiencia teníamos que guardarla sin compartirla con nadie.
Solos los nicas pueden orientarse en esta selva. Apenas Jairo daba con el machete que un miliar de insectos me caían encima y se pegaban a mi cuello sudado, los chayules me designaron como mascota, me amaban al punto que no quería abrir la boca para no tragármelos. Desaparecemos en esta vegetación. Volvimos a aprender a caminar. En Nicaragua, volvimos a aprender todo, caminar como gato en el lodo, filtrar el agua, comer todo lo que se puede comer, trabajar sin parar, cagar y dormir. « Quédate en fila!», « respeta las distancias !», « no haga bulla ! » « Que no ves las huellas! ». Realmente, no miraba nada y solo me fijaba en la camisa de Jairo. Pues Jairo encabezaba la columna, Santamaría me seguía, luego venían David y Ramón, Pedro cerraba la fila.
Descansamos cerca de un riachuelo, al pie de un árbol inmenso. Ramón nos explica que los monos están allá mas arriba y que ahora hay que avanzar sin ruido. La columna sigue progresando en este laberinto vegetal. A esta altura, estoy incapaz de orientarme. Pedro hace una señal y nos parramos, levanto la cabeza y allí están. Un grupo de varios monos, los monitos bien pegados a su mama pero ya el macho nos reparo y grita, parece tigre. El grupo de monos congós se desplaza y trata de huir. En fila, rastreamos y los seguimos, los compañeros ya se fijaron en el macho, creo que Santamaría disparo el primero y el congó replico tirando todo lo que tenía al alcance para defenderse, hasta su propia mierda… provocando los gritos de Ramón. Seguía mirando la cima cuando Pedro le pego el balazo y el pobre mono cayó. Lo fui a buscar, lo agarre y mire su cara de hermano triste, dio su último suspiro cuando lo levantaba. Esta noche la brigada lo repartirá en Santa Josefina.
En el caserío, los brigadistas están reunidos con Ramón Ortega que acaba de regresar de Matagalpa. Esta noche, todos se reunirán para conocer la decisión final. Por ahora, hay que limpiar los fusiles y preparar el mono.
La reunión se organiza en la casa de abajo cerca del pozo. Todos estamos afuera mientras Ramón, David y otro muchacho preparan el mono. La decisión es difícil de entender: la brigada será trasladada en la zona de Cuapa, Chontales. Como justificar este cambio, apenas cinco meses antes de la cosecha? Leonel dice que no quiere dejar la UPE, Betancourt declara que seguirá las consignas del Frente, Santamaría, este gigante barbudo, se levanta y pregunta quien tomo la decisión de echar a la mierda a los trabajadores y desplazar a la brigada, sabe que a partir de entonces, los niños de Santa Josefina ya no tendrán profesor… Para calmar a los compañeros, el delegado de la CST afirma que personalmente se opuso a la decisión, los argumentos de Ramón Ortega no convencieron al responsable del sector estatal. Lunes por la mañana vendrán dos camiones para llevar a los compas rumbo a Chontales, la decisión es definitiva.

Brigada ENABUS : al centro : Betancourt, "el teniente" y santamaria "el Profe".
Realizo entonces que los que considero como mis hermanos, los que tanto me dieron, se van. Esta brigada fue constituida en marzo de 1989 con trabajadores de ENABUS para participar a la reactivación económica de la UPE. Habían dejado la capital, su familia, la seguridad de la ciudad para trabajar en una zona de guerra, encarnaron la Revolución en esta montaña apartada. Con esta decisión los brigadistas sentían en el fondo que perdían su dignidad, nunca participaran a la próxima cosecha de café…
La reunión terminada, se siente el olor a comida que sale de la cocina. Todos nos juntamos alrededor de la olla y en pocos minutos desaparece el pobre mono. Me como rápido dos pedazos de carne con arroz, me chupo los dedos para no perder nada. Ya comido, de nuevo empieza a vencerme el sueño. Pedro me deja su cama y se instala en una hamaca. Quito mis botas y me acuesto. En la oscuridad, siento una barra metálica en la espalda. Mis manos acompañan la curva del cargador de un AK. Agarro el fusil y vuelvo a pensar a estos días en la montaña. Un elemento entre cientos diseminados en el territorio de la « Nicaragua Libre » para decir « No » a los gringos, resistir, trabajar y amar a la Revolución.
2 Agosto 2010 | Por lorensanchis | Claves: brigada, brigadista, café, internacionalista, matagalpa, nicaragua, revolucion, sandinista, solidaridad, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
Los trabajadores de la UPE Santa Josefina nos contaron que la hacienda paso al sector estatal a mediados de los1980. El terrateniente -una persona odiada- habia participado al sabotaje economico del proceso revolucionario dejando al abandono partes del cafetal. Al pasar en el sector publico, la Revolucion irrumpio en este rincon montañoso. Concretamente, llegaron las brigadas de trabajadores nicas e internacionalistas. Las conquistas sociales se hicieron palpables con la construccion de casas para los trabajadores ( una de ella servia de escuela), la electricidad llego, las brigadas internacionalistas participaban en la construccion de un Centro Infantil Rural mientras brigadas nicas y los trabajadores de la UPE reactivaban la produccion limpiando el cafetal para preparar la cosecha 1990.
La casa del terrateniente fue convervitida en cocina comunitaria, sala de reunion, bodega, kinder… Una mujer muy activa, la compañera Marcia era responsable de la UPE.

UPE Santa Josefina al sur de Matagalpa - a una hora de La Estrella.

Vista de la UPE : casas de los trabajadores, el CIR en construccion, la casa del terrateniente "socializada".

La escuelita y los alumnos. El profe santamaria habia sido destacado por la Brigada ENABUS para educar a los niños.

5 de la mañana, las brigadas se reunen. El responsable define las tareas y ubicacion de cada grupo.
24 Enero 2010 | Por lorensanchis | Claves: brigada, brigadista, café, contra, matagalpa, solidaridad, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
21 de enero de 1987.
Hola camaradas:
Les escribo desde la UPE (Unidad de Producción Estatal), que está cerca de la plantación de café.
Aquí hay internacionalistas de muchos países.
Nos encontramos en una zona que es blanco de los contras pero ahora no están activos. Antes la cosecha de café la hacían hombres armados. Ahora no es así, pero hay un equipo que vela por nuestra seguridad. Esta UPE es la más importante debido a la gran cantidad de café que se recoge en ella. Esto quiere decir que también para los contrarrevolucionarios es importante.
La UPE tiene una estructura orgánica concreta. Hay un oficial militar central y un funcionario político. Formaremos batallones de 30 miembros cada uno con camaradas de diferentes países. Esto tiene la ventaja de que garantiza nuestra participación en todos los batallones, puesto que tenemos buenos resultados en nuestro trabajo…
… saben que comemos, por supuesto…Lo que si es seguro es que nosotros seremos la primera brigada de este año también. Excepto si las hermosas chicas de los otros equipos nos lo hacen difícil…
Josef

22 Enero 2010 | Por lorensanchis | Claves: brigada, café, matagalpa, nicaragua, revolucion, sandinista, upe, upe matagalpa | # Enlace permanente
Escrito por Freddy Fernández, representante de la JC de Venezuela en el buro de la FMJD, fue jefe de la 3ra brigada “Augusto César Sandino”.
La brigada “A. C. Sandino” se consolida.
Entre los miembros de la 3ra brigada “A. C. Sandino” hubo quienes formaron previamente parte de la 2ª brigada y también una brigadista había estado en la primera. Este hecho, así como las evaluaciones sobre la 1ra y 2ª brigada realizadas por el buro de la FMJD y por la Juventud Sandinista 19 de Julio nos permitió trabajar sobre la base de lo que ya forma tradición en nuestra brigada y desarrollar los nuevos elementos que fortalecen la concepción política y la estructura misma que asume nuestra propia brigada. Al colocar las dos experiencias anteriores frente a la 3ra brigada, notamos, que existen avances indiscutibles en organización, integración, relación con los pobladores de la zona, ayuda a la comunidad de la UPE, producción y disciplina. Así mismo observamos la continuación de la elaboración de programas políticos y culturales que sirven para conocer mejor la situación existente en Nicaragua y las diferentes realidades nacionales y las organizaciones presentes en la brigada.

En este año pudimos organizar de mejor manera la base material de la brigada, contribuciones de las organizaciones miembros de la FMJD, en especial de la Juventud Libre de Alemania (FDJ), del Komsomol Dimitroviano y la SSM, permitieron garantizar condiciones mínimas a la mayoría de los brigadistas y posibilitaron desarrollar diversos programas de ayuda para los habitantes y trabajadores de la UPE “La Estrella”.
Gracias a que cuatro de los integrantes de “A.C. Sandino” eran médicos, el programa de salud que desarrollamos logro ser de gran envergadura. Brindamos atención médica a más de 3000 pacientes, en apenas 45 días. Especial atención prestamos a los niños, para ellos fueron muchos los esfuerzos y el desvelo de nuestros médicos y de toda la brigada misma. Al centro Infantil rural fueron dedicados especiales programas de diversa índole, tratando de ayudar en lo posible a mejorar las condiciones de vida de los nicaragüenses más jóvenes.
Mirando retrospectivamente todos nuestros esfuerzos, pienso en lo que los jóvenes podemos hacer unidos, en lo que son capaces de realizar nuestras organizaciones, en lo que puede alcanzar las movilizaciones de la juventud democrática y progresista del mundo. Pues no es la brigada un esfuerzo supremo, pero tampoco se trata de una de las acciones más sencillas. No es fácil movilizar cientos de jóvenes desde diferentes regiones del mundo hasta Nicaragua y menos fácil organizar una sola brigada con esta policromía de cultura, de idiomas para trabajar en condiciones muy duras, con alimentación y vivienda deficientes, en un país agredido permanentemente por un enemigo cruel y poderoso que no solo ha asesinado a miles de nicaragüenses sino que son ya numerosos los internacionalistas que han perdido la vida realizando labores solidarias en Nicaragua. La 3ra brigada fue una prueba contundente de las disposiciones de la familia de FMJD por llevar adelante los ideales que durante mas de 40 años la ha inspirado y fortalecido, fue una prueba de la unidad de intereses de nuestra juventud, de nuestra común en todo el mundo por la paz, la independencia nacional, la democracia y el progreso social.

Al finalizar estas líneas, recuerdo nuestros primeros días de enero de 1987, cuando en pequeños grupos llegamos a la hermosa y combativa Nicaragua, todos nosotros expectantes, un poco nerviosos, con nuestros equipajes, con millones de ideas, con muchísimas preguntas, emocionados, muy emocionados conociendo lo que para muchos constituye una leyenda, el pueblo de Sandino. Saltábamos de los camiones, sin saber que en verdad saltamos a una nueva vida. Entonces vivmos las Segovias , hermosas, con toda su bravura de madre y protectora de la guerrilla sandinista y la mayoría aun asombrada de cómo eran las plantas de café. Pero descargamos nuestros equipajes y pusimos muy altas nuestras banderas y orgullosos comenzamos a organizar nuestro trabajo en la UPE “La estrella”, la cual debido al elevado número de idiomas con que contaba, una semana después era mejor conocida en la empresa que la administraba y en la Juventud Sandinista 19 de Julio como la “UPE de Babel”.
2 Enero 2010 | Por lorensanchis | Claves: café, matagalpa, revolucion, sandinista, upe | # Enlace permanente
Escrito por Freddy Fernández, representante de la JC de Venezuela en el buro de la FMJD, fue jefe de la 3ra brigada “Augusto César Sandino”
El Capataz
Humberto llego con su discurso escrito y pidió la palabra en el acto de clausura. Fue el último en hablar y habría que decir que fue el orador que acaparo mayor atención. Durante el desarrollo de esta reunión algunos de los brigadistas entonaron una improvisada canción en la que aseguraban que si Humberto no hubiera estado en el programa los organizadores del acto habríamos tenido problemas.
Durante los dos años anteriores, este mismo personaje, Humberto, había sido capataz de otras dos brigadas internacionales, pero en ambas ocasiones había renunciado a los dos días de comenzado el trabajo. Este año no solo fue el capataz de la brigada “A.C. Sandino” durante más de cuarenta días, sino que además, estando enfermo y habiendo recibido la orden medica de permanecer en cama durante una semana se apareció al día siguiente con su fusil al hombro dispuesto a una nueva jornada y respondiendo a los que le recomendamos cumplir la orden medica que nadie lo obligaría a no trabajar los últimos días de la brigada.
Sin duda él logro personalizar toda una serie de sentimientos; sería difícil explicar como toda una gama de actitudes formadas en la brigada tienen que ver directamente con su papel. Desde el comienzo mismo asumió su rol de maestro ante esta labor desconocida para nosotros; el cuidado al desprender los granos de café, al inclinar las plantas altas, el valor económico de cada una de las plantas y el carácter irreparable de algunos de los problemas que podíamos causar al romper sus ramas.

Una vez Humberto se acerco a un grupo de brigadistas para observar como estaban desarrollando el trabajo, espontáneamente ellos decidieron jugarle una broma, así comenzaron a explicar la supuesta técnica que habían logrado para desarrollar colectivamente el trabajo alcanzando una productividad mayor, se trataba de que uno de ellos cortaba las ramas, otro quitaba todos los granos, los granos verdes eran pintados de rojo por otro y había uno cuya responsabilidad era pegar las ramas en sus lugares correspondientes para que el propio Humberto no lo notara. Al comienzo de la broma Humberto reflejo un aire de preocupación pero ya hacia el final se dibujo en su rostro una amplia sonrisa.
Así que no es de extrañar que fuese también Humberto el personaje que recibió mayores homenajes en el último día de trabajo de la “A.C. Sandino”.
19 Diciembre 2009 | Por lorensanchis | Claves: brigada, café, matagalpa, solidaridad, upe | # Enlace permanente
Escrito por Freddy Fernández, representante de la JC de Venezuela en el buro de la FMJD, fue jefe de la 3ra brigada “Augusto César Sandino”
“En la sexta región, no se rinde nadie”
Frente a los edificios confortables del otrora hotel de fama poco aconsejable, un camión de carga se va llenando de distintos equipajes. Entre abrazos y promesas de cartas, de futuros viajes, de encuentros, pronunciando frases con pretensiones de levantar un espíritu difícilmente levantable, decimos adiós a los primeros de nosotros que van a partir.Managua, nombre que entraña grandes sentimientos y esperanzas es el ámbito de esta hora difícil. No creo que alguien pueda permanecer inconmovible ante el llanto de un fornido obrero que te abraza sin poder decir una palabra, ante un grupo de compañeros que también lloran, mientras gritan consignas y cantan. Menos puedes permanecer inconmovible si, como esta vez, todos los presentes durante un periodo de 7 semanas habíamos sido casi un mismo ser. Siete semanas que bien podríamos decir encierran más experiencia que la acumulada en varios años de vida.
Solo una semana antes, también en camiones de carga, por caminos de tierra fuimos abandonando el paisaje que tantas vivencias nuevas nos había dado. Antes de partir de la UPE entre ráfagas de fusil de una combativa despedida, todos mirábamos las caras de los campesinos que habían sido tan familiares en los últimos días y en vano intento queríamos llevarnos para siempre en la memoria todos los detalles entrañables de la UPE « La estrella ». Durante el trayecto a Matagalpa iban pasando uno a uno los cafetales de nuestro esfuerzo solidario, donde durante días tratamos de dar cada uno lo mejor de si mismos.
Fue en este momento cuando recordé alguna tarde de enero en que una lluvia torrencial se desprendió sobre nosotros; estaba establecido que independientemente de las condiciones atmosféricas debíamos permanecer trabajando hasta que el capataz diese la señal de finalizar la jornada. El cielo había cambiado en muy poco tiempo así que la lluvia llego por sorpresa, nunca trabajamos en silencio, siempre alguien cantaba, gritaba o simplemente hablaba en voz alta, pero una vez comenzada la lluvia se hizo el silencio, nadie se movía, pero era evidente que todos esperaban alguna orientación, haciendo acopio de los recursos que ya habíamos creado grite una de las consignas más populares de la brigada: « en la sexta región… » Nadie contesto, eso era un elemento preocupante. Volví a gritar, esta vez con más fuerza y todos al unisonó respondieron: « No se rinde nadie »… y nadie dejo su puesto hasta culminar la jornada.

Había tal grado de moral y de combatividad que esta u otra de nuestras consignas habría causado el mismo efecto. Durante todos nuestro periodo en Nicaragua habíamos dedicado nuestros esfuerzos a edificar una herramienta que nos permitiera realizar nuestra tarea de la manera más exitosa posible, esa herramienta era la brigada misma. Cada uno estaba consciente de la necesidad de reconocer a la colectividad como la única vía posible de arribar a nuestra meta. Pero una colectividad tal heterogenia como la nuestra no podía surgir de simples deseos, no podía partir de hechos simples y de truculentas asociaciones de intereses. Es por ello que las discusiones desarrolladas acerca de lo implicaba la palabra « solidaridad », así como de nuestras experiencias nacionales en la lucha por la paz, la democracia, los derechos de la juventud, independencia nacional, el nuevo orden económico, etc ; jugaron un destacadísimo papel en la edificación de la tercera brigada internacional de la juventud « Augusto Cesar Sandino ».
Teníamos de todo, idiomas y culturas diferentes, experiencias políticas distintas, diversas realidades nacionales, pero teníamos en común la fuerza de nuestras convicciones políticas, la fuerza de nuestra hermandad de intereses ante los desafíos mas importantes que hoy enfrentamos los jóvenes de todo el mundo y teníamos en común el fuerte deseo de representar con altura no solamente a nuestras organizaciones nacionales sino también a la Federación Mundial de la Juventud Democrática bajo cuyas banderas trabajamos.
Cuando realizábamos el acto final de la brigada, estando aun en la UPE « La Estrella », el ánimo dominante era el espíritu de satisfacción; creo que en realidad no había espacio para otro sentimiento, sin embargo me es dado de creer que no era el único que en esos instantes pensaba en que pudimos haberlo hecho mejor. No cabe duda de que no se trata simplemente de un problema de disposición; son muchos los obstáculos a vencer pero existen que debíamos haber usado para evitar algunos de los problemas que confrontamos. Por ejemplo, con solo garantizar que toda el agua de la brigada fuese hervida, habríamos logrado tal vez disminuir el número de enfermos en un 60%, con ello hubiera disminuido el número de ausencias y aumentado la producción.
Así mismo podríamos enumerar algunos detalles que sumados nos muestran como terminan siendo frenos en las tareas diarias. Pero lo más importante fue haber cumplido con todas las exigencias que de manera conjunta habíamos acordado. Así lo mostro la reunión con los jefes de las distintas delegaciones realizada pocos momentos antes del acto de clausura, la cual evaluó el trabajo de la brigada como exitoso, explicaban desde su punto de vista los elementos que contribuyeron al éxito y los problemas que confrontamos, señalando algunas correcciones necesarias y aplicables, comprometiéndonos todos a transmitir estas experiencias a las respectivas organizaciones de manera de que los futuros brigadistas puedan hacer uso de ellas.
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