<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comentarios para Brigadas de solidaridad en Nicaragua</title>
	<atom:link href="http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/comments/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas</link>
	<description>Testimonios sobre el movimiento de solidaridad internacional con la Revolucion sandinista.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 02 May 2012 19:46:38 -0300</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8.3</generator>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
		<item>
		<title>Comentario de nica en Murió el comandante Tomas Borge.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/05/02/murio-el-comandante-tomas-borge/comment-page-1/#comment-87</link>
		<dc:creator>nica</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 May 2012 19:46:38 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=752#comment-87</guid>
		<description>Na más que decir, Borge fue un personaje pintoresco de la política Nicaragüense, encierra mucha historia, siempre leal a Carlos Fonseca Amador, ideológo de la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Tomas Borge, su figura fue apagada en sus últimos años dentro de las estructuras del FSLN, el hombre de carne y hueso que tocó el eslabón de Sandino (Santos López) y, al mismo fundador del FSLN, era una viviente leyenda, descansará junto a Carlos Fonseca Amador, en el Mausoleo de Carlos, en el Parque Central de Nicaragua.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Na más que decir, Borge fue un personaje pintoresco de la política Nicaragüense, encierra mucha historia, siempre leal a Carlos Fonseca Amador, ideológo de la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Tomas Borge, su figura fue apagada en sus últimos años dentro de las estructuras del FSLN, el hombre de carne y hueso que tocó el eslabón de Sandino (Santos López) y, al mismo fundador del FSLN, era una viviente leyenda, descansará junto a Carlos Fonseca Amador, en el Mausoleo de Carlos, en el Parque Central de Nicaragua.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Carlos Arturo Jimenez en Confesion</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2010/02/27/confesion/comment-page-1/#comment-86</link>
		<dc:creator>Carlos Arturo Jimenez</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Apr 2012 01:02:49 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=161#comment-86</guid>
		<description>Sucumbe ante la muerte Evelyn Echegoyen, coautora del libro “Brigadistas”.

Siento comunicarles a los lectores de este blog, que una de las protagonistas de “Brigadistas” ha perdido su batalla en contra del cáncer.
Evelyng nos deja el legado de que se ‘encaprichó’ en participar en la alfabetización hasta que lo consiguió.

¡Hasta pronto Eveling! 
A continuación un extracto de sus memorias en la Cruzada Nacional de Alfabetización.    

Yo quiero alfabetizar
                                                                Evelyng

“Mamita, hoy nos reconcentramos en el colegio y salimos mañana al norte”, le comuniqué con temor porque había mostrado renuencia a autorizarme. 
De inmediato mi madre se desplomó en su asiento-mecedora de madera, se tocó el lado izquierdo de su pecho, se quejó y entró en shock. Ante los llantos y gritaderas de mi familia llegaron las vecinas. 
“Pero muchacha vas a matar a tu mama”, me sentenció una de la misma edad de mi mamita quien continuó: “¿Cuál es tu capricho de ir?”. 
“¿No te da pesar verla en este estado?”, al momento que le echaba agua florida, hojas de limón y una cebolla cortada que se la pasaban por la nariz para hacerla volver en sí.
No era la primera vez que se desmayaba. En días anteriores y conforme se acercaba la fecha de la movilización planeé, desde el punto psicológico, prepararla para que me autorizara, pero cada vez era más difícil lograrlo.
E inclusive, con esas escenas había logrado que mi hermana Marjorie, un año mayor que yo, se ‘echara para atrás’ quien a última hora decidió no ir a la Cruzada. 
Con ésta cursaba el último año de bachillerato en el Instituto Miguel de Cervantes, ubicado en Managua. 
Ante el estado emocional de mi mamita y renuencia a autorizarme, no asistí a la concentración en mi colegio ese veintitrés de marzo. 
Sin embargo, como me resistía a perderme de ese gran evento, al día siguiente visité el Instituto privado de secundaria Serbio Gómez, contiguo a la iglesia Xalteva, en Granada, donde vi cientos de adolescentes de ambos sexos vestidos con los uniformes de brigadistas que formaban grupos.
La emoción se apoderó de miles de pobladores, curiosos y familiares que se aglomeraron para la gran despedida.  
“Hay que enrolarse ahorita, pues otra cruzada como esta habrá hasta tal vez en cien o doscientos años”, explicaban los responsables de la alfabetización. Eso tenía sentido si aceptamos la teoría que la historia es cíclica. 
“¿Quién es el responsable?”, pregunté a un grupo de compañeros.
“Emiliano”.
“¿Dónde lo encuentro?”.
“Allá adentro, en el pabellón”. 
Una vez dentro de las oficinas, vi a un grupo de adolescentes de ambos sexos sentados en butacas y asientos de todo tipo que hablaban entre sí, y pregunté: 
“¿Quién es Emiliano?”. 
Un hombre de tez moreno, de cinco pies cinco-seis pulgadas, con sus pectorales bien definidos y resaltados con relación a su estómago plano y duro, y brazos fibrosos, se puso de pie, de unos veintisiete años; inusual en aquella época, pues la mayoría éramos adolescentes. Vistiendo pantalón verde olivo, botas de militar color crema, no eran negras como la de los brigadistas.
“Yo soy Emiliano”.
“Usted compañero, ¿es el responsable?”. 
“Sí, ¿en qué le puedo ayudar?”. 
“Yo estudio en el Cervantes donde me enlisté para ir al norte a alfabetizar, pero mi mamita no quiere que vaya al punto de que se ha enfermado, ya mis compañeros me temo que partieron pero yo quiero participar, ¿qué posibilidades tiene?”. 
Éste avanzó hacia mí con pasos rápidos y me repasó con su mirada de pies a cabeza.
“Yo ya te involucro amorcito, me hace falta gente y no podés perderte de este evento”, me respondió y preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”.
“Evelyng”.
Extrajo una libreta-tarjeta amarilla y escribió mi nombre.
“Yo vivo cerca, acompañame y le decís a mi mamita que vamos aquí cerca”. 
En realidad, a mi no me interesaba cuan largo fuéramos a enseñar, lo que quería era alfabetizar.     
“Vámonos compañerita no nos atrasemos”, me respondió. Y a las 10:00 a.m.  del veinticuatro de marzo, con el sol proyectando en máxima potencia sus rayos, caminamos por las estrechas calles de Granada a intentar convencer a mi mamita por última vez.
Granada, conocida también como “La Sultana del Gran Lago”, porque tiene en sus límites parte del Gran Lago de Nicaragua y un archipiélago de isletas que pone en éxtasis hasta al más exigente de los viajeros. Mientras caminábamos con pasos apresurados, las ráfagas de vientos mecían nuestros cuerpos, apaciguando en parte el calor que se apoderaba de la ciudad.
Emiliano era una de esas personas a quien popularmente le decimos ‘acelerado’, rápido para conversar, caminar, hacer las cosas. En quince minutos llegamos a mi casa y le dijo a mi mamita: “No sé preocupe señora, aquí cerca vamos a dejar a su hija, aquí en los alrededores del lago donde también hay gente analfabeta”.
Como eran tiempos de agitación nacional, toda mi familia y hasta vecinas estaban presentes, querían ser testigos del desenlace final, si finalmente mi madre me autorizaba. Algunas madres de familias murmuraban en voz alta: “Es peligroso, dicen que los Contras van a degollar a los brigadistas“. 
Con ese comentario mi mamita casi colapsa otra vez pero Emiliano intervino: “Yo le garantizo y responsabilizo que traigo de regreso con vida a su hija, pues no puede perderse de esta gesta que va a pasar a la historia”.
Mi mamita, con una mirada escéptica no respondió. Atrapada por la desesperación miré a Magali, mi hermana menor y sugerí intentando lucir calma y segura: “Magali puede venir conmigo para que me acompañe”. 
Esa sugerencia fue quizás decisiva porque ésta la quedó viendo y autorizó: “Sí, está bien, ya dos se pueden cuidar”.
Magali tenía catorce años y medio y yo contaba con diecisiete años y medio. Sin perder tiempo, Emiliano extrajo dos hojas de papel parecidos a unos certificados y le solicitó a mi mamita: “Disculpe pero, ¿podría firmar éstas dos hojas?”.    
“¿Y esto para qué es?”.
“Sus hijas son menores de edad y esto hace constar que usted las autoriza”.
“¿Pero qué pasaría si yo mañana decido traérmelas de dónde estén?”.
“Eso será un asunto entre ustedes, en eso los organizadores no intervendremos“.  
Los siguientes segundos fueron angustiosos porque a mi mamita le temblaban ambas manos, en una sosteniendo las dos autorizaciones y en la otra el lapicero; además que las vecinas ponían en peligro esa firma.
“Doña Olimpia, eso es legal, una vez que lo firme no podrá traérselas de regreso de dónde estén, ya que sus hijas pasan a ser legalmente hijas de la Revolución Sandinista”.  
“No, eso no es cierto, yo le puedo asegurar que en cualquier momento que usted lo desee, se las trae de regreso”, intervino el responsable nuevamente. 
Mientras mi madre firmaba con sus manos temblorosas, varias lágrimas resbalaron por sus mejillas y cayeron en el formato de autorización, mojándolas. 
“¿Qué hizo Doña Olimpia? ¡Ya las perdió!”, exclamaron en coro las vecinas. 
El responsable estiró su mano para tomar dichas hojas pero ésta las apretó con sus dedos, y se resistió a soltarlas, hasta que después de unos segundos de forcejeo las liberó. 
Dado que mi progenitora se podía echar para atrás en cualquier momento, alistamos pasta de dientes, jabón, champú, ropa interior y toallas. Pues la orientación de los responsables era que no lleváramos otra ropa más que los uniformes que ellos nos iban a entregar, excepto ropa interior. Ni siquiera toallas sanitarias para la menstruación pues afirmaban que allá nos iban a proveer de todo eso. 
Marjorie se me acercó y dijo al momento que me daba un abrazo fuerte y prolongado: “Cuidate hermanita y cuida a la Magali pues ella está ocupando mi lugar, y si algo le pasa, no me lo voy a perdonar”, al instante que rompió en llanto.  
La despedida se tornó desgarradora, hasta las vecinas llorando como que si nunca íbamos a regresar con vida.
Cuando ya estábamos fuera de la casa entre el andén y la calle, lista para marcharnos, decidí no voltearme para no ver la cara a mi mamita quien estaba detrás de mí, despidiéndose de mi hermana y sollozando. Pero después de unos segundos no pude resistir, me volteé y la vi en un mar de lágrimas. Su mirada fija me producía escalofríos, era como el presagio de una tragedia y era la última vez que nos mirábamos, me daba miedo que esa fuera la despedida final. 
“Evelyng hija, no te quiero perder, cuidate hijita”, y me abrazó, un abrazo largo, el más largo que me haya dado.   
“Se hace tarde, tenemos que partir para hacer la historia”, recordó en voz alta Emiliano. E inmediatamente partimos y le susurré a mi hermana menor: “No volvás a ver atrás porque mi mamita se puede retractar”. 
“Cuídense muchachitas que ustedes están muy niñas para morir”, dijeron un grupo de señoras vecinas. 
Y así continuamos caminando y dejando atrás llantos y recuerdos. Caminamos con pasos apresurados por las calles atestadas de curiosos que esperaban ver pasar la caravana de brigadista. El gentillo nos miraba con curiosidad y una anciana dijo en voz alta: “Ahí van las muchachitas valientes”.
A la 1:00 p.m. y en el mismo Instituto estábamos jurando:

Formados en escuadras de veinticinco, abordamos la caravana de camiones y buses, la cual se desplazó por las principales calles de Granada para salir de la ciudad en dirección a las zonas rurales. La población se tomó las calles para despedirnos, en un evento sólo comparado quizás con el 19  de julio de 1979. 
La caravana giró y se desplazó por una calle que pasaba cerca de mi casa. Al llegar a la esquina, el bus se detuvo porque había un ‘alto’, exactamente en esa esquina estaba mi mamita de pie, quien forcejeaba por ganar un espacio entre la multitud, pues las calles se desbordaban de gente.
Y como era imposible que ella nos mirara porque todos mis compañeros sacaban sus manos ondeando adiós, ésta alzó ambos brazos y los abrió como que si estuviera orando a Dios, y rogó sollozando, sin saber en cuál de los buses o camiones íbamos a bordo: “Ahí van mis hijas, Dios mío, dónde quiera que vayan traémelas de regreso vivas que yo no las quiero perder”. 
Y acto seguido colapsó y no logré ver quienes la sujetaron de sus brazos para que no cayera al suelo, que provocó que Magali y yo cruzáramos miradas, y hasta estuvimos a punto de bajarnos del bus. No obstante, nos limitamos a contemplarla en lágrimas. 
Dentro del bus la mayoría íbamos cantando el himno de la alfabetización y gritando consignas:
“Ni un paso atrás, sólo los cristales se rajan”. 
Eso era para darnos valentía y no desertar, mientras cruzábamos miradas nerviosas ante lo desconocido. 
Dado a las amenazas de muerte de la incipiente contrarrevolución y ante la posibilidad de perder mi vida, hasta me había preparado psicológicamente para enfrentar la muerte. 
Yo no era la única pues el resto de mis compañeros me confesó que ellos también se habían estado preparando para morir, como que si tal fuéramos a un duelo a muerte. Observé a mi hermanita, aunque lucía nerviosa, por su misma edad no estaba plenamente consciente del peligro que estábamos a punto de enfrentar.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sucumbe ante la muerte Evelyn Echegoyen, coautora del libro “Brigadistas”.</p>
<p>Siento comunicarles a los lectores de este blog, que una de las protagonistas de “Brigadistas” ha perdido su batalla en contra del cáncer.<br />
Evelyng nos deja el legado de que se ‘encaprichó’ en participar en la alfabetización hasta que lo consiguió.</p>
<p>¡Hasta pronto Eveling!<br />
A continuación un extracto de sus memorias en la Cruzada Nacional de Alfabetización.    </p>
<p>Yo quiero alfabetizar<br />
                                                                Evelyng</p>
<p>“Mamita, hoy nos reconcentramos en el colegio y salimos mañana al norte”, le comuniqué con temor porque había mostrado renuencia a autorizarme.<br />
De inmediato mi madre se desplomó en su asiento-mecedora de madera, se tocó el lado izquierdo de su pecho, se quejó y entró en shock. Ante los llantos y gritaderas de mi familia llegaron las vecinas.<br />
“Pero muchacha vas a matar a tu mama”, me sentenció una de la misma edad de mi mamita quien continuó: “¿Cuál es tu capricho de ir?”.<br />
“¿No te da pesar verla en este estado?”, al momento que le echaba agua florida, hojas de limón y una cebolla cortada que se la pasaban por la nariz para hacerla volver en sí.<br />
No era la primera vez que se desmayaba. En días anteriores y conforme se acercaba la fecha de la movilización planeé, desde el punto psicológico, prepararla para que me autorizara, pero cada vez era más difícil lograrlo.<br />
E inclusive, con esas escenas había logrado que mi hermana Marjorie, un año mayor que yo, se ‘echara para atrás’ quien a última hora decidió no ir a la Cruzada.<br />
Con ésta cursaba el último año de bachillerato en el Instituto Miguel de Cervantes, ubicado en Managua.<br />
Ante el estado emocional de mi mamita y renuencia a autorizarme, no asistí a la concentración en mi colegio ese veintitrés de marzo.<br />
Sin embargo, como me resistía a perderme de ese gran evento, al día siguiente visité el Instituto privado de secundaria Serbio Gómez, contiguo a la iglesia Xalteva, en Granada, donde vi cientos de adolescentes de ambos sexos vestidos con los uniformes de brigadistas que formaban grupos.<br />
La emoción se apoderó de miles de pobladores, curiosos y familiares que se aglomeraron para la gran despedida.<br />
“Hay que enrolarse ahorita, pues otra cruzada como esta habrá hasta tal vez en cien o doscientos años”, explicaban los responsables de la alfabetización. Eso tenía sentido si aceptamos la teoría que la historia es cíclica.<br />
“¿Quién es el responsable?”, pregunté a un grupo de compañeros.<br />
“Emiliano”.<br />
“¿Dónde lo encuentro?”.<br />
“Allá adentro, en el pabellón”.<br />
Una vez dentro de las oficinas, vi a un grupo de adolescentes de ambos sexos sentados en butacas y asientos de todo tipo que hablaban entre sí, y pregunté:<br />
“¿Quién es Emiliano?”.<br />
Un hombre de tez moreno, de cinco pies cinco-seis pulgadas, con sus pectorales bien definidos y resaltados con relación a su estómago plano y duro, y brazos fibrosos, se puso de pie, de unos veintisiete años; inusual en aquella época, pues la mayoría éramos adolescentes. Vistiendo pantalón verde olivo, botas de militar color crema, no eran negras como la de los brigadistas.<br />
“Yo soy Emiliano”.<br />
“Usted compañero, ¿es el responsable?”.<br />
“Sí, ¿en qué le puedo ayudar?”.<br />
“Yo estudio en el Cervantes donde me enlisté para ir al norte a alfabetizar, pero mi mamita no quiere que vaya al punto de que se ha enfermado, ya mis compañeros me temo que partieron pero yo quiero participar, ¿qué posibilidades tiene?”.<br />
Éste avanzó hacia mí con pasos rápidos y me repasó con su mirada de pies a cabeza.<br />
“Yo ya te involucro amorcito, me hace falta gente y no podés perderte de este evento”, me respondió y preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”.<br />
“Evelyng”.<br />
Extrajo una libreta-tarjeta amarilla y escribió mi nombre.<br />
“Yo vivo cerca, acompañame y le decís a mi mamita que vamos aquí cerca”.<br />
En realidad, a mi no me interesaba cuan largo fuéramos a enseñar, lo que quería era alfabetizar.<br />
“Vámonos compañerita no nos atrasemos”, me respondió. Y a las 10:00 a.m.  del veinticuatro de marzo, con el sol proyectando en máxima potencia sus rayos, caminamos por las estrechas calles de Granada a intentar convencer a mi mamita por última vez.<br />
Granada, conocida también como “La Sultana del Gran Lago”, porque tiene en sus límites parte del Gran Lago de Nicaragua y un archipiélago de isletas que pone en éxtasis hasta al más exigente de los viajeros. Mientras caminábamos con pasos apresurados, las ráfagas de vientos mecían nuestros cuerpos, apaciguando en parte el calor que se apoderaba de la ciudad.<br />
Emiliano era una de esas personas a quien popularmente le decimos ‘acelerado’, rápido para conversar, caminar, hacer las cosas. En quince minutos llegamos a mi casa y le dijo a mi mamita: “No sé preocupe señora, aquí cerca vamos a dejar a su hija, aquí en los alrededores del lago donde también hay gente analfabeta”.<br />
Como eran tiempos de agitación nacional, toda mi familia y hasta vecinas estaban presentes, querían ser testigos del desenlace final, si finalmente mi madre me autorizaba. Algunas madres de familias murmuraban en voz alta: “Es peligroso, dicen que los Contras van a degollar a los brigadistas“.<br />
Con ese comentario mi mamita casi colapsa otra vez pero Emiliano intervino: “Yo le garantizo y responsabilizo que traigo de regreso con vida a su hija, pues no puede perderse de esta gesta que va a pasar a la historia”.<br />
Mi mamita, con una mirada escéptica no respondió. Atrapada por la desesperación miré a Magali, mi hermana menor y sugerí intentando lucir calma y segura: “Magali puede venir conmigo para que me acompañe”.<br />
Esa sugerencia fue quizás decisiva porque ésta la quedó viendo y autorizó: “Sí, está bien, ya dos se pueden cuidar”.<br />
Magali tenía catorce años y medio y yo contaba con diecisiete años y medio. Sin perder tiempo, Emiliano extrajo dos hojas de papel parecidos a unos certificados y le solicitó a mi mamita: “Disculpe pero, ¿podría firmar éstas dos hojas?”.<br />
“¿Y esto para qué es?”.<br />
“Sus hijas son menores de edad y esto hace constar que usted las autoriza”.<br />
“¿Pero qué pasaría si yo mañana decido traérmelas de dónde estén?”.<br />
“Eso será un asunto entre ustedes, en eso los organizadores no intervendremos“.<br />
Los siguientes segundos fueron angustiosos porque a mi mamita le temblaban ambas manos, en una sosteniendo las dos autorizaciones y en la otra el lapicero; además que las vecinas ponían en peligro esa firma.<br />
“Doña Olimpia, eso es legal, una vez que lo firme no podrá traérselas de regreso de dónde estén, ya que sus hijas pasan a ser legalmente hijas de la Revolución Sandinista”.<br />
“No, eso no es cierto, yo le puedo asegurar que en cualquier momento que usted lo desee, se las trae de regreso”, intervino el responsable nuevamente.<br />
Mientras mi madre firmaba con sus manos temblorosas, varias lágrimas resbalaron por sus mejillas y cayeron en el formato de autorización, mojándolas.<br />
“¿Qué hizo Doña Olimpia? ¡Ya las perdió!”, exclamaron en coro las vecinas.<br />
El responsable estiró su mano para tomar dichas hojas pero ésta las apretó con sus dedos, y se resistió a soltarlas, hasta que después de unos segundos de forcejeo las liberó.<br />
Dado que mi progenitora se podía echar para atrás en cualquier momento, alistamos pasta de dientes, jabón, champú, ropa interior y toallas. Pues la orientación de los responsables era que no lleváramos otra ropa más que los uniformes que ellos nos iban a entregar, excepto ropa interior. Ni siquiera toallas sanitarias para la menstruación pues afirmaban que allá nos iban a proveer de todo eso.<br />
Marjorie se me acercó y dijo al momento que me daba un abrazo fuerte y prolongado: “Cuidate hermanita y cuida a la Magali pues ella está ocupando mi lugar, y si algo le pasa, no me lo voy a perdonar”, al instante que rompió en llanto.<br />
La despedida se tornó desgarradora, hasta las vecinas llorando como que si nunca íbamos a regresar con vida.<br />
Cuando ya estábamos fuera de la casa entre el andén y la calle, lista para marcharnos, decidí no voltearme para no ver la cara a mi mamita quien estaba detrás de mí, despidiéndose de mi hermana y sollozando. Pero después de unos segundos no pude resistir, me volteé y la vi en un mar de lágrimas. Su mirada fija me producía escalofríos, era como el presagio de una tragedia y era la última vez que nos mirábamos, me daba miedo que esa fuera la despedida final.<br />
“Evelyng hija, no te quiero perder, cuidate hijita”, y me abrazó, un abrazo largo, el más largo que me haya dado.<br />
“Se hace tarde, tenemos que partir para hacer la historia”, recordó en voz alta Emiliano. E inmediatamente partimos y le susurré a mi hermana menor: “No volvás a ver atrás porque mi mamita se puede retractar”.<br />
“Cuídense muchachitas que ustedes están muy niñas para morir”, dijeron un grupo de señoras vecinas.<br />
Y así continuamos caminando y dejando atrás llantos y recuerdos. Caminamos con pasos apresurados por las calles atestadas de curiosos que esperaban ver pasar la caravana de brigadista. El gentillo nos miraba con curiosidad y una anciana dijo en voz alta: “Ahí van las muchachitas valientes”.<br />
A la 1:00 p.m. y en el mismo Instituto estábamos jurando:</p>
<p>Formados en escuadras de veinticinco, abordamos la caravana de camiones y buses, la cual se desplazó por las principales calles de Granada para salir de la ciudad en dirección a las zonas rurales. La población se tomó las calles para despedirnos, en un evento sólo comparado quizás con el 19  de julio de 1979.<br />
La caravana giró y se desplazó por una calle que pasaba cerca de mi casa. Al llegar a la esquina, el bus se detuvo porque había un ‘alto’, exactamente en esa esquina estaba mi mamita de pie, quien forcejeaba por ganar un espacio entre la multitud, pues las calles se desbordaban de gente.<br />
Y como era imposible que ella nos mirara porque todos mis compañeros sacaban sus manos ondeando adiós, ésta alzó ambos brazos y los abrió como que si estuviera orando a Dios, y rogó sollozando, sin saber en cuál de los buses o camiones íbamos a bordo: “Ahí van mis hijas, Dios mío, dónde quiera que vayan traémelas de regreso vivas que yo no las quiero perder”.<br />
Y acto seguido colapsó y no logré ver quienes la sujetaron de sus brazos para que no cayera al suelo, que provocó que Magali y yo cruzáramos miradas, y hasta estuvimos a punto de bajarnos del bus. No obstante, nos limitamos a contemplarla en lágrimas.<br />
Dentro del bus la mayoría íbamos cantando el himno de la alfabetización y gritando consignas:<br />
“Ni un paso atrás, sólo los cristales se rajan”.<br />
Eso era para darnos valentía y no desertar, mientras cruzábamos miradas nerviosas ante lo desconocido.<br />
Dado a las amenazas de muerte de la incipiente contrarrevolución y ante la posibilidad de perder mi vida, hasta me había preparado psicológicamente para enfrentar la muerte.<br />
Yo no era la única pues el resto de mis compañeros me confesó que ellos también se habían estado preparando para morir, como que si tal fuéramos a un duelo a muerte. Observé a mi hermanita, aunque lucía nerviosa, por su misma edad no estaba plenamente consciente del peligro que estábamos a punto de enfrentar.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Pinolero en Los argentinos de la revolucion sandinista.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/03/31/los-argentinos-de-la-revolucion-sandinista/comment-page-1/#comment-84</link>
		<dc:creator>Pinolero</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Apr 2012 22:40:43 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=717#comment-84</guid>
		<description>Hola, Loren:
Sólo paso a saludarte, y agradecerte tus comentarios en mi blog.
Y comunicarte que aunque no comente en el tuyo, te sigo con interés.
Desde España te envío un saludo solidario
Pinolero</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, Loren:<br />
Sólo paso a saludarte, y agradecerte tus comentarios en mi blog.<br />
Y comunicarte que aunque no comente en el tuyo, te sigo con interés.<br />
Desde España te envío un saludo solidario<br />
Pinolero</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de lorensanchis en Los argentinos de la revolucion sandinista.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/03/31/los-argentinos-de-la-revolucion-sandinista/comment-page-1/#comment-82</link>
		<dc:creator>lorensanchis</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 17:30:47 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=717#comment-82</guid>
		<description>Tu primer comentario era demasiado balurdo : tanto como los demas : que tiene que ver Nicaragua con la URSS o China? Vos decis que no hubo liberacion en Nicaragua... No se que contestar : Abri los ojos, habla con los campesinos nicas, habla con las mujeres, los cooperativistas... Parece que vos sabes todo mejor : lo unico es que YO estuve en Nicaragua en estos años. La situacion era durissima por la guerra impuesta por los gringos... lo que se profesaba era la vida.
adios.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tu primer comentario era demasiado balurdo : tanto como los demas : que tiene que ver Nicaragua con la URSS o China? Vos decis que no hubo liberacion en Nicaragua&#8230; No se que contestar : Abri los ojos, habla con los campesinos nicas, habla con las mujeres, los cooperativistas&#8230; Parece que vos sabes todo mejor : lo unico es que YO estuve en Nicaragua en estos años. La situacion era durissima por la guerra impuesta por los gringos&#8230; lo que se profesaba era la vida.<br />
adios.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Jose Luis en Los argentinos de la revolucion sandinista.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/03/31/los-argentinos-de-la-revolucion-sandinista/comment-page-1/#comment-81</link>
		<dc:creator>Jose Luis</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 11:53:27 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=717#comment-81</guid>
		<description>Em primer lugar vos sabés que lo de la liberación es una mentira. Se liberaron de una dictadura que nadie puede negar, pero cayeron en otra, que no soloucionó nada y que como ideología, ha fracasado en el mundo, hasta en su origen. (lease, Union Sovietica, China, etc).
Luego no son mis compatriotas, simplemente son mercenarios a los que les da lo mismo matar gente en  Nicaragua, Cuba, Argentina o Méjico. El tema es tener unj arma y la posibilidad de atentar contra la vida de los que no piensan igual.
Finalmente, El hecho de censurar mi comentario, borrandolo, muestra claramente la libertad que profesan los de tu idoelogía.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Em primer lugar vos sabés que lo de la liberación es una mentira. Se liberaron de una dictadura que nadie puede negar, pero cayeron en otra, que no soloucionó nada y que como ideología, ha fracasado en el mundo, hasta en su origen. (lease, Union Sovietica, China, etc).<br />
Luego no son mis compatriotas, simplemente son mercenarios a los que les da lo mismo matar gente en  Nicaragua, Cuba, Argentina o Méjico. El tema es tener unj arma y la posibilidad de atentar contra la vida de los que no piensan igual.<br />
Finalmente, El hecho de censurar mi comentario, borrandolo, muestra claramente la libertad que profesan los de tu idoelogía.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de lorensanchis en Los argentinos de la revolucion sandinista.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/03/31/los-argentinos-de-la-revolucion-sandinista/comment-page-1/#comment-80</link>
		<dc:creator>lorensanchis</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 03:36:48 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=717#comment-80</guid>
		<description>José Luis : quedo impresionado por los argumentos! Tus compatriotas apoyaron a la liberacion de Nicaragua contra la dinastia Somoza mientras la junta militar argentina mandaba &quot;expertos&quot; militares en la GN. Asi va la historia : creo que los niños nicas siempre recordaran la solidaridad internacional.
pasa un buen dia.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>José Luis : quedo impresionado por los argumentos! Tus compatriotas apoyaron a la liberacion de Nicaragua contra la dinastia Somoza mientras la junta militar argentina mandaba &#8220;expertos&#8221; militares en la GN. Asi va la historia : creo que los niños nicas siempre recordaran la solidaridad internacional.<br />
pasa un buen dia.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Jose Luis en Los argentinos de la revolucion sandinista.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/03/31/los-argentinos-de-la-revolucion-sandinista/comment-page-1/#comment-79</link>
		<dc:creator>Jose Luis</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 01:42:56 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=717#comment-79</guid>
		<description>M E N T I R O S O S - L A D R O N E S - M E R C E N A R I O S - A S E S I N O S</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>M E N T I R O S O S &#8211; L A D R O N E S &#8211; M E R C E N A R I O S &#8211; A S E S I N O S</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Carlos Arturo Jimenez en Confesion</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2010/02/27/confesion/comment-page-1/#comment-77</link>
		<dc:creator>Carlos Arturo Jimenez</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 23:06:38 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=161#comment-77</guid>
		<description>Una sugerencia Laurent: 
Iniciemos (que vos tomés el liderazgo) una ‘cacería’ de todos los internacionalistas que participaron en la Cruzada de Alfabetización, recurriendo a todos los medios de comunicaciones existentes.
Solicitemos recursos económicos y apoyo para que reunamos todos esos testimonios en un sólo libro, y que éste a su vez, sirva como guión para una gran película colosal que nunca termine de rodar a través del tiempo.
¿Lo podremos hacer?
Claro que si Laurent, todo es posible</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Una sugerencia Laurent:<br />
Iniciemos (que vos tomés el liderazgo) una ‘cacería’ de todos los internacionalistas que participaron en la Cruzada de Alfabetización, recurriendo a todos los medios de comunicaciones existentes.<br />
Solicitemos recursos económicos y apoyo para que reunamos todos esos testimonios en un sólo libro, y que éste a su vez, sirva como guión para una gran película colosal que nunca termine de rodar a través del tiempo.<br />
¿Lo podremos hacer?<br />
Claro que si Laurent, todo es posible</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Carlos Arturo Jimenez en Confesion</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2010/02/27/confesion/comment-page-1/#comment-76</link>
		<dc:creator>Carlos Arturo Jimenez</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 22:42:09 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=161#comment-76</guid>
		<description>Gracias Paulina por ese amor sin fronteras.
Pensemos en la posibilidad de realizar un documental o película acerca de la participación internacional en la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, que se consagró mundialmente como la más grandiosa y polémica de todos los tiempos.
Una película es posible.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Paulina por ese amor sin fronteras.<br />
Pensemos en la posibilidad de realizar un documental o película acerca de la participación internacional en la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, que se consagró mundialmente como la más grandiosa y polémica de todos los tiempos.<br />
Una película es posible.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Carlos Arturo Jimenez en Diario de un brigadista de la alfabetización (1980).</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/02/05/diario-de-un-brigadista-de-la-alfabetizacion-1980/comment-page-1/#comment-75</link>
		<dc:creator>Carlos Arturo Jimenez</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 01:20:20 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=707#comment-75</guid>
		<description>Un extracto del libro: ‘Brigadistas” 

Un amanecer, cuando justo rayaba el alba, sentí que alguien me abrazaba y pensé en mi subconsciente que soñaba, o quizás, aunque no era usual, Ligia me abrazaba para contener el frío matador. Pero me percaté que no eran los brazos de mi amiga sino los del Dr. Bigote quien dormía justo a mi derecha y ocupando el lugar de ésta.
“¿Qué estás haciendo aquí? ¿Y Ligia?”, pregunté sobresaltada y aún sonámbula al instante que restregaba mis ojos e incorporaba la parte superior de mi cuerpo.
“Es que afuera hace frío”, me respondió. 
Observé que mi amiga estaba a dos metros de distancia, cerca de Edgard, uno de los muchachos que andaban tras de ella, tendidos boca arriba y durmiendo.                                                             
Y tan sólo a tres metros y en la misma dirección estaba tendido Chepe, quien me repasó con una mirada de vigilia, se volteó boca abajo y sin cerrar completamente sus ojos, mantuvo éstos en dirección hacia a mí y quizás fingió dormir. 
“¿Hay algún problema?”, me preguntó evadiendo mi mirada y restregándose sus ojos. 
“Claro…claro que…que no hay problema, sólo que…que aparecistes de repente”.
 
Cinco días después, a las 8:30 a.m. de ese mismo día llegaron Leda y su segundo al mando al Instituto. Nos formamos en fila india e informaron que tenían dos noticias: una buena y una mala.
 La buena era que ya teníamos un lugar donde alfabetizar pero… “Como salimos con cuatro días de retraso de Managua, la universidad Huracán  de Bluefields se nos ‘fue arriba ’ y ya están en Kukra Hill alfabetizando; por consiguiente, no nos quieren dar esa zona”, dijo Leda en voz alta para que todos escucháramos.
“¿Y eso qué significa?”, preguntó alguien.
“Significa que el único rincón de Nicaragua donde los 100,000 mil compañeros que se encuentran desplegados no pudieron llegar, ya sea porque no sobraron o porque….porque…”.
“Bueno queremos saber qué jodido es lo que pasa aquí”, gritó un muchacho enojado y elevando su tono.
“Sí, queremos saber qué pasa”, repetimos casi en coro toda la columna.
Leda intercambió miradas con el resto de miembros del estado mayor y continuó: “Ese es el Tortuguero y está a doscientos kilómetros acuáticos al noroeste de aquí”.
“¿El Tortuguero?, oí Ligia, ¿no es ahí acaso donde estallaron las pestes asesinas hace unos diez días?”. 
“Sí Juani, ese es el lugar que acaban de descubrir; ay dios mío, ahora si nos llevó la gran puta”.  
“¿Significa que toda la travesía es por agua? ¿Navegando?”, preguntó un compañero.
“Así es, son dos días de navegación por lagunas y ríos”.   
“Esa chochada entonces está más peligroso todavía que Kukra Hill”, opinó una que estaba cerca de mí.
“¿Eso es todo el misterio?”, emplazó otro.
“No. Esa zona tiene montañas vírgenes y por lo tanto…más posibilidades…”, balbuceó la responsable. Hubo un silencio.
La mayoría o todos ya habíamos leído lo que ocurría en ese poblado, pero teníamos dudas quizás que si era del mismo lugar que hablábamos. 
Y continuó: “El problema es que recién hubo una peste de sarampión que exterminó a familias enteras, las cuales fueron recientemente enterradas en fosas comunes, y más anteriormente hubo otra mortal de tuberculosis, lepra de montañas, malaria, sarna …”
Murmuraderas y susurros a la vez, convertidos en voces indistintas e imprecisas interrumpieron a Leda, las cuales duraron cinco, seis, siete u ocho segundos; seguido de un silencio que se profundizó aún más por varios segundos, con intercambio de miradas. Y luego otra oleada de habladeras y murmuraderas síntomas de desconciertos, y sin saber que hacer o decir, como si tal nos habíamos quedado sin guión. 
Seguramente porque el inicial estaba para Kukra Hill y no para el Tortuguero, donde tendríamos que improvisar uno en el camino. 
O quizás, porque sólo nos mostraba el comienzo del drama pero no el desenlace y final. Y que más tarde la historia habría de rescatarlos y compararlos al de una película colosal que se aleja rodando a través del tiempo, y que nunca terminar de rodar.
“Esta chochada sí que esta ‘chiva’ , imaginate, si no nos palma  la Contra salimos contagiadas”, me dijo Ligia. 
Una compañera a quien miré pocas veces y que no recuerdo su nombre dijo en voz baja: “Ni moler  vamos a poder cuando estemos infectadas de lepra en el ‘chunche ’”, seguidos de risas de las que estábamos cerca de ella.
Todas las condiciones se prestaban para un cambio brusco de destino, cuando ya el resto de brigadistas habían sido distribuidos en todo el país. De pronto, es descubierta por una peste asesina una región que no estaba en los planes de la Cruzada de Alfabetización. 
Y de la nada surge una columna de ciento cincuenta rezagados en el itinerario oficial, buscando un lugar que a lo mejor nunca estuvo reservado para nosotros, un malentendido quizás en las coordinaciones.        
Imaginé al padre Fernando Cardenal, comandante en jefe del EPA  y a su lado, su lugarteniente, Carlos Carrión, comunicándose por un radio de comunicación con algún responsable de la región: 
“¿Queeeé? ¿Me estás diciendo que aparecieron de repente una columna de más de ciento cincuenta universitarios, que no tienen dónde alfabetizar y que han estado en Bluefields reconcentrados por quince días en un instituto de secundaria?”.
“Sí padre, parece que es un milagro de Dios para esos pobrecitos pobladores del Tortuguero donde aparecieron esas pestes asesinas”.
“¿Esa es la zona que acaba de ser descubierta por la peste del sarampión y la tuberculosis?”.
 “Sí padre, la misma”.
 “Sí, claro hijo que esto es un milagro de Dios; enviá de inmediato a esos universitarios a ese lugar que no estaba en nuestro mapa de alfabetización, que Dios los va a bendecir a todos ellos”.
 “Sí Padre, inmediatamente”.   
La voz de Leda interrumpió mi imaginación.
“No obligaremos a nadie a ir y para aquellos que no quieran, les facilitaremos las medios para que regresen a Managua. Los que estén decididos que den un paso al frente y caminemos al puerto donde el barco espera”. 
Hubo intercambio de miradas, comentarios y luego el paso hacia adelante. 
Nadie se quedó, ni uno solo se echó para atrás. Desde que me había enlistado en la cruzada de alfabetización, psicológicamente me había preparado para lo peor, donde fuera y como fuera, nunca se me pasó por la cabeza que iba a un paraíso. Yo era una persona que popularmente se le conoce como ‘todo terreno’. 
Alguien gritó: “Aquí no se raja nadie, para eso venimos”.
Iniciamos nuestra caminata formados en escuadras hacia el puerto donde el retumbar de las ruidosas pisadas casi uniformes, se escuchaban como estruendos por las calles pedregosas de Bluefields, ante las miradas de los curiosos.
Pisadas que presagiaban el inicio de una aventura y un drama que habría de superar nuestra imaginación, precio que habríamos de pagar para ponerle fin al analfabetismo en selvas recién descubiertas.
Así seguíamos un nuevo libreto de una película impredecible como eran las multitudes de Costeños que abarrotaban y se apoderaban de las orillas de las calles para vernos pasar.
“¿Dónde van esos brigadistas?”, preguntaban la gente en inglés y español indistintamente, a lo que yo sólo prestaba atención a lo que decían en español.  
“Dicen que van al Tortuguero, los enviaron de Managua porque nadie más quiso ir ahí, por las pestes”.
 “A la gran puta, mirá esas chavalas que tremendas; pobrecitas, ni se imaginan lo que les espera, ahí las vamos a ver hechas mierdas cuando regresen”.   
“Ni la arrancada van aguantar; ahí los vamos a ver cuando salgan en unos días contaminados de malaria, sarampión, lepra o dañados  en carrera buscando Managua”, comentaban los curiosos y pobladores con voces masculinas indistintas. 
Más no se percataban cuan cerca estaban sus predicciones en el desenlace y final del drama que apenas iniciaba. Sin embargo, sólo el padre tiempo habría de decir la última palabra.
Las consignas se confundían con los comentarios y ruidosas pisadas de la gigantesca marcha que estremecían e iluminaban Bluefields.
¡En la tierra de Sandino, leerán obreros y campesinos!
¡Combatiendo el analfabetismo, aplastamos el imperialismo!
¡Alfabetización es Revolución!
En quince minutos llegamos al mismo puerto que habíamos desembarcado, donde abordamos otro diferente, el cual era de un piso y más pequeño que el barco “Pescanica 10”.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Un extracto del libro: ‘Brigadistas” </p>
<p>Un amanecer, cuando justo rayaba el alba, sentí que alguien me abrazaba y pensé en mi subconsciente que soñaba, o quizás, aunque no era usual, Ligia me abrazaba para contener el frío matador. Pero me percaté que no eran los brazos de mi amiga sino los del Dr. Bigote quien dormía justo a mi derecha y ocupando el lugar de ésta.<br />
“¿Qué estás haciendo aquí? ¿Y Ligia?”, pregunté sobresaltada y aún sonámbula al instante que restregaba mis ojos e incorporaba la parte superior de mi cuerpo.<br />
“Es que afuera hace frío”, me respondió.<br />
Observé que mi amiga estaba a dos metros de distancia, cerca de Edgard, uno de los muchachos que andaban tras de ella, tendidos boca arriba y durmiendo.<br />
Y tan sólo a tres metros y en la misma dirección estaba tendido Chepe, quien me repasó con una mirada de vigilia, se volteó boca abajo y sin cerrar completamente sus ojos, mantuvo éstos en dirección hacia a mí y quizás fingió dormir.<br />
“¿Hay algún problema?”, me preguntó evadiendo mi mirada y restregándose sus ojos.<br />
“Claro…claro que…que no hay problema, sólo que…que aparecistes de repente”.</p>
<p>Cinco días después, a las 8:30 a.m. de ese mismo día llegaron Leda y su segundo al mando al Instituto. Nos formamos en fila india e informaron que tenían dos noticias: una buena y una mala.<br />
 La buena era que ya teníamos un lugar donde alfabetizar pero… “Como salimos con cuatro días de retraso de Managua, la universidad Huracán  de Bluefields se nos ‘fue arriba ’ y ya están en Kukra Hill alfabetizando; por consiguiente, no nos quieren dar esa zona”, dijo Leda en voz alta para que todos escucháramos.<br />
“¿Y eso qué significa?”, preguntó alguien.<br />
“Significa que el único rincón de Nicaragua donde los 100,000 mil compañeros que se encuentran desplegados no pudieron llegar, ya sea porque no sobraron o porque….porque…”.<br />
“Bueno queremos saber qué jodido es lo que pasa aquí”, gritó un muchacho enojado y elevando su tono.<br />
“Sí, queremos saber qué pasa”, repetimos casi en coro toda la columna.<br />
Leda intercambió miradas con el resto de miembros del estado mayor y continuó: “Ese es el Tortuguero y está a doscientos kilómetros acuáticos al noroeste de aquí”.<br />
“¿El Tortuguero?, oí Ligia, ¿no es ahí acaso donde estallaron las pestes asesinas hace unos diez días?”.<br />
“Sí Juani, ese es el lugar que acaban de descubrir; ay dios mío, ahora si nos llevó la gran puta”.<br />
“¿Significa que toda la travesía es por agua? ¿Navegando?”, preguntó un compañero.<br />
“Así es, son dos días de navegación por lagunas y ríos”.<br />
“Esa chochada entonces está más peligroso todavía que Kukra Hill”, opinó una que estaba cerca de mí.<br />
“¿Eso es todo el misterio?”, emplazó otro.<br />
“No. Esa zona tiene montañas vírgenes y por lo tanto…más posibilidades…”, balbuceó la responsable. Hubo un silencio.<br />
La mayoría o todos ya habíamos leído lo que ocurría en ese poblado, pero teníamos dudas quizás que si era del mismo lugar que hablábamos.<br />
Y continuó: “El problema es que recién hubo una peste de sarampión que exterminó a familias enteras, las cuales fueron recientemente enterradas en fosas comunes, y más anteriormente hubo otra mortal de tuberculosis, lepra de montañas, malaria, sarna …”<br />
Murmuraderas y susurros a la vez, convertidos en voces indistintas e imprecisas interrumpieron a Leda, las cuales duraron cinco, seis, siete u ocho segundos; seguido de un silencio que se profundizó aún más por varios segundos, con intercambio de miradas. Y luego otra oleada de habladeras y murmuraderas síntomas de desconciertos, y sin saber que hacer o decir, como si tal nos habíamos quedado sin guión.<br />
Seguramente porque el inicial estaba para Kukra Hill y no para el Tortuguero, donde tendríamos que improvisar uno en el camino.<br />
O quizás, porque sólo nos mostraba el comienzo del drama pero no el desenlace y final. Y que más tarde la historia habría de rescatarlos y compararlos al de una película colosal que se aleja rodando a través del tiempo, y que nunca terminar de rodar.<br />
“Esta chochada sí que esta ‘chiva’ , imaginate, si no nos palma  la Contra salimos contagiadas”, me dijo Ligia.<br />
Una compañera a quien miré pocas veces y que no recuerdo su nombre dijo en voz baja: “Ni moler  vamos a poder cuando estemos infectadas de lepra en el ‘chunche ’”, seguidos de risas de las que estábamos cerca de ella.<br />
Todas las condiciones se prestaban para un cambio brusco de destino, cuando ya el resto de brigadistas habían sido distribuidos en todo el país. De pronto, es descubierta por una peste asesina una región que no estaba en los planes de la Cruzada de Alfabetización.<br />
Y de la nada surge una columna de ciento cincuenta rezagados en el itinerario oficial, buscando un lugar que a lo mejor nunca estuvo reservado para nosotros, un malentendido quizás en las coordinaciones.<br />
Imaginé al padre Fernando Cardenal, comandante en jefe del EPA  y a su lado, su lugarteniente, Carlos Carrión, comunicándose por un radio de comunicación con algún responsable de la región:<br />
“¿Queeeé? ¿Me estás diciendo que aparecieron de repente una columna de más de ciento cincuenta universitarios, que no tienen dónde alfabetizar y que han estado en Bluefields reconcentrados por quince días en un instituto de secundaria?”.<br />
“Sí padre, parece que es un milagro de Dios para esos pobrecitos pobladores del Tortuguero donde aparecieron esas pestes asesinas”.<br />
“¿Esa es la zona que acaba de ser descubierta por la peste del sarampión y la tuberculosis?”.<br />
 “Sí padre, la misma”.<br />
 “Sí, claro hijo que esto es un milagro de Dios; enviá de inmediato a esos universitarios a ese lugar que no estaba en nuestro mapa de alfabetización, que Dios los va a bendecir a todos ellos”.<br />
 “Sí Padre, inmediatamente”.<br />
La voz de Leda interrumpió mi imaginación.<br />
“No obligaremos a nadie a ir y para aquellos que no quieran, les facilitaremos las medios para que regresen a Managua. Los que estén decididos que den un paso al frente y caminemos al puerto donde el barco espera”.<br />
Hubo intercambio de miradas, comentarios y luego el paso hacia adelante.<br />
Nadie se quedó, ni uno solo se echó para atrás. Desde que me había enlistado en la cruzada de alfabetización, psicológicamente me había preparado para lo peor, donde fuera y como fuera, nunca se me pasó por la cabeza que iba a un paraíso. Yo era una persona que popularmente se le conoce como ‘todo terreno’.<br />
Alguien gritó: “Aquí no se raja nadie, para eso venimos”.<br />
Iniciamos nuestra caminata formados en escuadras hacia el puerto donde el retumbar de las ruidosas pisadas casi uniformes, se escuchaban como estruendos por las calles pedregosas de Bluefields, ante las miradas de los curiosos.<br />
Pisadas que presagiaban el inicio de una aventura y un drama que habría de superar nuestra imaginación, precio que habríamos de pagar para ponerle fin al analfabetismo en selvas recién descubiertas.<br />
Así seguíamos un nuevo libreto de una película impredecible como eran las multitudes de Costeños que abarrotaban y se apoderaban de las orillas de las calles para vernos pasar.<br />
“¿Dónde van esos brigadistas?”, preguntaban la gente en inglés y español indistintamente, a lo que yo sólo prestaba atención a lo que decían en español.<br />
“Dicen que van al Tortuguero, los enviaron de Managua porque nadie más quiso ir ahí, por las pestes”.<br />
 “A la gran puta, mirá esas chavalas que tremendas; pobrecitas, ni se imaginan lo que les espera, ahí las vamos a ver hechas mierdas cuando regresen”.<br />
“Ni la arrancada van aguantar; ahí los vamos a ver cuando salgan en unos días contaminados de malaria, sarampión, lepra o dañados  en carrera buscando Managua”, comentaban los curiosos y pobladores con voces masculinas indistintas.<br />
Más no se percataban cuan cerca estaban sus predicciones en el desenlace y final del drama que apenas iniciaba. Sin embargo, sólo el padre tiempo habría de decir la última palabra.<br />
Las consignas se confundían con los comentarios y ruidosas pisadas de la gigantesca marcha que estremecían e iluminaban Bluefields.<br />
¡En la tierra de Sandino, leerán obreros y campesinos!<br />
¡Combatiendo el analfabetismo, aplastamos el imperialismo!<br />
¡Alfabetización es Revolución!<br />
En quince minutos llegamos al mismo puerto que habíamos desembarcado, donde abordamos otro diferente, el cual era de un piso y más pequeño que el barco “Pescanica 10”.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de lorensanchis en Diario de un brigadista de la alfabetización (1980).</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/02/05/diario-de-un-brigadista-de-la-alfabetizacion-1980/comment-page-1/#comment-74</link>
		<dc:creator>lorensanchis</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 05:48:27 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=707#comment-74</guid>
		<description>Gracias Carlos Arturo por tu nota. Voy a buscar este testimonio y te contactare luego.
Sigamos &quot;amontonando&quot; estos recuerdos y testimonios para construir la memoria viva de las brigadas.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Carlos Arturo por tu nota. Voy a buscar este testimonio y te contactare luego.<br />
Sigamos &#8220;amontonando&#8221; estos recuerdos y testimonios para construir la memoria viva de las brigadas.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Carlos Arturo Jimenez en Diario de un brigadista de la alfabetización (1980).</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/02/05/diario-de-un-brigadista-de-la-alfabetizacion-1980/comment-page-1/#comment-73</link>
		<dc:creator>Carlos Arturo Jimenez</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 23:24:55 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=707#comment-73</guid>
		<description>Recién publiqué el libro “Brigadistas”, en los Estados Unidos y está disponible a nivel mundial en digital e impreso por la modalidad por demanda. 
En esta obra, por primera vez  se revelan memorias de la Cruzada de Alfabetización que se consagró mundialmente como la más grandiosa y polémica de todos los tiempos. 
Un hito en la historia de Nicaragua que marcó al mundo para siempre, y que la UNESCO registró en las Memorias del Mundo en Junio del 2007. 
Mi interés es que por el contenido, valor histórico y contexto mundial que se llevó a cabo, llevarlo a la pantalla grande y que el mismo sirva como guión.  

El destino le hizo un cambio de carriles a toda una columna que la UNAN de Managua envió a la Costa Atlántica, y terminaron en las entonces montañas vírgenes de El Tortuguero- 
Walpa, donde pestes asesinas diezmaban a las aldeas y comunidades. Hay un encuentro con indios Ramakies quienes se negaron a recibir a los brigadistas.
Juana describe en esta obra, una variedad de la Flora y Fauna, y su encuentro con gatos salvajes, el águila arpía, la Mata Buey, Barba amarilla, el Danto etc. Juana eventualmente se pierde en las montañas junto a un grupo de compañeros y contrarrevolucionarios emprenden una persecución sin piedad. 
Probablemente, Juana haya comandado la única escuadra de brigadistas que fueron armados y entrenados para defender sus vidas. 
Por otra parte Eveling, alfabetizó en las isletas de Granada, donde ella describe la fauna marina, terrestre, las bellas isletas y los peligros que le toco vivir. 
Estas memorias contienen anécdotas fuertes de: erotismo, traición, romance, odio, amor, compasión, temor, muerte, romanticismo ideológico propio de aquella época, nostalgia, recelo, cinismo, acoso sexual, infidelidades, arrogancia, desprecio, ironía, sadismo etc. La historia revela quiénes somos nosotros, negarla o desconocerla sólo nos conduce a confusiones en nuestras ideologías, y por ende perdemos la brújula hacia la comprensión de nuestra propia identidad y realidad.
Lo único que tienen que hacer es ingresar a Google, escribir “Brigadistas: Carlos Arturo Jiménez”.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Recién publiqué el libro “Brigadistas”, en los Estados Unidos y está disponible a nivel mundial en digital e impreso por la modalidad por demanda.<br />
En esta obra, por primera vez  se revelan memorias de la Cruzada de Alfabetización que se consagró mundialmente como la más grandiosa y polémica de todos los tiempos.<br />
Un hito en la historia de Nicaragua que marcó al mundo para siempre, y que la UNESCO registró en las Memorias del Mundo en Junio del 2007.<br />
Mi interés es que por el contenido, valor histórico y contexto mundial que se llevó a cabo, llevarlo a la pantalla grande y que el mismo sirva como guión.  </p>
<p>El destino le hizo un cambio de carriles a toda una columna que la UNAN de Managua envió a la Costa Atlántica, y terminaron en las entonces montañas vírgenes de El Tortuguero-<br />
Walpa, donde pestes asesinas diezmaban a las aldeas y comunidades. Hay un encuentro con indios Ramakies quienes se negaron a recibir a los brigadistas.<br />
Juana describe en esta obra, una variedad de la Flora y Fauna, y su encuentro con gatos salvajes, el águila arpía, la Mata Buey, Barba amarilla, el Danto etc. Juana eventualmente se pierde en las montañas junto a un grupo de compañeros y contrarrevolucionarios emprenden una persecución sin piedad.<br />
Probablemente, Juana haya comandado la única escuadra de brigadistas que fueron armados y entrenados para defender sus vidas.<br />
Por otra parte Eveling, alfabetizó en las isletas de Granada, donde ella describe la fauna marina, terrestre, las bellas isletas y los peligros que le toco vivir.<br />
Estas memorias contienen anécdotas fuertes de: erotismo, traición, romance, odio, amor, compasión, temor, muerte, romanticismo ideológico propio de aquella época, nostalgia, recelo, cinismo, acoso sexual, infidelidades, arrogancia, desprecio, ironía, sadismo etc. La historia revela quiénes somos nosotros, negarla o desconocerla sólo nos conduce a confusiones en nuestras ideologías, y por ende perdemos la brújula hacia la comprensión de nuestra propia identidad y realidad.<br />
Lo único que tienen que hacer es ingresar a Google, escribir “Brigadistas: Carlos Arturo Jiménez”.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Pinolero en Diario de un brigadista de la alfabetización (1980).</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/02/05/diario-de-un-brigadista-de-la-alfabetizacion-1980/comment-page-1/#comment-72</link>
		<dc:creator>Pinolero</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 22:53:18 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=707#comment-72</guid>
		<description>Loren:
Gracias por la entrada que me ha dedicado, y por el enlace a mi blog.
32 años después, aún llevo a Nicaragua en el corazón. Todavía no he perdido el contacto con la familia que me acogió a nuestra llegada.
Le sigo leyendo, pues su blog contiene mucha e interesante información que nos ayuda a entender y comprender un poco más la historia de mi Nicaragua, Nicaragüita, &quot;la flor más linda de mi querer&quot;.
Desde España le envío un fraternal saludo solidario
Pinolero</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Loren:<br />
Gracias por la entrada que me ha dedicado, y por el enlace a mi blog.<br />
32 años después, aún llevo a Nicaragua en el corazón. Todavía no he perdido el contacto con la familia que me acogió a nuestra llegada.<br />
Le sigo leyendo, pues su blog contiene mucha e interesante información que nos ayuda a entender y comprender un poco más la historia de mi Nicaragua, Nicaragüita, &#8220;la flor más linda de mi querer&#8221;.<br />
Desde España le envío un fraternal saludo solidario<br />
Pinolero</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Pinolero en La batalla del café: producción y agresión (1983).</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2012/01/28/la-batalla-del-cafe-produccion-y-agresion-1983/comment-page-1/#comment-71</link>
		<dc:creator>Pinolero</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 19:29:55 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=683#comment-71</guid>
		<description>Hola, Loren, entro para saludarle, y comunicarle que para las preguntas que me planteaba en un comentario de mi blog (www.esbozosyremiendos.blogspot.com) he elaborado una entrada específica que he publicado hoy mismo.
Hay además en esa entrada un comentario de la compañera brigadista Encarna Velasco, que complementa un poco cómo fue aquella época. Espero haberle servido de ayuda.
Le sigo leyendo.
Pinolero</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, Loren, entro para saludarle, y comunicarle que para las preguntas que me planteaba en un comentario de mi blog (www.esbozosyremiendos.blogspot.com) he elaborado una entrada específica que he publicado hoy mismo.<br />
Hay además en esa entrada un comentario de la compañera brigadista Encarna Velasco, que complementa un poco cómo fue aquella época. Espero haberle servido de ayuda.<br />
Le sigo leyendo.<br />
Pinolero</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de lorensanchis en Un combatiente chileno en la Revolucion de Nicaragua</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2011/03/19/un-combatiente-chileno-en-la-revolucion-de-nicaragua/comment-page-1/#comment-69</link>
		<dc:creator>lorensanchis</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 14:42:49 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=392#comment-69</guid>
		<description>Tendrias que contactar a la &quot;editorial latinoamericana&quot; para conocer sus puntos de distribucion internacional del libro o pasar una orden desde una libreria de españa, indicando las referencias exactas.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tendrias que contactar a la &#8220;editorial latinoamericana&#8221; para conocer sus puntos de distribucion internacional del libro o pasar una orden desde una libreria de españa, indicando las referencias exactas.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de carlos miranda en Un combatiente chileno en la Revolucion de Nicaragua</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2011/03/19/un-combatiente-chileno-en-la-revolucion-de-nicaragua/comment-page-1/#comment-68</link>
		<dc:creator>carlos miranda</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 18:23:57 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=392#comment-68</guid>
		<description>como puedo y donde comprar este libro , vivo en españa , 
pase por la Raul Diaz Arguelles.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>como puedo y donde comprar este libro , vivo en españa ,<br />
pase por la Raul Diaz Arguelles.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Mariano en Castillo Norte: cómo funciona una Unidad de Producción estatal (Jinotega, 1982). (2)</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2011/12/20/castillo-norte-como-funciona-una-unidad-de-produccion-estatal-jinotega-1982-2/comment-page-1/#comment-66</link>
		<dc:creator>Mariano</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 18:52:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=660#comment-66</guid>
		<description>Me encantan los pueblos que tienen tanto repesto por si mismos!! Buenismo!!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Me encantan los pueblos que tienen tanto repesto por si mismos!! Buenismo!!</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de lorensanchis en Yvan Leyvraz, poema in memoriam.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2011/05/25/yvan-leyvraz-poema-in-memoriam/comment-page-1/#comment-63</link>
		<dc:creator>lorensanchis</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Aug 2011 00:32:50 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=468#comment-63</guid>
		<description>gracias por el comentario : me di cuenta por el homenaje... pero solo hasta ahora llegue a Nicaragua asi que no pude asistir al acto. seguiremos recordando a estas mujeres y hombres que convirtieron los suenos en realidad.
hasta luego.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>gracias por el comentario : me di cuenta por el homenaje&#8230; pero solo hasta ahora llegue a Nicaragua asi que no pude asistir al acto. seguiremos recordando a estas mujeres y hombres que convirtieron los suenos en realidad.<br />
hasta luego.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de ROGER HAMGUIEN ZELEDON en Yvan Leyvraz, poema in memoriam.</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2011/05/25/yvan-leyvraz-poema-in-memoriam/comment-page-1/#comment-62</link>
		<dc:creator>ROGER HAMGUIEN ZELEDON</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Aug 2011 23:19:22 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=468#comment-62</guid>
		<description>YO CONOCI A YVAN &quot;RIZO DE ORO&quot;, EL TRABAJO CON MI PAPA EN EL MINVAH, MI PADRE MURIO SEMANAS ANTES.... ESTE 28 JULIO 2011.. SE LE HIZO UN HOMENAJE A EL Y A LOS QUE CAYERON CON EL.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>YO CONOCI A YVAN &#8220;RIZO DE ORO&#8221;, EL TRABAJO CON MI PAPA EN EL MINVAH, MI PADRE MURIO SEMANAS ANTES&#8230;. ESTE 28 JULIO 2011.. SE LE HIZO UN HOMENAJE A EL Y A LOS QUE CAYERON CON EL.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Miguel(nicaraguense) en Un combatiente chileno en la Revolucion de Nicaragua</title>
		<link>http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/2011/03/19/un-combatiente-chileno-en-la-revolucion-de-nicaragua/comment-page-1/#comment-57</link>
		<dc:creator>Miguel(nicaraguense)</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jun 2011 02:29:16 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogsdelagente.com/los-brigadistas/?p=392#comment-57</guid>
		<description>La diferencia seria que un boina verde a cambio de asesinar o asesorar a los ejércitos de las dictaduras para torturar y asesinar a los pueblos recibía pago, mientras un combatiente internacionalista se movía o actuaba por convicción e ideales, pero mi pregunta para usted seria, ¿sufre de algún problema mental que hace que formule tan estúpidas preguntas?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La diferencia seria que un boina verde a cambio de asesinar o asesorar a los ejércitos de las dictaduras para torturar y asesinar a los pueblos recibía pago, mientras un combatiente internacionalista se movía o actuaba por convicción e ideales, pero mi pregunta para usted seria, ¿sufre de algún problema mental que hace que formule tan estúpidas preguntas?</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>

