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LOS CHILENOS QUE LE DIERON COMO TARRO AL TACHITO SOMOZA.

Por Arnoldo Silva Lagos. Julio de 2009, Clarinet.

La heroica historia de los internacionalistas nacidos en esta larga y angosta faja de tierra que entregaron sus vidas por la libertad de otros pueblos y en aras de acabar con la miseria en nuestra América. 

La Ración, que de vez en cuando le achunta, dio a conocer algunos documentos desclasificados sobre la izquierda chilena de fines del siglo pasado y su colaboración con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), donde socialistas, miristas y comunistas entregaron sus vidas luchando contra la dictadura de Anastasio Somoza hijo, Tachito.

 De acuerdo con estos documentos, desde 1968, las organizaciones políticas locales de izquierda ayudaron al FSLN. Una década más tarde, muchos chilenos formaron en las filas de los sandinistas, como guerrilleros y luego como miembros del gobierno y otras entidades nicaragüenses.

 Con documentos desclasificados e innumerables testimonios, se sabe hoy que, desde 1977, militantes del MIR se incorporaron a frentes guerrilleros y urbanos del FSLN. Los miristas, además, proporcionaron “apoyo externo y logístico” desde 1974. Había también lazos personales de dirigentes de esa organización con comandantes como Jaime Wheelock que estudió en Chile, y Tomás Borge, que contactó con los miristas a inicios de los años de 1970.

 A partir de 1979, integrantes de los partidos Socialista y Comunista también pasaron a formar parte de contingentes sandinistas, sobre todo en el Frente Sur Benjamín Zeledón, aprovechando la numerosa colonia de exiliados chilenos en la vecina Costa Rica. Fue importante el aporte de los artilleros chilenos para acabar con los reductos fortificados del somocismo.

 Producido el triunfo guerrillero el 19 de julio de 1979 comunistas, miristas y socialistas como el dirigente Pablo Muñiz – quien fue el primer presidente de izquierda de la federación de estudiantes de la Universidad Católica –, pasaron a integrarse como funcionarios de ministerios -principalmente Interior, Economía, Agricultura, Salud-, de servicios públicos, del Ejército Popular Sandinista (EPS), de la Fuerza Aérea Sandinista (FAS) y en los Batallones de Lucha Irregular (BLI), que tuvieron como misión “combatir a la Contra “, que tenía bases en Honduras financiada armada y apoyada por el gobierno estadounidense de Ronald Reagan.

 Aunque aún permanecen en el anonimato, se sabe de cuatro chilenos que fueron lugartenientes de Tomás Borge, ministro del Interior, y Humberto Ortega, jefe del Ejército.

 Los vínculos de chilenos con la Nicaragua sandinista incluyeron el ámbito cultural, y el cineasta Miguel Littin colaboró con sus películas Alsino y el Cóndor y Sandino, en homenaje al patriota César Augusto Sandino, cuya fuerza fue definida por Gabriela Mistral como un “pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio“.

 Esta activa participación en Nicaragua dejó un saldo de una veintena de chilenos muertos, tanto en combates como durante la defensa del gobierno sandinista. Hasta la fecha, unos doce cuerpos han sido repatriados a Chile y el domingo se les hará un homenaje en el Cementerio General. Entre ellos están Edgardo Lagos, Days Huerta, Volodia Alarcón y José Ibáñez.

 Los chilenos que combatieron en Nicaragua junto al FSLN celebraron el 29 aniversario de ese proceso con la edición de un libro sobre su contribución internacionalista.

Internacionalistas chilenos en la Revolucion Popular Sandinista

Internacionalistas chilenos en la Revolucion Popular Sandinista

 El libro, con más de 100 páginas de fotografías de los estos internacionalistas, fue anunciado por miembros de la Brigada Internacionalista 30 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista. Destacaron que, en sus páginas, figuran chilenos que luego lucharon contra la dictadura de Augusto Pinochet, como Raúl Pellegrín, José Valenzuela Levi, Roberto Nordenflycht y Moisés Marilao Pichón.

 Este libro pretende testimoniar que el ser humano tiene siempre opciones para mostrar sus valores, su hermandad, su fraternidad, su capacidad para reaccionar frente a la injusticia, afirmaron.

 La brigada se estructuró en Chile con el propósito de dar continuidad a nuestra historia y a nuestros procesos sociales y para que estos hechos se integren al patrimonio histórico del pueblo chileno.

 Recuerda, asimismo, que los pueblos de Chile y Nicaragua están hermanados desde la lucha de Augusto César Sandino, cuando Gabriela Mistral, bautizó a sus tropas como un pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio, capaz de desafiar a los Estados Unidos que les combatió inútilmente por años. .

 Medio siglo después, se señala, los chilenos pisaron suelo nicaragüense para sumarnos al proceso revolucionario, al nuevo y pequeño ejército loco para quedar definitivamente inscritos en la historia de América.

 Decenas de chilenos que murieron combatiendo a la dictadura de Augusto Pinochet y también en batallas en Nicaragua y El Salvador, fueron recordados por la Asociación de Combatientes Antifascistas e Internacionalistas (ACAI) en Santiago.

 En un acto que contó con la presencia de las embajadoras Ileana Díaz-Arguelles, de Cuba, y María Luisa Robleto, de Nicaragua, Carlos Fonseca Terán, delegado internacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) saludó al numeroso público de luchadores y familiares de los que cayeron en combate.

 Fonseca rindió homenaje a quienes dieron un ejemplo de dignidad, compromiso y valor.

Por su parte, el presidente de la ACAI, Etiel Moraga, recordó que la iniciativa de formar militares antifascistas cumple ya 34 años y recordó el ejemplo de los que lucharon y de los que cayeron heroicamente.

 Asimismo, reiteró la solidaridad de sus más de 100 combatientes afiliados -a quienes describió como una gran reserva moral para la lucha de los pueblos- con Cuba y otros procesos revolucionarios de la región.

 Luego de proyectar los nombres de los mártires en una pantalla, los directivos de la ACAI también recordaron a los miles de héroes anónimos en la lucha antidictatorial, e identificaron a algunos con sus nombres de guerra, como la compañera Teresa, Vladimir y Naldo, que luchó junto al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador.

 Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, reseñó los grandes cambios surgidos en América Latina y el Caribe desde entonces y dijo que el continente se abre camino, en gran medida, gracias al ejemplo de la Revolución Cubana y a la resistencia de su pueblo, pese a casi 50 años de bloqueo económico de Estados Unidos.

 Tras recordar la valentía de los chilenos que empuñaron las armas, reiteró igualmente la disposición de muchos combatiente chilenos de defender los actuales procesos latinoamericanistas.

 A su vez, una dirigente del Partido Socialista de Chile también rindió homenaje a los combatientes, militantes de varios partidos de la izquierda chilena, a quienes describió como internacionalistas profundamente humanistas y reclamó que la sociedad todavía no les ha brindado el reconocimiento que se merecen.

Un combatiente chileno en la Revolucion de Nicaragua

Un 19 de julio, en un pequeño país centroamericano, fue derrotada la tiranía de casi medio siglo de la “Dinastía Somoza”. En Nicaragua, alrededor de cuatrocientos chilenos internacionalistas, antes, durante y luego, en la defensa de la revolución, combatieron junto a un pueblo de luz conducido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional contra una dictadura apoyada en todos los ámbitos por el Pentágono norteamericano.

Por Andrés Figueroa Cornejo

José Miguel Carrera Carmona, fue uno de esos chilenos.

El sábado 23 de julio publicó su libro testimonial Misión Internacionalista: De una población chilena a la Revolución Sandinista.

 

testimonio de José Miguel Carrera Carmona "Mision internacionalista"

testimonio de José Miguel Carrera Carmona "Mision internacionalista"

¿Cómo fuiste a parar a la revolución nicaragüense?

“Yo salí becado a estudiar medicina a Cuba durante  el gobierno de la Unidad Popular dos semanas antes del golpe de Estado. En Chile yo era presidente de un liceo de San Miguel y mi madre, sin avisarme, me postuló a la beca, la obtuve y partí a la Mayor de la Antillas con permiso notarial de mi papá porque entonces  tenía 17 años.”

¿Cuál era el fin?

“Que retornáramos al país a servir como doctores en el servicio público.”

¿Cómo te enteraste del golpe en Cuba?

“En Matanza (costa norte de Cuba) yo supe del golpe a través de radio Reloj. Y La incomunicación con mi  familia duró 15 años. La primera reacción que tuvimos  fue volver rápidamente a Chile a ver qué podíamos hacer. Pedimos instrucción militar. Ya la prioridad para nosotros no era ser médicos. Sin embargo, los cubanos nos dejaron estudiando dos años más.”

Pero no terminaste medicina…

“En abril del 75, el día en que se conmemora la batalla de Playa Girón –donde los cubanos derrotaron un intento de invasión desde Estados Unidos-, fuimos convocados para ser finalmente militares. Así pasamos a convertirnos, de un día para otro, en soldados rasos del Ejército de Cuba. Y no fue cosa de un partido no más. En el grupo de chilenos había socialistas, comunistas, miristas, independientes, etc.”

¿Qué aprendiste?

“En mi caso se me instruyó como oficial de tropas generales. Después llegaron muchachos más jóvenes que fueron integrándose como cadetes. El 76 nos graduamos de subtenientes. Nuestro sueño era partir a Chile. El 79 ya éramos un grupo serio. Se encontraba, por ejemplo, Galvarino Apablaza, el Comandante Salvador que ahora está en Argentina y quien fue nuestro jefe histórico.”

“APRENDÍ QUE EL VALOR DE LA PALABRA SE EMPEÑA COMO PRINCIPIO Y ESTRATEGIA.”

combatientes internacionalistas chilenos en Nicaragua

combatientes internacionalistas chilenos en Nicaragua

¿Cuándo emprendieron camino a Nicaragua?

“En mayo del 79 nos reunieron a unos cincuenta chilenos. Estaban Raúl Pellegrin, Days  Huerta, Edgardo Javier Lagos, Miguel Rojas, entre muchos otros. Y nos movilizaron al famoso “Punto Cero”, que era una escuela de formación guerrillera. Allí nos visitó Fidel Castro y nos dijo que era inminente el  triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua y que precisaba ayuda. Al poco tiempo partimos a Panamá con un maletín pequeño y completo. Parecíamos una delegación deportiva. Nos alojaron en una casa de seguridad de nicaragüenses que dirigía un sacerdote español de nombre San Ginés. El grupo ya era más graneado, había mujeres y latinoamericanos de todas partes. Y en un avión destartalada aterrizamos en lo que después supimos que era Costa Rica.”

¿Por qué Costa Rica?

“Peñas Blancas une Costa Rica y Nicaragua, es un sitio estratégico. Por otra parte, nunca habíamos estado en una guerra. Y una guerra es un enredo de gente, fuego de artillería, balas. No es lo mismo hablar de la guerra que platicar con ella. El objetivo era sostener ese territorio, denominado Frente Sur, para obligar a la Guardia Nacional (Fuerzas Armadas) de Anastasio Somoza a concentrar fuerzas para enfrentarnos y liberar a los guerrilleros que peleaban en otros lugares.”

¿Qué otro rol jugaste tú y tus compañeros en el Frente Sur?

“El Frente Sur tuvo también la misión de estancar a la principal fuerza militar dictatorial, la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, que la dirigía el hijo de Somoza, “Cachito”. Eran todos oficiales bien formados en Estados Unidos. Y, sin duda, allí las mujeres que estaban con nosotros cumplieron un papel fundamental.”

¿Cómo supiste del triunfo de la revolución?

“Por radio nos enteramos el 17 de julio que Somoza había renunciado al poder. El 18 bajó el nivel de disparos. Por primera vez escuchamos pájaros en vez de aviones. Y el 19 de julio todo el mundo comenzó a disparar al aire. Era la victoria.”

combatientes chilenos - practica

combatientes chilenos - practica

¿Para qué el libro?

“Yo quiero rescatar los valores de ese grupo humano, en condiciones muy diferentes a las actuales. Quise destacar los principios para que un día Chile sea verdaderamente libre. Muchos jóvenes nos dicen que nosotros tuvimos la oportunidad de conocer y vivir con una generación anterior muy rica y paradigmática. Y ocurre que a veces los dirigentes políticos dividen al pueblo mediante el sectarismo partidista. Y el enemigo no hace distinción de partido, sino de clase social.”

¿Cuán distintos son los pueblos?

“Nuestro pueblo no se diferencia en nada cuando lucha con el de Nicaragua, El Salvador, el de Cuba u otro. La diferencia está en los dirigentes. Aquí mienten y negocian a espaldas de la gente.”

¿Por qué escribir el testimonio 31 años después de ocurridos los hechos?

“Nuestra generación fue muy modesta. Nadie pensó en ser escritor. Yo, de hecho, no le consulté a nadie y me hago responsable. Y lo más importante de la Revolución Nicaragüense, para mí, fue lograr la formación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y luchar frente a la injusticia. Ese relato está pendiente.”

¿Cómo observas al Chile actual?

“En Chile sólo los poderosos viven bien y el resto sobrevivimos. Ya no podemos darles más oportunidades. Ahora la mayoría debemos ser el gobierno. Uno de los problemas es que muchos dirigentes perdieron la fe en el pueblo y la voluntad de ganar. Todo lo contrario que Allende.”

Confesion

 

Me acuso, Padre,

de querer a un país que no me pertenece.

 

Mi confesión es una larga lista de pecados:

querer robarme los atardeceres,

la sonrisa de un niño,

las viejitas del campo, en Chinandega,

La luz de amanecida sobre el lago,

los volcanes y los algodonales…

 

Me acuso, Padre,

de querer robarme este país entero.

 

Quiero hacer un paquete con esta Nicaragua

y llevarla conmigo

para que me consuele en otro exilio.

 

Paulina Herrera, chilena, Diciembre de 1980

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