Archivo para la categoría ‘2- Articulos y testimonios’

La batalla del café: producción y agresión (1983).

Fuente: Revista Envío numero 28 y 29, octubre – noviembre 1983, Nicaragua.

El año 1983 fue bautizado como el “año de lucha por la paz y la soberanía”. Frente a la escalada de agresiones contrarrevolucionarias, el incremento de la producción económica era básico para asegurar la soberanía de Nicaragua. Frente a la política norteamericana, que intentaba aislar económicamente a la revolución, los planes económicos priorizaron la captación del mayor número posible de divisas. La reconstrucción del país y la construcción de una nueva sociedad necesitaban de piezas industriales, transporte, combustible, medicinas, alimentos -y también medios militares-, que sólo se podían adquirir con divisas.

Compañera Xiomara en el cafetal (Brigada estudiantil de produccion).

Compañera Xiomara en el cafetal (Brigada estudiantil de produccion).

Una producción estratégica frente a la agresión.

Las cosechas anuales de café y algodón son claves en la generación de divisas. En 1982, las exportaciones de café representaron un 30% del valor total de las exportaciones. El algodón representó un 21%. La última cosecha de los dos productos produjo alrededor de $241 millones en divisas.

Las cosechas de café y algodón son también claves en la estabilidad económica del país, pues son casi invulnerables al boicot económico norteamericano. Solamente un 1% de las divisas que produce el café viene de Estados Unidos. (Antes de la revolución el 8.6%). El algodón nunca se vendió a los norteamericanos. En el caso del azúcar la situación era bien distinta: 2/3 de la producción tenían como destino Estados Unidos. Fue por eso que el azúcar fue blanco de la agresión económica norteamericana con el brusco corte de la cuota en un 90% (mayo de 1983).

La importancia del café y el algodón para la economía nicaragüenses se puede medir también por estos datos: el 30% de las tierras sembradas en Nicaragua se dedican a estos dos cultivos y los períodos de cosecha de ambos productos son la fuente de trabajo más importantes para el país: hasta 100.000 personas participan en los meses-pico de la cosecha cafetalera y 60.000 en los de la cosecha del algodón.

El incremento de las actividades contrarrevolucionarias en estos meses pasados y las que son previsibles para el período de cosecha indican que le corte de café se realizará en condiciones extremadamente difíciles. Existe penetración de “fuerzas de tarea” en la Región 6 (Departamentos de Jinotega y Matagalpa), donde se cosecha el 46% del café nicaragüense. La actividad contrarrevolucionaria es menos intensa en la Región I (Departamento de Nueva Segovia, Madriz y Estelí), donde se produce el 19% del café, pero sí se producen ahí, incursiones desde la frontera con Honduras.

Combatientes de ARDE en su campamento en Costa-Rica.

Combatientes de ARDE en su campamento en Costa-Rica.

Asfixiar a Nicaragua.

 El 1 de octubre de 1983, se realizó una reunión en Guatemala, donde además del Presidente de ese país y los jefes militares de Honduras, El Salvador y Panamá, estuvo presente el Jefe del Comando Sur, Paul Gorman. El objetivo principal de la misma era oficialmente resucitar el CONDECA. Una decisión íntimamente ligada a una posición ideológica y política de combatir a Nicaragua y los movimientos populares de la región.

Por otra parte, la  actitud de Costa Rica, avalando en su territorio -no sin contradicciones internas-, a los grupos de ARDE y su operatividad militar abierta es tal vez el elemento más preocupante. La esquizofrenia de Costa Rica consiste por ejemplo en sostener la comisión mixta con Nicaragua -una de cuyas reuniones se realizó a comienzos de septiembre- y al mismo tiempo brindar la infraestructura y el territorio a los grupos que conspiran contra Nicaragua.

El ataque del 28 de septiembre a la aduana de Peñas Blancas desde la aduana costarricense es un elemento que preocupa. Este ataque viene a oficializar un bloqueo terrestre casi total contra Nicaragua. La zona de la carretera panamericana fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua era sin duda, hasta ahora, el único sector de frontera terrestre que gozaba de “cierta tranquilidad”. El ataque y más aún, las versiones distorsionadas que se manejaron en Costa Rica -culpando a Nicaragua de iniciar el ataque- demuestran una voluntad política de ciertos sectores “ticos” de agudizar las contradicciones contra Nicaragua.
Esto es, sin duda, parte de una estrategia planificada por los personeros norteamericanos en el área. El lunes 3 de octubre, periódicos locales informaron que el embajador norteamericano en Costa Rica, Curtin Winsor, amenazó a Nicaragua con una intervención militar norteamericana por haber agredido a Costa Rica en Peñas Blancas.

De la misma manera que los campesinos de la zona fronteriza norteña siguen impulsando sus cosechas a pesar de los ataques y agresiones, el país vive su ritmo de reconstrucción. Las agresiones obstaculizan pero no paralizan. Un giro importante en la organización de la defensa ocurrió el 13 de septiembre cuando el Consejo de Estado aprobó finalmente la Ley de Servicio Militar Patriótico, punto de partida para la masificación y nacionalización de la defensa del país.

Eden Pastora jefe del grupo contra ARDE en el campamento de "Pantera".

Eden Pastora jefe del grupo contra ARDE en el campamento de "Pantera".

La cosecha del café: batalla esperanzadora de la reconstrucción.

El 1ro. de octubre se abrió, oficialmente, el período de cosecha del café. En esta estructura de país agroexportadora, buena parte de los medicamentos, insumos, materias primas, petróleo, etc. son financiadas con divisas que vienen de la venta del café. Es por ello que se lo considera el “grano de oro”, factor decisivo para la reconstrucción y supervivencia del país.

La importancia de este producto determina que se esté organizando un programa de renovación cafetalera que afectará a 13,500 manzanas y que durará 5 años. Para 1988 esta renovación permitirá aumentar la producción en unos 300,000 quintales anuales. Este proyecto gigantesco, significará un aumento de 10,700 puestos de trabajo en el auge productivo y permitirá recibir divisas adicionales que significarán 33 millones de dólares. El costo del plan significará 416 millones de córdobas que correrán por cuenta del estado y que serán entregados tanto a productores privados como estatales.

El café, que es vendido a 23 países distintos -entre ellos los principales: EEUU, Alemania Federal, Argelia, Holanda, Francia, Bélgica, URSS etc.- es producido por 25,000 productores de los cuales el 70% pertenecen al sector privado. La cosecha calculada para este año, será de 1.2 millones de quintales contra 1.4 millones de quintales de la pasada.

Este descenso está determinado por la prolongada sequía que afectó a la planta, la plaga de la roya, la acción descapitalizadora de algunos empresarios que no dieron buen mantenimiento a sus cafetales y la acción militar de la contrarrevolución. Parte de la producción se situa en zonas cercanas a la frontera hondureña, donde será imposible recolectar la cosecha. Se calcula que por este efecto se perderán alrededor de 145,000 quintales de café.

Para recolectar la actual cosecha se necesitarán unos 70,000 cortadores, 50,000 cortadores -trabajadores agrícolas tradicionalmente dedicados a esta tarea- ya están asegurados. El resto -20,000 casi el 30% del total- se conformará con el aporte voluntario de hombres, mujeres y jóvenes coordinados por las organizaciones de masas AMNLAE, Juventud Sandinista, etc. De esos 20,000 ya hay 8,500 seguros que empezarán pronto el trabajo. La formación de Batallones de la Producción -así como la aprobación de una nueva ley laboral con estímulos y mejoras a nivel de alimentación y vivienda de los trabajadores- están entre las medidas de emergencia tomadas por el gobierno para levantar la cosecha.

Al margen del café que se pierde por estar ya en zona de guerra, otra buena cantidad -montañas de Jinotega y Matagalpa- se cosechará en zonas infectadas por los grupos anti nicaragüenses. Es sabido que ya hay directrices de estos grupos de boicotear y obstaculizar lo más posible la cosecha, intentando con eso desestabilizar la entrada de divisas y agudizar, por ende, la crisis económica del país.

Ante estos desafíos, la cosecha del café, como todas las tareas de reconstrucción en Nicaragua, se considera una batalla abierta: un reto cotidiano que ha comenzado el 1ro. de octubre y que terminará con el último grano de oro que se cosechará en diciembre. Momento en que posiblemente, otra batalla no menos importante, la del algodón, exigirá nuevos esfuerzos de este pueblo, que sin resignarse por el acoso, por el bloqueo, por el aislamiento, por las agresiones sofisticadas e incluso por las posibilidades de intervención más directa de parte de Estados Unidos sigue construyendo día a día, mes a mes, su presente de sudor y esperanza.

Tropas del EPS en Rio San Juan en un operativo contra ARDE.

Tropas del EPS en Rio San Juan en un operativo contra ARDE.

Ataques de septiembre / octubre de 1983:

Principales ataques aéreos

8 septiembre: Dos avionetas atacan con rockets el aeropuerto A.C. Sandino y otros objetivos civiles.

9 septiembre: Dos aviones de combate atacan con rockets la población civil del puerto de Corinto. Ese mismo día hay ataques aéreos en Cibalsa.

23 septiembre: Un avión ataca la planta eléctrica Nicarao y la fábrica INDUQUINISA.

28 septiembre: Dos aviones atacan posiciones del Ejército en El Naranjo.

3 octubre: Un avión DC-3 es derribado en Los Cedros cuando intentaba abastecer a grupos contrarrevolucionarios internados en el país.

Ataques con recursos sofisticados

8 septiembre: Sabotaje a la terminal de carga de petróleo en Puerto Sandino.

13 septiembre: Voladura de una Cooperativa de pescadores en Chinandega con explosivos altamente sofisticados.

2 octubre: Voladura de dos tanques de combustible de 380,000 galones en Puerto Benjamín Zeledón, Costa Atlántica.

10 octubre : ataque al puerto de Corinto.

Cuatro días después del ataque, el 14 de octubre, la Junta de Gobierno anunciaba un plan de emergencia nacional, que en su punto 4 señala: “Completar los Batallones de la Producción, que deben estar preparados para sacar la cosecha de cualquier lugar y con sus propios medios, si la situación lo requiere“.

Castillo Norte: cómo funciona una Unidad de Producción estatal (3).

Reuniones del Sindicato

Nuestra llegada y salida de la finca coincidió fortuitamente con dos reuniones del sindicato. Cuando llegamos estaban comenzando un acto de reconocimiento al mejor cortador de café. Se había concentrado un grupo de gente que seguía el acto con mucha atención. Intervinieron en el acto representantes de la ATC a nivel nacional, departamental y local. El delegado del sindicato de la finca, leyó su discurso lentamente, palabra por palabra, en el que señalaba que de nuevo se iba a dar un impulso a la Educación de Adultos muy necesaria para todos, campaña que había decaído en la época de los cortes de café.

Los niños juegan frente a la escuelita en la UPE. El "profe" era Santamaria, un brigadista de ENABUS.

Los niños juegan frente a la escuelita en la UPE. El "profe" era Santamaria, un brigadista de ENABUS.

Finalizó el acto con la intervención del delegado nacional de la ATC quien se refirió a los múltiples problemas que están confrontando en Castillo Norte y concluyó diciendo que “en medio de tantas dificultades pareciera que nunca vamos a lograr las metas por las que hicimos esta revolución como son asegurar que todo nicaragüense tenga un lugar digno para vivir, que la educación y la salud llegue a todos y que nadie sufra hambre. Pero, añadió, “también nos parecía que nunca íbamos a derrocar a Somoza y los derrocamos, por eso también ahora vamos a superar estas dificultades.

Al día siguiente se reunió de nuevo un gran número de personas para hablar de la movilización del próximo domingo a Managua. Uno de los dirigentes del sindicato se refirió a los tres hechos que tenían relación con dicha movilización y concentración: Conmemoración de la muerte de Sandino, la reunión de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL) y la condecoración a López Portillo por parte del gobierno nacional de Nicaragua. Según nos informaron algunos de los asistentes al acto, la seriedad, explicación y argumentos del dirigente del sindicato, estaban en abierto contraste con la época somocista cuando se invitaba a eventos semejantes ofreciendo licor y comida. En el transcurso de la intervención, espontánea y emotiva, se refirió a distintos aspectos, desde la solidaridad de México con Nicaragua, hasta la presencia en el lugar de tres periodistas extranjeros.

trabajador de la UPE Santa Josefina. (Foto L; Sanchis, 1989).

trabajador de la UPE Santa Josefina. (Foto L; Sanchis, 1989).

De inmediato nos encontramos en una entrevista improvisada. Abordamos el tema del sindicato, sus inicios y las condiciones de vida. Uno de los trabajadores comenzó a hablar sobre la realidad y las expectativas en la finca actualmente. Luego de un corto silencio otro continuó diciendo: “Después del triunfo se dieron los primeros pasos para que los trabajadores se organizaran. Los sindicatos no existían en eta finca anteriormente, y los trabajadores no teníamos oportunidad de reclamar nuestros derechos. Ahora, al mismo tiempo que nos organizamos y nos vamos conociendo en un ambiente de hermanos, de amigos, cuidamos la producción, tenemos la oportunidad de participar y nos ponemos al tanto de la situación del país y sus problemas…”.

Otro trabajador habló de las dificultades que pasaron los trabajadores en época somocista. Al mismo tiempo que dramatizaba sus palabras en un improvisado sociodrama, nos dijo: “Antes los patrones nos consumían desde las 4 de la mañana hasta las 4 de la tarde y sin embargo, por la situación que vivíamos, nos conformábamos con lo que nos daban porque no teníamos quien nos defendiera, quien hablara por nosotros. Incluso, si nos quejábamos de algún mandador o encargado éramos insultados y despedidos del trabajo. A veces, íbamos al juez a quejarnos pero el patrón intervenía y el trabajador siempre perdía. No sabíamos nada de aguinaldos, vacaciones ni otros derechos. Cuando llegaba la hora del pago siempre estaba la guardia presente. Ya después de lar revolución nos sentimos mas tranquilos. La Revolución, es verdad que no se ha producido para “mantenernos de balde” (nota: hacernos vivir sin trabajar). Tenemos que trabajar y ver la situación en que está el país y producir para el bien de todos”.

Trabajador de la UPE Santa Josefina tocando guitarra (Foto L. Sanchis, 1989).

Trabajador de la UPE Santa Josefina tocando guitarra (Foto L. Sanchis, 1989).

Castillo Norte: cómo funciona una Unidad de Producción estatal (Jinotega, 1982). (2)

Un día en Castillo Norte

 A las 4 de la mañana comienza a llegar a través de las rendijas y los huecos de las maderas, la luz de una vela. Simultáneamente, un ruido incesante de palmas inunda el campamento y da la sensación de que todo se estremece. Son las mujeres que comienzan la tarea de elaborar las tortillas para el día. Cada familia puede preparar su propia comida y también tiene opción a comer en el comedor general. En ambos casos la dieta alimenticia es la misma: arroz, frijoles, tortilla y café, tres veces al día.

Por la mañana, los grupos se dirigen hacia el cafetal despues de la reunion de coordinacion (UPE Santa Josefina, 1989, foto L. SANCHIS)

Por la mañana, los grupos se dirigen hacia el cafetal despues de la reunion de coordinacion (UPE Santa Josefina, 1989, foto L. SANCHIS)

A las cinco y media, mujeres, hombres y niños comienzan a dirigirse hacia el campo para la jornada de trabajo que dura de 6 de la mañana a la 1 de la tarde, cuatro horas menos que en tiempos anteriores a la Victoria. En el trayecto, lleno de árboles y matas de café, nos encontramos con cuatro niños uno de los cuales nos dice que tiene trece años y que lleva siete trabajando en distintas tareas. Actualmente su trabajo consiste en cortar leña al fondo de una pendiente y subirla al borde del camino. Nos señala que tiene la esperanza de ir pronto a la escuela. Hay una labor real en este sentido por parte del sindicato, quien lucha en este momento por conseguir un maestro para unos 20 niños que viven en la finca. Sin embargo, los directivos el sindicato nos explican que no lo consideran muy factible debido a que hay pocos maestros y muchas fincas esperándolos.

Llegamos al lugar de trabajo en el que los adultos están podando las matas de café. El capataz nos explica lo relativo a la producción e este año, y nos señalaba que un crédito del Banco se había retrasado y no llegó para la fase de preparación de la tierra, imposibilitando la limpieza oportuna de la maleza del suelo. Esto trajo como consecuencia que parte del café que se caía durante la recolección no se pudo aprovechar.

Pausa en el cafetal. Un grupo de mujeres come su tortilla con frijoles. (UPE Santa Josefina, 1989, foto L. Sanchis)

Pausa en el cafetal. Un grupo de mujeres come tortillas con frijoles. (UPE Santa Josefina, 1989, foto L. Sanchis)

Después de terminar la jornada de trabajo, el tiempo libre lo emplean de distintas forma. Las mujeres realizan las tareas de lavado de ropa y otras similares, los niños juegan y los hombres conversan en el Centro de Abastecimiento Rural. Este Centro e ha convertido en un lugar de atracción para los habitantes de Castillo Norte quienes lo consideran ya patrimonio de todos. Está administrado por la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (ENABAS) quien distribuye los productos que se venden en el Centro (leche, crema, azúcar, sal) a las áreas aisladas garantiza la existencia de los mismos a la vez que protege a los consumidores de la especulación y el acaparamiento. El abastecimiento en esta zona depende en algunas épocas del estado de los caminos y en otras épocas de cosechas, del número de personas que participan en los cortes de la disponibilidad del transporte.

Antes del triunfo no llegaban a la finca los productos básicos y cuando se encontraban había que pagar por ellos sobre precio. Estaba permitida la venta de licor sin ninguna restricción. Actualmente está prohibida su venta en las Unidades de Producción Estatal, medida que ha repercutido positivamente en la economía familiar.

Como decíamos anteriormente, en la tarde los trabajadores tienen más tiempo libre lo que nos permitió conversar con ellos de manera informal. Se refieren a los sueldos señalando que actualmente reciben paga quincenal y que si bien es verdad que la dieta alimenticia no ha variado sustancialmente, ésta está garantizada así como el sueldo fijo, preaviso y demás beneficios, todo respaldado por el sindicato, lo que crea en ellos una gran sensación de seguridad que antes no se veía. Anteriormente, el patrón podía retener el sueldo hasta de tres meses y si protestaban corrían el riesgo de perder el trabajo.

La represión sufrida en el pasado, internalizada por mucha gente de Castillo Norte, condiciona todavía la libertad de hablar o cuestionar hechos actuales. Como señalaba un dirigente del sindicato, la libertad no es cuestión de decretos, se irá ganando en la medida que vayan teniendo experiencias positivas al respecto.

En la noche constatamos mucha actividad en torno al centro de las milicias, 20 hombres se disponen, rifle o fusil en mano, y con un gran sentido de disciplina, a la vigilancia de la finca según los turnos establecidos. En el patio, un grupo conversa sobre la conveniencia de proveerse de más armas debido a la actividad de las bandas de ex-somocistas y al ataque que hicieron hace unos meses a la finca. Se percibe un gran espíritu defensivo y se consideran responsables de la defensa de la finca.

Castillo Norte: cómo funciona una Unidad de Producción estatal (Jinotega, 1982)

La revista “Envió” publico un reportaje en marzo de 1982 sobre la Unidad de Producción Estatal (UPE) de El Castillo Norte, Jinotega. Una de las UPEs más importantes de Nicaragua. Este ejemplo simbólico del sector estatal da una muestra de los profundos cambios en el agro operados después del triunfo de la Revolución. Las grandes fincas concentraban todas las contradicciones de clase bajo el Somocismo: grandes concentraciones de tierra, acoso y amenazas de los trabajadores, represión de los sindicatos, miseria y exclusión… Bajo la Revolución sandinista, el sector agro exportador siguió siendo estratégico por las divisas que proveía y a la vez sirvió de “laboratorio” para que los trabajadores del campo consiguieran de forma acelerada: casas, servicios sociales, educación y salud, derechos organizativos… Lo que pronto transformo la Área Propiedad del Pueblo (APP) en blanco militar para la Contrarrevolución.

Publicamos parte de este artículo del numero 10 de Envió, de marzo de 1982. El articulo esta ilustrado por fotos sacadas en los años 1980 en la UPE Santa Josefina, Matagalpa.

 

Hoy, el amanecer dejo de ser una tentacion... (La luz, Matagalpa, 1989, Foto L. SANCHIS)

Hoy, el amanecer dejo de ser una tentacion... (La luz, Matagalpa, 1989, Foto L. SANCHIS)

Castillo Norte: cómo funciona una Unidad de Producción estatal

El trabajador agrícola juega un papel decisivo en la economía nicaragüense de agro exportación. Este grupo social crecerá en número y significación en la medida que Nicaragua se desarrolle en este aspecto.

¿Cómo es la vida del trabajador agrícola y cómo ha influido la revolución en ella? ¿Cuáles son algunas de las limitaciones, promesas, desafíos de la revolución en la economía y la sociedad cuando se mira desde la perspectiva de este sector.

Para acercarnos a esta temática visitamos Castillo Norte, una finca de café en el Departamento de Jinotega, región centro norte de Nicaragua, departamento que ocupa el segundo lugar en extensión del país. Su población es de 132,800 habitantes de los cuales, 109,600 viven en área rurales. En general, la población rural vive en fincas aisladas unas de otras lo que no permite concentración poblacional.

El Departamento de Jinotega ocupa el primer lugar en la producción de café del país. En el año 79-80 produjo el 31,9% de la producción total nacional.

El café se introdujo en Jinotega en el año 1895. En 1950 se construyó la primera vía de penetración para facilitar la producción. Durante años, el desarrollo de Jinotega ha estado subordinado a los intereses de los grandes productores, quienes a su vez dependían de los cambiantes precios del café. Con la confiscación de las propiedades de Somoza en el 79, el 8.9% de la tierra dedicada al cultivo del café en este departamento, pasó a ser parte del sector del estado, quedando el resto en manos de pequeños y medianos productores. La economía, participación social e infraestructura, en Jinotega, giran alrededor de la producción de café para la exportación.

Algunos datos nos dan una idea de las condiciones de la zona heredadas de la época de Somoza. En Jinotega, 52 de las comunidades rurales no tienen agua potable. Los servicios básicos tradicionales de salud sólo tienen una capacidad de atención del 30% de la población. Antes de la Cruzada de Alfabetización, el 70.9% de la población era analfabeta. Después de la Cruzada se redujo al 28% mientras a nivel nacional del analfabetismo escasamente llega al 11%.

Durante la época somocista, el FSLN comenzó su lucha en esta región del país. En respuesta a esto, la Guardia Nacional intensificó en la zona sus niveles de represión asesinando a todos los que eran sospechosos de algún tipo de colaboración con los sandinistas. En esta situación de represión extrema, creció la desconfianza entre los habitantes del lugar lo que hizo imposible organizarlos. Con estas limitaciones se formó en la clandestinidad la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC). Esta situación cambió totalmente después del triunfo y la ATC tiene actualmente plena libertad de acción y organización. Cuenta con 5,500 miembros de Jinotega y su trabajo está concentrado fundamentalmente en las grandes fincas. Palabras como sobre-tiempo, vacaciones, sindicatos y seguridad social, totalmente desconocidas por los trabajadores en la época anterior, han adquirido plena vigencia.

“Castillo Norte”: Unidad de Producción Estatal

La finca de café de Castillo Norte tiene más de 300 manzanas de café. Cuenta con 110 trabajadores agrícolas permanentes -que viven en la finca- muchos con su familia. Este número asciende a 350 durante la cosecha.

Castillo Norte no fue confiscada inmediatamente después de la victoria. Su dueño anterior, un somocista que vivía en Managua, dejó la finca en manos del mandador. Este y los capataces -que siempre estaban armados- tenían entre otras, la responsabilidad de controlar la fuerza de trabajo. Si no se mantenían los niveles de producción estimados, amenazaban a los trabajadores con el despido o el retiro del sueldo, y si consideraban demasiadas las protestas los amenazaban con la cárcel. No había sindicatos y el capataz tenía al mandador y a la guardia a su favor.

Hoy, Castillo Norte, forma parte del Area Propiedad del Pueblo (APP). El mandador, capataces y trabajadores forman lo que denomina Unidad de Producción Estatal (UPE). La UPE es responsable de implementar el plan técnico-económico así como del cumplimiento de las metas establecidas en este plan, si bien la formulación definitiva se hace en Managua.

En la finca mencionada funciona un sindicato afiliado a la ATC que lleva el nombre de “Germán Pomares” dirigente sindicalista y mártir de la liberación, quien luchó en eta región y soñó con la Reforma Agraria.

Vista general de la UPE Santa Josefina. Las casas individuales reemplazaron las baracas de los trabajadores frente a la casa hacienda transformada en almacen y sala de reunion.

Vista general de la UPE Santa Josefina. Las casas individuales reemplazaron las baracas de los trabajadores frente a la casa hacienda transformada en almacen y sala de reunion. (Matagalpa, 1989. Foto L. SANCHIS).

Condiciones de Vida

Castillo Norte dista de Jinotega 55 km. recorrido que se hace en 3 horas a bordo de Jeep. El camino es, irregular, tortuoso a través de montañas bordeadas de ríos sobre los que no hay ningún puente.
Entrando a Castillo Norte pasamos por una gran estructura de cemento, relativamente moderna y con mantenimiento adecuado. Es un beneficio de café. A través de sus instalaciones se deduce que todo el procesamiento de secado, lavado y selección de granos, recibe un cuidado especial.

Al otro lado de esta estructura se ve un campamento construido sobre pilotes de más o menos un metro de alto. Toda eta construcción es de madera ya muy deteriorada por el efecto el sol y la lluvia. Una plataforma, también de madera, nos conduce hasta una de las puertas del campamento. Ya dentro, visitamos un cuarto de 6 por 9 pies, en el que no hay ventilación ni luz solar salvo la que entra a través de un hueco accidental que se ve en el techo, Dos plataformas de madera tipo litera sirven de dormitorio a los trabajadores que usan como colchón sacos vacíos que luego servirán de envases para el café. Unos clavos colocados desordenadamente en las paredes, hacen la función de perchas para colgar la ropa. No hay asientos ni tampoco muebles de ninguna clase. En este espacio vive una familia entera u 8 hombres solteros. Nadie sabe exactamente la fecha en la que se construyó este campamento aunque se conoce que éste tuvo su origen por los años 30 cuando los precios del café sufrieron una gran depresión. Aunque con el tiempo los precios mejoraron mucho, las condiciones habitacionales siguieron iguales.

Contrastando con el campamento descrito, relativamente cerca, vemos una casa nueva con muebles de brillantes colores. Es el nuevo centro infantil rural para niños de dos a cinco años y tiene como finalidad el cuidado y atención de los mismos durante las horas de trabajo, bajo la responsabilidad de un grupo de mujeres. Estos niños anteriormente quedaban bajo el cuidado de sus hermanitos a veces también de poca edad. Este centro infantil es todo un símbolo de esperanza de un futuro mejor para todos.

Construccion de un Centro Infantil Rural por a Brigada francesa "Roja y negra", Matagalpa, 1989, Foto L. SANCHIS)

Construccion de un Centro Infantil Rural por la Brigada francesa "Roja y negra", Matagalpa, 1989, Foto L. SANCHIS)

Días de lluvia y sol.

Testimonios de la alfabetización – 1980.

Orlando Valenzuela, periodista y fotógrafo presento su libro “Dias de lluvia y sol“, el 23 de agosto pasado en un acto en la casa de cultura de la ciudad de Ocotal, departamento de Nueva Segovia. 31 años antes, Orlando había acompañado con su cámara a los brigadistas que se regaron en el territorio de Nueva Segovia, lugar original de la gesta de Sandino, para enseñar a leer y escribir a la mayoría de la población que el somocismo recién vencido mantenía marginada. El nivel de analfabetismo en la Segovia alcanzaba en ciertos sectores rurales, un 80 %. La venganza del pueblo contra el despojo y la depredación de la dictadura fue prender una luz inmensa en todo el país, gritar consignas y soñar un nuevo mundo a pesar de las amenazas de las bandas contrarrevolucionarias. En el sector de Murra, los “Milpas” (Milicias populares anti-sandinistas) miraron con asombro a las muchachas y muchachos con sus cuadernos, organizar talleres, aprender la “A”, la “B”… a las familias campesinas. Las primeras víctimas de la Contra fueron jóvenes alfabetizadores.

Con muchas fotografías de la Cruzada sacadas en el sector de Murra y entrevistas de los alfabetizadores que hace mas de 30 años recorrieron este territorio, Orlando Valenzuela rinde un homenaje vivo a esta generación entusiasta.

 

fotos de brigadistas del EPA en Murra (Nueva Segovia). Fotos Orlando Valenzuela.

fotos de brigadistas del EPA en Murra (Nueva Segovia). Fotos Orlando Valenzuela.

Orlando Valenzuela

En 1980 fue periodista y fotógrafo del periódico “El Brigadista”, órgano oficial de Juventud Sandinista 19 de Julio (JS), después de la Revista “Los Muchachos” y luego del Diario Barricada.

Mientras trabajé para estos medios, tuve la oportunidad de cubrir muchos eventos importantes para la historia de Nicaragua, entre ellos la gloriosa Cruza Nacional de Alfabetización el año 1980. Igualmente todas las actividades relacionadas con el proceso revolucionario, desde la guerra hasta los festivales culturales, los cortes de café, de algodón, las jornadas científicas, encuentros juveniles, asambleas de la JS y más”.

Durante la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA) fue corresponsal del Periódico El Brigadista en Nueva Segovia. Con ese cargo, recorrió los doce municipios del departamento, fotografiando y reportando para el vocero de la JS. En ese momento, era estudiante de secundaria del instituto Nacional de Segovia “Leonardo Matute”, cuyos estudiantes fueron ubicados en Murra.

De esa experiencia, he elaborado un libro que quiero publicar en ocasión del 31 aniversario de la Cruzada Nacional de Alfabetización que se celebrará en Agosto de este año 2011

Esta obra es una forma de rendir homenaje a una generación que dio un ejemplo de sacrificio, abnegación, entrega y solidaridad con sus hermanos del campo, de donde salió fortalecida su conciencia política.

Un poco sobre el libro

El libro recoge testimonios de 30 jóvenes alfabetizadores que estuvieron ubicados en las montañas de Murra, Nueva Segovia. Todos ellos eran estudiantes de secundaria y pertenecían a la Brigada “Leonardo Matute”, que salió del Instituto Nacional de Segovia que lleva el nombre de éste mártir de la revolución.

Contados a modo de anécdotas, estos testimonios recogen el sentir de una generación que se entregó sin reservas a cumplir una de las más nobles misiones en la historia de Nicaragua, en la que participaron más de 100 mil personas para reducir el analfabetismo en nuestro país.

En esa ocasión, yo era corresponsal del periódico “El Brigadista” y durante cinco los meses que duró la cruzada entrevisté y fotografié a centenares de alfabetizadores en sus labores cotidianas y pedagógicas”.

En el marco del 31 aniversario de la Cruzada Nacional de Alfabetización

Ahora, 31 años después, regresó a Ocotal, donde vive la mayoría de aquellos alfabetizadores que fotografió en el camino, en el pueblo o en su comodidad enseñándoles a leer y escribir a los campesinos. Allí encontró a muchos alfabetizadores, que gustosos accedieron a compartir algunas de sus vivencias en aquella jornada, sin embargo, el libro solo lleva 30 testimonios que harán reflexionar, reír, admirar y sufrir a los lectores. El libro también lleva la fotografía de cada brigadista en sus tiempos juveniles y una foto actual, donde aparecen ya adultos, casados, con hijos y hasta nietos.

Dia de la presentacion del libro "Dias de lluvia y sol" de Orlando Valenzuela en Ocotal (2011) Fotos L. Sanchis.

Dia de la presentacion del libro "Dias de lluvia y sol". Orlando Valenzuela en primer plano junto a brigadistas de la CNA. (2011) Fotos L. Sanchis.

MILITARES SALVADOREÑOS ENEMIGOS DE LA PAZ

Articulo de Oscar Martínez Peñate

La FAS fue el revólver de la oligarquía para disparar contra el pueblo salvadoreño que demandaba respeto a los derechos humanos, económicos, civiles y políticos. “La Fuerza Armada y los cuerpos de seguridad eran los símbolos del poder, eran los íconos”[i]

Sin embargo, la FAS evolucionó de ser un simple instrumento del poder económico a convertirse en protagónico, esta metamorfosis ocurrió en el contexto del conflicto armado, lo que la llevó a desarrollar cierta autonomía.

 La FAS en la última etapa del conflicto se dedicó a secuestrar a miembros de la oligarquía, los extorsionaba con millones de dólares, haciéndose pasar como guerrilleros o simples miembros de bandas delincuenciales.

 La corrupción de la FAS era conocida por la oligarquía, los diplomáticos de la embajada de los Estados Unidos acreditada en El Salvador y los funcionarios americanos en Washington, reconocían “que la corrupción era extrema”[ii].

 

 Según la Oficina  General de Auditoria (GAO) del gobierno de los EE.UU., la FAS estafaba a los Estados Unidos[iii], la corrupción de esta institución militar no tenía límites y estaba fuera de control de la oligarquía salvadoreña y de la Administración Estadounidense, los militares habían convertido el conflicto armado en fuente de enriquecimiento. “En estudios desarrollados por institutos de investigación social salvadoreños se desprende que de cada diez dólares dados por los EE.UU. para la guerra, nueve se perdían en los vericuetos de la corrupción y solamente uno llegaba al fin propuesto”[iv]. La corrupción dentro de la institución era tan generalizada que, según Schwarz, todos los asesores estadounidenses que sirvieron en El Salvador a finales de los ochenta coincidieron en que “los militares salvadoreños no querían ganar la guerra, porque si lo hicieran perderían la ayuda estadounidense que les ha permitido enriquecerse durante la última década”[v].

 Los catorce jefes militares de mayor rango en las FAS, destacados en cada departamento de El Salvador, tenían plazas fantasmas de soldados, estas brigadas ficticias estaban en planilla de salarios, Joel Millman afirmó en el New York Times, “cada año, los catorce jefes militares más altos se reparten veinte mil salarios entre ellos; si cada paga alcanza la suma de 100 dólares mensuales, estaríamos hablando de unos 24 millones de dólares que se desvían para ese fondo”[vi].

 La corrupción de la FAS, inclusive, causó malestar a su interior, el Movimiento de Oficiales Jóvenes “Domingo Monterrosa Vive”, enviaron una carta al presidente Alfredo Cristiani, exigían que se investigara al general García, a los hermanos Vides Casanova, a los coroneles Morán, Nicolás Carranza, Flores, Yanes y a Humberto Villalta[vii]. Algunos de estos se había ido a residir al extranjero en especial a los EE.UU., otros se convirtieron en terratenientes y empresarios[viii]. Los oficiales de la FAS en el contexto de guerra incrementaron el contrabando, el tráfico de armas, drogas, vehículos robados, personas[ix], etc. Efectivamente, sin la participación o complicidad de algunos oficiales de la Fuerza Armada, bajo cuya custodia estaban las fronteras, los puertos y aeropuertos, el control de carreteras, etc., no hubiera sido posible un incremento de gran magnitud, como el que hubo, en el contrabando de mercadería, tráfico de armas y de droga, bandas internacionales de robacarros, redes para el paso de emigrantes indocumentados, industria del secuestro, etc.[x]

 Los soldados tenían la moral baja porque estaban peleando obligados so pena de muerte al negarse, era una guerra contra su propio pueblo y, mientras tanto, la oficialidad se enriqueció a costa de los muertos, heridos y minusválidos que ponía el pueblo. La soldadesca de la FAS pertenecía a los más pobres de El Salvador, habían sido reclutados, la gran mayoría a la fuerza, en verdaderas cacerías humanas, peleaban una guerra  impuesta por la oligarquía, sin embargo los hijos e hijas de éstos se encontraban en el extranjero, disfrutando de los miles de millones de dólares captados de la ayuda militar estadounidense, del erario público y producto de las injustas estructuras de explotación que le imponían al pueblo salvadoreño.

 Por tal razón, los soldados engañaban a sus oficiales, por ejemplo el oficial al mando preguntaba por radio a los soldados que había enviado al campo de batalla que si ya habían cumplido la misión encomendada, respondían que sí, pero realmente no la habían hecho, el oficial satisfecho con la respuesta les ordenaba regresar[xi]. Los soldados tenían miedo de ser heridos, quedar lisiados o perder la vida, según datos oficiales de la Fuerza Armada de El Salvador, durante el conflicto armado “fueron casi 28.000 los miembros de la institución que murieron o resultaron heridos en acción, quedaron lisiados o desaparecidos”[xii]. En otras ocasiones los soldados cuando se encontraban en zona de combate encendían sus radios para que la música fuera oída por los guerrilleros, para no tener enfrentamientos militares al encontrarse sorpresivamente y poner en peligro innecesario sus vidas, era una forma de aviso[xiii]

Varios soldados capturados por el FMLN le expresaron a Charles Clements, médico estadounidense y ex veterano de la guerra de Vietnam, lo siguiente: “En la zona de Guazapa, conocida por ellos como “el cementerio”, el pago de diez colones al sargento indicado lo excusa a uno de un patrullaje nocturno por la carretera a Suchitoto”[xiv], en este caso se conjugaba el binomio baja moral con corrupción de la tropa. El binomio en mención llegó a los extremos que los soldados le vendían armas al FMLN, “muchos soldados no resistían la tentación de hacer dinero. También vendían información”[xv]

No obstante, el mayor negocio sin lugar a dudas lo realizaban los militares salvadoreños de alto rango, por tal motivo al defender la guerra protegían el negocio que estaban haciendo de la misma, la oposición a la reforma constitucional de la FAS y a la depuración no era por lealtad castrense sino porque se sanearía la institución y ellos serían sacados de la FAS por corruptos. “En los círculos políticos de Washington existe cada vez más el convencimiento de que la política hacia El Salvador ha sido un fracaso y que el principal obstáculo para la paz es la Fuerza Armada”[xvi].

 Los oficiales de la FAS tenían ante la población salvadoreña un discurso pacifista y una imagen democrática y honesta, el coronel René Emilio Ponce decía: “Estamos actualmente interesados en un proceso de diálogo que persigue esencialmente, el logro de la paz en nuestro país”[xvii]. La FAS tenía el control de la población civil a través de la Policía Nacional (PN), Policía de Hacienda (PH) y la Guardia Nacional (GN), eran los cuerpos de “seguridad pública”, encargados de obtener información sobre las personas que criticaban a la dictadura, asimismo sobre los agremiados, sindicalistas y miembros de la oposición política; sólo la GN y la PN tenían, entre 6,500 y 7,000 mil efectivos[xviii].

 Cuando en el proceso de negociación se abordó la eliminación de los cuerpos de seguridad, la FAS reaccionó violentamente porque se le querían cercenar los tentáculos del control sobre la ciudadanía y, los principales órganos policíacos violadores de los derechos humanos. En el proceso de diálogo se puso sobre la mesa de negociación la depuración de los militares corruptos y violadores de los derechos humanos, en ese momento los oficiales de la FAS se volvieron fieles defensores del ordenamiento jurídico de El Salvador. La extrema derecha, incluida la mayoría de los militares, ha demostrado que sus temores no radican en cambiar la letra de la Constitución, sino en que se ponga fin a la impunidad de la cual han gozado y que les ha permitido neutralizar eficazmente todos los intentos para democratizar el país. En sentido estricto, la democratización es contraria a sus intereses y a su modo de vida[xix].

 La FAS fue enemiga del proceso de negociación y de la paz en El Salvador, además de haber violado sistemáticamente los derechos humanos y haber cometido crímenes de lesa humanidad. No obstante, el presidente Armando Calderón Sol en su calidad de comandante general de la FAS, afirmó exactamente lo contrario.

Calderón Sol en la celebración del día del soldado, el siete de mayo de 1999, se dirigió a la FAS y les dijo: “reconociéndoles a todos su aporte significativo a la consolidación de la paz y la democracia, así como al proceso de desarrollo nacional”[xx].

 


[i] ANA GUADALUPE MARTÍNEZ, Ex miembro de la Comisión Negociadora del FMLN, y diputada suplente del Partido Demócrata Cristiano (PDC), entrevista realizada en la Asamblea Legislativa, San Salvador, jueves 17 de marzo de 2011, a las 12:10 pm.

 [ii] JOEL MILLMAN, Op. cit., 10-09-1991, p.17.

 [iii] Cfr. CHARLES LANE, ““El tiburón piloto de El Salvador: la crueldad y corrupción de Juan Rafael Bustillo”, Ed. cit., p.12.

 [iv] OSCAR BONILLA y LUIS FERNANDO VALERO IGLESIAS, “El camino hacia la paz en El Salvador”, El Salvador: la transición socio política, de la guerra a la paz, San Salvador, Centro de Investigación y Acción Social (CINAS), cuaderno de trabajo No.14, junio de 1992, p.46.

 [v] BENJAMIN SCHWARZ C., American Counterinsurgency Doctrine and El Salvador. The Frustrations of Reform and the Ilusion of National Building, elaborate for Secretary of Defense for Policy, RAND Corporation, 1991, p.19. Apud. GINO COSTA, La Policía Nacional Civil de El Salvador (1990-1997), San Salvador, UCA-Editores, 1999, p.162. 

 [vi] H. S., “Comentarios: militarismo y democratización”, ECA Estudios Centroamericanos, Ed. cit., Nos. 529-530, diciembre de 1992, p.1018.

 [vii] Cfr. MOVIMIENTO DE OFICIALES JOVENES “DOMINGO MONTERROSA VIVE”, Carta abierta al Sr.  Presidente de la República y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada de El Salvador; a nuestros Jefes y Alto Mando de la Fuerza Armada; a los señores Diputados y Ministros de Estado; a la prensa nacional e internacional y al pueblo salvadoreño en general, San Salvador, mayo de 1990, en Diario Latino, (San Salvador), 04.05-1990, p.12.

 [viii] Vide. El fin de la guerra acabaría con el negocio de los militares”, Excélsior, (México), 25-07-1990, p.20ª.

 [ix] Para obtener una visión diferente de lo que fueron los militares salvadoreños antes y durante el conflicto armado, consulte a, RENÉ OBDULIO FLORES CRUZ, Memorias de un soldado, San Salvador, Imprenta C-V, 2010, p.92.

 [x] RICARDO RIBERA, “¿Hacia dónde va la derecha?”, Partidos y actores políticos en transición: la derecha, la izquierda y el centro en El Salvador, San Salvador, Konrad Adenauer Stifung, 1996, p.29.

 [xi] Cfr. MARÍA LÓPEZ VIGIL, Muerte y vida en Morazán: testimonio de un sacerdote, Op. cit., p.114.

 [xii] Sitio electrónico del Centro de Comunicaciones y Protocolo de la Fuerza Armada, http://www.fuerzaarmada.gob.svApud.  INSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS DE LA UNIVERSIDAD CENTRO AMERICANA “JOSÉ SIMEÓN CAÑAS” (IDHUCA), La agenda pendiente, diez años después (de la esperanza inicial a las responsabilidades compartidas), San Salvador, Talleres Gráficos UCA, 2002, p.191

 [xiii] CHARLES CLEMENTS, M.D., Guazapa: testimonio de guerra de un médico norteamericano, San Salvador, UCA-Editores, Sexta edición, 1993, p.105.

[xiv] Ibid., p.130.

 [xv] RUFINA AMAYA, MARK DANNER y CARLOS ENRÍQUEZ CONSALVI, Luciérnagas en El Mozote, San Salvador, Museo de la Imagen y de la Palabra, cuarta edición, 2003, p.64.

 [xvi] “Editorial: ARENA ha empeorado la crisis del país al no comenzar a resolverla”, ECA-Estudios Centroamericanos, Ed. cit., Nos. 500-501, junio-julio de 1990, p.393.

 [xvii] RENÉ EMILIO PONCE, La Fuerza Armada ante el proceso del diálogo, en ECA-Estudios Centroamericanos, Ed. cit., Nos. 500-501, junio-julio de 1990, p.555.

 [xviii] GINO COSTA, La Policía Nacional Civil de El Salvador (1990-1997), Ed. cit., p.142.

 [xix] “Editorial: ¿Por qué no avanza la negociación”, Op. cit., p.397.

 [xx] ARMANDO CALDERÓN SOL, Mensaje del señor presidente de la República y comandante general de la Fuerza Armada al soldado salvadoreño, San Salvador, 07-05-1999, en MINISTERIO DE LA DEFENSA NACIONAL, Informe de labores 1998-1999, San Salvador, 1999, p.33.

Cancion de amor para Sandra Villatoro (”Yolanda” o “Rubenia”)

"Yolanda", alegre mirando al sol a la par de "Medardo", Jorge Castro Iraheta, caido en combate en 1985.

"Yolanda", alegre mirando al sol a la par de "Medardo", Jorge Castro Iraheta, caido en combate en 1985.

Este testimonio fue escrito el 22 de mayo de 2010 a partir de una entrevista con la compañera Rubenia cuando sus fuerzas empezaban a eclipsar.

Rubenia falleció el lunes 25 de julio de 2011.

Testimonio de “Rubenia”, radista de guerra

Mi familia por parte de mi abuela materna estaba involucrada en el trabajo político. Mi bisabuela repartía propaganda en la época de Martínez en medio de los tiroteos, y una tía salía con ella. Mi madre era madre soltera y vendía ropa a los puestos de los mercados. Yo nací en el Hospital de Maternidad de San Salvador y la primera parte de mi niñez la pasé en el barrio Lourdes. En 1965 nos fuimos a vivir al barrio San Jose, Zacatecoluca, en el departamento de la Paz. Mi hermano mayor, que me llevaba dos años, era estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional y ya se habia organizado en el año 1978. A principios de 1979 yo estudiaba en el Colegio San Pablo, donde era buena estudiante, y la directora de la escuela me estimaba mucho. Cuando me organicé en el MERS me pusieron de responsable de esta escuela. En mayo de 1980 mataron a cuatros dirigentes políticos campesinos, de los cuales dos eran mis responsables. Trajeron a los muertos al plantel del colegio para velarlos. El Ejército nos rodeó, pero eventualmente, a través de la Iglesia, los pudimos enterrar. Después de esto me di cuenta de que me estaban controlando mis movimientos y tuve que salir de Zacatecoluca.
Al principio de la guerra entré a Chalatenango vía Honduras. Esto fue a finales de febrero de 1981, momentos después que comenzó la primera ofensiva, cuando todavía se estaban formando las frentes de guerra. Al principio me querían poner en el trabajo logístico, pero me perdí rumbo a Upatoro y entonces me quedé mejor trabajando en Abastecimientos.  Abrieron otro campamento en El Jícaro,  y después, en mayo, movieron el campamento donde yo trabajaba a la Montañona. Allí yo estuve en el mando con la tarea de recopilar información de las postas y de las exploraciones, y con esa información se hacian los croquis de La Laguna pueblo y Ojos de Agua, y otros lugares. Yo lo transcribía y lo pasaba a Felipe.  A los días se recuperó el primer radio de comunicaciones que usaba el ejercito, un radio PRC-77. Era un radio que uno se ponía de mochilota. Yo escuchaba la comunicación de los puestos militares en San Isidro, Ojos de Agua, Los Ranchos, Las Flores y Las Vueltas, o sea que yo hacía trabajo de intercepción. En 1981, unos días antes de que cumpliera 19 años me pasaron a la comandancia para trabajar en el equipo de información e inteligencia. Yo trabajaba con el hijo mayor del poeta Roque Dalton, Roque, cuyo seudónimo era “William”. Teníamos un radio cada uno y estábamos recopilando información para saber los movimientos del Ejército en esa zona.  En octubre de 1981 fue la ofensiva del Ejército en la Montañona. Estábamos en un campamento que se llamaba “El Chile Quemado”. Nos fuimos para el campamento que estaba en “La Casona” y de allí nos separamos en dos grupos y nos fuimos en retirada. Le cayó un desembarco al otro grupo, donde iba Marcial, y mataron a toda los compañeros de seguridad de Marcial. No sé cómo fué que el viejito se salvó. Nos quedamos con el campamento de La Casona, y nos fuimos en retirada para romper el cerco. Allí iban Dimas y Salvador Guerra, y yo por casualidad había escuchado que la retirada era hacia el Conacaste. Nos emboscaron el grupo en la madrugada en un lugar, y salimos en desbandada y me quedé perdida. Ya no volví a saber nunca jamás de William. Nos tocó caminar varios días descoordinados en el monte. Yo andaba el radio y sabía los nombres de las posiciones del enemigo, pero no conocía el terreno. Al principio éramos quizás unos siete de poblacion y tres de la guerrilla, pero perdimos tres personas y no sabíamos para dónde se fueron. Estaba lloviendo y había una niña de unos cinco años que chillaba, pues había perdido a su familia y tenía los pies ensangrantados. Yo me puse un cincho de cuero adelante como portabebé y cargué a la niña, y al mismo tiempo llevaba el PRC-77 en mi espalda. Estuvimos enmachorrados varios días y aguantamos mucha hambre y sed. Queríamos acercarnos a un pueblo para buscar agua y comida, pero nos dimos cuenta de que allí donde estábamos era Las Vueltas, donde estaba concentrado el enemigo. Había una señora de la población encharralada con nosotros con una bala en la pierna. Un día oí por el radio que se había terminado el operativo y que iban a concentrarse en Las Vueltas. Estaban hablando peladamente de cuánta gente habían descuartizado y torturado. Dejé a la gente de población y a la niña con Rudy, el técnico de la Radio Farabundo. El día del operativo, ya oscureciendo, yo y René de Sanidad salimos en dirección al Picacho, que estaba cerca, porque sabíamos que antes hubo campamento ahí. Nos dimos una gran perdida pero al fin llegamos. René de Sanidad y yo íbamos llegando a la entrada de la Laguna Seca cuando apareció un compañero de la exploración. Le pregunté cómo llegar al Conacaste y de alli nos dimos otra gran perdida, pero al fin llegamos. Allí en el Conacaste estaba Salvador Guerra, Jacinto y varios otros compañeros. Les explicamos cómo encontrar a la gente que habia quedado encharralada por Las Vueltas. Al par de horas apareció Rudy en el Conacaste cargando a la señora baleada, y también fueron apareciendo otras gentes. De alli salimos para el campamento de El Alto. Entonces llegaron los A37 y empezaron a bombardear El Alto. Allí salió herido el compañero Neto de un brazo. Llegó Benito médico y le amputó el brazo con una navaja suiza.

Después, en 1982, ya habíamos quedado con sólo un radio. Estuve enseñándoles a unas compañeras campesinas a usarlo. Alli estaba German para las tareas de San Fernando y  San Isidro Labrador.
Yo para la tarea de San Fernando no tenía zapatos, y antes de la tarea me dieron unos zapatos enormes que eran una tortura porque me causaron grandes llagas en los carcañales y me dió fiebre. Cuando llegué al lugar de concentración en el Izotallillo me encontré con Felipón, que tenía unos zapatos que le quedaban muy pequeños y así fué que cambiamos zapatos y me quedé mejor.
Participé en varios operativos ese año, siempre en calidad de trabajo de intercepcion. En 1982 pedí permiso para salir a la Metro para ver a mi familia y me dieron 15 dias… Mi jefe era Mario. Pero cuando llegué a la Metro me dijeron que tenía que quedarme trabajando alli. Así fue que quede trabajando con Luciano y el Equipo de Información. Todas las casas de Información tenían muebles con varios embutidos. Teníamos un radio de intercepción y oíamos las comunicaciones de los radiopatrullas. Y me tocaba salir a ciertos contactos donde me daban informacion de militares.
En noviembre de 1982 estuve con 15 dias de permiso en Chalatenango. Había una niña de 10 años que era hermana de la cocinera en el campamento y se vino conmigo de regreso a la Metro. Cuando llegó la hora de regresar al campo la niña pidió quedarse conmigo, asi que la lleve donde mi mamá y mi mamá la crió.
Una vez, cuando capturaron a un compañero, nos dijeron que teníamos que estar pendientes para evacuar el local. Yo estaba embarazada e hice la primera posta, y cuando estuve haciendo la posta comencé a tener contracciones. Sabía que no iba a poder dormir, así que quedé en la posta toda la noche y al siguiente día nació mi primer hijo. Fue el 19 de mayo de 1984. Yo pasé a trabajar con María Elena y nuestra tarea fue que recibíamos a compañeros que venian enfermos de Chalatenango. Los llevábamos a distintos medicos, algunos que eran colaboradores y otros que no sabían nada. Recuerdo que no teníamos un oftalmólogo que fuera colaborador, así que llevamos a un paciente que tenía una esquirla en el ojo a un médico famoso que se llamaba Bracamonte. Allí en su oficina se puso a operarle el ojo al compañero y me dio guantes y me puso a ayudarle a él con la cirugía.

El compañero Arnoldo desapareció el dia 17 de julio de 1985 y ya no se supo de él.  Se lo llevaron a las cárceles clandestinas y quizá lo torturaron hasta que murió. Él vivia en la casa de la madre de él en San Bartolo. Su compañera Elena negó irse de la casa pues prefirió quedarse esperándolo. Una vez fuí a esa casa para buscar a Elena y darle su estipendio, que era una miseria,  pero cuando entré vi a unos hombres. Uno de ellos me agarró del brazo y yo le dí una patada duro, pero habían varios y no pude escapar. Cuando me agarraron me capturaron la cartera y yo tenía correos de Cocal.  Mi mamá se fue a poner la denuncia al ver que yo no llegué a dormir en la casa, y así fue cómo la Cruz Roja me pudo encontrar.  Estuve capturada en la Guardia 15 días, durante los cuales me estuvieron interrogando. Para complacer a los interrogadores me inventé varios conectes y me sacaron en una Cherokee, pero allí por supuesto no llegó nadie al conecte, y me golpearon.
Después de 15 dias me mandaron a la Cárcel de Mujeres. Alli estuve por cinco meses.  Había mujeres de todas las organizaciones. Nosotros allí adentro de la carcel hacíamos mítines y denuncias. Si uno tenía un montón de dinero para pagarle a un abogado, te sacaban de allí. Cuando el abogado de la Cruz Roja me sacó me ofreció mandarme a Suecia o Canadá, pero no acepté.
Asi que me fuí de regreso al frente en mayo de 1986 después que salí de la cárcel. Allí conocí a Diego y él me puso mi nuevo seudónimo, Yolanda. Entre las tareas que tuve en ese tiempo fue trabajar en el CIR (Centro de Información Revolucionario).  Allí trabajaba con Evita (la compañera de Germán) y Lucia . Allí lo que hacíamos era preparar los comunicados para repartirlos en los campamentos. Por ese tiempo usábamos mimeógrafos y esténciles para hacer las copias. Entonces quedé embarazada de mi segunda hija. Nos mandaron a mí y a Jacinto a la Radio Farabundo para trabajar juntos. Cuando tenía siete meses de embarazo me sacaron a San Salvador y como ya había estado encarcelada decidieron que era mejor mandarme a Nicaragua. Estuve un año en Nicaragua, donde trabajaba en Comunicaciones para transmitir información del frente.
Cuando regresé a El Salvador estábamos en los preparativos de la ofensiva. Llegué el 9 de noviembre de 1989 y me quedé descoordinada porque mi contacto estaba fijado para el 11 de noviembre, así que no me coordinaron hasta después de la ofensiva para trabajar con el radio. Trabajé en Comunicaciones transmitiendo información de Chalatenango a la Metro. Esto era lo que hacía hasta que se firmaron los acuerdos de paz. Después de la firma me pasé a la Radio Farabundo, y ahí me quedé.


Territorio liberado en Paris… (1978)

Territorio liberado en Paris… (1978)*

El grupo se acercó al edificio en silencio. Apretaron el timbre del portero eléctrico pretextando cualquier asunto para que les abrieran la puerta. El escudo nicaragüense de la delegación Somocista tronaba orgulloso: una boina frigia sobre cinco montañas centroamericanas prometiendo la libertad que seguía siendo burlada.

Apenas se abrió la puerta, el grupo irrumpió violentamente. El personal del lugar fue expulsado y un nuevo embajador fue instalado – el elegido fue el único nica del grupo- el tiempo que duraría la conferencia de prensa. El retrato del presidente Somoza ya descansaba en el suelo, medio roto, como eco de la rabia despertada en Monimbo. Algunos periodistas habían sido avisados de la operación y pudieron escribir algunas líneas sobre el suceso que pocas veces fueron publicadas por las redacciones.

Después del discurso, declarando “liberada” la sede diplomática Somocista, el grupo decidió esfumarse antes que llegue la policía francesa. En el tiempo que duró la “declaración oficial del nuevo embajador”, se revisaron los archivos y las gavetas de las oficinas. Al terminar su trabajo el grupo desapareció por los techos parisinos con algunos pasaportes recién preparados por el consulado. Algunos siguieron rumbo a Bélgica donde después de una breve etapa se prepararon para ir a Nicaragua con sus pasaportes en regla. Luego integraron las tropas guerrilleras…

* Relato de un miembro del comando escuchado en 2009. Me habló de su llegada a Managua con las tropas victoriosas. Cuando quise preguntarle mas cosas, desapareció.

(Gracias, Fonti por la revision del texto!).

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Traduccion en frances por Lorenzito.

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 Territoire libéré à Paris (1978).

Le groupe s’approcha de l’édifice en silence. Ils sonnèrent à l’interphone et prétextèrent d’un quelconque sujet pour qu’on leur ouvre la porte. Le blason nicaraguayen de la délégation somoziste trônait orgueilleusement: un bonnet phrygien au-dessus de cinq montagnes centraméricaines promettant la liberté pourtant toujours confisquée.

 Sitôt la porte ouverte, le groupe fit violemment irruption. Le personnel des locaux fut expulsé et un nouvel ambassadeur nommé (l’élu était le seul Nica du groupe) pour le temps de la conférence. Le portrait du président Somoza reposait déjà sur le sol, à moitié brisé, comme en écho à la rage réveillée à Monimbo. Les quelques journalistes qui avaient été avisés de l’opération purent écrire quelques lignes sur cet événement, peu souvent publiées par leurs rédactions. 

Après leur discours, conclu en déclarant “libéré” le siège diplomatique somoziste, le groupe décida de s’évaporer avant que n’arrive la police française. Pendant le temps que dura la “déclaration officielle du nouvel ambassadeur”, les archives et tiroirs des bureaux furent inspectés. Son travail terminé, le groupe disparut par les toits parisiens, emmenant avec lui quelques passeports récemment établis par le Consulat.

Quelques membres du groupe mirent le cap sur la Belgique où lors d’une brève étape ils se préparèrent pour aller au Nicaragua avec leurs passeports en règle. Là-bas, ils intégrèrent les troupes de la guérilla.

 * Récit d’un membre du commando, recueilli en 2009. Il me parla de son arrivée à Managua avec les troupes victorieuses. Quand je voulus lui en demander plus, il disparut.

Iosu Perales – La solidaridad en la memoria (1)

 

Iosu Perales, responsable de estadisticas en la ONG “PAZ Y TERCER MUNDO”.

El texto es el capitulo “La ternura de los pueblos y elejercito chele” de su libro “Nicaragua en la memoria” (Editorial Icaria, Barcelona, 2005). Articulo publicado en la revista Envio, Managua, 2006.

 

Un mediodía de diciembre de 1986 circulaba lentamente con mi modesta Suzuki por la avenida Bolívar de Managua, en dirección a la vieja catedral, cuando a la altura de unos magníficos murales de vivos colores que representaban momentos de la historia de América Latina observé a un grupo de cinco o seis personas rodeando a un policía de tráfico que, no sé por qué razón, me pareció en dificultades. Paré y me acerqué al grupo que enseguida supe que era italiano. Preguntaban al policía por un determinado lugar, y tal vez debido a que no era managua él, no estaba muy seguro en la respuesta. Pude ayudarles. Nos dieron las gracias y reanudaron su camino ayudándose de sus bastones. Sólo uno de ellos tenía visión y al parecer no completa. Los otros eran ciegos. Comenzaron a caminar con voces animadas mientras el policía y yo les observábamos sumidos en la confusión. Luego nos miramos. El policía estaba conmovido y a mí me bajaba una lágrima por el rostro. Jamás olvidaré aquella escena.

ESA PORCIÓN GENEROSA
DEL PUEBLO DE ESTADOS UNIDOS

Un grupo de italianos ciegos visitando Nicaragua no era sin embargo tanta novedad. Al país llegaban en aquellos años lisiados de todo tipo como parte de una oleada de solidarios de todas partes del planeta. Un alto porcentaje procedía de Estados Unidos. Eran hombres y mujeres de distintas iglesias, laicos, reverendos, religiosas, sindicalistas, ecologistas, feministas, veteranos de guerra. Eran personas muy valientes que se desplazaban a las zonas de guerra donde actuaba la Contra, tal vez empujadas por un sentido multiplicado de la responsabilidad, contestatarios como eran del gobierno de Ronald Reagan. La familia Linder, tras el asesinato de Benjamín, se comprometió para siempre con el pueblo nicaragüense, al igual que su novia Alison Quam. Su hermano John, con el apoyo del actor Kris Kristofferson, al que vimos cantar el 19 de julio de 1987 en Matagalpa, inició un despliegue de denuncias en las que acusó a la Casa Blanca de apoyar a un ejército de asesinos.

El atentado, en su propio país, contra el veterano del Vietnam Brian Wilson, también tuvo mucho eco. Ocurrió que un grupo de pacifistas entre los que estaba Wilson quiso detener un tren cargado de armamento que se dirigía el puerto de San Francisco. Las armas estaban destinadas a Centroamérica. El convoy no paró y Wilson fue el último en escabullirse de las vías dejando sus dos piernas amputadas como cuota a su protesta. Wilson era conocido en Nicaragua por sus estancias siempre en zonas de guerra denunciando el apoyo que el gobierno de Estados Unidos daba a los contras. Recuerdo el emotivo acto de solidaridad con Wilson que realizó en Managua el colectivo de discapacitados, cientos en sillas de ruedas dando las gracias al norteamericano que trató de detener una nueva ayuda a la contrarrevolución. El gobierno le concedió la Orden Augusto C. Sandino.

Son incontables los hechos que demuestran la generosidad de esa parte del pueblo norteamericano que aterrizaba en Nicaragua en misiones casi siempre muy bien organizadas y sin necesidad de visa, pues el gobierno nicaragüense la había suprimido para contrarrestar la posición hostil del gobierno norteamericano. No muy politizados, pero cargados de un sentido radical de la justicia, hombres y mujeres volaban desde Miami a un pobrecito y digno país cuyo nombre pronunciaban arrastrando la erre.

Los veías delante de su embajada armados de carteles y pancartas; los encontrabas en los barrios populares y en zonas rurales haciendo ayunos; construyendo clínicas y escuelas; recolectando café y algodón; entregando manifiestos a los medios de comunicación y haciendo ruedas de prensa; eran como hormigas con sus caras generalmente chelitas y tocadas con sombreros de paja o gorras de béisbol. Particular importancia tuvo el colectivo Veteranos por la Paz, constituido por ex-soldados de las guerras de Corea y Vietnam. Recorrió Matagalpa y Jinotega desafiando las emboscadas de la Contra, renunciando a toda protección militar y confiando en sus camisetas blancas. Dormían en escuelitas y casas comunales y más de una vez arribaban a un poblado poco después de un ataque de la Contra. El día que entraron en Wiwilí, cerca de la frontera con Honduras, cientos de habitantes salieron a darles la bienvenida como si fuera un Domingo de Ramos, portando palmas.

LOS ORGANIZADOS DE LAS DOS ALEMANIAS
Y LOS CREATIVOS ITALIANOS

Nicaragua era el punto de encuentro de todas las solidaridades. La alemana, perfectamente diseñada, muy bien articulada con los comités de base de su propio país. Tuvo en Bernd Koberstein a su propio mártir, asesinado el 28 de julio de 1986 precisamente en las proximidades de Wiwilí, pueblo hermanado con Friburgo, que era la ciudad de Koberstein. Los mártires alemanes pudieron ser más, pues ocho de ellos fueron secuestrados durante veinticuatro días de marchas forzadas por la selva. Los liberaron cuando Helmut Köhl se comunicó directamente con el presidente Reagan.

La alemana era una solidaridad muy eficaz, tanto la procedente de la Federal como la que llegaba de la República Democrática. De la RDA arribaron a Nicaragua muchos profesionales, médicos, enfermeras, técnicos de todo tipo. Los sindicatos de la RDA construyeron un avanzado y amplio hospital en la carretera norte de Managua, al que pusieron el nombre de Carlos Marx. Las mujeres y hombres internacionalistas provenientes de la Federal eran un mosaico: libertarios, espartaquistas, comunistas, socialdemócratas, gays, ecologistas, feministas, pacifistas, luteranos, católicos, todo un despliegue que tenía su cuartel general, creo recordar, en el barrio Primero de Mayo de Managua, no lejos del famoso mercado Roberto Huembes, que en tiempos de Somoza era Mercado Central. Los alemanes de la Federal fueron los primeros, o al menos los más eficientes, en levantar en su propio país una red de tiendas para comercializar el café nicaragüense.

Otra cosa era la solidaridad italiana. Latina como la del Estado español, carecía de la organización de la alemana pero era campeona en inventiva y era enorme en cuanto a recursos humanos. En realidad, italianas e italianos son la alegría de cualquier evento internacional, también hoy en día. No hay más que acercarse al Foro Social Mundial. En la Nicaragua de los 80 su solidaridad era poderosa y estaba formada por todo tipo de gentes, desde muy jóvenes hasta ancianas partisanas. Sólo la Asociación italo-nicaragüense tenía más 3 mil miembros organizados en 150 círculos y no paraban de inventar actividades por toda Italia. Asociaciones gremiales, católicas, políticas, universitarias, organizaban actos culturales para recaudar fondos y presionaban a su propio gobierno para que aumentara las ayudas al desarrollo de Nicaragua por la vía bilateral y de las ONG. Con los grupos de la solidaridad italiana era fácil conectar y hacer amistades. Todos hablábamos alto y sabíamos las mismas canciones.

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NÓRDICOS, SUIZOS, FRANCESES…

Había una solidaridad nórdica, callada, reservada, pero potente en recursos económicos. Finlandeses, noruegos, daneses y suecos construían. Eran capaces de levantar por completo una ebanistería en Chontales, una escuela perfectamente dotada en Carazo, cincuenta viviendas en Río San Juan, un reglamentario campo de béisbol en Chinandega o una fábrica de cemento en la vieja carretera a León. Parecía que no estaban pero estaban en lo suyo. Quiero decir están. Tal vez la solidaridad nórdica, principalmente la de los sindicatos, es de las que mejor han resistido las derrotas políticas. A lo mejor es un asunto de carácter. Puede ser que los nórdicos no hicieran la misma lectura que otros hicimos acerca de las expectativas revolucionarias y que fuesen más prudentes. El caso es que ellos han perseverado y el secreto puede estar en que nunca confundieron al pueblo sandinista con el gobierno y la directiva del partido en el poder. Es un asunto para indagar.

La solidaridad suiza fue siempre muy firme en sus convicciones. Yo, pobre ignorante, creía que Suiza era un país de gente que se dedicaba a esquiar y a disfrutar de su buen nivel de vida. En El Salvador conocí a mujeres y hombres suizos trabajando como médicos en las zonas guerrilleras mientras capeaban como podían los bombardeos. En Nicaragua pagaron también un precio doloroso por sus ideales. Sólo en 1986 fueron asesinados en sendas emboscadas el agrónomo Maurice Demierre y el cooperante Ivam Leyvraz, que viajaba con el alemán Koberstein. A Maurice le conoció Maribel Wolf, una amiga mía veterana de la solidaridad que hoy trabaja en Terre des Hommes: “Recuerdo a Maurice una noche en las ruinas del Gran Hotel, disfrutando del ballet de Nicaragua bajo las estrellas. Luego supe de su muerte y aún lo evoco cuando veo las estrellas”.

Pocos años después de la derrota electoral de 1990 comités suizos decidieron dar su apoyo a la Izquierda Democrática Sandinista, sobreponiéndose a la depresión política y revelando que para ellos la lucha está lejos de haber terminado. Dieter Drussel, un viejo amigo de Zurich, me explicó qué era esa corriente política y me animó a tomar contacto con sus miembros. Maribel Wolf me habla de la solidaridad francesa: “Eramos de distintas ideologías y creencias religiosas, pero todos éramos sandinistas”. Ella me recuerda la muerte de Joel Fieux, hijo de Bernadette, una amiga suya. “Lo mató la Contra cuando regresaba de una misión arreglando radios en las cooperativas amenazadas. Lo hirieron y lo remataron en el suelo. Joel era insumiso y había salido de Francia por negarse a hacer el servicio militar. Su madre no la había visto en cinco años cuando él fue a recibirla al aeropuerto. Le dijo que estaría de regreso en unos días y pasarían juntos una semana de vacaciones, pero murió asesinado y Bernadette tuvo que asistir sola a su entierro. Nadie de la embajada de Francia acudió porque era objetor de conciencia”.

Una guerra contra el mundo (3)

La experiencia de masivas brigadas de solidaridad

 

Ser “internacionalista”, es una actitud que ese fruto de una opción personal y de una convicción política. No se es internacionalista únicamente porque uno esté trabajando en Nicaragua. Así, hay muchos extranjeros que trabajan en Nicaragua pero no son internacionalistas, porque su pensamiento no puede caracterizarse como tal.

 

Las brigadas internacionalistas.

 

Los brigadistas que llegan a Nicaragua a través de las redes de la solidaridad en los países europeos y en Norteamérica organizan anualmente grupos, brigadas de cooperación formadas mayoritariamente por jóvenes, sin preparación técnica específica que vienen a Nicaragua dedicando el tiempo de sus vacaciones a la construcción, a la recogida de café, etc.

En este tipo de voluntarios se incluye una gama de gentes muy diversas. En general, la línea de acción de estos grupos subraya los aspectos más directamente políticos de la solidaridad, aun cuando estos sean puntuales o coyunturales. El principal campo de actividad de estos cooperantes eventuales no está en Nicaragua sino en sus respectivos países. Es allí donde, gracias a actividades muy diversas, estos comités logran recolectar fondos para la realización de distintos proyectos en Nicaragua y también para organizar estos mismos grupos de trabajo. Desde el punto de vista económico, el aporte de estos grupos, aunque significativo, resulta muy inferior al de los voluntarios de los ONG.

Los voluntarios de este tipo de brigadas de solidaridad permanecen en Nicaragua sólo por algunas semanas. Pero la importancia de esta forma de solidaridad se encuentra, sobre todo, en la masividad de la experiencia. Cada año son centenares los voluntarios que levantan escuelas en Nicaragua, construyen centros de salud y viviendas, recogen el café o el algodón. Hospedados en humildes casas, acogidos fraternalmente por las familias nicaragüenses, estos extranjeros tienen la oportunidad de conocer desde las bases populares el proceso revolucionario.

En Nicaragua, estos grupos de voluntarios son coordinados por el Comité Nicaragüense de Solidaridad por el Comité Nicaragüense de Solidaridad con los Pueblos (CNSP) y, en algunos proyectos, también por la Fundación Augusto C. Sandino (FACS), ésta última un ONG nicaragüense, que mantiene estrechas relaciones con el Estado revolucionario y de cooperación con varios de los ONG presentes en Nicaragua. Otros organismos de Iglesia funcionan también en Nicaragua con características de ONG. Entre ellos, el Centro Ecuménico Antonio Valdivieso (CAV), la Asociación para el Desarrollo de los Pueblos, el Instituto Juan XXIII, etc. Canalizan proyectos y financiamientos de los ONG europeos y norteamericanos y dan seguimiento en Nicaragua a la realización de estos proyectos.

Los ONG nicaragüenses se reunieron por primera vez en Managua con los ONG internacionales en 1983. En aquella ocasión se insistió en las muchas y nuevas posibilidades que pueden surgir de la cooperación mutua. Si los ONG son un fenómeno nuevo para los países desarrollados, más aun lo son para Nicaragua.

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ONG: conciencia solidaria de los países ricos

 

Existe otro tipo de voluntarios: nos referimos a los cooperantes que llegan a Nicaragua a través de Organismos No Gubernamentales (ONG), a los que llegan a través de las estructuras de los comités de solidaridad o de otros grupos solidarios de sus países y a esas decenas de internacionalistas “por la libre”, como fue Ambrosio Mogorrón.

El proceso revolucionario sandinista es, entre todas los recientes procesos revolucionarios del Tercer Mundo el que, sin duda, ha despertado más simpatía entre los ONG. En Nicaragua trabajan actualmente más de 50 ONG, presentes en la reforma agraria, en la educación, la salud, la pequeña industria… Es necesario señalar que dentro del esquema de economía mixta que existe en Nicaragua, los ONG, como instrumentos de la cooperación económica directa entre los pueblos – y no sólo entre los gobiernos -, cumplen un papel nada despreciable en la realización de muy distintos proyectos de la revolución.

A raíz de la guerra contrarrevolucionaria, caracterizada por el ataque indiscriminado a toda infraestructura que signifique una mejora para la población, varios proyectos ubicados en zonas conflictivas han tenido que ser abandonados e incluso el personal cooperante restringido al máximo por razones de seguridad.

Desde todo punto de vista, la cooperación que brinda estos ONG es altamente significativa para Nicaragua. Políticamente, representan una ventana abierta permanentemente al mundo, a muy distintas fuerzas democráticas y progresistas de las sociedades de los países ricos. Desde un punto de vista estrictamente económico, la ayuda canalizada por los ONG suma algunas decenas de millones de dólares al año y esto alivia de forma significativa la difícil crisis económica que causa la guerra al país. En un sentido más amplio, el aporte económico incluye también la fuerza de trabajo de centenares de cooperantes, técnicos cualificados en las distintas ramas de la producción y de los servicios sociales que, además de trabajar, socializan sus conocimientos y hacen transferencias de ellos a los nicaragüenses. Si esto agregamos el aporte humano, el testimonio de compañerismo y el ejemplar sacrificio de algunos de ellos, el valor se hace incalculable.

Ambrosio Mogorron, itinerario internacionalista. (Envio – 1986)

Despues de la presentacion de los “tipos de internacionalistas” que andaban en la Nicaragua sandinista, entre cooperantes de ONG, brigadistas, voluntarios “por la libre”… La revista Envio proponia retratos de dos  internacionalistas : el español Ambrosio Mogorron y el Suizo Maurice Demierre (Mauricio) que sintetizan la experiencia solidaria que miles de mujeres y hombres conocieron en Nicaragua. Solo que Ambrosio y Mauricio quedaron en Nicaragua… en el corazon del pueblo.

 

Ambrosio Mogorrón, un voluntario “por libre”, es un símbolo vivo de la cooperación internacional con Nicaragua. En sus 6 años de historia en el país podría resumirse la esencia del “internacionalismo” que ha acompañado permanentemente la experiencia revolucionaria nicaragüense.

Ambrosio llegó a Nicaragua en 1980. Había nacido en un pueblito pobre de la provincia española de Cuenca y emigró con sus padres a Bilbao, en el país vasco, buscando trabajo en las minas y en los altos hornos. Trabajó como obrero agrícola en Francia y en Madrid estudió enfermería, mientras seguía trabajando para pagarse los estudios. A los 27 años, con el diploma fresco, se ofreció voluntarios para alfabetizar en Nicaragua. Fue destinado a una brigada de Salud que apoyaba a los alfabetizadores en la zona minera de Bonanza (Zelaya Norte). Después, decidió quedarse, en el poblado de San José de Bocay, al norte de Jinotega. Es ésta una de las regiones más selváticas, montañosas, olvidadas, atrasadas, pobres e incomunicadas de toda Nicaragua.

Para llegar a Bocay, el ómnibus necesita todo un día para cubrir los 100 kilómetros que separan el pueblo de Jinotega, la capital departamental. Ya en aquellos tiempos, Bocay empezaba a ser teatro de la guerra contrarrevolucionaria, pues las primeras bandas somocistas intentaron, desde los comienzos de sus actividades, asentarse en esta zona. Ambrosio aceptó el desafío y se fue a vivir a San José de Bocay, en una casa tan pobre como las restantes casas campesinas. Muy pronto se ganó a todos en aquel lugar.

El “doctor Ambrosio” se hizo imprescindible, por lo que hacía y por cómo era. “Si hubiéramos tenido dos médicos, sólo a él hubieran buscado“, dice Orlando Rizo, Director Regional del Ministerio de Salud en la Región. Por primera vez en su historia, la gente de Bocay contaba con la presencia permanente de personal médico. Ambrosio fue el primero en llegar. Su diploma de Asistente Técnico Sanitario no lo hacía propiamente un médico, pero eso no fue ningún obstáculo. Ambrosio tenía iniciativa y era inteligente. Mandó a pedir libros – hasta de siquiatría – y los estudiaba y se los daba a leer a las enfermeras que lo ayudaban. “Para que nos capacitáramos“, recuerda Rosa, enfermera del puesto de salud en plena montaña. “Cuando él vino -recuerda Orlando- mandó a traer también libros de odontología y empezó a sacar muelas. Esto da una idea de la madera de la que estaba hecho Ambrosio“. Creativamente, instaló un pequeño cuarto para las extracciones y con su sillón y un sencillo instrumental que se trajo de España se convirtió en dentistas. Era del primer dentista que habían conocido los campesinos, el primero que había llegado tan montaña adentro. Así Ambrosio llegó como un simple enfermero. Y, para mejorar, se hizo dentista, partero, epidemiólogo…

Consulta realizada por Lothar, medico de RDA de la Brigada Augusto C. Sandino en 1987

Consulta realizada por Lothar, medico de RDA de la Brigada Augusto C. Sandino en 1987

Quizá su mérito científico más grande lo obtuvo al incursionar en el campo de la investigación epidemiológica. Ya en la Cruzada de Alfabetización, Ambrosio había observado la alta incidencia de “leishmaniasis”, enfermedad conocida por los campesinos como “lepra de montaña”. En la región de Bocay, esta “lepra” mes la enfermedad que ocupa, por su frecuencia, el tercer lugar entre la población, después de la bronquitis y la gastroenteritis. Se calcula que de los 12 mil habitantes de la zona de Bocay un 50% aproximadamente sufre o ha sufrido de leishmaniasis. Actualmente, la desatención provocada por la guerra ha multiplicado los casos, estando afectados también muchos soldados sandinistas que actúan en estas zonas de montaña. Esta terrible enfermedad ha sido descrita magistralmente por el Comandante Omar Cabezas en su libro, traducido ya en varios idiomas, “La montaña es algo más que una inmensa estepa verde” (leer la entrevista de Omar Cabezas en este Blog).

Desde 1981 Ambrosio empezó a recoger datos sobre la leishmaniasis. Fue prácticamente el primero que en Nicaragua hacía este trabajo. Cuando en 1982 su relación de trabajo con el Ministerio de Salud nicaragüense fue formalizada, Ambrosio tenía ya recopilada documentación sobre 1.200 casos, con fotos y estadísticas. En 1983, más nicaragüenses y voluntarios extranjeros lo acompañaban en este imprescindible investigación. Uno de ellos fue precisamente el médico francés Pierre Grosjean, asesinado por la contrarrevolución en lugar en donde justamente estaba realizando nuevas investigaciones sobre la enfermedad. Ambrosio acumuló datos sobre los síntomas, sobre el tratamiento con hierbas medicinales, sobre los insectos que la transmiten. Con toda la documentación recogida realizó un audiovisual para los trabajadores de la salud de la región. En el momento de su muerte, tenía analizados unos 2.500 casos. Por su trabajo y el de todo su equipo, Ambrosio fue condecorado en 1985 por el gobierno nicaragüense con la Orden “Comandante José Benito Escobar”, siendo el único cooperante extranjero que ha recibido tan alto reconocimiento.

De él cuentan muchas cosas los amigos. Cuentan, por ejemplo, que, ante la falta de medios y recursos económicos para adquirir las trampas con las que cazar los insectos transmisores de la enfermedad, Ambrosio esperaba que se pararan sobre su cuerpo y justo antes de que lo picaran, lograba atraparlos. Lo recuerda, ahora que ha muerto, un sacerdote uruguayo, que trabajó en Nicaragua con él: “Cualquier día llegabas, con tu camisa de siempre, sobre tu pantalón de siempre y las botas agonizantes (pero si todavía sirven…). Y la casa se llenaba de esa alegría humilde y tranquila que siempre traías. Y empezabas a contar: Los problemas con la lluvia, con el camino, y la contra que se llevó a 15 campesinos y varias comunidades están amenazadas y cómo trajeron de noche una señora muy grave, seis horas a hombros y bajo la lluvia y el río crecido ¡y la salvamos! No, no vine antes por eso de los miskitos, había que organizar el campamento, ya casi terminamos las letrinas… Sabías concientizar, Ambrosio. No decías: hay que hacer las letrinas, sino que agarrabas el pico y la pala y hacías las letrinas.”

Laura y Lothar, medicos de la Brigada A.C. Sandino - 1987

Laura y Lothar, medicos de la Brigada A.C. Sandino - 1987

A Ambrosio no le gustaba la ciudad. “Cuando salía de aquí, de la ciudad de Matagalpa – recuerda Senia, enfermera que lo conocía desde 1980 – se llevaba muchos medicinas y otras cosas para no regresar antes de tres o cuatro meses. Y cuando regresaba, era sólo para arreglar problemas”. Amistoso, bromista, sencillo, de buen trato, Ambrosio era muy respetado por la gente de la zona. “Contaba los chistes y se quedaba serio, nada más con una sonrisa. Eso era lo que más nos hacía reír, – recuerda Senia -. El se sentía nicaragüense, como cualquier campesino de Bocay. Se quería nacionalizar. Era una autoridad. Tenía un papel importante en la comunidad. también en el abastecimiento, en el control de precios, para que éstos fueran razonables y no se aprovecharan los especuladores. Siempre era el primero en ofrecerse para ir a los lugares más alejados. Siempre decía: la gente que está lejos no puede venir. Cuando iba él a darles consultas, llevaba siempre caramelos para los niños y se quedaba jugando con ellos. De forma sencilla lograba convencer a la gente. Recuerdo cuando vino un grupo de evangélicos reaccionarios, que no querían que sus hijos hicieran el servicio militar patriótico. El les supo contestar también a sus argumentos “religiosos”. Cuando una vez se fue a España todo mundo lo extrañaba. Siempre preguntando: ¿Qué se hizo don Ambrosio?

Senia fue la última persona en ver a Ambrosio vivo y la primera en llegar al lugar de la tragedia. Sólo por casualidad el jeep en el que ella iba no hizo contacto con la mina. Pocos minutos antes de la explosión, los dos vehículos se habían cruzado y Senia y Ambrosio intercambiaron palabras. “Cuando llevamos los cadáveres a San José de Bocay – cuenta Senia – era ya noche. La gente se resistía a creer que se tratara de Ambrosio. Levantaban la tapa del ataúd para ver si era cierto que era él. Y llorando mucho. Le trajeron toda clase de flores. SI la contra tenía un poquito de apoyo en la zona, con la muerte de Ambrosio se le vino abajo“. “¿No pensaste nunca en casarte, Ambrosio? – le pregunta ahora en voz alta, el cura uruguayo amigo suyo -. No te parece que con la Chepita? Contestabas con tu sonrisa humilde y franca. Tu compañera, tu familia, era toda esta tu gente, todo este pueblo. Y, Ambrosio, te lo ganastes para siempre“. “Sí, era lo que podríamos llamar un líder popular – asegura Orlando Rizo .- No creo que se pueda decir que la contra lo respetara. Ellos no respetan nada. Además, la Radio “15 de Septiembre” de los somocistas lo habían amenazado. Pero no es remoto imaginar que él haya atendido como médico a familiares de los contras. En ciertas zonas, atendemos normalmente a los familiares de ellos, si se presentan a pedir consulta. Para nosotros, Ambrosio fue un símbolo en vida. Tenía tres cualidades: uno convicción profunda en la causa del pueblo y en lo que significa trabajar, vivir y, si llega el caso, morir por esta causa. Después, el valor: trabajó seis años en circunstancias muy difíciles. En fin, la humildad. Era un ejemplo para todos nosotros”.

Una guerra contra el mundo (2)

Turistas, voluntarios, internacionalistas…

 

Entre los nicaragüenses, la expresión “internacionalista” ha llegado a ser muy común. La revolución dio vida a esta palabra, desconocida prácticamente hasta entonces. Con ella se tiende a identificar indistintamente a cualquier extranjero que esté en Nicaragua. Pero la presencia internacionalista es mucho más articulada y compleja.

Los medios de comunicación también hablan mucho del “Internacionalismo”. Los medios que apoyan el proceso revolucionarios lo hacen siempre haciéndolo sinónimo de solidaridad. Es solidaridad y es “internacionalismo” un embarque de arroz que llega de China, un proyecto sueco para la mejora de la ganadería o una declaración de apoyo a Nicaragua de un mexicano o un francés que pasan por el país. Del “internacionalismo” hablan también los medios opuestos a la revolución. El diario “La Prensa “, ocultándose bajo juicio pintoresco sobre las formas extravagantes de vestirse o de peinarse que tienen algunos internacionalistas – que siempre llaman mucho la atención en la tradicional Managua – hace apreciaciones políticas cargadas de desprecio.

Es un hecho que la oposición nicaragüenses – tanto la cívica como la armada – ha hecho abundante uso de un permanente chauvinismo nacionalista. La misma Iglesia jerárquica ha echado mano en distintas ocasiones de este recurso para descalificar a la que llama “Iglesia Popular”, olvidando así el sentido universal de la catolicidad y el hecho de que de los 10 obispos del país 4 no son nativos, como tampoco lo es la mayoría del clero diocesano y religioso del país.

No está más recordar que durante la campaña electoral de 1984, el candidato del Partido Liberal Independiente Virgilio Godoy hizo muchas ilusiones negativas a la presencia de los internacionalistas en Nicaragua, afirmando que si su partido ganaba, una de sus primeras medidas sería llevarlos a todos el día siguiente al aeropuerto par despedirlos definitivamente, “con orquestas y todo”. Promesas parecidas hicieron los conservadores. Por su lado, los contrarrevolucionarios han amenazado en muchas ocasiones, a través de sus radioemisoras, a los extranjeros que trabajan en Nicaragua. Edén Pastora, quien una vez secuestró a un alemán de la RFA y trató de presentarlo como “un asesor militar de la RDA” ha cultivado también este chauvinismo. En sus tiempos eufóricos de 1983, ARDE lanzaba mensajes de este estilo: “Nicaragüense: hay que clavar el puñal en las espaldas del ruso, del cubano, del chileno…” Recientemente, los voceros de la FDN declararon explícitamente que “todo extranjero que ayude a la reconstrucción de Nicaragua es considerado como enemigo”.

internacionalistas brasileños - Matagalpa 1987-

internacionalistas brasileños - Matagalpa 1987-

Es importante hace notar que mientras Nicaragua es pintada en todo el mundo por la propaganda Reagan como una especie de infierno de represión y un paraíso para los terroristas de todo el mundo, flujo de extranjeros que prefieren ver con sus propios ojos la realidad no ha disminuido. Y en este flujo no hay solamente “internacionalistas”. Abundan, y son mayoría, los extranjeros democráticos y progresistas, los investigadores que pasan un tiempo analizando distintos aspectos de la realidad del país, periodistas de toda especie y, ¿por qué no? simples curiosos, simples turistas. Este flujo no ha disminuido desde el comienzo de la revolución. Al contrario. Según datos del instituto Nicaragüense de Turismo, en los siete años de revolución, más de medio millón de personas ha visitado Nicaragua y la mayoría de ellos han sido estadounidenses. Esta cifra no es pequeña si se tienen en cuenta las limitaciones de todo tipo que hay en el país, la situación de guerra, la falta de instalaciones hoteleras, de transporte, de abastecimiento, la escasez de casi todos los tradicionales alicientes que tiene cualquier país que recibe turistas.

Una guerra contra el mundo (Revista Envío – 1986)

En junio de 1986, la revista Envió de Nicaragua, publicada por la UCA dedico un articulo bastante largo sobre los internacionalistas, titulado “Una guerra contra el mundo”. Después de la muerte de varios internacionalistas, analizan el impacto de un movimiento de solidaridad muy diverso constituido por ONG, brigadas, voluntarios individuales o simple turistas.

Aquí, publicamos partes de este largo estudio.

 

Los internacionalistas. Para alguien podrán ser turistas simplemente. Y no sé cómo se verán desde los Estados Unidos oficiales. Reagan los llama “terroristas”. Claro, le aterrorizan a él y con razón. Los internacionalistas de la cultura, de la salud, de la construcción, los internacionalistas de la información… Los internacionalistas de la solidaridad, simplemente. En aquella capilla de la comarquita de Santa Clara un Delegado de la Palabra los de definió definitivamente: `Los internacionalistas internacionalizan el amor’“.

Mons. Pedro Casaldáliga, obispo de Sao Félix do Araguaia (Brasil) en su reciente libro “Nicaragua: combate y profecía”.

Qué hacen los “paladines de la libertad”

 

La guerra contrarrevolucionaria lanzada contra Nicaragua y la campaña del Presidente Ronald Reagan en tenaz apoyo a esa guerra un “imperativo moral”, son acontecimientos internacionales. No se quedan reducidos a los límites del pequeño país que es Nicaragua, sino que trascienden permanentemente sus fronteras. Por muchas razones. Entre ellas, por la numerosa y significativa presencia de cooperantes extranjeros que apuestan por el proceso revolucionario nicaragüense y se han insertado en él. A ellos también los combate el Presidente Reagan (”I’m a contra”) y sus “paladines de la libertad”.

Esto se comprobó una vez más el 24 de mayo. En el Cuá y San José de Bocay, al norte de Jinotega – zonas de las más afectadas por la guerra contrarrevolucionaria – se estaban ultimando los preparativos para jornada de vacunación del día siguiente.

A eso de la tres y media de la tarde, una camioneta civil, con 13 personas, se dirigía desde San José de Bocay a El Cuá a recoger las vacunas. En la localidad de Los Cedros, a unos 6 Km de Bocay, se escuchó una tremenda explosión. La rueda posterior del vehículo había hecho contacto con una poderosa mina anti-tanque, de fabricación norteamericana. De las 10 personas que iban en la parte trasera del vehículo, 9 murieron inmediatamente, despedazados por el impacto. El otro quedó herido de gravedad. Los tres que iban delante sufrieron heridas más leves. Entre los muertos estaba el enfermero vasco español Ambrosio Mogorrón Martínez, de 33 años, que trabajaba desde 1980 en Nicaragua.

Ambrosio se unió así la lista de voluntarios europeos víctimas directas de las acciones terroristas de los contrarrevolucionarios. En 1983 dos médicos cayeron a manos de las bandas de la FDN. El francés Pierre Grosjean murió durante el ataque al caserío de Rancho Grande, Matagalpa. Y unos meses después, el alemán Albert “Toño” Pflaum, fue asesinado fríamente en una emboscada en la zona de Pantasma (Jinotega). En febrero de 1986 murió, en circunstancias parecidas a las de Ambrosio, el agrónomo suizo Maurice Demierre.

A las muertes hay que añadir los secuestros. Al cierre de este artículo, los ocho voluntarios alemanes secuestrados por la FDN fueron por fin liberados después de 3 semanas de cautiverio y entregados al socialdemócrata alemán Hans Jürgen Wischnewski, gracias a las muchas gestiones internacionales y también a las facilidades que el gobierno nicaragüense dio los contrarrevolucionarios. los jóvenes, miembros de un comité de solidaridad de la RFA, coordinado por la Oficina de Informaciones sobre Nicaragua que tienen su sede en Wuppertal, habían sido secuestrados el 17 de mayo por los contrarrevolucionarios en la Colonia Jacinto Baca, zona de Nueva Guinea, en donde construían viviendas para los campesinos desplazados de guerra. Cuatro de los secuestrados lograron huir en los primeros momentos, cuando un grupo de milicianos sandinistas enfrentó a la banda contrarrevolucionaria. A lo largo de estos años de guerra otros 3 alemanes de la RFA fueron también secuestrados y posteriormente liberados.

Envío ofrece en este artículo algunas informaciones básicas sobre los voluntarios extranjeros que trabajan en Nicaragua. Se trata de miles de ciudadanos de diversos países que están presentes en todos los campos de la vida social y productiva, especialmente en los campos técnicos, aportando su experiencia y su profesionalidad, realizando trabajos de suplencia que permitan acelerar el proceso de despegue del histórico subdesarrollo del país y que mantengan en pie muchos proyectos mientras dura el desgaste de la guerra de intervención norteamericana. A todos ellos, los que quizá entienden mejor que nadie la dimensión internacional de la revolución sandinista porque han venido a correr la misma suerte de los nicaragüenses, van dedicados estos breves apuntes.

Nuestra America, una pelicula de Kristina Konrad

Tuvimos la oprtunidad de ver la pelicula “Nuestra America“. Su autor, Kristina Konrad vuelve a Nicaragua o mas bien a un pais que ya desaparecido : la Nicaragua libre.

20 años despues, vuelve a encontrar a protagonistas de precedentes documentales que rodo en la Nicaragua sandinista. La puerta de entrada a esta Nicaragua desaparecida es una simple foto : dos muchachas del Batallon de Mujeres Veronica Lacayo. A partir de esta foto nos invita a este reencuentro. El dialogo no solo opera entre Kristina Konrad y las personas que encontrara en su busqueda… otro dialogo se desarolla a lo largo de la pelicula entre los protagonistas del actual documental confrontados con las imagenes de archivos de los años 1980… los ecos de la esperanza vuelven a despertar.

Entre los archivos aparecen varias imagenes de las brigadas suizas asi que una corta entrevista de Yvan Leyvraz, brigadista suizo que murio en una emboscada de la Contra en 1986.

Una linda pelicula. Mejor dejamos la palabra a Kristina Konrad…

 

„Supuestamente las revoluciones no tienen un buen porvenir. Pero allí se confunden dos cosas: el porvenir de las revoluciones en la historia y el “hacerse revolucionario” de los seres humanos. En ambos casos ni siquiera se está hablando de las mismas personas. La única oportunidad del ser humano es el “hacerse revolucionario”, sólo así se puede evitar la infamia o responder ante lo intolerable.” Gilles Deleuze, 1990

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Kristina Konrad, cineasta suiza presenta su pelicula.

Los dos años que pasé en Nicaragua fueron el periodo en el que viví los momentos más intensos y más controvertidos de mi vida.

Julio Cortázar la llamaba: « Nicaragua tan violentamente dulce ».

Una Revolución en medio de una encrucijada, es decir, entre el deseo por un reinicio radical y la necesidad de reconciliarse y abrirse. Una Revolución que mueve cielo y tierra, encontrándose prisionera por todo lo que faltaba y en un estado de dependencia brutal del “mundo exterior”.

Una Revolución caracterizada por la re-construcción y destrucción; por una profunda religiosidad y un espíritu rebelde, así como por el deseo de llevar las riendas del destino.

Nunca me había reído tanto como con aquella gente atormentada y marcada por guerras y la miseria. Y sin embargo, su fatalismo me enervaba a mí como europea, de la misma manera que su capacidad de improvisación me dejaba asombrada.

La suave belleza del país engaña…, volcanes vomitando lava, tierras áridas, huracanes y tempestades arrastrando casas y personas, la tierra temblando y abriéndose…año tras año confrontados a alguna catástrofe.

Y como por arte de magia esa aridez se transforma, después de la primera lluvia, en un verdor exuberante y floreciente.

Fue una relación intensa y un contacto con un país y su gente que nunca más volví a experimentar de esa forma. Ahora, mirando hacia atrás, podría afirmar que fue también mi encuentro con el “hacerse revolucionario” de los seres humanos y su esperanza de llevar una vida digna. Una esperanza que aun en las circunstancias más difíciles provocaba un sin embargo lleno de humor.

Esa Nicaragua agitada, abriéndose camino, de cambios e historias sorprendentes atraía como un imán: miles de norteamericanos y europeos, acostumbrados a una buena vida material y casi completamente desacostumbrados a soñar, renunciaron al encanto del consumo, es más, a la ducha cotidiana y “a una copiosa cena ganada con el sudor de sus frentes.”

Ellos se expusieron a peligros de muerte y, especialmente, a una vida cotidiana bien difícil, vivieron y trabajaron en Nicaragua apoyando la Revolución pero también luchando por sus propios sueños.

La Revolución nicaragüense tampoco tenía un buen porvenir. Nicaragua tiene hoy un gobierno neoliberal. El pueblo le quitó el poder a la Revolución a través de elecciones democráticas. Cabe agregar que, en el transcurso de una guerra sucia, dirigida por los Contras y financiada por NUESTRA AMERICA, los Estados Unidos, 50.000 personas perdieron la vida antes de que el pueblo se decidiera democráticamente contra los sandinistas.

También se podría hablar de la corrupción progresiva de los sandinistas, algo que llevó a que muchos líderes intelectuales les dieran la espalda. En 2001, durante la campaña electoral entre los neoliberales y los sandinistas, el cura, poeta y ex ministro de Cultura sandinista Ernesto Cardenal lo formuló así: “Por un lado, tenemos al capitalismo auténtico y por el otro, una revolución falsa. Son dos males diferentes.”

No obstante, lo que sí se perdería con esto sería la comprensión del « hacerse revolucionario », de ese momento en donde lo imposible se hace posible, donde la historia pierde sus cabales y lo utópico parece (ser) algo concreto. Es ese el momento que más me ha interesado e inspirado para realizar este proyecto.

Sentí miedo de regresar a Nicaragua, miedo de ese “nuevo” Nicaragua. Y sí que viví otro país.

A primera vista, Nicaragua se ha convertido en un país « normal » del Tercer Mundo; una normalidad que significa ante todo, miseria incipiente, desempleo y corrupción. Es decir: Una vida bajo condiciones infrahumanas, y quizás lo peor: la falta de esperanza.

Aparte de todo eso, sentí un país traumatizado por la guerra, la corrupción y las catástrofes. Un país que parece como un enclave de Estados Unidos cerrando los ojos ante su propia historia.

Quizás la película sea también un intento de darle cabida a “ese momento” de la historia.

Enlace de la pelicula “Nuestra America” :

weltfilm gmbh
Hufelandstr. 42
D-10407 Berlin

www.weltfilm.com


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