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Manual de seducción para el 2011

Haga de cuenta que cierra los ojos.

Elija un seductor/a de su imaginación. Googlee mentalmente una buena foto de esa persona.

La encontró? Mírela sin prejuicios.

Y dígame si…

- Está sonriendo, como jugando.
- Actúa como si supiera lo que hace.
- No importa que boludeces diga, todo le queda bien.
- Tiene una mueca pícara y podría perfectamente, tener una copa en la mano.
- Parece que estuviera en una fiesta (de la clase que sea)
- Da ganas de desvestirlo/a, si es que aún no lo está…

Para que aunque el 2011 te encuentre borracho, en bolas y diciendo boludeces, recuerdes llevar tu sonrisa.

Funciona en todas las puertas.

Ha llegado el momento
Ahorcado
Sonrie carita
Sonrie gatito sonriendo
Sonrie o mato al gatito

 

 

FELIZ AÑO!

 

 

 

Año nuevo corazón de fuegos





Por la salud de mi enfermedad (Última parte)

Hacía calor. El sol de Baires en noviembre, es pegajoso. Igual, la mayoría de las noches, refresca un poco.

Justo ESA…

No.

Me tocó la cama de arriba. Debajo la nena y al lado la ventana, mi madre karmática. 

Los mosquitos atacaban, el aire estaba desacondicionado, y yo no lograba relajarme lo suficiente como para que todo eso no me importe. Me había indispuesto esa mañana y me dolían terriblemente los ovarios. 

Nos acostamos a las diez con la promesa de que a las seis y media, estaríamos de pie en la carpa. Eran las cuatro y yo seguía ensayando como dormir: cambié de cabecera, me saqué la almohada, bajé a buscar un vaso de agua, me puse off, recé todas las oraciones que sabía, incluso estuve a punto de entregar mi alma al diablo… pero me dijo que duerma y no moleste.

Que hasta los demonios necesitan paz.

Mi mente se cansó de pensar estupideces hasta las cinco y media en que me levanté para bañarme.

Teníamos solo una hora, un baño y un espejo para tres. Lo logramos.

Llegué a la carpa puntual y ni bien lo saludé a Chris me anunció: Te aviso que entro oficialmente en silencio. No te pienso dirigir la palabra en todo el fin de semana.

Que pibe ansioso, pensé. Para que declararlo antes que lo pidan?

Hicimos algunos ejercicios con el cuerpo, otros con el alma y otros con otros. Repasé una vez más virtudes y defectos (no creí que mi lista fuera tan larga y pareja) y escuché historias tan tremendas, que me reconcilié con la mía.  

Beatriz nos hizo numerar uno a uno.  Éramos 141. Nuestro compañero de al lado,  sería nuestro “angelito” por el fin de semana.  Chris es grandote, pelado y mide uno noventa, casi un guardaespaldas. Pero es lindo y buena gente. Así que de la combinación, resulta un perfecto “ángel de la guarda”.

Después del mediodía, entramos en silencio. Lo más extraño, ocurre durante las comidas.  Me sentía invisible. Solo se oían los cubiertos y los pájaros del parque.

Al principio, me costó que la gente no me mire a los ojos. Yo lo hago todo el tiempo. Me parecía de lo más interesante el ejercicio… pero los demás, evidentemente,  pensaban distinto.

Se siente raro estar entre tanta gente callada. Sin embargo, no es un silencio forzado, como el de un discurso o una misa. Nadie por ejemplo, tuvo que decir el clásico “shhhhh” .  

Es más bien, un silencio semejante al que produce un paisaje impactante.

 

Salvo por la primera noche, fueron los días de mi vida, en los que me sentí feliz, de manera pareja y constante.

Es una felicidad porque sí, que viene desde dentro, desde hace tanto, y brota como catarata. Está muy lejos de la euforia, y más cerca de ese amor que une, de que el cielo está aquí y es ahora, repartido en pedacitos de almas azules y diferentes. Un rompecabezas en perfecto movimiento.

Todo parecía encajar en su lugar… cada dolor, cada elección, cada fracaso. Nuestro pasado está bien así, porque no existe otro posible. Es el que es. Igual que nosotros.

En silencio, los sentimientos son más puros, más limpios, más ellos. Sin ruido. Como no hay palabras, tampoco hay desacuerdos, ni ofensas.

Uno se da cuenta, que la mayoría de los malestares, los genera nuestra mente sin que nadie haga nada.

Morí y nací de nuevo. Fui al norte, al sur, al este y al oeste, y lloré parejo en todos los puntos cardinales.

Y también reí a carcajadas solapadas cuando Beatriz, en medio de una meditación, nos dijo “recuerden todo lo que se llevaron a la boca”… Y si, por eso que están pensando.

Un completo desconocido, en tiempo de recreo, y mirando mi cara de deseo ante una Magnolia magnífica recién abierta, se colgó de la rama, la cortó, me la regaló y se fue sin decir palabra alguna como si tal cosa.

Y ni siquiera pude decirle gracias.

   

Magnolia

 

Esculpí de cero, al hombre y la mujer de mis sueños. Y también le conté mis secretos.

Grité, lloré, y sentí a todo un estadio alentándome en un ejercicio que puso a prueba mi resistencia. Y lo logré…

Como todo el resto!!!!!

Estar esos días ahí, entre tanta belleza, natural y humana, me devolvió toda junta y con moño, las ganas de vivir.

Y estoy ansiosa de contagiarlos.

Como dice el anuncio, el curso no me cambió la vida, pero me la hizo más fácil.

(Gracias Beto por la contribución!!!)

 “Con la vida ocurre lo mismo que con los chistes: lo importante no es lo que duren, sino lo que hagan reír”

Anthony de Mello




La llaman Samara (de Mariana Gutiérrez)

                                                                                               

Playa sillasCara larga, patas flacas, anda mansa.  

A la mañana Samara llama a Marta,

cargan la chata, calzan zapas.

Zarpan a la playa Paraná.

Atrás La Pampa, mas allá La Plata.

Nada las para hasta alcanzar la playa

Bajan, arman la carpa,

sacan la pala, la tanza, navajas.

cavan, clavan, atan la carpa a la rama.

Hasta acá: tranca.

Sacan la chala, arman…..

aaahhh, la paz.

La calma la para la panza, clama!!!

habla la panza

agarran la canasta,

sacan: papa, batata, calabaza

palta, pan, las latas,

manzanas, bananas, naranjas, ananá.

Arman la gran panzada, zarpadas!

tragan, tragan, tragan

alzan la taza, tragan la malta.

Hasta acá: nada, la calma.

Charlarán, danzarán,

cantarán baladas taradas,

alzarán las palmas.

Pará, pará, pará!!!!!

mas allá avanzan fantasmas…

araca, la cana!

Allanan la carpa, gran cagada!

sacan la chala, las pastas, la blanca

tanta jarana, tanta jarana!

marchan agachadas a cara larga,

pasaran hasta mañana agazapadas.

 

En fin. Yo creo que no hay mucho por agregar. Lo que si, puedo pintarles el cuadro de la situación, en la que oí este “poema”.

Domingo por la noche, casa de Tato. Noche de juegos.

La consigna?: Cada uno debería preparar una “peformance” (no se preocupen, yo tampoco entendí) Por eso no preparé nada. Por eso, y porque me enteré cuando estaba ahí.

De los 17 asistentes, 14 son actores y uno, un músico del carajo. Yo soy una de los dos que quedan.

Resulta que una performance, es convertir una pelotudez que a uno se le ocurra, en algo agradable para el público. El tiempo es indeterminado, no hay reglas, excepto hacer algo delante de todos. El público no vota, ni tampoco juzga demasiado. A veces participa y a veces no.

Es bastante eclético, así que no puede predecirse demasiado su comportamiento. Es capaz de ser cruel y sádico y mutar en amable y cariñoso en el mismo comentario. De hecho, Mariana participó varias veces esa noche, y ese mismo público que al comienzo conquistó… luego le pidió que bajara del escenario sin miramientos.

Igual, nadie sale lastimado y uno se va de allí bien comido, algo bebido y con sonrisas que diluyen la resaca. 

A mí, al otro día, me siguió pareciendo una genialidad… Le rogué que lo publicara en el facebook y acá fue el copy paste. 


Interludio

“envidio como te contas… me encantaría pasarte alguna data, sobre donde van tus caminos… pero por puro egoísmo, prefiero seguir leyéndote… (lo de la palmada… no funca en tu caso…) Sra. le mando unos mimos.”

… podés seguir leyéndome, y desde ya, más que agradecida!!!

Pero me gustaría que me indiques algunos caminos… me gusta saber los caminos que elegirían los demás para mí :) Después decidiré si los sigo o no, pero si me estoy perdiendo alguna opción de caminar en otra dirección, me gustaría saberlo!!!! No todos pensamos igual, y a mí me gusta saber las opciones que hay por ahí, en mentes ajenas.

Desde ya, muchas, pero MUCHAS gracias por leerme. Me encantaría también que comentes!!! No sé quienes me leen ni cuántos, y me gustaría saber que pensás, en este caso.

Escribo porque me gusta, me divierte y siento la imperiosa necesidad de decir lo que pienso, contar lo que hago o simplemente plasmar mi imaginación en palabras. Una actitud puramente egoísta.

El segundo motivo es también, de la misma naturaleza… me encanta que los demás se diviertan leyéndome. O se indignen. O les pase “algo”.

Y la única forma que tengo de saber todo eso, que les pasa, es que comenten.

Quiero que lo digan!!!!!

Mi actitud, es siempre “qué te pasa?” Pero no un “qué te pasa” apurando.

Es un “qué te pasa que te pasa esto?” Dale, contame. Soy curiosa. Soy una curiosa irrefrenable de mentes ajenas. Y de la propia, obvio.

La única manera que tengo de mejorar, es viendo que les pasa a otros conmigo. Porque qué me pasa a mí con otros ya lo sé. Lo reviso todo el tiempo.

Pero al revés, es como aprendo. Inclusive cuando me critican. Sobre todo cuando me critican. Algunas críticas pueden ser enojadas, y entonces, trato de ver que hice para que se enojen. Un enojo es siempre una actitud defensiva. Y para generar eso en alguien, es que seguramente se habrá sentido atacado por mí.  O tal vez simplemente tuvo un mal día y entonces sigo de largo y dejo que pase.

Lo más curioso que me pasa a veces, es que otro se enoja conmigo cuando traté de ser todo lo contrario. Eso me obliga a revisar mil veces donde el otro se pudo haber sentido atacado. Que hice yo, para que el otro me vea así, en ataque. Como si le estuviera pegando fuerte. Eso me duele. Y mucho.

Y después de enojarme yo también, o quizá, habiéndome enojado yo primero, miro hacia atrás y la cosa empieza conmigo. Por qué me enojé? Era para tanto? Que me pasó que me sentí atacada? Por qué le dije eso? Que me pasa a mí, que lo que otro piensa me enojó tanto?

Porque siempre lo que piensa el otro, lo que dice, es lo que siente.  Por lo general la gente no miente por deporte, sino para defenderse de algo. Detrás de una mentira hay una falta de confianza. Y comprender a veces es tan difícil!!!

Cuando uno aprende, siempre es necesario un poco de dolor, en el orgullo, en el cuerpo, en las expectativas, en el cansancio. Hay que insistir, hay que hacerlo otra vez, cuando corresponde, hay que pedir disculpas y siempre, siempre, hay que empezar de nuevo. Y cuando uno lo logra, eso fortalece.

Hay una frase de Iván Noble que dice “desconfío de los siempre contentos”. Me gusta Iván pero estoy absolutamente en contra de esa frase. Yo me inclino por desconfiar de los siempre enculados. La pasan mal, en primer término y le hacen pasar malos ratos al resto. Igual, tanto una frase como la otra, son extremistas.

Y en la vida, los valles contrastan con las montañas, y en la llanura, se descansa. El día tiene ciclos, y la vida en sí misma es un ciclo. Pero podemos intentar que nuestros precipicios no sean tan profundos y nuestras montañas, no tan inalcanzables.

También están los halagos, que son caricias suaves, que a veces me curan de mi propia incomprensión. Pero esos son para descansar, para aliviarme, para hacerme sentir mejor. Un abrazo de palabras, que siempre reconforta. Que invita a quedarse y a la vez, da fuerzas para seguir.

Esos, alimentan lo bueno que hay en mí y me invitan a jugarme un poco más. A quererme un poco más.

Y lavan mis culpas, aclaran mi oscuridad y dejan una responsabilidad ahí, recién planchada. Una responsabilidad de dar lo mejor de mí y apostar a eso.

Por todo eso, escribo.

Gracias, muchas gracias por leerme y acompañarme un poquito en el camino. Y más gracias por los mimos, que siempre son bienvenidos.

Dedicado a todos los que me leen, a los que me odian y a los que me quieren. A unos, porque me obligan a revisarme, y a los otros, porque me fortalecen.

Y especialmente a alguien que no conozco, y hoy me mandó el mail con el que comienzo el post: Danblues190… Muchas gracias por tus mimos desconocidos.






“Autofotus” de Reyes Vagos

Celebrar navidad? Todos lo hacen. Fin de año? También, hasta el más escéptico. Cumpleaños? Ni que hablar.

Pero quién celebra Reyes???? Nadie excepto los niños. Y hay niños, que tienen de 15 a 60 y a lo largo de todo el rango. Ellos,  son mis amigos de juegos.

Cuando nos juntamos, es como ir de viaje de egresados con los compañeros de jardín de infantes. Se dicen malas palabras, que no pegan a nadie. Se gritan a viva voz y se buscan sinónimos para aleccionar a extranjeras, de 20 maneras diferentes de decir “pene”. Se come sin culpas,  se bebe por las dudas,  se vive de recreo.

Se come con los dedos, se chupa de la mesa si se cayó algo, se meten las manos por encima de otros para comer un guacamole delicioso, está permitido divertirse a morir, hablar a los gritos,  ser uno mismo de forma inevitable y jugar por jugar, como dice Sabina.

Esta vez, el motivo, convocado por Tato, fue el festejo de Reyes.  La consigna??? Traer  “una boludez” para regalar, algo de tomar, algo de comer.

El lugar? Una terraza de San Blas.

Invitados?  Quince. Un miércoles a la noche. Una terraza, una noche especial. Un porcentaje de asistencia que envidiaría cualquier boda.

Les presento a mis amigos de teatro, amigos para jugar. Solo para jugar. A cualquier cosa.  Soy la única no actriz entre toda esa gente loca linda.

La alegría grita presente cuando estoy con ellos. Llegan temprano a la cita, se agasaja con abrazos cada arribo, se aplaude la presencia, se festeja cada chiste aunque sea malo, se celebra la vida en todas sus formas.

La energía circula como si fuera gratis, se deja el mal humor en la puerta, la mochila de problemas queda arrumbada para arreglar después, más tarde, más lejos. No hay diferencia de edad aunque el DNI acuse más de 16, 20, 30, 40 y 50 más experiencia.

Cada noche compartida con ellos, es especial, irrepetible y única. No hay favoritismos, no hay envidias, celos ni resquemores. Con ellos,  se juega a todo. Allí todos ganan, porque se festejan hasta los perdedores. Uno se va con la sensación de haber ganado mucho. Aunque no se gane nada.

Desde mis cinco años, que no sentía esa sensación en la panza por una noche mágica.

Si los conocieran , se darían cuenta que no exagero nada. Aquí, se festeja la alegría como si fuera recién nacida.

Aquí están, ellos SON… los Reyes Vagos porque llegaron un seis de enero por la noche.

Reyes Vagos


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