Archivo para la categoría ‘Hechiceras de los jueves’

Machu Menos (De viaje espiritual a turismo sanitario) Primera parte

“Se viaja no para buscar el destino, sino para huir de donde se parte” (Miguel de Unamuno)

Puede ser Miguel, puede ser. No es por contradecirte, pero en mi caso, tuve que además, huir de donde llegué…

Cuzco está a 3900 km de Bs. As. si le pegamos derecho hacia adelante. Y después, unos 3400m encarando para arriba, cerquita las estrellas. Cerquita también, está Machu, su hermano famoso, un poco más petiso, solitario y egocéntrico. Uno es colorido y sociable; el otro, silencioso y enigmático.

Yo quería a los dos y en ese orden. A mis 43, es pecado negarse a ciertas cosas, casi como una última oportunidad. Pero resultó que el primero nomás, me dejó de cama.

Machu Pichu 2
Gentileza de Mariela Vaccaro, una de las hechiceras viajeras

EL PLAN PERFECTO

Por primera vez, después de muchos, muchos años, me animé a abrir el cajón de los sueños. Primero salió un poco de baranda a humedad, dado que algunos habían vencido hace rato. Así que resigné el de bailarina clásica, el de azafata internacional y el de gimnasta rusa (este particularmente venía mal parido).

Algunos separé por las dudas y otros me emocionaron como foto vieja del secundario. Viajar con tres de las hechiceras lejos, a un lugar bello y espiritual, me resultó irresistible.

Todavía con las cuotas de aires acondicionados, placares y préstamos hipotecarios abultando los plásticos mes a mes, decidí unirme al grupo de aventureras. Sacamos los pasajes un ratito antes que venciera el 2010. La fecha, 29 de mayo.

Ni bien me mudé a esta casa, tenía claro que “viajar” era EL PLAN. Con hijas grandes casi haciendo su vida, sin pareja a la vista y vacaciones suficientes por delante, no quedaron más excusas.

Ese lugar enigmático y espiritual parecía un buen eslabón del camino que venía trazando: respiración, silencio, búsqueda interior, yoga… si si, definitivamente, visitar Cuzco, Ollantaytambo y Machu Picchu estaba más que bien para empezar.

Era la versión sudaca de Comer, Rezar, Amar y un poco más económica que Italia, India e Indonesia. También algo más corta, mi “año sabático” duraba solo una semana.

Los meses previos, los dediqué a armar el viaje, e incluso, a entrenar físicamente con 10km diarios de bici y tres veces por semana de yoga. Llevé equipo necesario para pasar noches en la Antártida y días en el Caribe, y hasta una zapatilla con diferentes tomas para que el low battery no sea un problema.

Tenía elegida hasta la música que haría sonar antes de levantar la vista y ver el Wayna Picchu, y cargué mi Orsai Nro 2 en la mochila para sacarnos una foto allí, al aire libre, como pide Casciari en su blog.

Nunca imaginé, que lo único imprescindible en mi equipaje, sería el pijama.

DIA D (omingo)

Hacía frío. Marie se había quedado a dormir en casa, pero a decir verdad, ninguna de las dos pegó un ojo. A las cinco, nos tocó el timbre el remis, y allá fuimos. Un Duna a punto de jubilarse nos esperaba fuera. Rogué para mis adentros que se banque un viaje a Ezeiza.

Al remisero lo habían asaltado recién, a unas cuadras de casa. Uno de ellos le dijo que había salido ayer de Devoto (y no precisamente de la plaza). Lo llevaron a comprar merca a la puerta de la cancha de Argentinos y le convidaron vino del tetra.

Yo tenía tanta alegría dentro de mi que la historia del choreo me pareció adecuada. Por un rato, me sentí Indiana Jones partiendo hacia la aventura, con matones rodeándonos para impedir nuestro viaje a Cuzco.

Varias horas después, abatida totalmente por la realidad, me pregunté si era necesario ser tan extremista con mis sensaciones.

Marie estaba pálida, pero no dijo nada. Pasamos a buscar a Pao y Lore y partimos rumbo a Ezeiza. Despachamos el equipaje puntualmente, nos tomamos un café en Mc Donalds leyendo el mail de David, un bloggero Limeño, que nos pasó algunos tips de Cuzco y nos distrajimos un buen rato en el free shop.

De pronto, una azafata o similar, se pasea por pasillos gritando a viva voz por megáfono “Recalde… Paola Recalde!!!!!! Recalde!!!!!! Pasajera Recalde!!!”

Che Pao, te llaman a vos… le dije, como si fuera ajena al asunto.

Si si!!!! Soy yo!!!! Dice la otra, como si hiciera falta.

La azafata nos miró entre aliviada y nerviosa: “Son cuatro? Que hacen acá? Vine de casualidad… el vuelo está por cerrar y la puerta de embarque queda en la otra punta del aeropuerto. “

Hace una pausa, agarra el handy y esgrime “ bi biiiip…. Si, acá están, las encontré… dame dos minutos que ya vamos…” Se da vuelta y nos dice, onda coach de fútbol americano “Corran, entienden? CORRAN !!!!!”

No hubo que repetirlo. Salimos las cuatro con la azafata delante corriendo a todo trapo por las salas de preembarque del aeropuerto y muertas de risa. Parecía una escena de sex and the city del subdesarrollo: nada de tacos y trajecitos… a caucho y mochila nomás.

Al aterrizar en Lima, nos portamos bien: hicimos los deberes y nada de free shop, derechito a sentarse al lado la puerta de embarque y encadenadas a la manga onda piquete aeronáutico.

Todavía no era momento de arruinar el viaje. Ya habría tiempo para eso también.

AVION PEQUEÑA

CONTINUARÁ


contador de visitas

Mejor antes que después

ANTES…

Loca es una testadura crónica. Necesita corroborar en carne propia, todas las hipótesis formadas por experiencias ajenas en materia sentimental.

Si ve una pared, allá va a verificar su buena calidad.

Generalmente, están bien construidas. Eso si, a Loca le gusta respetar algunas normas de seguridad. Los moretones no quedan lindos.

De nada sirve que sus mejores amiga/os le sugieran algo al respecto. Tampoco que le digan que eso también les pasó a ellos una vez. Y que ahora creen que lo mejor fue…

De nada sirve.

Sin embargo, Loca atiende atentamente instrucciones de carácter práctico, aprendidas con pasos sencillos y precisos.

Como poner un tornillo, por ejemplo. Los hay de pared, tirafondos de metal y madera y autoperforantes. Con distintas medidas y tarugos.

Las mechas de ocho y de diez, son las más usadas en el hogar argentino. Chicas, busquen en la caja de herramientas de sus novios, si tienen los tarugos correspondientes. Caso contrario, sepan que deberán llamar a un carpintero hasta para poner un cuadro, en el futuro, si todo lo demás va bien.

Loca presta atención cuando se trata de colocar un enchufe o agregar una llave de luz. El otro día le dio por comprarse un buscapolo. También tocó con el dedo, para verificar. Y si, le dio una patada… también.

Loca sabe por ejemplo, que un piloto de fórmula uno podrá darle excelentes referencias acerca cómo se comporta un carro de semejantes características. También sabe que jamás manejará uno, así que para que aprender?

Por eso se inclina por off-roaders locales, que le podrán dar precisas indicaciones de cómo salir del barro.

Una chica web2.0 que se precie de tal, debe saber seleccionar información.

En materia sentimental, puede dar cátedra por los años que estudió empíricamente el tema. Sin embargo, sigue sola. Pero se jura a sí misma, que el día que aprenda bien, escribirá un libro que se llamará “Así se hace”.

Loca está segura de lograrlo.

No importa aclarar quién, cuándo y por qué.

DESPUÉS…

Mientras tanto, Loca sigue dedicándose a aprender activamente, como ser jefa de mantenimiento de su propia casa.

Brindo por ella y el nuevo hogar por el cual se endeudó hasta los ovarios. Una gran hipoteca femenina que hizo que la mayoría de las que viven en ella, se reconcilien.

(Y si… algunas no. Protestaron un poco por la cantidad de ventanas que hay que cerrar con rejas… y las otras replican que no cometieron ningún ilícito para padecer arresto domiciliario)

Plegarias de Loca:

Benditas sean mis hijas, que dejaron en mis absolutas manos, encontrar casa. Y les encantó el día de la mudanza. Me hicieron sentir muy bien.

Benditos sean mis ex, que me enseñaron un poquito quién soy. Y ayudaron de maneras muy creativas con mi mudanza.

Bendito sea mi hermano, que con paciencia de araña, colgó mi capricho con forma de tender.

Bendita mi madre, que me envió comida dos veces la semana pasada. Hasta pude hacer caso omiso a los comentarios que generalmente, me hacen enojar.

Benditas sean Flavia y las demás Hechiceras, que bancaron el desarme y el armado físico y espiritual.

Bendita sea la Banda de San Blas que siempre está ahí.

Benditos sean mis compañeros de trabajo, que me alegran el día, por más pesado que venga.

Benditos sean los amigos. Los reales, los de cerca, los de lejos, los virtuales y algunos que no tienen facebook.

Bendita sea yo, que logré encontrarme conmigo en mi nuevo hogar.

Dedicado a todas las personas de este planeta, que capean la tormenta esperando el sol.

Benditos sean.

(Loca y su lado místico)





La dulce acidez de Nati

Como saben, nos juntamos el sábado pasado en casa, para festejar el día del amigo con la banda de San Blas. Y con las chicas, nos volvimos a juntar el lunes, en casa de Pao, de la banda de las hechiceras.

Este es el mail que mandó Nati, el lunes por la mañana, y lo posteo porque me hizo emocionar mucho y me encantó. Dice así:

De: Natalia Enviado el: lunes, 20 de julio de 2009 11:32 Para: Silvio; Leonardo; Sol; Flavia; Marcelo; Adriana; Claudio; Christian; Nina
Asunto: Feliz Día
Importancia: Alta

Chicos: como ya saben lo mío es la acidez, no el romanticismo. Por eso, en el día de hoy no voy a mandar mails que les recuerden lo bueno de tener amigos, ni que te califiquen de amiguero por la cantidad de personas a las que les reenviás el mail con dibujitos.

En realidad ambas cosas son al pedo. Por ser todos uds como son, es claro que ya saben la importancia de tener amigos. Ayudan y acompañan sin juzgar, nadie tiene que cambiar para ser querido y a nadie se le pasa factura por nada.

Por otro lado, la cantidad nunca me interesó, lo único que vale para mí es la calidad. Lo que me moviliza a mandar este mail es lo que nos une.

Hacia atrás el recuerdo de mucha diversión, mucha comprensión y mucha sinceridad. Y hacia delante, los chicos, los que tuvimos en brazos de bebes y que van creciendo a los ojos de todos.

Me encanta ser la que les arma los avioncitos de papel.

Me encanta que todas las madres hagamos oídos sordos a sus peleas y que ellos sepan que se tienen que llevar bien sí o sí, porque los papás no nos vamos a dejar de ver.

Me encanta que nos cierren la puerta porque no escuchan la tele. Eso me hace sentir joven, me reafirma que tengo otras cosas de las que reírme además de las gracias de mi hijo y que tengo otros vínculos, además de los que él me agregó.

Además de las mamás de, somos mujeres diferentes e iguales en muchos puntos, que existimos antes que cada una de nuestras familias.

Así que le digo a los hombres del grupo: no los quiero perder, para mí son referentes de muchas cosas y me hacen sentir segura.

Para las chicas: las quiero a todas y a cada una por todas sus características. Esta noche nos veremos y brindaremos.

No esperen palabras emotivas. Ya saben todas que pueden contar conmigo para cualquier cosa y sobre todo para entender y/o ayudar a entender lo que nos va pasando.

Besos a todos!

Las Hechiceras de los jueves

Desde el Medioevo, a las reuniones de mujeres se las ha llamado despectivamente “noche de brujas”, y si no, pregúntenle a Juana de Arco, pionera de las estufas Longvie. Incluso en la “madre patria” de Lanata, hay un día al año destinado a tal fin.

Confieso que, fiel a la cultura misógina que transité años atrás, las reuniones femeninas no me resultaban particularmente atractivas hasta que las conocí a ellas.

Tenía ciertos prejuicios al respecto, ya que, pensaba yo, invariablemente los temas a tratar eran: chusmeríos de ausentes, quejas de los hombres de turno, de los niños, dietas y moda. Reconozco también, que allá por mis veintitantos, y habiendo conocido a mi cuñada de entonces, no me parecía para nada desacertado el término de “brujas”.

Así que, cuando Nina nos propuso a Flavia y a mi reunirnos con sus amigas, no llevaba expectativas en los bolsillos. De vez en cuando la vida, diría Serrat.

Llegamos a la casa de Pao, y mientras transitábamos el largo pasillo hasta el fondo, mi humor mejoraba notablemente y sin motivo aparente. Hay lugares que me producen sensaciones que no pasan por la razón. Hay climas, que nada tienen que ver con la meteorología, que abrigan de entrada. El hogar de Pao y Lore, es uno de ellos.

Pao es una musa de aires marinos. Y produce los mismos efectos. En eso debía estar pensando el morocho que se le acercó aquella noche en Buzios, quien seducido por su belleza y embriagado por el alcohol, creyó ver a Iemanjá, la diosa del mar, en persona. Lástima que no llegó a enterarse que años después, ella usaría ese nombre para su empresa de catering (http://www.iemanjacatering.com.ar)

Decir que cocina como los dioses, aún no le haría justicia. Porque ella es mucho más que su buena mano para los placeres culinarios. Alguna vez le llamé terrorista de los sentidos, pero me bocharon el término por sus connotaciones violentas. Claro está que esa no fue mi intención, pero miren si no: bella a la vista, de palabras más dulces que sus postres, abrazos que calman dolores y humores, aromas que despiertan estómagos dormidos y platos que invitan a abandonar la dieta sin culpas ni resquemores. Una musa, de todos los sentidos.

Lore, su hermana, es la benjamina del grupo. Verla me hizo acordar a Flavia en sus veinte. Tiene la misma cabellera larga, rulienta y rebelde y esa actitud “del mundo del mundo es mío” bordada en su sonrisa de niña adulta. Quién sino ella pudo convencerme este verano de pisar una pista de baile, luego de un largo día de playa con cena afuera incluida y mis pocas ganas de ruido electrónico a cuestas. Sin duda, su alegría manifiesta, le abrirá muchas puertas reacias al resto.

La reunión comenzó con Leo sentada en una silla en el patio y hablando de temas cotidianos. Su mirada desnuda verdades aunque uno no quiera. No lo dice, pero estoy convencida que ella ve pensamientos ajenos con esos ojos profundos y misteriosos. Ve otras cosas también que los demás no.

El encanto de Leo pasa por contar historias. Su voz grave, segura y pausada, carga el ambiente de una mística especial que silencia al resto. El único motivo para dejar de comer y pasar a la sobremesa, lo genera ella. Ansiamos ese momento con la misma urgencia que un niño su cumpleaños. Maneja pausas y sentimientos con la misma facilidad que un músico su violín. Sabe cuando dejarnos reir a carcajadas mientras ella llora vivenciando al límite su relato. Nada la intimida ni la corre de su centro.

Ni siquiera los gritos agudos que emite Mariela para expresar su incontenible alegría a modo de risa. A Marie y a mí, nos une la misma imposibilidad de mantener la compostura ante algo gracioso. Hemos caído al suelo, chocamos cabezas de puro torpes nomás, y literalmente, nos hemos retorcido de risa juntas, en cuanto evento de nuestras vidas nos tuvo por participantes coincidentes. Hemos sobresaltado gente, obligado a actores a pausar monólogos y contagiado escépticos ante el tenor y la duración de nuestras carcajadas interminables. Marie tiene su corazón prendado irremediablemente de un solo macho: su perro. Flaco y ágil como pocos. Fiel y cariñoso como ninguno. Dos amigas del alma: Nina, su cuñada y Pao, hermana de la vida. Y un hombrecito rubio y pequeño que derrite sus menudos huesos cada vez que la llama tía: Pablito, el dulce retoño de Fito y Nina.

Si no fuera porque Sandra trabaja en el laboratorio con Nina, hubiera jurado que era una musa hippie y fugada de un cuento infantil. A veces imagino, que después de nuestras reuniones, vuelve volando montada en una alfombra a su casita de chocolates y obleas dulces. Deberían oírla hablar de la magia con que describe bosques, cabañas y lunas de Mar Azul. Y ver sus ojos cuando se pierden en la inmensas playas del sur de MDQ, que este verano tuve el honor de compartir con ella y su familia. Tiene en su sonrisa la inocencia, la alegría y el entusiasmo de Mary Poppins y en sus ganas, las ansias de juego, de un niño al despertar.

Una vez más, he debido arrojar, sin extrañarlos para nada, mis prejuicios a un costado. Mis amigas de los jueves, no son brujas. Son hechiceras. Porque con sus encantos, cautivan a cualquiera, incluso, a las más escépticas. Nuestras reuniones, no se alimentan de chismes ni quejas cotidianas, solo nos concentramos en fantasmas amigables, vidas pasadas y curaciones mágicas. Y en el pan nuestro de cada día.

Las quiero amigas, gracias de corazón y muy feliz día. Un enorme placer en todos los sentidos haberlas conocido.


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog