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COMPLEJO DE ARROGANCIA

Tener virtudes incompatibles con defectos, es una gran cagada.

Y ejercer ambos en el mismo acto, un desastre.

El tema no es para nada simple: tengo en la sinceridad, una combinación nefasta de arrogancia psicológica. Siempre creo que tengo la solución precisa para problemas de otros y odio cuando otros no me leen el pensamiento para enterarse de que me pasa.

Y siento la necesidad imperiosa de contárselos…

Yo en realidad, tengo muchas ganas que alguien me diga que hago con los míos (problemas y pensamientos). Pero siempre termino enojándome antes de oír la solución 

Tuve que apuntarlo en mi lista de defectos aún no tratados.

Algo que encontré muy positivo para mejorar, fue el escuchar lo que otros me dicen (¡?). Cuando una queja se repite más de tres veces en un año de personas distintas, algo de razón deben de tener. Chan!!!! Es realmente una tarea espantosa asumir lo espantoso que se ve uno a veces!

Después de deprimirme un buen rato, me doy cuenta que la solución de seguir ignorando el problema, no hace más que promover la repetición del asunto con distintos personajes.

Así que como ama de casa después de una semana sin limpiar, encaro la horrible tarea de poner las cosas en orden y pasarle Cif a mi conciencia, a fuerza de llamados telefónicos y/o mails a los damnificados recuperables.

Los perfiles de las páginas para buscar pareja, son un buen elemento para ver quién es quién y cómo nos paramos frente a la vida. A casi todos nos ha tocado la tarea de mandar (y dibujar) un C.V.

Pero venderse a uno mismo para una relación que esperamos que dure más que un laburo, es muy diferente. Uno se ve obligado a hacer un concienzudo análisis de sus fortalezas y bemoles.

La tarea no es sencilla. Una y otra vez, tuve que modificar mi perfil. Tanto es así, que después de tres o cuatro seguidos que terminaron enojados conmigo, me vi obligada a aclarar por escrito algo, que en principio, es tomado a risa:

“Estoy loca, fumo, bebo, fui biencriada pero después desbarranqué y tengo muuuuucho carácter… Ofrezco: Cambios de humor sin pronóstico, diversión irrestricta, papelones memorables, malos ratos, ratas a las obligaciones y ratones paranoicos. AVISO: me gusta ejercer mi historia de psicología con extraños involuntarios… esa, es mi peor parte, así que después no se quejen!!!!!”

Con este discurso, estoy segura que seguiré escribiendo perfiles graciosos. Ninguna agencia de publicidad en sus cabales me contrataría para promover su producto.

Por suerte, a todos nos pasa lo mismo.

Algunos parecen tener problemas para explicar quienes son, otros prefieren mostrarse “normales” y algunos se les da por describir cosas que aplican a toda la humanidad. Así, he leído perfiles que rezan en la parte de “lo que me gusta hacer en mi tiempo libre”: “viajar, salir con amigos, ir a cenar, escuchar música y divertirme en general”. Hay alguien aquí que no se anote en todo eso???

Entonces, puede ser tan difícil la cosa?

Como mujer, pude establecer algunas características generales de los hombres maduros en una investigación cuasi científica del tema. Así podría contarles que:

- Personalidad NN: Un 80% encuentra difícil describirse a sí mismo.

- 12 de Octubre: Un 75% de ellos pretende además, que emulando a Colón,una los descubra (¿?).

- Estrategia de Franco Macri: Casi un 57% las prefieren mínimo, con diez años menos de quilombos encima.

- Mi mamá me mima: “sensillos, censibles y pacionales”. De chiquitos, ya elegían mirar el orto de la maestra en lugar de aprender ortografía.

- Síndrome de examen: Un alarmante 50% no sabe que decir. “No se me ocurre nada” comentan.

- Góndola de lácteos de supermercado chino: Un 60% de ellos piensa que las tetas de más de 40 están vencidas.

- Certificados ISO 9001: Casi un 85% se declara “persona normal”

- Vocación de columna en Gral. Paz: Un inexplicable 14% pretende que una los “impacte”

- Emuladores de Aníbal Fernández: Chorean frases geniales y pretenden conquistarnos con eso. Son pocos.

Pero lo que me sacudió sobremanera, fue el grado de ingenuidad de algunos varones de este milenio…

- Utópicos: El alarmante 87% quiere mujeres “simples y sencillas”.

Casi una ternura… No dá para explicarles.

CONTINUARÁ????




Acomoda el gato en tu trasero (versión femenina de “metete el crique…” bueno, ahí)

Algo aprendí. A las mujeres en general, se nos tienen por vedadas las “malas palabras” (entre otras tantas cosas que dan satisfacción rápida y asegurada). Pero las chicas del 2000 no hicimos más que empeorar el asunto, con cada conquista que logramos arrancarles al universo masculino.

Las que osaron conseguir un cargo de gerenta por ahí, tienen más problemas que antes para conseguir pareja o conservarla. Si es casada, su marido desde luego gana menos, y el tema del ascenso termina en divorcio por dos motivos: o él no se lo banca, o ella no quiere bancarlo más a él.

Si la lúcida chica en cuestión está soltera, sus pares masculinos y directores no se le acercan por temor que en la primera de cambio, les arrebate el puesto. Y los subordinados que se atreven, reciben miradas dudosas de parte de la codiciada soltera: Será por mi dinero? Pregunta que nunca se hicieron los hombres de antaño: lo daban por seguro y les importaba un pito, igual que ahora.

Le quedan dos: o buscar un taxi boy, o enamorarse de la nueva versión de kung fu recitando el Hare Krishna, que la acompañará gustoso a visitar una góndola de India Style en Unicenter después del trabajo.

Las que aún conservan en su corazón las aspiraciones de Susanita fuera del laburo, tarde o temprano, terminan largando todo a la mierda y a abren un local de dulces regionales en el sur, si es que aún conservan el marido y logran convencerlo de que el Sr. Ingalls era feliz levantándose al pedo todos los días a las cinco de la mañana no habiendo tráfico para nada y con el agravante que las cerezas seguirán en su lugar al mediodía.

Ojo, a algunos no les fue tan mal. Al menos, todavía no volvieron. Son la pareja joven exitosa de treinta y pico, que corrieron tras el doctorado y laburaron como negros, allá por sus 20. Son esos que antes tildábamos de tragas boludos, mientras nosotras las despiertas nos íbamos a bailar a New York City en busca de otro “vivo” que le robó el auto a papá y ahora maneja un taxi.

Los nerds vendieron sus acciones y se fueron a vivir al sur también, pero hacen yoga y se gastan la guita alegremente sin laburar. O buscan el eslabón perdido cual Indiana Jones en el Machu Pichu o se abrieron un bar en la playa en Buzios mejorando la gesta de Tom Hanks en Naúfrago. Ellos tuvieron claro de entrada, algo que diez lustros atrás, a sus abuelos, les costó darse cuenta: gastar la caja de seguridad en viajes a Europa en clase turista y con bastón, parecía más divertido que invertirlos en el geriátrico.

Si vos, pebete de 20, estás dudando entre asistir de éxtasis a la rave del jueves en Puerto Madero o quemarte las pestañas en la notebook craqueando sitios web de paraísos fiscales, pensalo. Aún no sabemos si la fórmula resulta: es muy New Age y no hay mucho viejo por ahí para preguntarle.

No crean. A las chicas que no llegamos al cargo porque no nos dieron los huevos o el cerebro (dos atributos masculinos desde la antigüedad), no nos va mucho mejor.

Ya hicieron una serie con esto, los yanquis de mierda que siempre de todo, se dan cuenta antes: “Los hombres las prefieren brutas”. Me niego terminantemente a ver, semejante declaración de verdad inexpugnable, sin intentar bregar por un mundo mejor.

Pero detengámonos un poco en los atributos. Entre las mujeres con “huevos” famosas podemos encontrar: Juana de Arco, la Madre Teresa, Lewinsky y M. Thatcher. Más allá de las cuestiones morales, que una dama tenga huevos parece ser suicida, condenarse a pobre, resignarse a puta, o que te cojan mal.

A las mujeres en general, no nos gustan ese tipo de profesiones tan extremas. Preferimos algo más “normal” como tener laburo y familia, o alguna de las dos cosas, al menos.

Del lado de chicas famosas e inteligentes no nos va tan bien tampoco… uds. disculpen pero me cuesta encontrar en mi memoria una filósofa griega que boludeara todo el día en una plaza como Aristóteles, o una científica recordada por sus canas al viento como Einstein.

Suena el teléfono. Quién cuernos puede ser? Mis hijas todavía no llegaron, mi amiga está ensayando y salvo ella, no me llama ni mi madre.

Yipper: Hola amor, cómo estás?

Ahhhh cierto que ahora tengo un novio que se ocupa de mi!!!!

Loca: Hola mi vida! Acá, escribiendo. ¿Cómo se llamaba el científico ese que se le cayó la manzanita y dijo Eureka?

Yipper: (sin poder contener la risa)… Amor, el de la manzanita era Newton y nada que ver con Steve Jobs… y el que dijo Eureka fue Arquímedes pero por otra cosa.

Loca: Ah!! Bueno, da igual. Te das cuenta? A Newton la manzana lo lanzó a la fama y a Eva por lo mismo la expulsaron del paraíso. Y Les Luthiers usó a la gallinita en lugar de Arquímedes y todos se cagaron de risa por lo originales, y vos conmigo te reís, pero por lo analfabeta.

Debe ser así nomás. Y el tipo parece enamorado. A qué hora daban la serie esa?





No sos vos, soy yo (última parte)

Locadeatar: Nada, me estoy por indisponer y tengo un bonito día del orto en que todo me molesta.

Yipper: En que te puedo ayudar? (dándome besos en el cuello)

Locadeatar: Dejá de besarme y tratame un poco mal porque me hacés sentir peor.

Yipper: (tentado de risa) No veo motivos para tratarte mal, tenés un mal día bonita, todos lo tenemos alguna vez, ya va a pasar. Te voy a hacer un trago, dale? Así te relajás.

Si claro, pensé. Las bolas me voy a relajar, tengo un maldito día del orto, estoy insoportable y no me das un puto motivo para encontrar un PERO que valga la pena y echarte la culpa como corresponde.

Así que el muy turro, bajó las luces, me preparó un speed con vodka, puso música que me gustaba y volvió a sentarse al lado mío.

Todo eso no hizo más que aumentar mis niveles hormonales para el lado contrario. Ya casi sin salida a la vista, más que levantarme e irme para pensar una buena excusa a su incomprensible buen comportamiento, le disparé en medio de los besos y caricias con las que intentaba convencerme:

Locadeatar: Contame un chiste, pero que sea bueno, eh?

Yipper: (soltando una carcajada) Es lo más raro que me pidieron en un momento así.

Locadeatar: Bueno, y?? Dale, no intentes ganar tiempo.

Uds. pensarán, a esta altura, lo mismo que yo. O el chabón estaba mirando otro canal, o la situación era para ponerme una estampilla en el trasero y enviarme al fin del mundo sin escalas. Pero el pibe, tomando un respiro para terminar de reírse, rompió el vidrio de los chistes para “esos momentos” y sin despeinarse, por imposibilidad técnica, encaró:

Yipper: “Había una vez, un chabón que caminaba por una calle de Barcelona, y se topa con una lámpara, de esas que se frotan. Ahí nomás, ni bien la levanta, sale el genio.

Genio: Ufa loco, estoy harto que todos me froten y conceder deseos. Hoy no me dejaron en paz. Así que apurate y pensalo bien, porque te voy a conceder solo uno.

Chabón: Uno solo? Noooo, siempre los genios conceden tres!!!!

Genio: Si, loco, uno solo. No jodas. Tengo las bolas llenas y quiero dormir tranquilo en mi lámpara.

Chabón: Está bien. Mirá, sabés que siempre tuve el sueño de visitar Nueva York, pero no lo pude cumplir porque tengo miedo a volar. Así que quiero que me construyas un puente de acá a Nueva York, para que pueda ir en auto.

Genio: Pero vos chupaste, boludo? Sabés el laburo que da construir un puente de tantos kilómetros? Aparte tendría que ponerle estaciones de servicio, porque con un tanque no llegás ni en pedo. Te imaginás? No solo eso, sino la cantidad de ingenieros y materiales que se necesitan para una obra así!!! Y algún hotel para pasar la noche, porque tampoco vas a poder manejar tantas horas de corrido. Eso sin contar el quilombo que sería hacer los cimientos en el fondo del océano Atlántico, tantos metros hacia abajo… no flaco, elegí otra cosa, eso es imposible hasta para mí. No jodas que es tarde, dame algo más fácil o me vuelvo a la lámpara a apoliyar.

Chabón: (comprendiendo un poco la imposibilidad técnica de la gesta) Bueno, está bien. En realidad, también me haría muy feliz otra cosa. Vos sabés que vengo de un divorcio y dos convivencias, y a pesar de estar muy enamorado de esas mujeres, me fue mal, y no logro entender por qué. Estoy desahuciado, no sé qué hacer. Haga lo que haga, parece que no puedo entender a las mujeres, ni saber que es lo que quieren.

A esta altura, el genio lo miraba con compasión y entendiendo perfectamente la situación del pobre chabón.

Genio: Y yo en que puedo ayudarte?

Chabón: Y… mi más profundo deseo es poder entender a las mujeres.

El Genio se compadeció, bajó la mirada, y después de pensar un instante, abatido, le dice:

Genio: Escuchame… volviendo a lo del puente, de cuántos carriles lo querés?


Dedicado a Yipper, que como cerrajero de San Pedro, me abrió todas las puertas. Y si no funciona, se viste de punga y prueba con las ventanas.





No sos vos, soy yo (primera parte)

El tenía todo lo que yo siempre había pedido de un hombre: la acidez de Dr House, la simpatía de El mentalista, ojos azules, 22 centímetros y dos casilleros de verano más en su haber. Sombra de Superman (en triángulo, se entiende, no?) hombros grandes, cintura larga, bóxer de lycra pintado en el cuerpo que nada tiene que envidiar a publicidad de Eyelit, mirada que desarma cualquier mentira cual machete en banco, valiente como Brad Pitt en Leyendas de Pasión pero sin pelo, y enamorado como Billy Cristal en la escena final de “Cuando Harry conoció a Sally”. Recuerdan no? Esa en que él le dice a ella en año nuevo de estreno “He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible”.

En fin, él me dijo en dos noches, lo que a algunos les toma toda una vida y a otros ni siquiera se les ocurre.

Por cuestiones éticas, trato de advertirles de mis requisitos a los incautos (please, no se pongan a juzgarlos, solo acéptenlos):

- Divertido (gente seria abstenerse)
- Inteligencia que incluya la exploración de sí mismo.
- Con listado de errores aprendidos en su última relación (si culpa a su pareja por lo que pasó, aún no está listo)
- Con hijos y más de cinco años de aprendizaje en pareja.
- Rebelde por elección.

El otro 50% es sexo. Vean la parte positiva: me importa un bledo de que laburan. Los encantos necesarios puedo resumirlos en dos: divertirme dentro y fuera de la cama, en forma alternativa y con pausas solo para dormir o trabajar.

Antes de mi primer cita, los ciberpríncipes postulantes tienen un panorama de lo que se van a encontrar. No doy vueltas en eso.

Tengo por costumbre también, por si fuera poco, quedar en off side en cualquier encuentro con el otro género. Por motivos inexplicables existenciales, estoy segura que más temprano que tarde, haré un comentario que me dejará más sola que Adán en el día de la madre. Pero mi príncipe de ojos azules parecía haberse aprendido el papel como si lo hubiera ejercido toda su vida.

A los cuatro días de conocerlo en persona, le escribí un mail diciéndole que “casi podría decirte que te amo (si, leyeron bien, a CUATRO días de conocerlo en persona) pero no te lo voy a decir porque me parece muy pronto…” Está bien, pueden reírse.

De hecho, él también se rió cuando más tarde, me llamó por teléfono: “quedate tranquila que nunca más vas a quedar en off side, porque yo siempre te voy a habilitar la jugada: yo también te amo: sos la mujer más linda, perra y divertida que conocí en mi vida y me gustaría llegar a viejo con vos.”

Y si, usa lentes, y está visiblemente ciego conmigo.

Más o menos, dijo eso, el muy desquiciado. Y un montón de otras cosas por el estilo. Está más loco que yo, lo cual no es poco.

Así veníamos, de una semana a 200km por hora, solos en la autopista y divertidos como Thelma y Louise cuando encararon el precipicio.

PERO

Las mujeres siempre encontramos, al menos UNO. Siempre. Es nuestro último bastión histérico, el cual no resignaremos jamás. Así que en eso estaba, con mi príncipe azul recién estrenado, y con el vestido de insatisfacción gataflorística que pinta dos días antes de “eso” en toda mujer que se precie de tal.

Esos días en los que hasta a mí, que me conozco y me quiero bastante, me resulto francamente insoportable.

Los dos abrazados, en el sillón de su depto, casi en bolas pero con la bombacha puesta, y tratando desesperadamente de encontrar un PERO que le pusiera nombre a mi insatisfacción garantizada. Al tercer beso que le esquivé, me dice:

Yipper: Que te pasa mi amor?

CONTINUARÁ




BUSCO COMPAÑERO DE BLOG

Requisitos:

  • Con calle, balcón abstenerse.
  • Que le guste el Word más que la Play.
  • Que sepa de mujeres: de todo tipo. Y que quiera hacerlo con ellas. De a una.
  • Que tenga UNA pasión al menos (vale vivirla después del laburo)
  • El control remoto no cuenta. Si es el fútbol, que ponga huevos y vaya a la cancha.
  • Si no fue a la facu, al menos que le hayan rozado los libros. O mejor, que alguno le haya pegado. Como para no olvidarlo.
  • Y si pisó los claustros, también. Un título no te priva de ser un idiota.
  • Con amigos. Los de facebook no cuentan.
  • Si tiene tubos, que sean legítimamente transpirados (sin pase en Megatlon)
  • Preferentemente con fracasos asumidos y sin crema anti-age Nivea Men.

     

Ahí estaba yo, en mi sillón. Esperando.

Locadeatar: Nombre?

Casanova: “Elquesigue”

Lo miré seria.

C: Dale nena, hagámosla corta. Traigo todo eso que vos pedís. Si no, no estaría acá.

L: Apellido?

C: “Elquequieras”. Dejá de preguntar boludeces que vos con los diálogos te vas a la mierda y la gente se aburre. Hagamos así: Vos quedate con Locadeatar y yo te alquilo la otra mitad. Eso sí, no nos molestemos mutuamente. Si vas a pasar, hacelo en plan de paz.

L: OK. Trato hecho. Pero vos no hables de mis intimidades…

C: No mi amor, de eso ya te encargás vos.

L: Y de que vas a hablar?

C: Si vos no me escuchás, dejá que otros lo hagan, al menos.

L: Ese parece un reclamo femenino.

C: Será mi costado femenino que le habla al tuyo masculino.

L: Mi costado masculino sos vos.

C: Por eso.

Sol: Che, chicos, disculpen que los joda, pero yo me bajo acá. Sigan uds. Yo creí que estaba loca pero uds. están peor. Me vuelvo a mi vida privada. Uds. no son yo!!!! Uds. no son yo!!!!

 

Sol salió huyendo como si hubiera visto al mismísimo demonio… y llamó de urgencia a su terapeuta.

 

L y C: (al unísono) Menos mal que nos dejó la notebook…





Epílogo

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BACKSTAGE VIDA REAL (esos momentos, en que bajo de la luna)
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Fecha: 12 de febrero de 2010

Fecha en la vida de ella: mediodía antes de salir de vacaciones.

Motivo: almuerzo con compañeros de trabajo.

Estado del tiempo: Soleado

Estado de ánimo: Quemado.

Fuimos al lugar de siempre, pero hoy en particular, me dejaron el lugar del medio en la mesa. Tanto José Chokaklian (nuestro héroe de la tira “Tratame bien” ) como GC, se corrieron y me lo dejaron claro: planeaban atacarme. J. y M., se pusieron de frente, para bancar. Lo lograron. Discutí como loca y no los defraudé, como dicen ellos. Terminamos distendidos y exhaustos como si hubiéramos bajado de un ring.
Promediando el café…

José Chokaklian: Sabés qué? Vos mucho bla bla, pero…

Apunta sus deditos hacia abajo y sin dejar de mirarse y mirarme a los ojos me dice:

José Chokaklian: ESSSSSSSSTOOOOOOOOOO, no lo vas a tener nunca. EN- VI-DIA del pene. Eso tenés. Lo dijo Freud, no yo.

Se reía de forma sádica, como disfrutando. Yo también. El no lo sabía en ese momento, pero acababa de regalarme el final de mi historia.

O el principio del fin?

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Para los primeros que envidié, y los que ahora disfruto. Ellos, los hombres. Resumidos en mi amigo invisible, Casanova. Ese hombre que siempre quise ser y no pude.

Básicamente, porque no tengo huevos. Ni pene tampoco.

Y Sabina, -mi imaginación no escatima en gastos- me encontró en la puerta, empapada.

Y rodeándome con un brazo, mientras sacudía la lluvia de mi remera, comenzó a cantarme bajito….

“Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas

….la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos…

…la pasión cuando pasa es una copa
de sangre desangrada en el mar muerto.

…cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos.

Peor, es no saber quién eres…





Mi amigo Casanova (Capítulo Final?)

Ahora fue él quién se puso de pie.

C: Eso tendrás que descubrirlo vos. Yo me voy a casa a leer tus escritos, y vos, escuchá nuestra charla de hoy. Veremos cómo pensamos mañana.

Sonreía. Me dio un beso en la mejilla, y se fue.
Al otro día volví. Ahí estaba. Esta vez, dispuesta a cerrar mi bocota. El seguía sonriendo. Yo hice lo mismo.

C: Pensaste algo para hoy? Prendé eso, dale. Y vamos a tomar un helado, querés?

Uf. Menos mal. Estaba un poco mejor parada que el día anterior, pero no quería meterme en problemas.

L: Si, me encantó. Vamos.

Nos pusimos de pie y encaramos a la heladería. Estaba atestada de gente. Fue un quilombo. En cuanto pudimos, huimos de allí con sendos cucuruchos. Me agarró de la mano. Me hizo sentir bien. Se fueron todos los miedos. Era amable. Me hizo sentar en el pasto, debajo el pino, otra vez en la plaza. Después de un par de chupadas de helado, que sabían como los dioses (cada uno el suyo!!! No sean malpensados, che!), me dice:

C: Sabés quién soy yo, no? Te diste cuenta?

L: Es raro, me resultás conocido, inexplicablemente, te sentí amigo de entrada. Como si te conociera de toda la vida. Eso, no pasa seguido.

C: Yo soy ese que te acompañó toda la vida. Ese que envidiás, desde tus cinco años, cuando tu hermano salía a jugar con sus amigos, y vos te quedabas mirando detrás de una ventana. Con esos vestidos que odiabas. Ese que te vió después, usando camisetas para que no te salgan las tetas. Ese que te dijo “dejate de hacer boludeces que parecés un chabón, te queda mejor el pelo largo”, a tus 18 cuando aprendiste a manejar, corrías picadas y usabas ropa de hombre. Soy quien mejor te conoce.

Sacó su teléfono tech, le enchufó nosequé que permitió enchufarle a su vez, dos auriculares, me puso este tema… y prosiguió:

C: Me casé con vos dos veces, con dos nombres distintos, fui tu padre, tu hermano y cada uno de tus amigos. Soy tu diarero, el albañil y el pibe que te carga nafta. El primero que te cogió… y el último que te hizo el amor. Soy cada uno que te cruzaste. Soy tu dios, Diego Torres y también el tarado ese de Fort. Yo tengo lo mejor y lo peor de cada uno. Fui tu mejor y peor vez. Y parece que no aprendés más. Hay cosas que me tenés que dejar hacer a mi…

PUEDEN CREER QUE EN ESE PRECISO MOMENTO EL PENDEJO MUY HIJO DE PUTA DEL TRICICLO ME PATEO OTRA VEZ LA PIERNA??????????????

L: Pendejoooo!!! Mirá por donde vas, querés????

Mis cigarrillos al lado, con mi mp4 que ahora recitaba Calle13. Los padres del pibito habían terminado el pancho y me miraban mal.

Casanova estaba a unos pasos de mi, sonriendo, como siempre. Yo lo miraba desde el banco.

C: Ves Loca? Hay cosas que me tenés que dejar decir a mí. En tu boca suenan mal.

Me guiñó un ojo y desapareció. Yo volví a casa tratando de mantener todo en mi cabeza porque lo del mp4, como se habrán dado cuenta, no funcionó. Saqué las llaves para entrar al edificio y ahí estaba de nuevo. Apoyado en la pared. Me mira y me dice…

C: Se me olvidó decirte algo.

L: Si, lo que quieras.

C: El amor es como bailar el tango. Te tenés que dejar llevar.

Se llevo con su sonrisa, el calor y se largó a llover.

FIN?





Mi amigo Casanova (III)

No podía dejar de pensar que lo estaba grabando. Y eso me hacía sentir incómoda. Mi moral, está en franca decadencia. No me deja hacer nada. Es una tortura constante.

C: Que bien. Y decime loca, que te trae por acá?

L: El calor que hace en mi casa. El frío y el calor, en sus extremos más intensos, son dos cosas que me hacen huir de donde sea. Tanto de afuera como de adentro. Y a vos?

C: A mi la luna, ya te dije.

L: Cuando iba a bailar, y algún flaco me preguntaba el clásico “donde vivís” que precede al “como te llamás”, le respondía “el 90% del tiempo en la luna”… cosa que era realmente cierta.

Estaba forzando la charla y se me acababan las ideas. Maldición.

Casanova, por su parte, parecía ajeno a todo.

C: Ja ja. Y ahora?

L: (lo miré seria) También.

C: Y que se piensa en la luna?

L: Que tengo que agregar a la lista del super, una conciencia nueva. La que tengo me queda chica, necesito una XL.

C: Ahá. Veo que necesitás hacer catarsis. Hablá tranquila, yo te escucho.

Catarsis? Me estaba cargando? Detesto cuando estoy conflictuada y el otro no. Tanto se me notaba? Me sentía como si tuviera un letrero con leds de colores en la frente que recitaban en tiempo real, todos mis pensamientos. Decidí deshacerme de lo que me molestaba o no iba a poder seguir adelante.

L: Te estoy grabando. Eso me pasa. No es que esté haciendo catarsis. Sos psicólogo, vos?

C: Me estás queee??? No, no nada que ver. Me estás que???

Ups. No parecía muy feliz. Fue peor. Ahora no solo me sentía culpable sino idiota. Qué necesidad tengo cuando me mando una cagada mandarme al frente sola?

L: Grabando. (Levanté el aparatejo). Gra-ban-do. Con esto!

Seguía sin entender. Solo me miraba serio y con una media mueca que no llegaba a ser sonrisa. Elegí ir hasta el fondo de la cuestión y terminar con esto.

L: Escribo un blog. Ya escribí dos posteos de esta situación.

C: Que situación? De tu encuentro conmigo? La otra vez también me grabaste?

L: No, la otra vez no. Lo que pasa es que me cuesta mucho recordar diálogos.

Sonrió. Al finnnnnnn!!!!

C: Yo tampoco recuerdo los diálogos pero no ando por ahí grabando a la gente. A ver contame, que escribiste?

L: Nada.

No podía haber hecho comentario más pelotudo (perdón a los sensibles). Lo miré con mi mejor cara de póker. No funcionó.

C: Ahá.

L: Eso dicen los psicólogos cuando tratan de ganar tiempo.

C: Yo no soy psicólogo, pero creo que vos necesitás uno.

L: Me acaban de dar el alta. En diciembre. No es un panorama muy alentador, no? Querés que lo apague?

Le dije, con el último vestigio de dignidad que me quedaba.

C: Me da lo mismo. No quiero ser el responsable de que vuelvas a terapia porque te apagué el mp4.

Ahora me gastaba. Íbamos mejor. Pero no se me ocurría nada para decir y debía atajarlo antes que lea el blog. Que le iba a decir? “Que tal, si, mirá, estoy buscando un amigo, vos tenés algo que hacer?”

Tenía que pensar rápido. Se me vino a la mente el principio de la Navaja de Ockham: las explicaciones nunca deben multiplicar las causas sin necesidad. Si hay dos explicaciones para describir un fenómeno, la más simple es la preferible. Simple. Algo que nunca había logrado. Mi condición femenina no me favorecía.

C: Y como se llama tu blog? Loca de atar?

Estaba en el horno, pero de esos grandotes, industriales.

L: Si, Loca es mi nombre y me casé con el Sr. Charles Atar.

La cosa se estaba poniendo peor de lo que pensaba. Sacó su Iphone del bolsillo y entró en internet. Maldición, maldición, maldición!!!!!

L: Que hacés?

Comentario pelotudo nro. 2.

C: Te estoy buscando en google. Así que si querés, podés ir llamando del tuyo a asistencia al suicida.

Se reía con ganas. Al menos, él se estaba divirtiendo. La risa siempre me rescata de los momentos complicados. Así que sonreí yo también.

L: Si, tenés el número? Kuchame, por que no dejás que te cuente primero y después lo leés en tu casa… lejos de mí y mi humillación. Te parece?

CONTINUARÁ






Mi amigo Casanova (II)

Necesito un amigo. Así arranqué el otro día a la tarde en la terraza de mi amiga Flavia. Ella se empezó a reír a carcajadas.

Vos amiguita necesitás un amigo? Seguía riéndose. No entendí muy bien por qué. Se lo estaba diciendo en serio.

Siempre tuve amigos varones. Tengo amigos varones. Pero están todos casados con mis amigas, y no es lo mismo. No le diría a un tipo casado “che, vamos a tomar un café” una vez por semana. O acompañame al cine, hoy vos solo, eh?, sin tu mujer. No, no. No dá.

Tengo un amigo así desde hace 18 años. Pero el me vé a espaldas de su mujer porque éramos amigos de antes, y aunque nadie nos creyó nunca, nunca hubo nada entre nosotros. Y si bien nos acompañamos mucho tiempo, salíamos e incluso fuimos de viaje juntos, cuando se casó, su mujer hizo todo lo posible por romper nuestra amistad. Y eso que yo los presenté.

Pero a él tampoco puedo llamarlo un sábado a la noche para ir al cine, o a comer. Viene a almorzar conmigo a mi trabajo de vez en cuando.

A mis compañeros del laburo, también los adoro y puedo hablar con ellos de cualquier cosa en los almuerzos. Pero no quiero ganarme el odio de ninguna de sus mujeres. Y pienso que si los invito un día a tomar algo, algunos me dirán que no con elegancia y tono pícaro, y otros directamente me querrán garchar sin eufemismos.

Lo tengo claro. Se los pregunté. No creen en absoluto en la amistad entre el hombre y la mujer. Conseguir un amigo nuevo varón a esta edad, se torna difícil.

El 99,9% del parque masculino, descree de esa amistad. El 0,1% restante se divide entre los que si creen pero están comprometidos y no quieren quilombos (las mujeres creemos ciegamente en la amistad entre el hombre y la mujer, excepto en los casos en los que el hombre en cuestión es nuestra pareja y quiere verse con su amiga a solas).

Y está ese glorioso 0,05% que sí creen, y están dispuestos a renunciar al sexo con una, por mantener esa química tan especial y sublime… y están solteros. Condiciones muuuuuuuy difíciles.

Soy una chica de suerte. Encontré ese 0.05% en una persona a principios del año pasado. Y adivinen qué? A mitad de año se puso de novio. Y pasó al otro bando del 0.05%.

Pero esa es otra historia, que algún día les voy a contar. (¡¡¡¡ Como te extraño amiguitoooooo!!!!)

En eso estaba pensando cuando hoy volví a caminar hacia la plaza. Decidí que no me enamoraría de Casanova, sino que sería mi amigo. Claro, tenía que preguntarle a él, porque esas cosas se dan de a dos. Encima.

Decidir no enamorarme… digamos, no es una decisión que uno pueda tomar así como así… esas cosas suceden. Pero toda mi predisposición estaba puesta en que no.

No había asistido al otro día a la plaza. No por darle la contra, sino porque esa noche me dolía una herida, de alguien que no era él, obvio. Y cuando estoy así, mejor no acercarme a nadie porque hago cagadas. Así que me dije, bueno, si tiene que ser, será otro día.

Hoy volví. Y ahí estaba. Mismo banco, misma posición que la otra vez. Me alegró verlo.

Me senté en la otra punta, me estiré igual que él y me dispuse a seguir escuchando música… con un solo auricular. El banco crujió un poco cuando me senté y eso alertó a mi futuro amigo.

Casanova: Hola Loca.

Locadeatar: Hola Casanova.

C: No me llamo así, te habrás dado cuenta…

L: Yo tampoco Locadeatar… Cuando nací era demasiado temprano para que eso se note.

Casanova se rió con ganas. No le pregunté su verdadero nombre y él tampoco el mío. Eso me encantó. Detesto las preguntas clásicas, a saber: Como te llamás, donde vivís, de que trabajás, cuántos hijos, qué nombres, que edades y finalmente la tuya. Odio eso. Decididamente no me gusta empezar por ahí. Prefiero adelantar la cinta y hablar de cualquier cosa hasta que esas cuestiones se respondan naturalmente en un relato.

Apagué la música, desconecté los auriculares y empecé a grabar con mi mp4. Dejé todo apoyado en el banco… boca abajo. Estaba segura que la charla por comenzar, iba a ser linda. Y que seguramente querría escribirla. Pensé en decírselo en ese momento, pero me pareció apropiado esperar. No quería cohibirlo.

CONTINUARÁ

Mi amigo Casanova

Calurosa noche de Enero 2010, Plaza de Devoto

Salí a caminar por el barrio, como tantas noches últimamente. Respiré hondo cuando pasé bajo el tilo de la otra cuadra, y seguí de largo en el restaurant de la esquina, del clima intimista y festivo en voz baja. No quería oír nada más que las hojas y mis pasos. Devoto es un barrio lindo para andar sola. Luce como escenario perfecto para cualquier inicio de película.

El cielo se recorta lindo y con un promedio de estrellas aceptable. Y casi me siento Woody Allen cruzando Nueva York hacia el parque. Me bajó del estrellato un niño que casi me atropella con el triciclo. Miré a un costado. Sentados en el pasto estaban los padres, comiendo un pancho.

Miré el reloj del celu: las 23:55hs. Muy tarde para que un pendejo me baje a patadas de soñar despierta. Estos padres modernos, pensé para mis adentros. Seguí tratando de oler otra imagen. Respiré hondo por segunda vez debajo el pino… cerré los ojos… Mar de las Pampas.

Un banco, lejos y solo. Me senté deslizando mi espalda hasta quedar casi tendida. Subí el volumen del mp4. Bicho de Ciudad suena genial ahí fumando un pucho. Debí estar sonriendo cuando abrí los ojos y lo vi.

Casanova: Me convidarías fuego?

Con la luna detrás de él no podía distinguir si tenía que malhumorarme o no. Igual, a un colega de adicción, una no puede negarse. Me saqué un auricular para escuchar mejor.

Locadeatar: Si. (simulando neutralidad en la respuesta)

Me incorporé un poco, bajé la vista buscando el atado que palpé con mi mano derecha a un costado. Saqué el encendedor de zurda y sin ningún esfuerzo más que estirar el brazo, se lo dí del revés. Ahí sí, lo miré un poco mejor. Unos mechones de pelo le caían al costado, desprolijos y largos. Con gesto de “gracias” mientras lo encendía me asaltó una neurona con un “sonríe lindo”.

Maldición. Lo último que quería era que algo más que mi imaginación en ese momento en mi cabeza. Así que bajé la vista de nuevo y guardé el maldito fósforo automático en su guarida. Quería estar sola. Nada me sacaría de allí.

Bueno, casi.

Casanova se sentó en la punta del banco violando la máxima tácita que dice “figura sentada en medio de banco de plaza, no quiere compañía”. Se acomodó descaradamente desatendiendo aún la segunda, que reza “si es inevitable por causas de fuerza mayor, solo ocupar una punta y de espaldas a la figura anterior”

Eso me molestó. Sentí el mismo odio que hacia Cristina cuando dictó el último decreto de necesidad y urgencia.

Cerré los ojos otra vez y lo ignoré. Dejé traslucir mi descontento con un bufido que culminó inexplicablemente en suspiro. Shit. El viento me inundó de su perfume. Se estaba poniendo difícil.

Abrí los ojos y lo miré. Tenía una remera blanca con pasado y unas bermudas que otrora fueron jean largo. La nuca hacia atrás dibujaba bien su mentón. Parecía relajado, ajeno y feliz. Lo envidié cinco segundos.

Casanova: (abriendo los ojos y sin dejar de sonreir) Te jodió que me sentara acá?

Locadeatar: (sorprendida en su introspección súbita) Naa, todo bien.

Tardó un segundo en decidir creerme y siguió en la suya.

Locadeatar: (molesta) Igual, si querés, allá hay otro banco libre.

Casanova: Gracias, prefiero este. Si querés, andá vos.

No había caso. Debería echar mano al pragmatismo salvaje aprendido de mis almuerzos masculinos.

L: Mirá, si no te jode, prefiero estar sola.

C: Recién acabás de decirme “todo bien”.

L: (detestaba explicar lo obvio) No quise ser maleducada.

C: Igual prefiero quedarme acá.

L: Y yo quiero que te vayas porque no voy a darte bola. OK?

Casanova se incorpora un poco y ladea la cabeza de un lado a otro mirando las tablas del banco como buscando algo.

C: (sorprendido y sonriendo) Pensás que quiero levantarte?

Este tipo desconocía los códigos callejeros más básicos y yo me quería matar en defensa propia por quedar siempre en off side. Así que descarté mis cinco sentidos comunes, apelé al sexto y entré en sintonía.

L: (extendiendo la mano y sonriendo en clara contradicción conmigo misma) Locadeatar, desencantada de conocerte.

C: (divertido) Casanova, mismo colegio.

L: Si vivís en Isidro Casanova por qué no volvés a casa que es tarde?

C: No, mi barrio es este, me llamo Casanova.

Estudié la respuesta para ver si me estaba jodiendo. Justo hacía dos días había visto “Casanova”.

L: (ganando tiempo) Ajá.

Si preguntaba “que hacés a esta hora por acá” me iba al otro banco. Mientras ensayaba mi próxima respuesta ácida respondió.

C: (recostándose como antes, con los ojos cerrados) Me gusta este banco porque tengo la luna de frente.

L: Pero vos cerraste los ojos, así que dá lo mismo.

C: (abriendo un ojo para mirarla) Basta con saber que ella me mira a mí. Igual tenés razón, es tarde. Mejor me voy a dormir.

Se puso de pie, decidido.

C: Nos vemos mañana.

Dió por sentado. Y no me animé a contradecirlo. Dio una última pitada al pucho, lo tiró a un costado y se alejó.

Continuará?


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