Posts etiquetados como ‘sociedad’

“Qué época tan terrible esta en que unos idiotas conducen a unos ciegos”

“La servidumbre moderna es una servidumbre voluntaria, consentida por esos esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar lo suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a los que deberán obedecer. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nuestra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, pero que no lo sabe o más bien no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Ellos aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.”
De la servidumbre moderna from Les Temps Bouleversés on Vimeo.

«Nuestros hijos han perdido el placer de aprender porque están hiperestimulados»

Los hijos del escritor y periodista británico Carl Honoré han sido su fuente de inspiración. De su vida como estresado redactor económico que leía con prisas el cuento nocturno a su hijo salió Elogio de la lentitud, un éxito traducido a 25 idiomas. Publica ahora Bajo presión, un texto acerca del peligro de sobreestimular a los hijos. «Con una agenda tan llena, las actividades han perdido para ellos el jugo, la magia y el placer», dice.
- Los padres buscan el éxito para sus hijos. De momento es usted quien lo ha encontrado con sus libros.
- Estoy a favor del éxito. No me parece algo negativo. Ni para los mayores ni para los hijos. El problema es que, como padres, nos hemos obsesionado con una definición muy limitada del éxito. Es algo siempre cuantificable: las buenas notas. O los resultados que se pueden llevar a un curriculum.
- Parece reivindicar el éxito como satisfacción personal.
- Despreciamos los éxitos sencillos. El juego de un niño con un palito en el jardín. Es un momento mágico de desarrollo cognitivo y humano. Pero es muy difícil de trasladar a un curriculum. Despreciamos ese momento mágico y lo inscribimos en una clase de ballet o de judo.
- La estimulación infantil parece una idea aceptada. Pero usted habla de sobreestimulación. ¿Nos hemos pasado de rosca?
- Creo que se nos ha ido la mano. No afecta sólo a los niños. Es un problema global en una sociedad hiperestimulada. Y la infancia lo refleja. Sobre todo en los primeros años de vida de nuestros hijos, estamos buscando cómo aumentar la estimulación. Se parte de la idea de que como un poco es positivo, el doble será mejor. Y multiplicarlo por cuatro, aún mejor. Vivimos en la cultura del ‘más’. Hemos caído en el exceso.
- Conseguimos un efecto contrario al pretendido.
- Lo irónico es que los hijos nacen programados para buscar la estimulación que necesitan para desarrollar su cerebro y su cuerpo. Ocurre desde hace siglos. Y pueden encontrar lo que necesitan en la vida cotidiana, haciendo cosas muy sencillas y en contacto con los padres y los amigos. Pero eso lo vemos como algo insuficiente. Y entramos en estimulaciones excesivas y artificiales, como los juguetes electrónicos que prometen desarrollar el coeficiente intelectual. Cuando es una mentira.
- Los padres aceptan el engaño.
- Estamos tan enloquecidos como padres y tenemos tanto miedo al fracaso que aceptamos cualquier oferta que nos promete más estimulación.
- Querer lo mejor para los hijos es una aspiración natural. ¿Hemos llevado esta idea al extremo?
- Vivimos en una paradoja, cuyo punto de partida son nuestras mejores intenciones para con los hijos. El impulso natural de querer lo mejor para ellos ha caído en la caricatura, en el extremo. Nos está haciendo daño a los padres y también a los niños.
- Lejos de ayudarles, les perjudicamos.
- Podemos imaginarnos una vida perfecta para un chico. Está en un colegio perfecto. Nunca sufre dolores. Está siempre feliz. Las circunstancias de su vida están perfectamente ordenadas. Puede parecer muy bonito. Pero cuando el hijo sale de las manos de sus padres, le va a costar mucho salir adelante. Porque el mundo es imperfecto. Y es muy raro encontrar una situación donde todo esté bien y ordenado. Les estamos negando así la capacidad o el espacio para desarrollar una habilidad mucho más importante: saber sobrevivir o manejarse en una situación imperfecta.
- Hay que dejar a los hijos lidiar con las dificultades…
- Con 16 y 17 años hice el bachillerato internacional en Canadá, un diploma que se consigue en los últimos dos años del colegio. Odiaba al profesor de esa asignatura. Pensé dejarla. Pero no tenía opción, si quería obtener el diploma. Me quedé. Odiándole todo el tiempo. Pero cuando ahora miro atrás me doy cuenta de que en aquella clase aprendí muchísimo: a manejarme con alguien que no me gustaba.
- Un buen ejercicio…
- Son situaciones que surgen en la vida cotidiana. En el trabajo es bastante habitual encontrar un jefe o un compañero que no te gusta. Si siempre tienes profesores perfectos y muy simpáticos no tendrás experiencia para abordar momentos más complicados.
- Huyamos de la perfección…
- Hay un pensamiento de Voltaire que ilustra el momento que estamos viviendo: ‘Lo mejor es enemigo de lo bueno’. En esta búsqueda frenética de perfección estamos sacrificando cosas muy valiosas e importantes para los hijos.
- A veces parece que los niños pueden con todo. Inglés, francés, piano, yudo…
- Las actividades extraescolares pueden ser fantásticas. Es una cuestión de equilibrio y de grado. Ocurre que los chicos, en general, tienen un exceso de ellas. Están sobreprogramados. Y eso tiene varios efectos negativos. De entrada, el cansancio. Es muy común que se duerman en el coche rumbo a la siguiente actividad. Están al límite. Y las agendas están tan abultadas que muchos no tienen espacio entre las actividades.
- Hay que darse prisa…
- Muchos padres sacan a sus chicos diez minutos antes del final de una clase para llegar a tiempo a la otra.
- Y los niños necesitan tiempo…
- Igual que los mayores, necesitan tiempo para procesar y comprender lo que significa la actividad para ellos. Pero la realizan sin pensar, para agradar a los padres, para su curriculum o para estar con sus compañeros. Pero no porque exista un fuego o una pasión por ella.
- ¿Hay que reivindicar las actividades que se hacen por placer?
- Cuando los chavales tienen 14 y 15 años y controlan su agenda se van, dejan las actividades. Es lo triste. En mi generación jugábamos a todos los deportes, pero de modo muy informal. Jugaba en un equipo de fútbol, con camiseta y árbitro, eso sí. Pero con mis amigos, sin ningún adulto a la vista. Y hoy en día sigo jugando por placer. Pero si se miran las estadísticas, los chicos de hoy dejan los deportes, porque se les ha sacado todo el jugo, la magia y el placer.
- Hoy los padres asisten a los partidos de fútbol. Y se enfadan con el entrenador…
- Se pierde una oportunidad trascendental de alimentar pasiones duraderas. Nuestras acciones pasan a engrosar una larga lista en la que vamos tachando. Pasamos por la superficie de las cosas sin engancharnos profundamente a ellas.
- Hay quien ha empezado a alertar de las consecuencias del problema.
- Las Universidades más poderosas del mundo envían el mismo mensaje: hay que hacer menos para hacerlo mejor. Para que las cosas tengan un significado. Con tiempo entre las actividades para estar solo, tranquilo, dormir la siesta o estar con los amigos sin prisas, sin agenda y sin objetivos.
- También se aprende en esos momentos…
- Uno de los objetivos de la cultura de agenda apretada es el entrar en una Universidad como Harvard. Y es esta Universidad la que dice ‘¡Basta! No puedes hacerlo todo’. Hay que gozar y disfrutar.
- Qué recomienda a los padres para ‘dejar crecer a los niños a un ritmo más lento’.
- Reservar una hora cada día para que los chicos jueguen solos. Sin adultos ni ordenadores. Dejar momentos vacíos, capaces de albergar aburrimiento. Es un lugar natural y mágico para el juego. Y cortar con la tecnología. Desenchufar a los chicos de la playstation para que creen su propio juego.
- Alerta del poder de los expertos…
- Hay que olvidarse de los manuales para padres y de las páginas web sobre crianza. Todos tenemos una voz dentro que hemos dejado de escuchar. Hemos perdido la confianza en nuestra capacidad como padres. Eso hace que nos sintamos angustiados y aislados. Para recuperar la confianza hay que mirar hacia adentro, en vez de fijarse en lo que dice un experto o lo que hacen los vecinos.
- No hay receta para educar a los hijos, dice usted.
- Tenemos que desarrollar una fórmula propia. Siempre vamos a tener dudas. La incertidumbre es un ingrediente esencial del ser padre. Y hay que aceptarlo para no caer en el pánico o en un control exacerbado.
- El estrés, ¿ha llegado a los colegios y a su insistencia en el rendimiento académico?
- No echo la culpa a los padres ni a los maestros. Es la cultura quien pone la presión. De ahí el título del libro. Los profesores también se sienten estresados. El sistema educativo que hemos heredado es del siglo XIX. Es muy rígido, orientado a la fábrica y a los obreros. Pero el mundo ha cambiado.
- ¿Qué necesitamos de los colegios?
- Una enseñanza menos rígida, capacidad de desarrollar su propio programa y dejar atrás la obsesión por las notas. Hay que abrir un espacio para que los chavales trabajen en equipo y sin competitividad. El mercado hoy está basado en el trabajo en equipo y la creatividad. Y ésta nace cuando los chicos tienen tiempo para explorar y desarrollar sus pasiones.
- Son los momentos mágicos, dice usted.
- Sí. Cuando los profesores y los alumnos se olvidan de las notas y de los exámenes y están profundamente metidos en el momento del aprendizaje. Es un momento explosivo y fértil. Algunos colegios ya están tratando de incluir este espíritu como algo cotidiano, como el eje del aprendizaje. Debería ser la meta del sistema educativo. Quitaría presión a los maestros y les daría confianza. Pero hay que entrenarles bien, darles una buena formación.
- ¿Qué ha aprendido con su tarea de padre y con sus libros?
- Que no hay una única forma de hacer las cosas. Hay un abanico de posibilidades, velocidades y caminos. La cultura del perfeccionismo ha pasado a ser una cultura monótona, porque concibe una única forma de hacer las cosas. Idea común a los dos libros es la del esfuerzo por liberarnos de las tiranías de la uniformidad. Para crear algo más amplio, rico y placentero.

VIA: http://www.diariovasco.com/20081026/al-dia-sociedad/nuestros-hijos-perdido-placer-20081026.html

Desarrollo y armas

Con la debacle de Wall Street uno se olvida de que Estados Unidos esta peleando dos guerras. En las sesiones del Primer Comité de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Desarme y Seguridad Internacional se está discutiendo la propuesta de un Grupo de Expertos nombrado por la organización para crear un tratado que regule la venta de armas.

El propósito es evitar que las armas terminen en manos de ejércitos privados, habituales protagonistas de las guerras modernas, que los expertos han dado en llamar “conflictos de baja intensidad“, porque las matanzas se estiran en el tiempo en vez de ocurrir todas juntas. Previsiblemente, el principal oponente al tratado no es otro que Bush. Así como el crac le está demostrando que los mercados necesitan controles, Bush aún sigue defendiendo el libre comercio de ametralladoras, pistolas, granadas y bazookas. Claro esté se trata de un negocio jugoso. Mientras él se oponía a cualquier regulación que estropease el negocio del lobby del rifle, Latinoamérica se llenó de armas de fuego estadounidenses y gran parte de ese arsenal terminó en las manos de grupos insurgentes, secesionistas, paramilitares y narcoterroristas. Las exportaciones de Estados Unidos a la región no se limitan al armamento pesado de uso estrictamente militar, sino que la potencia del Norte es por lejos la principal exportadora de armas cortas y ligeras, categoría que incluye ametralladoras, granadas y lanzamisiles portátiles.

En el ámbito mundial, el tráfico de armas ligeras mueve más de seis mil millones de dólares por año y menos de la mitad de los países exportadores informa sobre sus ventas. Las armas livianas causan el noventa por ciento de las bajas en conflictos armados a un ritmo de al menos 140 muertes por hora, más que la epidemia de sida en su peor momento. Cada bala que se dispara, es el negocio de alguien.

Hasta ahora los países exportadores de armas como Estados Unidos, Rusia o India han tenido éxito presentando el tema como un asunto comercial, desligado de la política exterior. Ya en el 2001, el entonces subsecretario de control de armas estadounidense John Bolton advirtió en la ONU que su país no tiene la menor intención de regular la comercialización de material bélico, y recordó que en su país la portación de armas es un derecho constitucional. “(Las regulaciones propuestas) impedirían la asistencia a un grupo oprimido que no sea gubernamental para que se defienda de un gobierno genocida“, argumentó este poco diplomático embajador.

En los últimos meses un nuevo actor entró en juego con el objetivo de obligar a los gobiernos a tomarse el problema en serio. Se trata de la sociedad civil, representada por una alianza de organizaciones no gubernamentales (ONG) encabezadas por la principal organización de derechos humanos en el orden mundial, Amnesty International, la agencia de ayuda humanitaria más reconocida del planeta, Oxfam, y dos de las más renombradas ONG de la región, Fundación Arias para la Paz y Viva Río. Estas organizaciones están promoviendo la creación de un Tratado de Comercio de Armas que imponga criterios objetivos para decretar un embargo cuando se comprueban violaciones a los derechos humanos en el país comprador, o desvíos a terceros países en problemas. Hasta ahora los embargos se deciden en votaciones del Consejo de Seguridad teñidas por la deslucida geopolítica, que se mueve al ritmo de los negocios y no de la vida.

En estos días se votará en la ONY a favor o en contra de darle un mandato a un Grupo de Expertos para que redacte el tratado y lo haga circular. Por eso en estos días las ONG han intensificado sus campañas. Hace dos semanas Amnesty presentó un informe que, entre otras cosas, responsabiliza a Estados Unidos por demorar y entorpecer el tratado. Además acusa a Estados Unidos y Gran Bretaña de inundar el mercado iraquí con más de un millón de armas desde 2003. El informe habla de “actores dudosos“, “ausencia básica de rendición de cuentas” y “desvíos a grupos armados y mercados ilícitos” en ese país.

También hace dos semanas los 26 gobernadores de México le exigieron al presidente Felipe Calderón que presente una queja formal en Estados Unidos por “la venta indiscriminada de armas de guerra en 10.000 puntos fronterizos entre México y ese país“, queja que aúin no fue trasladada a Washington.

Por otro lado, la Asociación para Políticas Públicas de la Argentina, que también integra el comité internacional, presentó en la ONU un completo informe de transferencias legales de armas en América latina entre 1994 y 2006, realizado a partir de la información disponible en la base de datos de comercio exterior de la ONU, Comtrade.

El informe contiene algunos datos dignos de mención:

  • El principal exportador de armas a la región es Estados Unidos, con un 33,2 por ciento del total, seguido por Israel (10,4%) y Sudáfrica (8,6%).
  • Colombia es el principal importador de armas con un 37% del total (U$S 868 millones) seguido por México con un 18% (U$S 431 millones) y Brasil con el 10% (U$S 232 millones). Justamente se trata de los tres países que más problemas tienen con el paramilitarismo y el narcoterrorismo.
  • El mayor crecimiento en la compra de armas se observa en Venezuela (482%) seguido por Colombia (158%). Sin embargo, en volumen total las compras colombianas cuadriplican a las venezolanas. Estas cifras sugieren que se desató una carrera armamentista entre los dos países.
  • El armamento ruso incrementó su presencia en la región en un 4400%, aunque sólo controla el ocho por ciento del mercado. La reconversión de las FF.AA. venezolanas hacia el armamento ruso que impulsa el gobierno chavista preocupa a Washington, porque históricamente las principales guerrillas de la región se han pertrechado con armamento de origen ruso o soviético, como es hoy el caso de las FARC.
  • Por otro lado, Estados Unidos es, nuevamente, el principal comprador de armas latinoamericanas, con un 53% del total.
  • México se ha convertido en el segundo exportador de la región, detrás de Brasil y delante de Argentina, al haber aumentado 253% su producción en los últimos doce años.
  • Los países latinoamericanos no siempre respetaron los embargos de armas dispuestos por la ONU. Es el caso de Argentina, que les vendió armas a Libia en 1995, y Brasil, que le vendió a Eslovenia y Croacia entre 1994 y 1996, o sea apenas meses después de que se desatara un escándalo por la venta de armas argentinas a la misma región.
  • Brasil también le vendió armas a países con serias violaciones de derechos humanos como Zimbabue, Angola, Indonesia, Nepal o Sri Lanka.
  • Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Panamá y Uruguay no fabrican armas pero las exportan, por lo que podría haber violaciones del certificado de destino final o triangulaciones.
  • Argentina y Brasil, a pesar de tener misiones de paz en Haití, han exportado millones de dólares en armas pequeñas y municiones a República Dominicana, país que es señalado por sus débiles controles y por ser un lugar de desvío de armas hacia Haití. Como resultado se da el absurdo de que los cascos azules son blancos de ataques con armas fabricadas en los países de donde provienen.

El lobby de las armas norteamericano, con el finado Charlton Heston y Sarah Palin como estandartes, y el chino, el ruso y el indio, conforman un bloque granítico. Ninguna estadística lo conmueve. Sus argumentos son conocidos: Las armas no matan, sino la gente que las usa. El mundo es peligroso y hay que defenderse.

La semana pasada piratas somalíes interceptaron un barco ucraniano que transportaba armas supuestamente compradas por Kenia, pero que en realidad estarían destinadas a Sudán.Nosotros queremos dinero, no armas, porque las armas le han hecho mucho mal a mi país“, declaró uno de los delincuentes horas después del abordaje. Queda claro que el mundo está en problemas cuando hasta un pirata somalí tiene más escrúpulos que el ocupante de la Casa Blanca.
VIA HUMANISMO Y CONECTIVIDAD

Fuente: basado en un extenso artículo publicado en el Diario Página 12

Que empieces bien el fin de semana, es decir, que puedas evadirte.

Estoy harto de que tantísima gente que nunca ha estado “en la trinchera” del sufrimiento de esta sociedad, se dedique a decir lo que hay que hacer, cuando en grandísima parte, el problema radica en que ellos no saben callarse ni renunciar a los malogrados puestos que ocupan. Trabajando donde trabajo, lo digo con gran conocimiento de causa…


Un regalo para el Sr. George W. Bush

http://www.20minutos.es/data/img/2007/12/10/724619.jpg

Muerte en Irak. Un iraquí carga el cuerpo sin vida de un niño muerto en la explosión de un coche bomba en el barrio de Nuevo Bagdad, en la capital de ese país (Carlos Barria / Reuters, Enero, 2007).

Un premio para Kevin Carter

Miembro del Bang Bang Club, Kevin Carter, junto con un grupo de fotógrafos decidieron dedicar su vida a transmitir, mediante el poder de las mismas imágenes, postales del horror de la guerra, el hambre y la miseria en carne propia, con el fin de despertar conciencia de sus pares, dándole un nuevo significado a un oficio tan presuntamente fútil como lo podría ser un fotógrafo, un testigo mudo de la realidad.Su fotografía más famosa le otorgó el premio Pulitzer de 1994, dio vueltas alrededor del mundo, cubriendo su nombre de un reconocimiento que él comenzó a odiar hasta el límite de lo intolerable, una foto que puede considerarse la suma de lo inhumano: en primer plano un niño sudanés está doblado sobre la tierra, casi moribundo, a causa del hambre. Unos metros más allá, un buitre observa con serena impaciencia el desenlace del drama para iniciar el banquete.La culpa y la vergüenza aumentaba en proporción a la celebridad del fotógrafo, a pesar de la aberración de la cual sus ojos eran testigos, no había podido soltar su cámara para socorrer a la niña, y este acto de cobardía se había materializado en un premio Pulitzer y en la portada del Times.Unos meses después de obtener el premio abrumado por la culpa a la edad de 33 años Kevin Carter se suicidó conectando una manguera al caño de tubo de escape y aspirando los gases tóxicos. Días antes al terrible suceso había declarado con respecto a la foto del premio: “Será la foto más importante de mi carrera, pero no quiero ni verla. La odio. La tragedia y la violencia son imágenes poderosas; por eso se pagan así. Pero algo de la emoción, de la empatía y la vulnerabilidad que nos hacen humanos se pierde cada vez que apretamos el gatillo”.También dijo David Suárez: “el encuadre de Kevin Carter es el mismo que el del ave de rapiña que espera impaciente la muerte del niño. Son dos testigos de una misma agonía: para el buitre, el plato a devorar; para el fotógrafo, es la imagen maldita de la muerte del hombre, de todos los hombres“.Kevin Carter, se autoproclamó en un judas contemporáneo, atormentado por legiones de demonios, no ha hecho más que mostrar el grado de deshumanización al que como “orbe civilizada” hemos llegado los seres humanos guiados por el individualismo, la codicia y la enjenación consumista.

En qué mundo estamos viviendo


Políticos del mundo: USTEDES SON LOS CULPABLES DE ESTO.

Paremos este horror

http://www.sudan.net/graphic/news/famine/famine1.jpg

Empresarios del mundo: USTEDES SON LOS CULPABLES DE ESTO.

Paremos este horror

http://www.sudan.net/graphic/news/famine/famine2.jpg

Votantes de este mundo: SOMOS LOS CULPABLES DE ESTO.

Paremos este horror

http://www.sudan.net/graphic/news/famine/famine_lying.jpg

Mientras esto sigue sucediendo no seremos humanos, seguiremos siendo “homoanimales”.

Mi primer celular

Mi primer celular

http://ugotrade.com/?p=3

De rodillas

Trabajo infantil

Niños con edad entre 4 y 6 años, en su mayor parte provenientes de familias afganas refugiadas de la guerra civil en su país, y trabajan en fábricas de ladrillos. Su trabajo consiste en virar o dar vuelta cada pieza para que se sequen más rápidamente al sol. Su peso (el de los niños) es tan poco que permite que este penoso trabajo, sin deformar los ladrillos en que se apoyan.

http://www.candilejitas.com.ar/id60.htm

Alfabetización Digital

Alfabetización digital

http://www.yogacoffeeoutlook.com/ayco/2006/06/wordless_wednes_1.html

Pidiendo una limosna

http://www.20minutos.es/data/img/2007/02/19/562736.jpg

Un hombre pide limosna a las afueras de un santuario musulmán en Haldibari, en la India. (Rupak De Chowdhuri / Reuters, 2007).

Solo contra el mundo

http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Tianasquare.jpg

Construyendo (para otro)

Del bangladesí Bhuiya Akash sobre la explotación laboral de niños en su país (Foto premiada por UNICEF).

Mama por siempre

Wafaa Hussein, una madre iraqui, intenta animar a su hijo de 6 añitos, ya fallecido, en el norte de Bagdad, el día de 16 de septiembre del 2007 (Foto de la Agencia AFP
VIA HUMANISMO Y CONECTIVIDAD

¿Cómo no trasformarnos en MATONES?



En uno de los últimos numeros de la revista Business Week se publicó un artículo de Robert Sutton, cuyo título podría traducierse como: ¿Te estás transformando en un pendejo? ¿Otra vez? Si es así, puede ser que te estés transformando en pésimo líder

El autor de este artículo, escribió recientemente un libro: The No Asshole Rule en el que pone de manifiesto que, aunque algunas personas actúan siempre indecorosamente mal dondequiera que vayan, todos somos capaces de convertir nuestras conductas de degradantes cuando nos vemos en ciertos contextos particulares si es que la gente se olvida de sí.

Una de las razones de ello es lo que los expertos denominan como el “contagio emocional“.
Resulta que la mayoría de las personas, independientemente de sus rasgos de personalidad, tienden a perder ciertos márgenes de cordura y a mostrar emociones expresadas por las personas que los rodean. Se trata de una imitación inconsciente fruto del proceso de socialización y adaptación al contexto circundante, digamos: una clonación conductual.

La investigación comentada por Sutton sugiere que casi todos los seres humanos somos víctimas de esta enfermedad. El resultado es que, si se quiere evitar actuar como un desagradable e insensible MATON es necesario pasar revista de sí con cierta frecuencia para evitar el contagio. Asímismo, recomienda evitar ingresar en empresas u organizaciónes que estén pobladas de gente con espíritu tirano.

Otro aspecto que convierte a las personas al matonaje es elpoder sobre los demás. La creencia de que el poder convierte a las personas en egoístas y autoritarias ha sido debatido siempre. Sin embargo, no se trata de un mito. Investigaciones recientes realizadas por los profesores Dachner Keltner de la Universidad de California, Berkeley, Deborah Gruenfeld en Stanford, y sus alumnos, identificaron 3 aspectos que suceden cuando las personas alcanzan posiciones de poder:

  • 1. Se centran más en satisfacer sus propias necesidades;
  • 2. Se centran menos en las necesidades de sus subordinados;
  • 3. Actúan como si “las normas” se espera que otros sigan, no les sean aplicables.

Un curioso estudio realizado por Keltner y Gruenfeld, citado por Sutton, demostró que darle a la gente un poco más de poder que a sus colegas los induce a comer más galletas, masticar con la boca abierta, y comportarse licienciosamente. Keltner también cita una investigación que muestra que el poder lleva a las personas a procesar la información en forma más laxa y a tomar decisiones razonadas con menos cuidado y atención.

¿Cómo impedir convertirse en semejante cabrón? Según parece, los líderes tienden a hablar demasiado y hacer declaraciones en lugar de escuchar a los demás y hacer preguntas. La recomendación de Sutton es buscar algún asesor o tutor que no dude en decirnos (en privado, por supuesto) cuando nos estamos transformando en insensibles miserables.

Finalmente, Sutton comentá que su colega, el profesor Rao Hayagreeva de Stanford, ha conjeturado que los jefes con hijos adolescentes son menos propensos a sufrir este envenenamiento por el afrodisíaco poder descrito por Keltner y Gruenfeld puesto que en sus hogares se enfrentan a hijos e hijas que desafían constantemente su poder y capacidad de juicio.

El tema me resulta por demás interesante. ¿Porqué será …?

Los verdaderos enemigos son la estupidez y sus promotores

A partir de los trabajos filosóficos de Ludwig Wittgenstein y con los aportes de otros pensadores, tradicionalmente considerados como constructivistas, entre los que vale destacar Bateson, Gergen, Watzlawick, Maturana y White se desarrollo una nueva forma de intuir la filosofía y el pensamiento, a través del análisis del lenguaje. Se supone que cuanto sabemos y creemos es fruto del lenguaje con que comprendemos y transmitimos nuestras percepciones. Al hablar y escuchar, vamos creando la realidad junto con nuestros interlocutores. Así es como, sobre la base de nuestra biografía, creamos y modificamos nuestra identidad, que retocamos permanentemente en virtud del contexto, de las circunstancias de nuestra interacción y de las características y expectativas de nuestro interlocutor.

Cada uno de nosotros tiene para sí un relato de su propia vida y además cuenta historias, todas para, uno verídicas, que extraemos de nuestra biografía. Al trasladar estas narraciones, fijamos recuerdos, eliminamos ciertos desgarros internos, creamos nuestra identidad, la retocamos de forma sucesiva, vamos dando consistencia al sentimiento de nuestra existencia, nos otorgamos significación, porque justificamos y cargamos de congruencia nuestras actuaciones pasadas y vamos perfilando nuestro sentido teleológico, lo que nos da razón de ser. Surge así, nuestra representación del mundo y de nuestra propia identidad: el ego, las cuales no se corresponden con una descripción estática y fija, sino que son una historia viva o dos versiones de la misma historia, que se desplazan evolutivamente al ritmo y compás con que el propio narrador se desplaza por el tiempo e interactúa con su entorno.

Desde los tiempos de Aristóteles se sabía que el lenguaje humano es el fiel reflejo de los pensamientos. Por ello, bien podemos decir que el lenguaje es directamente proporcional al pensamiento. De ahí que se escriba como se habla, y se hable como se piensa. Cuando nacemos, la mente del hombre es una tábula rasa, es decir, que venimos al mundo con la mente en blanco y la vamos llenando en el proceso mismo de la percepción del mundo circundante que nos caracteriza a lo largo de nuestras vidas. Dado el hecho de que somos animales sociales, en el proceso de comunicación transmitimos nuestros pensamientos para poder socializar.

Por otro lado, existe un proceso inverso. El lenguaje externo ingresa a nosotros y nos amolda a una estructura mental del lenguaje en el cerebro, nos enculturiza. Así que también hablamos como hemos aprendido a hablar en desde el medio circundante. Vemos pues que existe una íntima relación entre el pensamiento y el lenguaje, en la que existen también varios factores que influyen nuestras formas de pensar y de hablar.

Jean Paul Sartre escribió en su novela “El idiota de la familia” publicada en 1971, que una de las armas fundamentales de las clases dominantes de la actualidad es la estupidez, la que se “distribuye” gratuitamente a través de los procesos educativos directos (escuelas públicas y privadas, centros de enseñanza, universidades, etc) e indirectos (medios masivos de comunicación). En otras palabras, se enseña a ser idiota al ciudadano común, a través del lenguaje y a través de los demás elementos comunicativos, castrándoles la capacidad de razonar sobre aspectos elementales y fundamentales de la sociedad como la política. Basta con hechar una mirada a la grilla programática de cualquier canal de televisión abierto sea este estatal o privado. El resultado: los idiotas que hablan y los que escuchan. Beneficiados: los poderosos y el siempro orden injusto. ¿Cómo cambiar esta realidad cuando son las propias empresas las que imponen contenidos estupidizantes a cambio de sus inversiones publicitarias? + conectividad, – TV y + comunicación entre pares. Por suerte, en eso estamos.

Vía: Humanismo y conectividad

Elogio de la lentitud

A propósito del libro de Carl Honore: Elogio de la Lentitud , que lei durante el verano pasado en las gozosas vacaciones, vino a mi mente una serie de preguntas: ¿Por qué vamos tan rápido? ¿A donde vamos? Alguna vez: ¿nos detenemos a pensar en los motivos que nos hacen ir tan velozmente por esta vida? La cultura occidental en la que estamos inmersos tributa adoración a la velocidad. Ser el primero, el más veloz, el ejecutivo y el agresivo, son las claves actuales del éxito laboral y social. El reloj se ha tornado en el sistema operativo del capitalismo actual ya que posibilita todo los demás: las reuniones, las fechas límite, los contratos, los procesos, los horarios, el transporte, los turnos, los programas de entretenimiento, etc. Premiamos la rapidez, la vida acelerada al máximo es el trofeo más importante que se puede exhibir. La cocaina es el acelerador que ricos y famosos utilizan para vivir una vida vertiginosa carente de propósito.

Bien se podría afirmar que estamos pasando de un mundo en el que el pez grande se come al pequeño a uno donde los rápidos se fagocitan a los lentos. Los supervivientes, los más aptos de hoy son los más rápidos. Estres, insomnio, dolores de cabeza, hipertensión, asma, alergias y ansiedad son el costoso repertorio que debemos tributar para participar de esta carrera. Pero, carrera hacia ¿dónde?

La vida se ha convertido en un ejercicio de apresuramiento e inevitablemente se torna en baladí: la velocidad, alimentada por esa ansiedad que podemos calificar como hastío, se mueve sobre la superficialidad y por eso, el apresuramiento conduce a la homogeneización. Tal es lo que sucede con la “fast food“, por ejemplo. Milan Kundera afirmaba que “ nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar y, para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad; acelera el ritmo para mostrarnos que ya no desea ser recordada, que está cansada de sí misma, que quiere apagar la minúscula y temblorosa llama de la memoria ” (de su novela de 1996, “La Lentitud”).

El resultado del culto a la velocidad ha sido la corrosiva desconexión entre lo que queremos de la vida y lo que podemos querer; lo que, a su vez, alimenta la sensación de que nunca hay tiempo suficiente: el tiempo es tirano se pregona. La enfermedad de la velocidad, si cabe llamarla así, es un síntoma más del profundo malestar existencial en que estamos inmersos en una sociedad que se muestra carente de sentido y significado.

Para muchos, es difícil pensar en el hecho de que vamos a morir. La conciencia de la muerte mal concebida produce un desagrado que conduce a la angustia y por ello, continuamente buscamos maneras de distraerla. La velocidad, con el aflujo sensorial que conlleva, es la estrategia de distracción eficaz. Agreguémosle una pisca de cocaina y tendremos la receta tóxica de la más profunda evasión: la prisa que nos aprisiona.

Dilatar el tiempo…¿No será prolongar la vida? Transitar lentamente, por ejemplo, aprovechando la posibilidad de caminar: ¿No hará que el mundo sea más grande? Más despacio, no será ¿más espacio? Acaso ¿no nos hemos olvidado de vivir?

Para contrarrestar este perverso influjo hay que desacelerar. Apagar el televisor, tomar lápiz y papel, hacer una lista de las actividades diarias. Una parada en nuestro alocado ritmo nos permitirá ver la vida de otra manera. Cuando nos tomamos el tiempo necesario para cada cosa, podemos disfrutar.

Vivir con lentitud no es un elogio a la vagancia y al no hacer nada. Es el reconocimiento de que a veces haciendo menos, somos más. De que los números y las cantidades, tienen que ver muy poco con la calidad de vida.

Vivir con lentitud es vivir a pleno y sin la “presión” de que hay que hacer cosas. Es entregarse al encanto de la experiencia. Es tener tiempo para recogernos e invitar a otros a ese recogimiento. Es no sentirse culpable cuando nos decimos que perdemos nuestro tiempo, porque con la velocidad perdemos nuestra vida.

Algunas referencias que nos enseñan a vivir con lentitud:

Via:Humanismo y conectividad


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog