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La clase media, una especie en vías de extinción en EE.UU

La siguiente nota no fué publicada en ningún pasquín de la izquierda recalcitrante,ni suiquiera en Página 12 sino en el Diario La Nación por lo tanto no se puede acusar de inclinar la balanza por un tinte ideológico

La clase media, una especie  en vías de extinción en EE.UU.Los contrastes entre riqueza y pobreza, una constante en Birmingham, Alabama Foto: Archivo

Por Inés Capdevila
Enviada especial

BIRMINGHAM, Alabama.- Eran los héroes del ?sueño americano?. Los que hacían rugir la economía de Estados Unidos, los que convencían al país de que ésta era una tierra de igualdad y oportunidad.

Ellos, los norteamericanos de clase media, eran el símbolo de una legendaria movilidad social. Pero estalló la crisis financiera.

Y hoy, lejos de la exuberancia de Nueva York, Chicago o Los Angeles, cerca del corazón de Estados Unidos, la clase media tiembla, se angustia, se mueve. Ya no para arriba sino para abajo.

El crédito desaparece. Los alimentos y el transporte suben. El invierno se acerca y calefaccionar las casas no será barato. Los aranceles universitarios no conocen techo. Los seguros de salud son cada vez más restringidos. Las jubilaciones se reducen. La propiedad de las casas está en peligro. Los diarios dan consejos sobre cómo ahorrar hasta en los disfraces para el Día de Brujas.

Los más de 150.000.000 de norteamericanos que forman parte de la clase media ganan desde 30.000 hasta 100.000 dólares al año, ingresos nada despreciables si uno reside en América latina.

Pero a medida que sus costos engordan, su estilo de vida adelgaza y las oportunidades se desvanecen.

Hoy el ingreso real de esos millones de norteamericanos es, de hecho, menor que cuando comenzó el siglo, según reveló, en agosto, el informe ?Estado de la Norteamérica Trabajadora?, del Instituto de Economía Política. Es la primera vez, desde 1940, que ese ingreso cae y, a medida que lo hace, la distribución de la renta se torna más desigual.

Treinta años atrás, el 10% de los norteamericanos más ricos ganaba 20 veces más que el resto del país. Hoy percibe 77 veces más.

?Los muy ricos son cada vez más ricos, mientras que los ingresos de la mayoría de la gente están congelados o caen. El ingreso medio bajó 324 dólares desde 2000. Todo esto, más la crisis, erosiona la estabilidad de la clase media?, dijo a LA NACION Lisa Donner, directora del programa contra la pobreza del Centro para el Progreso Norteamericano, desde Washington.

Esa disparidad, más propia de América latina que de Estados Unidos, se refleja en los lujosos edificios de los centros de las ciudades y en las decadentes casas de los barrios pobres. En la pujante riqueza de las grandes metrópolis y en el esfuerzo por sobrevivir a la crisis de las urbes más pequeñas.

Próspera capital de uno de los estados más pobres del país, Birmingham es, a la vez, opulencia y ocaso.

Es abundancia en sus flamantes edificios de empresas de seguros o de biotecnología. Es deterioro en sus construcciones sin terminar, en sus fábricas abandonadas, en sus negocios cerrados por los embargos.

Como en otros estados, ese declive se hace más pronunciado a medida que la ciudad deja paso a las áreas rurales, a medida que la crisis se inmiscuye en la vida diaria de los norteamericanos.

?Sólo hace falta salir de las ciudades para darse cuenta de lo que nos sucede. Vas a un hospital público y ves a gente esperando todo el día. La economía está diezmando los trabajos, los beneficios sociales. Tenemos que salvar a la clase media. Nuestro país se construyó sobre la clase media?, dijo a LA NACION Douglas Schulke.

De visita en Alabama, Schulke es un veterinario de 71 años que, dentro de su angustia ante la crisis, está feliz. Años atrás, cuando le llegó el momento de pensar en su eventual jubilación, optó por comprar una granja en Iowa en lugar de destinar parte de sus ingresos a un fondo de pensiones.

Hoy el alquiler de esa tierra le permite vivir, en Nuevo México, sin sobresaltos, a diferencia de lo que le sucede a muchos de sus amigos.

Ellos apenas llegan a fin de mes luego de que el descalabro financiero pulverizó casi dos billones de dólares de los fondos de pensión.

Sin excepciones

La crisis no reconoce diferencias dentro de la clase media. Mientras los jubilados penan por sus pensiones, los jóvenes se inquietan ante el riesgo de tener que abandonar la universidad por la imposibilidad de pagar sus créditos estudiantiles.

La debacle económica tampoco admite diferencias entre los de arriba y los de abajo. Aquellos cuyos ingresos se acercan a los 100.000 dólares se preocupan por el descendente valor de sus casas.

Y aquellos que quisieron acoplarse, desde abajo, a la clase media fueron los que más sufrieron.

Como chofer de un camión de reparto, Corey Greene, de 30 años, gana 700 dólares por semana, un ingreso que le permite estar, desde unos años atrás, en la franja inferior de la clase media.

Cuatro años atrás sacó un crédito para comprar su primera casa. Mensualmente abonaba 400 dólares por la hipoteca, pero estalló la crisis y ahora el pago es de 650 dólares.

?Hace dos meses que no lo pago. Todavía no sé qué voy a hacer. Todos los días busco un segundo trabajo pero no encuentro nada; nadie contrata?, dijo a LA NACION en pleno centro de Birmingham.

Greene cree que es muy poco probable que vaya a conseguir empleo. Razón no le falta.

Las empresas anuncian despidos y esta semana el gobierno anunció que había recibido 15.000 solicitudes de beneficios por desempleo, un número mucho mayor al esperado.

Greene pertenece a una minoría, la afroamericana, que, junto con la hispana, es uno de los grupos más afectados por el terremoto económico.

?Esta crisis los afecta en forma desproporcionada, sobre todo la del sector inmobiliario. Con pocos recursos, ellos tuvieron que acudir al mercado negro de las hipotecas y ahora son los que más casas han perdido. Lo mismo va a suceder cuando alcance al empleo?, dijo a LA NACION William Spriggs, director del Departamento de Economía de la Universidad Howard.

Históricamente, hispanos y negros fueron los más desfavorecidos por la economía.

Tienen los ingresos más bajos, el menor nivel de educación y la tasa chica de acceso a la salud, según el último censo norteamericano.

Desde abajo, desde la pobreza, muchos de ellos quisieron ingresar en una temblorosa clase media.

Pero, crisis de por medio, esta tierra de oportunidades dice no. Para ellos y millones de otros, el sueño americano deberá esperar.

VIA: DIARIO LA NACION

El premio Nobel nos dice que el gasto público no es malo

NUEVA YORK.- ¡El Dow está subiendo! ¡No, está bajando! ¡No, está subiendo! No, está?

Como sea. Mientras el maníaco-depresivo mercado de valores ocupa los titulares, la historia más importante transcurre en las sombrías noticias sobre la economía real. Ahora resulta claro que el rescate de los bancos no es más que el comienzo: la economía no-financiera también necesita ayuda desesperadamente.

Y para proporcionar esa ayuda, vamos a tener que dejar de lado algunos prejuicios. En lo político, está de moda echar pestes contra el gasto del gobierno y exigir responsabilidad fiscal. Pero en este preciso momento, un incremento del gasto gubernamental es justo lo que ha prescripto el médico, y habría que reprimir la preocupación por el déficit presupuestario.

Pero antes de abordar ese punto, hablemos de la situación económica. Justo esta semana nos enteramos de que las ventas minoristas se han despeñado en el abismo y lo mismo ocurre con la producción industrial. Se estima que el desempleo está en niveles dignos de una recesión profunda y el índice de manufacturas de la Reserva Federal de Filadelfia cae al ritmo más rápido en casi 20 años. Todos esos signos revelan la existencia de una crisis económica que será cruel, brutal? y larga.

¿Cruel hasta qué punto? El índice de desempleo ya está por encima del 6 por ciento. Ya es prácticamente seguro que superará el 7 por ciento, y posiblemente llegará por encima del 8 por ciento, convirtiendo esta recesión en la peor de los últimos 25 años.

¿Y larga hasta qué punto? Podría ser realmente muy larga. Pensemos en lo que ocurrió durante la última recesión, que sucedió al estallido de la burbuja tecnológica a fines de la década del 90. Superficialmente, la respuesta política a esa recesión parece exitosa. Pero la verdad es que a la Reserva Federal le resultó difícil ganar impulso. A pesar de las reiteradas reducciones de la tasa de interés, el índice de desempleo siguió en ascenso; pasaron más de dos años antes de que el panorama laboral empezara a mejorar. Y cuando finalmente se produjo una recuperación convincente, se debió tan sólo al hecho de que Alan Greenspan había conseguido reemplazar la burbuja tecnológica por una burbuja inmobiliaria.

El temor a otra burbuja

Ahora le ha llegado el turno de estallar a la burbuja inmobiliaria, dejando el paisaje financiero sembrado de ruinas. Aun cuando los esfuerzos destinados a rescatar el sistema bancario y a descongelar los mercados crediticios funcionaran ?aunque los resultados iniciales han sido desalentadores?, resulta difícil imaginar que la vivienda pueda volver a inflar una burbuja en el futuro próximo. Y si hay otra burbuja en espera, no es para nada obvia. Entonces a la Reserva Federal le resultará aún más difícil ganar impulso esta vez. En otras palabras, Ben Bernanke no puede hacer gran cosa por la economía.

Por otra parte, el gobierno puede hacer mucho por la economía. Puede proporcionar mayores beneficios a los desempleados, algo que ayudará a muchas familias en mala situación y pondrá dinero en manos de personas que probablemente lo gastará. Puede dar ayuda de emergencia a gobiernos estatales y locales para que no se vean obligados a realizar grandes recortes presupuestarios que degradan los servicios públicos y destruyen empleos. Puede comprar hipotecas y reestructurar los términos para ayudar a las familias a quedarse en sus casas.

Y también es un buen momento para realizar algunos serios gastos en infraestructura, que el país necesita con urgencia. El argumento habitual en contra de las obras públicas como estímulo económico es que toman demasiado tiempo: para el momento en que se acaba de reparar aquel puente y de mejorar esa línea de ferrocarril, la recesión ya pasó y no hacen falta estímulos. Bien, ese argumento carece de fuerza ahora, ya que las posibilidades de que esta crisis acabe en un futuro próximo son prácticamente nulas. De manera que será mejor que pongamos en marcha esos proyectos.

¿La próxima administración hará lo necesario para enfrentar la recesión? No si John McCain consigue una victoria sorpresiva. Cuando en uno de los debates le preguntaron cómo enfrentaría la crisis, contestó: ?Bueno, lo primero que debemos hacer es controlar los gastos?. Si Barack Obama es presidente, no tendremos la misma oposición inquebrantable al gasto. Pero deberá enfrentarse a un coro de personajes que le dirán que debe ser responsable, que si no el enorme déficit que tendrá el gobierno el año próximo es inaceptable. Obama debería ignorar ese coro. La actitud responsable, en este momento, es darle a la economía la ayuda que necesita. Este no es el momento de preocuparse por el déficit.
Por Paul Krugman
De The New York Times
Traducción: Mirta Rosemberg

Una debacle muy fácil de prever

MILAN. Hasta el momento, no he dicho una sola palabra sobre la actual crisis económica. Esperaba que me iluminaran los economistas. Esperaba, entre otras cosas, que hicieran un mea culpa. Porque el hecho es que la mayoría no previó la catástrofe inminente. ¿Era imposible preverla? Puros cuentos. No sólo era totalmente previsible, sino que, por principio, una ciencia económica que no sabe prever tiene poco de ciencia.

¿Ciencia de qué? Un saber “práctico” que aconseja mal y que prevé peor produce problemas y te deja con ellos.

Muchos economistas se sacan la responsabilidad de encima echándole la culpa al liberalismo “salvaje” que ha predicado la desregulación, la eliminación de las reglas. En su momento escribían que las reglas estaban mal hechas, por lo que había que eliminarlas; pero “desregular” es tan sólo un remedio de corto plazo, y un vacío de reglas no implica que no debamos tenerlas. Por eso, hoy las reglas se hacen más necesarias que nunca. Los bancos sin supervisión son libres de perjudicar a sus depositantes. El mercado financiero siempre está más colmado de estafadores que de estafados. La disyuntiva no es intervenir o no, sino entre la capacidad de intervenir bien o no.

Leo que las crisis financieras son intrínsecas al capitalismo; que pensar en eliminar los riesgos es una tontería, y que para cada regla existe una manera de transgredirla. Pero lo mismo espero que no sea así.

El mercado es un mecanismo que, para existir y funcionar, debe estar protegido por leyes que eviten los monopolios y que castiguen las transgresiones garantizando la autenticidad de los productos. El mercado no existe si puedo hacer pasar por oro cualquier metal amarillo. De esa manera, ¿cómo vamos a controlar los medicamentos y, más aún, la producción industrial de alimentos? Por lo tanto, el argumento de “hecha la ley, hecha la trampa” es suicida.

No creo que las crisis del “estilo 1930″ sean fisiológicas. Como el sistema de mercado es un automatismo que se autocorrige, es normal que tienda a ser cíclico y a sufrir recesiones. Pero si un sistema de mercado que se autodestruye derrumbando todo el sistema económico fuera “normal”, entonces nos encontramos ante un sistema mal articulado.

Vuelvo a la pregunta que es la madre de todas las demás: ¿por qué los economistas no previeron adecuadamente ni denunciaron la locura de los subprime, de las hipotecas sin suficiente cobertura? Esos préstamos produjeron la vorágine en la que ahora nos hundimos. Y, sin embargo, todos se mantuvieron callados y dispuestos a aceptar la fábula (el opio) de los “derivados”, es decir que el riesgo se minimizaba distribuyéndolo en muchas partes y en todo el mundo. Obviamente (lo dice el sentido común más elemental), eso sólo puede ser así si la “deuda incobrable” no se hace gigantesca. Pero nadie la controló y se hizo gigantesca, y así es como todos nos encontramos en peligro.

Por lo tanto, lo que ocurrió era fácil de prever. Yo mismo me espanté cuando vi, en Estados Unidos, el bombardeo de ofertas de crédito fácil, demasiado fácil. Pero son los economistas los que no se asustaron a tiempo y que ahora deben hacer un examen de conciencia y rever sus propias deficiencias. Porque quien no sabe prever, tampoco sabe prevenir.

Por Giovanni Sartori Del Corriere della Sera Traducción: Mirta Rosenberg

¿Qué une a la crisis Global con la deuda externa Argentina?

Actualmente el mundo se debate intentando buscar el responsable de esta debacle.Curiosamente casi todo el mundo desarrollado coincide en una cosa , los responsables de esta crisis son los bancos por haber otorgado créditos a individuos que no tenían respaldo crediticio.

Es decir se le dió crédito a personas que se sabía que no iban a poder pagar y los bancos vendieron esos créditos a otros bancos de todo el mundo que invirtieron el dinero depositado por sus clientes en lo que ahora se llama “activos tóxicos”

Esos mismos bancos son los que habían prestado dinero durante la ültima dictadura militar a la Argentina,sabían que esa deuda era ilegítima(porque había sido contraída con un régimen de facto) e incobrable.
¿Quë hicieron entonces para sacarse los créditos de encima?
Pusieron en el poder a un representante de la banca llamado Nicholas Brady,
¿Qué hizo Brady? Creó el Plan Brady consistente en transformar la deuda de los bancos en deuda de particulares creando los BONOS BRADY es así como los bancos se liberaron de esos créditos tóxicos y se los encajaron a por ejemplo los jubilados Italianos(hold outs).
Por supuesto que para lograr esto tuvieron la inestimable ayuda de la prensa y de las calificadoras de riesgo, esas que crearon por ejemplo el concepto de riesgo país.

Ahora como ven ,las corporaciones hacen cargo de la burbuja(aquí la llamabamos PLATA DULCE) al resto del mundo que pagará con una recesión de alcances inimaginados los desaguisados de estos personajes siniestros, los cuales cuando juegan a la perinola les sale TOMA TODO o TODOS PONEN según como venga la mano.
Un abrazo a la comunidad Clarín .
Sincerator



Lecciones del colapso de Wall Street

El actual colapso del mercado bursátil y la pérdida de cientos de miles de millones de dólares, gestados por los bancos inversores de Wall Street, ilustran las trampas y peligros del capitalismo de libre mercado a que se enfrenta toda la población trabajadora de los Estados Unidos. Por James Petras

  • 1. La bancarrota inminente de la Seguridad Social: El intento de hace tres años de la Casa Blanca y de destacados congresistas republicanos y demócratas de “privatizar” la Seguridad Social –volcando esencialmente en Wall Street la administración e inversión de miles de millones de dólares de fondos de la Seguridad Social-, con el argumento de que los inversores privados obtendrían mayores ganancias, habría llevado a la bancarrota de toda la financiación de la Seguridad Social. La privatización habría permitido que los bancos de inversiones privadas más importantes apalancaran y especularan incluso con los instrumentos financieros de más alto riesgo, con los desastrosos resultados que estamos presenciando en estos momentos. Aunque los fondos privados de pensiones se han ido a pique, la Seguridad Social sigue en pie.

    Son las pensiones privadas las que están en bancarrota, no los fondos de la Seguridad social administrados públicamente, contrariamente a las opiniones de expertos y críticos de la Seguridad Social. La actual debacle privada sirve, claramente, para defender el control y la administración públicos de los programas de pensiones:

  • 2. Todos los fondos privados importantes de pensiones para empleados públicos y privados, incluyendo TIAA CREF, CALPERS y las pensiones de los sindicatos han registrado pérdidas de entre el 23 al 30% desde el mes de enero y han venido mostrando un crecimiento negativo a lo largo de los últimos cinco años. Se ha puesto de manifiesto que vincular los fondos de pensiones con los mercados de valores no ha servido más que para reducir gravemente los niveles de vida de los jubilados, obligando a muchos de ellos a seguir como fuerza laboral hasta los setenta o más años si no quieren hundirse en la pobreza. Las pensiones vinculadas con actividades productivas financiadas públicamente habrían evitado las pérdidas y riesgos implícitos en las inversiones en el mercado bursátil.
  • 3. Las decisiones estratégicas bipartidistas de convertir EEUU en una economía de “servicios” en oposición a una economía manufacturera diversificada es la causa-raíz del colapso del sistema financiero estadounidense y de la aparición de una recesión a largo plazo. Desde los años sesenta en adelante, la elite política ha venido adoptando una serie de políticas que promovieron las finanzas, las compañías inmobiliarias y de seguros, lo que se conoce como sectores FIRE, que se dedicaron a aumentar los alquileres, desviar subsidios, proporcionar concesiones fiscales y subsidios, destruyendo y desplazando a la industria. La reconversión de una economía FIRE en una economía manufacturera equilibrada y la recuperación del estado del bienestar, esenciales para revertir el colapso de la economía estadounidense, requerirán de una importante convulsión política.
  • 4. La huida masiva de capital de los sectores productivos a los sectores FIRE fue acompañada de un inmenso crecimiento del capital exterior, haciendo que la economía interna, especialmente volátil y basada en “servicios financieros” de riesgo y consumidores tremendamente endeudados, pasara totalmente a depender de los “servicios”. La conversión de EEUU de una economía diversificada en una de monocultura “FIRE” aumentó las probabilidades de un colapso general cuando el mercado financiero/inmobiliario se fuera a pique. La recuperación y el crecimiento sostenido sólo pueden producirse con el retorno a una economía diversificada, con la retención del capital huido al extranjero, la inversión a gran escala y largo plazo y los incentivos para los sectores productivos y de servicios sociales.
  • 5. La búsqueda de la construcción del imperio dirigida por el ejército a expensas de las empresas mixtas y de los acuerdos de comercio recíproco con países con mercados en expansión, fuentes energéticas estratégicas y grandes poblaciones y mercados, crearon enormes déficit presupuestarios y comerciales y alienaron fuentes potenciales de mercados y materias primas estratégicas.

    Mil billones de gastos militares en pos de guerras coloniales prolongadas y de altísimo coste (infinito), desviaron los fondos de su aplicación en avances tecnológicos y manufacturas caras y de gran calidad, que habrían abaratado costes y aumentado la competición mercantil. Igual importancia tuvo que, al sustituir la expansión interior dirigida por el mercado por la conquista exterior dirigida por el ejército, todo el eje del poder económico se trasladara del capital industrial al capital financiero. Así, el capital financiero necesario para financiar el déficit presupuestario del gobierno, originado por los gastos militares, fue cada vez adquiriendo más peso: Wall Street sustituyó la correa de acero como eje de poder en Washington.

  • 6. El ascendiente del militarismo y del capital financiero facilitaron que incrementara su influencia una configuración virulenta del poder que promovía específicamente los intereses hegemónicos regionales de un estado militarista-colonial que hasta entonces había sido un lobby político marginal: la configuración del poder sionista a favor de Israel (ZPC, por sus siglas en inglés).

Los constructores del imperio dirigido por el ejército vieron en la ZPC un aliado estratégico en su búsqueda de conquistas globales, la ZPC vio una puerta abierta hacia los altos despachos y múltiples oportunidades para promover la agenda expansionista de Israel a través de su influencia en los comités del Congreso, en las campañas electorales y en los nombramiento directos para la Casa Blanca.

El incremento de influencia de la ZPC en los escalones más altos del poder vino instigado por el aumento de apoyo financiero que recibieron de miembros situados en posiciones estratégicas en las instituciones financieras más lucrativas.

La ZPC fue un beneficiario económico de la burbuja especulativa: fue la infusión masiva de aportaciones financieras lo que permitió que la ZPC ampliara inmensamente el número de funcionarios con dedicación completa, de traficantes de influencias y de contribuyentes a las elecciones que magnificaron su poder, especialmente a la hora de promover las guerras estadounidenses en Oriente Medio, en escorados acuerdos de libre comercio (a favor de Israel) y en el incuestionable apoyo a la agresión israelí contra Líbano, Siria y Palestina. La recuperación económica va a depender de que se ponga fin al presupuesto dedicado al imperialismo militar.

Eso no va a suceder a menos que se produzca el reemplazo sistemático de la elite política alimentada a partir de la metafísica del poder global basado en el ejército.

Ninguna recuperación económica es posible ahora o en un previsible futuro mientras el Congreso estadounidense y sus ejecutivos proporcionen rescates financieros por valor de mil billones de dólares a los insolventes especuladores de Wall Street, financien presupuestos de 700.000 millones de dólares para los gastos de una guerra siempre en expansión y los broker del poder sionista sigan dictando las políticas estadounidenses en Oriente Medio.
Las lecciones del pasado nos dicen mucho sobre qué caminos debemos y no debemos tomar

La Seguridad Social existe aún precisamente porque el pueblo estadounidense se rebeló y desertó de la propuesta de traspasarla a Wall Street y quiso que siguiera siendo un programa dirigido públicamente. El sistema financiero se colapsó porque la economía estadounidense está “especializada” en una única cosecha: la financiera, a expensas de una economía productiva diversificada.

El sistema político está totalmente desacreditado porque está dirigido por una elite política fracasada que representa y actúa desvergonzadamente en nombre de unos pocos miles de oligarcas financieros, un par de cientos de oligarcas militaristas y unas cuantas docenas de celosas organizaciones sionistas.

La “elite en el poder” sólo es tan poderosa como parece porque puede manipular, intimidar y engañar a más de 300 millones de ciudadanos estadounidenses haciéndoles pensar que son indispensables para sus vidas. El abrumador rechazo popular a la privatización de la Seguridad Social y al rescate financiero de Wall Street sugiere que la oligarquía reinante no es invencible.

Artículo realizado por James Petras, publicado en Voltairenet, Traducido por Sinfo Fernández.

La resaca de Bush. AIG¿ a seguro se lo llevaron preso?

Reconozcámoslo: la noticia merecía ser festejada a puro glam. Pero los muchachos se pasaron de rosca una vez más. Y disfrutaron de una bacanal gastrónomica cuyo eructo expelía, además, exclusivísimo alcohol.

La sobremesa la hacían en confortables camillas donde recibían delicados masajes corporales y faciales para conjurar la profunda angustia en que los sumió el haber roto el american dream de sus miles, millones de clientes. No sólo eso: estaba muy afectados porque más de 300 millones de contribuyentes corrieron con todos sus gastos y ninguna de sus ganancias.

Los ejecutivos de la aseguradora AIG disfrutaron de una semana de vacaciones en un lujoso hotel cinco mega recontra estrellas donde gastaron cientos de miles de dólares, poco después de que el Gobierno estadounidense saliera al rescate de la compañía, denunciaron el martes fuentes del Congreso estadounidense, según un despacho de la agencia EFE.

El presidente del Comité de Supervisión y de Reformas del Gobierno de la Cámara de Representantes, el demócrata Henry Waxman, lo denunció en el segundo día de audiencias sobre la crisis financiera internacional.

El legislador mostró una fotografía de un hotel de Monarch Beach (California), en el que las habitaciones cuestan hasta US$1.000 por noche, y explicó que las facturas evidencian que los ejecutivos de AIG se gastaron más de US$440.000.

Los ejecutivos de la aseguradora, que fue rescatada por los neocons de la Casa Blanca el pasado 16 de septiembre con un plan valorado en US$ 85.000 millones, desembolsaron durante su estancia de una semana en el hotel casi US$ 200.000 en las habitaciones, más de 150.000 en comidas y 23.000 en tratamientos del balneario del hotel, según Waxman.

El legislador no ocultó su malestar por el hecho de que apenas una semana después de que los contribuyentes rescataran a AIG, ejecutivos de la compañía estuvieran “bebiendo y cenando en uno de los hoteles más exclusivo del país“.

El legislador demócrata Elijah Cummings se mostró indignado por el comportamiento de los ejecutivos de AIG. “Se han hecho la manicura, recibido tratamientos faciales, pedicuras y masajes mientras los estadounidenses estaban corriendo con los gastos“, afirmó en la audiencia.

AIG se defendió de las acusaciones con el argumento de que el viaje había sido organizado un año antes como recompensa a los ejecutivos de venta del negocio de seguros de vida de la compañía. “Es tan básico como el salario, ya que supone recompensar el trabajo“, explicó el portavoz de AIG.

Como paso previo a la audiencia de ayer, martes, en el Congreso, el Comité de Supervisión revisó “decenas de miles” de documentos de AIG, que, de acuerdo con Waxman, hacen pensar si las generosas bonificaciones para los ejecutivos están justificadas a la vista de las pérdidas que registraba la aseguradora a partir de 2007.

AIG perdió más de US$ 5.000 millones en el último trimestre de 2007, pérdida atribuible a la división de productos financieros, pero el consejero delegado de entonces, Martin Sullivan, recibió una bonificación en efectivo de más de US$ 5 millones.

El Consejo de Administración de la aseguradora también aprobó un nuevo contrato de compensación para Sullivan que le proporcionó un “paracaídas de oro” para una posible salida de la compañía de US$ 15 millones, explicó Waxman.

Por su parte, Joseph Cassano, el responsable de la división de Productos Financieros, recibió más de U$U 280 millones durante los últimos ocho años. Incluso después de haber caído en desgracia en la compañía por la falta de resultados, el ejecutivo siguió contando con un salario de un millón de dólares al mes.

Waxman también recalcó que mientras los ex ejecutivos de AIG niegan toda responsabilidad en el colapso de la aseguradora, una carta confidencial de la Oficina de Supervisión de Ahorros “presenta otro escenario“.

En esta carta, con fecha de 10 de marzo de 2008, el organismo regulador afirmó que estaba “preocupado por el hecho de que en la supervisión corporativa de AIG Financial Products fallan elementos esenciales de independencia, transparencia y consistencia“.

Fuente: Envíado por Nicolás Novoa, publicado en Diario Crítica Digital

Bush,cambia la calculadora.

Ubicado cerca de Times Square, tiene 13 dígitos y muestra el pasivo de la primera potencia mundial que supera los 10 trillones de dólares; agregarán nuevos casilleros
Reconocidos economistas muy consultados en la década del 90 , nos adoctrinaron diciendo que USA tenía la economía que tenía gracias a su productividad y a el nivel de gasto público (muy chico comparado con su PBI) .Por otro lado nos decían que nuestras desdichas provenían de no haber cumplido con ese primer mandamiento del capitalismo salvaje .
Ahora la realidad les ha tocado timbre a todos estos profetas pero ninguno responde ante su púlpito.
En el día de hoy enel diario La Nación a aparecido la siguiente nota , sugiero que la lean:
Los 13 dígitos del rejoj que marca la deuda norteamericana deberán agrandarse, ya que el casillero que marca la denominación pesos comparte su lugar con un número
Foto: Reuters

Nueva York (DPA).- En otro síntoma más que se aprecia de la gran crisis económica que vive Estados Unidos, hoy se dio a conocer que el famoso reloj que actualiza en tiempo real la deuda norteamericana ya no tiene suficientes dígitos para mostrar el pasivo de la mayor economía mundial, que supera los 10,1 trillones de dólares.

El reloj, ubicado a gran altura cerca de Times Square, tiene 13 dígitos, uno menos de los necesarios para exhibir la astronómica deuda asumida durante la presidencia de George W. Bush, por lo que los operadores debieron utilizar el casillero número 14 donde figura la nominación de pesos norteamericanos, o dólares, para ubicar un dígito.

Dichos operadores del artefacto prometieron agregar nuevos dígitos en los próximos años. El reloj comenzó a funcionar en 1989, cuando el déficit estadounidense sumaba 2,7 billones de dólares.

Además del monto total de la deuda, también muestra en su parte inferior el dinero que debe cada familia, dividiendo el total de la deuda por el promedio del número de una familia tipo, que es de tres integrantes estadounidenses. Esa cifra asciende hoy a poco más de 86.000 dólares.

Sincerator

Un espectáculo nunca visto

Vivir en los Estados Unidos en estos días es tener una platea en uno de los espectáculos más insólitos del planeta. Un turista recién llegado no advertirá nada inusual. Las calles están tranquilas, la gente se encamina a su trabajo, los chicos van al colegio, los restaurantes están llenos, los bancos atienden normalmente y la televisión pasa su cuota diaria de banalidad y publicidad.

Y, sin embargo, George W. Bush salió el miércoles para advertir que la economía se encuentra al borde la catástrofe y que si no se hace algo rápidamente, no habrá borde que valga. El anuncio fue hecho sin ningún dramatismo, no porque el presidente se hubiera propuesto mostrarse calmo, sino porque no sabe hacerlo de otra manera. Bush puede anunciar el fin del mundo y el fin del año con la misma expresión. Pero si se prestaba atención al contenido de lo que decía, el futuro no se veía muy alentador.

Todo esto ocurre en medio de una de las campañas electorales más atípicas de la historia. Por lo pronto, los candidatos son senadores, lo cual ya constituye una anomalía. Sólo dos senadores llegaron a la presidencia.

Luego están las características excepcionales de los candidatos. De ganar, Barack Obama será el primer presidente negro y John McCain, el primer septuagenario.

Pero esta campaña es mucho más que una serie de curiosidades. Cuando faltan apenas 38 días para las elecciones, el país no sabe muy bien dónde está parado. Nadie sabe si la cifra de 700.000 millones de dólares asignada al paquete de rescate será suficiente, ni nadie puede asegurar que su aprobación produzca los efectos esperados.

De lo que todo el mundo está seguro es de que se trata del peor negocio de la historia. ¿De qué otra manera puede calificarse una operación que consiste en comprar la mala deuda del sistema financiero y sentarse a esperar que se vuelva buena?

Pasados algunos días desde el dramático anuncio de que el erario saldría al rescate del sistema financiero, el ánimo general ha ido cambiando de la expectativa a la indignación. Mucha gente tiene la sensación de que detrás de la anunciada intención de salvar la economía se oculta la perversa tendencia de exonerar a los culpables y castigar a las víctimas.

Nadie sabe tampoco cómo terminará la guerra en Irak. Precisamente el recinto de la Asamblea General de las Naciones Unidas se convirtió esta semana en la caja de resonancia del furor internacional contra los errores de la presente administración, patentizados en la debacle financiera. Hasta se notó satisfacción entre algunos de los presentes de que la administración Bush, que acostumbraba a sermonear a otras naciones acerca de los beneficios de los mercados irrestrictos, rechazaba ahora su medicina.

Frente a esta realidad, muchos observadores encuentran desconcertante el que aún no se sepa con certeza quién ganará las elecciones. ¿Cómo explicar que casi la mitad del electorado apoye la continuidad de una administración que arrancó con el 11 de Septiembre y terminó con la mayor debacle financiera desde la Gran Depresión, pasando por el desastre del Katrina y una guerra equivocada e inútil?

Larry King le hizo esta pregunta a Bill Clinton. “En las elecciones presidenciales, gran parte del voto es cultural y basado en la identidad”, respondió.

Explicó que demócratas y republicanos se reparten aproximadamente el 90% de los votos por partes iguales y la decisión final estará en el 10% independiente. Parece una responsabilidad inquietantemente grande para una minoría tan exigua. Pero esto es también parte del espectáculo insólito.

Mario Diament

PREMIO MEJOR BLOG VOTAME

Bush¿El PEOR o el ULTIMO Presidente de USA?


El partido Demócrata de Estados Unidos ¿se debate? entre prestarle apoyo o no a Bush,

¿Qué escenarios se presentan detrás de este debate?, ni mas ni menos que prestarle apoyo al PEOR PRESIDENTE de USA , por un monto de 700 mil millones de dólares( lo que representaría que cada americano tendría una nueva deuda de 6000 dólares con el estado)o NO PRESTARLE APOYO AL ULTIMO PRESIDENTE DE USA.

¿Exagerado? Muy probablemente pero tanto Bush, los neocons y las corporaciones que los apoyan , son EXPERTOS EN EXTORSION. Y han presentado la aprobación de éste paquete como VITAL para la supervivencia de la Nación.

Primero fue el tema de la seguridad nacional; les fue muy bien ya que con ese pretexto han invadido dos países y van por más, ahora es la CRISIS DE LOS MERCADOS FINANCIEROS, que empezó mucho antes con la caída de Enron y WorldCom, y en ningún caso se buscará a los responsables sino que la intención es que todos saquemos la tarjeta de crédito.

Ahora bien que harán los Demócratas? Harán lo que esperan los clientes, perdón , los votantes; como permitieron que se invadiera Irak y Afganistán van a poner el gancho para que entre todos paguemos la fiesta.

No nos engañemos estamos viviendo la era de las democracias extorsionadas por las corporaciones

Sincerator