Vida Nueva

La colisión era inminente, el vehículo derrapaba sobre el pavimento mojado, al final terminó su recorrido chocando contra un árbol al costado de la ruta.
La sangre brotaba, se filtraba por un profundo corte en su cabeza por sobre la oreja derecha.
Su cuerpo comenzó a entumecerse, sintió que el frío invadía su cuerpo y se dispuso a morir.
Cuando la ambulancia llegó al lugar ya había perdido el conocimiento, la trasladaron hasta el hospital del pueblo.
Allí ingresó directamente a quirófano, las heridas internas eran aún más graves que las de su cráneo.
En el momento de la intervención, unas imágenes llegaron hasta su cerebro, la fiesta de cumpleaños de su madre, su padre ebrio golpeaba a su hermano a la hora de la torta; su casamiento quizás el día mas feliz de su vida, la que luego se convertiría en un infierno, un trabajo mediocre, un esposo poco gentil, la vida no era lo que ella había querido para sí.
De pronto una luz cegadora y al fin sintió paz.
Tres días más tarde despertó, su madre, sus hermanos, y sus hijos rodeaban su cama.
Ya habían enterrado a su esposo.




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, , hilda-urrutia dijo

Gabriela: Muy bueno el relato. Me recordó esa frases del siglo XIX en el que se decía que el mejor estado de una mujer era la viudez. En las ricas porque gozaban del dinero del muerto, y en las pobres porque no debían trabajar para alimentar al muerto. Cuando estoy usando estos instrumentos tecnológicos de maravilla pienso lo dispar que son los adelantos en el campo de lo social: parece que de las cavernas hubiéramos dado sólo un par de pasos.
Felicitaciones y un beso, Hilda.