La manipulación de la historia lejos del conocimiento

Distraer a la opinión pública, justificar cualquier acto de gobierno y resaltar los logros, aún cuando los mismos sean pocos. Esos son los reprochables criterios que se hallan implícitos y que se respetan fielmente desde la cúpula del poder.

Durante las últimas semanas gobernó la ambición de simpatizar a la masa y utilizar con despropósito la historia y los festejos por una fecha especial y significativa en la historia de la república, sea en su totalidad, o bien alguna celebración regional.

Ello justamente viene sucediendo apenas comenzó el año 2010, incluso desde antes, cuando se lo presentó como el año del bicentenario.

 

Hay una realidad innegable: El 25 de mayo se conmemora los dos siglos de un acontecimiento que catapultó los sueños de libertad de un pueblo sometido al poder colonial español y que fue representado por patriotas que desde aquellos conflictivos tiempos soñaron una república independiente, solvente e igualitaria.

 

El problema radica en como se aprovecha a nivel político la antesala a tal importante momento. Y allí nos retrotraemos a las ideas que inauguraron este texto. La opinión pública esta ávida de paz social y económica. Pero la compleja – y nada fácil – actualidad política de la Argentina ha puesto en jaque, y en severa crítica, a cada accionar del Gobierno Nacional, y también de los grupos opositores, que no deben creerse exentos.

 

En este contexto, la cercanía de una fecha “cumbre” cae como anillo al dedo para que todos, en especial aquellos que tienen el poder y capacidad para tomar decisiones, se disfracen temporalmente de patriotas nacionalistas, y realicen cada acción, tomen cada decisión, en el nombre del “bicentenario”. De distraer, justificar y resaltar se trata.

 

La peor variable de la memoria desordenada que solemos tener como país a nivel cultural, es la deformación de la idea y conocimiento que de sucesos pasados se tiene como pueblo.

Tanto se ha hablado del Bicentenario, y tan poco se ha explicado. La escasez de documentales o programas dedicados enteramente a la cuestión fue reemplazada por anuncios, propagandas políticas y discursos que simplemente se llamaban a unirse para celebrar el “bicentenario de la patria”.

 

Si el martes se festeja el Bicentenario…

¿Qué se festejará el 9 de Julio del 2016?

 

¿Qué se festeja precisamente?

 

El 25 de Mayo de 1810 se consolidó oficialmente la intencionalidad libertadora que por aquellos momentos gestaban un grupo de criollos que, sabidos de la caída del Rey Fernando VII en España a manos del conquistador Napoleón Bonaparte, tomaron partida de la compleja situación europea y convocaron para conformar lo que luego se recordaría como el primer Gobierno Patrio.

 

Ese conjunto de individuos, de diversa procedencia y formación, tomó las riendas políticas de un vasto territorio en crecimiento que sufría las injusticias del colonialismo español.

Dicho poder, representado por estas tierras del sur en la persona del Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros Cisneros, vio severamente cuestionada su autoridad en los hechos de la llamada “semana de mayo”. En ese lapso, el Cabildo abrió sus puertas para tomar la decisión final: la destitución del virrey y la conformación de la Primera junta de Gobierno.

 

Aquel “plantel” de elegidos se conformaba de la siguiente manera:

El Presidente de la Primera Junta fue Cornelio Saavedra (Militar). Los secretarios: Juan José Paso (Abogado) y Mariano Moreno (Abogado, político y periodista).

Los vocales de la Junta de Gobierno eran: Manuel Belgrano (Abogado y político devenido valientemente en militar), su primo Juan José Castelli (político y abogado), Manuel Alberti (Sacerdote), Miguel de Azcuénaga (Político y Militar), Juan Larrea (Comerciante de origen español) y Domingo Matheu (Político y Militar)

 

Lamentablemente, la feroz dinámica que aquellos tumultuosos tiempos de organización trajo consigo las profundas diferencias entre los personajes de la historia que, con miradas marcadamente diferentes, lucharon, desde las ideas, y desde la violencia física en casi todas las ocasiones, por imponer sus visiones de una república perfecta.

 

Los radicales sueños de progreso económico, educativo y social de héroes como Manuel Belgrano, Juan José Castelli y Mariano Moreno, totalmente a favor de la ruptura completa del vínculo con España, hallaron muy dura resistencia del conservador modelo de Gobierno que encabezaba Cornelio Saavedra, Jefe de las Milicias. La intención de no desligarse de la “Madre Patria”, y de someterse a los intereses de un nación más poderosa seguirán latentes con el paso de los años. Bernardino Rivadavia fue, irónicamente, uno de los estandartes de aquel modelo.

 

Y ese fue el eje que marcó el paso de los años, hasta la tan ansiada Independencia, y aún muchos, muchos años después de conseguida – y reconocida – la misma.

 

La falta total de concordancia y unificación de criterios, triste costumbre que nació con la patria, se extiende hasta la actualidad. Sin el uso de las armas de por medio, la confrontación mediática y la disparidad extrema de criterios en beneficio de las crisis institucionales es la realidad con la que se acerca el bicentenario de la revolución de Mayo.

 

La alegría popular que debería irradiar la aproximación del 25 de Mayo se opacó ante el avasallamiento del poder central por presentar sus credenciales ante la dubitativa población, y enmarcar cada acto masivo de gobierno dentro del concepto de patriótico. No obstante, no es patrimonio exclusivo de la administración actual estas artimañas. Las fuerzas opositoras – hoy – del gobierno también hacen uso de la celebración como oportunidad para la campaña, en vistas del 2011. Eso es lo lamentable, lo triste, y lo reprochable.

 

Y aunque nadie puede, en su sano juicio, pedir la unión de contrincantes políticos, lo mínimo que se podría esperar es la unificación de criterios.

El fin debería ser el  reunir a una población peligrosamente dividida, y estimular el nacimiento del sentimiento nacionalista con conocimiento de causa, y no sencillamente estimular el apasionado pero vacío izamiento de una bandera por el solo hecho de creer adorar colores que gran mayoría no sabe como, cuando ni donde se decidieron.

Conocer genera mucha más seguridad y entendimiento entre hermanos, que la confrontación de individuos con discursos sin argumentos válidos más que la necesidad obligada de responder al poder mismo que baja desde los agrupamientos políticos más importantes y armados. Sean oficialismo o no.

 

Educar a largo plazo será el salvoconducto para un pueblo castigado por los errores propios del pasado y el presente. Lo único que faltaría es invertir con responsabilidad, no solo con la moneda, sino con la conciencia y la palabra. Soñar no cuesta nada. El reto es luchar por hacer realidad un sueño. Eso hicieron los verdaderos héroes del pasado. Aquellos que hacen 200 años imaginaron un país.


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