Los años vienen, los años van. Los deseos persisten.
El desear refiere a algo más que el simplemente querer. El desear implica una necesidad, una urgencia o el reflejo de una ambición. Ello puede orientarse a un objeto, una situación o, como en la mayoría de los casos, hacia una persona o grupo de personas.
Desear significa modificar o potenciar. Siempre, como seres en constante dinámica, algo queremos cambiar a mejor, o potenciar tras una etapa de éxito, gloria o satisfacción.
Pasa un año, enseguida otro lo reemplaza. Pero nada más es el calendario. Lo que prevalece es el ánimo de la gente, la comunidad, la sociedad, que acompaña esa vuelta de página.
Ver con ojos esperanzadores el futuro más cercano es la forma más simple – y menos dolorosa – de vivir días en que todo lo que nos rodea toma un tinte más colorido, aunque a veces ello implique solo una puesta en escena, cuando la vida particular de cada individuo ha tenido de todo, pero sonrisa en escasa proporción.
Nada de lo que nadie diga borrará lo peor. Nada de lo que nadie desee por el simple hecho de decirlo se cumplirá. Todo se encuentra en lo más profundo de cada ser.
El sentido común nos empuja a admitir que la erradicación de lo más corrupto y podrido de la sociedad no es posible con el solo hecho de creer que el fin de año signifique algo más que eso: el fin de un año.
Pero la utopía de un pensamiento esperanzador toma mayor vuelo cuando sabe interpretarse que hacer con ello que se desea. Y el concepto es tan simple al mencionarlo, y tan complicado al tratar de aplicarlo: Comprometerse.
Comprometerse a poner el tan famoso ‘granito de arena’ a una sociedad que aún con sus diferencias, algo mejor desea.
Con la llegada del 1º de enero no hara efectiva presencia la justicia, ni la seguridad ni el bienestar económico en sus máximas expresiones. No pasará el 2º ni el 3º día del mes.
Pero puede suceder. Solo hay que comprometerse. Naturalmente, muchos de los deseos exceden el poder que en nuestras manos y mentes poseemos. Dependeremos de ‘alguien mas’, que tenga la facilidad de administrar, conceder, dialogar, y proceder.
No obstante, la sociedad en su conjunto, y subdividada pero mirando al mismo horizonte, puede lograr ceder muchas barreras que parásitos del poder y allegados al más impuro manejo dirigencial intentan, enmascarados, tratar de mantener en pie.
Solo hay que comprometerse. Con el del al lado, con el de enfrente. Saber cuando animar, saber cuando aconsejar, saber cuando denunciar, y saber cuando el límite legal y moral se ha excedido. En cada uno la posibilidad de ello se esconde. Y en cada uno se haría visible la respuesta al mayor o menor de los problemas.
En el más doloroso de los momentos, o en el más célebre de los éxitos. Solo hay que comprometerse. Y comprometerse es querer. Y querer es desear.
Y desear es lo que la noche del 31 todos harán. A partir del 1º de enero, de cada uno de nosotros dependerá, convertir el deseo, propios y ajenos, en realidad.
Con el permiso de aquellos quienes puedan leer mi mensaje, me tomo la libertad de enviar un saludo particular.
¡FELIZ AÑO A TODOS Y CADA UNO DE AQUELLOS QUE SE MANTIENEN A MI LADO, CON QUIENES TENGO LA SUERTE DE TRATARME EN LO COTIDIANO, AQUELLOS CON QUIENES POR LÓGICOS CAMINOS DE LA VIDA LA COMUNICACIÓN SE HA DISIPADO, Y TODOS CON QUIENES ME HE TOPADO! EN DEFINITIVA, A TODOS QUIENES HAN ENRIQUECIDO MI PASO POR EL 2009 EN TODOS LOS ESPACIOS Y LUGARES EN QUE ME HE MOVILIZADO. LOS MEJORES DESEOS PARA EL 2010, CON MUCHO CARIÑO Y AFECTO. EN POCAS HORAS, YA INMERSOS EN UN NUEVO AÑO, NOS ESTAREMOS VIENDO, CHARLANDO Y RECORDANDO. J
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El capitalismo entiende muy bien la maquinaria del deseo. La convierte en consumo.Y Schopenhauer tiene bastante que decir acerca del querer. Te lo recomiendo.