El complicado panorama del pasante.
Hallar un trabajo para un estudiante universitario resulta tan complicado como útil para su formación una vez que lo encuentra, y ya inmerso en el mundo laboral, se convierte en el espacio donde se reparten las energías, en conjunción con el estudio, para aprender y explotar al máximo las posibilidades que la empresa le provee, sea cual fuere.
La sanción de la nueva ley de pasantías número 26.427 (que deroga la anterior ley nº 25.165) a fines de diciembre del último año recibió aplausos y críticas por igual.
Por un lado, hacen presencia nuevos beneficios que percibirían los estudiantes y que las empresas sin restricciones deberán cumplir a rajatabla.
Pero consecuentemente, esas ventajas aparentes reducen el abanico de posibilidades, ya que la reducción de horas, sumada a la relación directa que la pasantía tendría con la orientación educacional del estudiante, reducen las chances de búsqueda por parte de los empleadores, quienes además este año, en vistas de las dificultades económicas que se avecinan, no arriesgarán recursos monetarios en jóvenes inexpertos.
Los más perjudicados: aquellos alumnos de los primeros años de carrera.
Al visto bueno que los legisladores de manera unánime le dieron al proyecto – con el argumento que se regularizaría un sistema que podía desembocar en el fraude laboral por parte de las empresas, probable, y de hecho cierto – se le opusieron las voces que afirman que la aprobación de la ley se debe estudiar desde la intención de quedar bien con los sindicatos, razón que incluye la poca utilidad que para los mismos empleadores tiene de ahora en más contratar a un pasante.
La carga horaria estipulada por el texto fija el límite de 4 horas solamente, en lugar de las 6 horas antes establecidas, aunque con la obligación a nivel contractual de poseer cobertura de una obra social y de una ART (Aseguradora de riesgos de trabajo)
No obstante, el pasante, que en la nueva ley solo gozaría de un año máximo de práctica profesional, con la posibilidad de 6 meses de prórroga, no formará parte del staff empresarial como ocupante de una vacante en un puesto o como creación de empleo antes no existente. Otro punto más que reduciría la intención de búsqueda.
Su posición será paralela a todo ello, lo cual lo convierte en una “inversión” poco confiable y redituable para la organización, más teniendo en cuenta que en caso de “irregularidad” se sobreentenderá la existencia de una relación formal de trabajo, que conllevaría al estudiante a realizar reclamos y percibir beneficios más allá de los estipulados, incluido el salario.
Sin embargo, desde varios sectores se destacó la intención pedagógica que encubre al renovado sistema de pasantías.
Esto implica el compromiso por parte de la empresa de suscribir en el contrato, además de las condiciones específicas de trabajo, la alineación con respecto a la orientación educativa del estudiante a nivel académico, cuestión que se delineará en conjunto con la nueva figura del “docente guía”, proveniente de la institución educativa de la que el estudiante forme parte.
En cuanto al salario, se determinará acorde a las horas de trabajo – máximas, 20 por semana – y el convenio colectivo de trabajo al que este subscripto el organismo u empresa contratante.
El nuevo marco legal que se ha establecido para el desarrollo de pasantías en el país puede ser estudiado desde dos perspectivas.
Desde la perspectiva oficialista y de quienes la apoyan, se destacan las ventajas de contratación que el pasante gozará y como realizará una actividad laboral en función de su carrera.
Más allá de ello, las nuevas condiciones que se imponen por ley no estimulan al empresariado para hacer uso del servicio de un estudiante. Muchos beneficios por pocas horas y por ser un sujeto que no formaría parte del staff de la empresa, lo cual saca a la luz una contradicción no tenida en cuenta.
Con respecto al trabajo en concreto, muchos estudiantes de carreras con nivel de apertura laboral baja verán cerradas puertas que los podía sumergir en el mercado desde otro lado, lo cual podía ser interpretado como erróneo, o como enriquecedor para su educación y formación, no solamente académica, sino también social – Ejemplos: Cadete, administrativo y parecidos.
Las dudas se irán aclarando a medida que las distintas casas de estudio impartan las condiciones a los estudiantes que busquen adherirse al sistema, aunque la aprobación de la ley generó en el mismo alumnado suspicacias y desconfianza, que se evaporarán o acrecentarán de acuerdo a las chances que en particular se puedan disfrutar o no.
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soy pasante y mi contrato vence el 24 de julio, q ocurriria conmigo teniendo en cuenta q las empresas tienen 180 dias para adaptarse a la nueva ley??