TUPÁ

“Rara vez pienso sólo con palabras”.

Albert Einstein

Los mitos y leyendas originarios nos hablan con mucha mayor claridad que la razón de los hombres.

Saga es la Diosa de la Historia y también es una senda. Si avanzamos en el camino hacia el pasado, encontramos que el de Tupá es la saga mitológica guaraní más interesante del continente, porque acertó en predecir el desastre ecológico incubado en el mundo actual.

Tupá, también conocido por Oreyerá o Ñamandurueté, es hacedor del bien, siendo el espíritu supremo del trueno, porque éste es Arasunú, en el cual Ara es el cielo, el alto firmamento por excelencia, y Sunú la onomatopeya del terrible retumbo del trueno. Osunú es el trueno bueno, pero la sabiduría guaraní entendía que todo ente tiene su contrario-asociado. Las dos mitades “necesarias”. ¡Que extrañamente zen y dialéctico! El concepto de nuestros primeros dioses apoyaban su pluma en una realidad divergente y, a la vez, concordante; en donde se necesitaban de las dos fuerzas para acrecentar la propia identidad: lo malo y lo bueno.

Entonces, de modo análogo y por oposición, existía Añá el dios del mal –asociado al mismo diablo– que se dedicaba a confrontar con su enemigo Tupá y a hacerle la vida imposible, queriendo imponer las calamidades. Por eso el bueno de Tupá, apoyado en las fuerzas naturales, salía a pelear contra la lógica de la linealidad y la villanía de Mandinga.

Entre los primitivos tupíes y los botocudos, el relámpago Ara-Berá o Tupá Berá, era el Dios Tupí que se confundía con el cielo infinito y, usando el lenguaje de su brillo eléctrico, enseñaba a los humanos que debían cuidar la tierra como a sus propias vidas y les recomendaba no alterar la armonía vegetal, animal y mineral que los dioses habían otorgado en préstamo a los habitantes. El equilibrio natural era la mayor herencia a respetar y la depredación era sancionada con la respuesta de las fuerzas naturales. Además, debían de hacer oídos sordos a los ofrecimientos desleales de Añá, la deidad que sólo les ofrecería ignominia y “macanas”.

De todos los dioses americanos Tupá fue el que reinó sobre los territorios más vastos. Su imperio se extendía desde lo que hoy es la península de Florida, abarcando todo el litoral del Atlántico hasta el Río de la Plata. Su influencia era tan preponderante que los pueblos querandíes, caribes, tupíes, guaraníes y charrúas eran adoradores fervorosos del Tupá. Ellos sabían que veneraban a un dios que, morando en las alturas montañosas, les había dado sobradas muestras de su altruismo y que (¡atención!), no sólo producía rayos, lluvias y vendavales, sino que en su furia ante las transgresiones de los hombres al medio ambiente, podía generar también terremotos.

Ninguna divinidad europea ni asiática ejerció un poderío más extenso que Tupá, pero los viejos sabios de las tribus habían escrito para las futuras generaciones que cuando llegara el santo sacerdote blanco desde muy lejos –y que haría alianza con Añá- comenzaría el crepúsculo del afable dios guaraní.

Y la profecía se cumplió: de más allá del océano vinieron los nuevos ocupantes y el dios del trueno fue vencido en muchas batallas por el soberbio Añangá Memby, la nueva personificación del desastre.

Curiosamente, los primeros jesuitas, que intentaron dirigir el culto a Tupá (porque significaba el Principio del Bien), se encontraron a lo largo de sus catequesis, que no sólo significaba una superstición literaria del mito de Jaraparí, sino que el poder de las fuerzas naturales del bien estaba convocado, en cada cita, por singulares ritos y danzas que los originarios pobladores ejercían en los momentos de crisis.

Los evangelizadores ya en Europa tampoco habían dado crédito a la existencia de Júpiter Tonante, el arremolinador de nubes de la Grecia de Zeus.

¡Qué error!

Hoy, siglo XXI, la más avanzada ciencia ha descubierto el papel fundamental que cumplen los relámpagos en el medio ambiente planetario. A su parecer, los huracanes son impulsados por la tala de bosques y actúan normando el eco sistema. Mientras que los rayos trabajan en forma directa sobre la ionización del magma, creando de esa manera nueva vida –llamada plasmacélulas- en su titánica y eterna lucha contra la devastación perseguida por el diabólico Añá.

Ese malmandado de Añá, que a veces gana batallas y a veces las pierde.

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( “… pero, Tupá supo internarse en ese futuro amenazante, y entonces esparció sobre el caribe generosas semillas de Tabanuco, varios huevos de Iguanas verdes de papada hinchada y una ignota a-materia mineral que, un próximo premio Nobel, anunciará como pilares en la lucha contra el calentamiento global… y rayos, muchos rayos” ).

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Rosa Esther Moro
Septiembre 7, 2008, 7:04 pm, Reportar este Comentario Rosa Esther Moro dijo

Gracias Juan: por esta reseña de mitólogia guaraní .Me gustaría saber más sobre este tema. Todos los días en altar personal pido a Tupa para que se apiade de nosotros y sobre todo de las venideras generaciones. Pues va resonar la voz de la tierra con toda su fuerza y esplendor. Amrit mi avatar me dice: que el caos parirá la luz..

anonimo
Enero 14, 2009, 12:52 pm, Reportar este Comentario anonimo dijo

necesito saber mas porfabor

Anónimo
Enero 19, 2009, 5:25 pm, Reportar este Comentario Anónimo dijo

yo creo q este mito mitologico no tiene q ver cn nada . Esta historia es bonita pero yo creo q hay mucho DIOS.

Anónimo
Enero 19, 2009, 5:27 pm, Reportar este Comentario Anónimo dijo

TE DOY LA RAZON. POR PONER ESTE COMENTARIO. DIOS SOLO HAY UNO Q ES DIOS. Y YO TAMBIEN NECESITO SABER MAS¡¡

anonimo
Enero 26, 2009, 9:36 pm, Reportar este Comentario anonimo dijo

gracias porenseñarmejuan

alicia
Febrero 4, 2009, 6:22 pm, Reportar este Comentario alicia dijo

Me encantó la historia de saga ¿cuanto aprendemos? qué bueno es tomar la sabiduría que nos regalan personas como tú, Gracias y sigue en tu búsqueda del misterio más maravilloso -la Creación.

LUCINA MEDINA DE BARRY
Marzo 21, 2009, 8:51 pm, Reportar este Comentario LUCINA MEDINA DE BARRY dijo

Estimado Juan, Quizás cuando el hombre blanco pisó tierras Americanas trajo
con él la codicia que existe hasta hoy día. Puesto que los nativos así como los animales sacan de la tierra para sobrevivir lo que nesecitan y no mas mientras que el
hombre no aborigen quiere sacar todo y mas hasta su destrucción.

Realmente los conquistadores o colonizadores vinieron a América con armaduras
caballos y fusiles en busca de riquezas y quisieron acabar con la población indígena
de todos los países Americanos. Estos indios fueron atropellados y abusados
y asesinaron a aquellos indios que entraban en sus pasos.

Tal vez la diosa Tupa’ pudo ver el peligro, la codicia y la ignorancia de esos llamados
Conquistadores y tubo que usar su inteligencia para proteger a los indios de estos
Bárbaros sin conciencias. Tal ves Tupa’ vio también sus debilidades y sus
supersticiones y cayeron bajo el hechizo de Tupa’ que en mi entender fue muy sabia
Puesto que pudo ver en estos hombres sus codicias y maldades, y el deseo vehemente de lo material sin importarles la naturaleza y lo espiritual.

Gracias por enriquecernos con tus palabras.
Desde Sydney Australia.
Te saluda, Lucina Medina de Barry

anonimator
Noviembre 24, 2009, 1:54 pm, Reportar este Comentario anonimator dijo

esta bn este mito pero necesito saber mas gracias x todo XD

rocio
Mayo 24, 2011, 2:55 am, Reportar este Comentario rocio dijo

muchas gracias por esta informacion,me sivio dde mucha ayuda,..!!xD…

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