Descuentos con tarjeta, otra injusticia mas del capitalismo, y van…
A diferencia de los sistemas socialistas, el capitalismo es un sistema intrísicamente injusto. Basado en que el egoismo y la codicia de los individuos beneficiarán a la sociedad en su conjunto, este sistema aboga por la ausencia del estado y prefiere en cambio que la justicia quede a cargo de una “mano invisible”. Es decir, para el capitalismo que los empresarios intenten exprimir al máximo a sus trabajadores, y que cuando no les rindan mas los descarten sin pagarles un peso es beneficioso para la sociedad. El estado no debe intervenir, ya que los ricos y poderosos con su egoismo beneficiarán a todos. Demás pruebas de esto da la historia. Ya desde los tiempos biblicos donde los ricos vivian en palacios cubiertos de oro se encargaban que a los pobres no les faltaran carpas. Posterirormente los ricos griegos trataron de modo ejemplar a sus esclavos y fundaron una sociedad modelo, en la que solo tenían derecho quienes tuvieran propiedad. Los romanos también tuvieron mucho respeto por los pobres a quienes esclavizaban para luego convertirlos en ídolos deportivos si lograban derrotar a un par de leones. Y ni hablar de la edad media! Lo bien que la pasaban los pobres dandole el 90% del fruto de su trabajo a los nobles y a la iglesia para que pudieran construir Notre Dame o palacios como Versailles. Y claro, el máximo cuidado de ricos a pobre fue el de los pioneros industriales ingleses, que se devivían por darle seguridad a los chicos pobres de 6 años que trabajaban 14 horas diarias en sus fábricas a cambio de un par de chelines.
El capitalismo se basa en la libre competencia, el estado no interviene y que gane el mejor. El mas rico será el mas capaz según el capitalismo. Y esto quizás sería cierto si todos partieran con las mismas condiciones. Pero evidentemente enfrentar a un chico sin educación, desnutrido y sin techo con otro cuyo padre tiene 50 fábricas, podría ser para algunos entendidos una competencia un tanto desigual.
Veamos esto desde el punto de vista práctico. En el capitalismo por el solo hecho de ser rico, uno automáticamente se vuelve mas rico. El hijo de Rockefeller por tener 1.000 millones de dolares en un banco gana al año el 5% de esos mil millones. Sin hacer nada gana 50 millones por años. Mientras Rockefeller Jr. no hace nada en todo el año, el hijo del verdulero Fernandez trabaja 12 horas por día, y con lo que gana le alcanza para sobrevivir y nada mas, a fin de año sus ganancias son 0. En el capitalismo el que es rico es cada vez mas rico, no por mérito, sino porque así funciona el sistema.
Uno ve por la calle “compre 2 Nextel y llevese el tercero gratis”. El que tiene plata se lleva 3 telefonos al 66% de su valor. El que tiene poca plata se lleva un telefono al 100% de su valor. El que tiene plata tiene un abono y paga 0.40 centavos el minuto hablado. El que no tiene plata tiene tarjeta y paga $1.50 el minuto. El que tiene plata tiene gas de red, el que no tiene plata tiene garrafa y le sale el doble. Al que tiene plata le regalan una cena por asistir a una charla sobre tiempos compartidso. El que no tiene plata se tiene que pagar su propia cena.
Y en su afan de superarse el capitalismo ahora inventó lo inentendible: los descuentos con tarjeta. El que tiene tarjeta paga menos que el que paga en efectivo. Para tener tarjeta de crédito tenemos que tener capacidad de pago, y para esto obviamente, tenemos que tener dinero. Ya me pasó muchas veces, de estar pagando algo y que se acerque una persona humilde preguntando “y en efectivo no hacen descuento?” para encontrarse con un no. Entonces el que tiene plata puede hacer la compra del supermercado con descuentos del 10, 15, 20 y hasta 25%, mientras al pobre que paga en efectivo no le descuentan nada.
Si yo me quiero comprar una tele, lo puedo hacer con 20% de descuento y en 12, 20 o 30 cuotas. El pobre lo tiene que hacer en efectivo, y advierto por las dudas: la gente que no tiene tarjeta de crédito también tiene derecho a tener televisión, computadoras y lavaropa. Siempre hay algun retrograda que salta con un “ah pero tan pobre no es si tiene para una tele”. Y el problema es que hoy en día la tele, la heladera, el lavaropas y la computadora se conviertieron en equipamiento básico de cualquier hogar. Y el hijo de un albañil le costará mucho progresar en la sociedad si no dispone de una computadora en su caso. Los albañiles no son precisamente indigentes, muchos ganan bastante bien. Pero distan de ser ricos obviamente, y el trabajo suele ser informal por lo que no tienen acceso a una tarjeta. ¿Que hace albañil entonces cuando su hijo le pide una computadora y no puede pagarla? Sacá un “crédito en el acto” que cobra intereses usureros del 50 u 80%, para pagar en efectivo. Es decir, el pobre albañil paga en efectivo el 100% del precio y luego debe en cuotas con un 50% de interés. El que tiene tarjeta paga con 20% de descuento y en 12 cuotas sin interés. La justicia social, bien gracias.
Es tan rídiculo este sistema, que incluso afecta a los que tenemos la suerte de tener tarjeta. Ahora que hacen descuento en todo, ni loco me compro algo sin descuento! Vean la fotito a la izquierda, decime que te voy a pagar 8300 pesos por una tele si al de al lado que tiene la tarjeta le sale 6.600?? Yo no creo que el señor Coto sea tan bueno como para regalarle 1.700 pesos al de la tarjeta, lo mas seguro es que nos esté cagando a todos los demás, y como no me gusta que me caguen, no compro. Mi última tele me la compre hace 16 años, esperar 6 meses mas no me cambia nada, no tengo apuro, no me muero si no tengo una tele nueva mañana.
Cuando vino el remedro de Queen saqué entradas para sorprender a mi novia. Sin percatarme que ella tiene “Club La Nación” y que por ello tenía una promo de “2×1″. Sabés lo boludo que te sentís al pagar algo el doble de lo que sale?! Por esa experiencia es que estoy hace meses esperando por comprarme una tele. Imaginate que me la compro y al otro día un amigo se la compra con 1.000 pesos de descuento!
Y así pasa con todo. El pensamiento del consumidor ahora es comprar con descuento o no comprar, a nadie le gusta que lo caguen. Alfredo Casero tras muchos años está presentando un show humorístico en el teatro. Con un amigo nos morimos por ir, el gordo es nuestro ídolo humorístico desde la época de Cha Cha Cha, si la entrada costara 200 pesos iríamos igual, cualquier cosa por verlo. Y sin embargo hace un mes que está en cartel y todavía no fuimos. Es que mi amigo me dijo, razonablemente “banquemos un par de semanas a ver si ponen un descuento”. El tema no es la plata, sino no sentirse un completo idiota por pagar el doble del asiento de al lado.
Son las incoherencias del capitalismo, esas contradicciones que hacen que el sistema no funcione yque tras dos siglos haya mil millones de pobres.


Seguro suena conformista lo que digo. Concuerdo con lo que decis, pero lo malo es que la alternativa funciono peor aun y encima se convirtió en una picadora de carne humana, sepultándose a si misma por su propias incoherencias que son tan o mas grandes que las del capitalismo.