Octubre 1, 2008 | Por gonza | Claves: dolina, escondida, estrategia, jugar, tactica | # Enlace permanente

DOLINA, Alejandro, ” Táctica y estrategia de la escondida” de “ Crónica del Ángel Gris”.
No se sabe muy bien cuáles eran los verdaderos fines de la Sociedad Amigos de la Escondida. En cambio está claro que tales fines no se cumplieron.
Sin embargo, hace ya algunos años, la identidad solventó la edición de un pequeño folleto titulado Reglamentos, tácticas y estrategia del juego de la escondida. En su momento, el trabajo despertó agudas controversias.
Hoy que los ánimos están amansados hemos querido exponer el asunto ante nuestros lectores, quienes seguramente ignoran la mayor parte de los detalles de este juego en vías de extinción.
CAPÍTULO l: DEL NÚMERO DE LOS JUGADORES
Puede jugar a la escondida un número cualquiera de jugadores. el mínimo es uno. Cabe señalar que en este caso el juego es especialmente aburrido: el único jugador se busca a sí mismo – lo que es aun más tedioso – busca a otros inexistentes jugadores hasta que se desalienta y abandona.
Con dos participantes se gana un poco de acción y puede decirse que el clima ideal se logra cuando intervienen más de seis y menos de veinte personas.
Asimismo cabe advertir que resulta sumamente engorroso desarrollar el juego con más de ochenta jugadores. Los buscadores equivocan los nombres de quienes se ocultan y con toda frecuencia se ven obligados a llevar un registro escrito en el que constan las personas que ya han sido descubiertas y las que aún permanecen en lugares desconocidos. Por otra parte, es fácil razonar que cuando mayor es el número de jugadores, más trabajoso será hallar escondites vacantes, con el consiguiente deslucimiento del juego.
CAPÍTULO II: EL LUGAR DONDE SE JUEGA
La escondida puede practicarse tanto en lugares abiertos como recintos cerrados. Siempre es preferible elegir horarios nocturnos, pues las tinieblas suelen mejorar la calidad de los escondrijos.
Así, cuando se juegue en casas o departamentos, convendrá atenuar las luces . Aquí se hace indispensable una aclaración fundamental: es necesario que antes de comenzar el juego se fijen expresamente los límites geográficos de su extensión. Fuera de ellos estará prohibido esconderse.
Alguno heresiarcas pasan por alto esta acotación y nos hallamos entonces ante un juego cuyo marco es el mundo entero. Es así como muchos jugadores se esconden en barrios alejados y aun en otras provincias, retrasando el desenlace de la competencia hasta el punto de arruinarla por completo.
Nota: el folleto no menciona la interesante opinión de Manuel Mandeb, quien creyó entender que la escondida era un juego sin límites. Para el pensador árabe la escondida perfecta debía ser jugada por toda la estirpe humana, su escenario era el universo y su duración la eternidad. Así, el propósito final de la Historia puede consistir en el nacimiento de un futuro Elegido, que se encargará de librar para todos los compañeros en un acto que marcaría el fin de los tiempos.
CAPÍTULO III: FINALIZACIÓN DEL JUEGO
La escondida no tiene ganadores ni perdedores. Por eso la finalización del juego debe fijarse en forma arbitraria, pero manifiesta. Muchas veces los jugadores abandonan la competencia sin avisar a nadie y muchos participantes tenaces permanecen ocultos durante horas, sin que nadie se moleste en buscarlos.
Los miembros de esta Sociedad conocen perfectamente algunos casos célebres de obstinación. Vale la pena mencionar la gesta del joven Luis C. Cattaldi, que permaneció catorce meses en el quicio de una puerta de la calle Morón, cogoteando sigilosamente en dirección a la Piedra. Los habitantes de la casa solían llevárselo por delante cuando salían y – a veces – le acercaban algún alimento. Finalmente Cattaldi regresó a su domicilio, gracias a los consejos de una comisión de esta misma Sociedad.
CAPÍTULO IV: DESARROLLO DEL JUEGO
La idea fundamental de la escondida es que todos los jugadores se oculten, con la excepción de uno, que será el encargado de encontrar al resto.
Para dar tiempo a la elección del escondite y a la correcta instalación de cada uno en el suyo, el buscador esconderá el rostro contra la pared, como si llorara, y permanecerá en esta posición durante algunos segundos. La medición de este lapso, la efectuará el propio buscador recitando la serie de número naturales en voz alta, hasta llegar a una cifra convenida con antelación (por ejemplo 50). Acto seguido, a modo de advertencia, deberá declamar algún pareado revelador. El más usual es “Punto y coma, el que no se escondió se embroma”. El lugar donde el buscador realiza este ritual se conoce con el nombre de “Piedra”. Inmediatamente comienza la parte más divertida. el buscador recorre el campo de juego y revisa los lugares en donde sospecha que hay alguien. Cuando descubre a algún jugador oculto sale corriendo en dirección a la Piedra, la toca y grita “Piedra libre para Fulano”. Siempre deberá referirse a la persona descubierta de un modo tal que su identidad quede fuera de toda duda. Este punto es muy importante, como ya veremos en otro capítulo.
A su turno, el jugador descubierto puede abandonar su refugio y abandonar su refugio y correr hacia la Piedra tratando de tocarla antes que el buscador. Si lo consigue, será el quien grite “Piedra libre” y a los efectos del juego se reputará que no ha sido hallado.
Por otra parte, todos los jugadores pueden abandonar su escondite y llegarse hasta la Piedra, aun cuando no hayan sido descubiertos. Pero si el buscador los sorprende en su excursión y se les adelanta en la carrera hacia la Piedra, se les considerará encontrados.
El primero de los jugadores que pierda la carrera hacia la Piedra recibirá – como castigo – la obligación de contar en el lance siguiente. Sin embargo, hay un recurso extremo: el último de los jugadores que permanezca escondido puede aventajar al buscador y gritar “Piedra libre para todos mis compañeros”. Cuando esto ocurre, el buscador deberá contar nuevamente.
Desde luego, ya puede colegirse que el participante capaz de culminar exitosamente esta jugada recibirá la admiración y el respeto de todos.
CAPÍTULO V: DISTINTAS TÁCTICAS
Existen buscadores conservadores y buscadores audaces.
Los primeros no se alejan jamás de la Piedra. Tratan, por lo general, de esperar que alguien cometa un error o trate de cambiar de escondite. Esta raza conspira contra la calidad del juego.
En cambio el buscador audaz abandona las inmediaciones de la Piedra y marcha hacia los confines del campo. Se trepa a los árboles, ingresa a los armarios y rastrea minuciosamente los yuyales. Claro, siempre corre el riesgo de ser sorprendido por los jugadores que se han ocultado en la zona opuesta. Pero el juego se torna vivaz y lleno de matices. Abundan las carreras, los rodeos y las sorpresas.
Existen también los jugadores zorros, que amagan dirigirse a la derecha para tentar a quienes se esconden por la izquierda. En cierto momento, salen disparados hacia el otro sector y así es como sorprenden a muchos jugadores novatos que abandonan prematuramente su refugio.
Entre los que se esconden, también hay distintas escuelas. Algunos prefieren los escondites sencillos pero de fácil salida, como los umbrales de las puertas. Otros los eligen complicados y de salida engorrosa: la copa de los árboles, el fondo del canasto de la ropa, etc. Hay también quienes van rotando su escondite y cambian de posición mientras observan los movimientos del buscador.
Los mejores son los exquisitos, que inventan guaridas que sólo ellos conocen y no las revelan jamás. Esta clase de jugadores es la más temida por los que cuentan, pues muy a menudo libran para todos los compañeros.
Sin embargo, el escondite no debe ser nunca impenetrable. A decir verdad, el escondite perfecto termina el juego.
En 1959, en una escondida que se realizó en Villa del Parque, el abogado Gerardo Joseph se escondió de un modo tan eficaz, que nunca más fue visto en ninguna parte. Todavía hoy muchos de sus amigos recorren la barriada gritándole que salga.
Un existoso cuento de Edgar Allan Poe insinúa que el mejor escondite es aquél que está a la vista de todos. En esa narración, todo el mundo busca infructuosamente una carta que en realidad había permanecido siempre a la vista.
Esta teoría podrá ser buena para los cuentos policiales, pero no sirve en la escondida. Infinidad de jugadores han pretendido pasarse de vivos parándose a un metro de la Piedra con cara de disimulo. El resultado siempre es el mismo: el buscador mira extrañado y luego, casi con estupor, murmura: “Piedra libre para el Pololo, que está ahí parado”.
CAPÍTULO VI: INFRACCIONES, ERRORES Y MALENTENDIDOS
Puede ocurrir que el buscador descubra a un jugador oculto, pero equivoca su identidad. esto es muy frecuente en los juegos nocturnos. ¡Cuántas veces se grita “Piedra libre para la Amanda”, después de haber visto a Julián!
El reglamento le permite a Julián denunciar el error al grito de ¡Sangre! Esta expresión debe traducirse como ¡Reclamo! o, mejor aun, ¡Objeción!
Si la gestión prospera y se comprueba la equivocación, el buscador deberá contar nuevamente.
El mismo recurso podrá imponerse cuando se sospeche que el buscador espía o cuando se produce algún hecho exterior que dificulta la normal prosecución del juego. (Por ejemplo, hay una grave lesión de uno de los jugadores o la súbita llegada de un tío al que hay que saludar)
CAPÍTULO VII: ESCONDITES INDIVIDUALES Y COLECTIVOS
Muchos deportistas prefieren esconderse solos. Otros, en cambio, se complacen en compartir su refugio, particularmente con personas del sexo opuesto.
Esta última variante es muy bien vista en los círculos elegantes y constituye una excelente oportunidad para acrisolar amistades y hasta para sellar romances.
Lo más apropiado es elegir un escondite alejado de la Piedra. El lugar debe ser pequeño para lograr un proximidad alentadora, oscuro para invitar a la confidencia y hermético para evitar ser sorprendidos.
Manuel Mandeb refiere una experiencia personal en su libro Mis amores frustrados. Veamos:
“En tres años de jugar a la escondida, jamás había tenido la ocasión de compartir un lugar con Beatriz Velarde. Siempre había alguien que se adelantaba. Al parecer, Beatriz tenía comprometidos sus escondites por varios años.
Una noche de primavera, en el callejón de la Estación Flores, mientras contaba el ruso Salzman, vi que Beatriz entraba solita a la casa amarilla y abandonada que hay en una esquina. Piqué tras ella y alcanzamos a acomodarnos debajo de un fogón en ruinas.
Estaba muy oscuro y alcancé a notar su aliento de chiclets Adams. Los arrabales de su pelo saludaban mi boca.
- Te quiero – le dije suavemente.
- Decímelo mejor – contestó Beatriz Velarde.
Empecé a pensar algo ingenioso, cuando entró el ruso Salzman y brutalmente señaló el final de mi romance.
- Piedra libre para el turco y Beatriz –
- Sangre, sangre – grité yo y era cierto, aunque no me lo creyeron.
Nunca más volví a estar a solas con Beatriz y aquella fue la última vez que jugué a la escondida.”
El folleto de la Sociedad Amigos de la Escondida tiene algunos otros capítulos de menor interés: la ropa más conveniente, uso y abuso de los ligustros, aprovechamiento de carros en marcha, ocultamiento en medio de un familión en tránsito, etc.
En estos días en que la Sociedad ya se ha disuelto y los chicos prefieren otros entretenimientos más científicos, no está demás recomendar calurosamente la práctica de la escondida. Este humilde escriba hace mucho tiempo que no encuentra ocasión de mostrar su destreza en tan apasionante disciplina.
Si algún lector piadoso desea invitarme a jugar, acepto complacido. Aunque me parece que ya es demasiado tarde.
Junio 5, 2008 | Por gonza | Claves: campeón, hijo, presiones | # Enlace permanente
Estoy realizando el Curso de Técnico Nacional de Fútbol y estuve leyendo un libro titulado: Mi hijo el campeón: las presiones de los padres”, y extraje algunos disparadores que nos pueden servir a todos aquellos que tenemos hijos y actualmente se inician en la práctica deportiva. Espero que sume…
- “El cementerio del deporte está lleno de talentosos”
- “Presión: es exigirle al otro más de lo que puede dar”
- “Si Ud. quiere un campeón en su casa, vaya y entrénese. Mientras tanto deje que su hijo juegue y disfrute en paz”
- “¿Cómo es que aquellos que son agentes motivantes primero, luego se transforman en estresores?”
- “Cada argentino cree tener a un Maradona en su casa”
- “Se confunde victoria con éxito y fama con gloria”
- Hay distintos tipos de padres: los que emiten un doble mensaje, los desinteresados, los hipercríticos, los sobreprotectores, los que todo el tiempo vociferan contra el arbitro y el rival, los violentos, los que dan indicaciones como si fueran entrenadores sin serlo… Todos estos son fuentes de estrés y de agresión, pero están también los equilibrados.
- Los padres pueden ser una guía y un agente motivador o un factor de presión. Podemos graficar dos tipos de miradas (padres): uno, el que le pregunta al hijo, luego de un partido, ¿te divertiste? y el otro, que pregunta: ¿ganaste?
- La mayoría de los padres creen tener a un Maradona en su casa y generalmente no es así. Entonces los niños cargan con las frustraciones de los papás. Eso, además de ser producto de un modelo de sociedad resultadista, triunfalista, exitista, tiene relación con el querer “salvarse” por medio del hijo.
- El aumento de las urgencias económicas es directamente proporcional al incremento de las presiones de los padres y el entorno: “presión es exigir al otro más de lo que puede dar”.
-Esta sería la presión externa, pero también hay presiones internalizadas que suelen ser más brutales que las externas. Muchas veces el nivel de autoexigencia puede ser destructivo, con metas demasiado altas: “Tengo que ser mejor, perfecto, no me puedo equivocar”.
- El deporte es concebido como una actividad lúdica, libre, competitiva y voluntaria, donde se juega el deseo propio y no el de otro. Es una escuela ideal para aprender a ser personas, porque establece las reglas, el respeto al otro, la solidaridad..
- Además de los padres, hay otros agentes que presionan o influyen en el niño, principalmente los entrenadores, el entorno y los medios de comunicación.
- El entrenador que no está especializado para trabajar con niños puede confundir los objetivos. Los chicos van a practicar un deporte para tener amigos, o para tener un momento de descarga o de diversión, o para internalizar reglas, y terminan abandonado porque el entrenador los presiona con los resultados y porque los lleva a la competencia.
- El entorno también presiona y genera estrés cuando transmite mensajes opuestos: el padre dice una cosa y el entorno dice otra.
- Los medios también bombardean a los chicos con modelos de gloria, éxito, fama y fracaso. Consideramos que es necesario tamizar estos mensajes.
- “El cementerio del deporte está lleno de talentosos”, esto es así porque hay muchos chicos con buenas dotes técnicas que se han malogrado.
- Y el poeta nos decía: “les vamos transmitiendo nuestras frustraciones, con la leche templada y en cada canción”…!
- “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” Lucas, 23-46
- La miro y no entiendo lo que quiere, está furiosa, me mira con esos ojos grandes, me da miedo, mueve las manos para arriba y para abajo y grita. Está enojada, hice algo malo, seguro que soy malo, pero no sé muy bien, no alcanzo a comprender”. Un deportista.
- “De los 3 a los 13 años, amé cada minuto que pude jugar, y eso se lo debo a mi padre. El tiene mucho que ver con mi éxito actual… pero en la adolescencia sentía que mi padre ponía muchas expectativas en mí. Nuestra relación se basaba exclusivamente en el tenis. Yo quería que él fuera mi papá, no mi entrenador”. André Agassi. Diario Clarín, 29-01-01.
MI HIJO EL CAMPEON: las presiones de los padres LIC. MARCELO ROFFÉ: Profesor de la Universidad de Buenos Aires www.marceloroffe.com
Abril 28, 2008 | Por gonza | Claves: cancilleria, dominios, internet, letra, nic | # Enlace permanente
INTERNET: EL CANCILLER TAIANA FIRMÓ LA RESOLUCIÓN PARA INCORPORAR LA Ñ, LOS ACENTOS Y LA DIÉRESIS AL USO DE LOS DOMINIOS DE INTERNET EN LA ARGENTINA
Con el objetivo de fortalecer el uso de nuestro idioma, defender nuestra identidad iberoamericana e impulsar el Mercosur, el Canciller Jorge Taiana firmó el 9 de abril ppdo. una Resolución para incorporar al uso del servicio de Internet en la Argentina los caracteres multilingües del idioma español y portugués -entre ellos la letra ñ- y añadir el subdominio .gob.ar., reemplazando al .gov.ar., utilizado como referencia de la palabra “government” del idioma inglés.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, a través del NIC Argentina (el registro de nombres de dominio de nuestro país), trabaja hace tiempo en el desarrollo del proyecto que ahora tiene el visto bueno institucional con la Resolución firmada por el Sr. Canciller. Dicho proyecto también abarca el uso de la diéresis y los acentos (en castellano y portugués) y el uso de la cedilla.
Toda la normativa la pueden ver en: http://www.nic.ar/
Abril 22, 2008 | Por gonza | Claves: cortazar, escritores, escuela, garcia, libro, literatura, marquez, principito | # Enlace permanente
Una encuesta elaborada por un sitio de internet instaló a una obra del genial Julio Cortázar por encima de clásicos como Cien años de soledad, El Quijote o El lobo estepario. Se trata de una encuesta realizada a través de internet que reveló cuáles son los libros que los hispanoparlantes consideran más los marcaron en sus vidas. El primer puesto se lo llevó un clásico infantil que, después de todo, no resulta infantil en absoluto. Se trata de El Principito, del francés Antoine de Saint-Exupéry. Es el que más marcas deja a las personas para sus vidas. “Tu vida en un libro” fue una consulta organizada por la Escuela de Escritores española para el Día del Libro. Los internautas dieron sus opiniones a través de páginas de ciudades españolas y de América Latina. La consigna fue escoger el libro que mejor los definiera como personas y explicar por qué los había marcado.
Me gustaría que dejen sus comentarios en mi blog y que contesten la pregunta: Si fueras un libro, ¿ Cuál serías y porqué?
NOTA Y LINK: ESCUELA DE ESCRITORES
El libro que serías si las personas fuéramos libros
A veces, asomarnos a algunos libros nos produce el mismo vértigo que otear un espejo mágico: algunos libros son justo eso, espejos de tinta, como diría Borges, un caudal de historias, personajes y lugares que van dejando un sedimento en nosotros, cambiándonos, contándonos, moldeándonos a su imagen, influyéndonos a través de esas líneas magistrales que parecen, de alguna manera, salidas de las líneas de nuestras propias manos.
Este año, Escuela de Escritores te propone que celebres el Día del Libro mirándote en ese espejo y contándonos cuál ha sido el libro que mejor ha leído tu vida, la lectura que te marcó, el libro que te define, el libro -en definitiva- que serías si las personas fuéramos libros.
Todos tenemos un libro – novela, poemario, libro de cuentos, libreto, obra de teatro, ensayo─ al que no solo debemos agradecer la pasión que sentimos por la Literatura, sino que marcó el rumbo de nuestras vidas. Por tanto, no se trata de escoger el mejor libro escrito jamás, sino aquella obra que, al leerla, nos cambió para siempre.
Un título, un autor, y unas líneas para contarnos por qué ese libro te define, quién es él, quién eres tú, qué ha supuesto para ti.
El próximo 23 de abril, con tu elección y las del resto de los internautas e invitados especiales que participarán en esta iniciativa tejeremos una red de libros de carne y hueso, convirtiendo algunos de ellos en personas de verdad gracias al Proyecto Fahrenheit 451: una comunidad en la que, como en la novela de Ray Bradbury, cada persona lleva un libro en su mente.
http://www.escueladeescritores.com/tu-vida-en-un-libro
Abril 21, 2008 | Por gonza | Claves: diario, letra, pais | # Enlace permanente
Hace ya un largo tiempo que la letra Ñ viene librando una batalla para no dejar de existir. Quiero compartir con ustedes unos artículos y mostrarle como ya en España se pusieron en campaña para darle una mano a esta letra tan sufrida.
UNA AVENTURA QUIJOTESCA
Gabriel Rubio, AFP
MADRID, España – A principios de los años noventa, los 400 millones de personas que hablan español salieron a partir lanzas en defensa de una letra. A simple vista, nada parecía más quijosteco que la denominada “batalla de la eñe”. Fuera del idioma español, era difícil comprender esa campaña universal, que estaba destinada -en el fondo- a preservar nada menos que el alma y la identidad de la lengua: la letra eñe, que se utiliza de manera constante desde el siglo XV, aparece en palabras esenciales del idioma como “español” y “niño”.
Esa auténtica guerra cultural estalló cuando la Unión Europea (UE) impulsó en forma imprudente el proyecto de algunos fabricantes de ordenadores, que pretendían comercializar teclados sin Ñ.
Hasta ese momento, existía una reglamentación que impedía comercializar en España productos informáticos que no tuvieran en cuenta “todas las características del sistema gráfico del español”.
La UE estimó que esa disposición equivalía a una medida proteccionista que violaba el principio de libre circulación de mercancías. Como era previsible, la primera en reaccionar fue la Real Academia Española (RAE). La desaparición de la Ñ de los teclados, proclamó en un informe divulgado en 1991, representaría “un atentado grave contra la lengua oficial”. “Es escandaloso que la CE (Comunidad Europea) se haya atrevido a proponer a España la eliminación de la eñe ( … ) sólo por razones de comodidad comercial”, afirmó entonces el premio Nobel de Literatura 1982, el colombiano Gabriel García Márquez. “Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la eñe no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos”, argumentó.También la poetisa argentina María Elena Walsh reaccionó, a través de texto de enorme ternura publicado por el diario La Nación, de Buenos Aires: “¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta el apócope (…) Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece (…) La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software (…) Luchemos para no añadir más leña a la hoguera donde se debate nuestro discriminado signo (…) La eñe es gente”.
LA Ñ NO EXISTÍA EN EL GRIEGO Y EL LATÍN
La Ñ no existía en el griego y el latín, origen de las lenguas romances actuales, una de las cuales es el castellano. Sólo existía la N, que a comienzos de la Edad Media se reforzó con otros signos, especialmente la I, la Y, la G, e incluso la N duplicada. Al aparecer las lenguas romances vulgares, la duplicidad (por ejemplo en “anno”) se empezó a transcribir con un guión encima, que indicaba que se repetía la letra. Este rasgo caracterizó al español frente a otras lenguas, que acabaron aceptando la n con otra letra para imitar el sonido: ny en provenzal y catalán; nh en portugués; gn en francés e italiano. Esta peculiaridad se usa como símbolo ante otras culturas. Como prueba de ese fenómeno, una casa discográfica edite todos los años un recopilatorio de música en español titulado “Ñ”. En una reciente edición sobre la influencia de la cultura latina en Estados Unidos, el semanario norteamericano Newsweek consagró su portada a lo que denominó la “generación Ñ”. En todo caso, para consolidar la protección de la letra el gobierno español respondió en 1993 con una ley que salvaba a la Ñ, acogiéndose al Tratado de Maastricht, que admite excepciones de carácter cultural. A pesar de su enérgica reacción inicial, la Real Academia minimiza ahora el caso. El repentino problema con la Ñ “fue un asunto movido para tener algo de qué hablar”, asegura el secretario general de la RAE, Guillermo Rojo, para quien se trató de un “problema que tiene que ver con la generalización de procedimientos informáticos y con la homologación”.
En el mismo sentido se expresa el vicepresidente de la RAE, Gregorio Salvador, para quien la supervivencia de la Ñ nunca corrió peligro y la polémica sobre su desaparición o no fue puramente artificial. “Aquello fue un asunto puramente comercial. Había unos señores que de pronto se dieron cuenta de que no la habían incluido en sus teclados y querían vender sus stocks”, insistió.
LOS DOMINIOS .ES ADMITEN LA Ñ
Las webs registradas antes de junio tienen preferencia para registrarse con el nuevo nombre
ELPAIS.com - Madrid – 01/10/2007
A partir del martes 2 de octubre a las 6 horas de la madrugada, la ñ junto con las tildes o las diéresis podrán formar parte del nombre de un dominio .es. Los dominios con estos caracteres y otras peculiaridades del catalán, euskera y gallego podrán registrarse por primera vez a través de cualquier agente autorizado.
Con esta iniciativa Red.es, entidad del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio que tiene asignada en España la autoridad de registro de dominios, cumple con la medida contemplada por Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información que se tramita actualmente en el Congreso de los Diputados. Entre la lista de nuevos caracteres se encuentran: á, à ; é, è; í, ï; ó, ò; ú, ü, ñ, ç y l geminada del catalán. El registro de dominios .es con los mencionados caracteres se pondrá en funcionamiento de forma escalonada. En una primera fase, que comenzará mañana y finalizará a las 18:00 horas del 30 de octubre de 2007, sólo los titulares de nombres de dominio registrados antes del 01de junio de este año podrán solicitar la/s versión/es multilingüe/s de dichos dominios, de acuerdo con las reglas de asignación establecidas en la última instrucción y basadas en los principios de derivación y prioridad. Posteriormente, con un aviso que se publicará con 15 días de antelación, se permitirá la solicitud de nombres de dominios “.es” multilingües a todos los usuarios que así lo soliciten. Una vez que ha pasado el plazo de solicitud de los titulares con preferencia, se abre el registro IDN. Por orden de llegada, se asignan los dominios solicitados y que estén libres. El registro de Dominios de Red.es dispone de una página en Internet con la información disponible en www.dominios.es y un teléfono de información 902 010 755.
http://www.elpais.com/articulo/internet/dominios/admiten/n/elpeputec/20071001elpepunet_5/Tes
http://www.infobae.com/contenidos/347325-100918-0-La-%F1-entra-dominios-internet
Abril 16, 2008 | Por gonza | Claves: che, guevara, pais, revolucion | # Enlace permanente
Hace un par de meses salió publicado en el diario El País de España un editorial sobre la figura del Che que trajo mucho debate. Quiero compartirlo con ustedes y conocer sus opiniones.
Sobre dicho editorial y unos días después de publicado, la redacción del diario bajo las facultades que les proporciona el estatuto publicó el siguiente comentario en discrepancia con el artículo mencionado.
La Redacción discrepa del editorial sobre el Che
EL COMITÉ DE REDACCIÓN, EN NOMBRE DE LOS FIRMANTES. 18/10/2007
La Redacción de EL PAÍS quiere mostrar su disconformidad con el editorial titulado Caudillo Guevara, publicado el pasado día 10 de octubre. Más de dos tercios de los redactores (250) consideran que el texto publicado no abordaba en su totalidad la figura de un personaje como el Che Guevara que, con sus luces y sus sombras, es lo suficientemente compleja para haberla tratado como si no hubiera una escala de grises. El Estatuto de la Redacción contempla la posibilidad de discrepar de un editorial siempre que se logren reunir las firmas necesarias, que cifra en un mínimo de dos tercios de los redactores. En ejercicio de este mecanismo de transparencia y democracia interna, único en la prensa española, se ha habilitado este espacio para dejar testimonio de nuestra discrepancia.
A continuación les detallo el editorial y les dejo el link para que lo vean:

Caudillo Guevara
EDITORIAL DEL DIARIO EL PAIS DE ESPAÑA. 10/10/2007
El romanticismo europeo estableció el siniestro prejuicio de que la disposición a entregar la vida por las ideas es digna de admiración y de elogio. Amparados desde entonces en esta convicción, y a lo largo de más de un siglo, grupúsculos de las más variadas disciplinas ideológicas han pretendido dotar al crimen de un sentido trascendente, arrebatados por el espejismo de que la violencia es fecunda, de que inmolar seres humanos en el altar de una causa la hace más auténtica e indiscutible. En realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo. El hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios. Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al “hombre nuevo”. Seducidos por la estrategia del “foquismo”, de crear muchos Vietnam, la única aportación contrastable de los insurgentes seguidores de Guevara a la política latinoamericana fue ofrecer nuevas coartadas a las tendencias autoritarias que germinaban en el continente. Gracias a su desafío armado, las dictaduras militares de derechas pudieron presentarse a sí mismas como un mal menor, cuando no como una inexorable necesidad frente a otra dictadura militar simétrica, como la castrista. Por el contexto en el que apareció, la figura de Ernesto Guevara representó una puesta al día del caudillismo latinoamericano, una suerte de aventurero armado que apuntaba hacia nuevos ideales sociales para el continente, no hacia ideales de liberación colonial, pero a través de los mismos medios que sus predecesores. En las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos. Hasta el punto de que hoy ya sólo conmemoran la fecha de su ejecución en La Higuera los gobernantes que sojuzgan a los cubanos o los que invocan a Simón Bolívar en sus soflamas populistas.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Caudillo/Guevara/elpepiopi/20071010elpepiopi_2/Tes
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Redaccion/discrepa/editorial/Che/elpepiopi/20071018elpepiopi_11/Tes
Abril 11, 2008 | Por gonza | Claves: campo, cristina, paro, retenciones | # Enlace permanente
Mentira 1: ‘Gracias a las retenciones el campo tiene el gas-oil barato’ (Ministro Lousteau)
Realidad: El gas oil para el transporte en colectivos vale $1, en los surtidores de las estaciones de servicio (precio al público) $1.70 a $2 y para el campo (mayorista) vale $2.20 a $2.30. Y en los momentos de mayor consumo, siembra – cosecha, muchas veces no se consigue.
Mentira 2: ‘Gracias a las retenciones el campo tiene un tipo de cambio competitivo’ (Ministro Lousteau)
Realidad: El campo vende con un dólar entre $1.75 y $2.05 (tipo de cambio menos retenciones) según los productos; y compra los insumos con un dólar de $3.15. ¿Quién puede competir así?
Mentira 3: ‘En el 2008 el productor recibirá el precio lleno del trigo’ (Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: En el mercado externo el trigo vale $1150 por tn., por las retenciones el Gobierno se lleva $332 por tn., exportadores y/o molineros (amigos del Gobierno)se quedan con $248 por tn., y el productor cobra puesto en el puerto $580 por tn., solo el 50% del precio lleno. Y a eso hay que descontarle los gastos de comercializació n y flete, que rondan en un 20%.
Mentira 4: ‘El objetivo de las retenciones es que los consumidores tengan alimentos baratos’.
Realidad: El trigo en el 2002 (año en el que se reimplantaron las retenciones) valía $380 por tn., ahora vale $580 por tn., es decir que aumento el 52%. El precio del pan ese mismo año era $2 por kg., hoy cuesta $4 el kg., el aumento es del 100%. El principal objetivo de las retenciones es recaudatorio.
Mentira 5: ‘Al campo le va tan bien, que desde que asumió este Gobierno, el precio de la tierra aumentó seis veces’. (Ministro Alberto Fernández y Randazzo).
Realidad: El precio de los campos aumentó pero no lo compran los verdaderos productores con sus ganancias, sino empresarios, industriales y sindicalistas allegados al Gobierno con fortunas de dudosa procedencia. (Moyano, Eurnekian, Werthein, etc…. empresas internacionales y extranjeros! !)
Mentira 6: ‘La carne no esta afectada por las retenciones’ (Ministro Alberto Fernández)
Realidad: Las retenciones a las exportaciones de carne, desde 2002 al 2006, pasaron del 5 al 15 %. Además, el mercado de la carne está fuertemente intervenido con precios máximos, manipulación de los Registros de Exportación, aprietes a consignatarios y frigoríficos para firmar acuerdos, etc.
Mentira 7: ‘El campo se queja y tiene superganancias’ . (Ministro Alberto Fernández, Lousteau).
Realidad: En la zona de Coronel Borrego, triguera por excelencia, con los valores actuales, los rendimientos necesarios para sólo cubrir los costos es de 2900 kg por hectárea. El rendimiento promedio es 2400 kg por hectárea. ¿Se gana algo? ¿Hay ganancias extraordinarias? … Y si las hubiera, ¡¿Es un delito que un empresario que arriesga capital, invierte y genera trabajo tenga ganancias?!
Mentira 8: ‘El campo vende a precios internacionales y compra insumos a valores que se han mantenido en pesos’ (Ministro Alberto Fernández).
Realidad: Las retenciones le ponen un precio tope al precio que recibe el productor, actúan como un precio máximo, por lo que los chacareros no se benefician con los aumentos de los precios internacionales. Por otro lado, en el último año, los insumos aumentaron en promedio el 70% en dólares.
Mentira 9: ‘Este Gobierno no tiene una política anti campo’ (Ministro Alberto Fernández y Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: ¿¡Todo esto le parece poco?!
Marzo 25, 2008 | Por gonza | Claves: campo, cristina, paro, retencion, soja | # Enlace permanente

Es de suma importancia comunicar y contar un poco lo que está ocurriendo con nuestro campo. Las negociaciones siguen totalmente paralizadas y no hay, por lo visto, una solución a corto plazo. Se ha llegado a un punto en el que ninguna de las partes quiere ceder. El pasado sábado 22/03/08 salió publicada una entrevista muy interesante en el diario Crítica titulada: ” Muchos tuvimos que ir al psicólogo pa´que nos sacara el nerviosismo”.
En la mencionada nota dos hermanos que han dedicado toda su vida al campo cuentan su verdad y dan algunos datos para tener en cuenta y que ayudan a comprender un poco más la situación. A continuación detallo algunos de esos comentarios: (…) se sacan más o menos unos 25 quintales por hectárea, en el caso de la soja. (…) antes de la retención el quintal de soja (100 kilos) se pagaba unos $106. pero ahora el precio bajó a unos $85. Si se toman en cuenta las cien hectáreas, que ejemplifica este productor, quienes trabajan el campo estarían obteniendo unos $212.500. De ahí hay que restarles gastos por semillas, combustible, herbicidas e impuestos, que se calculan unos 14 quintales por hectárea; unos $112.000 en este ejemplo”.
Les detallo el link que contiene el PDF del diario de ese día. En la página 6 encontrarán la nota mencionada.
http://www.criticadigital.com.ar/tapaedicion/diario_21_entero_web.pdf
Marzo 19, 2008 | Por gonza | Claves: campo, cristina, paro, retenciones, soja | # Enlace permanente
Parece ser que con las nuevas medidas que intenta aplicar al sector agropecuario (aumento en las retenciones) nuestra presidenta intenta retornar a la Edad Media y seguir perjudicando a los pequeños productores y agricultores.
En la edad media ocurría lo siguiente: “La mayoría de las veces la obligación de sostenimiento del señor implicaba que éste otorgara al vasallo la posesión de una extensión de tierra llamada “feudo”. El feudo o propiedad territorial fue la pieza clave de los lazos de dependencia entre un señor y un vasallo. Dentro del feudo o espacio territorial de los señores vivían campesinos que no eran propiedad personal del señor feudal, pero tampoco eran hombres libres sino “siervos”. Los siervos tenían la obligación de entregar parte de su trabajo agrícola y de realizar determinadas obligaciones laborales para su señor. Para el siglo X la gran mayoría del campesinado vivía una condición de servidumbre. Es decir, los campesinos que ocupaban y cultivaban la tierra no eran sus propietarios. El campesino que era siervo de un señor feudal estaba totalmente sometido a la voluntad de su señor.”
El campo está de paro y parece estar cerrado todo tipo de diálogo con el gobierno.
Para entender un poco más la situación quiero compartir con ustedes una nota que salió publicada en el diario clarín del domingo 16/03/08 y que con el permiso del periodista que la publicó la comparto con ustedes en mi blog. Creo que nos puede ayudar un poco más a comprender la real situación y a desmentir aquello de que “están llenos de plata” nuestros agricultores y ganaderos.
CÓMO SE REPARTE EL NEGOCIO DE LA SOJA
El Fisco, los dueños de la tierra y las fábricas de agroquímicos se distribuyen la torta con los chacareros.
Por: Matías Longoni
Distintas voces del Gobierno han intentado descalificar el paro agropecuario argumentando que los productores están ganando “más plata que nunca”. Se trata de una verdad a medias, ya que es cierto que quienes producen soja han tenido años de elevada rentabilidad, gracias a los altísimos precios internacionales del poroto. Pero el planteo hace quedar a los chacareros como los únicos que ganan dinero. Empezando por el Estado, que ahora se apropia por vía de retenciones de más del 40% de esa torta, hay muchos otros sectores que se llenan los bolsillos con la soja.
Los números son los siguientes: las 47 millones de toneladas de soja que se esperan para este año valdrían hoy a precios internacionales (U$S 515 por tonelada) unos U$S 24.200 millones. Si esas cotizaciones no se movieran en lo que queda del año, y así la retención móvil pautada por Economía permaneciese en torno del 44%, la recaudación del Fisco treparía a U$S 10.600 millones. No es mala la figura que utilizan los dirigentes rurales para mostrar la situación: de cada 10 camiones cargados con soja que salen del campo, más de 4 van a parar al Estado, que sin duda es el gran ganador.
¿Y qué pasa con los 6 camiones restantes? Por cierto, que no toda esa soja es ganancia para los chacareros. Para empezar porque, para producirla, han debido invertir cuantiosas sumas en semillas, tractores, agroquímicos y fertilizantes. Aquí aparece otro sector que gana con el boom de la soja: las empresas proveedoras de todos esos insumos, muchas de las cuales son multinacionales, facturarán no menos de U$S 7.000 millones esta campaña.
Pero no son esas firmas quienes más ganan con la soja, sino los propietarios de las tierras productivas. Según estimaciones oficiales, cerca del 70% de la producción de soja proviene de campos que han sido alquilados por sus dueños a productores, que pagan con parte de su producción. El especialista Eduardo Manciana calcula que, por el alto valor de los arrendamientos, hoy ganan más quienes alquilan sus tierras que quienes las trabajan.
Finalmente, después de la cosecha, los productores afrontan un costo de comercialización: camioneros, acopiadores, cooperativas, exportadores, fábricas aceiteras e intermediarios también obtienen un margen de ganancia por el trabajo de sacar la cosecha de soja de los campos.
Para entender esta dinámica lo mejor es hablar como hablan los del campo: en quintales (100 kilos). Un chacarero que alquila un campo para soja le asegura al propietario una suma fija de 15 quintales por hectárea (promedio nacional). Luego debe invertir entre 8 y 9 quintales en insumos, y 6 a 7 quintales en costos de comercialización. Conclusión: sus costos fijos oscilan entre 29 y 31 quintales por hectárea. Debe sacar un cosechón para salir hecho. Y si no llueve bien, hasta corre el riesgo de perder plata. La Secretaría de Agricultura indica que en 2007 la productividad media nacional en soja fue de 29,5 quintales. Para los chacareros, que cargan con todos los riesgos, los números son bastante finos.
El economista Daniel Assef, de Coninagro, explica que como los precios serán fijos y los costos serán móviles, lo que sucederá rápidamente es que se achicará el margen de ganancia que le queda a los productores después de pagar al Estado, los dueños de las tierras, las empresas de insumos y la cadena de comercialización. “Entonces lo que termina pasando es lo mismo que ocurrió en los 90: los productores buscarán más escala para reducir sus costos fijos, lo que implica más concentración, o achicarán su paquete tecnológico”, asegura.
http://www.clarin.com/diario/2008/03/16/elpais/p-00901.htm
Marzo 13, 2008 | Por gonza | Claves: braceli, escritor, mujer, rodolfo, silbaba | # Enlace permanente
Estimado Sr. Braceli:
El pasado fin de semana, husmeando las revistas en la casa de mi mamá me encontré con un artículo “Mujer que silbaba” publicado en la Revista La Nación del 13/05/2007. Realmente me encantó. Yo leí hace mucho tiempo el libro suyo “De fútbol somos” que me pareció fantástico. Con respecto a la nota una vez de leerla quise compartirla con toda mi familia ya que nos aprestábamos a almorzar. Todos escucharon con mucha atención y gracias a su narrativa pudieron ubicarse dentro del colectivo y tomaron posturas con respecto a que actitud tomarían cada uno de ellos frente a esa situación. Lo más llamativo y encantador llegó ya pasadas las 17 horas cuando en un rinconcito del living encontré a mi hija Candela, de 4 años, soplando, poniendo los dedos debajo de la lengua y haciendo un esfuerzo enorme para poder silbar. Ni le cuento cuando después de dos días pudo emitir un sonido. La carita que puso es muy difícil de describir. Creo que a usted, con todos sus recursos, también le costaría hacerlo. Solo quise compartir esta anécdota con usted. Gracias y saludo de un admirador.
Gonzalo Pérez
Estimado Gonzalo, buen día:
Muchas gracias por su correo, por sus generosas palabras.
Y gracias sobre todo por compartir ese momento de la vida de su criatura.
Da como para un relato titulado:
Padre de criatura que silba, que silbará.
A propósito de Padres, en la revista de La Nación del domingo pasado, hay una nota que tal vez le interese.
Fraternal abrazo.
Rodolfo
Rodolfo Braceli es Poeta, dramaturgo, ensayista, autor de una veintena de libros, entre ellos El último padre, Don Borges, saque su cuchillo porque… La misa humana, De fútbol somos.
Mujer que silbaba
Esto sucedió, me sucedió. Fue un 7 de abril, hace dos años (en otro muy lejano 7 de abril nació alguien que me enseñó a respirar). Estoy viendo aquello que me sucedió, ahora, al compás de los latidos de este minuto… Necesito compartirlo; es más, debo compartirlo. Esta historia puede prevenir a más de uno.
Seguro que lo estoy viendo: ocho y cuarto de una mañana, el cielo azul, inobjetable. Tendrá ella unos… cuarenta años. Viste como cualquier mujer dichosa de serlo, que se dirige a su trabajo en una oficina de la ciudad de Buenos Aires. Se la ve fresca, descansada, bien dormida, con el pelo entusiasmado por la reciente ducha matinal. Apetece tanta fluidez.
Aparte de su cartera, la mujer, que tendrá unos cuarenta años, no más, lleva un libro. Qué bárbaro, no es un libro de autoayuda, ni con tapa de best seller. Alcanzo a ver la palabra sol en el final del título. Si ella porta celular, qué bárbaro, al menos no lo tiene desenvainado.
La mujer, esta mujer, ya ha conseguido un asiento que da al pasillo, en la mitad del colectivo. Puedo verla perfectamente porque está a mi izquierda, y un asiento más adelante. La observo con la impunidad de quien mira desde atrás, sin ser visto.
Cruza sus piernas ella; ahora sus rodillas empiezan a tener su minuto de gloria. Abre el libro en una página que podría ser la 70 o la 80. Lee muy concentrada esa página, pasa a la siguiente; una levísima sonrisa le asoma; entramos en una calle de adoquines, maltratada; imposible seguir leyendo; cierra el libro. La interrupción de la lectura, qué bárbaro, no le cambia el semblante a su humor.
Me da gusto mirar a esta mujer. Me hace bien. Esto, más que pensarlo, lo siento.
Ahora ella está entreabriendo su cartera. Introduce la mano izquierda en los misterios de su profundidad –toda cartera es un mundo. Supongo, con aprensión, que seguro va en busca de su celular. Felizmente me equivoco: lo que ha sacado, qué bárbaro, es un caramelo. Un bello caramelo de color naranja. Lo despapela, lo deja sobre su lengua, lo muerde apenas, lo paladea con fruición. Una fiesta el caramelo en su boca.
¿Y después? No, no tira el papel, la mujer. Lo alisa una y otra vez sobre su rodilla más alta. El papel se deja. Qué más quiere. Un papel con destino, si los hay: sirvió para abrigar largamente un caramelo, y ahora, en la culminación de su trayectoria, recibe, sobre su piel de papel, esos dedos que insisten en borrarle las arrugas de su frente, de papel.
Los dedos siguen y el papelito va deponiendo el ceño; se sigue dejando.
El colectivo frena con brusquedad de colectivo de día lunes. Un par de insultos pellizcan el aire. Empiezan a gestarse las contracturas de la jornada.
La mujer descruza las piernas. ¿Se está por bajar?
No, felizmente no. Sólo eso: ha descruzado las piernas.
Gira un poco la cabeza y mira ahora hacia su derecha. Si la sigue girando se va a encontrar con mi mirada. Y entonces: ¿qué haré con mi impunidad sorprendida con las manos en la masa? Madremía, ¿por dónde salgo?
Pero la mujer no sigue girando. Y no me descubre.
Lo que hace a continuación es inimaginable, no tiene nombre: empieza a silbar.
¿A silbar?
A silbar.
Silba bajito, silba como quien silba cuando está pintando una mesa o una maceta.
Su entonado silbido continúa. El aire, nuestro aire, esto no se lo esperaba. Y como el papel del caramelo recién, el aire también se deja. Silbido mediante, la melodía es como un agüita delgada que surce las trizaduras de la mañana. A esta hora todavía creemos que el día nos puede traer algo bueno y nuevo: la esperanza se permite aletear.
En el colectivo las cosas siguen sucediendo como venían. Aparentemente. Porque la mujer que silba ha empezado a movernos resortes extraños, dormidos.
Observo cómo, uno a uno, los pasajeros que puedo ver, adelante, empiezan a darse vuelta fruncidamente. ¿Quién se anima a silbar así?
Dos hombres mueven las cejas, se ensecretan en un cuchicheo cómplice. De no ser por este incidente sonoro podrían haber viajado una década sin mirarse, sin dirigirse palabra.
Miro a los que miran a la mujer que silba. Y no hay caso, no hay quien permanezca en su centro. Un cosquilleo impreciso, inquietante, altera a cada uno. Cada uno, seguro, está tratando de revisar el aspecto, la apariencia de esta mujer. El incomodante asombro surge y se instala porque nadie descubre en ella un detalle, algo que denote anormalidad: sus facultades mentales no asoman alteradas, su sistema nervioso no parece nervioso: ningún síntoma sospechoso: nada anormal en la vestimenta, nada anormal en el peinado, nada anormal en el maquillaje, nada anormal, incluso, en la edad. No se le puede endilgar a esta mujer que silba, tampoco, la anormalidad de ser demasiado joven, con los peligros que esto implica, ni la anormalidad de ser muy viejecita, con los peligros que esto implica.
Sigue, sigue silbando la mujer que silba. Y lo peor del caso (lo mejor) es que silba como quien respira. Ante esto, tan natural, la rutina de la normalidad de pronto se siente desnudada. Entonces, la normalidad, muy corporativa ella, saca a relucir lo que íntimamente anida de patota. Ya sabemos: en el reino de lo establecido y acostumbrado, nada más impune que la normalidad.
Continúa silbando la mujer que silba. Como si estuviera en su casa y sola y sin la menor urgencia.
Pero caramba, pero caraxus, pero carajo, ella no está en su casa ni está sola: ¿cómo puede ser que esté silbando aquí, delante de todos, en un colectivo, como si nada?
Realmente, ¿no estarán alteradas las facultades mentales de esta mujer? Quién sabe. Ni yo ni tú ni él, ni nosotros ni vosotros ni ellos pondríamos las manos en el fuego.
El hombre que va a mi lado (unos 60 años, aspecto de mecánico dental) me da un leve codazo y con una levantada de ceja en dirección a la mujer que silba, me significa algo que expresado con palabras sería: “Está rayada ésta”.
Sucede un minuto, con todos sus segundos. Y suceden cinco más: tranquila, ella silba.
Entre asombrados e inquisidores, todos la miran desde la clandestinidad del disimulo.
Sensación de desasosiego, generalizada: el aire del colectivo se ha convertido en una especie de caldo. Caldo de cultivo de algo que se compone vagamente de sensaciones diversas: vergüenza ajena, descalificación, burla chiquita, creciente patoterismo que busca la larvada complicidad y que no alcanza a mostrarse, pero que está ahí, latente.
Una señora muy aseñorada, tapándose la boca como hacen los que en los restaurantes apelan al furtivo escarbadientes, entabla diálogo con un desconocido, pese a que el desconocido –su ropa lo dice– es de menor poder adquisitivo:
– ¿Le parece?
–Y sí… es rara esa mujer.
– ¿Y si en una de ésas ésta saca un revólver y empieza a los tiros con todos?
–Y… nunca se sabe, señora.
–Ya no se está seguro ni de noche ni a la luz del día.
–Nunca se sabe, señora, nunca…
– ¿Pero qué vamos a esperar, que esta loca saque un revólver y empiece a los tiros y vaya a la cárcel y entre por una puerta y a las veinticuatro horas salga por la otra?
–Por suerte me bajo en la próxima. Adiós, señora.
–Esto no-tie-ne-nom-bre. Con el corazón en la boca vive una y cuando sale de casa no sabe si va a volver. Nunca se vieron cosas así.
¿Y la mujer que silba? Silba.
Esto que está sucediendo es por demás insólito: alguien silba con naturalidad, como si tal cosa, en un colectivo. Y a eso lo sentimos como el inapresable, agazapado, inminente estallido de locura de quien, pese a sus apariencias, no debe de estar en su sano juicio. No del todo.
Nuestra cordura, prolijidad, prudencia, nuestra adultez adulterada, nuestra civilidad, produce esta sensación casi insoportable: estamos escandalizados ante una mujer que simplemente está silbando, como si el mundo, el de afuera, fuera una casa.
Han pasado dos años desde que fui testigo de esa mujer que silbaba tranquila, en un colectivo. Dos años. Hoy, sin saber bien por qué, vuelvo sobre aquel episodio. Lo repienso. La conclusión que saco es que aquella temeraria loca que se puso a silbar, era, entre todos nosotros, la única persona todavía alumbrada de plena salud.
Nosotros, los escandalizados, estamos fritos. De rutina. Porque perdimos el candor, despilfarramos lo que no tiene precio ni retorno: la vida.
Me gustan los íntimos desafíos. Mañana, cuando suba al colectivo, por ahí me pongo a silbar bajito. Tengo que hacerlo. Debo. ¿Lo haré? ¿Me saldrá el silbido? No sé si me dará el cuero. Si tendré, para eso, los güevos que hay que tener. Y la salud.
Posdata. Mañana ya es hoy. Pasé una noche densa, peor que aquellas que precedían a mis exámenes de facultad. En cuanto apagué la luz, cometí la imprudencia de dormirme: me sentí como dentro de un lavarropas; en vez de agua, miedo, sabor a pánico. Tuve un sueño; en realidad, una pesadilla.
Quiero sacármela de encima: me encuentro en una habitación de altísimas paredes, sin ventanas y sin puertas visibles. Todo blanco, hasta el techo. Estoy sentado en una silla también blanca, lisa… Escucho mi respiración, casi jadeo, como si fuera de otro… Entonces, una mano en mi hombro. Me paralizo. Pero la mano es cálida, amiga. Me vuelvo: es el viejo Ray Bradbury. Viste el mismo traje blanco a rayitas, con lamparones de grasa, y los bordes de su camisa raídos que le vi cuando lo entrevisté hace años en una Feria del Libro. Don Bradbury me da un beso en la mollera y me cuenta un cuento… Se trata de un Leonardo que vive en el año 2052 del mundo. A este hombre le gusta pasear apenas entrada la noche por el medio de las calles; puede hacerlo porque no pasan autos. Va solo, nadie sale a caminar: todos están comiendo, bebiendo o mirando televisión. En la calle silenciosa y larga y desierta –me dice don Bradbury– sólo su sombra se mueve. El hombre recoge una hoja, sigue, se da cuenta de que, en diez años de caminatas, de noche y de día, nunca había encontrado a otra persona que paseara, como él. De pronto, un coche y un cono de luz que lo frena. Desde el vehículo, policial, una voz metálica le dice quieto, quédese ahí, ¡arriba las manos o dispararemos! Obedece Leonardo, y responde a las preguntas. Dice su nombre, su ocupación. Cuando le preguntan qué está haciendo, contesta que está caminando. ¿Caminando para qué? Caminando para tomar aire, para ver. Aquí –me sigue contando don Bradbury–, al hombre se le empiezan a complicar las cosas. Más preguntas: ¿Tiene televisor? No tengo. ¿Es casado? No soy casado. Se lo llevan detenido, cargado de sospechas: le gusta salir a caminar y no tiene televisor y no tiene siquiera una esposa que le sirva de coartada. Grave.
Tal el cuento. Don Bradbury desaparece; no alcanzo a preguntarle por dónde entró.
Me despierto con el corazón latiendo demasiado; un vaso de agua; me duermo enseguida con la luz prendida. Y el sueño empieza, o continúa… Estoy en el mismo colectivo de hace dos años dispuesto a jugármela… Respiro hondo… Me pongo a silbar… Siento las miradas que me tocan por los cuatro costados… Sigo silbando… Ahora siento el peso de los murmullos, algunas risitas… Pero no dejo de silbar… Un pasajero le dice algo al chofer… Este cabecea afirmativamente… Gira en una esquina imprevista… Frena en una comisaría…
Mi sueño sigue: Estoy en un calabozo… Me empiezan a hacer las preguntas de rigor, con el rigor de costumbre… ¿Por qué me interrogan?, pregunto a un uniformado de policía y a un psiquiatra uniformado de tal.
– Le haremos un chequeo para ver si está en sus cabales.
– ¿Por qué?
– Por silbar.
– ¿Por silbar?
– ¿Le parece poco?
– ¿Qué tiene de malo silbar?
– Aquí los que interrogamos somos nosotros. Responda. Diga, ¿de quién son las Malvinas?
–Argentinas.
– Mmmm… Diga, ¿de quién es la Argentina?
– ¿Queda Argentina?
Habrán visto algún mal modo, no sé, pero a mis interrogadores mi respuesta no les gusta. Me duermen con una trompada o con un palazo en la nuca; algo así de convincente. Despierto en una celda con olor a sí misma… En un papel que antes envolvió un sánguche y dos manzanas, empiezo a escribir con letra llamativamente clara, considerando que estoy soñando: “Aprender a silbar es la mejor herencia que les podemos dejar a nuestros hijos. Y aprender a cuidar el agua…”
Cuando estoy poniéndole las letras a la palabra agua, otra vez una mano sobre mi hombro agobiado. Es don Bradbury, con el mismo traje condecorado con lamparones de sus comidas desprolijas. Suspira el viejo, me besa la mollera tres veces y me dice: “Ay, Rodolfo… Esto te pasa porque eres incorregible: tendrías que haber terminado tu relato antes de la posdata”.
Rodolfo Braceli.
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