EL ARBUSTO OLVIDADO – CONCURSO DE CUENTOS.

Sucedió que una madre ya entrada en años
decidió llamar a sus cuatro hijos para que hablaran con ella.
Ellos un poco quejosos y sorprendidos accedieron a su pedido.
A la mañana siguiente estaban allí a la hora que habían convenido.
Bueno madre ya estamos aquí… ¿que deseas? dijo uno de ellos
¿Saben hijos? siento que me queda poco tiempo de vida,
apenas puedo caminar, me duelen muchos los huesos, ya ni siquiera soporto
la comida y paso mucho tiempo en la cama porque me canso de nada.
Por eso quería pedirles un último favor.
Ellos un poco conmovidos exclamaron! claro ! ¿Que deseas?
Les diré…Luego salgan al jardín y busquen entre la maleza un pequeño
arbusto que se está secando, está casi sin vida.
Me gustaría que limpiaran a su alrededor, que le sacaran las gajos secos y que lo
regaran, y si no es mucha molestia que cada semana viniera uno de ustedes
a cuidarlo…Por favor no digan nada. Solo háganlo.
Y así fue, limpiaron el arbusto, lo regaron y se fueron.
Cada semana venia uno de ellos a cuidar el arbusto y así fue por un tiempo.
Pero una mañana se presentaron los cuatro hijos para hablar con ella.
! Que sorpresa! exclamó la anciana…
Madre…dijo uno de ellos, hace tiempo que venimos a cuidar de ese
arbusto, y dejamos de nuestras ocupaciones, les quitamos horas a nuestras familias
y la verdad no le encontramos sentido.
La madre los miró a cada uno de ellos y respondió…
Hace unas semanas ese arbusto estaba abandonado y olvidado,
estaba casi sin vida. Y desde que ustedes vienen a cuidarlo
a vuelto a florecer, ya pueden verse algunos brotes.
Solo quería que se dieran cuenta que la que estaba entre la maleza
olvidaba y abandonada era yo.
Cuando ustedes venían a cuidar del arbusto cada semana, yo me imaginaba
que era a mí a la que cuidaban y me hacía bien verlos y sentía que tenía
un poquito más de vida.
Mi alma se llenaba de ilusión esperándolos cada semana, ya no pasaba
tanto tiempo en la cama y sentía que tenía un motivo para vivir…tan solo con
un poquito de su tiempo.
Hijitos… ¿Siguen pensando que no tiene sentido venir?
David c Fild

Muy tierno ejemplo de lo importante que es para la gente anciana tener contacto y companía con sus familiares.
A veces los hijos no se dan cuenta de esa carencia y negligencian a los padres, tíos …y personas de edad…que sufren en silencio en los últimos años de su tiempo.
Muy oportuno en épocas donde el egoísmo campea.