E-MAIL ABIERTO A UNA AMIGA – CONCURSO DE CUENTOS.

Buscando el e-mail de una persona de Mendoza, que me había escrito hace un par de años, encontré tu nombre. Decía De: Rm / Asunto: Hola. La palabra Hola siempre es una puerta abierta a la sorpresa.
Hacía mucho tiempo que quería escribirte pero me parecía un poco loco. Me sucedieron tantas cosas estos años que no sabría por donde comenzar, preferiría esa charla calentita, té de por medio con torta de manzana compartida, en alguna confitería del barrio.
Me animo a escribirte porque esta semana viví emociones que parecen de otro mundo.
El lunes, estaba sentada en el subte de la Línea D y entre la gente veo que viene caminando un perro negro, asustarme fue la primera reacción, nunca había visto uno suelto ni con su dueño. Pensé en el Hombre Lobo, la selva, la luna llena, la madre sin culpa, su escape a la gran ciudad para no ser discriminado o sí. Otra tierra, otro mundo.
El miércoles, pasé por un negocio atendido por chinos, allí venden miles de cosas para chicos y entré para comprarle algo al petiso, me vuelve loca el chiquilín. Elegí una pelota enorme y no vas a creer, un juguete en forma de espada con detergente adentro, para soplar y hacer globos como cuando éramos chicas. Mientras hacía la cola para pagar, veo arriba de tres escaleras hogareñas de cinco escalones dispersas por el salón, a dos mujeres y un hombre mirando desde ese lugar el movimiento de la clientela. Me sentí mal, parecía un campo de concentración, allí parados, bajando al menor movimiento que no estuviese estipulado de las personas que se encontraban comprando. Pensé en la Muralla China, cientos de esclavos muertos, hombres apostados para matar a otros y controlar desde sus torres miles y miles de kilómetros. Otra tierra, otro mundo.
El Hombre Lobo y la esclavitud de los parados en las escaleras, me empujaron a escribirte porque todo lo que vi no era de mi mundo, era de otro, de la fábula, de la historia y pensé que, quizás este e-mail también llegue al otro Mundo, al tuyo, al de la Eternidad.
Te recuerdo, amiga y te extraño!!
Con cariño.
At.
Anita Tosi.

Está ingenioso y sorprendente !!
Bien configurado y con una naturalidad que contrasta con la solemnidad que generalmente acompaña todo lo que sea comunicación entre vivos y muertos.
La asociación entre ” otros mundos del planeta” y ” el otro mundo espiritual” está bien lanzada porque la irrealidad de las 2 primeras situaciones le prestan solidaridad a la tercera ” cosa de otro mundo ” como es escribirle una carta a alguien que ya ha muerto…dejandola menos insólita y tal vez aumentando la probabilidad de que la carta llegue a su destino.
cariños Ana
ricardo