Acerca del mate y el orden de los factores

Hay personas que se despiertan valorando el hecho y agradecen a Dios. Otras salen volando de sus casas a medio vestir porque se les vencen las cuentas y tienen que pagarlas antes del horario de oficina. Otras simplemente duermen y hasta resuelven los grandes problemas de la humanidad entre el alfa y el omega, pero luego lo olvidan… Quiero decir, que el momento del despegue es el que pesa y marca el estado de ánimo de la mayor parte del día. No es cosa menor.  Fíjense que hay gente que tiene una rutina y gente que no se ata a nada. Por lo que me acaba de pasar, debo suponer que quedo en el medio, boyando, como un híbrido…y conste que no me gusta reconocerlo, pero en honor a la verdad, lo hago.

El problema mío no es la rutina porque sencillamente, mi trabajo es crear y aunque eso implique sentarme todos los días en la misma silla, bajar y subir cuatrocientas veces la misma escalera y tomar mate, el entorno se esfuma en el momento que veo mis dedos teclear y activo la máquina mental.  Es un momento exclusivo, ciertamente, en el cual quedo haciendo todo lo demás en automático, para no dejar de hacerlo ni derivar o cargar a nadie más con las tareas que me corresponden. Sin embargo hay algo que se materializa de otro modo, que tiene espíritu y es –por lo mismo- poderosamente llamativo: el mate.

Resulta que ayer, llevé a mi hijo menor a la casa de un amigo; sus padres a su vez, son amigos míos. El día estaba mucho más que gris, yo diría violáceo, viscoso, aglutinado nubarrones encima de los techos como para asustar a los mortales y marcar la dierencia entre lo terreno y lo inmanejable. Eran las tres y pico de la tarde y parecía que el mundo se iba a venir abajo. Igualmente y por lo mismo, los chicos decidieron reunirse. Me pareció excelente.

Tocamos el timbre, Juan bajó del auto con sus níveas nuevas zapatillas y no pude más que avistar un rayo, aún más blanco, que atravesaba el panorama. Remarqué densamente: -¡no pises el barro!-. El sólo me dirigió una mirada al sesgo, que sé perfectamente lo que significa…jaja!.  Salió Lilian, -mi amiga- a recibirlo y nos pusimos a hablar de bueyes perdidos un ratito. Sentí un silbido y pensé que era algún pájaro advirtiéndome: -¡rajá que graniza!-, pero no, era Hugo –el marido de Lilian-  que le pasaba un mate por arriba del muro. Era para mí. El me lo estaba regalando… -ah! qué lindo matecito!- pensé. Se lo agradecí menos de lo que en realidad debí, no por el gesto meramente, sino por lo que significa el mate para mí.

He recibido incontables mails con archivos pps que describen cuán argentino es el mate, los tipos de mate por región, la definición de mate, Oda al mate, la leyenda de la Yerba Mate, etc, etc… Y si bien es cierto que el momento de compartir, para cualquier argentino va acompañado de mate, el de silencio, de concentración, también. Entonces la relación con ese mate es otra. Uno se vuelve celoso en cierto modo, hasta jodido y molesto. Escucha el agua al cebar, cuando hace el alto, en el punto seguido, en la coma. Uno ve la espuma, los yuyos y nota el cambio en el ánimo. La presteza es otra,  se siente uno despierto sin importar la hora. ¿Es importante ese compañero? lo es, sin duda.

Será por esto de valorar particularmente este mate y “mi” bombilla, que recordé una situación que no pasó hace mucho. Estábamos en un círculo de mujeres discurriendo (qué hermosa manera de decirlo…ja)  y degustando un budín de mandarina bañado en chocolate que hizo una de las virtuosas, cuando pintó el mate, en tiempo y forma. Era un mate recubierto en cuero creo, lindo, lindo. Carolina lo preparó con el ritual ese de sacarle el polvillo boca abajo, con palmaditas y sacudidas suaves, con el cariño que merece para que salga rico.  Supongo que  le puso azúcar sólo por inercia, porque lo prepara así, pero para mi gusto, habiendo visto todo el proceso, no era necesario. Empezamos a tomarlo, nos reíamos a carcajadas, los chicos jugaban a nuestro alrededor… hasta que, un hombre irrumpió en el salón, con los ojos incendiados, puestos en “ese” mate. Vino directo a él con cara de pocos amigos, la miró fijamente a Carolina y le dijo: -¡le pusiste azúcar a mi mate!-. Todas quedamos sin asunto, con la sonrisita pétrea por décimas de segundos y nos esfumamos. En el momento me pareció un exceso. Pero anoche, viendo el mate que me regaló Hugo, rememoré esa escena tanto como hace un rato, cuando lo preparé con yuyos, sólo como a mí me gusta, como me sale, sin mucha vuelta. Pensé que, después de todo,  es cierto esto de darse pequeños gustos y no por eso pecamos de quisquillosos o egocéntricos. Reconocí que me pone los pelos de punta que presten mi mate y mi bombilla, porque tienen historia, mi historia afectiva. Reconocí que a pesar de ser desaprensiva con muchísimas cosas y con el pasar de los años, más, eso no me pasa con el mate y no es un mal síntoma.

Lin Yutang decía muchas cosas en torno a la austeridad con las que concuerdo. Decía que él necesitaba sólo algunas, como una silla y una mesa o una habitación pequeña con una ventana, para escribir. Y añadía humilmente: “amigos con los que no haya necesidad de ser cortés… una buena cocinera que sepa hacer sopas deliciosas y un viejo sirviente que piense que yo soy un gran hombre, pero no sepa en qué reside mi grandeza… y una mujer que me comprenda y me deje libertad para hacer mi trabajo.”. Ni me aproximo a su grandeza, claro…pero osaría agregarle mis mismos amigos, esos que me quieren a pesar de mi parquedad y mi atención dispersa – part time…y un mate, una lap…ah ah! y una conexión wi fi.  ¿Es muy pretencioso?  =)

P.D.1: Granizó. Llegué a casa sana y salva, sin magullones en el auto.

P.D.2: ¡Gracias Hugo!, ya ves cuánto me hiciste reflexionar.

Deseo: ¡Buena primavera para todos!

De los sumideros del alma, el mundo a medida y otras certezas

Estrechez

Tomé un vaso repleto de agua. Tragué las palabras que callé adrede y sentí cómo raspaban las paredes de mi honestidad…claro que las sentí. Jamás pude digerir esa actitud lindante con el doblez, sin embargo, debía comportarme de un modo extraño para sobrevivir. Era extraño realmente y doloroso, no tener otro exit que el sello en los labios y la alforza en la comisura externa de la boca, por carecer de interlocutores en la misma frecuencia. Me limitaba a escuchar, a achicar los ojos, a asentir y sonreír, puesto que a todos parecía gustarle ese “modo” más que obsecuente: rendido.

“¿Porqué abreviar aun más la vida de una mariposa o cercenar su sutileza, su aleteo?”.

Aluvión

Pasó mucha agua bajo el puente, además llovió y el caudal hizo rebalsar las alcantarillas, las boca calles, las bocas atestadas de rencores, besos o parafrases o disfraces… y salieron a la luz esas desgracias y escorias contenidas en los lagrimales. Supongo que faltaba sólo eso, llegar al tope de la miseria, llegar como un caballo desbocado hasta donde de la fuerza bruta diera. Llegar a mal puerto y hundir los sueños propios incumplidos, incluso, los sueños embrionarios de los otros. Llegar o llegar, a como de lugar, a entender que sólo dejando fluir se logra expurgación, asepsia.

“Dolió como un parto dejar que esto ocurriera, ser un espectador que vio el final de esta película mil veces…”.

Euritmia

A tiempo, volví a mirar el suelo y a hincar mis patitas en el amado terrario. Volví a ese cuerpo noctámbulo de hormiga voladora y a la digno-diurno rol de obrera corta hojas. Volvía a codearme con alguaciles y luciérnagas. Volví a beber la savia que corre por las nervaduras de los fractales. Regresé a lo imperceptible por el mismo camino que fui tantas veces, pero ésta dejé atrás, los sumideros del alma de los hombres, por siempre…por siempre jamás.

“Sucumbí a la belleza una y mil veces por segundo…si, si y también lo hice adrede, para dar fe de la existencia este mundo creado a diario y a medida: seráfico, indulgente, inspirado, tangible, nuestro.”

Mamushka post

Velocidad y puntos suspensivos

Debo publicar a la velocidad de la luz hoy. En breve me pasa a buscar una amiga y haremos un raid bajo este sol rajante, que nos grita: -“ey! esto de virtual no tiene nada ¿eh?-. Y si, naturamente… Por lo mismo traigo a la memoria varios post, uno dentro de otros, contenedores de ideas de todos los tamaños.

Conciente de que no vamos a esquiar en la nieve, me bañé en protector solar factor 50, para escudarme de la invasión de pecas, entre otros males. Y para no sentir este estreñimiento mental, me dispuse a forzar mis ojos a leer prosa poética…Uf! cómo cuesta siquiera pensar en prosa!!!, le busco la vuelta y sigo y sigo, porque no encuentro la punta del ovillo. Hago un mate. Doy vueltas como un perro tratando de acomodarse en el rincón más fresco de la casa. Tomo el cuarto vaso de agua. Me paro. Camino alrededor de la mesa. Revuelvo la cartera buscando mis nuevos anteojos para ver de cerca y ¡sorpresa!, desaparecieron. Subo las escaleras como lo hubiera hecho Teseo siguiendo el hilo de Adriadna para salir del laberinto…pero nada, no aparecen por ningún lado. Hago memoria hasta que empiezo a echar humo y voila!!! los tengo puestos de vincha. Ja! qué chiste la vida – pienso – hace un par de años veía a mamá buscando sus anteojos mientras los tenía puestos y me reía. La miraba pintarse los ojos por encima de sus lindos anteojos, frente al espejo, con delineador líquido, con una maestría y pulso admirables y suspiraba creyendo que jamás me ocurriría algo así. Visitaba a mi amiga Margarita que entre carcajadas me confesaba una ristra de dificultades comiquísimas ocasionadas por la “fisiológica” mismísima cuestión y me sentía una aprendiz. Y sentada a los pies de la cama de mi abuela, escuchaba historias como a los cinco años, acerca de sus operaciones, del avance tecnológico al respecto y de lo importante que es para la gente de esa edad poder “ver” , “escuchar”, “caminar”, moverse por sí mismos.

Todo esto fue hasta la semana pasada, cuando me encontré mirando las borrosas letras de un sms y corrí al oculista. El buen doctor miró mi edad en la ficha y diagnosticó: – normal- así, a secas y me derivó a la óptica de al lado donde elegí unos marcos discretos y ultralivianos.

Luego pasé la prueba de mandarle un mensaje de texto a mi hijo contándole la nueva y exclamó: -está bien mami, es mejor que vayas “acomodándote” a las cuestiones de la edad…te van a quedar lindos- versaba al final, a modo de anestesia local.

Continuará…(vino mi amiga)

Re-tomar

Para retomar este post, dejé pasar más de dos semanas. Me tomé vacaciones del blog para ocuparme de otras cosas menos agradables. Por gracia divina estuvo lloviendo bastante y ese calor diurno mutó a un calor más húmedo que por momentos, se vio opacado por leves ráfagas de aire fresco y lluviecitas.

Salí a almorzar y cenar varias veces a la costanera y vi un paisaje muy diferente al que solemos ver los posadeños en diciembre. Viento, río amarronado, lluvia al mediodía…raro. Supongo que ese cambio climático afectó todas las funciones vitales, porque debo reconocer que me sentí afectada y mucho. Hasta la luna estaba grande, escondida detrás de nubes extrañas…brrrrrrrrrrrrr…tan escalofriantes como poéticas.

Escribí poco. Me agoté. Tomé más agua y ni así pude digerir muchas cosas.

Retomé el post y el camino, después del aún más raro fin de semana pasado.

Pienso que quizás, estos cierres de año son los que exponen el costado sentimental, materialista, las carencias, lo íntimo, lo ventral, lo que se suele “disimular” cuando todo el mundo está distraído. Bue…pero es que yo lo veo! y siempre! Y lo licúo normalmente…y paso por alto la ofensa y toco la honra…y retomo…pero esta vez costó, costó.

Mamushka mía!


Así que imaginé una mamushka, esta. Y decidí escribir palabras con S, trazar un path como este : silencio/ salud/ serenidad/ salir/ simplemente/ siendo/ soluble…

Lo guardé así como estaba, en construcción, en un pequeño lugar de mi corazón donde habían otras palabras desordenadas. Hice un espacio especial y aproveché el intervalo, para que entre la luz. Luego me puse en posición fetal, dentro, de la palabra “vientre” y me dormí.

“No sé si lo soñé…no sé si lo viví…” – cantaba un amigo hace años- y yo lo admiraba como a todos los poetas que no saben que lo son.

Así está todo, lo grande contiene algo cada vez más pequeño. El afuera contiene el adentro. No hay que perder de vista eso.

Buena Semana!

Algo viejo, algo nuevo.

La navidad se aproxima en puntas de pie. Suele pasar en esta época del año, que la euforia de “las fiestas” se entremezcla con actividades de cierres y balances. Los contadores están tapados de libros, las maestras de actos, los oficinistas de reclamos, las tiendas de ofertazos, las calles de luces, etc. -“¡Qué stress!”- diría mi amiga Cori. Y qué en vano es stresssssssssarse sin razón. A todo esto agregale las tonterías y rituales de moda, a saber: comprar una bombacha rosa para la Noche Buena, llevar puesto algo viejo y algo nuevo, brillos brillos brillos… Por Dios! ¿acaso nos olvidamos qué es la navidad? ¿cómo hay que ser en “esta época del año”, en esta vida y siempre?. Pienso y no logro ver ni luces ni brillos, sinceramente.

Luego vuelven los interrogantes, la duda, el dolor existencial tan sano, éste, que me comprime, me parte en mil pedazos, quema mis costras y me ve resurgir de las cenizas como el Fénix… ¿Y las almas? – me pregunto- ¿qué esperan en esta “época del año”? ¿Habrá un alma suelta entre millones esperando “dar”? o todas buscan meramente recibir?. Creo sinceramente que esta cultura de hacer una “lista de deseos”, de “pedir a Papá Noel”, de “esperar” de “alguien” que no se sabe a ciencia cierta quién es ni de dónde viene, si tiene barba o es verde, primeramente genera confusión y posteriormente desilusión y una suerte de conformismo aplacante al que uno se termina acostumbrando, como a una droga o anestesia.

Supongo que, he visto correr ya, mucha agua bajo el puente y es un cuento viejo y de otros lares el de la nevada navidad en rojo y verde y el fin de año con fuegos de artificio. Los artificios están demás como los lustres. Las cáscaras a la basura amigos. Los ritos, la pompa, las celebraciones y prácticas inconducentes, lo que no tiene gollete también. El saludo sin buena intención, no va; como tampoco la mala mirada. Empobrecemos en actos así porque mecanizamos el rictus sin qué ni para qué. Sonreímos sin ganas, pasamos la mano porque nos enseñaron que es un gesto de cortesía, no de onda…y sin querer en esa mano con la nos tocamos unos a otros, pasamos parte del alma entristecida, deshecha, desguarecida, o no. Seguir haciéndolo es en cierta forma mentir. Mentir es un pecado. Un pecado es una falta provocada por las debilidades carnales devenidas del Ego. ¿Y qué hacemos ahora? ¿cometer más excesos o reparar la avería?.

Es tiempo de expiación, de purificación, de sacrificio, de hacer “algo nuevo”, algún cambio profundo que produzca un buen revuelo en el fondo, una variación de onda, alegría a corto, mediano o largo plazo, una movida diferente, allllllgo! ¿no les parece?

Navidad es nacimiento, “volver a inicio”…¡qué buena idea!. No voy a seguir “esperando” el beso debajo del muérdago, lo voy a “dar”.

Chau! Corro a decorar el árbol de la vida.

¡Los quiero!

Virtud versus pps, último round.

La mujer virtuosa de la Biblia, es la que teme a Dios y por eso es amada por su esposo, respetada y alabada por sus hijos…

Proverbios 31:10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su valor sobrepasa a las perlas. 11 Confía en ella el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. 30 Engañosa es la gracia y vana es la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ella será alabada.

El mensaje es más claro que el agua y permanece como un “secreto” para los que reniegan aun las sagradas escrituras, para los que se escudan en cierta ceguera para justificarse y seguir.

Esto, como “Amar a Dios sobre todas las cosas” no es caprichoso ni un mero dicho, implica entender que hay que despojarse y hacerlo y punto!, quitando todo lo que deviene del ego: celos, ira, rencor, envidia, placeres carnales, …(la lista es interminable)

A partir de ahí lo demás viene solo, por añadidura… Nada puede herirte porque tu corazón es humilde y no se ofende (Biblia).

No existe la “autoestima” cuando Dios te estima mucho más que al oro, la plata o las piedras preciosas… “auto” “estima”: vendría a ser el valor que uno mismo se otorga…mmmmmh…suena a ego…no “vale” entonces.

Por otra parte, si Dios te ama así, de esa manera inmensurable, ¿qué hombre se atrevería a destratarte?

Si un hombre no te valora es porque no le hiciste saber cuánto valés, ni más ni menos que para Dios o aún no comprendió que si no es por medio de “ese amor” (el verdadero, el divino que nos vincula a lo sagrado e incorruptible) , no habrá señor sobre tu cabeza, ni respeto hacia ningún otro señor y posiblemente, ni a uno mismo. El panorama se complica.

Si todas las mujeres comprendiesen que deben instruirse en la “palabra” e instruir a sus hijos; y practicar, digo, llevarla a los actos cotidianos, con la enorme sabiduría que desprende, aunque eso requiera sacrificio e incluso, dolor… creo que muchos mails con archivos .pps y actos en cadena dejarían de existir si se escudriñara realmente en la naturaleza del cada individuo. Es una obligación cristiana y de todo ser humano pensante, no una opción. Como es una obligación ser feliz y superarse, etc. (muy largo, en el próx. capítulo).

Luego, si esto se incumple, que nadie se queje, porque está escrito hace miles de años y la historia lo confirma. Que nadie diga “yo no merezco esto” o “yo merezco tal o cual cosa”, eso lo decide Dios y en todo caso, mejor es, rever qué hace mal uno para que las cosas vuelvan a ocurrir del mismo modo o peor. Que nadie llore por llorar sin mirarse al espejo, eso es mentirse y las mentiras impiden ver más allá de las narices, impiden saltar las vallas y llegar a la meta. Que nadie busque culpables, eso tiene otro nombre: manipulación. Que nadie vea la paja en el ojo ajeno antes de quitarse la columna del propio. Esto es básico. Es un llamado a la responsabilidad y a la pulcritud. Uno no puede reclamar lo que no da. Uno no puede pedir perfección al hombre, al simple, al igual, al prójimo cuando existen sentimientos encontrados o descargas verbales que suelen ser dagas en la espalda de quien decimos amar. La traición tiene varias formas encubiertas. La maldad es inherente al ser humano. No somos buenos. No hay víctimas y victimarios. No nos confundamos.

Es duro? Duele? Entonces sirvió y hay que alegrarse y festejar el entendimiento!!!!

Tin tin! último round. Gana la realidad por knock out.

Chau! ¡BUEN FIN DE SEMANA!

Un día Feliz

Mi padre fumaba lo suficiente para no ser eterno. Tenía, en consecuencia, un pulmón resentido. Era mejor amigo que un perro. En los últimos años, comía menos de lo que yo hubiese querido, pero se reía más. Papá era huesudo y testarudo. Tenía tan lindas manos, que yo podía pasar revista a todo, pero jamás las iba a dejar de mirar. Ahora, los que sí eran notables eran sus ojos… porque sonreían! ¿podés creer?.

Cuando me dijeron “se fue”, no se me movió un pelo e inmediatamente entendí lo lejos que estuvo la expresión de la realidad!. Nadie se va así porque sí de este mundo. Ya me había pasado eso con mi abuelo y con tanta gente…tanta… Capaz esos mismos que después de dos o tres años de andar por la vida, tocan el timbre de tu casa y te dicen como si nada: – Hacé un mate, traje facturas – y hacen de la tarde una fiesta. De esa clase de gente era mi padre. Tanto que me tienta decir “es” en lugar de “era”… Uno “es” lo que “es” hasta en el polvo. Y cada cual “vino a lo que vino” y aquí seguimos. Nadie se fue todavía, excepto el que venció a la Muerte.

Volviendo al “Padre” y al “padre” y a nosotros como hijos y a mi padre, que seguramente se parece un poco al tuyo, pregunto: ¿porqué cunde la emoción en este Día? ¿nos ponemos de acuerdo un Día y usamos la camiseta del Padre? ¿la usarías todos los días? ¿te encimarías la del amigo, la de la madre, la del hijo, la del abuelo, la del vecino? ¿y la del enemigo?. Te juro que yo sí. Es más, te digo más, el que me enseñó a hacerlo fue mi Padre y no sabés lo que me sirvió practicar eso en silencio.

Mi padre hoy por hoy me hace pensar, fijáte. Me mueve los dedos. Me acerca a vos. Me sirve. Servir: uno de los gestos de amor más grandes. Gesto con el cual, de algún modo, se burla de la muerte.

Es un Feliz Día, sí, sí. Salud!

Nota: Gracias PP x recuperar esto

Sin señuelos

Estoy tan unida
a un nimio submundo crujiente
por la fragilidad,
como a las rocas
donde han quedado petrificadas
las arañas y las mañas
los recuerdos, los dolores, las hazañas.

Linkeo con los ojos
al extremo de la hoja
al verso reversible
donde el texto nunca dicho
delata al poeta
velado por la efigie

Y río, lloro, sueño
o camino por la calle
para entender a los que lloran
ríen, sueñan… aman
más allá de ser amados.

Y meriendo las tardes, los aromas
los jirones de aquellos eucaliptos,
el cotorreo en las copas
de seis palmeras estilistas,
la puesta del sol en el pinar,
el vuelo de los teros celosos de su nido
.
.
.

Entiendo que
estoy ligada a esta red
para pescar sin señuelos
con un hilo imperceptible
resistente a todo.


¡FELIZ DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA!

Las culpas no se enjuagan en champagne

¡Qué tristeza!, sí, debo reconocer que se me bajan las defensas cuando tengo que hacer la vista gorda a la verdad, en pos del aparente bienestar que genera el simple hecho de cerrar la boca. Será que la misma vida me enseñó a valorar el silencio y a poner siempre en una balanza absolutamente todo?…o será, que las experiencias no dejan unicamente huellitas miserables?. Como sea, es bueno tener en cuenta una vez más que sólo con dolor se crece y que este dolor puede ser ocasionado también por omisiones, quiero decir, por obviar detalles, quizás, harto evidentes.

Quisiera que las cosas fueran a mi modo, pero ya ves esa forma de conjugar el verbo, “quisiera” o “quisiese” denota claramente que nos quedamos en el deseo y que el mundo gira exactamente para el otro lado. Entonces me detengo, miro para todos los costados y compruebo que más de una vez, estoy sola como el sapo de otro pozo de hoy y de siempre, y que es cierto lo que me dijo anoche una amiga: “este es el juego”. La nueva verdad es que, pareciera que hay que acostumbrarse a la idea, de ser una triste ficha en un tablero trazado por quien considerás y no te considera. Decididamente, el estilo ente, no me va. Acostumbrarme a “ciertas ideas” tampoco. Opto por generarlas.

Volviendo al detalle…- voy a ser pesada, voy a insistir en el detalle porque lamentablemente, todas las personas que me rodearon de cerca o lejos me enseñaron a hilar finito – decidí devolver como pago de mi dolor, silencio y elocuentes actitudes. No encuentro otra forma de expresar, de dar exit a esto que vivo detectando. Además pretendo que lo que sea que “haga”, se transforme en “hagamos”, que se vea, que punce y que definitivamente sirva para cambiar…cambiar…(”Change the World” de Eric Clapton se me enciende en el alma mirá…¡qué ilusión!).

Después me preguntan porqué creo en Dios con esta fe tan arraigada que me despega los pies de este mundo o me llaman hasta despectivamente determinista…jaja! ya me río por no llorar!. Si no hay alternativa. Nadie más ama mi alma o la tuya!. Nadie te siente hermano, menos te van a llamar hermano!, así, de onda. A nadie le importa los deseos de tu corazón!. No porque no quieran, sino porque no pueden ver más allá de sus narices, de su cuerpo, de su propia ambición que desemboca en esa daga poco afilada y letal, que se llama ordinariamente: traición.
¡Ojo! Esta es una Era anunciada, es como una especie de de moda, descocada y ultra light con actores que van y vienen sin alfombra roja, ni glamour, ni nada. E increíblemente, así se identifican, se saludan sin besos –con esa especie de piña que se dan al acercar de mala gana una cara con la otra-, se pasan las manos sin apretón ni ganas, se tiñen, se maquillan, se perfuman, brindannnnn!!! jaja!…y “empiezan a parecerse a lo que no son” –dice Cortázar-. Así se masifican, y eligen llevar esa carga, ponerse ese sello vacío y correr sin mirar para atrás, por el camino que se van trazando. Ese que es ancho, como una gran autopista a la desgracia. Y simplemente, no lo ven o no lo quieren reconocer, para no “pensar” porque “duele”. Sí, claro…duele vivir conciente del daño que causa la palabra sin sabiduría, el gesto inoportuno o la omisión. Duele pensar todo el tiempo!!! pero vale! sobretodo cuando se pesa lo que no se ve, el alma por ejemplo. Vale mirarse al espejo, vale mirar a los ojos, al fondo mismo del problema…vale superarlo, ser el héroe de la peli y no andar con artilugios y juegos histéricos de victima y victimarios buscando culpables, te aseguro.

Por tanto afirmo que de veras es más fácil amar en silencio. Así que, por estúpida que me vea, quiero que sepas, que a eso me dedico y que no omito gracias al entrenamiento personal que me han dado todos. Y si aquello de que “tus enemigos serán los de tu casa” cierto es, agradecida estoy. Amo tanto a los de mi casa como al autor del cachetazo no tan inesperado… Y sigo sumando agradecimientos…Y arranco el día dando gracias hasta por lo que aparentemente es feo, triste, doloroso. Y corro al tendal de suspensivos, suspendidos en el aliento de Dios, para retomar aliento.
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Ahhhhhhhh! ya me siento un bebé! .

Ahora, cuando me reuno con amigos a tomar incontables tererés de agua con limón y escuchar temas de mi hermano, y suena el bis: “nada, nada, nada, nada, nada nadaaaaa…”, te juro, nos reímos.

Nota: Aprendemos de todo, pero más, de lo que nos duele.

Nota I: A fuerza de este dolor “divino”, hoy entendí que los banquetes son para “compartir” momentos con los entendidos que te aman o que por entendimiento te amarán de sólo verte… por el carácter espiritual que tiene el hecho de “compartir el alimento”, la “providencia”, la “gracia de Dios”.

Nota II: Supongo que voy a ayunar…en honor a la verdad. ¡A tu salud!

Mi ficus gladiador y el jacarandá pelado

Siempre me ha conmovido la actitud de este arbusto. El, pasando la media, digo, la estatura de todos los arbustos, alcanza mis ventanales en un primer piso y se las arregla para sorprenderme todo el tiempo. Su condición es lo que me llama la atención: humilde, perenne y por ende, atractivo. El color de sus hojas es como el ánimo de todos los seres vivos, contagioso.

Hoy, en plena tormenta, habiendo pasado los calurosos días de sequía, sigue con el mismo semblante. Noté que por momentos, el viento cambiaba de rumbo estrepitosamente y lo golpeaba desafiando su flexibilidad. Las gotas habían cargado sus hojas lo suficiente para cuando amainó el temporal…y lo noté extenuado, pero bello. Se había recostado en los cristales y los muros, como lo hubiera hecho una modelo de Louis Vouitton para una publicidad gráfica.

Fue instantáneo, ir a su encuentro, medirme con él, indagarlo en su dialecto. Fue imposible evadir la necesidad de querer adquirir sus modos: de atraer a los pájaros de todas las especies, al canto; de ser hospitalario, vibrante, dúctil…y lo que es mejor, buen vecino. Sus ramas atestadas de perfectas hojas – que a simple vista me remiten a los cuadros de Van Gogh -, se tocan con las de un viejo jacarandá, que por su edad, está pelado. Esas ramas rezan juntas, lo sé. Rezan en tiempos de abundancia como en la escasez, no porque haga falta, sino porque los árboles, todos, como nosotros han sido bien enseñados y diseñados por el mismísimo Creador. La conciencia de esto es lo que rompe los esquemas y se puede ver como ejemplar la conducta de cada pieza de este puzzle.

Vi también que el jacarandá enraizado en el cantero contiguo, alberga en una de sus más largas ramas un nido…tan bien construido, que jamás cedió ante el embate…

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Ojo!…puedo seguir…jaja! pero hay más para ver, hay olor a tierra mojada allá afuera y no puedo esperar. Sabrán disculpar, como siempre.

La Dama del Lago

Uno de mis sueños recurrentes y preferidos es el de la dama del lago. Recordarlo es tan agradable como volver a soñarlo, quizás por la impronta de sus imágenes casi medievales, que me remiten una y otra vez a varios personajes de la leyenda del Rey Arturo o al imaginario de las musas y hadas de los cuentos fantásticos. De hecho, ella es ella y no pretende enamorar a Merlín ni aprender sus artes. Tampoco se mira en el agua como Narciso ni corre peligro de ahogarse en si misma, ojo. Mi dama, no menos ostentosa que la noche, le reclama en silencio a una espléndida luna llena, que siga opacando a las estrellas. Ella flota, vestida de gasa o seda color marfil, entre flores de blancas y rosadas y hojas del tamaño de un plato. Lleva el pelo suelto y una tiara de pequeños capullos. La intención es, indudablemente, escapar del claustro durante las noches de luna llena, a ese reducido y exclusivo edén donde se sumerge y se echa boca arriba a conectarse con la apacible sensación del líquido envolvente. Aparentemente, mi dama misteriosa es feliz, muy delicada, demasiado quizás para este mundo…

Solía sentirla por momentos etérea, corriendo descalza, comparable al alma. Y por momentos un ser humano con virtudes y defectos comunes, como la paciencia o el hipo. Como fuera, la soñé durante años y en cada ocasión, con más precisiones estéticas y sensoriales. Debo reconocer que es una de las más gráciles imágenes que jamás vi…ni en la Primavera de Botticelli, como también, que la busqué hasta agotar a los motores de Google Earth, Altavista, Yahoo, etc… Fue en vano. Ella vive en mis sueños, donde quiere vivir; bajo la luz de una enorme luna…y a veces baja, corriendo por mis dedos, a flotar en ciertos versos, líquidos.