Archivo para la categoría ‘Pensamientos’

H.

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Escenas del infierno, y cada tanto un milagro. Antes del martes eran pobres hasta el extremo. Hoy … hoy ya no saben ni como llamarse. ¿Afortunados? ¿Por haber sobrevivido para vivir en un país que tendrá a más de 80% de la población en la pobreza absoluta? ¿Por seguir viviendo escuchando el llanto eterno de las historias que iban a ser? ¿de las madres sin bebés y los hombres sin mujer?

Los cuerpos brotan como carnes obscenas entre los fierros y los que toda la vida fueron negros se mueren blancos y rojos hasta el pelo y con gusto a concreto en la lengua y con arenilla incrustada debajo de las uñas. Veo el momento cuando tembló la puta tierra y la gente se baja del auto, y corre y para y corre y mira y no hay a donde correr.

“Centenares de miles”, gritan las noticias con voz de castellano neutro que podrían estar hablando de un nuevo shampoo para perro y sonaría igual. “Nos nos olvidaremos de ustedes”, promete el presidente del mundo. “Estoy aquí abajo” escribe alguien por SMS y se salva.

Está cayendo la tercera noche en la que,  como si montara una colorida carpa de circo, las sábanas se clavan a dos palos y se transforman en casas. Las que tienen leche en las tetas la racionan entre sus hijos y los de las que ya no están. Ya casi nadie siente la yema de los dedos ni los dedos. Miles descansan un poco con piedras como almohadas y vuelven a quitar escombros, ahora en la oscuridad. Hago la transferencia pelotuda e inevitable de sentir la muerte del hijo, del amado, de la madre, de la esperanza. Y pienso en todos ellos. Y pienso en ellos dos

No es lo mismo

Dicen que ponerle nombre a los cosas, nombrarlas apenas, las cosifica, las hace concientes. Bueno, entonces nombro esto, lo escribo acá, en este papelito que es sólo para mí y que engrosará mi caja verde con pintitas violetas de papeluchos y me lo saco un poquito de encima.

Siempre digo igual cuando me preguntan- Se murió en su ley. Su murió como vivió. Me encojo de hombros y arqueo un poco las cejas y la boca y justifico rápidamente la ausencia honda.

En casa siempre tuvimos que llegar a los extremos para recordar que nos importamos los unos a los otros. Las internaciones fueron siempre grandes momentos de comunicación, porque cuando en una familia está internado alguien por un largo tiempo, ponele, 4 o 5 meses es como si todos fueran un poco pacientes.

No es el enfermo el que se desmejora, por el contrario, mientras él come, se nivela en sus valores de azúcar, caga a diario con chata y todo, el resto se enferma.

Se empobrecen en el intento fallido de darle una “alegría” comprando revistas o regalos que no va a usar. Fallan a sus citas cotidianas que siempre coinciden con los horarios de visita del hospital y cuando el enfermo pregunta por “tu vida” asegurás que tenés el día completamente despejado y que te quedás en el hospital porque no hay nada mejor que hacer.

Capítulo aparte para las noches. El enfermo no duerme porque tiene culpa del que lo vino a cuidar y duerme en el piso. El que duerme en el piso no duerme por cuestiones obvias. Y el compañero de pieza no duerme porque no puede tirarse un pedo en paz porque hay un familiar cuidando a su compañero de cuarto.

Vale la pena, igual. Digo, esto de quedarse, de permanecer hasta que el enfermo o se cure o se muera. ¿A donde más se puede estar si la persona querida está internada esperando una operación de “esas”? He intentado estar en otro lado, pero te arde el cuerpo por estar oliendo los restos de la comida del hospital o la lavandina que recién higienizó la habitación.

Entonces, sólo después de estar, de permanecer, el milagro puede pasar. Entonces lo que no se logró en 24 años puede pasar en 5 meses. Podés recibir una caricia de una mano congelada por la falta de circulación, pero que te queme la piel. Podés gastar horas riéndote de chistes y anécdotas que pensaste oxidadas pero que estaban empolvadas nomás. Podés compartir tiempo. Horas. Horas largas, de contemplación y compasión que curan el corazón sin muchas palabras, porque en el gesto de cambiar una venda a un pie podrido con olor a podrido y color podrido, y en la mirada del que recibe los cuidados se dice lo indecible.

Y pasa. Y saludás sin lágrimas en el velatorio, y te ahogás en llanto en la intimidad de la pareja, y respirás hondo y le das para adelante. No es lo mismo. Es mejor así. Entonces te encontrás agradeciendo una enfermedad y todo pasa a ser relativo. Hasta la muerte, que de algún modo y quizás como única manera posible dio Vida.


Todo pasa


Laura dice: …. si en el medio de la charla rompo en llanto no te asustes

martu dice: no me asusto, ya me doy cuenta como estás, va …..no me doy cuenta, pero hay algo intenso ….que te tiene rota ….

Laura dice: a ver si entendés, nunca conocí esta sensación, me siento rara, no se que es, ni como se maneja ni que hago con esto, estoy per di da

martu dice: ay la concha

martu dice: yo no puedo creer que te hayas enamorado. asi sin previo aviso,

Laura dice: no no no, no me enamoré

martu dice: si si si

Laura dice: no me lo tenias que decir

martu dice: Querida …es como que te falta el aire….amiga…sorry …que te cagás muriendo…

Laura dice: Siiiiiiii, te aprieta algo en la garganta

martu dice: en la garganta siempre …. a veces te pega en el estómago, hasta da mareos porque te olvidas de comer, te reís mirando una pared blanca, te relamés con la lengua los labios …

martu dice: te invade en todos los putos minutos

Laura dice: y ? … me opero ?

martu dice: nono, ya sabés la respuesta

Laura dice: qué?

martu dice: no se opera nena, se PADECE

del latin PASIONNNNNNNN

Laura dice: nooooooooo quieroooooooo

martu dice: (me parece que tengo que guardar esta conversación porque va directo a un posteo, jua, sorry que lo vea en clave literaria, no puedo evitarlo)

Laura dice: ?

martu dice: claro, leo nuestra conversación y veo una historia….. y ya sabés que escasean en mi presente

Laura dice: yo me quiero morir igual … me rio mucho de todo esto , es rarisimo , shoro boluda

martu dice: por qué lloras?

Laura dice: no se, no se por que

martu dice: por lo que fue? porque no lo podes contactar? o porque sentiste algo UNICO?

Laura dice: todo eso … pero junto

martu dice: y si mamita…….. es así

Laura dice: que garrón

martu dice: si. pero perdón que diga esto. pero verte llorar por amor, siga como siga esto no te voy a decir que me alegra…pero me parece que es un buen momento , va…era hora

Laura dice: basta que mi hermana me dijo lo mismo

martu dice: encima paso en el finde Manu Chao…..obvio tu hermana esta en carne viva nena

Laura dice: manu me pasó por encima, me voló el corazón otra vez

martu dice: realmente quisiera darte un mínimo de paz…pero sé que no puedo querida. Ésta la pasás vos solita. yo te acompaño de costadito …y de todo corazón

Laura dice: guaaaaaaaaaaaaaa

martu dice: si nena. guaaaaaaaaaaaaaaaaaa. si te agarra un bajón muy bajonero llamame que voy mañana después de la radio

Laura dice: naaaaaaaaa sobrevivo

martu dice: si yo creo que si. querida. bienvenida. AMOR le dicen …, “ya he dejado que se empañe la ilusión de que vivir es indoloro” dice mi amigo drexler.

Laura dice: guaaaaa

martu dice: todo pasa.

totalnoimporta

faltan veinte minutos para que empiece la clase. la única puta consigna es llenar un cuadernito, sin importar la calidad ni nada de lo que se escribe en él. mentiría si dijera que este es uno de los pocos momentos míos. mi vida de free lance me da muchas horas sola. quizás demasiadas. el silencio me ha aturdido mucho este año. la cabeza no me paró un solo día, que manera de carburar pelotudeces por favor, imaginando veinte mundos distintos y yo en ellos siendo un personaje distinto en cada uno. Camino difícil este del silencio. me escuché quizás por primera vez. no puedo concentrarme un carajo. tengo a una descerebrada gritando en la mesa de al lado. tiene un neverending escote, las tetas apoyadas en la mesa. corpiño fucsia, voz que me da mucha violencia mal, el pibe que está con ella le juega de amigo intentando lograr una cogida. no va a ser muy difícil, pero primero a escuchar los males de amores que le cuenta la trola. el mozo que me atendió es muy atento, no solo conmigo lo vi atender muchas mesas. no deja de sorprenderme cuando atienden bien, siempre atienden para el orto. como la colorada que me sirve el desayuno los jueves a las 8 en la continental de callao que mientras mira crónica tv, y sin sacar los ojos delineados de violeta de la pantalla me dice, qué tomás nena?. como la cagaría a trompadas. vuelvo a escuchar a la infeliz de la mesa de al lado. me está ganando la pulseada por mi concentración y es un bajón. no puedo entender su charla pelotuda. discuten sin son floggers, me bloquearon la cabeza. pobrecita dice: el otro día que me vestí de chetita, es más negra que el negro Flores, llegué cuarenta minutos antes y me pedí una cerveza que me dieron especialmente helada, son contadas las cosas que me dan este placer tan simplito y tan mio. en la otra punta del bar está el pendejo que solo escribe cuando le rompen el corazón, chiquito pillo así cualquiera, me aburre mirar al pendejo, es lindo pero me aburre. afuera 7.50 llega la vendedora de propiedades gato y el que le escribe los discursos a los dirigentes. quisiera putear como rozitchner me da gracia. le vi el cuaderno al chino y me enterneció, se escribió como 40 páginas sobre su vida, se pegó un viaje del que no vuelve más éste, la psicóloga es muy interesante. las dos de siempre llegan tarde como siempre para que les miren el culo. la historia de la guituda me duerme mal. tengo que creer, hay que atarse al plan pero no agarrarse del todo, materializar este espacio mental. usar la flor de loto. La médica no se censura más, hasta parece más linda que la primera clase. debo continuar sin musas. voy a continuar sin musas.

18/09/03

Hoy me sentí realmente mal todo el día. Del cuerpo hablo. Un estado indefinido entre el dolor de cabeza, el vómito, el desmayo y el dolor agudo en las cervicales. Y como todos los jueves, fue un día en el que estuve muy expuesta en los laburos, entrevistando a varias personas a las que tuve que mirar por largos minutos a los ojos.

Como me sentía así, presté más atención que de costumbre a mi manera de escuchar y de acotar, ya que temía que se notara demasiado mi necesidad de estar con los ojos cerrados y en mi cama. Tienen que haber visto debajo de mi maquillaje el esfuerzo inútil por mostrarme interesada. Y más allá de que los encuentros de hoy fueron muy buenos, estuvieron teñidos de un peso extra, y hasta mi mochila que acarreaba las mismas revistas pesaba distinto que otros jueves.

La verdad es que no estuve buscando las causas de mi malestar más allá del cansancio de la semana casi cumplida y de las varias combinaciones entre las líneas B, C y A que hice para llegar a todas las notas a tiempo. Pero a medida que avanzaba el día la cosa se puso jodida. Volviendo a mis pagos en el Sarmiento, estuve a punto de pedir un asiento y sólo me contuve porque me apoyé contra una puerta desde donde recibía bocanadas de aire salvadoras que me parecieron mejor jugada que sentarme a esperar lo inevitable.

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Entonces, cuando llegué a casa, con el simple movimiento de abrir la puerta, todo ese dolor, que hasta ahí era corporal, tomó una nueva forma y se empezó a ramificar hasta alcanzar la boca de mi estómago. Se materializó además en la mirada de mi mamá, que me recibió visiblemente angustiada y se refugió rápido jugando con mi hijo y hablando de trivialidades.

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Es increíble que no haya pensado en esto en todo el día. Hasta ahora. Si bien ayer tuve presente que fue el día previo, el día que lo vi por última vez, hoy anestesié todas esas sensaciones que se empezaron a despertar recién ahora. Y se despertaron sobresaltadas.

Es verdad que el tiempo cura, no lo voy a negar. Pero compruebo también que es verdad que no borra. Gracias a Dios no borra. Y ahora vuelvo a ver su cara que sigue intacta y siento una vez más los olores y la cotidianeidad de los últimos 6 meses en el hospital donde volvimos a conocernos y a darnos una oportunidad que estando “sanos” no supimos aprovechar. Me vienen mil historias graciosas sobre él, pero al mismo tiempo no me animo a escribir su nombre sin atragantarme.

Hoy hace justito 5 años que se fue. Y pienso en que mi hijo no lo conoció y me entristece, pero más me entristece saber que él no conoció a mi hijo. Sin dudas se hubiera pavoneado por todo el barrio contando todas las cosas “anormalmente inteligentes” que hace diciendo que es igualito a él a su edad.

No me había dado cuenta lo que lo extrañaba hasta que me puse a escribir, la puta que duele.

Extraño su alarde, lo extraño con el traje que se compró no sé con qué guita para llevarme al altar, extraño sus caricias con la mano fría, extraño cuando me decía Colores, extraño al doctor improvisado, extraño al arregla-todo, extraño al vendedor de pan, extraño lo que nunca fue, extraño lo que sólo fue al final, extraño a mi papá.

Facebook que me hiciste mal



No deja de sorprenderme lo exhibicionistas que somos. Entro a FB y conozco a los padres de una periodista que vive en New York andando en bicicleta, recorro el pueblo del productor de un noticiero y veo a su perro triste. Espío a una relacionista pública dos segundos después de parir con su bebé en brazos y la nariz hinchada. Me detengo en una despedida de solteros con consoladores gigantes. Entro a la casa de una editora y conozco su velador y sus sábanas, veo a la hija de un escritor que admiro bailar en un video desenfrenada. Y ya que estamos cuelgo las fotos de mi guiso, de mi panza de nueve meses y de la bendición final de mi casamiento.

Por algo yo me resistía tanto a estas herramientas sociales, y ahora me doy cuenta por qué. Tenía miedo de que me atrapasen y ya no me dejaran en paz. Y la profecía se está cumpliendo antes mis ojos y no haga nada para detenerla. Es mi decisión y depende de un solo click. Pero es demasiado tentador y a la vez descabellado y a la vez halagador.

Por ejemplo, que te contacte un super-ejecutivo señalado como “él” entrepreneur por excelencia, y te diga que lee tu blog a través de FB y que si podés tirarle un par de tips para hacer crecer el suyo, no es muy normal. Que un tipo con el que te diste unos besos a los 15 años en unas vacaciones alocadas, se acuerde de tu cara y de tu nombre 14 años después y se ponga en contacto, tenga tu misma profesión y te diga que luego de ese verano te escribió una carta que no tenía a donde enviar, tampoco es muy común.

La real academia española dice que normal es (Del lat. normālis).

1. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Anoche me di cuenta que iba por los 310 “amigos” y me dio pánico. Y tampoco me pareció normal. Me tomé unos minutos y empecé a ver a los que casi no conocía, con los que jamás hablé y a los que no tenía ganas de tener tan cerca y borré 35. La verdad es que hubiera borrado a unos cuantos mas, pero me pareció muy agresivo.

Necesito independizarme de tantas historias. Necesito desapropiarme de ellas, para poder volver la mirada a la mía.

On writing



No recuerdo si fue por mi cumpleaños o como regalo de fin de año. La cuestión es que el año pasado me regalaron este libro que tiene por los menos 3 reglas básicas que me partieron la cabeza y me impulsaron a empezar a escribir.

Me lo regaló un periodista a quien admiro y con el que tengo el privilegio de trabajar todas las semanas, un ratito nomás, pero un ratito que me alegra el resto de los días y que me hizo empezar a gustar de la radio y de la producción, de las que me estoy enamorando.

Intuyo que detrás del acelere que tengo cada vez que nos encontramos, habrá advertido las ganas que tengo de escribir, y ese día me dijo – Mirá lo elegí especialmente, es el mejor manual de escritura que conozco -. Miré la tapa del librito y ahí estaba el contrahecho de Stephen King. A lo que mi cerebro diminuto acotó, - ¿Pero este tipo no es el de los cuentos de terror, el de Misery?, – Si claro, pero fue muy bastardeado por los intelectuales y la verdad es que es un escritor excelente – me respondieron con paciencia.

Son innumerables las cosas que fui descubriendo a través de su lectura, pero comparto tres reglas que me pinchan a morir cada vez que escribo hasta el párrafo más banal, como el que repito cada domingo a la noche para la señorita del jardín diciéndole que mando la plata de las galletitas en un sobre.

1- No abusar de los adverbios: Nunca más pude escribir un adverbio sin revisarlo y tratar de omitirlo a toda costa. Sin ir mas lejos, en esta misma nota, había escrito admiro “profundamente” y luego lo borré avergonzada.

2- Evitar descripciones excesivas. Amo la idea de no contar todo la descripción que me viene a la cabeza. Un poco para saborearla yo solita, otro poco para que el lector pueda armar su propia escena. Esto me está ayudando a dejar las descripciones cursis y cargadas para optar por los adjetivos que considero vitales.

3-Oraciones cortas, simples, claras. Y yo agregaría de impacto. Me resulta muy fuerte cuando me encuentro con oraciones simplísimas que hablan más que un párrafo chorreante de abundancia. Una frase como – Cerró la puerta, y recién entonces lloró. –, me ponen los pelos de punta y me hacen anhelar poder escribir con austeridad que da significado.

¿Qué sarta de obviedades, no?, para mí no.

http://www.librosgratisweb.com/html/king-stephen/mientras-escribo/index.htm

Hoy


tranquilidad, cotidianidad, desgarro, tristeza, amor, familia, pareja, trabajo, Dios, heridas maternas y paternas, entrega, los pobres, fraternidad, desamor, novedad, ausencia, maternidad, hijos, elección, presencia, paz, inmadurez, libertad, madurez, verdad, pasión, cariño, intimidad, injusticia, felicidad, desazón, alegría, fragilidad, pequeñez, desigualdad, radicalidad, poesía, sentimiento, razón, canción, caricias, violencia, angustia, amistad, confrontación, límite.

¿Acaso es humanamente posible vivir sabiendo que estas palabras te constituyen y te definen todas al mismo tiempo?

Como dice una amiga, me gustaría ser más rubia a veces.

Conectadas


Ayer a la madrugada cuando estaba cerrando la sesión en la PC y me disponía a irme a acostar, me saludó una amiga por el msn.

Con ella tenemos una relación por demás especial. No hablamos seguido, ni sabemos detalles de la cotidianidad de la otra, pero en nuestros encuentros, que suelen ser cibernéticos, se genera una comunión muy particular en los diálogos que se arman. Y no comunión por “estar de acuerdo”, de hecho creo que por momentos defendemos posiciones irreconciliables; sino por el respeto y la atención que nos ponemos y la magia e intimidad que le damos a esas líneas que compartimos una vez cada 3 o 4 meses.

Ella me hablaba para decirme que había entrado en mi blog, que le había gustado. Le agradecí con signos de admiración y emoticones imbéciles. Entonces soltó descarada:

- Es increíble martu, estás como desbocada en el buenísimo sentido de la palabra, estas cosas las vomitaste es obvio, se puede percibir todo lo que escribís, transmitís algo nena. Te leía y sentía que la leía a Janis Joplin, no a vos, que bueno encontrarte así descontrolada.-


Me quedé helada. Primero me pregunté para mi interior “¿Tanto se nota? y luego a ella: ¿Cómo te diste cuenta?”. Hasta ese segundo yo estaba segura que en los textos elegidos había tenido el cuidado suficiente para desahogarme un poco, pero jamás que me había desparramado desnuda. Entonces le dije: “Por suerte pocos me sacan la ficha así, y eso me deja tranquila. Vos me conocés demasiado me parece. Demasiado”, repetí para auto convencerme.



Seguimos chateando por una hora, en la que me animé a mostrarle unos textos que no eran para mostrarle a nadie, como agradecimiento por haber leído entre líneas cada una de mis entradas. Los discutimos juntas, nos recomendamos música y nos fuimos apagando. Nos despedimos como siempre, sin mucha efusividad. Ella asombrada, yo flasheada y agradecida.

29+1


Hace unos dos meses, luego de hacer una búsqueda en Facebook por ocupación bajo el rótulo “periodista”, varios colegas me dieron de alta dentro de sus filas de “amigos” que ofrece esta red social adictiva. Sin ir más lejos, de los 260 contactos que tengo, 200 son de ese palo o de agencias de comunicación, mi cuna laboral.

Charlé con varios. Una piba de Télam copada que se fue a cubrir Cannes, un pibe de Encuentro que estaba dejando el canal, un capo de una productora de un escribir muy cool, con varios de Information Technology. Otro pibito medio agreta de Telefe que me hablaba como si me lo quisiese levantar, una desquiciada de Clarín que después no paraba de mandarme mensajes personales, una chica del Cronista con la que había trabajado infinidad de veces, pero no nos conocíamos las caras. En fin, encontré periodistas amigos de viejas épocas, algunos pelotudos importantes y varias gratas sorpresas.

Armamos grupos de interés común, otros me sugirieron sumarme al de ellos. Nos pasamos un par de ideas, agendas, teléfonos que podían sernos útiles, y nos comprometimos a “estar en contacto” y atentos a los pequeños intentos o necesidades de cada uno. Después de todo, es por esto que decidí sumarme a FB; para poder espiar qué pasaba en los medios y ver si me podía prender en alguna que me interesara…

Así es como caí en “29+1, reflexiones de un tipo que pisa los 30”, un blog de la plataforma de Clarín, propiedad de quien hoy considero mi mentor bloggero.

Cuando leí su espacio me enterneció al instante, porque vi mucho de mi búsqueda en la suya: Ganas, torpeza, pasión en las líneas, interés periodístico, seriedad en el abordaje y selección de temas, ansiedad que no corrige y publica como venga, y sobre todo un contemporáneo absoluto de mi realidad, en edad, estado civil, profesión, vivencias y necesidad de escribir lo que le pasa o piensa, cosa cada vez más extraña de encontrar en la era de la inmediatez.

Mi amigo virtual es periodista de un medio groso y con un buen puesto. Pero lejos de chapear o comerse ninguna, es un tipo humilde, atento y paciente que me explicó 8 veces cómo abrir y usar el blog porque no me daba la cabeza.

La Ventana existe porque existe http://blogsdelagente.com/29mas1/

Lo menos que puedo hacer, y es casi nada, es dedicar un posteo para decirlo.


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