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La apuesta es contra el yen

La apuesta es contra el yen

La apuesta es contra el yen
2 Noviembre 2009 El anuncio realizado el pasado viernes por el Banco de Japón (BoJ), tiene muchas más implicancias que la mera decisión de dejar inalterada la tasa de interés de referencia en el 0,1%. El panorama en materia de precios hace pensar en una política monetaria que sin dudas afectará el valor del yen, que tiene al yuan pisándole los talones con serias intenciones y posibilidades de desplazarlo como divisa líder regional.
A pesar de no modificar la tasa de interés, no cayó bien en el gobierno que el BoJ anunciara que discontinuará sus compras de deuda corporativa y otras medidas de estímulo crediticio, y por ello intentó presionar a la entidad antes de la reunión de política monetaria a que continuara con dichos estímulos.

El gobierno japonés quiere mantener las señales de apoyo a la recuperación económica, sin importar demasiado su eficacia. Es que en los hechos, los mercados de crédito en Japón se muestran recuperados y ello se ha reflejado en las tres últimas subastas papeles comerciales del BOJ que no captaron oferta, lo cual hace innecesaria la ayuda del organismo monetario.

Por otra parte, ante la normalización de la situación del sector financiero, se está observando que las empresas prefieren orientarse hacia estos mercados clásicos de deuda frente a la opción oficial.

Desde el gobierno japonés se esperaba algo más del BoJ a quien considera demasiado optimista en sus pronósticos sobre la evolución futura de la economía. “El Gobierno no debería decirle al BOJ lo que tiene que hacer, pero a su vez el BOJ necesita tomar en consideración la opinión del Gobierno”, decía según Reuters, a modo de queja el ministro de Finanzas, Hirohisa Fujii.

Las estimaciones de la entidad monetaria acerca de la evolución de la economía anticipan una expansión del 1,2% en el año fiscal 2010/11, elevándose al 2,1% para el año siguiente. Probablemente, estimaciones demasiado optimistas para una economía con demasiados problemas y a la que le ha costado crecer a un ritmo aceptable.

Si bien reflejaban optimismo las expectativas de crecimiento económico por parte de la autoridad monetaria, dichas proyecciones se combinaron con una visión pesimista en relación a la evolución de precios ya que auguró en su informe que la deflación permanecerá tres años, más que los dos años que preveía en su reporte anterior. La variación de precios minoristas núcleo del mes de setiembre (excluyendo alimentos y energía), mostró una contracción del 1% superior al 0,9% del mes de agosto. En la variación interanual, los precios minoristas observaron una contracción del 2,3%.

——La economía para entender a los mercados———–

La economía china vuelve a la senda de vigoroso crecimiento. Ello generará grandes oportunidades para las economías productoras de commodities ¿Le gustaría conocer las futuras oportunidades de inversión de manera anticipada descifrando la información que nos brindan las economías? Para comprender cómo la economía determina los grandes movimientos de los mercados, llegó el curso Economía básica para inversores el cual le brindará los elementos básicos para comprender el funcionamiento de las economías y anticipar sus tendencias y las de los mercados. Haga click aquí para adquirir el Curso.

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La experiencia japonesa de los 90´ en donde la deflación ha limitado el crecimiento de la economía nipona está otra vez presente y debería limitar el optimismo para dar lugar a políticas preventivas que impidan cualquier posibilidad de recaída de la economía.

“En una economía donde los precios continúan cayendo es crucial ver si esa caída de precios será una presión a la baja sobre la actividad económica”, reconocía en un informe el propio Banco de Japón.

¿Por qué el BoJ mantiene temores limitados y confía en que la economía podrá crecer a un buen ritmo a partir del año fiscal 2011? La entidad confía en una atenuación gradual e ininterrumpida de las presiones deflacionarias. Sin embargo, si bien desde el organismo monetario se espera una ralentización de la dinámica deflacionaria hasta una variación negativa del orden del 0,4% hacia el año fiscal 2011, la reducción en los márgenes de rentabilidad por la caída de los precios, con posibles derivaciones sobre el nivel de empleo, puede frenar la recuperación esperada en la economía e incluso revertir su comportamiento para llevarla nuevamente hacia la recesión.

De este modo, para no generar presiones en contra de la recuperación económica, la deflación impondrá restricciones sobre las tasas de interés de referencia que permanecerán en sus mínimos por un largo tiempo, más allá del tiempo estimado para las tasas de interés de referencia en el resto de los países desarrollados y en desarrollo.

Con la divergencia que se observará en el comportamiento de la política monetaria entre los países, se ampliará el margen entre tasas, lo cual permitirá beneficios tentadores en operatorias del tipo carry trade. Mientras la estructura regulatoria de los países no reaccione ante esta situación, los riesgos de desequilibrios irán en aumento.

La apuesta contra el yen será entonces fuerte y la moneda japonesa tendrá pocas chances de mantener su valor en el mediano plazo frente a las principales monedas, incluso frente a un dólar que seguirá débil.

Esta situación generará sin dudas grandes peligros ya que el espíritu insaciable de los especuladores puede llevar el volumen de operaciones a cifras de varios miles de millones de dólares con posiciones altamente riesgosas y que un cambio repentino en la dinámica de la moneda japonesa y en la política monetaria del BoJ puede llevarlos a una situación de crisis. La crisis subprime demostró que para dañar al sistema financiero sólo basta con golpear en el punto justo y eso aumenta los temores en este tipo de operatorias especulativas.

Pero el yen no sólo estará amenazado por la actitud de los inversores que aprovecharán el crédito barato para apostar a inversiones rentables en otras monedas. Las perspectivas de debilidad del yen en el mediano plazo se verán reforzadas por el deseo de reemplazarla por una moneda más fuerte, lo que reducirá su demanda, principalmente a nivel regional. Ésta será sin dudas la oportunidad esperada por el yuan para aumentar su influencia en la región en su objetivo por instalarse como divisa de reserva internacional, objetivo para el cual, aún tiene mucho camino por recorrer aunque no se puede dudar que viene avanzando en dicho sentido.

Mientras la economía japonesa no recupere fuerzas y disipe las presiones deflacionarias, la situación que enfrentará es de alta fragilidad con un riesgo no menor de una nueva recaída. En este contexto un elemento positivo para la economía fue la caída por segundo mes consecutivo de la tasa de desempleo que se ubicó en el mes de setiembre en el 5,2% de la Población Económicamente Activa (PEA), con una cantidad de 3,63 millones de desocupados. Aunque no sea suficiente, suma para sacar a Japón de esta situación tan incómoda.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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Cuándo será el yuan divisa internacional

Cuándo será el yuan divisa internacional

Cuándo será el yuan divisa internacional “Somos prudentes en cuanto al concepto de la llamada internacionalización del renminbi”, Guo Qingping, vicegobernador del Banco Central de China.

Como todo proceso madurativo, en China, más allá del objetivo existente por imponer a su moneda como nueva divisa internacional, tanto por un interés político como económico, entienden que el proceso llevará tiempo y que se deben cumplir con una serie de condiciones. No es sólo una cuestión de deseo, también debe ser una cuestión de capacidad. En este sentido, el yuan tiene potencialmente, todo para imponerse en unos años más como una de las divisas globales, llegando incluso (y muy probablemente) a desplazar al yen de su reinado regional.

Mientras el yuan se prepara para imponerse como divisa internacional, en lo inmediato, en lo que se refiere a la relación con el dólar estadounidense, los analistas consideran, según afirma el Centro de Información de Internet China, que el tipo de cambio tendrá pocas presiones a la apreciación mientras la economía estadounidense se mantenga débil. Desde el mercado, se percibe que el yuan seguirá cotizando en una estrecha banda, que actualmente tiene como centro a las 6,83 unidades de moneda china por dólar estadounidense y ello en virtud del debilitamiento que ha observado la moneda estadounidense respecto a las principales divisas, implica un debilitamiento también del yuan con la consecuente amenaza para el balance comercial bilateral frente a China para las principales economías.

“El hecho de que una divisa se haga internacional no depende de un país en particular, sino del mercado” consideraba Guo Qingping. En China se sabe que para lograr el objetivo de internacionalizar al yuan, se lo debe hacer atractivo y para ello existen condiciones necesarias. Aunque no sea su color, el yuan está aún bastante verde para ser divisa internacional.

Pero a pesar que aún el yuan requiere un tiempo de maduración, ya varias economías han comenzado a incorporarlo como divisa de reserva internacional y algunos hasta acordaron utilizar al yuan en el comercio bilateral con China. El riesgo que surge en este sentido se vincula a la decisión de incorporar una excesiva porción de la moneda china dentro de la composición de las reservas y apostar a una moneda que no responde a las fuerzas de mercado y que a pesar de estar respaldada por una economía que crece fuerte, mantiene varios elementos de fragilidad.

Considerando la importancia de China como demandante de materias primas y pensando a futuro, no son pocos los que ven al dólar perder protagonismo en el comercio de materias primas y al yuan como una de las divisas que en el futuro participarán en el comercio de commodities. De hecho, el propio gobierno chino había planteado en el mes de marzo la idea de que el dólar sea reemplazado como unidad de reserva mundial.

Para Mark Mobius, quien dirige Emerging Markets Group de Templeton Asset Management: “Sí, las materias primas podrían ser denominadas en otras monedas. Esto ya está empezando”. Los gestores de fondos apoyan al yuan para denominar el precio de las materias primas porque, como se mencionó, China es el mayor consumidor mundial de ellas.

El yuan asoma entre las divisas globales, eso no se puede negar. Pero para que la moneda china pueda cobrar verdadero protagonismo como divisa internacional, debe ser negociable libremente, posibilidad que en estos momentos no parece estar en la mente de los gobernantes de china. La importancia del sostenimiento de un tipo de cambio competitivo para aprovechar las exportaciones para su crecimiento, (en donde Estados Unidos aparece como uno de los principales destinos), mantiene el deseo de continuar con la intervención en el mercado cambiario para evitar la natural apreciación de la divisa china.

Y cuando se llegue a la etapa de liberalización de la negociación de la moneda china (que se producirá por un interés de China y no por las presiones de EEUU para que ello ocurra), no debemos imaginar que ello ocurrirá sin el mantenimiento de algún grado de intervención. Dicha liberalización será claramente y predeciblemente gradual. Pensemos sencillamente lo que podría ocurrir si se toma la decisión de liberalizar completamente el yuan, frente al fuerte excedente externo de China. Ello generaría una apreciación brusca de la moneda que se reforzaría con acciones especulativas de los inversores que apostarían en dicho sentido, lo cual impactaría fuertemente en la dinámica exportadora y consecuentemente en el crecimiento económico ante las dificultades de sustitución inmediata de la demanda externa por demanda interna. Ello sin dudas es altamente peligroso para una economía que debe crecer al menos al 8% para evitar que los problemas de absorción de la fuerza laboral que permanentemente se integra al mercado, pueda afectar la estabilidad política.

¿Qué podemos esperar entonces acerca del futuro del yuan en el contexto internacional? Por lo que se observa en las acciones tomadas por el gobierno chino, podemos esperar un lento pero continuado avance de la moneda china para posicionarse como moneda internacional.

Juan Pablo Cardenal de El Economista, daba cuenta del inicio el próximo 28 de setiembre, de la “’Larga Marcha” para destronar al dólar, día en el que el gobierno chino tiene previsto, por vez primera, la emisión en Hong Kong de bonos soberanos denominados en yuanes por valor de US$ 878,5 millones. El propio Ministerio de Finanzas de China, Xie Xuren, considera dicho evento como un paso decisivo para internacionalizar el estatus del yuan, y al mismo tiempo impulsar el fortalecimiento de la Hong Kong como centro financiero internacional.

En los últimos meses ha acordado con los Bancos Centrales de Argentina, Corea del Sur, Malasia, Hong Kong, Bielorrusia e Indonesia la formalización de swap cambiarios para que dichos países puedan pagar sus importaciones chinas en yuanes. También ha empezado a reducir paulatinamente su tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos, aunque esa retirada no puede ser violenta.

Así, el yuan avanza y cada vez aumenta su presencia internacional, mientras muy pocos se preguntan ¿Será una buena decisión aceptar al yuan como moneda internacional o se estará asumiendo un riesgo para la estabilidad de las economías?

Horacio Pozzo

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¿Se cae China?

¿Se cae China?

¿Se cae China? “Debemos ver claramente que los fundamentos de la reactivación no son estables, no son sólidos y no están equilibrados. No podemos ser optimistas a ciegas”. Wen Jiabao, primer ministro de China.

La economía china aún mantiene las esperanzas de llegar a un crecimiento de su Producto Bruto Interno (PBI), del 8% en el presente año. A pesar de ello, la principal economía oriental enfrenta grandes desafíos que preocupan al gobierno. ¿Comienza a mostrar sus debilidades el modelo económico chino?

¡Qué paradójico que un país que crezca al 8% sienta preocupación por ello! La explicación es simple y se centra en el hecho que China es un país que necesita crecer fuerte, no tiene otra alternativa. El gobierno chino le ha “vendido” a la población las bondades de su sistema político. La mejor propaganda para el Partido Comunista de China es el crecimiento económico con mejora en el bienestar de la sociedad. Pero para al menos mantener en equilibrio la situación social, la economía debe ser capaz de generar un alto nivel de empleo.

Hasta la crisis subprime, la economía global se encontraba en un equilibrio inestable. Si bien todos reconocen que China jugaba un papel fundamental en el sostenimiento del déficit de cuenta corriente estadounidense, pocos reparaban en que del mismo modo, Estados Unidos, jugaba un rol esencial en el crecimiento de la economía china.

Con la recesión en el corazón de la economía estadounidense impactando además de lleno en las economías de la eurozona y en Japón, China se encontró con que los clientes preferenciales de sus productos, se encontraban en problemas. Y dado que la apuesta del modelo oriental es hacia el sector externo, la economía se encontraba con un problema muy difícil de resolver.

En la tarea de sustituir la caída de la demanda externa se decidió la implementación de un plan de estímulo por US$ 586.000 millones para de este modo, estimular el consumo y la inversión doméstica.

En el Wall Street Journal, J. R. Wu, alertaba sobre los riesgos que emergerán en cuanto se agote el impulso del plan de estímulo económico lanzado por el gobierno chino. El plan de estímulo se limitó a darle un golpe ascendente a la demanda interna sin mayor interés por su continuidad. No parece ser la intención del gobierno chino de generar un cambio en los hábitos de consumo y ahorro de la población. Andy Xie, analista que sigue de cerca la evolución de la economía, afirma sin dudar: “China no está cambiando su modelo de crecimiento”.

Agotado el plan de estímulo sin que la economía global (y principalmente, los EEUU) se hayan recuperado, China se encuentra ante un verdadero problema para sostener su ritmo de crecimiento. Por este motivo, Wen Jiabao, salió a tranquilizar a los mercados asegurando que el gobierno mantendrá la política de estímulo: “Debemos mantener la continuidad y la consistencia en las políticas macroeconómicas, y nuestra principal prioridad sigue siendo mantener un crecimiento económico estable y bastante rápido. Esto significa que no podemos darnos el lujo de la menor relajación o duda”.

En medio de las dificultades de la economía china para poder sostener el crecimiento económico al menos cercano al 8%, la Comisión Reguladora de la Banca ha decidido aumentar los requisitos de capital (mediante la reducción de deuda subordinada que se puede contabilizar a tal fin), impactando de este modo en la capacidad del sistema financiero de generar crédito. Este incremento en los requisitos de capital actúa limitando el efecto multiplicador de cada yuan de capital sobre la generación de crédito. Sheng Nan, analista en UOB Kayhian Investment Co. en Shanghai: “Esta decisión reducirá una de las fuentes de financiación más importantes de los bancos”.

El objetivo del gobierno es alcanzar un piso de crecimiento del 8% en el PBI, pero ¿Será suficiente? Las presiones por mayor crecimiento se incrementan y el 8% pareciera ser insuficiente. Según el gubernamental China Daily: “El desbalance entre oferta y demanda (de empleos) se convertirá en algo superior a lo del año pasado debido al fracaso para crear suficientes oportunidades de empleo”. Ya se espera para el presente año que la economía china genere 12 millones nuevos de desocupados.

Las dificultades y mayores tensiones que están emergiendo, mientras la economía sigue creciendo, pondrán a prueba la capacidad del gobierno y la consistencia del modelo económico. La sintonía fina en materia de política económica se hace cada vez más necesaria. Y por si los propios problemas no fueran suficientes, los inconvenientes emergentes de la economía estadounidense comienzan a jugar.

Para China no es el momento de tomar decisiones drásticas respecto a su política de manejo de reservas internacionales. El propio Wen Jiabao, primer ministro chino, ha dicho que está “decididamente un poco preocupado” por la exposición de China al dólar, queriendo significar que su gobierno está dispuesto a seguir sosteniendo el déficit de cuenta corriente estadounidense. Sin embargo, en junio China hizo el mayor recorte en sus tenencias de títulos del Tesoro en nueve años. Esta inconsistencia entre lo que se dice y se hace en China genera importantes riesgos de debilitamiento para el dólar, aunque también genera riesgos para la continuidad del modelo económico chino.

El debilitamiento del dólar viene acompañado del riesgo de tener su correlato con el incremento en las cotizaciones de los precios de los commodities, cuya valuación se expresa en moneda estadounidense.

Pero existe un elemento más peligroso aún y se relaciona con la política cambiaria de China que, ante la necesidad de mantener su competitividad con respecto a los EEUU, interviene para mantener fijo el valor del yuan frente al dólar. En este contexto un debilitamiento del dólar implicaría también un debilitamiento del yuan con las correspondientes presiones inflacionarias emergentes de dicha situación.

Las alternativas se reducen para China. El gobierno oriental sabe que para sostener el actual modelo económico no puede “soltarle la mano a EEUU”. También es consciente que por un lado, los EEUU no tendrán durante unos cuantos meses, la fuerza suficiente como para generar la demanda que China necesita, y por otro lado, existe preocupación por la alta exposición de las reservas internacionales chinas a un dólar que no se ve fuerte en el mediano y largo plazo.

¿Vale la pena para las autoridades chinas, continuar sosteniendo este modelo? El modelo de crecimiento económico chino está dando muestras de su inconsistencia. La necesidad de generar cambios y pasar a un modelo de crecimiento apoyado en mayor medida en la demanda interna es evidente. Los interrogantes giran en torno a saber si en primer lugar, existe al menos una mínima voluntad para cambiar de modelo de crecimiento y en los riesgos que puede generar un cambio de modelo, con una mayor occidentalización de la cultura china para la sostenibilidad del modelo político chino.

Horacio Pozzo

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Cuál será la tendencia del dólar

Cuál será la tendencia del dólar

Cuál será la tendencia del dólar

Otra vez ponemos al dólar en el centro del debate. La polémica en torno a su posible continuidad hacia la baja en un mediano a largo plazo frente a las principales monedas, se mantiene en el centro del debate. Por lo pronto, la recuperación del apetito por el riesgo lo ha llevado a debilitarse frente al euro y a ubicarse en el cierre de ayer en US$ 1,4025 por unidad de moneda europea. ¿Será conveniente apostar contra el dólar en el mediano plazo?

La aversión al riesgo que los inversores han experimentado en los momentos más tensos de la crisis financiera internacional ha sido sin dudas el principal aliado de la moneda estadounidense. Este comportamiento del inversor global ha sido una clara señal de que aún se confía en el dólar como moneda fuerte.

Esta situación de un dólar fortaleciéndose en un escenario de crisis profunda originada por el propio sistema financiero estadounidense en una economía de terribles déficits fiscal y externo en continuo crecimiento que se ha vivido durante el año pasado, ha representado un hecho por demás contradictorio. No abundaron las explicaciones lógicas de por qué los inversores confiaban en ese momento (y ahora también) en la moneda de un país que estaba virtualmente al borde del precipicio. Ciertamente no parece una decisión racional.

La confianza que ha generado durante décadas el dólar, sin dudas se ha mantenido a pesar de todo, en este período crítico. Quizás también estuvo implícito el querer evitar su caída para no colapsar junto a él dada la alta exposición que el mundo tiene frente a la moneda estadounidense. Sin embargo, esta confianza se ha comenzado a debilitar y ya se han observado las primeras “traiciones”, las cuales se repiten cada vez con mayor frecuencia y seguirán en aumento haciendo cada vez más incierto el futuro del dólar.

Al dólar hay que mirarlo hoy por hoy bajo dos perspectivas: la de corto y la de largo plazo. En el corto plazo, el dólar tiene argumentos para evitar seguir debilitándose. La alta exposición de las reservas internacionales de las economías desarrolladas y emergentes a los activos denominados en moneda estadounidense, es uno de los elementos que frena una caída más brusca de la moneda americana. La falta de una divisa global que la reemplace también juega a favor del dólar. Y la alternativa de una canasta de monedas aún no está bien definida y hace dudar a los Bancos Centrales.

En el largo plazo, la decisión está tomada. El dólar ha perdido su reinado y probablemente no se tengan tan en cuenta los fundamentos económicos para ello. Claro que los fundamentos macroeconómicos importan y serán tenidos en cuenta en la valoración de la moneda norteamericana aunque su demanda se reducirá en función de la demanda por parte de las economías, de otras monedas como reservas internacionales.

La competencia de las monedas alternativas será mayor. El euro peleará por una mayor participación global aunque será clave la capacidad del BCE de actuar al modo que lo hace la Fed en la conducción del valor del dólar. Pero la lógica obsesión del BCE por la inflación, le quita capacidad de reacción como para administrar una divisa que pretende pelearle el liderazgo al dólar. Otras divisas se han anotado en la competencia. China quiere imponer al yuan como moneda internacional, aunque su poca liquidez y el nivel de intervención que padece, hacen que deba esperar bastante tiempo y realizar grandes esfuerzos para lograr su objetivo.

En la cumbre del G8, el dólar estuvo en el centro del debate. Antes de la cumbre, Arkady Dvorkovich, asesor económico del Kremlin, había anticipado: “China y Rusia plantearán su postura de que el sistema cambiario global necesita la creación de varias monedas de reserva regionales, que luego podrían convertirse en internacionales”. China tiene alrededor del 70% de sus reservas en dólares.

Según Reuters, durante la reunión del G8, el consejero estatal chino, Dai Bingguo, hizo un llamamiento a que el mundo diversifique el sistema de reservas y apunte a tipos de cambio relativamente estables, en lo que representa un claro ataque a la moneda estadounidense.

Todo el contexto atenta contra el dólar. ¿Seguirá debilitádose en el mediano a largo plazo? Obama se había comprometido a sostener su valor. La fortaleza de la moneda es parte de la estrategia económica del gobierno estadounidense. La cuestión pasa por saber cuánto esfuerzo estará dispuesto a hacer Obama por lograr este objetivo y cuánto podrá soportar la tentación que puede generarle un dólar débil, beneficioso para la competitividad de la economía estadounidense.

Los inversores ya están haciendo sus apuestas contra el dólar. Axel Merk, administrador de los fondos Merk Hard Currency (MERKX) y Asian Currency (MEAFX) Funds, reconoció en “The Wall Street Journal” que está tomando posiciones largas contra el dólar porque ve un debilitamiento futuro de la divisa norteamericana. El primero de estos fondos se compone en un 24% de liquidez en euros, 17% en coronas noruegas (incentivado por los ingresos que el país percibe por sus exportaciones de petróleo), alrededor de 35% en commodities relacionados a las monedas de Australia, Nueva Zelanda Canadá, y un 14% en oro.

Otra gran apuesta que existe en el mercado es por la inevitable apreciación que tendrá el yuan en cuanto el gobierno chino ceda ante las presiones, principalmente de los EEUU para que la moneda se fortalezca frente al dólar. Esta apuesta por el yuan se realiza a través de coberturas de tipo de cambio lo cual se hace a través apuestas con grandes bancos en la dirección en que se comporta el yuan.

El mundo sabe que en el corto plazo no puede soltarle la mano al dólar por dos motivos. El primero es el gran compromiso de las inversiones de las reservas internacionales de los países en activos denominados en dólares. El segundo motivo es que el dólar está sirviendo de dique de contención ante el aumento de la incertidumbre en los mercados. Si el dólar, que es uno de los pocos refugios confiables para el inversor, cae, entonces la crisis puede alcanzar dimensiones inmensurables.

En el mediano y largo plazo, sin embargo, el dólar ya ha perdido su liderazgo mundial que se traduce en una menor demanda global de activos denominados en dicha moneda, lo cual irá debilitándolo frente a la imposibilidad de EEUU de sostenerlo.

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense Lo que afirma Timothy Geithner, lo confirman los mercados: la recesión global está perdiendo fuerza. Y la recuperación en el valor que han observado tanto el euro como la libra esterlina en el último tiempo, reflejan entre otras cosas, el retorno del apetito por el riesgo de los inversores, señal de que el panorama se está disipando.

La economía estadounidense sigue enviando señales positivas: desde el mercado inmobiliario, el gasto en construcción registró en el mes de abril su mayor incremento en ocho meses (0,8% mensual). El otro dato positivo surgió de la actividad manufacturera cuya caída registró una moderación en el mes de mayo superior a la esperada por el mercado. Según el índice de actividad que elabora el Instituto de Gestión de Suministros (ISM), el mismo se ubicó en 42,8 puntos cuando el mercado esperaba que lo haga en 42,3.

Cada vez hay más certeza de que la recuperación económica se vislumbra en el horizonte. Pero ¿Cuándo se producirá dicha recuperación? Y ¿De qué forma será en los EEUU? Sobre el momento en que marque su fecha de inicio, Nouriel Roubini, quien detectara esta crisis tiempo antes de su estallido, no ve que esta recuperación en EEUU se produzca en el presente año, sino a partir del primer trimestre de 2010. De todos modos, no son pocos los economistas que se muestran esperanzados de que ello ocurra hacia el cuarto trimestre del presente año.

Sobre la forma en que tendría la recuperación, los analistas apuestan representando la misma a través de letras. Hace unos días les comentaba acerca de las conclusiones del seminario organizado por Infobae en donde destacados economistas argentinos coincidían que inevitablemente, la recuperación de la economía estadounidense tendría forma de “L”, dados los múltiples inconvenientes que observará la demanda interna en su recuperación (menor acceso al financiamiento, un menor nivel de riqueza y problemas en el ámbito del mercado laboral).

Nuevamente Roubini apuesta dos formas posibles de recuperación: En forma de U o en W. Ciertamente Roubini encuentra una debilidad tal en la economía estadounidense que puede poner en peligro al ciclo de recuperación. Es por ello que se ha aventurado a decir: “Incluso existe un riesgo de una recesión doble, una recesión con forma de W a fines del próximo año”.

La debilidad de la recuperación económica en los EEUU, inevitablemente está vinculada a las pobres perspectivas de reactivación del principal componente del PBI estadounidense que es el consumo doméstico. Ayer, en relación a este tema, el Financial Times daba cuenta de que a pesar de que los ingresos personales en los EEUU se encontraban aumentando, la tasa de ahorro alcanzaba su máximo de los últimos 14 años. El consumo está débil ante los temores de continuidad de la recesión económica y la posibilidad de mayores recortes en el mercado laboral.

Si el consumo doméstico no tiene alentadoras perspectivas, entonces una alternativa para apuntalar la recuperación económica es limitar el desequilibrio externo para que las empresa estadounidenses puedan crecer a través de un crecimiento en el mercado interno (ganándoles participación a las empresas extranjeras) y un incremento de la demanda externa. Y en este sentido, la clave es China. El Wall Street Journal señalaba la primera visita del secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner a China, en donde se resaltaba el pedido del Geithner de aunar esfuerzos entre ambas economías para lograr la recuperación del crecimiento global. El pedido era claro y concreto en un sentido: que el gobierno chino permitiera que su tipo de cambio se apreciara de modo tal de generar una mayor absorción por parte de la economía china de productos estadounidenses en particular y del resto del mundo en general. Así, se equilibraría la balanza comercial bilateral y China haría su aporte por la recuperación económica mundial.

El propio Geithner lo decía así, claramente: “Una mayor flexibilidad del tipo de cambio contribuirá a reequilibrar el modelo de crecimiento (…), apoyará la demanda interna y permitirá que la política monetaria sea más capaz de lograr un crecimiento sostenido con baja inflación en el futuro”. Ciertamente, esta es una forma mucho más amigable de sugerir que el yuan se encuentra depreciado, actitud que contrasta fuertemente con las acusaciones realizadas por el mismo Geithner a comienzos de su gestión sobre la política de tipo de cambio artificialmente depreciado que lleva adelante el gobierno chino y que afecta de sobremanera a las cuentas externas estadounidenses.

Pero mientras China va camino a la apreciación del yuan que permita un reacomodamiento de la balanza comercial bilateral con EEUU (en caso de que decida tomar dicha decisión), el país americano necesita generar confianza para que China mantenga su predisposición hacia la adquisición de deuda pública estadounidense, debido a que los desequilibrios de las variables macroeconómicas de la principal economía mundial amenazan seriamente a la fortaleza del dólar, lo que puede derivar en una fuerte pérdida de riqueza para China dada su elevada tenencia de títulos del Tesoro de los EEUU. Es en este sentido que Geithner manifestó el compromiso de reforzar las cuentas fiscales una vez superadas las agitaciones de la crisis: “Cuando nos recuperemos de esta crisis sin precedentes, recortaremos el déficit fiscal (y) eliminaremos el apoyo gubernamental extraordinario que hemos puesto en marcha para superar la crisis”.



A pesar de los esfuerzos del gobierno estadounidense por lograr un cambio en la política externa china, por el momento, dada la situación de crisis global y las necesidades del gobierno oriental de mantener un fuerte ritmo de crecimiento económico, no parece viable que puedan hacer caso a estos pedidos. Es por ello que difícilmente esta alternativa pueda jugar a favor de la recuperación económica estadounidense.

Volviendo a la cuestión de las perspectivas de recuperación económica de los EEUU, ciertamente no hay coincidencia acerca de su forma.Y es importante, ya que se podrá aventurar la fuerza del efecto positivo que la recuperación de EEUU generará en el resto de las economías.

Sin dudas, en función de lo analizado anteriormente, la alternativa menos probable es que esta recuperación se dibuje en forma de U. La posibilidad de que se dibuje una W, creo que se ubica en un punto intermedio en términos de probabilidades (aunque la parte ascendente de dicha W, en caso de concretarse, tendría una forma más achatada y con menor pendiente en su parte ascendente).

Hasta el momento se mantiene como la alternativa más probable, la ocurrencia de una recuperación en forma de L. En este sentido es que se puede esperar que la economía mundial demore más tiempo de lo previsto en recuperar un crecimiento económico aceptable.

Para las economías de la región, la recuperación económica en forma de L en los EEUU, implicará al menos una estabilización de la situación económica global que frenará los efectos negativos del contexto internacional sobre la región. La influencia externa sobre el crecimiento económico de los países latinoamericanos será baja, a través del canal real, dependiendo entonces de la potencia de la demanda interna que observen los países y de la capacidad por incentivar la realización de inversiones (tanto de capitales nacionales como extranjeros), apoyadas en las perspectivas futuras de crecimiento económico que en definitiva son el resultado de cuán sanas hayan sido las políticas económicas implementadas por el gobierno. Nuevamente aquí veremos dos bloques de países en la región claramente definidos: unos que recuperarán rápidamente su senda de crecimiento, y otros que apenas experimentarán un tibio despertar.

——————– Adelanto Especial ———————

***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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El ALBA se suma a la cruzada contra el dólar

El ALBA se suma a la cruzada contra el dólar

El ALBA se suma a la cruzada contra el dólar
21 Abril 2009
La crisis financiera internacional ha puesto en duda la continuidad del dólar como moneda de referencia para los mercados financieros internacionales. Es que la volatilidad que ha observado el dólar estadounidense en este último tiempo ha implicado grandes riesgos para la estabilidad del resto de las economías.

Ante la incapacidad del resto de las divisas de transformarse en la nueva moneda internacional de referencia, la idea que se impone es la de utilizar una canasta compuesta por las principales divisas mundiales para reemplazarlo. Pero mientras ello madura, varias economías han comenzado a implementar diferentes acuerdos para sustituir al dólar como moneda de intercambio comercial.

Uno de los gobernantes que más resistencia ofrece a los Estados Unidos, es sin dudas, Hugo Chávez. En relación a esta cuestión, el presidente venezolano, ha sido uno de los impulsores dentro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), para la creación del Sucre (Sistema Unificado de Compensación Regional), un sistema monetario de compensación comercial que sustituirá al dólar en el comercio entre los países del ALBA a los que se suma Ecuador (quien participa del ALBA como país observador).

El Sucre comenzará a entrar en acción en el mes de enero de 2010. Pero, ¿Qué es el Sucre? En realidad el Sucre será una moneda virtual para el intercambio comercial entre estos países, en sustitución del dólar estadounidense. Esta propuesta contempla la posibilidad de abrirse hacia aquellos países del Sur, Centroamérica y el Caribe que deseen adherirse al acuerdo.

Dada la alta inestabilidad de las economías que forman parte del acuerdo, la viabilidad del Sucre no está del todo garantizada. Por otra parte, si bien la instauración del Sucre no representa por sí sola una amenaza para el dólar estadounidense, considerando el bajo peso relativo de las economías que forman parte del acuerdo, el Sucre representa una señal más del riesgo que está observando la moneda estadounidense en su supremacía mundial.

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Sin dudas, para los EEUU que el dólar sea la divisa líder a nivel mundial implica una serie de beneficios no menores, los cuales corren actualmente un serio peligro de desvanecerse. Uno de ellos es, el señoraje que percibe EEUU por tener la potestad de emisión de la divisa líder mundial.

La supremacía de la divisa norteamericana parece estar llegando a su fin y gradualmente, el dólar está dejando de ser la única moneda utilizada para el comercio entre países. Es que la crisis financiera internacional ha generado una proliferación de acuerdos bilaterales de intercambio recíproco de monedas. Así por ejemplo, hace unos meses en Latinoamérica, los gobiernos de Argentina y Brasil, celebraron un acuerdo para la eliminación del dólar en el comercio bilateral.

También, en el contexto de la Asociación Latinoamericana de Integración –Aladi- (un organismo de integración económica intergubernamental de América Latina), se está evaluando la utilización de las monedas de los países miembros en el comercio entre éstos.

A fines de marzo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva decía sobre la sustitución del dólar como divisa global: “Cuando aprobamos con Argentina el uso de las monedas argentina y brasileña es porque creemos que es posible no quedar subordinado a la moneda de otro país”.

Haciendo un paréntesis con el tema del dólar, vale la pena mencionar que, si las economías latinoamericanas están avanzando en el uso de las monedas locales para el comercio internacional, lo pueden hacer por la estabilidad y fortaleza macroeconómica que han alcanzado. Si bien aún tienen varios de los países, un largo camino por recorrer (algunos incluso deben corregir el camino actual), este hecho no hace otra cosa que volver a remarcar el valor que tiene para las economías, trabajar por mantener la fortaleza macroeconómica.

Retornando a la problemática del dólar, China, la economía emergente más importante y con objetivos ambiciosos de liderazgo mundial, está incrementando sus esfuerzos por desplazar el uso del dólar como divisa de intercambio comercial. Hace unas semanas, el gobierno chino acordó con Argentina un acuerdo de intercambio de monedas con el gobierno chino, lo cual le permitirá a la Argentina, descomprimir su volumen de dólares.

Además del acuerdo firmado con Argentina, China firmó otros cinco acuerdos de ’swap’ con sus homólogos de Corea del Sur, Hong Kong, Malasia, Bielorrusia e Indonesia. El monto global de los acuerdos es por un total de 650.000 millones de yuanes (alrededor de US$ 94.000 millones). De este modo, los importadores de estos países podrán pedir prestados yuanes al Banco Central para comprar productos en China y limitar así los efectos de las fluctuaciones de los tipos de cambio del dólar.

El objetivo de China de imponer el yuan como divisa internacional es claro, aunque dicho objetivos tienen límites claros y es por ello que China está impulsando el reemplazo del dólar por una canasta de monedas, iniciativa apoyada también por Rusia y que fuera presentada en la pasada reunión del G20. La propuesta inmediata para sustituir al dólar ha sido el uso de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que está bajo el control del Fondo Monetario Internacional. Los DEG son actualmente una cesta de monedas formada por el dólar, el yen, el euro y la libra esterlina. Los DEG vienen siendo utilizados por el Fondo Monetario Internacional como activo virtual de financiación y reserva internacional.

Para Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco del Pueblo de China (su Banco Central), la utilización de los DEG limitaría la incidencia de la volatilidad de las divisas sobre la estabilidad de las economías. En este sentido, según Zhou, el objetivo de impulsar el uso de los DEG sería: “Crear una reserva internacional desconectada de países particulares y capaz de mantenerse estable a largo plazo, evitando así las deficiencias inherentes causadas por el uso de monedas nacionales”.

Si bien el reinado del dólar como divisa líder tiene los días contados, está claro que no es la intención de ninguno de los países en cuestión, que la sustitución del dólar como divisa líder mundial se produzca de una manera abrupta. Es que en caso de que el dólar perdiera a un ritmo veloz su relevancia como divisa global, implicará una fuerte pérdida de valor en relación al resto de las monedas, lo cual trae aparejado importantes pérdidas para el resto de los países cuyas reservas internacionales se encuentran en su mayor proporción denominadas en dólares estadounidenses.

¿Fortalecerá a las economías en desarrollo el comercio en monedas locales? ¿Aumentará la estabilidad financiera global el uso de una canasta de monedas como nuevo patrón de referencia? En principio, ambos elementos parecen marcar el nuevo escenario económico global y prometen alcanzar una mayor fortaleza y estabilidad para las economías. Y mientras ello sucede, EEUU deberá reformular su rol en la economía global.

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Buenos Aires, Argentina

19 de enero de 2009

En cada resurgimiento de los temores y la incertidumbre que produce la actual crisis financiera internacional, la moneda japonesa aparece como un refugio adecuado para los inversores internacionales que muestran confianza en la misma.

Haciendo un análisis de la evolución del yen en relación al dólar norteamericano y al euro desde comienzos de 2008, se encuentra que la divisa japonesa se ha fortalecido en relación a estas dos monedas a lo largo de dicho período.

Este fortalecimiento ha sido mayor en relación a la divisa europea la que cotiza actualmente a 120,8 yenes cuando a comienzos de 2008 lo hacía a 162 yenes. En el caso del dólar, el mismo cotizaba a comienzos de 2008 a 111,7 yenes cayendo actualmente a un nivel cercano a los 90 yenes.

Sin embargo, y a pesar de este fortalecimiento relativo del yen frente a dos de las principales divisas mundiales, la economía japonesa no para de acumular problemas que aumentan su deterioro y ponen en riesgo la fortaleza del yen en el mediano y largo plazo.

Como la mayoría de las economías desarrolladas, la economía de Japón ya se encuentra en recesión. Su alta dependencia del sector externo derivó en que poco se pudiera hacer para evitar esta situación de deterioro e incluso no habrá que esperar grandes resultados de las políticas de incentivo económico que buscan compensar con la demanda interna el debilitamiento desde el exterior.

Las perspectivas del crecimiento del producto en Japón son por demás desalentadoras. Para este 2009 se espera que el producto japonés alcance una contracción estimada de entre el 0,6% y el 0,8% (aunque podría ser superior de continuar deteriorándose el contexto económico).

Un dato clave para la economía japonesa lo ofrecen los pedidos de bienes de capital (maquinarias y equipos para la industria) del sector privado en Japón, indicador clave de las inversiones de las empresas, que fuera difundido la semana pasada y que registró una caída de un 16,2% en noviembre respecto al mes de octubre, lo que ha representado un retroceso inédito ya que es la primera vez desde la creación de este indicador en 1987 que dicho indicador muestra semejante deterioro mensual superando ampliamente los pronósticos sombríos del mercado.

Por su parte, la agencia Standard & Poor’s confirmó el pasado martes las calificaciones de la deuda soberana de Japón, diciendo que la posición externa del país es robusta y que su sistema financiero era relativamente sólido.

Según decía en un comunicado el analista de S&P Takahira Ogawa: “Las calificaciones de Japón reflejan nuestra opinión de que el país tiene una posición externa robusta, una economía diversificada y un sector financiero relativamente sólido”. El problema es que la tendencia muestra un inexorable debilitamiento de la posición externa del que no es clara su reversión.

El debilitamiento en la demanda externa tiene su reflejo en el deterioro continuo de la cuenta corriente que se ha venido contrayendo constantemente en los últimos 9 meses. En el mes de noviembre, el superávit de cuenta corriente observó una caída interanual del 65,9%.

En materia de comercio exterior, EE.UU. y China, dos de los principales socios comerciales de Japón continuarán reduciendo su demanda de importaciones japonesas. En el caso del primero producto de la recesión económica y en el caso del segundo, de la desaceleración en el crecimiento y del plan de estímulo económico que busca orientar la demanda interna a productos nacionales. Vale mencionar que en los primeros 11 meses de 2008, el volumen de comercio entre Japón y China se vio incrementado en un 15,2%, lo cual ha contribuido a evitar que el deterioro económico de Japón resultara ser más profundo por lo que la reversión en el crecimiento del comercio entre ambos países podría profundizar los problemas en el crecimiento económico japonés.

El deterioro de la demanda externa que ha impactado duramente sobre la economía japonesa se le agrega el deterioro fiscal producto de los esfuerzos del gobierno de Taro Aso por evitar que la recesión sea profunda y duradera.

Antes de que se desatara la actual crisis financiera internacional, Japón se había propuesto equilibrar sus cuentas fiscales para 2011. Pero la necesidad de llevar adelante una política fiscal expansiva ha hecho que recientemente el primer ministro japonés reconociera que dicho objetivo no podrá cumplirse antes del 2019.

Vale recordar que la deuda pública de Japón en relación a su Producto Bruto Interno (PBI) es la mayor que pueda tener un país desarrollado, ubicándose la misma en alrededor del 150% del producto.

Un elemento llamativo que se está produciendo en la economía japonesa es el crecimiento de los préstamos bancarios (el crecimiento interanual en diciembre de 2008 fue del 3,7%). Es que el mismo viene creciendo a ritmo récord según da cuente el site “Reuters”, en medio de las turbulencias. La explicación de este fenómeno se basa en que existe un fuerte aumento en la demanda de crédito por parte de las empresas que han sido desplazadas de los mercados financieros internacionales.

Las empresas acuden al sistema bancario para hacerse de liquidez por si las condiciones empeoran. Pero esta misma situación genera temores entre quienes observan en incremento en el endeudamiento de las mismas aumentando la incertidumbre e inestabilidad.

Por otra parte, la situación política en Japón no es la ideal. El gobierno de Taro Aso recibe presiones por parte de la oposición para que disuelva la cámara baja y convoque a elecciones generales anticipadas.

Estas presiones se apoyan en el bajo índice de popularidad del gobierno japonés que se ubica en el 19,1% (nivel más bajo de los últimos ocho años). Aso ha reiterado en numerosas ocasiones que convocará elecciones una vez queden aprobados en la dieta los presupuestos generales extraordinarios de Japón, que incluyen un paquete de estímulo económico ante la crisis global, y el presupuesto para este año.

Por si los problemas mencionados fueran pocos, la economía japonesa sufre de un significativo envejecimiento poblacional dada la baja tasa de natalidad del país y la longevidad de sus habitantes. Actualmente las personas mayores de 70 años representan el 15,8% de la población (poco más de 20 millones de personas). Esta situación amenaza con provocar nuevos inconvenientes para la sostenibilidad de la economía japonesa en un futuro no muy lejano.

Todos los problemas mencionados evidencian un sensible deterioro en los fundamentales macroeconómicos del país y hacen prever perspectivas negativas para los mismos.

Con estas perspectivas negativas en los fundamentales macroeconómicos, la divisa nipona enfrenta un futuro altamente probable de debilitamiento frente a las principales monedas mundiales.

Y mientras la economía china sigue creciendo y fortaleciéndose (a pesar de los problemas que le generara la actual crisis), no resultaría extraño que en unos años más el yuan pueda disputarle el liderazgo regional al yen como divisa internacional. ¿Podrá el gobierno de Japón revertir esta situación?

Malas noticias para China: ¿Malas noticias para el mundo?

¿Qué tan grave es la crisis actual que azota a los mercados financieros internacionales? Ayer un nuevo país se declaró oficialmente en recesión, y ese país fue nada más ni nada menos que Italia.

La Reserva Federal, en un hecho inédito, está evaluando la posibilidad de emitir deuda como una forma de contar con un nuevo instrumento para asistir a los mercados en un momento de extrema tensión por los riesgos latentes de nuevos episodios de crisis y ante el agotamiento de la tasa de interés de referencia como herramienta de política monetaria cuando la misma está cada vez más cercana a ser neutral.

También ayer se conoció que China había registrado durante el mes de noviembre una caída en sus exportaciones del 2,2% interanual, siendo ésta, la primera caída que registra desde el 2001.

Todos estos hechos muestran en buena medida la profundidad que está alcanzando la crisis financiera internacional, aunque los mismos no alcanzan para tener una idea clara de si la misma puede ser o no más grave aún.

La caída en las exportaciones de China en el mes de noviembre, si bien no marca una tendencia aún, es una señal de alarma y deja en claro que la economía china sentirá en buena medida los efectos de la crisis, quedando en el olvido la famosa teoría del decoupling.

Si bien ha causado sorpresa esta baja en las ventas externas de la economía oriental, la misma no debió haber tomado de improviso ya que las exportaciones de china dependen ampliamente de la demanda proveniente tanto de la economía estadounidense, como de los países europeos y de Japón, todas economías que se encuentran actualmente en recesión económica.

El impacto de la crisis sobre la economía china hace olvidar las tasas de crecimiento del producto de dos dígitos y ya los especialistas pronostican un crecimiento del PBI chino inferior al 7%. Ante este riesgo, el gobierno de China se puso como objetivo mantener al menos un crecimiento del 8%.

El cambio de contexto económico que enfrenta el país es tal que ya no preocupan las presiones inflacionarias sino que el tema a seguir es la posibilidad de deflación de precios, situación que afectaría a los deudores en la economía de China, causando impagos potenciales que pueden agravar aún más los riesgos sobre el crecimiento económico.

El gobierno chino ya lanzó hace un mes un paquete de ayudas públicas destinadas a impulsar el consumo y a realizar obras de infraestructura por US$ 586.000 millones, al tiempo que el Banco Central de China, hacía lo suyo recortando la tasa de interés de referencia en cuatro oportunidades.

Pero quizás más grave para la economía global, no ha sido la caída en las exportaciones de China, sino la fuerte retracción de sus importaciones que se desplomaron literalmente en términos interanuales cayendo un 17,9%. Según Reuters, esta caída de las importaciones fue la más pronunciada desde 1993 cuando comenzaron a realizarse los registros mensuales.

Esta dinámica de las exportaciones e importaciones chinas, dio como resultado un superávit comercial que subió fuertemente en el mes, alcanzando los US$ 40.100 millones. Y lo que representaría una buena noticia para China, es una mala noticia para la economía mundial.

Es que, desde que la probabilidad de que la economía global entrara en recesión se hacía cada vez más concreta, las esperanzas de los mercados acerca de la posibilidad de que exista algún factor que atenúe la caída, lo representaba la economía china con su capacidad potencial de absorción, potenciada con el plan de estímulo económico lanzado por el gobierno que se enfocaba en fortalecer la demanda interna.

Para peor, la dirección que tomaría la política económica en el país oriental ante este contexto de crisis, implicaría nuevos trastornos para la economía global.

Es que ante la situación económica por la que atraviesa China, en el día de ayer se reunieron los líderes del país que trazaron los lineamientos de política económica para el año próximo. La información que surgió al respecto reproducida por Reuters, decía lo siguiente: “Los requisitos generales para el trabajo económico del próximo año son mantener un crecimiento económico estable pero rápido por medio del impulso de la demanda doméstica”.

La caída en el volumen de exportaciones preocupa a las autoridades chinas que han coincidido en la necesidad de tomar medidas para recuperar las exportaciones. Las potenciales medidas que podrían adoptar, pueden traer consigo una amenaza implícita para los sectores transables de los países más vulnerables a una potencial invasión de productos chinos, ya que dichas medidas pueden buscar mejorar la competitividad de los productos chinos que entrarían a competir en mercados en los que no tienen una significativa presencia.

La amenaza de una invasión de productos chinos producto de acciones del gobierno para apoyar sus exportaciones se ve agravada por la decisión del gobierno chino sobre el valor del tipo de cambio, el cual consideran que debe mantenerse estable (a pesar de las presiones hacia la apreciación que sufre).

Estas medidas que adoptaría el gobierno de China para apoyar a la demanda externa afectada por el impacto de la crisis, junto con la reducción en las importaciones chinas, atentan contra el resto de las economías cuyas empresas ven que se ha reducido el mercado chino y que se puede reducir su mercado local a consecuencia de la entrada en juego de los productos chinos.

Queda en claro que los esfuerzos del secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, por lograr que el gobierno chino aprecie su moneda, no han logrado resultado alguno.

Pero no solamente China con sus medidas de política económica afecta al resto de los países. Varios gobiernos han tomado medidas en estos tiempos de crisis que claramente afectaban a otras economías como ha sido el caso de la garantía de depósitos decidida por Irlanda cuando en Europa no se barajaba dicha posibilidad. También se pueden encontrar casos en Latinoamérica, como lo fue la decisión de Argentina de limitar las exportaciones de granos a Brasil para preservar bajo control los precios internos dado el contexto de precios internacionales en alza.

Viendo las consecuencias negativas de las diferentes medidas adoptadas por los países sobre el resto, considero de gran importancia la coordinación de las políticas macroeconómicas entre los países. Hasta el momento, los esfuerzos realizados en este sentido parecen ser insuficientes y ello al final de la crisis se reflejará en un mayor costo de la misma.


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