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Mercado y psicología de masas, cuándo comprar y cuándo vender

Mercado y psicología de masas, cuándo comprar y cuándo vender

Mercado y psicología de masas, cuándo comprar y cuándo vender Por Paola Pecora

“Si usted no está seguro de si estamos o no en un bull market, eso es indicativo de que estamos en un bear market rally”, dijo esta semana Mark Konyn, jefe de inversiones de RCM Asset Management al Wall Street Journal.

Si alguien hubiera hecho esa pregunta en el techo del rally a inicios de junio, los participantes de mercado hubieran afirmado “es un bull market” (un mercado en alza), tanto desde el punto de vista económico como técnico ya que las noticias habían comenzado a ser más alentadoras desde marzo, luego de soportar una profunda y feroz baja en 2008 que devoró la mitad del valor de los índices en la Bolsa de Valores de Estados Unidos. Y las malas noticias comenzaron a tomarse con más optimismo en ese período, como se suele dar en tendencias alcistas: se potencian las buenas noticias y se minimizan las malas.
Durante rallys alcistas o burbujas, se da una atmósfera de optimismo bursátil a veces sin causa ni razón, en que una empresa como Microsoft podría decir que sus ventas bajaron a cero y la acción subir aceleradamente.
Previo a la suba iniciada en marzo de este año, el mercado estaba fuertemente sobrevendido y reaccionó como quien tira demasiado de un elástico, y en algún punto ese elástico recupera posiciones corrigiendo esa tirantez inicial. Es muy difícil poder determinar el fin de una sobreventa o sobrecompra en los mercados de valores. Una serie de herramientas pueden ayudar a estimar posibles cambio de tendencia, pero hay que tener en cuenta que el mercado puede seguir sobrevendido o sobrecomprado por mucho más tiempo, y nosotros fundirnos jugándole en contra a alguna de esas dos condiciones. Y esto obedece a determinadas causas.

La psicología de masas va desde la negación en el piso del mercado al excesivo optimismo en el techo.
Cuando el mercado sube, la prensa comienza a contarnos las causas de esa suba con lujo de detalles y se comienzan a proyectar escenarios cada vez más positivos, donde el optimismo reinante logra que las malas noticias, que antes lograban tumbar a los mercados, pasen inadvertidas o casi, sin provocar los efectos devastadores del pasado durante la tendencia bajista. Cuando ese optimismo instaurado en el mercado, en que a los participantes les hacen creer que las vacas rosas vuelan, se expande, y estamos todos convencidos de esa premisa, cuando estamos todos comprados en acciones y no tenemos a nadie que quiera desprenderse de sus valores (en sentido figurado), es que el mercado está listo para revertir tendencia y comenzar a bajar.
Y lo mismo ocurre en períodos de baja. Cuando el mercado cae, y los mínimos son cada vez más bajos y el pesimismo se vuelve cada vez mayor, salen los medios de opinión masivos y los analistas a advertirnos y contarnos los por qués de esa baja, las razones de su profundización y las proyecciones catastróficas de continuación de baja. Hasta que el sentimiento negativo nos invade a todos, el terror se instaura, nadie compra, todos venden, mercados en piso y nuevamente el mercado está listo para revertir su tendencia de bajista a alcista.
Para que el mercado cambie inequívocamente de tendencia alcista a bajista, debe estar comprado con todos los inversores optimistas esperando mayores subas y cuando va de bajista a alcista, es porque el mercado está vendido y el ánimo inversor es fuertemente negativo.
Y uno de los primeros signos de que la tendencia se agota es la interpretación de las noticias por los participantes de mercado. A medida que las buenas noticias no son aceptadas con el mismo optimismo que durante la tendencia alcista y las malas noticias por el contrario son rigurosamente escuchadas por el mercado, es porque la tendencia revirtió y comienza la baja, como señalábamos en “Wall Street: ¿Fin de rally?”

Y en esta psicología de masas se basa el Análisis Técnico, que no es ni más ni menos que la interpretación y el estudio de los precios y volúmenes en los gráficos de los mercados financieros. La base de este análisis es descubrir la diferencia de poder entre los bulls (alcistas) y los bears (bajistas) y seguir esa diferencia con nuestros ahorros. El mercado es como una encuesta de opinión, que reflejará las voluntades de sus participantes individuales que a nivel agregado moverá al mercado hacia una u otra dirección.

“El precio es un evento psicológico, un balance de opinión momentáneo entre alcistas y bajistas. Los precios son creados por masas de traders, compradores y vendedores e indecisos”, dice Alexander Elder en su libro Trading for a Living.
Y los volúmenes grafican la aceptación o la falta de aceptación de los inversores de un determinado precio para un valor. El recorrido formado por esos precios graficarán una tendencia, que reflejarán la psicología de masa de los mercados y que puede ser obviamente de suba, de baja, pero también de lateralización, es decir precios que se mantienen en un rango por un determinado lapso. Por esto es muy útil observar estos patrones de precios que se van formando, porque en esa intensidad de movimientos radica el sentimiento inversor y su psicología. Recordemos que sólo dos variables hacen mover a los mercados: el temor y la ambición. El temor hará que me desprenda de todos mis activos durante una baja y pánico generalizado, y la ambición me llevará a acumular cada vez más de esos valores durante la suba. El temor hará que haya más oferta, y la ambición más demanda a un determinado precio. No hay que cometer el error de señalar como muchas veces se escucha en el mercado: “Hay más compradores que vendedores”. Cada acción que opera en el mercado tiene un comprador y un vendedor. Para que la transacción se realice, debe haber una misma cantidad de acciones que se compren y se vendan. La razón detrás de aquella afirmación de mercado, es que una acción se mueve al alza por la oferta y la demanda. Para que una acción suba lo único que hay que hacer es comprar todo lo que el mercado ofrezca a un determinado precio, luego comprar más al precio mayor siguiente en que otros vendan. La razón es que para cada acción hay sólo una cantidad limitada de acciones en venta a un determinado precio. Si la acción está en suba por buenas noticias, entonces los compradores barrerán con todo lo que el mercado ofrezca a cada nivel de precio, lo que impulsará esa acción al alza.

Veamos cómo se han ido desarrollando los hechos pre y post inicio de este último rally alcista en Estados Unidos:

– Bush Jr. firma en febrero de 2008 el primer plan de estímulo por US$ 167.000 millones para evitar que la economía estadounidense caiga en recesión, momentos en que el mercado estaba inserto en una tendencia bajista desde octubre de 2007 y que lo llevó luego a perder un 50% de su valor. Bush decía “Evitaremos la recesión”. El mercado no reaccionó a la buena noticia y profundizó su caída en 2008.

– El 10 de marzo de 2009 (Llegó el cartero y salvó a Wall Street ). Es el día de cambio de tendencia, en que el S&P 500 venía de tocar los mínimos de 1996, en 666 puntos dos ruedas antes. El mercado reacciona positivamente a la carta del CEO del Citigroup, Vickram Pandit.
El New York Times decía el 10 de marzo: “Esperanzas de que a lo mejor, apenas a lo mejor, los bancos del país en apuros están mejorando, desencadenó un rally impresionante en Wall Street, que dejó a los inversores un poco aturdidos pero que ha dejado a muchos expertos advirtiendo que este rally, como muchos otros antes, podría fallar tan rápido como comenzó”. El mercado no falló tan rápido como comenzó, y el S&P 500 ganó en tres meses 290 puntos, un 43%, yendo de 666 a 956 puntos. (Negación del piso y cambio de tendencia en pleno negativismo).

-11 de mayo: las ganancias empresariales de Estados Unidos cayeron un 36% en el primer trimestre, sin embargo las noticias llegaban alentadoras: la mayoría de las compañías del S&P 500 reportaron resultados mejores a lo esperado. Del 85% de las compañías del S&P 500, un 65% superó expectativas. Se acaba el rally alcista y el mercado comienza a lateralizar.

-19 de mayo: el economista Paul Krugman anuncia salida de recesión hacia agosto de 2009. Tope de mercado.

-8 de junio: Obama promete la creación de 600.000 puestos de trabajo en un lapso de 100 días. No hay reacción en el mercado: el S&P500 apenas escala un 1% para luego desplomarse un 8,5%.

– El 26 de junio de 2009 se conocen tres datos positivos: el gasto de los estadounidenses se incrementó un 0,3% durante mayo, y los ingresos un 1,4% durante el mismo mes. Los ingresos superaron las expectativas y representaron la mayor alza en el último año. También la confianza del consumidor estadounidense volvió a marcar una tendencia alcista en junio según el indicador de Reuters y la Universidad de Michigan (70,8 puntos, mayor nivel desde febrero de 2008, y superando las expectativas del mercado en 69 puntos). El S&P 500 sube un 1% en tres días para luego bajar un 6,5% en lo que va de julio. Noticias positivas que comienzan a pasar inadvertidas.

Keynes dijo: “Cuando los acontecimientos cambian, yo cambio de opinión, ¿y usted qué hace, señor?”
Hasta el próximo viernes,

Paola Pecora

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Wall Street: ¿Fin de rally?

Wall Street: ¿Fin de rally?

Wall Street: ¿Fin de rally?

3 Julio 2009 Este bear market rally primaveral en Estados Unidos parece haber llegado a su fin. La aceleración alcista desde los mínimos de marzo de este año (mínimos en 13 años para el S&P500), apenas respondió a un movimiento de suba engañoso, sin fundamentos sólidos, y muy característico de mercados en baja.
El sistema financiero estadounidense necesita una reactivación genuina, más que una inyección de fondos. Es saludable un deleveraging (reducción del nivel de endeudamiento) y no la generación de paquetes de estímulo que inflen a los activos. Los bancos han sido subsidiados masivamente por el gobierno estadounidense. A lo que inevitablemente lleva la impresión de moneda en exceso es a mayor inflación, una moneda debilitada y mayores tasas de interés.

El sistema financiero se está cayendo a pique y el gobierno de EEUU debe reaccionar y convertir deuda en equity (valor líquido) para producir un ambiente más estable, decía ayer en CNBC Nassim Taleb, economista autor del libro “The Black Swan”, un clásico de la literatura financiera que describe los efectos catastróficos de los eventos improbables. “Si los bancos van a visitar a los deudores hipotecarios con una sonrisa, y les plantean una baja de sus pagos mensuales a cambio de tomar el 60/70% de la propiedad, eso facilitaría el proceso ordenado del desendeudamiento (deleveraging). Que cada sector que tiene una gran cantidad de deuda la convierta en equity.” Taleb agregaba que eso se ha hecho, pero pide que se haga sistemáticamente y a nivel masivo para sanear el sistema.

“Puede tener brotes verdes, o como quiera llamarlos, puede tener un alivio temporario, pero aún estamos en un mundo que se está quebrando. Estamos en el medio del crash. Así que si tengo que pronosticar algo, es que esto se pondrá peor, no mejor”.

Los indicadores económicos en Estados Unidos -si bien algunos no tan negativos- siguen muy debilitados y la caída de actividad en Asia, en Europa, en el comercio mundial sigue siendo fuerte.

Se cree que lo peor ya pasó y que la economía de Estados Unidos está reactivándose. Ayer, a estos optimistas la cifra del desempleo del 9,5% en EEUU los devolvió a la razón.

Ciertos indicadores salieron levemente positivos en estos últimos meses, pero en obediencia a los planes de estímulo y a los megasalvatajes financieros a las entidades.

La inyección de fondos al sistema ha provocado esta subida en los mercados. Fue una bocanada de aire fresco en un basural. No hay salida de crisis, sino un traspaso de pasivos, desde las entidades en problemas hacia los gobiernos y los contribuyentes. Muchas compañías con fuertes niveles de deuda o que están en sectores golpeados como el inmobiliario o crediticio, deberán desembarazarse de unidades menos rentables o fuertemente endeudadas si no pretenden desaparecer.

Desde el plan de estímulo de Obama de US$ 780.000 millones firmado en febrero, ya la economía lleva perdidos más de 2 millones de empleos.

¿A quién le van dar créditos los bancos si la gente pierde su empleo y las empresas fabrican menos?

Cuando aún falta dilucidar varias incógnitas en la situación de las compañías financieras, un movimiento de suba semejante en Wall Street no puede responder más que a la especulación. El sector financiero sigue siendo el más volátil, y donde está yendo el mayor volumen de negocios, las acciones ganaron más del 100% en apenas 2 meses. El ETF benchmark del sector financiero, el Financial Select Sector SPDR Fund (NYSE:XLF) subió desde un mínimo de 5,88 el 6 de marzo a un máximo de 13,07 el 7 de mayo de este año, lo que representa una suba del 122%. ¿Fundamentos? Recordamos que esto se inicia con la carta interna que Pandit envía a sus empleados en el Citigroup, como describíamos en “Llegó el cartero y salvó a Wall Street”

Veremos una baja importante en las bolsas mundiales. El sentimiento de mercado está comenzando a cambiar tenuemente. Wall Street no está tomando las buenas noticias con el optimismo de hace un par de meses, y las malas, como la suba del desempleo ayer de 9,5% la tomó como la catástrofe que es.

Los índices bursátiles en EEUU vienen lateralizando en los últimos 30 días. Cuando el efecto megasalvataje logre disiparse sin haber atacado las causas reales que provocaron esta crisis, el oasis en Wall Street desaparecerá ya con decidida fuerza.

Para los seguidores del Análisis Técnico, está en formación un Hombro-Cabeza-Hombro en el S&P500, el segundo hombro en formación, y a punto de tocar la línea de cuello en la zona de 895-880 puntos, y si la figura es respetada, el índice debiera de quebrar la línea de cuello, e ir a tocar el área de los 800 puntos como objetivo mínimo (proyección de la distancia cabeza-línea de cuello). La misma figura se está repitiendo tanto en el Dow Jones Industrials como en el Nasdaq.

Me preguntaba un periodista del diario financiero Estrategia de Chile qué acciones me gustaban en este particular momento, y le contestaba: Las acciones que me gustan son aquéllas que tienen un fuerte potencial de crecimiento gracias a nuevos productos en desarrollo, descubrimientos o que han aprovechado esta crisis mundial para racionalizar costos y recursos sin perder productividad. Y algunas de esas acciones las he recomendado aquí.

Las recesiones, en contraposición a las expansiones económicas, logran centrar a la gente y equilibrar sus costumbres y sus culturas alejándolas de los excesos. Lo mismo ocurre con las empresas que subsisten en el tiempo. Las recesiones purifican. Se aprenden lecciones.

El deleveraging aún debe comenzar ya que las causas que originaron la debacle inmobiliaria y financiera no se han solucionado, ni saneado gracias a una mayor actividad ni crecimiento, sino que han simplemente cambiado de manos. Los efectos a nivel global de esta crisis no se han desplegado en todo su potencial, hubo una reacción positiva temporal a los planes de estímulo gubernamentales, que cuando su efecto se diluya, el mundo recordará o aceptará que estaba en crisis. Cuidado, esto no es sólo un efecto económico sino también psicológico. No se atacó el real problema de la crisis, se intentaron curar los síntomas.

Hace unos años, mientras me mudaba a un departamento muy antiguo sin calefacción central, compré una estufa eléctrica para esos días de mudanza y frío. Un día, la estufa se prendió fuego y llegué a tirarle una manta antes de que el fuego siguiera arruinando el piso. Arreglé el piso y por supuesto tiré la estufa para no repetir el pequeño incendio que había generado (y probablemente extenderlo).

Hablando de pisos, Wall Street no lo tocará hasta que no se comiencen a vislumbrar indicios de un saneamiento del sistema. Y para eso se necesita algo más que tirarle una manta.

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Buenos Aires, Argentina
11 de marzo de 2009

Día de gloria fue ayer para los mercados de Estados Unidos, y luego de haber perdido más de un 20% en la últimas cuatro semanas, los índices volvieron a festejar como no lo hacían desde noviembre pasado.
El S&P 500 trepó a 719,60 puntos, una variación del 6,4%, el Dow Jones terminó en 6926,49, una suba del 5,8%, y el Nasdaq Composite subió 7,1% a 1.358 puntos. El sector financiero terminó con subas del 20% promedio.
Europa voló ayer al unísono con un 5% promedio de suba pero el entusiasmo parce ceder, ya que esta mañana operaba con resultados mixtos.
El mercado se agarró de tres noticias para explicar la suba: primero, el jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke pidió una mayor y más profunda regulación para los mercados financieros, segundo, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de EEUU, señaló que la Securities and Exchange Commission (SEC) podría llegar a reponer el “uptick rule” (norma que establece que sólo se puede tomar una posición bajista o short-sell si el último precio de la acción –tick- es superior al anterior), y tercero, la filtración del contenido de una carta.
La misiva fue del director general del Citigroup (NYSE:C ), Vikram Pandit, dirigida a los empleados del Citi, y en ella señaló que el banco tuvo beneficios en los dos primeros meses del 2009, y que hasta ahora los resultados del primer trimestre han sido los mejores desde la última vez que el Citi tuvo utilidades netas, en el tercer trimestre del 2007. Añadió también que el valor actual de las acciones del banco no refleja la solidez de la base de capital del Citi.
Esta información se hará pública oficialmente recién el 17 de abril, pero las acciones de Citi subieron un 38% llegando a US$ 1,45 en el cierre, continuando la suba en el after market anoche, llegando a US$ 1,58 por acción, un 12% adicional de incremento a la suba del día.
El banco viene de haber tenido pérdidas en cinco trimestres consecutivos, entre ellos US$ 8.290 millones en el último del 2008.
A fines de febrero, el Citigroup y el gobierno de EEUU acordaron una participación de éste último en el banco del 36%, luego de la inyección de US$ 45.000 millones. Y si necesitaran más fondos, el gobierno de EEUU está dispuesto a dárselos.
El Citi hoy es como el chico que pierde la manzana y la mamá le da otra.

Pandit advirtió ayer, para quien sepa leer y comprender: “todavía falta un mes para terminar el trimestre y la volatilidad del mercado puede alterar los resultados”.
Dice un cable de Reuters: ” El avance de las acciones financieras marca una mejora en la confianza de los inversionistas después que el sector fuera perjudicado recientemente por el aumento en las pérdidas por créditos de los bancos”.

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Pero… ¿Qué es lo que festejó ayer Wall Street?
¿Que el Citi ha bajado a un nivel de penny stock y que la semana pasada cotizó en US$0,97, su mínimo histórico?
¿Que ha tenido beneficios porque ha recibido inyecciones de dinero a costo cero?
¿Que no perdió más dinero, mismo habiendo recibido fondos frescos?
¿Que los accionistas de acciones comunes verán reducida su participación en 26% en caso de que el gobierno de EEUU y otros inversores privados transformen el máximo de las acciones preferenciales en comunes?
¿Que Pandit advirtió que la volatilidad de marzo podría golpear los resultados?
¿Que las acciones de Citi cayeron un 93% en los últimos seis meses?
¿Que Citi surgirá de ahora en más por sobre la profunda recesión que pende sobre EEUU y el mundo y por endes sus entidades financieras?
¿Que si las pérdidas en el sector bancario se intensifican, el gobierno de EEUU deberá nacionalizar más entidades a la fuerza, por la necesidad de capital de éstas?
¿Alguien me explica? Ed Yardeni intenta una explicación más cercana a la fe religiosa que a la lógica de mercado : “Nosotros, pobres inversores, no necesitamos demasiado para alegrarnos, hemos sido tan fuertemente golpeados”, dice esperanzado. “En este punto, tomaremos lo que podamos”, se conforma.
“El que invirtió en base a lo que dijeron estas gerencias en los últimos 12 meses probablemente perdió todo su dinero. Hay una cuestión de credibilidad”, señaló a Reuters David Williams, analista de Fox, Pitt-Kelton. “La cotización de la acción a un dólar significa que el mercado ha dejado de escuchar”.
Es muy peligroso lo que ocurrió ayer. Una simple carta a empleados de un banco, anticipando buenos resultados –por ahora apenas bimestrales-, pero que aún no han podido ser plasmados en el resultado trimestral que se dará en menos de un mes en que surgirán los verdaderos gastos finales en que incurrió la entidad.
El mercado antes de festejar debiera estudiar los resultados trimestrales que puedan demostrar que el gobierno de EEUU puede cerrar el chorro de financiación al banco.
No hay razones para el festejo, ni tampoco para el gato que rebotó porque sigue muerto. La de ayer parece haber sido una corrida de vendidos ante lo que el mercado podía tomar como un respiro, la carta del Citi. Sólo la superación y posterior soporte en torno del nivel de los 740-750 puntos para el S&P 500 logrará volver a ambos la vida, y en el interín, la aceleración bajista continúa.
Hasta mañana, y cuidado con el cartero… ¿El cartero siempre llama dos veces?

Latinforme Diario

www.latinforme.com

Obama apuesta al sector bancario y al orden fiscal para generar confianza

Obama apuesta al sector bancario y al orden fiscal para generar confianza

Buenos Aires, Argentina

24 de febrero de 2009

Ayer se vivió una nueva jornada agitada en los Estados Unidos. Y si fue agitada en los mercados estadounidenses, también lo fue en los mercados mundiales. El temor volvió a adueñarse de las operaciones y es así que los mercados continuaron quebrando mínimos.

Las perspectivas económicas de los EEUU siguen empeorando. Para The Economist Intelligence Unit (EIU), la economía estadounidense sufrirá una contracción de su producto del orden del 2,5% para el 2009. Sin dudas, éste resulta ser un dato claramente indicativo de la profundidad que ha alcanzado la crisis.

Como no podía ser de otra manera, Wall Street cerró en su nivel más bajo de los últimos 12 años al quebrar el Dow Jones el piso de los 7.200 puntos (con una baja del 3,4%), cerrando en 7.114,78 unidades.

El sector bancario estadounidense volvió a ser noticia. Los rumores de estatizaciones estuvieron a la orden del día. Una de las versiones indicaba un posible incremento en la participación estatal en Citi (NYSE:C), que podría alcanzar al 40%. También el Bank of America (NYSE:BAC), fue señalado como posible beneficiario de aportes del Tesoro estadounidense. En este contexto, las acciones del Citi terminaron la jornada con un alza del 9,74%, mientras que las del Bank of America lo hicieron un 3,17% arriba.

Pero el gobierno estadounidense ha querido llevar calma a los mercados asegurando que las entidades bancarias se mantienen lo suficientemente sólidas y cuentan con una base de capital suficiente como para no requerir asistencia pública.

El Tesoro estadounidense ha querido ir más allá y no solamente confiar en la solidez del sistema bancario de los EE.UU., sino ya pensar en la recuperación de la capacidad del mismo para generar crédito. En este sentido, el gobierno estadounidense confirmó que le dará la liquidez que el sistema bancario necesita para reactivar los mercados de crédito mientras dure la crisis, en una señal de apoyo en medio de un clima de inestabilidad creciente

En un comunicado conjunto del Departamento del Tesoro, la Reserva Federal (Fed) y otras agencias gubernamentales a cargo de la economía estadounidense se leía: “Un sistema financiero fuerte es necesario para facilitar una recuperación económica sostenible y amplia”. El gobierno estadounidense pretende que los bancos comiencen a prestar, pero las entidades se mantienen aún temerosas no solamente por el estado de sus hojas de balance sino por el adverso contexto económico que implica un alto riesgo. Esta situación seguramente llevará a presiones en aumento para que la rueda crediticia comience a rodar nuevamente. Desde el gobierno de los EE.UU., se ha hecho todo lo posible para que el contexto sea beneficioso para la restauración del crédito.

Si bien el gobierno estadounidense confía en la solidez del sector bancario, en el día de mañana se les realizará una prueba de estrés a las principales entidades del país, para evaluar la vulnerabilidad de las mismas ante un posible agravamiento de la crisis. Si las entidades bancarias logran pasar exitosamente la prueba de estrés, ello podrá incidir positivamente en la confianza de los mercados.

Es que si las entidades bancarias demuestran estar en condiciones de enfrentar un posible agravamiento de la crisis, las mismas podrían comenzar a pensar en dejar atrás la crisis y enfocarse en retornar a su negocio que es generar financiamiento.

Mientras se esperan nuevas señales desde el sector bancario estadounidense, el presidente Barack Obama ha realizado un anuncio que buscó generar confianza acerca de la política económica en el mediano plazo.

Obama buscó llevar claridad y confianza a los mercados al anunciar su objetivo de reducir en un 50% el déficit fiscal estadounidense hacia finales de su mandato. El resultado fiscal del ejercicio anterior cerró con un rojo de US$ 1,3 billones.

El déficit fiscal y de cuenta corriente que padece la economía estadounidense está poniendo en riesgo el liderazgo mundial de la misma al debilitar sus fundamentos macroeconómicos.

Con la reducción del desahorro del sector público, también se reducirá el déficit de cuenta corriente, en tanto y en cuanto el sector privado mantenga sus niveles de consumo y ahorro.

Obama sabe que tanto la salud del sistema bancario como el ordenamiento de las cuentas fiscales son elementos claves para restituir la confianza en los mercados.

Que el sector bancario se muestre con solidez despeja los temores de nuevos episodios de crisis, al tiempo que hace más sustentable la recuperación de la economía. Que el gobierno estadounidense se muestre preocupado por mantener bajo control al déficit fiscal es positivo para la economía estadounidense porque apunta a fortalecer sus fundamentos macroeconómicos despejando posibles episodios de crisis futuras que pueden derivarse de la insostenibilidad de los equilibrios.

Desde que asumió el gobierno de los EE.UU., Barack Obama ha actuado con hechos y señales para intentar rescatar a la economía estadounidense de la recesión. ¿Podrá obtener resultados positivos en el corto plazo?


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