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¿Va o no va Latinoamérica hacia el desarrollo?

¿Va o no va Latinoamérica hacia el desarrollo?

¿Va o no va Latinoamérica hacia el desarrollo?

“No se si se puede decir que es exitoso, pero sí que se mantiene”, Mario Blejer, ex presidente del Banco Central de la República Argentina al referirse a las políticas monetarias de metas de inflación.

Los últimos años han marcado a fuego la manera en que la política monetaria se conduce en buena parte de los países latinoamericanos. La importancia y reconocimiento de la independencia de los Bancos Centrales ha sido el primer paso para la estabilidad de las economías de la región que dejaron atrás el problema de la dominancia fiscal. La instauración de políticas monetarias de metas de inflación (IT en sus siglas en inglés), ha contribuido a la credibilidad de los banqueros de la región. Pero las recurrentes crisis dejan lugar a la duda ¿Estamos ante una verdadera evolución de las economías latinoamericanas hacia el desarrollo?

Las Jornadas monetarias y bancarias también arrojaron polémica en torno a la implementación de las políticas monetarias de metas de inflación, consideradas la salvación para que Latinoamérica deje atrás su historia de inestabilidad. El ex presidente del BCRA, Mario Blejer cuestionó este tipo de políticas monetarias presentando el siguiente dato: Los objetivos de sobre la tasa de inflación en las mismas no han sido cumplidos en el 40% de las veces.

Si las políticas de monetarias que plantean explícitamente una tasa objetivo de inflación no son tan eficaces en alcanzar la meta propuesta ¿Por qué es que se siguen utilizando y confiando en dichas políticas de estabilización del nivel de precio en las economías? Además ¿Qué se puede decir acerca de las rigideces que la política monetaria sujeta a objetivos posee?

Tal como ha ocurrido en el caso de las políticas de acumulación de reservas internacionales, durante el seminario se aprovechó para cuestionar las políticas de metas de inflación, pero la conclusión final ha sido su reivindicación como mecanismo de estabilización de las economías.

Sé que puede resultar un poco confuso que algo que no logra cumplir con el objetivo para el cual tiene razón de ser, pero las políticas monetarias de tasa de inflación objetivo han logrado objetivos no siempre reconocidos, a pesar de las dificultades que han tenido que enfrentar.

Un elemento valioso de las políticas de IT para las economías latinoamericanas ha sido la confianza que han generado entre los ciudadanos, el compromiso de los banqueros centrales para con el mantenimiento de la estabilidad de precios.

Esta confianza ha moderado las expectativas inflacionarias que se han mantenido contenidas a pesar de períodos turbulentos por los que han tenido que pasar las economías y que han desviado a la tasa efectiva de inflación minorista de su nivel objetivo, y en algunos casos (como el de Chile en 2008), incluso de un modo significativo.

La credibilidad en el compromiso de los Bancos Centrales en un nivel objetivo de inflación, aunque no sea alcanzado en todos los casos, les ha permitido a los banqueros la aplicación de medidas no ortodoxas en estos períodos de crisis como la intervención en los mercados cambiarios sin que ello tenga un impacto en las expectativas inflacionarias. Además de la confianza, la política de IT aumentó la transparencia y responsabilidad en el accionar de los Bancos Centrales, algo muy valorado por el mercado.

Es así que la crisis fue una prueba que demostró que las políticas de IT en los hechos tienen una mayor flexibilidad de lo que se pensaba en la teoría a medida que la confianza y el compromiso para con la estabilidad de precios, resulte creíble.

En esta flexibilidad que se permitió a las políticas de IT y que demostraron tener cabida en este tipo de modelos, se observaron episodios temporales de imposición de control de capitales como ha sido el caso de Colombia, que buscó evitar saltos bruscos en el tipo de cambio que pudieran generar efectos desestabilizadores para la economía.

La decisión de implementar controles de capitales por parte de países con una conducción monetaria orientada explícitamente hacia una tasa de inflación, que se ha observado durante el período de crisis deja abierta la posibilidad de que se vuelvan a repetir en el caso en el que la apreciación cambiaria que se está produciendo en varias monedas de la región, como es el caso de Chile y Brasil por nombrar a dos de los más destacados, amenace la estabilidad macroeconómica.

La apreciación cambiaria que se observa responde a la incidencia de grandes flujos de capitales especulativos hacia la región que han corrido a los tipos de cambio de su nivel de equilibrio afectando incluso de manera artificial, a las presiones inflacionarias a las que se exponen las economías.

En el caso de Argentina, si bien no cuenta con una política monetaria de metas de inflación, el país posee controles de capitales para evitar la especulación. La ley establece la obligatoriedad de establecer un encaje por el 30% del capital financiero ingresado al país, el cual queda inmovilizado por el término de un año (esta normativa del BCRA fue endurecida recientemente al modificar las condiciones para la excepción al cumplimiento por parte de las entidades financieras locales). Se puede decir que esta normativa ha permitido en parte limitar la volatilidad en el sistema financiero argentino que hubiera generado riesgos desestabilizadores, aunque también hay que reconocer que Argentina no es un país que de por sí, en los últimos años resultara atractivo para dichos capitales.

Hace unos días, la presidente Cristina Fernández de Kirchner desestimó un pedido realizado públicamente por el titular de la Bolsa de Comercio porteña, Adelmo Gabbi, que pretendía la eliminación del encaje impuesto al ingreso de capitales financieros, que rige desde 2005 en el país. El motivo expuesto por Cristina Kirchner fue que el mismo ha sido: “una de las fortalezas que nos permitió evitar fuertes variaciones en el tipo de cambio” en los momentos de mayor incertidumbre en el mercado.

Volviendo a los logros de las políticas de IT, la estabilidad macroeconómica y el crecimiento alcanzado por las economías latinoamericanas a partir de la estabilidad monetaria representan una garantía de la continuidad de dicho crecimiento y desarrollo económico. Por estos motivos es que ante los cuestionamientos de Blejer, tanto el presidente del Banco de Reserva de Perú, Julio Velarde como el gobernador del Banco Central de Colombia, José Darío Uribe, no perdieron tiempo en defender las bondades de dicha política y los beneficios generados para sus economías.

Si bien la estabilidad de precios no garantiza el crecimiento sostenido, es un muy buen punto de partida para los objetivos de las economías latinoamericanas, las cuales aún tienen mucho por hacer para lograr economías competitivas y de baja vulnerabilidad ante cambios en las condiciones del contexto.

Si bien hay algunos países de la región, como Argentina, Ecuador y Venezuela, que no han logrado consolidar la estabilidad en materia de precios, creo que el resto está superando un desafío histórico que muchas veces ha sido motivo de estancamiento en el desarrollo económico en dichos países.

Es por ello que no tengo dudas que estamos ante una nueva etapa para las economías de la región y esto queda evidenciado en el rol que jugará de aquí en más el G20, donde Latinoamérica está muy bien representada, en la coordinación de políticas económicas a nivel global. Latinoamérica ya no será una espectadora pasiva, sino que será partícipe de lo que ocurrirá con la evolución de la economía global.

Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

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El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

“El BCRA se a convertido por primera vez en décadas en un ancla de estabilidad para todos los ciudadanos que habitan en la Argentina”, Martín Redrado Presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Uno de los temas que más debate ha generado en las Jornadas Monetarias y Bancarias del BCRA, ha sido la política de acumulación de reservas internacionales por parte de las economías emergentes.

A principios de 2006, cuando la Argentina decide cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por un monto estimado en US$ 9.810 millones utilizando para ello parte de las reservas internacionales, en el país se había generado un gran debate en torno a los usos alternativos que se les podía dar a dichas reservas en una economía con tantas necesidades como lo es (y era en dicho momento) la economía argentina.

Recuerdo incluso que el tema se había colado hasta en las charlas familiares, en las cuales me veía obligado a explicar y defender la no utilización de las reservas internacionales para gasto público en la forma de construcción de carreteras, plantas de energía o nuevos hospitales. Ciertamente es difícil explicarle al común de la gente la importancia que para un país representa tener guardados tantos miles de millones de dólares mientras el desempleo crece y la economía se estanca.

No tengo dudas en afirmar que Martín Redrado se debió sentir en cierta forma a gusto con los numerosos episodios de turbulencias que le ha tocado enfrentar. Cuando la economía crecía con fuerza y nada hacía sospechar la inminencia de situaciones tensas para los mercados, no eran pocos los que criticaban a la política del Banco Central de la República Argentina, concentrada en acumular reservas internacionales.

Las turbulencias en los mercados, que comenzaron a principios del 2007 en China cuando se buscó limitar las operaciones de carry trade, pusieron en su lugar el valor de contar con un seguro anticrisis como lo son dichas reservas. Sin embargo, los críticos a este tipo de política siguen a la orden del día, a pesar del éxito demostrado.

En las discusiones del día de ayer en las jornadas del BCRA, el director de Investigación Económica del FMI y reconocido economista, Olivier Blanchard, sugirió que la acumulación de divisas es “ineficiente” como método para hacer frente a las crisis.

Sin dudas me resultó sorprendente este pensamiento de Blanchard luego del rol destacado que han tenido las reservas internacionales en las economías emergentes para mantenerlas protegidas de la crisis. De paso, Blanchard también criticó los acuerdos de swaps de monedas firmados entre los bancos centrales como ocurrió con Argentina y Brasil, o con Brasil y China, entre otros casos. ¿Qué cuestiona Blanchard, que el FMI queda afuera de este tipo de estrategias y ello representa una pérdida de poder? El mundo postcrisis sin dudas mostrará una profundización en estas tendencias a las que se deberá adecuar el FMI.

Honestamente me cuesta hablar de eficiencia o ineficiencia cuando la cuestión gira en torno a enfrentar una crisis. Entiendo que Blanchard prefiere que los países se alineen al FMI y realicen preacuerdos de asistencia financiera en situaciones de estrés. Pero ¿Se imaginan lo que puede ocurrir con una economía que tiene pocas reservas internacionales y que debe recurrir al FMI para que la asista con fondos con el objetivo de enfrentar el comportamiento temeroso de los inversores?

Para quienes no conocen la historia argentina, les comento que el país ha tenido una muy mala experiencia con dichos mecanismos de ayuda durante la vigencia de la convertibilidad. No sé si acumular reservas es “lo más eficiente”, pero sé que influye en el comportamiento inversor. Digamos que afecta positivamente la percepción de fortaleza de una economía y disuade de ataques especulativos a la misma.

Ante las consideraciones contrarias a estas políticas que llevan adelante entidades como el BCRA, Redrado no dejó pasar la oportunidad y salió a jugar fuerte para responderle a su invitado y representante del FMI al decir acerca de las reservas internacionales: “Las reservas son un ancla de estabilidad”.

No es que el BCRA y Argentina no deseen contar con mecanismos de asistencia del FMI. De hecho, Redrado conjuntamente con el ministro de Economía argentino, Amado Boudou, se reunieron con Blanchard para avanzar en acuerdos con el FMI para acceder a líneas de financiamiento. Pero más allá de ello, un país como Argentina no se puede dar el lujo de no contar con un fuerte colchón de reservas para preservar la estabilidad económica, elemento fundamental para el crecimiento y desarrollo del país.

Pero Redrado no ha sido el único que defendió la política de acumulación de reservas en la región. El gobernador del Banco de Reserva de Perú, Julio Velarde, ha dejado en claro el alivio que representó para él y la conducción de la política monetaria en Perú la existencia de reservas internacionales que le permitieron enfrentar las turbulencias y limitar la volatilidad en los mercados. También el Gobernador del Banco Central de Colombia, José Darío Uribe, ha valorado los beneficios de la política de acumulación de reservas como mecanismo amortiguador de la crisis.

Lo que no reconoce aún el FMI es que las reservas internacionales han jugado un rol fundamental en países como la Argentina con casi nulas oportunidades de acceder a líneas de financiamiento de emergencia para enfrentar la crisis. El mundo ve a los emergentes aún con desconfianza por lo que cualquier evento negativo ya sea en Argentina o cualquier otro país latinoamericano, hubiera disparado movimientos desestabilizadores para dichas economías e incluso para la región.

La crisis financiera internacional, sin las reservas hubiera implicado indudablemente para Argentina (y probablemente para la mayoría de los países de la región), una crisis cambiaria con consecuencias mucho mayores sobre la economía real.

Para terminar el artículo creo que el mensaje de Redrado es representativo del mensaje de los países emergentes para con el FMI: “Los organismos multilaterales han dado algunos pasos en la dirección correcta pero queda un camino bastante arduo para recorrer para que estos finalmente se conviertan en los verdaderos guardianes de la estabilidad financiera internacional”. El FMI debe en primer lugar concentrarse en la estabilidad financiera global si quiere ayudar realmente a las economías emergentes y por otra parte, debe dejar de lado sus recetas mágicas y comprender en profundidad la realidad de cada país para adecuar las recomendaciones haciéndolas verdaderamente efectivas. ¿Podrá cambiar el FMI y quemar su viejo libro de recetas el cual utiliza para todos los países por igual?

Horacio Pozzo


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