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El nuevo pronóstico de Roubini

El nuevo pronóstico de Roubini

El nuevo pronóstico de Roubini
El economista de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, quien fuera uno de los pocos en anticipar la crisis subprime es conocido como el Dr. Catástrofe. Por eso, cada vez que está por emitir una opinión, los mercados tiemblan ante sus terribles profecías. Lo ha vuelto a hacer y le ha apuntado otra vez al mercado inmobiliario estadounidense.

Roubini prefiere que lo llamen Dr. Realista. Y en su realismo, el economista prefiere mirar aquello que el mercado se niega a hacer. Al mercado ciertamente no le resulta conveniente ser precavido. La euforia está generando importantes beneficios a los inversores que luego de la crisis que les ha hecho perder miles de millones de dólares, no quieren bajo ningún punto de vista, que se acabe este “veranito financiero”.

El mercado dio su veredicto y apuesta por una irreal recuperación económica en forma de V. “Los mercados están descontando en la actualidad una recuperación en forma de ‘V’ y tienen que empezar a descontar una recuperación en forma de ‘U’, así que podría observarse una corrección en el cuarto o primer trimestres”, decía Roubini al Wall Street Journal.

Da la sensación de que los mercados tampoco reparan en la fragilidad de la recuperación y en los riesgos que aún están latentes. La crisis dio lugar a la necesidad de una corrección en el valor de los activos, corrección que no parece que haya tenido lugar como debió haber sido.

La euforia que viven los mercados se refleja claramente en las bolsas. El índice S&P 500 aumentó 51% desde el nivel mínimo en 12 años que alcanzara en el mes de marzo pasado. El índice europeo Dow Jones Stoxx 600 por su parte, acumula un incremento del 48%. La política monetaria de alta liquidez y niveles de tasas históricamente bajas genera una oportunidad que no pueden desaprovechar los mercados para recuperar rentabilidad.

Si el contexto está posibilitando este riesgoso crecimiento de los mercados, algo hay que hacer antes de que sea demasiado tarde. Los temores de interrumpir la recuperación económica limitan la acción de los gobiernos. Si bien no es el momento de iniciar el ciclo ascendente de tasas, dada la debilidad de las economías algo hay que hacer para impedir una nueva burbuja de activos, y ese algo pasa por darle herramientas a la regulación.

Probablemente, nuestras preocupaciones por la generación de nuevas burbujas, que se apoyan en fundamentos concretos, nos pueden ocultar una realidad que aún está latente y que se vincula con la fragilidad que persiste en la economía estadounidense, particularmente en el mercado inmobiliario. Si miramos la génesis de la crisis financiera internacional, el mercado inmobiliario estadounidense a pesar de los aparentes signos de recuperación, el mismo mantiene grandes riesgos de reversión y de nuevos episodios de crisis. “El estrés está pasando de hipotecas residenciales, que aún se encuentran en un serio problema, a los bienes raíces comerciales, donde están empezando a reconocer que van a tener enormes, enormes pérdidas”, anticipa Roubini.

——La economía para entender a los mercados———–

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En los últimos meses, hemos presenciado una recuperación en el mercado inmobiliario. Los precios de las viviendas han subido en julio por tercer mes consecutivo, las solicitudes de hipotecas alcanzaron en el mes de setiembre su máximo en cuatro meses por la caída en las tasas de interés y el inventario de casas se ha reducido. Incluso las solicitudes de préstamos para comprar una casa, un indicador adelantado de las ventas, ha subido en setiembre al mayor nivel desde inicios de enero.

Pero lo aparente no es lo real en el mercado inmobiliario. Las ayudas que recibieron los compradores (con un crédito de US$ 8.000 para un primer comprador) que se extenderá hasta el mes de noviembre, sostienen una demanda sin fundamentos sólidos.

La debilidad del mercado laboral con una desocupación que sigue en crecimiento y los persistentes problemas en el sistema financiero estadounidense son elementos que anticipan una reversión en el comportamiento de una demanda inmobiliaria que seguirá estancada.

Parte de los problemas que existen desde el lado de la demanda en el mercado inmobiliario estadounidense, se mantienen aún ocultos generando un riesgo latente de nuevos episodios de crisis. Según un reporte de los reguladores bancarios, más de la mitad de los deudores hipotecarios con créditos renegociados en la primera mitad del último año, observan un atraso de al menos dos meses en el pago de sus cuotas un año después.

Para los próximos meses no se descartan grandes pérdidas en los créditos inmobiliarios comerciales que pongan en aprietos a las entidades financieras estadounidenses, dejando en claro además, que este segmento del sector inmobiliario lejos está de su recuperación.

Y mientras el número de viviendas sin vender habría tocado fondo, los precios estarían a punto de caer aún más, incrementando la presión sobre la economía nuevamente. Para el economista Robert Shiller de Yale University, las perspectivas son aún más oscuras.

Shiller quien fuera uno de los que anticipara la crisis en el mercado inmobiliario estadounidense, pronosticó que los precios de las viviendas demorarán bastante tiempo en recuperarse. Si bien los programas de estímulo y el plan de compra de activos de la Fed han contribuido a sostener los precios de las viviendas, los mismos, como mencionáramos anteriormente, se acabarán en poco tiempo por lo que el mercado perderá fuerzas.

Ni en el cielo, ni en el infierno. La economía estadounidense en particular, y la economía global en general, se encuentran aún en el purgatorio, limpiando sus culpas de una crisis que aún no ha terminado. Prudencia debería ser la palabra más mencionada en este final de la recesión. Si los mercados la quieren evitar, desde los gobiernos se debería implementar con medidas concretas. Además, las fragilidades y riesgos que aún persisten deben ser monitoreados de cerca y tener previstos planes de emergencia para responder a posibles nuevos episodios de crisis.

¿Se podrá consolidar la recuperación o el exceso de optimismo nos llevará a nuevas recaídas?

Horacio Pozzo

Una nueva burbuja en el horizonte

Una nueva burbuja en el horizonte

Una nueva burbuja en el horizonte
8 Octubre 2009 Sin dudas, la crisis nos ha dejado sensibilizados a todos. En todas partes, los analistas vemos nuevos riesgos de crisis y situaciones de inestabilidad. El mundo post crisis subprime se ve como una botella de gaseosa recién destapada; burbujeante al extremo.
El contexto global se presta a que sintamos miedo, ya que somos conscientes que quienes han sido los responsables principales de la presente crisis no han aprendido demasiado, sino que la han tomado como un “parate” en sus operaciones especulativas. Un año sabático (o un poco más), podríamos decir que se han tenido que tomar forzosamente aquellos genios de las finanzas que han ideado todo tipo de instrumentos financieros u estrategias financieras para obtener grandes beneficios. Pero ya están de regreso.

Hablábamos hace unos días del resurgimiento de las operatorias de carry trade (Carry Trade: las monedas más rentables para invertir), en su versión renovada que no solamente se enfocaban en monedas de países emergentes sino que incorporaban dentro del círculo especulativo a los commodities. También dábamos cuenta de una nueva forma de especulación a través de la titularización de seguros de vida que prometían generar un nuevo y peligroso boom en el sector financiero (Un nuevo negocio financiero en EEUU).

Pero las potenciales burbujas de esta nueva etapa continúan sumándose, porque el contexto es favorable para su generación y los especuladores no desean perder más tiempo para recuperar aquello que les llevó la crisis. Y estos temores sobre nuevas burbujas alcanzan también ahora al mercado de Fusiones y Adquisiciones (F&A), el cual se desplomó por la crisis y que supo ser muy atractivo hasta su estallido.

————INVERSIONES EN WALL STREET——–

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Según el relevamiento que realiza regularmente el Citigroup (NYSE:C), hasta el mes de julio las operaciones anunciadas en el mercado de F&A alcanzaron un valor de US$ 1 billón (esto es, unos 680.272 millones de euros), un volumen que es un 40% inferior al observado en el mismo período del año pasado y un 60% menor al del 2007.

Con las economías en recuperación, el regreso de la confianza en las perspectivas económicas, tasas de interés de referencia en niveles mínimos históricos y mercados financieros que están saliendo de su situación de estatismo y están comenzando a generar financiamiento, las F&A comienzan a acelerarse nuevamente.

“Aunque los precios de las acciones se han recuperado desde el año pasado, todavía estamos muy lejos de los precios de hace 18 meses, lo que hace pensar que hay ciertas oportunidades”, decía Luis Riesgo, socio director de Jones Day Madrid. Está claro que aún una buena parte del sector corporativo se encuentra infravalorado como consecuencia del impacto de la crisis, pero la rapidez de recuperación que están observando las cotizaciones, hacen pensar en la posibilidad de que no se tarde mucho en eliminar las oportunidades existentes en los mercados. Es por eso que por la misma dinámica del mercado se puede llegar a la sobrevaloración de las compañías que continuarán de todos modos con el proceso de F&A en un contexto de liquidez en aumento a medida que el sistema financiero se anime a prestar más, al tiempo que los Bancos Centrales, preferirán seguir pisando el freno en las tasas de interés por temor a interrumpir de manera impopular una recuperación muy ansiada por los gobiernos.

A pesar de los temores en torno a una posible nueva burbuja, detrás del mercado de Fusiones y Adquisiciones existen compañías que persiguen ambiciosos planes de expansión global para aprovechar las oportunidades que los cambios en la economía mundial están generando. Dentro de las compañías más aventureras en este nuevo mundo de F&A, las estadounidenses se han mantenido al tope de la actividad. Mark Barnes, ejecutivo de KPMG se refería así a la performance observada en las compañías estadounidenses en el primer semestre del año: “Aunque las empresas estadounidenses se han visto fuertemente afectadas por la desaceleración económica, su continua disposición para ingresar a los mercados emergentes dan señales de su comprensión de que la presencia internacional es clave para una empresa del siglo XXI”.

Según KPMG, las empresas estadounidenses realizaron 88 adquisiciones en mercados emergentes o de rápido crecimiento, principalmente en Europa Central y del Este, seguido por China, cifra inferior a los 122 acuerdos alcanzados en el segundo semestre del año pasado, cuando China era el mayor país para este tipo de acuerdos.

A pesar de la caída en el primer semestre del año, la tendencia muestra signos de reversión en las F&A e incluso, hasta se están observando movimientos de empresas importantes como Kfrat (NYSE:KFT) que ofertó para adquirir Cadbury (NYSE:CBY), Deutsche Telekom (NYSE:DT) por Sprint Nextel (NYSE:S). También recibió ofertas de compra National Express, se está avanzando en la esperada fusión entre Iberia y British Airways y se hizo público el interés de fondos soberanos por eléctricas como Areva o AES Corporations (NYSE: AES). La lógica indicaría que en este período de recuperación, lo normal sería ver F&A de empresas de tamaño medio dadas las dificultades de financiamiento para realizar grandes adquisiciones.

No hay un único motivo que esté llevando a las compañías a evaluar la posibilidad de una fusión o realizar una adquisición. La motivación de unirse al rival puede ser una necesidad para sobrevivir. Como les comenté, la crisis ha desplomado en muchos casos, de un modo injusto los valores de las compañías, afectando en varios casos, la salud financiera de las mismas por lo que muestran una mayor disponibilidad a ser adquiridas o están evaluando la venta de activos no estratégicos para reducir deuda y reforzar el negocio. Hay empresas que en estos momentos están a la búsqueda de estas gangas buscando garantizar el crecimiento en un entorno de márgenes cada vez más reducidos.

William Davies, de Threadneedle anticipa algo que ocurrirá en el mercado: “Las complicadas condiciones operativas hacen prever que muchas compañías con problemas pero con activos interesantes se conviertan en objetivos de sus rivales”.

Para Azad Zangana, economista europeo de Schroders, las compañías están con mayor oxígeno como para salir de compras: “Las empresas se encuentran en una situación más holgada después de meses de desapalancamiento. Los ajustes ya se han hecho en gastos. Ahora toca mirar al futuro y las fusiones son una forma de dar impulso a la actividad”.

Para José Urquiza, director de desarrollo de negocio de Mercer, el mercado tropieza con la dificultad de determinar el valor de una compañía luego de una situación de crisis como la vivida: “En situaciones normales es fácil analizar el valor de la empresa y las expectativas de crecimiento pero hoy con el consumo cayendo y las batallas de precios es difícil”.

Más allá de las dificultades observadas, el mercado de F&A tiene todo para recuperarse y crecer con fuerza. Los banqueros centrales ya han manifestado que mantendrán las tasas al menos por lo que resta del año. La política ascendente de tasas no parece que vaya a iniciarse en breve e incluso se puede esperar que sea suave, por lo que la economía global vivirá de un período de gran liquidez que estimulará aún más a este mercado. El riesgo de sobrevaloración de las compañías estará presente y no será un riesgo despreciable. ¿Quién se encargará de disciplinar al mercado?

Horacio Pozzo

—————La economía y los mercados————–

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Se acercan tiempos de definiciones para la Fed

Se acercan tiempos de definiciones para la Fed

Se acercan tiempos de definiciones para la Fed
11 Agosto 2009 El próximo miércoles el Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal de los EEUU (FED), dará a conocer su decisión sobre la tasa de interés de política monetaria. Ciertamente no genera muchas expectativas la decisión sobre la tasa de interés ya que se descuenta su mantenimiento en los niveles actuales. Sin embargo existen dos cuestiones que son de relevancia para los inversores y que se relacionan con la continuidad del programa de compra de deuda pública y bonos corporativos y con las señales de la Fed sobre en cuánto tiempo más se podrá observar un cambio en la política monetaria.
El brusco recorte de tasas conjuntamente con las fuertes inyecciones de liquidez para limitar las tensiones del sistema financiero y asistir al sector corporativo en problemas alertaron a los más conservadores sobre los riesgos que estas acciones pueden tener en términos de presiones inflacionarias y creación de burbujas en los precios de los activos. Es por este motivo que en uno de los tantos recortes, la Fed reconoció la urgencia de revertir el ciclo descendente de tasas una vez que la economía comenzara a mostrar señales de vitalidad.

Luego de dos años de iniciada la crisis, pareciera ser que este momento ha llegado. Un sondeo de Blue Chip Economic Indicators realizado entre economistas del sector privado en EEUU arrojó que un 90% de los encuestados cree que en el tercer trimestre de este año se declarará el final de la recesión en los EEUU. La economía estadounidense está comenzando a emitir señales positivas y ello acerca a la Fed a tomar una decisión que, como comentara en el artículo de ayer, puede resultar de aguafiestas.

Pero a pesar de las promesas realizadas, el comportamiento en el pasado de la Reserva Federal muestra que desde 1970, la Fed ha esperado en promedio 14 meses desde que la tasa de desempleo tocara su máximo, para comenzar con el ciclo ascendente de tasas. Cuando la última lectura del índice de desocupación del mes de julio mostraba una leve baja hasta el 9,4% de la PEA, desde el mercado no se ha interpretado como el comienzo de la reversión en la dinámica de la tasa de desocupación ya que se espera que la misma siga creciendo hasta finales de año.

Dado el argumento anterior, claramente, no resulta demasiado probable que la Fed de comienzo en lo que queda del 2009 su ciclo de tasas ascendentes, por lo que no habría que tener demasiadas expectativas al respecto para la reunión de esta semana. Tampoco el mercado espera que ocurra algún movimiento de tasas en lo que resta del año. Según una nota del Wall Street Journal, 11 de los 16 operadores consultados por Reuters esperan que la Fed eleve sus tasas de interés el próximo año, tres dijeron que lo hará en el 2011, mientras que 2 sostuvieron que las mantendrá cerca a cero hasta el 2012 (¿Proyección o deseo?).

El aprovechamiento que puedan hacer los inversores de las bajas tasas de interés, en caso de que éstas se mantengan como parece probable, estará limitado por la capacidad del sistema financiero de generar apalancamiento para invertir en el mercado de valores. Considerando este factor, las perspectivas se encuentran limitadas. Es que el sistema financiero estadounidense aún no logra superar sus problemas derivados de la crisis subprime.

De hecho, la Corporación Federal de Garantía de Depósitos (FDIC) ha cerrado en los últimos días, tres nuevos bancos regionales (Community First Bank, el Community National Bank of Sarasota County, y el First State Bank, con activos por US$ 770 millones), y ya suma en el año 72 instituciones financieras quebradas en los EEUU, lo que casi triplica la cantidad de entidades financieras quebradas en todo el 2008 y es ya la cifra más alta desde 1992.

Por lo pronto, el sostenimiento por unos cuantos meses de las tasas de interés de referencia en sus mínimos incidirá en mantener debilitada la cotización del dólar estadounidense presionando de este modo a los precios de los commodities al alza. Las miradas de los gobiernos apuntan a los commodities como la fuente de generación de la próxima burbuja especulativa y es por este motivo que ya se han escuchado medidas para regular el comportamiento especulativo en este mercado como les comenté en el artículo de ayer “La ambición de los inversores ha retornado”.

Ahora bien, suponiendo un sorpresivo comportamiento de la Fed de iniciar, si no es en la reunión de la presente semana, en los meses inmediatos, el ciclo ascendente de tasas. ¿Qué pueden esperar los inversores? En caso de que se inicie antes de lo estipulado el ciclo ascendente de tasas, ello sería dispuesto como una manera de enviar una señal al mercado de que la Fed buscará limitar los riesgos inflacionarios y de los precios de los activos. Y dado que la eficacia de la política monetaria para estimular a la economía es baja, entiendo que son mayores los beneficios que ello puede generar por sobre los costos en términos de apoyo a la recuperación económica.

Un alza en las tasas de interés puede ser interpretada por el mercado como una señal de disciplina de la Fed y mejorar las perspectivas del mercado accionario ya que probablemente implicaría un fortalecimiento del dólar y por ende, supondría un límite al crecimiento de los precios de los commodites, cuya alza indiscriminada pone en riesgo la recuperación de la economía global.

Si bien la decisión de la Fed sobre la tasa de interés de referencia se lleva generalmente toda la atención, en esta oportunidad será un tema no menor lo que decida la autoridad monetaria acerca de la continuidad o no del plan de las compras de deuda pública y bonos corporativos.

Lyle Gramley, asesor económico senior de Soleil Valores Corp, se anticipa a la decisión de la Fed y afirma: “Claramente la Reserva Federal no va a ampliar ese programa, dada la mejora en los mercados financieros que estamos observando”. La decisión de no extender este plan de compra de títulos se puede interpretar como la primera medida para comenzar a limitar la liquidez del mercado monetario.

La salida de la Fed de sus políticas poco ortodoxas preocupa tanto al mercado como la decisión de la entidad sobre las tasas de interés. Dean Maki, encargado de investigación económica de Estados Unidos de Barclays Capital, no confía demasiado en el timing de la Fed: “Confiamos en que ellos saben cómo salir, pero confiamos un poco menos en que lo harán en una forma en que eviten un alza en la inflación en el mediano plazo”. los riesgos inflacionarios y de precios de los activos son la principal amenaza en el horizonte de la recuperación económica estadounidense.

Si bien la continuidad de las bajas tasas de interés les permitirá a los inversores hacerse de ganancias de corto plazo, ello pone en riesgo la posibilidad de una sólida recuperación de la economía, por lo que el mercado de valores se mantendrá vulnerable. Son tiempos de definiciones para la Fed en donde la sintonía fina de su política jugará un rol clave.

Horacio Pozzo

Caen bancos en el mundo y crecen en Brasil

Caen bancos en el mundo y crecen en Brasil

feature photo Para el desarrollo de las economías, el sistema financiero juega un rol fundamental. Las economías no pueden sostener un crecimiento sólido de largo plazo sin un sistema financiero fuerte. Ello ha quedado acabadamente demostrado en Latinoamérica en donde el sistema financiero (particularmente, el sector bancario), no sólo no acompañó los períodos de crecimiento económico de la región, sino muchas veces ha sido la causa de las crisis.

En este nuevo período para Latinoamérica, el sector bancario ha demostrado importantes avances, observando un crecimiento sólido y con riesgos acotados, que le posibilitó estar ajeno a los problemas derivados de la crisis financiera internacional. Pero a pesar de los importantes avances alcanzados, el sector bancario latinoamericano tiene mucho camino por recorrer para alcanzar su madurez y transformarse en un pilar en la fortaleza de las economías de la región.

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En el caso particular de Brasil, el sector bancario ha sido noticia hace unos meses con la fusión de dos gigantes como lo son el Banco Itaú (BVSP:ITAU3; NYSE:ITU) y el Unibanco (BVSP:UBBR3 ;NYSE:UBB). En ese momento, en un artículo que escribí acerca del tema “¿Qué hay detrás de los movimientos en el sector bancario brasileño?“, opinaba que este hecho se enmarcaba en una serie de transformaciones que se producirían en el sector bancario brasileño.

De hecho, antes de dicha fusión el presidente del Banco Santander (BVSP:SANB3; NYSE: STD), Emilio Botín, había manifestado las intenciones de su entidad de ser el banco privado número uno de Brasil. La fusión había generado la reacción del Banco do Brasil (BVSP:BBAS3) y de Bradesco (BVSP:BBDC3; NYSE:BBD), que salieron al mercado a adquirir otras entidades para reposicionarse.

Que el sector bancario brasileño esté realizando estos movimientos es una clara señal de su solidez. Como comentáramos en una noticia de hace unos días, “Los bancos brasileros son seguros, según The Economist“, la revista The Economist comentaba que los bancos brasileños representan una excepción en este contexto global de crisis y caída de entidades bancarias.

Con todos estos movimientos, el sector bancario brasileño se encaminaba hacia una mayor concentración orientada a generar una mayor eficiencia del sistema y un mayor nivel de competencia que potenciara el crecimiento del nivel de intermediación financiera, el cual aún se encuentra en un nivel muy bajo (el crédito al sector privado se encuentra en el orden del 30% en torno al PBI), para un país que busca ser una nueva potencia mundial.

En el 2008, el volumen de crédito en Brasil creció por encima del 30% en términos nominales y en un 24% en términos reales, a pesar de que la crisis financiera internacional comenzara a hacerse sentir en el sector bancario.

Pero a pesar de que los últimos movimientos en el sector bancario brasileño, hacían pensar que los mismos producirían un incremento en la dinámica de crecimiento del nivel de intermediación dada la mayor competencia que se estaba generando, en el mes de febrero se ha observado una contracción en el ritmo de creación de nuevos créditos al sector privado del 7,7% en relación al mes de enero, acumulando de este modo su segunda caída consecutiva.

Para el gobierno brasileño, el crecimiento de la intermediación financiera es clave para el crecimiento y desarrollo económico. Es por ello que se está trabajando en diferentes medidas tendientes a impulsar el crédito al sector privado.

Una de estas medidas ha sido lanzada en el día de ayer por el Consejo Monetario Nacional de Brasil que acordó ofrecer garantías para los préstamos de los bancos pequeños y medianos. Mediante esta propuesta, el gobierno ofrecerá garantías por hasta R$ 5.000 millones (alrededor de US$ 2.200 millones) sobre los certificados de depósitos para los bancos, estimulando de este modo, la generación de crédito.

Esta medida mejora además la situación competitiva de las pequeñas y medianas entidades obligando a un mayor esfuerzo a los grandes bancos para pelear su espacio de mercado.

Uno de los factores que dificultan el crecimiento del crédito al sector privado es el elevado diferencial de tasas existente, el cual se ha elevado fuerte en el 2008 a consecuencia de la crisis financiera internacional.

Si bien durante el mes de febrero, los diferenciales bancarios, esto es, la relación entre el costo de captación y las tasas cobradas a los clientes, retrocedió a 29,7 puntos porcentuales, desde los 30,5 puntos porcentuales del mes de enero, los mismos se encuentran en un nivel excesivamente elevado haciendo que una buena parte de los potenciales demandantes de créditos queden excluidos automáticamente. La situación actual hace que proyectos de inversión rentables pero con bajo nivel de riesgo (y lógicamente, con baja rentabilidad), no puedan llevar adelante sus inversiones dado que el elevado costo financiero hace que no resulten rentables.

El Banco Central de Brasil está buscando achicar este diferencial de tasas y en función a ello, anunció que le presentará en el día de hoy, una serie de propuestas al Consejo Monetario Nacional. Entre estas medidas se incluye un Catastro Positivo, el cual permitirá a los clientes llevar su historial de crédito de una institución bancaria a otra y conseguir mejores condiciones de crédito (aumentando la competencia y reduciendo el costo de calificación crediticia). Desde el empresariado brasileño se ha solicitado que el gobierno reduzca la carga impositiva que afecta al spread bancario.

Con estas iniciativas para el sector bancario brasileño, aumentan las perspectivas de crecimiento. Para este año, el Banco Central de Brasil pronostica un crecimiento del volumen de crédito del 14%, nivel aceptable considerando el contexto externo de inestabilidad, su impacto en la economía brasileña y el hecho de que las tasas de crecimiento e inflación esperadas implican que el mismo produzca un crecimiento del crédito en términos del PBI.

Para la banca privada de Brasil (y especialmente para las grandes entidades), las iniciativas llevadas adelante por el gobierno brasileño aumentan los desafíos del 2009. La lucha por ganar participación en el mercado bancario será muy dura en un contexto en donde los efectos de la crisis externa actuará como un obstáculo para la dinámica crediticia.

La banca pública posee el 50% del stock crediticio del sistema bancario brasileño. Ello sumado al bajo nivel de crédito a PBI existente y al posible impacto de las medidas del gobierno en abaratar el costo del crédito, hacen que la banca privada tenga un potencial de expansión más que atractivo. Y mientras en las economías desarrolladas el sector bancario lucha por sobrevivir a nuevos episodios de crisis, en Brasil es tiempo de crecimiento y consolidación del sector ¿Podrán los bancos brasileños aprovechar esta oportunidad?

La crisis del 2008 y los pronósticos para el 2009

En este último artículo del año creo que es oportuno realizar un balance de lo que ha sido este 2008 tan difícil para la economía mundial en donde la crisis subprime se ha generalizado y ha provocado graves daños en la economía real. Conjuntamente con el balance de lo que ha sido este 2008, quiero compartir con ustedes cuáles son las perspectivas que se abren para las economías latinoamericanas en el 2009 a la luz del actual contexto internacional.

La situación de la economía mundial para el final de este año, sin dudas que es radicalmente diferente a la que se pensaba que iba a ser al comienzo del mismo. En los inicios del 2008, la crisis subprime aparecía como un problema limitado a los Estados Unidos y con un cierto impacto en las economías europeas a través de la contaminación de su sistema financiero.

La palabra recesión no era considerada como una posibilidad para la economía estadounidense y mucho menos para las economías europeas. Es que la magnitud del daño que podía producir la crisis subprime estaba más que subestimada.

En el mundo emergente, hablábamos de un fenómeno nuevo que podía originarse en este contexto de crisis y que lo habíamos bautizado con el siguiente nombre: decoupling. Es que el fuerte ritmo de crecimiento que mantenían las economías emergentes (principalmente las asiáticas con China a la cabeza y las de Latinoamérica), alimentaban la esperanza de que dichas economías no se vieran afectadas por la crisis y que incluso su crecimiento pudiera compensar la caída en el producto de las economías desarrolladas.

La fortaleza de las economías emergentes y el bajo impacto esperado en la economía real de los países desarrollados, hacían que los precios de los commodities continuaran con su tendencia creciente durante la primera mitad del año y, ante el fuerte debilitamiento del dólar, dichas cotizaciones llegaron a alcanzar valores récord.

La principal amenaza para las economías era en la primera mitad del año, el tema inflacionario. Es que el alza en el precio de los commodities se traducía en mayores presiones inflacionarias externas a las economías nacionales que obligaba a una ineficaz política monetaria restrictiva por parte de los países.

Para las economías latinoamericanas, durante la primera mitad del año, preocupaba también la apreciación cambiaria que aparecía como el canal de transmisión de la crisis ya que al generar una pérdida de competitividad de dichas economías, debilitaba la demanda externa de las mismas.

La apreciación cambiaria era consecuencia de la política monetaria restrictiva combinada con la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de las economías latinoamericanas, que luego fue profundizada por el debilitamiento propio de la moneda estadounidense como consecuencia del impacto de la crisis sobre la economía norteamericana.

Pero el contexto económico mundial experimentó un giro brusco en la segunda mitad del año cuando la crisis financiera comenzó a reflejar su impacto negativo sobre la economía real en los países desarrollados y dejaba de ser un problema sólo de los mercados financieros.

A principios del mes de setiembre, con los primeros datos de crecimiento negativo de las economías y las pobres perspectivas de crecimiento de los meses siguientes, sumado a los nuevos episodios de crisis en el sistema financiero norteamericano que derivó en el mega plan de rescate por US$ 700.000 millones, se produjo una fuerte reversión en la tendencia de los valores de los activos financieros.

El valor del dólar se recuperó fuertemente frente al euro y la libra esterlina, mientras los Bancos Centrales de las principales economías profundizaban sus políticas de recortes de tasas de interés y los gobiernos lanzaban una batería de políticas fiscales expansivas para evitar que la crisis se profundizara.

El reconocimiento por parte de los mercados de la fuerte incidencia de la crisis financiera sobre la economía real provocó un desplome en el precio de los commodities. El caso testigo lo muestra el petróleo cuya cotización actual es menor a la tercera parte de aquella que registrara en su pico, de mediados de año (en dicho momento rozó los US$ 150 el barril, mientras que actualmente apenas supera los US$ 41 el barril).

De repente el contexto económico experimentó un cambio total y ya la cuestión inflacionaria dejaba de ser un problema. Dentro de todo el panorama negativo, este aspecto reducía el conflicto de los banqueros centrales que se debatían entre contener la inflación (provocada principalmente por factores externos) y estimular las economías.

Los acontecimientos que se fueron sucediendo a nivel global tuvieron un claro impacto en las economías latinoamericanas.

Para las economías latinoamericanas, el objetivo de política económica pasó de ser, el controlar la inflación y la apreciación cambiaria a evitar una fuerte caída del producto y una fuerte devaluación de la moneda.

Tal ha sido el deterioro sufrido por las economías latinoamericanas a consecuencia de la crisis internacional que las previsiones de crecimiento para la región en 2009 pasaron en poco tiempo desde un nivel superior al 4% a un estimado del 1,9%.

Con este contexto recesivo, la economía global finaliza el 2008 y se prepara para un 2009 muy duro pero con un mayor nivel de certeza: la recesión es el principal enemigo que deberán enfrentar conjuntamente con la dura tarea de reconstruir el sistema financiero internacional.

Y para las economías latinoamericanas, el contexto económico internacional parece clarificarse, y con ello, los desafíos que deberán enfrentar.

Veamos qué les espera a las economías de la región en relación a los principales aspectos económicos:

En lo referente a los precios de los commodities internacionales, el 2009 aparece con pocas dudas. La situación de recesión mundial mantendrá deprimido los precios de los commodities en general, los cuales podrán experimentar una recuperación para el último trimestre del año, junto con los primeros signos de recuperación de las economías desarrolladas.

La inflación no será un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (Venezuela parece ser una de las excepciones en este aspecto). La recesión global que seguirá impactando en las economías de la región provocando una contracción de la demanda interna y que ha afectado a los precios de los commodities, hará que las presiones inflacionarias se mantengan contenidas.

En materia de comercio exterior, los países latinoamericanos tendrán que estar listos para enfrentar una mayor competencia, en donde las devaluaciones competitivas tendrán poca efectividad en lograr recuperar los volúmenes de ventas al exterior.

La cuestión cambiaria también insinúa tener una tendencia definida para los países latinoamericanos. Las políticas monetarias más laxas que tendrán estos países junto con el debilitamiento de los fundamentos macroeconómicos, hacen pensar que los tipos de cambios en Latinoamérica se mantendrán en niveles similares a los actuales o con una tendencia hacia la depreciación.

La herramienta principal de las economías de la región para el 2009 será la política fiscal expansiva complementada con una política monetaria laxa. El foco de acción de los gobiernos latinoamericanos será la demanda interna en la cual apoyarán el crecimiento de sus economías.

Los gobiernos latinoamericanos seguirán muy de cerca la evolución de las importaciones. La recesión mundial genera el temor a una invasión de productos extranjeros que dañe a las industrias locales. Es por ello que los gobiernos buscarán evitar que esta situación tenga lugar, por lo que no sería de extrañar el surgimiento de diferentes medidas paraarancelarias.

Finaliza un año difícil para la economía mundial, pero está por comenzar otro que no aparece ser mucho mejor. Este año, en donde las variables económicas han experimentado un comportamiento casi impredecible (y sino, cómo han ido modificándose las proyecciones de los analistas del mercado en los que me incluyo), nos deja como enseñanza la importancia que tiene para la economía mundial una adecuada regulación y supervisión del sistema financiero internacional que evite que se puedan generar riesgos desmedidos que amenacen su estabilidad. ¿Podrán los líderes de las principales economías asimilar dicha enseñanza para evitar que se repitan en un futuro acontecimientos similares a los que actualmente padecemos?

Latinforme.com


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