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Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Buenos Aires, Argentina
11 de marzo de 2009

Día de gloria fue ayer para los mercados de Estados Unidos, y luego de haber perdido más de un 20% en la últimas cuatro semanas, los índices volvieron a festejar como no lo hacían desde noviembre pasado.
El S&P 500 trepó a 719,60 puntos, una variación del 6,4%, el Dow Jones terminó en 6926,49, una suba del 5,8%, y el Nasdaq Composite subió 7,1% a 1.358 puntos. El sector financiero terminó con subas del 20% promedio.
Europa voló ayer al unísono con un 5% promedio de suba pero el entusiasmo parce ceder, ya que esta mañana operaba con resultados mixtos.
El mercado se agarró de tres noticias para explicar la suba: primero, el jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke pidió una mayor y más profunda regulación para los mercados financieros, segundo, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de EEUU, señaló que la Securities and Exchange Commission (SEC) podría llegar a reponer el “uptick rule” (norma que establece que sólo se puede tomar una posición bajista o short-sell si el último precio de la acción –tick- es superior al anterior), y tercero, la filtración del contenido de una carta.
La misiva fue del director general del Citigroup (NYSE:C ), Vikram Pandit, dirigida a los empleados del Citi, y en ella señaló que el banco tuvo beneficios en los dos primeros meses del 2009, y que hasta ahora los resultados del primer trimestre han sido los mejores desde la última vez que el Citi tuvo utilidades netas, en el tercer trimestre del 2007. Añadió también que el valor actual de las acciones del banco no refleja la solidez de la base de capital del Citi.
Esta información se hará pública oficialmente recién el 17 de abril, pero las acciones de Citi subieron un 38% llegando a US$ 1,45 en el cierre, continuando la suba en el after market anoche, llegando a US$ 1,58 por acción, un 12% adicional de incremento a la suba del día.
El banco viene de haber tenido pérdidas en cinco trimestres consecutivos, entre ellos US$ 8.290 millones en el último del 2008.
A fines de febrero, el Citigroup y el gobierno de EEUU acordaron una participación de éste último en el banco del 36%, luego de la inyección de US$ 45.000 millones. Y si necesitaran más fondos, el gobierno de EEUU está dispuesto a dárselos.
El Citi hoy es como el chico que pierde la manzana y la mamá le da otra.

Pandit advirtió ayer, para quien sepa leer y comprender: “todavía falta un mes para terminar el trimestre y la volatilidad del mercado puede alterar los resultados”.
Dice un cable de Reuters: ” El avance de las acciones financieras marca una mejora en la confianza de los inversionistas después que el sector fuera perjudicado recientemente por el aumento en las pérdidas por créditos de los bancos”.

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Pero… ¿Qué es lo que festejó ayer Wall Street?
¿Que el Citi ha bajado a un nivel de penny stock y que la semana pasada cotizó en US$0,97, su mínimo histórico?
¿Que ha tenido beneficios porque ha recibido inyecciones de dinero a costo cero?
¿Que no perdió más dinero, mismo habiendo recibido fondos frescos?
¿Que los accionistas de acciones comunes verán reducida su participación en 26% en caso de que el gobierno de EEUU y otros inversores privados transformen el máximo de las acciones preferenciales en comunes?
¿Que Pandit advirtió que la volatilidad de marzo podría golpear los resultados?
¿Que las acciones de Citi cayeron un 93% en los últimos seis meses?
¿Que Citi surgirá de ahora en más por sobre la profunda recesión que pende sobre EEUU y el mundo y por endes sus entidades financieras?
¿Que si las pérdidas en el sector bancario se intensifican, el gobierno de EEUU deberá nacionalizar más entidades a la fuerza, por la necesidad de capital de éstas?
¿Alguien me explica? Ed Yardeni intenta una explicación más cercana a la fe religiosa que a la lógica de mercado : “Nosotros, pobres inversores, no necesitamos demasiado para alegrarnos, hemos sido tan fuertemente golpeados”, dice esperanzado. “En este punto, tomaremos lo que podamos”, se conforma.
“El que invirtió en base a lo que dijeron estas gerencias en los últimos 12 meses probablemente perdió todo su dinero. Hay una cuestión de credibilidad”, señaló a Reuters David Williams, analista de Fox, Pitt-Kelton. “La cotización de la acción a un dólar significa que el mercado ha dejado de escuchar”.
Es muy peligroso lo que ocurrió ayer. Una simple carta a empleados de un banco, anticipando buenos resultados –por ahora apenas bimestrales-, pero que aún no han podido ser plasmados en el resultado trimestral que se dará en menos de un mes en que surgirán los verdaderos gastos finales en que incurrió la entidad.
El mercado antes de festejar debiera estudiar los resultados trimestrales que puedan demostrar que el gobierno de EEUU puede cerrar el chorro de financiación al banco.
No hay razones para el festejo, ni tampoco para el gato que rebotó porque sigue muerto. La de ayer parece haber sido una corrida de vendidos ante lo que el mercado podía tomar como un respiro, la carta del Citi. Sólo la superación y posterior soporte en torno del nivel de los 740-750 puntos para el S&P 500 logrará volver a ambos la vida, y en el interín, la aceleración bajista continúa.
Hasta mañana, y cuidado con el cartero… ¿El cartero siempre llama dos veces?

Latinforme Diario

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¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

Buenos Aires, Argentina

11 de febrero de 2009

“Es esencial que todo estadounidense entienda que la batalla por la recuperación económica debe combatirse en dos frentes. Tenemos que hacer arrancar la creación de empleo y la inversión privada, y debemos hacer que el crédito fluya de nuevo a las empresas y las familias”. Palabras del Secretario del Tesoro de los EE.UU., Timothy Geithner, al anunciar el nuevo plan de salvataje para el sector bancario.

Ayer dos buenas noticias surgieron desde los Estados Unidos: el lanzamiento de lo que se ha dado en llamar el Plan de Estabilidad Financiera, anunciado por Geithner y el Paquete de Estímulo Económico (llamado Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU.), pero los mercados no reaccionaron de la manera esperada y cerraron en rojo, en una de las peores jornadas del año. En EE.UU. el Dow Jones perdió un 4,6% de su valor, S&P 500 cerró 4,91% abajo, mientras que el Nasdaq lo hizo 4,2% en rojo.

La poca información, principalmente relacionada al Plan de Estabilidad Financiera, en donde por ejemplo, no se precisó cuánto iba a pagar el gobierno estadounidense por los activos tóxicos, generó una gran desilusión en los mercados de valores, un mal inicio para un plan que busca cambiar las expectativas para reestablecer el crecimiento económico.

El paquete de estímulo económico, por su parte, que contempla un monto total de US$ 838.000 millones, no las tuvo fácil y fue aprobado por 61 votos a favor y 37 en contra (apenas un voto más del necesario para que resulte aprobado). Ahora resta que entre el Senado y la Cámara de Representantes se consensúe el proyecto de ley final.

Las diferencias entre los programas de estímulo económico aprobado por ambas cámaras se encuentran principalmente en el destino de esos fondos. Mientras que la Cámara baja aprobó exenciones fiscales por un monto estimado en US$ 182.300 millones, el Senado contempla en el proyecto que acaba de aprobar, exenciones por un valor de US$ 292.500 millones. Por otra parte, en relación a la cobertura de salud, trabajo y educación, el texto del Senado destina US$ 66.800 millones a ser destinados, mientras que el documento aprobado por la Cámara baja estipula un monto de US$ 92.300 millones.

El Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU. incluye inversiones en infraestructura, energías renovables y transporte, además de ayudas a los estados que están teniendo problemas para cumplir con sus presupuestos. Las estimaciones realizadas por el propio presidente estadounidense indican que el plan salvará o creará entre tres y cuatro millones de empleos.

En relación al plan de rescate financiero se estima que el mismo podría movilizar cerca de US$ 2 billones en dinero público y privado. En el plan de rescate del sector bancario, habrá un programa para la compra de activos tóxicos que captará fondos privados y se iniciará con una inversión de US$ 500.000 millones. Posiblemente se ampliará hasta US$ 1 billón.

De manera complementaria al plan de rescate del sector bancario, la Reserva Federal respaldará nuevos créditos hasta US$ 1 billón. El plan tiene estipulado además intervenir en el mercado inmobiliario (por un monto de entre US$ 50.000 y US$ 100.000 millones) con el objeto de evitar que las familias sufran el embargo de sus viviendas e incluso puedan acceder a la refinanciación de sus créditos hipotecarios.

Con este plan para el sector bancario se pretende limpiar los balances de las entidades para evitar nuevos episodios de crisis, lograr que las mismas cumplan con su fin que es generar financiamiento. Pero el plan también cuida que la calidad de la cartera hipotecaria no se deteriore producto de la preocupante situación económica. Con estos condimentos, el plan de estabilidad financiera pone en condiciones al sector bancario para que reactive el circuito crediticio, necesario para recuperar el crecimiento económico. En este sentido, Geithner decía: “En lugar de catalizar la recuperación, el sistema financiero es un freno para la recuperación y la recesión está poniendo presión sobre los bancos. Esa es una dinámica peligrosa que tenemos que cambiar”.

Si bien el mercado no ha recibido de la mejor manera estas noticias, la pregunta a responder es qué implicancias pueden tener estos dos anuncios para la economía estadounidense en particular y para la economía global en general.

Luego de los múltiples anuncios previos que incluían multimillonarios paquetes de estímulo económico y rescate del sistema financiero, hay que reconocer que existe un cierto nivel de desconfianza acerca de la eficacia de estas medidas para sacar a la economía estadounidense de la situación recesiva en la que se encuentra.

Todavía habrá que esperar un poco más para conocer más detalles sobre dichas medidas y con qué timing se implementarán las mismas. Estas cuestiones no son menores en términos de su efectividad.

El plan de rescate del sistema financiero es de gran relevancia para lograr que el mismo comience a generar el financiamiento necesario para las familias y las empresas. En este sentido quizás sea necesario lograr un compromiso explícito por parte de las entidades financieras para que apoyen a la economía estadounidense generando crédito a la recuperación de la economía. Después de todo, son las mismas grandes responsables de esta crisis y su salvataje se produce con dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Por su magnitud, el plan de estímulo económico puede lograr un impacto sensible en la economía estadounidense dándole el empujón necesario para que la misma comience a recuperarse, aunque ello se produciría a un ritmo lento.

La recuperación de la economía estadounidense modificaría las perspectivas para el resto de las economías desarrolladas ya que la reversión en la dinámica de la demanda estadounidense de productos externos producirá un estímulo (aunque probablemente débil), en el resto de las economías.

Pero lo más importante para que el inicio de la recuperación de la economía estadounidense y su influencia positiva en el resto de las economías tenga lugar se relaciona a cómo evolucionarán las expectativas tanto de las familias como de las empresas ya que ello influirá en la dinámica de la demanda interna. Si las familias y las empresas no confían en el efecto positivo de ambos planes sobre la economía, no consumirán ni invertirán por lo que no se reactivará el círculo virtuoso que lleva al crecimiento.

Tanto el programa de estímulo económico como el Plan de Estabilidad Financiera son de utilidad en función de la recuperación económica estadounidense, pero no logran ser una condición suficiente para asegurar la misma ya que los temores que puedan permanecer en los mercados puedan jugar en contra de los mismos.

Luego de que tanto el plan de salvataje como el de estímulo económico estén claramente definidos en su metodología de implementación y en el alcance de los mismos, habrá un tiempo de espera que se tomará el mercado para evaluar la utilidad de los mismos. Este tiempo será clave para discernir si comienza el ciclo ascendente en la economía estadounidense y mundial o si deberemos seguir navegando en los mares tempestuosos de la crisis con la amenaza de que la situación pueda agravarse aún más.

Cómo ganar cuando la bolsa baja

No voy a comenzar -ni terminar- este artículo repitiendo que “los mercados están muy volátiles”, ni que “la suba es récord”, o la “baja es récord”, ni que lo que hay que hacer en estos tiempos es “comprar para el largo plazo”, porque “a largo plazo se gana”.
Prefiero explicar por qué la volatilidad está en niveles récord, al igual que las subas y las bajas, y que en el largo plazo también se puede perder en bolsa.

Prefiero explicar por qué la volatilidad está en niveles récord, al igual que las subas y las bajas, y que en el largo plazo también se puede perder en bolsa.
La volatilidad está en niveles récord ni más ni menos porque los datos que el mercado está recibiendo son extremadamente confusos.
La única certeza con que cuentan los analistas financieros es que la incertidumbre continuará. O sea, son ahora más honestos que nunca. Dudo que Henry
Blodget hubiera podido comunicar esto tan honestamente a sus clientes. (Blodget era un analista de Merrill Lynch ( NYSE: MER ) que fue famoso en la última etapa de la burbuja internet por dos motivos: pronosticar Amazon ( NASDAQ:AMZN ) a $400 cuando valía la mitad, acertando al mes siguiente, y terminar exonerado de la industria por recomendar acciones de internet a sus clientes, al mismo tiempo que las describía como ‘basura’ en sus emails privados. Hasta que la SEC se dio cuenta y esto pudo haber marcado el ‘techo’ de la era Internet).
El humor de los inversores lo refleja. Por un lado hay un montón de datos económicos muy desalentadores, y por el otro hay oleadas optimistas provenientes de los gobiernos de Europa y Estados Unidos, que se lanzan a sostener la economía como primer y único objetivo. Una economía que tiende a la recesión, lo que impulsa a los mercados accionarios a la baja. Pero al llegar las cotizaciones a valores tan bajos, se generan rondas de compras con fuertes alzas.
El jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke dijo que “una amplia recuperación económica no ocurrirá enseguida”, mismo si los mercados se estabilizaran ahora.
La lectura… ¿es? Vender.
“La volatilidad hoy triplica a la media observada en el largo plazo, y es cinco veces superior a la de los años de fuerte alza bursátil, en 2004, 2005 y 2006. Estamos en una situación extrema, que recuerda en el peor de los casos al crac de octubre de 1987 o el shock petrolero de 1973-74″, señalaba Eric Galiègue, director de la firma consultora de finanzas francesa Valquant a la agencia AP.
Pero hay algo más. Y son los hedge funds (fondos de cobertura) que están liquidando masivamente posiciones, mismo en oro. Hedge funds que manejan unos US$ 1.800 billones en activos aproximadamente. Galiègue agrega: “una parte de esta industria está muriendo, probablemente la mitad. Entonces liquidan los activos en pánico, sin consideración de las noticias económicas”.
La realidad es que nadie quiere quedar comprado en este mercado, porque no se sabe qué tanto más pueda profundizarse esta baja, ni cuanto puede llegar a sufrir la economía. En tiempos como estos, no se tiene en cuenta valor potencial futuro, sino que lo único que se opera es ‘pánico’ e ‘incertidumbre’.
La mayoría de los analistas repite que hay que entrar para el “largo plazo”, que “siempre se gana”… ¿pero y mientras tanto qué hacemos? El “mientras tanto” puede referirse a más de un año incluso. Quienes compraron Nasdaq o S&P 500 en el inicio del año 2000, en plena euforia de mercado, pensando que la fiesta tecnológica continuaría, nunca pudieron ver sus inversiones volverse positivas. El Nasdaq lleva perdidos el 70% desde entonces y el S&P 500 40%. Pasaron 8 años. El “largo plazo” puede ser para los hijos o nietos del inversor, y el inversor en cuestión así perderá siempre.
Existe una variedad de fondos para apostar a la baja, si nos quedamos esperando la suba del mercado del “largo plazo”, sonreiremos desde algún otro lado cuando a quienes les legamos nuestros activos, vendan.
Existen diversas alternativas para quienes vislumbran una baja en los mercados y no pretenden aferrarse a sus acciones “para el largo plazo” en que “todo tenderá a subir”. Los ETFs y fondos de inversión bajistas, que venden en descubierto (short-sell), que arman estrategias de opciones apostando a la baja, que ganan valor en la medida en que el mercado lo pierde. Y lo hay de todo tipo: ETFs ‘bears’ (bajistas) para mercados emergentes como el PT Ultrashort MSCI emerging market ( AMEX:EEV ), el de commodities como el PF Ultrashort basic materials ( AMEX:SMN ), el financiero es el PF Ultrashort financial ( AMEX:SKF ), o para aprovechar la baja del petróleo el PF Ultrashort oil & gas ( AMEX:DUG ). Quien pudo adelantarse y ver la baja en el Dow Jones Industrials, pudo haber comprado el ETF bajista PT Ultrashort Dow 30 ( AMEX:DXD ) y embolsar durante octubre más de un 80 % de alza, mientras el DJIA perdía más de un 20% en el mes.
En cuanto a fondos, el excelentemente gerenciado por David Tice (célebre permabear de Wall Street), el Prudent Bear Fund ( MUTF:BEARX ) que gana un 33% en el año, casi lo que perdió el mercado accionario en mismo período. O aquel que busca replicar en sentido inverso al índice S&P 500, el Rydex Inverse Dynamic S&P 500 Fund ( MUTF:RYTPX ), que duplicó su valor en el año (este evita los errores que pudieran cometer los gerenciadores de activos porque replica directo al índice).
Estos productos pueden servir tanto para neutralizar los riesgos de baja en los mercados, como para quien vislumbra una inevitable baja y busca beneficiarse directamente con ello.
La semana pasada, en siete ruedas el oro perdía US$130, un 14% de baja.
Una de las causas por las cuales el oro no ha podido superar el máximo de mediados de marzo en los US$ 1.030, siendo que el metal es refugio de valor frente a crisis financieras, y por “lógica” debiera estar por encima del máximo alcanzado cuando estas turbulencias aún no se hacían presentes ni nadie imaginaba serían de esta magnitud, es que en estas semanas hay fuerte venta de oro para cubrir pérdidas en mercados bursátiles.
Los mercados accionarios de Estados Unidos han bajado hasta un 40% en el año, y los llamados a reponer garantías (margin calls) han estado multiplicándose con fuerte aceleración últimamente. Se necesitan fondos adicionales para cubrir estos llamados a reponer fondos por pérdidas en los mercados accionarios.
En cuanto a los commodities, están en baja promedio del 50% desde el máximo de julio.
Esta falta de respuesta del oro frente a esta crisis financiera es algo muy negativo para la cotización del metal. Cuando lo que habitualmente hace surgir al oro al alza, de golpe ya no funciona, pues la conducta futura será de mayores bajas.
Actualmente no hay liquidez ni en los mercados de crédito ni en los accionarios. En realidad hay mucho dinero de inversores tanto institucionales como privados esperando un destino cierto, que hoy casi no lo hay en materia de inversión conservadora.
“Hay muy poca liquidez. En el corto plazo, la visión [para el oro] es negativa”, dijo James Moore, analista de TheBullionDesk.com en Londres, a Bloomberg.
“Tenemos fuertes preocupaciones de que el precio puede caer aún más en el corto plazo”, decía Rebecca O’Dwyer, otra analista, de Investec Analyst en un reporte a clientes.
“Los fondos que quisieran mantener su activo de último recurso están siendo forzados a vender, y esto está causando debilidad en el precio del oro”, decía Peter Spina, presidente de GoldSeek.com.
Y su pronóstico no es positivo: “Habrán más víctimas por el colapso de los fondos [de inversión] y más liquidaciones forzadas, mismo si esto implica la venta de sus más preciados activos, como los metales preciosos”.
En este escenario ilíquido, y frente a estas bajas y pérdidas patrimoniales de inversores, el destino inversor es vender aquellos activos de última instancia, como el oro, que habían subido considerablemente, y terminan siendo rematados como las joyas de la abuela, provocando que la tendencia del metal sea bajista.
Está esta mañana subiendo 2,60%, cotizando a US$ 830. Es probable un nuevo testeo hacia la zona de US$ 740, su soporte de septiembre.
Hasta la próxima,
Paola Pecora

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