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¿La burbuja de los emergentes?

¿La burbuja de los emergentes?

¿La burbuja de los emergentes?

Las economías emergentes han dado la nota positiva en medio de la crisis. Las mismas se han mantenido al margen de la fiesta de los activos tóxicos (salvo en algunos casos puntuales y limitados) y la política económica sana que han llevado les está recompensando actualmente a través de la fortaleza y capacidad de recuperación que están demostrando.

Pero a veces hacer las cosas demasiado bien puede tener sus riesgos aunque resulte difícil de creer. Así por caso, Argentina fue ejemplo durante el último tiempo de mala conducción en la política económica y de impredecibilidad en el contexto de su economía. Ello termina siendo en estos momentos beneficioso para el país en cuanto a que se mantiene alejada del foco de los flujos de capitales que están buscando con gran intensidad, oportunidades de grandes retornos, pero que terminan generando desequilibrios y efectos dañinos a las economías que visitan.

Como les he comentado anteriormente, el daño generado por la crisis financiera internacional ha sensibilizado a todos los analistas y demás especialistas quienes ven posibles nuevas burbujas por todas partes. Ciertamente el contexto actual es propicio para la generación de nuevas burbujas y de hecho, es probable que se estén generando. En esta oportunidad desde Standard and Poor´s se advierte que se podría estar gestando una burbuja en los mercados emergentes.

Los números de lo que ha ocurrido en los mercados emergentes en el último tiempo hablan por sí mismos. Desde principios del mes de marzo el MSCI de mercados emergentes se incrementó en un 115,1%, el Bovespa lo hizo en un 82,5%, el IND S&P ASIA 50 INDEX subió un 81,1%, mientras que el CSI300 de China lo hizo en un 52,2%, para dar algunos ejemplos. A ello hay que sumarles las presiones que están teniendo las monedas de los países emergentes hacia la apreciación cambiaria y que está obligando a una fuerte intervención de los Bancos Centrales de estos países para sostener su competitividad cambiaria tal como hemos comentado para el caso de los países asiáticos en un artículo de la semana pasada ”El modelo económico asiático bajo amenaza“.

Para el economista jefe de Standard & Poor’s, David Wyss lo que ocurre es bastante claro: “Creo que podría estar formándose una burbuja en algunos mercados de acciones emergentes, no sólo en Latinoamérica, se ve el mismo tipo de patrón en Asia”.

Si uno mira lo que sucede en los mercados luego de profundos derrumbes como los que sufrieron a lo largo de la crisis financiera internacional, encontrará normal que los mismos se recuperen con fuerza en cuanto comienzan a aparecer en el horizonte señales esperanzadoras de recuperación. Ello mismo es lo que ha pasado en los mercados mundiales, pero con el agregado que se percibe un exceso de optimismo que no se justifica en lo que está ocurriendo en las economías.

Los mercados mundiales desbordan de liquidez, la cual está saliendo a la luz luego de mantenerse en resguardo de los mercados que temerosos se protegían de nuevas réplicas de la crisis. Hay que recuperar el tiempo perdido es la consigna que se está cumpliendo a rajatabla en los mercados. El optimismo de los mercados parece descontrolado: “Francamente pensaba que íbamos a ver una corrección en septiembre y octubre. Estamos a mitad de camino de octubre y aún no sucedió nada”, decía sorprendido David Wyss.

Mientras los mercados se muestran entusiastas, las economías siguen corriendo grandes riesgos. Los sistemas financieros aún no se encuentran limpios de los activos tóxicos y todavía quedan varias entidades que caerán. Las cuentas fiscales no cierran y la deuda pública sigue subiendo en el mundo desarrollado. La cooperación y coordinación de políticas para reducir los desequilibrios globales no parece estar en la mente de los gobernantes, quienes no perciben el gran riesgo que corre el dólar de profundizar su caída y el yen de dar una amarga sorpresa. Así, en medio de la euforia una escalada del precio del petróleo por la debilidad del dólar y por las continuas tensiones geopolíticas no es una posibilidad que se pueda descartar y es claramente una amenaza a la continuidad de esta débil recuperación económica.

—————La economía y los mercados van de la mano————–

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En este mundo tan confundido hasta los reconocidos especialistas plantean cuestiones diferentes. Mientras el premio Nobel Paul Krugman aconseja un nuevo paquete de estímulo fiscal que probablemente poco pueda hacer para estimular a la economía pero mucho hará seguramente para hacer más difícil de cargar la pesada mochila de la deuda al gobierno estadounidense, Nouriel Roubini sigue mirando a los bancos estadounidenses con preocupación y ya ha advertido la posibilidad de que requieran nuevos aportes de capital para continuar digiriendo las enormes pérdidas derivadas de la crisis.

Creo que tenemos que recordar que Roubini fue uno de los pocos que ha advertido con anticipación el estallido de la actual crisis, y es por este motivo que sus opiniones deben ser tenidas en cuenta. Roubini también ha opinado acerca de lo que está ocurriendo con los mercados: “Los mercados han subido demasiado, demasiado pronto y demasiado rápido”. De este mismo lado de la vereda se encuentra también el premio Nobel Joseph Stiglitz quien advierte: “Existe un gran riesgo de que los mercados hayan sido irracionalmente eufóricos”.

El pronóstico de Roubini para los próximos meses es que los mercados de renta variable y las materias primas caerán en los próximos meses debido a la decepción que va a suponer para los inversores el ritmo de recuperación económica. Lo mismo debería pasar en los mercados emergentes. ¿Pero qué nos espera si ello no ocurre?

Los miedos de los gobiernos de que se extienda la crisis los está haciendo peligrosamente permisivos para la estabilidad económica mundial en el mediano y largo plazo. Roubini refleja claramente este riesgo que se está corriendo por la actitud pasiva de los gobiernos de los países desarrollados: “Con el propósito de alcanzar de nuevo el crecimiento estable y evitar la deflación, podemos estar plantando las semillas del próximo ciclo de inestabilidad financiera”. Para las economías emergentes, debería de tomarse medidas concretas que le pongan freno al flujo de estos capitales desestabilizadores hacia las mismas.

Mientras los gobiernos de las economías emergentes deciden qué hacer frente a los potenciales riesgos de burbujas en sus mercados, el flujo constante de inversiones que sigue entrando a dichas economías puede estar alimentándolas. Ya se inyectaron más de US$ 40.000 millones en activos en lo que va del año, según datos de EPRF Global, los que han superado las liquidaciones previstas por los fondos de acciones emergentes en el 2008 y ya superaron los ingresos récord del 2007, un año en el que la mayoría de los precios de los activos alcanzó máximos.

Si bien entiendo que al menos cada economía emergente debería implementar medidas de protección, creo mucho más conveniente que a nivel del G20 se plantee esta problemática y se determinen acciones conjuntas para dejar un mensaje contundente hacia los capitales especulativos.

Por el momento el mensaje sigue siendo el siguiente: “La fiesta continúa”.

Horacio Pozzo

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Las tarjetas subprime, la nueva amenaza en EEUU

Las tarjetas subprime, la nueva amenaza en EEUU

Las tarjetas subprime, la nueva amenaza en EEUU

Para que la economía norteamericana recupere la senda de crecimiento, el consumo de las familias es el elemento vital que debe ser estimulado. Pero hoy por hoy, las familias estadounidenses están con demasiadas preocupaciones como para pensar en consumir. Y una de las tantas preocupaciones son las deudas de consumo que se están tornando difíciles de cancelar, en un contexto en donde el uso de tarjetas es tan intenso que el plástico ya parece “goma”.

Uno de los elementos que ayudó a la recuperación de Argentina luego de la crisis del 2001 fue el estímulo al consumo mediante financiaciones. Las tiendas minoristas encontraron en el uso de las tarjetas y en las “cómodas cuotas”, la forma de reactivar la demanda. También los bancos encontraron en el segmento de créditos personales y con tarjeta de crédito, el nicho a explotar para volver al ruedo.

La generación de financiamiento mediante tarjetas de crédito es un recurso importante para el consumo en la economía estadounidense. Pero las esperanzas de reactivación de las financiaciones mediante el uso del plástico han chocado con la visión de la calificadora de riesgos Standard & Poor’s para este mercado en el que los créditos incobrables de tarjetas de crédito comenzarán a multiplicarse.

S&P cuenta con un índice de calidad de tarjetas de crédito, el cual mide los préstamos que los bancos no esperan que sean pagados. En el mes de julio, dicho índice cayó a 9,8% luego de alcanzar su récord máximo de 10,4% del mes de junio. Pero esta mejora en el índice de S&P no dejaba demasiado margen para el optimismo cuando se considera que sus factores explicativos han sido el cambio en el comportamiento de los consumidores que han optado por una actitud más precavida, y los dólares adicionales provenientes del plan de estímulo fiscal que fueron utilizados por las familias para pagar viejas deudas.

Si bien la economía estadounidense día a día va confirmando su lento y suave retorno hacia la senda de crecimiento, aún persiste el deterioro en el mercado laboral que sigue impulsando la tasa de desempleo al alza.

La mayor precariedad laboral es uno de los factores señalados a la hora de predecir el alza en los niveles de incobrabilidad de las tarjetas de crédito. El aumento del desempleo que en el mes de agosto alcanzó al 9,7% de la Población Económicamente Activa (PEA), en los EEUU, marcando su mayor nivel en 26 años, impactará en los resultados de las compañías de tarjetas de crédito como generalmente lo hace en situaciones similares.

Si la persistencia del desempleo es un elemento que puede complicar en parte el porcentaje de financiaciones incobrables, el aumento del mismo definitivamente agrava la situación. Y es precisamente un comportamiento ascendente del desempleo que S&P está anticipando y que probablemente alcance un nivel entre 10,4% y 12,7%, en los próximos 12 a 24 meses.

Las estimaciones realizadas sobre los resultados de este segmento crediticio hacen prever que las pérdidas de las tarjetas de crédito podrían trepar entre 10,5% y 13,0%, siguiendo la evolución del desempleo. Creo incluso que la situación podría agravarse aún más.

En este contexto, el mercado de tarjetas de crédito viene desinflándose, pero a pesar de ello, el mismo está sobredimensionado. Del mismo modo que ocurrió con las hipotecas subprime, se puede decir que existen tarjetas de crédito subprime ya que han sido otorgadas sin una información financiera fehaciente de los usuarios de tarjetas de crédito a los que se les ha permitido endeudarse sin restricciones. Estos usuarios no han dudado en usarlas y las consecuencias negativas en este contexto adverso se seguirán observando.

Es cierto que las financiaciones con tarjetas de crédito vienen cayendo. Acumulan al mes de julio su sexta baja (desde 1991 que no se observaba algo semejante) y en dicho mes, según los datos de la Fed, las financiaciones con tarjetas se contrajeron un 10,4% en términos interanuales, con un monto de US$ 21.500 millones menos de financiaciones en relación al mes de julio. La magnitud de la contracción preocupa ya que no se había registrado una caída de tal magnitud desde que comenzó a publicarse esta estadística, en 1943.

Si bien la caída en las financiaciones con tarjeta preocupa por su impacto en las perspectivas de recuperación económica, preocupa aún más la situación de buena parte de los deudores. Las autoridades de los EEUU recientemente reconocieron ante el Centro para la Responsabilidad Crediticia, sus preocupaciones por el uso excesivo de las tarjetas de crédito que le están dando las familias. Según Eric Halperin, director del CRC: “Si los bancos permiten que el tenedor de tarjetas se exceda más de la cuenta, las personas tendrán que pagar más de lo que sus presupuestos personales le permiten”.

Ante esta situación de excesivo sobregiro, la Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos está considerando introducir una mayor regulación a los bancos en torno a no permitirles que los usuarios se sobregiren en exceso ya que el riesgo de un colapso en este segmento de financiaciones es significativo y puede llevar a la economía estadounidense a dibujar la tan temida W.

Ante el aumento del riesgo de impago en el segmento de tarjetas, la oferta de financiamiento probablemente modifique su postura aumentando el costo financiero y endureciendo las condiciones de financiamiento lo que terminará por restringir el fondeo del consumo impactando negativamente en las perspectivas económicas.

Pero hay más en este contexto negativo y se relaciona a las modificaciones regulatorias que impondrán a partir de febrero un tope en las comisiones y tasas de interés que las compañías de tarjetas de crédito pueden aplicarle a sus clientes. Antes que dichos topes entren en vigencia está latente la posibilidad de que las emisoras de tarjetas decidan incrementar dichos cobros, máxime ante este contexto más riesgoso.

Esta situación por la que atraviesa este segmento de financiaciones representa sin dudas, una muy mala noticia para grandes compañías como American Express Co (NYSE:AXP), Bank of America Corp (NYSE:BAC), JPMorgan Chase & Co (NYSE:JPM), Citigroup Inc (NYSE:C), Capital One Financial Corp (NYSE:COF) y Discover Financial Services (NYSE:DFS), que componen cerca de 80% de la industria de las tarjetas de crédito.

Ante la caída de la rentabilidad de las tarjetas, el lunes de la semana pasada, el Citigroup decidió desprenderse de tres carteras de tarjetas de crédito por un valor de US$ 1.300 millones, como parte del plan del banco para deshacerse de negocios que le causan enormes pérdidas. Citi Holdings seguirá gestionando esas participaciones durante la primera mitad de 2010: “Hasta que los compradores asuman los servicios de atención al cliente”.

El sistema financiero estadounidense ha perdido en lo que va del año 89 instituciones financieras. El pasado viernes cayeron cinco entidades regionales y prometen no ser los últimos. Pero a pesar de ello, la situación del sistema en su conjunto parece haberse estabilizado ¿Será el segmento de tarjetas de crédito el que le vuelva a dar un revés al sistema financiero estadounidense poniéndolo en riesgo de padecer un nuevo episodio de crisis?

Horacio Pozzo

Horacio Pozzo es Master en Economía por la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

Compañías que ganan en Perú

Compañías que ganan en Perú

Compañías que ganan en Perú Siempre que escribimos acerca de Perú, recibimos gran cantidad de comentarios a favor y en contra de la situación económica del país. La política económica del gobierno de Alan García genera grandes polémicas ya que a pesar de ser exitosa en términos de desarrollo y crecimiento económico, no atiende con la urgencia que merece, la deuda social.

Hacia finales de 2008, el nivel de pobreza afectaba al 36,2% de la población en Perú. CEPAL reconoce los avances del país en la reducción de la pobreza aunque al mismo tiempo anticipa que la crisis pondrá un freno a las mejoras y retrasará la reducción de los niveles de pobreza. El viernes último se anunció que la economía peruana se había contraído un 1,1% interanual durante el segundo trimestre del año, por primera vez en ocho años por la caída en la demanda externa (del 6,3%) y de la inversión (del 24,6%), implicando de este modo, un freno para la mejora de las condiciones sociales.

Tan preocupante como la pobreza en Perú, es la dificultad existente para salir de ello. José Carlos Saavedra, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), lo grafica claramente: “Perú, una persona que nace en una región pobre y es de padres pobres, está prácticamente condenada a la pobreza y ello está avalado por estudios”. Uno de los elementos en los que debe trabajar el gobierno peruano es asegurar los medios para que la población tenga posibilidades de revertir su situación. Los mecanismos de igualación de oportunidades es un elemento básico y el más noble para una mayor igualdad social.

La sana política económica llevada adelante por el gobierno de Alan García indudablemente devolverá a Perú a su senda de vigoroso crecimiento. Y la vuelta al crecimiento será una oportunidad vital para que la economía peruana se oriente decididamente a reducir la desigualdad social principalmente vía la igualación de oportunidades.

La crisis ha obligado a un parate de gran cantidad de proyectos de inversión en Perú. Es por este motivo que la agencia calificadora de riesgo crediticio Standard & Poor’s, a través de su director de mercados emergentes, Richard Francis, hace una gran apuesta al considerar que las inversiones en el país crecerán a ritmo acelerado.

Para Francis, en los próximos meses asistiremos a una aceleración del ritmo de inversiones tanto de origen público como así también y principalmente provenientes del sector privado.

También la recuperación que están registrando los precios internacionales de las materias primas, como sucede con la cotización de los minerales, es otro elemento que acelerará el volumen de inversiones. “Ese entorno más favorable también ayudará con un mejor desempeño la actividad económica del Perú”, confiaba Francis al respecto.

También el Fondo Monetario Internacional (FMI) renovó su confianza en la economía peruana proyectando recientemente que Perú será uno de los países más beneficiados con el alza en los precios internacionales de los commodities, principalmente los mineros, que se espera luego de que la crisis mundial haya tocado fondo.

Y los anuncios de inversión ya se están concretando. Por nombrar sólo algunos, el pasado jueves el ministro peruano de Energía y Minas, Pedro Sánchez, anunció que un consorcio liderado por la argentina Pluspetrol invertirá US$ 200 millones para ampliar las reservas de gas en su gigantesco yacimiento de Camisea en Perú, inversión que se producirá desde 2010 hasta 2015. Las inversiones en el sector energético para el período 2009-2010 en Perú se estiman según Perúpetro, en estos momentos en US$ 1.500 millones.

No solamente el sector energético ganará mayor dinamismo en los próximos meses, sino todo lo relacionado a la infraestructura atraerá a los inversores. Perú necesita adecuar su infraestructura para responder a las exigencias del crecimiento económico. En función de la mayor vitalidad que se espera tenga Perú, el transporte aéreo es clave y así es que se está avanzando en la licitación de un grupo de seis aeropuertos regionales que contribuirán además al desarrollo equilibrado de Perú, licitación cuyo proceso de concesión se iniciara el pasado mes de abril y que abarca a seis aeropuertos regionales.

La mejora esperada en el nivel adquisitivo de la sociedad peruana producto de la reducción que se anticipa de los niveles de pobreza, sigue atrayendo a las grandes tiendas de consumo. Las chilenas, entra las que están Falabella (IPSA:FALABELLA), Centros Comerciales Sudamericanos –Cencosud (IPSA:CENCOSUD; OTC:CSUDF)- y Ripley (IPSA:RIPLEY), ya están preparándose para lanzar nuevos proyectos de inversión para el año próximo. Ya a principios de año observábamos el gran interés de las tiendas internacionales de consumo en el mercado peruano ¿Por qué Perú atrae inversiones de grandes tiendas internacionales?

El optimismo del vicepresidente Falabella, Juan Cuneo, acerca de la recuperación de la economía peruana no deja lugar a dudas: “Todos los países van a recuperarse y Perú es el primero de los cuatro en donde estamos al que le va a ir bien”.

El impulso inversor que recibirá Perú en los próximos meses además generará sin dudas un efecto benéfico para el resto de la economía que podrá aprovechar este impulso desde la demanda agregada para expandirse y crecer. Las compañías peruanas seguramente se beneficiarán del impulso que las nuevas inversiones producirán en la economía.

¡Y los inversores que no residen en Perú, pueden también aprovechar el efecto positivo del impulso de los nuevos proyectos en la economía peruana! Hacia finales del mes de julio comentábamos el lanzamiento de un ETF de acciones peruanas “el ETF Perú (NYSE:EPU)” El mejor momento para invertir en Perú con un nuevo ETF.

Desde que comenzara a cotizar en el mercado de valores estadounidense, dicho ETF se ha incrementado en un 17,7%. Y con la economía peruana recuperando su dinámica de crecimiento, dicho ETF mantiene sus expectativas ascendentes, aumentando el interés de los inversores. ¿Generará el mayor interés inversor en este ETF nuevos productos de papeles peruanos?

Horacio Pozzo

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Volver al futuro: La Argentina va hacia el 2001

Volver al futuro: La Argentina va hacia el 2001

Volver al futuro: La Argentina va hacia el 2001 23 Julio 2009

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Las tensiones en la economía argentina siguen en aumento y el gobierno decide redoblar la apuesta. También los analistas externos redoblan su apuesta y ven cada vez más probable una crisis en el país, a menos que el gobierno recapacite y se decida a cambiar hacia un comportamiento más disciplinado. Esta última posibilidad tiene una probabilidad de ocurrencia mayor a cero sólo para los más optimistas.

Desde el gobierno se insiste en la postura de “todo está bien” en la economía, aunque ello ya no lo cree nadie. El pasado martes, Oliver Balch reflejaba para el Financial Times, los temores acerca de una recesión profunda y larga en la Argentina “a pesar de los esfuerzos por parte del gobierno de pintar un escenario muy diferente”.

Balch al igual que aquellos analistas que reportan para el exterior, ya no miran las cifras del Indec. No pierden el tiempo en hacerlo y prefieren confiar en las consultoras privadas, que con sus limitaciones de recursos, ofrecen datos mucho más reales que los oficiales. Así llega a la conclusión de que “los últimos datos privados muestran que una significante caída en los ingresos fiscales, las importaciones y la actividad industrial que indica que la economía argentina está yendo hacia su mayor contracción luego de cinco años de crecimiento consecutivo”.

Estos mismos temores que se tienen desde el exterior es lo que ha producido la salida de capitales de inversores extranjeros del país. Pero lo peor es que también ha provocado la salida de dólares de residentes argentinos hacia el exterior.

En este contexto, aparece cada vez más como una muestra de falta de sentido común el plan de repatriación de capitales lanzado hacia finales de 2008 por el gobierno nacional. No hace falta que les comente acerca de los resultados. No existe un mínimo de racionalidad para traer capitales a un país que se esfuerza al máximo por desalentarlos. Menciono este tema como una muestra de los graves errores de inconsistencia en las decisiones de política económica del actual gobierno ¿A quién se le puede ocurrir lanzar un plan para que vuelvan aquellos capitales que huyeron de una Argentina en la que no confiaban para volver ahora a esta Argentina que es menos confiable que la anterior?

La fuga de capitales desde Argentina no se detiene. En el segundo trimestre se contabilizaron oficialmente una salida de divisas por US$ 6.300 millones y para los analistas privados: “Buena parte de la culpa por las preocupaciones del mercado se apoyan en la alegada manipulación de los datos económicos oficiales por parte de la administración de la presidente Cristina Fernández de Kirchner”.

Por este motivo, la reforma del Indec se ha puesto en el centro de la discusión. Desde la oposición se persigue una mayor transparencia de las cifras oficiales, pero la respuesta oficial dista de ser satisfactoria. La decisión del gobierno de dejar en manos del ministerio de Economía, el manejo del Indec, dista bastante de otorgarle la libertad necesaria para recobrar la credibilidad perdida. Dentro de la nueva propuesta se contempla que el organismo sea asesorado por universidades nacionales y que Norberto Itzcovich, técnico que trabaja hace 17 años en el organismo (vinculado, según se comenta, al polémico ministro de Comercio Interior Guillermo Moreno), sea el nuevo director del organismo.

Realmente la propuesta es pobre porque el verdadero problema del Indec no era la falta de técnicos capacitados (de hecho, el instituto era uno de los más respetados en Latinoamérica), sino la intromisión del gobierno en la elaboración de la información económica. Con sólo devolverle al Indec la autonomía perdida, el problema queda solucionado, por lo que este tipo de proyectos no hace otra cosa que sembrar mayores dudas.

Los resultados electorales habían traído la esperanza de cambios en la gestión del gobierno, pero luego de tres semanas, desde el gobierno sólo se han realizado varios cambios con el único objetivo de que nada cambie.

Y como nada cambia, el temor de lo inevitable sigue invadiendo de temor a los ahorristas que buscan la manera de salvar lo suyo invirtiendo en dólares y buscando la forma de seguir sacándolos al exterior.

Para este problema de la incertidumbre en el contexto local, el gobierno ha decidido, como no podía ser de otra manera, redoblar su apuesta y extremar los controles y regulaciones sobre la compra de dólares. Ya se han lanzado más de media docena de medidas entre normativas, regulaciones y controles (incluso informales), para disuadir la demanda de dólares. Ciertamente no parecen ser medidas oportunas en tiempos en donde el mercado demanda previsibilidad y transparencia. En este sentido para Rodrigo Álvarez, analista de Ecolatina, entrevistado por Infobae: “Los controles del Gobierno hacen más explícita la situación y por lo tanto podría profundizar la fuga”.

Para peor, las medidas de control de la demanda de dólares incentiva el crecimiento de la economía informal. Orlando Ferreres le decía a Infobae lo siguiente: “Claramente se abre la brecha entre el mercado oficial y el paralelo. Lo mejor siempre sería generar confianza y la forma más rápida de hacerlo es a partir de la restauración del INDEC, luego debería acordarse con el FMI, el Club de París, y los holdouts”.

La salida de capitales no alcanza a ser el único problema de una economía argentina cada vez más tensionada. La cuestión fiscal se debilita cada vez más y el deterioro de la situación social amenaza con retornar a niveles del 2001. La economía argentina ya se encuentra en recesión, aunque se lo niegue, y desde el sector privado se adelanta una contracción de entre el 2% y el 3% para este año.

Argentina vuelve a repetir muchos de los errores que la llevaron a la crisis del 2001. En el trabajo que realizamos y titulamos “Argentina Default 2001″, que en breve estaremos entregando de manera gratuita a nuestros suscriptores, analizamos los motivos que llevaron al país a la crisis del 2001 y a la luz de los mismos, identificamos los factores de riesgo que hoy pueden llevar a la Argentina a repetir la situación de crisis.

La diferencia entre la Argentina del 2001 y la del 2009 es que en el caso actual el gobierno cuenta con todas las herramientas necesarias para evitar el colapso, sólo que se niega a utilizarlas en una postura inexplicablemente obstinada. Todo hace indicar que se repetirá la historia ¿Se podrá cambiar a tiempo?

En contextos de crisis una parte de sus ahorros dejó los bancos para estar en su poder, el problema es ¿qué hacer ahora con él?

Estadísticamente, sabemos que el 95% de las personas desean la independencia financiera pero el 90% no tiene planes para desarrollarla. NO TIENE METAS para sus finanzas.
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Horacio Pozzo

Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica?

Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica?

Buenos Aires, Argentina

20 de enero de 2009

Desde que se desató la crisis del mercado de hipotecas subprime, cada vez que se da a conocer un pronóstico de crecimiento para las economías, más allá de su condición de desarrollada o en desarrollo, el mismo resulta ser más negativo que el anterior.

Ayer la Comisión Europea (CE) relevó sus pronósticos de crecimiento tanto para la Eurozona como para la Unión Europea, y esta vez no ha sido la excepción. Llamó la atención el fuerte pesimismo en las expectativas de crecimiento de la CE que pronosticó para este 2009 una contracción en el producto de la eurozona del orden del 1,9%, en tanto que para la Unión Europea la perspectiva no es mucho mejor ya que la Comisión espera una caída del producto en el orden del 1,8%.

Si bien la CE tiene la expectativa de que se pueda recuperar la senda de crecimiento positivo para 2010, el mismo no superaría el 0,5%.

Según la CE, las perspectivas en el mercado laboral también desalentadoras ya que la comisión espera que en 2009 la UE observe una tasa de desempleo del 8,7% y del 9,3% para la eurozona.

En materia fiscal lo más probable es que, debido a la implementación de los planes de estímulo económico por parte de los gobiernos europeos, los mismos no logren cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija un límite de déficit público del 3% del PIB.

Este pesimismo en las expectativas de crecimiento económico en Europa se suma a otras malas noticias surgidas en los países del viejo continente formándose un círculo vicioso que ya se está haciendo costumbre por lo repetitivo.

Ayer no solamente surgieron malas noticias para Europa en su conjunto. También surgieron malas noticias para algunos de los países en particular. Para España el comienzo de la semana no fue para nada positivo. Al fuerte deterioro que se venía produciendo en el sector industrial en el país, ayer se le sumó el dato del sector servicios que también está atravesando por graves problemas. La caída interanual de la actividad en el sector servicios al mes de noviembre alcanzó al 14,6% generándose en dicho sector una caída del nivel de empleo del 3,3% interanual, siendo ambos resultados los más negativos desde que se comenzara a realizar dichas mediciones en el 2003.

Por si fueran pocos los problemas de la economía española, la calificadora de riesgo internacional, Standard & Poor’s (S&P) rebajó la nota para la deuda a largo plazo de España a “AA+” desde “AAA”.

En Inglaterra, por su parte, en el día de ayer tampoco se vivió una jornada alentadora. El gobierno de Gordon Brown tuvo que salir nuevamente a anunciar un segundo paquete de medidas de rescate para el sistema bancario inglés, con el objeto de proteger a los bancos de los riesgos de los “créditos tóxicos” y reactivar el negocio crediticio. Brown también anunció un nuevo fondo del Banco de Inglaterra por 50.000 millones de libras para comprar títulos de empresas “de calidad” y protegerlas ante la falta de crédito.

El paquete de rescate del gobierno inglés evitó que el anuncio por parte del Royal Bank of Scotland (RBS) de pérdidas por hasta 28.000 millones de libras en 2008, producido también en la jornada de ayer y la caída interanual del 7,3% en el precio de las viviendas (su valor más bajo desde junio de 2006), repercutieran con mayor dureza en los mercados financieros.

En la semana pasada también la calificadora S&P recortó la calificación crediticia para la deuda soberana de Grecia debido a la caída de la competitividad económica y al creciente déficit fiscal. Así la calificación de la deuda soberana de Grecia, pasó a “A-/A-2″ desde “A-/A-1″ siendo ésta, la menor de toda la eurozona. S&P pasó además la perspectiva de la calificación de la deuda soberana de Irlanda de estable a negativa

Este fuerte deterioro tanto en los datos como en las perspectivas de la economía de Europa, reduce las expectativas inflacionarias y da más margen tanto al Banco de Inglaterra como el Banco Central Europeo para nuevos recortes de tasas, aunque quizás este último no estaría dispuesto a romper un nivel mínimo autoimpuesto (que podría estar en el 1,5%).

Adicionalmente, el panorama más negativo que se abre para las economías europeas amenaza con debilitar el valor tanto de la libra esterlina como del euro, en términos del dólar (y quizás también en términos del yen, aunque en este caso habrá que observar con atención cómo evoluciona la economía japonesa aquejada por numerosos problemas).

El deterioro en las perspectivas económicas de Europa, que repercutirá en las economías extraeuropeas, no deja de ser una mala noticia para Latinoamérica que ve cómo el panorama internacional empeora cada vez más, pudiendo generar que los programas de estímulo económico lanzados por los países latinoamericanos no logren sus objetivos preestablecidos.

El menor nivel de actividad de la economía europea y mundial implicará un menor nivel de demanda de bienes y servicios latinoamericanos y una mayor competencia desde el exterior para los bienes y servicios transables dentro de los mercados latinoamericanos.

Las peores perspectivas de crecimiento económico global pueden incrementar el nivel de incertidumbre y volatilidad, situación que afectará a los mercados financieros de Latinoamérica, reduciendo la disposición para generar financiamiento, provocando huída de capitales y aumentando la volatilidad cambiaria.

Si se lee con atención las proyecciones realizadas por la Comisión Europea para este año, encontraremos que a Latinoamérica la espera un contexto económico más hostil, por lo que deberá reforzar su protección de la competencia externa e impulsar con más fuerza a la demanda interna para evitar un impacto más profundo que el que se prevé sobre el nivel de actividad económica.

Latinoamérica deberá enfrentar un 2009 desafiante, el cual también estará lleno de oportunidades para la región. Es que si Latinoamérica logra salir sin mayores complicaciones de esta crisis, se reposicionará de buena manera en el contexto económico mundial, mejorando su imagen y habiendo demostrado que verdaderamente posee sólidos fundamentos macroeconómicos. Ello sin dudas, tornará a la región, altamente atractiva para recibir a la inversión extranjera.

¿Se aleja Colombia de ser grado de inversión?

La economía colombiana venía haciendo muy bien los deberes como para recuperar la calificación crediticia de grado de inversión, perdida en el año 1999, pero la crisis financiera internacional le ha generado problemas inesperados que la alejan de alcanzar el anhelado objetivo.
“Tener el grado de inversión es un paso muy grande para el que Colombia todavía no está listo, por lo menos no en los próximos uno o dos años. Nosotros siempre hemos tenido dudas sobre la situación fiscal del país, la cual podría empeorar como consecuencia de la crisis”, decía, la analista de Moody’s Alessandra Alecci, generando desazón entre los colombianos en general y entre el empresariado colombiano en particular.
Los factores externos vienen golpeando a la economía colombiana que en un principio tuvo que luchar contra las presiones inflacionarias externas y ahora debe hacerle frente a la desaceleración del crecimiento de la economía global que incide sobre la dinámica de la economía colombiana, una economía que en los últimos tiempos ha incrementado sus esfuerzos por abrirse hacia el exterior.
La situación fiscal y externa de la economía colombiana han sido los dos elementos que evitaron que Colombia recupere su grado de inversión. Es por ello que el gobierno de Uribe se ha esforzado por mejorar ambos frentes, logrando reducir la brecha fiscal y celebrando varios Tratados de Libre Comercio (TLC), para equilibrar las cuentas externas.
Pero la crisis financiera internacional representará un golpe en ambos frentes para el año que viene.
Si bien se esperaba que en 2009, el déficit fiscal de Colombia se incrementara por un aumento del gasto público (para defensa y pensiones), la crisis financiera internacional que derivará en un menor crecimiento de la economía colombiana (según reveló Richard Francis, de S&P, la agencia está revisando sus proyecciones de crecimiento de Colombia, las cuales muy probablemente serán a la baja), tendrá implicancias sobre el nivel de recaudación fiscal el cual se verá reducido agravando la situación fiscal.
Por otra parte, el menor crecimiento económico mundial se verá traducido en una menor demanda externa y un incremento de la competencia en el mercado local, de productos importados. Para colmo de males, el pasado viernes, Ecuador, uno de los socios comerciales claves de Colombia, declaró que no pagará la deuda que venciera el pasado sábado (correspondientes a los intereses de sus bonos Global 2012), según el site ecuatoriano “El Mercurio”, lo cual ha provocado una gran incertidumbre en aquel país, cuyo riesgo país superaba el pasado viernes, los 4.000 puntos.
El hecho de alejarse de la posibilidad de ser grado de inversión, produce derivaciones negativas para la economía colombiana. Ello implica alejarse de la posibilidad de que el país acceda a mejores tasas de interés para poder financiarse. Implica también un menor volumen y calidad en las inversiones en el país, del que se podría haber alcanzado siendo grado de inversión, y un menor flujo de capitales. Ello también tiene implicancias en la generación de empleos de la economía.
Para el sector empresario colombiano representa también un revés dicha novedad, ya que para éste, también representa no poder acceder a menores tasas de financiamiento, lo cual limita las posibilidades de inversión.
Pero más allá de que Colombia se haya alejado del grado de inversión, su gobierno viene trabajando en la dirección correcta para llegar finalmente a alcanzarlo (aunque deba esperar un poco más). Colombia, está trabajando fuerte en mejorar su competitividad, en atraer inversiones, en la planificación del crecimiento de largo plazo de la economía, asegurando las inversiones necesarias en infraestructura, en definitiva, en Colombia se está trabajando en todos aquellos aspectos que resultan claves para asegurar la solidez de una economía, lo cual en algún momento tendrá que ser reconocido por las calificadoras de riesgos.
Para promover mayores inversiones por ejemplo, el país ha desarrollado zonas francas, además de trabajar para mejorar el clima de negocios en el país (el cual se mide a través de un índice elaborado por el Banco Mundial). Es así que Colombia ya cuenta con 40 nuevas zonas francas aprobadas para impulsar la producción industrial, la competitividad y el empleo.
Además de la novedad negativa relacionada con la calificación crediticia del país durante la semana pasada, Colombia vivió su mini crisis financiera y social provocada por un conflicto de magnitud vinculado a la caída de firmas denominadas pirámides (firmas que captan dinero por el que llegaban a ofrecer un interés de hasta el 300%) que implicó una estafa a miles de ahorristas colombianos.
Si bien este hecho evidenció falencias en los controles de este tipo de entidades (que deberían ser reguladas como entidades del sistema financiero), Uribe demostró su capacidad de respuesta reconociendo inmediatamente la responsabilidad que le corresponde al gobierno, al tiempo que reconoció que a los superintendentes financieros y de sociedades les faltó aplicar más acciones para detener estas estafas.
Este hecho que puede resultar aislado, evidencia la capacidad de respuesta del gobierno colombiano y su línea de acción, lo cual deja en claro que si bien puede tener falencias (como esta falla observada en el control de estas pseudo entidades financieras), busca generar seguridad en la economía del país. Ello es un activo muy valorado por los inversores, el cual le traerá seguramente muchos beneficios a futuro.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

http://www.latinforme.com/articles/%c2%bfse-aleja-colombia-de-ser-grado-de-inversion/3660

Standard & Poor´s marca su preocupación por Argentina

La última aberración argentina en materia económica ha visto la luz. En España se preguntan si el gobierno argentino se ha vuelto loco, y S&P por las dudas que así fuera, preventivamente bajó la calificación de la deuda argentina. Un gobierno que se boicotea a sí mismo.

Cuando uno se porta tan mal durante tanto tiempo, cuando se muestra rebelde e incorregible, es lógico que en algún momento llegue el castigo. Y esto fue lo que le ocurrió a la Argentina con su calificación crediticia. Standard & Poor´s decidió el pasado viernes reducir la calificación de la deuda argentina tanto en moneda local como extranjera, llevándola a “B-/C” desde la calificación previa de “B/B”, aunque al menos con tendencia estable.
Se puede decir, utilizando la jerga futbolera, que la rebaja en la calificación crediticia de la Argentina fue producto de un “gol en contra” que el mismo país se hizo con las turbulencias e incertidumbres autogeneradas. Varios destacados economistas del país se han referido a los problemas de la Argentina de esta manera, considerándolos como insólitamente autoprovocados. Es que Argentina no tendría por qué estar pasando por momentos turbulentos cuando tenía todo para crecer sólidamente.
Cuando la crisis financiera internacional golpeaba a los países desarrollados y los emergentes se mantenían aislados de los efectos de la misma, entre los que se debió encontrar la Argentina, el país se generó sus propias turbulencias, en un primer momento con la disposición de implementar retenciones móviles a las exportaciones de granos y últimamente con la decisión de estatizar el sistema de jubilaciones y pensiones. En realidad ya había comenzado a poner las bases de la inestabilidad con los controles de precios a principios del 2006 cuando la inflación comenzaba a acelerarse y con el ocultamiento del verdadero nivel inflacionario cuando ya ni los controles resultaban efectivos.
Una de las últimas ocurrencias del gobierno argentino, la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones, ya comentada, no hizo otra cosa que alterar los nervios del mercado, llevando el riesgo país a romper la barrera de los 2000 puntos básicos (aunque ha caído en las últimas jornadas ubicándose en los 1783 puntos básicos) y generando una masiva huida hacia el dólar estadounidense, el cual llegó a cotizar en $ 3,44 y obligó al Banco Central de la República Argentina a salir con toda su artillería para detener su escalada. Además, las turbulencias generaron una masiva huida de capitales fuera de la Argentina y de depósitos del sistema financiero.
Es por ello que la decisión de reducir la calificación de la deuda argentina por parte de S&P es el claro reflejo del deterioro tanto del aspecto económico como político en la Argentina. El país ha debilitado tanto el pilar fiscal como el externo y se espera una fuerte caída de la tasa de crecimiento para 2009.
Pero el deterioro de los pilares en los que se apoya la economía argentina, muestra la fragilidad de los mismos dada su alta dependencia de ciertos elementos. Es que el superávit externo se ha apoyado en gran medida en el buen momento del sector agroexportador, mientras que el superávit fiscal ha tenido en el impuesto al cheque y las retenciones a las exportaciones a sus principales explicaciones.
Pero además de los golpes que recibe la economía producto de las malas decisiones de política económica que se han venido tomando en los últimos años y que se agravaron con el inicio del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, los mismos también generan un impacto negativo en el frente político con un incremento del riesgo de polarización política y de pérdida de poder.
La situación a la que llegó la economía argentina producto de sus propios errores generó una lluvia de críticas, entre ellas, la del director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano (UB), Víctor Beker, que decía: “El Gobierno se las ingenió para crear un tsunami interno” [sobre la estatización del régimen de jubilaciones y pensiones]. Al margen de que uno esté o no de acuerdo con la medida en sí, lo peor del caso es la oportunidad que se elige. En medio de una crisis financiera internacional, que afortunadamente no le estaba pegando a la Argentina, nosotros nos la ingeniamos para crear un tsunami interno que nos pone en una situación parecida a la que tendríamos si nos estaría pegando la coyuntura internacional”.
¿Qué implicancias puede tener la rebaja en la calificación crediticia del país?
Una posible respuesta a esta pregunta y que me resultó de color, fue la del destacado economista de Orlando Ferreres y Asociados, Fausto Spotorno, que decía: “No creo que influya más sobre la economía y en cierto sentido era previsible. (…) Creo que ya no tiene mucho más efecto. ¿Qué le hace una mancha más al tigre?”.
La rebaja en la calificación crediticia hace más costoso el acceso a los mercados financieros internacionales, en caso de que ello fuera posible. Pero está claro que para la Argentina los mercados financieros permanecerán cerrados por tiempo indeterminado.
Quizás la rebaja en la calificación pueda incrementar los temores sobre la economía argentina de los agentes privados y derivar en un aumento de la demanda de dólares. Ello podría alterar la dinámica de la cotización del dólar. Sobre esto, el economista argentino, Miguel Angel Broda decía: “Por ahora el Central está pulseando y lentamente se está devaluando. Pero el problema es que estamos en una crisis donde la gente no quiere pesos y quiere dólares. Da la sensación que estrategias improvisadas y aisladas no van a ser suficientes para cambiar los deseos de la sociedad que quiere dolarizar el portafolio”.
Si bien la rebaja en la calificación crediticia del país no es hoy por hoy de gran relevancia a la hora de pensar en el acceso a los mercados financieros internacionales, sí lo es para las empresas, las cuales encuentran reducido su valor ante el incremento del riesgo país que también las afecta.
Es que el deterioro del riesgo país en la Argentina refleja un deterioro en el ambiente de negocios del país y ello repercute en las empresas, aunque de manera diferencial. S&P aclara esta situación diciendo que el impacto dependerá de una serie de factores que incluyen la probabilidad de intervención gubernamental, la flexibilidad financiera, el apoyo de los accionistas y dueños, la estabilidad de la generación de caja, el nivel de endeudamiento total, entre otros.
Este deterioro en el ambiente de negocios también deriva en un efecto negativo para el atractivo de inversión que produce el país. Las inversiones posiblemente se vean limitadas por este aspecto y eso es una mala noticia para la Argentina.
La baja en la calificación de riesgo crediticio de la Argentina se debe tomar con seriedad y debería hacer pensar al gobierno que algunas cosas se están haciendo mal. Hace tiempo que se sabe que el país necesita un cambio radical en su política económica. Sólo se han producido “amagues” que nos han hecho ilusionar, aunque las permanentes decisiones equivocadas nos hacen chocar de frente contra la dura realidad.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo


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