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¿Qué resultados tendrá el plan anticrisis en Perú?

¿Qué resultados tendrá el plan anticrisis en Perú?

Buenos Aires, Argentina

30 de enero de 2009

En Perú se acaba de aprobar la puesta en marcha de la primera etapa del plan de estímulo económico anunciado por el presidente Alan García hacia finales del mes de diciembre de 2008.

La primera etapa del plan anticrisis implica un costo de 4.500 millones de soles (alrededor de US$ 1.450 millones). Dicho plan anticrisis se inicia con un paquete de 16 medidas enfocadas en el impulso a la actividad productiva, la protección social y la continuidad de las inversiones en infraestructura.

Las medidas a aplicar en el primer tramo del plan anticrisis incluyen una reducción del 10% en los precios del diésel y las gasolinas; inversiones por 1.900 millones de soles en infraestructura, y más de 700 millones de soles para obras de orden social.

La cuestión social es una temática altamente sensible en Perú considerando el elevado nivel de pobreza existente en el país (alrededor del 40% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza).

La puesta en marcha del plan anticrisis aparece en un buen momento cuando la crisis había comenzado a afectar los ingresos fiscales y las cuentas externas amenazando con provocar un impacto negativo significativo en el crecimiento económico. El plan anticrisis tiene como objetivo mantener la tasa de crecimiento de la economía por encima del 5%.

A pesar el impacto de la crisis internacional, la economía peruana es una de las economías latinoamericanas con mejores perspectivas de crecimiento para el 2009. Desde el gobierno peruano se proyecta un crecimiento del producto del orden del 6%, proyección (y objetivo) que puede estar más cerca de alcanzarse con la influencia positiva del plan anticrisis que acaba de ponerse en marcha.

Que la economía peruana busque alcanzar un ritmo de crecimiento superior al 5% tiene vinculación directa con la necesidad de mejorar sus indicadores sociales. Es por ello que la preocupación del gobierno de Alan García pasa más por el impacto de la crisis sobre los segmentos de menores ingresos, que su impacto específico sobre la tasa de crecimiento.

Con alta influencia en lo social, un dato positivo para la población de Perú lo estaría trayendo la evolución de la inflación minorista. Con el mes de enero casi finalizado, se espera que la inflación minorista alcance el menor nivel de los últimos dos años, debido principalmente a una fuerte baja de los combustibles y los alimentos de origen importado.

Sobre la tasa de inflación minorista esperada para el primer mes del año, un sondeo de Reuters entre ocho consultoras y bancos locales y extranjeros arrojó una mediana de 0,03%

La desaceleración de la dinámica inflacionaria aumenta las posibilidades de que el Banco de Reserva de Perú alcance su meta inflacionaria anual (que se ubica en un rango que va del 1% al 3%), pero lo más importante beneficia a los sectores de menos recursos al reducir el deterioro en el poder de compra de sus ingresos.

Adicionalmente, la desaceleración inflacionaria otorga mayor libertad al Banco de Reserva de Perú para recortar su tasa de interés de referencia para impulsar a la demanda interna.

Pero sobre la capacidad de impulso que pueda tener la política monetaria sobre la demanda interna en Perú, se debe prestar atención a cómo se encuentre el canal crediticio.

Es que los últimos datos provenientes del sector bancario daban cuenta de un incremento en la morosidad de la cartera crediticia. De hecho, en el mes de diciembre el índice de morosidad, se ubicó en diciembre de 2008 en el 1,27%, 0,01 puntos porcentuales más frente al registrado en noviembre del 2008 y diciembre del 2007. Si bien es un nivel bajo, habrá que seguir con atención el impacto de la crisis sobre la morosidad de la cartera crediticia ya que un incremento significativo en la cartera irregular volvería a los bancos resistentes a generar créditos lo cual debilitaría uno de los principales canales de transmisión de la política monetaria.

Habrá que esperar que transcurra un tiempo prudencial para determinar el impacto del plan anticrisis sobre el crecimiento económico en Perú. Más allá de ello, se observa en la economía peruana una buena situación macroeconómica que le permitirá soportar la crisis y atenuar sus efectos.

La economía peruana viene avanzando de buena manera en fortalecer las bases de su crecimiento de largo plazo. En función de ello, desde el gobierno peruano se han planteado una serie de objetivos para consolidar el crecimiento económico. Uno de dichos objetivos se relaciona con la cuestión comercial tendiente a la celebración de Tratados de Libre Comercio para potenciar el crecimiento de la economía peruana hacia el exterior. Otro de los objetivos se relaciona a la cuestión energética y al desarrollo del sector de hidrocarburos.

En relación a esto último, el pasado martes, dábamos cuenta en las noticiasEcopetrol (BVC:ECOPETROL; NYSE:EC) piensa en adquirir a Petrotech Perú

del interés de la petrolera colombiana Ecopetrol (BVC:ECOPETROL; NYSE:EC), en la adquisición de la petrolera Petrotech Perú. La petrolera colombiana viene evaluando esta posibilidad desde el mes de abril de 2008.

El interés de Ecopetrol por Petro-Tech Peruana, fue en aumento a partir de que, en el mes de julio de 2008 encontraran un importante yacimiento de gas natural en el bloque Z-2B, en la costa norte y que cuenta con unas reservas de 1,2 billones cúbicos.

La concreción de esta operación implicaría el ingreso de Ecopetrol como inversor en el sector petrolero peruano. Este hecho no sería menor ya que ayudaría a que Perú pueda avanzar en el desarrollo del sector petrolero, sector considerado clave por el gobierno de Alan García.

La concreción de la adquisición por parte de Ecopetrol de Petrotech, resultaría beneficioso para ambas partes ya que potenciaría el desarrollo de la petrolera colombiana al tiempo que posibilitaría un mayor influjo de inversiones para el desarrollo del sector de hidrocarburos en Perú.

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Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Buenos Aires, Argentina

24 de enero de 2009

La semana que está por terminar insinuaba traer algo de optimismo a la economía global. Es que en los Estados Unidos terminaba la era Bush y comenzaba el mandato de Barack Obama.

Pero las malas perspectivas de las principales economías globales se han profundizado y han aumentado el pesimismo en los mercados internacionales.

Ayer se conoció oficialmente que la economía de Gran Bretaña se encuentra en recesión. Con una caída en el último trimestre del 2008 del 1,5%, la mayor caída del mismo en los últimos 28 años, la economía inglesa acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

Pero lo peor para Inglaterra es la alta probabilidad de que el 2009 sea sensiblemente peor que el 2008 recientemente finalizado. Para colmo, a pesar de los grandes esfuerzos realizados por el gobierno británico para salvar al sistema financiero y de parte del Banco de Inglaterra por recortar las tasas, no han logrado que el mismo reactive el circuito crediticio.

En el pueblo británico el pesimismo es generalizado. Tanto empresas como consumidores se sienten “abandonados” por las entidades bancarias. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King se solidarizaba con esta sensación al manifestar: “Entiendo plenamente la sensación de injusticia que ustedes y muchas otras empresas a lo largo del país deben sentir por estar tomadas como rehenes por los bancos. La comparto”.

Por otra parte, la economía española sigue profundizando su deterioro y la tasa de desempleo continúa en aumento. La tasa de desempleo en España finalizó el 2008 en el 13,4% de la población económicamente activa. Este es el mayor nivel de los últimos 9 años y las proyecciones anticipan que seguirá en aumento pudiendo superar el 18% para 2010.

Alemania por su parte, espera una contracción mayor de su Producto Bruto Interno (PBI). Según el FMI, la economía alemana se contraería un 2,5% en 2009. Para tener una idea de la magnitud de tal corrección en el pronóstico, basta con recordar que el FMI había estimado en noviembre de 2008 que para el 2009 la economía alemana sufriría una contracción del 0,8%.

Los justificativos del FMI para tal corrección en la dinámica del PBI en Alemania son: “El carácter conservador de los consumidores alemanes en las actuales condiciones de incertidumbre amplificarán la desaceleración de las exportaciones y es probable que se posponga la inversión”.

Además, Alemania deberá seguir de cerca la evolución de su sistema bancario no descartándose la necesidad de nuevas inyecciones de capital para evitar situaciones de crisis en el mismo.

Ya a comienzos de semana les comentaba acerca de la situación de la economía japonesa Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen. La misma, al ser altamente dependiente de las exportaciones, se encuentra sufriendo con dureza el impacto de la crisis haciendo que el gobierno deba implementar una política fiscal expansiva para atenuar en parte la caída en la actividad económica, lo cual hace posponer el objetivo fiscal para después del 2019.

Para colmo de males, la evolución del yen preocupa al Banco de Japón ya que su apreciación frente al dólar profundiza los problemas. El dólar cotizaba en la jornada del viernes por debajo de los 90 yenes. La continuidad de la apreciación de la moneda japonesa podría obligar al Banco de Japón a intervenir. Para Kazuyuki Kato, gerente de tesorería de Mizuho Trust & Banking: “Si el dólar cae debajo de 85 yenes, o el mercado cambiario muestra movimientos bruscos, se incrementará la precaución sobre la intervención japonesa”.

En Japón, el alto nivel de deuda pública en relación al PBI (que está en un 150%), la apreciación del yen, el cuestionamiento al actual gobierno y las presiones para elecciones anticipadas, la alta dependencia en materia de comercio exterior de los EE.UU. y China, y la caída en las perspectivas de inversión, aparecen como un cóctel explosivo que hace pensar que la recesión en Japón puede llegar a ser mucho más profunda de lo que hasta el momento se estima.

Este panorama preocupante que muestran las economías líderes de Europa y Japón se agrava cuando consideramos la situación de los EE.UU., líder mundial y sobre quien estaban puestas las expectativas de liderar la recuperación económica global, y China, la promesa emergente que había hecho considerar la posibilidad de que su fuerza podría atenuar el deterioro económico estadounidense.

En el último trimestre del 2008, la economía de China alcanzó un decepcionante 6,8% de crecimiento, cerrando el año con un 9% de crecimiento. Según indicaba la Oficina Nacional de Estadísticas en un comunicado: “La crisis financiera internacional se está profundizando y propagando con continuos impactos negativos en la economía doméstica”.

En relación a la economía estadounidense, según un sondeo de Reuters dado a conocer el pasado miércoles, la economía estadounidense continuaría profundizando su caída en el 2009 y recién podría recuperarse en 2010.

Se cree que durante el cuarto trimestre de 2008, la economía estadounidense se habría contraído un 5,3% en términos anualizados, siendo esta la peor caída desde 1980. Los esfuerzos que realizará el gobierno de Barack Obama para recuperar a la economía de la crisis implicarán un fuerte incremento en el déficit fiscal que superaría los US$ 1,4 billones. Mientras tanto, la caída en la actividad sigue golpeando al mercado laboral haciendo crecer sin pausa la tasa de desempleo.

Durante esta semana, el panorama de la economía global se ha oscurecido más aún. Para peor, no parece haberse encontrado el piso a esta caída de la economía mundial. Para las economías latinoamericanas, la mejor recomendación es prepararse para resistir e incrementar la disciplina macroeconómica.

Los países latinoamericanos deberán desarticular (o evitar) cualquier situación que pueda poner en riesgo su salud macroeconómica. Hoy por hoy, el caso más preocupante en la región se observa en Venezuela, en donde la continuidad de la política económica de Chávez puede derivar en una crisis con una probabilidad de ocurrencia para este año no menor.

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Colombia se prepara para un difícil 2009

Colombia se prepara para un difícil 2009

Buenos Aires, Argentina

23 de enero de 2009

En el último artículo sobre Colombia “¿Hasta cuándo Venezuela podrá mantener el tipo de cambio oficial?les hablaba de sus muy buenas perspectivas que observa su economía en el

largo plazo. Sin embargo, en el corto plazo la economía colombiana deberá enfrentar un escenario adverso y es por ello que deberá extremar los esfuerzos por evitar que la crisis tenga un impacto desmedido sobre la misma poniendo en riesgo los grandes logros que ha alcanzado.

La economía de Colombia, entró en un periodo de desaceleración en medio de la crisis financiera internacional. La misma habría crecido un 3,5% en el 2008 luego de un crecimiento del 7,7% en el 2007. Para el 2009, el Gobierno de Uribe espera un crecimiento de un 3,0% en el PBI dado el impacto de la crisis financiera internacional. La desaceleración en el crecimiento económico se explica tanto por la caída en la demanda externa como en la interna.

La situación de crisis global ha afectado a los principales socios comerciales de Colombia (EE.UU., Venezuela y Ecuador), lo cual está generando una gran preocupación en el gobierno de Álvaro Uribe. Es que estos tres países representan el 57% de las exportaciones colombianas y la posibilidad de una más que significativa caída en sus demandas de bienes y servicios colombianos en dichos países no es menor.

En el caso de Venezuela, en el último artículo Por qué Colombia es una de las economías con mejores perspectivas de largo plazo en Latinoamérica les comentaba acerca los problemas de la economía venezolana ante la caída del precio internacional del petróleo que dificultan la sostenibilidad del tipo de cambio nominal poniendo en riesgo el volumen de importaciones en general y aquellas provenientes de Colombia en particular (que resultan de gran necesidad para una economía con una limitada variedad de producción de bienes y servicios).

El gobierno de Ecuador por su parte, implementó una serie de medidas para restringir las compras externas en US$ 1.453 millones elevando los aranceles e implementando cupos de importación. Ello es debido al fuerte deterioro esperado en las cuentas externas del país que podría tener un impacto en la economía real al estar la economía dolarizada y depender de la generación de divisas para sostener la oferta monetaria.

Sobre la decisión de Ecuador, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata decía: “Ecuador también me preocupa porque sacó una resolución donde dice que tiene un problema de balanza de pagos, o sea, que no va a tener dinero para pagar sus importaciones y eso afecta a todos los países”.

Los problemas en el sector externo repercuten en la economía colombiana y producen temor en la población que se prepara para tiempos difíciles. Es así que la producción industrial descendió en Colombia un 13,3% en términos interanuales en el mes de noviembre de 2008, mientras que las ventas minoristas decrecieron un 2,95%, según se acaba de dar a conocer en la presente semana.

Pero además de los problemas por la desaceleración en la demanda externa y la caída en la demanda interna (menor inversión y menor consumo), la economía colombiana deberá soportar el deterioro de sus cuentas fiscales producto de menores ingresos y la necesidad de llevar adelante un mayor gasto fiscal para evitar la profundización de la desaceleración económica provocada por la crisis externa.

En estos momentos en Colombia se está elaborando un nuevo paquete anticrisis que presupone una erogación de US$ 24.500 millones consistente principalmente en inversiones en infraestructura. Con ello se pretende preservar el empleo y generar nuevos puestos de trabajo.

Las metas del déficit fiscal consolidado y del Gobierno Central fueron ampliadas a un 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y a un 3,2% del PIB, respectivamente. Esta ampliación de las metas fiscales no significan que Colombia decida tomar una actitud irresponsable incrementando su déficit, sino ciertamente responde a una necesidad de atenuar la amplitud del ciclo económico para que no tenga un impacto social profundo.

A los esfuerzos que deberá hacer la política fiscal para atenuar el impacto de la crisis, el Banco Central de Colombia deberá hacer su parte. Para la reunión del presente mes, se espera que la entidad recorte nuevamente su tasa de interés de referencia aunque en diciembre la inflación haya finalizado en 7,67%.

Para el 2009 las expectativas inflacionarias de la entidad rectora de la política monetaria en Colombia se ubican en el 5%, con lo cual se cumpliría la meta que se ubica justamente en dicho nivel (con un margen de medio punto porcentual hacia ambos lados). Es que el deterioro tanto del contexto interno como externo reducen las presiones inflacionarias de la economía.

Pero volviendo al contexto planteado para el año actual en la economía colombiana, más allá de estos inconvenientes que deberá enfrentar la misma, la economía se encuentra protegida ante un posible agravamiento de la situación. Es que la economía colombiana cuenta con recursos para hacer frente a la situación de crisis y a cualquier shock inesperado que pueda afectarla, lo cual aumenta la fortaleza de la misma.

En este sentido, el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga sostuvo que existen varias líneas contingentes que el país podría usar ante algún faltante de liquidez, que en el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI) podría ascender hasta los US$ 6.000 millones en caso de ser necesario. Colombia tiene cubierto su programa financiero para este año y no tendrá problemas en cubrir el del año entrante. Ello despeja el panorama de cualquier posible situación es estrés por falta de recursos ante mercados financieros internacionales prácticamente cerrados.

El 2009 será un año duro para Colombia, aunque no afectará sus buenas perspectivas en el mediano y largo plazo. El gobierno de Uribe deberá tener como objetivos a alcanzar durante este año, además de evitar la profundización de la desaceleración económica, continuar con la mejora en la competitividad de la economía y avanzar lo más aceleradamente posible en la celebración de nuevos Tratados de Libre Comercio (TLC), para reducir la dependencia externa y ampliar el abanico de destino posibles de los productos colombianos.

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¿Puede el Banco de Reserva de Perú apuntalar a la economía?

La economía peruana es la economía latinoamericana con mejores proyecciones de crecimiento para el 2009.

A pesar de ello, las perspectivas económicas se han deteriorado en el último tiempo lo cual genera gran preocupación por el efecto inmediato que ello puede tener sobre la situación económica de la población. Vale recordar que alrededor del 40% de la misma se encuentra por debajo de la línea de pobreza por lo que su situación es de extrema fragilidad.

En el mes de noviembre, el crecimiento económico en Perú se desaceleró, lo cual hizo que el gobierno peruano corrigiera las proyecciones de crecimiento para este año hacia la baja desde el 6,5% al 6%.

Lo preocupante de la desaceleración en el crecimiento económico es que ello se produjo por el efecto negativo de dos sectores claves: el sector de la construcción y el comercio. El primero por su efecto derrame sobre el resto de la economía y por su característica de indicador anticipado de los ciclos económicos, mientras que el segundo indica la capacidad de compra de la población así como sus expectativas.

Por otra parte, existe la expectativa de un déficit fiscal del 0,7% del PBI en caso de que el precio de los metales cayera fuerte, según afirma el ministro de Economía y Finanzas, Luis Valdivieso. A esta situación se le debe sumar el deterioro esperado en la balanza comercial que puede generar un déficit de dólares. De hecho, ya ha comenzado a tener problemas el país con la falta de dólares por lo que ha solicitado el apoyo de la Reserva Federal de los EE.UU. y de China, para evitar que esta situación pueda desestabilizar el tipo de cambio en Perú.

A la desaceleración en el crecimiento económico que observa Perú, se le agrega un problema adicional que es la caída en las remesas que los peruanos en el exterior envían hacia el país y que explica una parte no menor del consumo interno. Para este año, los envíos de remesas podrían registrar una caída del 17% según estiman los expertos en el país.

Sobre el impacto de la caída en el volumen de remesas, según Rolando Arellano, de Arellano Márketing: “En principio, no será a los más pobres. Los más ricos tienen, de alguna manera, una relación con las remesas. No las reciben todos los meses, pero un 8% lo hace. Donde más afecta es en los niveles medios B y C. Este último nivel sí es importante, porque el C es el 30% de la población del Perú y allí va a haber una mayor restricción del consumo por la reducción de las remesas”. Esta caída en las remesas, afectará al consumo familiar en Perú.

Otra dificultad que enfrentará Perú para el 2009 se relaciona con la inversión extranjera directa. Según las proyecciones que se están realizando por estos momentos, la inversión extranjera directa podría experimentar una caída del 25%. Ello producto de la caída en el precio de las materias primas (específicamente, minerales), principal commodity de exportación del país.

Con este panorama de menor crecimiento, es de esperar que se deteriore la situación económica de la población, principalmente del segmento de menores ingresos tanto por una caída en el salario real como por el incremento de la tasa de desocupación (mayor en dichas franjas poblacionales).

En el día de ayer se conoció el dato de desempleo del Lima (la principal plaza laboral de Perú), que subió en el trimestre móvil de octubre a diciembre frente al mismo período del año pasado y se ubicó en el 7,8% .

Lo positivo de este contexto económico que está enfrentando Perú es la desaceleración que se observa en las presiones inflacionarias. En 2008 la tasa de inflación minorista en Perú alcanzó al 7,32%. Para el 2009 se espera que la misma se ubique por debajo del 3%.

Para enfrentar la situación de crisis, Perú lanzó un plan anticrisis externa por un monto de 10.000 millones de soles (esto es, 3,1% de su PBI, unos US$ 3.300 millones). Este plan si bien no contempla rebajas tributarias, contiene un fuerte incremento en la inversión pública.

Según el propio ministro de Economía y Finanzas, Luis Valdivieso, el plan anticrisis tendrá un impacto positivo en la generación de empleo: “Por el impacto total del plan anticrisis se van a generar no menos de 250.000 empleos, de los cuales 88.000 corresponderán al área de construcción, hablando en términos conservadores”.

Es así que desde el gobierno peruano se desestima la posibilidad de que este año se deteriore las condiciones del mercado laboral en Perú. Sin embargo, se observa que la crisis internacional está tomando una magnitud tal que el deterioro en la situación laboral y social de la población peruana es una posibilidad concreta.

De hecho, ya se ha reducido la proyección de crecimiento para este año en la economía peruana. Y varios sectores sufrirán el impacto de la crisis por lo que existe el riesgo que se siga transmitiendo hacia otros sectores de la economía peruana. Es que además del comercio y la construcción, otros dos sectores de la economía peruana que serán especialmente afectados por la crisis son, el sector minero y el agroexportador.

Suponiendo que si bien el plan anticrisis ayudará pero no será suficiente para apuntalar a la economía peruana urgida por crecer para reducir sus niveles de pobreza y considerando la existencia menores presiones inflacionarias: ¿Tiene el Banco de Reserva de Perú margen para realizar una política monetaria expansiva?

El Banco de Reserva de Perú, cuenta con margen para recortar su tasa de interés de referencia con el objeto de apuntalar el crecimiento económico sin temor a generar presiones inflacionarias dado el deterioro observado en la demanda interna.

La política monetaria puede actuar sobre sectores claves de la economía generando financiamiento para impulsar el consumo y la inversión privada. Además, al mejorar la liquidez del sistema financiero y facilitar la asistencia crediticia al sector privado, reduce las tensiones financieras que pueda presentar el mismo.

En la última reunión realizada por el Banco de Reserva de Perú, se decidió mantener inalterada la tasa de interés de referencia en el 6,5%. A pesar de ello, el Comité de Política Monetaria decidió reducir la tasa del encaje mínimo legal en un punto porcentual. Con ello se buscó garantizar la liquidez del mercado monetario para un adecuado funcionamiento del mercado crediticio.

Si bien esta medida ayuda, se hace necesario que el Banco de Reserva de Perú inicie un ciclo de recorte de tasas para reducir el costo de crédito y de este modo estimular a la demanda interna.

La acción coordinada entre la política monetaria y la política fiscal pueden lograr que la economía peruana mantenga su ritmo de crecimiento a través del fortalecimiento de la demanda interna frente al debilitamiento ineludible en la demanda externa. ¿Se podrá producir dicha coordinación?

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¿Podrá Lula revertir el panorama negativo de la economía brasileña en 2009?

¿Podrá Lula revertir el panorama negativo de la economía brasileña en 2009?

Buenos Aires, Argentina

13 de enero de 2009

La economía brasileña ha sentido de lleno el efecto de la crisis financiera internacional en los últimos meses del 2008 y es por ello que se espera que el 2009 resulte ser un año complicado en materia de crecimiento económico por lo que el gobierno de Lula da Silva deberá realizar el mayor esfuerzo por sostener el nivel de actividad.

El 2008 cerró con un menor ritmo de crecimiento económico del que se esperaba a principios de año y con la mayor tasa de inflación minorista de los últimos 4 años: sin dudas una combinación no deseada. Si bien el crecimiento en los precios minoristas, al alcanzar un incremento del 5,9%, se ubicó dentro de las bandas preestablecidas por el Banco Central de Brasil durante 2008 (la meta superior era del 6,5%), este alza en el nivel inflacionario se produjo principalmente como consecuencia del alza en el precio de los alimentos, afectando principalmente a la población de menores recursos.

La caída en el nivel de actividad de la economía brasileña se reflejó en su mercado laboral, el cual experimentó un fuerte deterioro. Sólo en el mes de diciembre, se perdieron en la economía de Brasil 600.000 puestos de trabajo formales, al tiempo que se redujeron las expectativas de aperturas de nuevas fuentes de trabajo en el primer trimestre del 2009.

Pero la mala situación del mercado laboral no es la peor noticia. Sobre las perspectivas del mercado laboral brasileño, el economista José Marcio Camargo, de la Universidad Católica, pronosticó que el desempleo podría llegar al 9,4% de la población económicamente activa a lo largo del año con un efecto negativo extendido entre los sectores económicos: “Nadie se escapará de ese proceso: el sector industrial, el automovilístico, la construcción, los exportadores, el sector agrícola, la producción mineral, y al fin el sector de servicios”.

La mayor tasa de inflación minorista conjuntamente con un incremento del nivel de desempleo ha afectado en mayor medida a los estratos de menores ingresos de la población brasileña.

Al debilitamiento en la demanda interna que afecta al crecimiento de la economía brasileña, se le suma también las malas perspectivas desde el exterior. Para los empresarios brasileños, la balanza comercial se deteriorará fuertemente durante 2009, con una caída estimada del 17,6% en las exportaciones, principalmente por el menor poder de compra de los países vecinos, según el relevamiento realizado por la patronal Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB).

Para Lula, el primer trimestre de 2009 será preocupante para la economía brasileña. En su programa radial “Café con el presidente”, Lula decía: “Vamos a tener un primer trimestre preocupante, pero el gobierno tomará todas las medidas necesarias para que esta crisis afecte menos al pueblo brasileño”.

Una de las causas que ha provocado el fuerte deterioro en la actividad en Brasil ha sido la menor disponibilidad de crédito por parte del sistema financiero, del cual las empresas son altamente dependientes. El sistema financiero en Brasil se ha mostrado menos dispuesto a generar financiamiento ante la mayor incertidumbre generada por la crisis financiera internacional.

En relación a lo anterior, será clave lo que pueda hacer el Banco Central de Brasil en el manejo de la política monetaria. Es que a pesar de que el 2008 cerrara con la mayor tasa de inflación de los últimos 4 años, el deterioro de la actividad económica que impacta en una menor dinámica de la demanda interna y las menores presiones inflacionarias externas, aumentan el margen de maniobra para que se pueda dar lugar a recortes en la tasa de interés de referencia.

Por otra parte, para enfrentar la situación de crisis, el gobierno de Lula da Silva ha lanzado un plan de estímulo económico y prepara nuevos anuncios para la semana que viene. Entre las medidas ya adoptadas por el gobierno brasileño se encuentran el estímulo del crédito para consumo e inversión del sector privado, el apoyo a empresas exportadoras y el apoyo de la actividad de sectores generadores de empleos, apuntalamiento del poder de los bancos estatales para generar financiamiento al sector privado y recortes impositivos.

¿Alcanzarán las medidas de estímulo económico impulsadas por el gobierno de Lula conjuntamente con el posible relajamiento de la política monetaria para revertir las perspectivas negativas para la economía brasileña durante 2009?

Todo hace indicar que los esfuerzos si bien ayudarán a evitar un impacto negativo más profundo, no lograrán revertir totalmente el contexto de contracción del crecimiento económico. En este sentido, la consultora Standard & Poor’s (S&P), aseguraba lo siguiente en un informe realizado en relación a los planes anticrisis lanzados tanto por Brasil como por el resto de las economías latinoamericanas: “Algunos países anunciaron paquetes fiscales para mitigar el desaceleramiento económico, pero no esperamos que logren contrarrestar de manera significativa el pesado lastre sobre su crecimiento, derivado del escenario global en deterioro”.

En caso de que el plan anticrisis no logre revertir el deterioro en el crecimiento económico, ello podría implicar un deterioro mayor en las cuentas fiscales dado el mayor gasto fiscal que realizará Brasil para llevar adelante su plan de estímulo económico. Para S&P, Brasil podría llegar a alcanzar un crecimiento del 2,5% en su PBI para 2009.

Ya que les estoy hablando de Brasil, les cuento que la compañía brasileña Natura (BVSP:NATU3; USA PK: NUACF), está llevando adelante un proceso de reestructuración con el objetivo de reducir costos, mejorar su rentabilidad en sus negocios internacionales y recuperar poder de mercado, que puede generarle grandes beneficios. Natura es una compañía brasileña de cosméticos y productos de belleza con presencia en nueve países (en Francia y en ocho países latinoamericanos incluido Brasil), que ha venido creciendo fuerte en términos cuantitativos aunque no lo ha hecho de una manera eficiente y es por ello que ha decidido una reestructuración de sus operaciones con el objetivo de fortalecer su negocio y adecuarlo al ritmo de crecimiento de la empresa.

Desde el 2008 la empresa viene llevando adelante una fuerte reestructuración operacional en Brasil dados los problemas de gestión detectados para sustentar el ritmo de crecimiento de la empresa. Sobre la reestructuración de la compañía, Marcelo Cardoso, vicepresidente de desarrollo operacional de la compañía decía: “Estamos eliminando el trabajo que se repetía, ordenamos Natura por proceso (regiones de venta) y unidades de negocio”. Natura proyecta incrementar en un 15% la inversión en mercadeo, la cual será solventada con la reducción en costos producto de la reestructuración. El objetivo primario de Natura es recuperar la participación de mercado en Brasil perdida en 2008 (en 2007 su participación en el mercado era del 22,5%, participación que bajó al 21,8% en 2008).

Otro de los objetivos que se ha planteado Natura para este 2009 es mejorar sus resultados fuera de Brasil ya que en sus operaciones internacionales mantiene sus números en rojo, ello a pesar de su crecimiento del 30% anual. En este sentido, lo que hay que decir es que el modelo de negocio de Natura es de venta directa en el cual es importante incrementar la escala.

En relación a lo anterior, Pedro Villares, director de operaciones de Natura para América Latina, afirma: “Tenemos costos fijos que no varían mucho. Nuestro negocio pasa a ser lucrativo cuando ha ganado escala, cuando tenemos más consultoras (como se llama a las vendedoras) por cada promotora de ventas”.

La reestructuración que viene llevando adelante la compañía ya ha arrojado sus primeros resultados positivos ya que en el tercer trimestre de 2008 la empresa registró un crecimiento de 22,3% en sus ingresos en relación al tercer trimestre de 2007, y su margen Ebitda aumentó un 24,7%, versus un 23,8% en 2007.

En la continuidad de la estrategia de reestructuración, Natura buscará acuerdos regionales que le permitan mejorar en la eficiencia a través de la reducción de costos. Por otra parte, la necesidad de productos para mercados estratégicos está llevando a Natura a considerar la producción fuera de Brasil. Según Villares: “Es una decisión que no tiene plazo. No sabemos si será una fábrica propia o no… En ese sentido, estamos buscando algunos proveedores en México y Argentina para asociarnos. También estamos evaluando Colombia”.

Otro signo que evidencia la fortaleza que la firma viene logrando producto del plan de restructuración y expansión que está llevando a cabo, se refleja en la performance de las acciones de la compañía las cuales han sido de las pocas que han resistido a la crisis, logrando un incremento en su valor del 10% durante el 2008.

La continuidad del plan de reestructuración mejorará los resultados de la compañía y la reposicionará para lograr ganar de manera agresiva participación de mercado cuando las economías comiencen a observar signos de recuperación.

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¿Qué tan útil puede resultar el nuevo plan anticrisis de México?

¿Qué tan útil puede resultar el nuevo plan anticrisis de México?

Buenos Aires, Argentina

9 de enero de 2009

La economía mexicana ha sido una de las economías de la región que más se ha visto afectada por la crisis que golpea a los Estados Unidos.

La recesión que vive la economía de los Estados Unidos producto de la crisis originada por las hipotecas subprime, ha provocado una reducción en las principales fuentes de divisas del país: las remesas y las exportaciones petroleras.

En relación a las remesas que los mexicanos residentes en los EE.UU. enviaban a México, las mismas se estiman en US$ 23.000 millones en 2008, esto es, US$ 2.000 millones menos que en 2007 (un 8% menos).

Por otra parte, los ingresos por exportaciones petroleras también se han visto fuertemente reducidos por la brusca caída del precio internacional del petróleo. Pero no solamente se observa una reducción en los ingresos por exportaciones de petróleo, sino también la crisis ha afectado a las exportaciones de otros bienes y servicios que tienen como destino al mercado estadounidense.

El deterioro en la situación económica de México se vio reflejado en el mercado laboral en donde el nivel de desempleo se comportó al alza. Es así que durante el mes de diciembre de 2008 se perdieron en la economía mexicana 327.136 empleos formales. Siendo el 2008 el peor año de generación de empleo desde el 2001.

Ante la gravedad de la situación por la que atraviesa la economía mexicana, su presidente, Felipe Calderón acaba de lanzar un plan de emergencia económica, que fue el resultado de un acuerdo alcanzado entre el gobierno de México, el sector empresarial y los sindicatos, y que está basado en cinco ejes compuestos por 25 acciones, dentro de lo que se ha denominado el “Acuerdo nacional en favor de la economía familiar y el empleo”.

Los cinco ejes en los que se basa el plan de emergencia económica dado a conocer por Calderón son: el apoyo al empleo, a la economía familiar, a la competitividad, a la infraestructura y la realización de acciones para tener un gasto público transparente, eficiente y más oportuno.

Según la Secretaría de Hacienda de México, el plan equivale a $ 120.000 millones (unos US$ 10.000), lo cual representa más del 1% del PBI mexicano. El gobierno mexicano aclaró que la mayor parte de los recursos que se utilizarán para financiar el programa provendrán de los excedentes petroleros. Así se despeja las dudas que existían acerca de la posible necesidad de endeudamiento para financiar el programa.

No solamente el programa anticrisis ayudará a evitar que la crisis afecte con mayor profundidad al crecimiento y la generación de empleo de la economía mexicana, sino también tendrá un efecto positivo en materia inflacionaria ya que entre sus medidas se encuentra el establecimiento de un tope al precio de las gasolinas y menores presiones al gas al que se pretende reducir su valor.

Si bien el plan apunta principalmente a sostener el nivel de empleo, en el sector industrial, altamente dependiente de las exportaciones a los Estados Unidos, el empleo será impactado inevitablemente.

El plan, si bien fue bien recibido por la OCDE, viene soportando críticas por no considerar sectores claves de la economía mexicana como son los microemprendimientos (según considera José Caudillo Herrera, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México -Canacope-).

Para el líder nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Ortega, el plan anticrisis se trata de acciones tardías y coyunturales. Para el coordinador del PRD en el Senado, Carlos Navarrete Ruiz si bien las medidas son adecuadas y correctas, resultan insuficientes, ya que las de carácter económico se circunscriben a una aplicación a corto plazo. Esta orientación al corto plazo del plan anticrisis ha hecho aumentar las sospechas desde varios sectores de que el mismo se orienta a un fin electoralista más que a solucionar los problemas reales de la economía mexicana.

El secretario de Hacienda, Agustín Carstens reconoció que el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto que tienen como escenario base es de crecimiento nulo aunque considera que con el congelamiento de los precios a gasolinas y la reducción de la luz, la inflación minorista se reducirá en un 1,1%.

Para Carstens será de gran importancia en términos del crecimiento de la economía mexicana lo que pueda hacer el gobierno estadounidense de Barak Obama ya que si el nuevo presidente presenta un programa agresivo y son efectivos en su ejecución, no se descartaría que México tuviera una expansión positiva en el año.

Uno de los empresarios que ha apoyado abiertamente el plan anticrisis anunciado por Calderón ha sido el multimillonario Calos Slim, para quien: “Faltan algunos detalles, pero lo fundamental está planteado”.

Pero Carlos Slim no solamente se ha manifestado de acuerdo con el plan anticrisis del gobierno mexicano sino que anunció que invertirá más de US$ 3.000 millones este año en México en telefonía, desarrollos inmobiliarios e infraestructura, con lo cual ayudará también a la economía del país. Con este plan de inversiones que acaba de anunciar el multimillonario mexicano se estima que sus empresas van a generar 30.000 nuevos empleos, sobre todo en construcción y desarrollos inmobiliarios.

Si bien no parece ser éste un buen momento para invertir en la economía real (y particularmente en la economía mexicana afectada de manera directa por la crisis estadounidense), es una estrategia que puede reposicionar estratégicamente a las compañías de Slim (especialmente en lo referente al sector de telefonía), en relación a sus competidores en México.

Slim aprovechó sus anuncios para pedir que se revise el impuesto empresarial a tasa única (IETU) – para que en vez de dos impuestos haya sólo uno, el de la renta o el IETU- al tiempo que mostró a favor que el Banco de México siga los mismos objetivos de la Reserva Federal de Estados Unidos, que se ocupa tanto de la inflación como del empleo. Es que si el Banco de México tuviera los mismos objetivos que la Fed, su política monetaria resultaría menos restrictiva lo cual ayudaría a estimular la demanda interna.

No es que Slim opine sobre estos temas de una manera desinteresada o con el simple objetivo de ayudar a que la economía mexicana se recupere. Slim reconoce en la recuperación de la demanda interna un elemento clave para la performance de buena parte de sus inversiones en México.

Por lo pronto, en el corto plazo no da la sensación de que el plan anticrisis tuviera la eficacia suficiente para contener el deterioro en el mercado laboral. Ello afectará al consumo de las familias mexicanas lo cual representa una mala noticia para Slim ya que varias de sus empresas dependen del consumo de las familias de México.

Si bien puede resultar valorable los esfuerzos realizados por el gobierno mexicano en el lanzamiento del presente plan anticrisis, no se observa que se discutan cuestiones que hagan a la fortaleza de la economía en el largo plazo, con lo cual, la misma seguirá manteniendo su fragilidad ante los vaivenes externos aumentando la volatilidad del crecimiento y la inestabilidad del empleo.

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