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¿Seguirán subiendo las monedas latinoamericanas?

¿Seguirán subiendo las monedas latinoamericanas?

¿Seguirán subiendo las monedas latinoamericanas? “Cuando el Banco Mundial hace un estudio y prevé que Brasil seguirá creciendo y que puede, en 2016, ser la quinta mayor economía del mundo, nos está colocando un desafío”, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.

Las monedas latinoamericanas continúan bajo presión hacia la apreciación frente al mayor flujo de capitales que está llegando a la región producto del deseo de buenos retornos por parte de los inversores. ¿Seguirá así la tendencia? ¿Qué otra moneda latinoamericana se podría unir a este grupo?

No nos debería sorprender lo que sigue ocurriendo en Brasil. A pesar del impuesto al ingreso de capitales, los incentivos de los inversores a seguir mirando hacia la economía brasileña, siguen estando presentes.

Es que la solidez de la economía de Brasil y la muy buena perspectiva de crecimiento que observa y que genera el tipo de elogios que acaba de realizarle el Banco Mundial, hacen que las inversiones tengan un importante retorno esperado con un limitado nivel de riesgo. Y dicho riesgo se limita también en la sensación del mercado debido a las políticas prudentes que desarrolla el gobierno de Lula, como el referido impuesto, para evitar tensiones en la economía.

La región está en la mira de los inversores que reconocen en la prueba superada por estas economías, con la reciente crisis financiera internacional, una clara señal de madurez de los gobiernos y economías latinoamericanas que aumentan la probabilidad de observar una verdadera evolución de la región hacia el desarrollo económico.

El atractivo que está manteniendo la región para los inversores se manifiesta en la continua presión que están padeciendo la mayoría de las monedas latinoamericanas hacia la apreciación. Así por ejemplo, el real brasileño es hasta el momento la moneda que más se apreció en el año en una magnitud del 35% (que pasó de R$ 2,31 a principios de año al nivel actual de R$ 1,71 por dólar), seguida por el peso chileno que se apreció en un 20% (que pasó de los $ 638 a los $ 532 en lo que va del año), y el peso colombiano que lo hizo en un 17% (pasando de los $ 2.247 a los $ 1.915 por dólar a lo largo del año). Otras monedas como el peso mexicano y el nuevo sol peruano, también sufrieron la apreciación cambiaria a lo largo del año aunque en una magnitud menor.

Mientras varios banqueros centrales luchan por sostener la competitividad de sus monedas, hasta unas pocas semanas atrás, el Banco Central de Argentina (BCRA), luchaba en sentido contrario buscando impedir que la moneda argentina se depreciara más de la cuenta con el riesgo latente de generar una disparada en el tipo de cambio. De hecho, el peso argentino inició el año intercambiándose en 3,45 unidades por dólar y actualmente lo hace a 3,83 unidades por dólar.

En el último tiempo, las señales provenientes desde la economía argentina que busca reconciliarse con los mercados de deuda y la buena acogida que el cambio de postura del gobierno argentino tuvo en el mundo inversor, promete el retorno de capitales al país y probablemente un problema para el BCRA.

Según Leandro Gabin de El Cronista, en el mes de octubre se ha observado un freno y reversión en la fuga de capitales en Argentina, que por primera vez desde marzo de 2007, experimentará un ingreso neto de capitales que podría ascender a US$ 300 millones.

El cambio en el contexto económico más el poder de fuego que posee el BCRA garantizan a los inversores que no se producirá una reversión brusca hacia la depreciación cambiaria que les pudiera producir una pérdida de capital. Actualmente, el nivel de reservas del BCRA se encuentra en los US$ 46.000 millones, lo que representa una garantía contra las presiones de reversión de la posible depreciación cambiaria mencionada. De hecho, el BCRA ya ha demostrado que no permitirá movimientos bruscos en el mercado cambiario, lo que representa una señal positiva para el mercado.

Con los tipos de interés por encima del 10%, apostar a colocaciones en pesos en Argentina es una tentadora alternativa bajo este contexto esperado de presiones a la apreciación cambiaria. Todo este atractivo que ofrece en este contexto la economía argentina se ve reforzado por las perspectivas de recuperación que observa a partir de este trimestre final del 2009. De este modo, el peso argentino se suma al resto de las monedas latinoamericanas que seguirán bajo presión en los próximos meses.

¿Seguirán bajo presión las monedas de la región? ¿Se puede esperar que las monedas latinoamericanas se sigan apreciando frente al dólar? Más allá de la continuidad esperada en el flujo de capitales hacia la región (que incluso se puede acelerar ante la mejora esperada en el contexto), existe un elemento que les generará mayor presión en los próximos meses y se vincula a la política de gestión de las reservas internacionales de China.

Desde el gobierno de China existe el convencimiento acerca de la necesidad de incrementar la participación de otras divisas dentro de la composición de las reservas internacionales para reducir su exposición al dólar estadounidense. De este modo, tanto el euro como el yen son las dos monedas que tienen todas las chances de comenzar a aumentar su porcentaje en el total de reservas internacionales de China.

Para tener una idea de la magnitud a la que nos estamos refiriendo, vale mencionar que hacia finales del mes de setiembre, China contaba con reservas internacionales por US$ 2,27 billones, con un alto porcentaje de las mismas denominadas en dólares.

Y la moneda estadounidense ya ha sentido el impacto de estos rumores. Ayer Zhou Hai, del Banco Central chino opinaba en el Financial News: “Las tenencias de euro y yen deberían ser incrementadas para reflejar el creciente intercambio comercial con la Unión Europea y Japón”. El dólar sentía el impacto en el día de ayer y se ubicaba en su nivel más bajo de los últimos 14 meses en 1,5061 por euro hacia la madrugada, para luego inmediatamente revertir y subir a su mayor nivel en una semana llegando a los 1,4844 por dólar. Lo que generó caída generalizada en los mercados de commodities e impulsando la baja accionaria ayer en Wall Sreet.

La economía estadounidense tampoco ofrece argumentos sólidos como para pensar en que el dólar pueda recuperar valor en los próximos meses, por lo que su relación con las monedas latinoamericanas seguirá debilitándose.

Distintos elementos del contexto económico internacional resultan clave para poder anticiparnos y predecir hacia dónde se comportarán las divisas latinoamericanas. ¿Cuánto se puede ganar pudiendo anticiparse a los mercados? Posiblemente mucho, pero para ello, resulta necesario poseer al menos mínimos conocimientos de economía. Es por este motivo que Latinforme ha lanzado el Curso de Economía Básica para Inversores, en el que se repasan los elementos principales de la economía con aplicación práctica en la determinación de las decisiones de inversión.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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Aprovechemos esta baja en Wall Street para comprar. Como ya lo hicieron los suscriptores de nuestra newsletter de inversión Valor Global, que ya recuperaron su costo al invertir en las compañías que les recomendamos. ¿Quiere saber cuáles son? Puede probar ingresando aquí para averiguarlo y comenzar a invertir en nuestras acciones recomendadas. ¡Pronto salen las de noviembre! Para suscripciones haga clic aquí o bien escríbanos a info@latinforme.com para mayores detalles.

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¿Seguirán subiendo las monedas latinoamericanas?

¿Seguirán subiendo las monedas latinoamericanas?

¿Seguirán subiendo las monedas latinoamericanas? “Cuando el Banco Mundial hace un estudio y prevé que Brasil seguirá creciendo y que puede, en 2016, ser la quinta mayor economía del mundo, nos está colocando un desafío”, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.

Las monedas latinoamericanas continúan bajo presión hacia la apreciación frente al mayor flujo de capitales que está llegando a la región producto del deseo de buenos retornos por parte de los inversores. ¿Seguirá así la tendencia? ¿Qué otra moneda latinoamericana se podría unir a este grupo?

No nos debería sorprender lo que sigue ocurriendo en Brasil. A pesar del impuesto al ingreso de capitales, los incentivos de los inversores a seguir mirando hacia la economía brasileña, siguen estando presentes.

Es que la solidez de la economía de Brasil y la muy buena perspectiva de crecimiento que observa y que genera el tipo de elogios que acaba de realizarle el Banco Mundial, hacen que las inversiones tengan un importante retorno esperado con un limitado nivel de riesgo. Y dicho riesgo se limita también en la sensación del mercado debido a las políticas prudentes que desarrolla el gobierno de Lula, como el referido impuesto, para evitar tensiones en la economía.

La región está en la mira de los inversores que reconocen en la prueba superada por estas economías, con la reciente crisis financiera internacional, una clara señal de madurez de los gobiernos y economías latinoamericanas que aumentan la probabilidad de observar una verdadera evolución de la región hacia el desarrollo económico.

El atractivo que está manteniendo la región para los inversores se manifiesta en la continua presión que están padeciendo la mayoría de las monedas latinoamericanas hacia la apreciación. Así por ejemplo, el real brasileño es hasta el momento la moneda que más se apreció en el año en una magnitud del 35% (que pasó de R$ 2,31 a principios de año al nivel actual de R$ 1,71 por dólar), seguida por el peso chileno que se apreció en un 20% (que pasó de los $ 638 a los $ 532 en lo que va del año), y el peso colombiano que lo hizo en un 17% (pasando de los $ 2.247 a los $ 1.915 por dólar a lo largo del año). Otras monedas como el peso mexicano y el nuevo sol peruano, también sufrieron la apreciación cambiaria a lo largo del año aunque en una magnitud menor.

Mientras varios banqueros centrales luchan por sostener la competitividad de sus monedas, hasta unas pocas semanas atrás, el Banco Central de Argentina (BCRA), luchaba en sentido contrario buscando impedir que la moneda argentina se depreciara más de la cuenta con el riesgo latente de generar una disparada en el tipo de cambio. De hecho, el peso argentino inició el año intercambiándose en 3,45 unidades por dólar y actualmente lo hace a 3,83 unidades por dólar.

En el último tiempo, las señales provenientes desde la economía argentina que busca reconciliarse con los mercados de deuda y la buena acogida que el cambio de postura del gobierno argentino tuvo en el mundo inversor, promete el retorno de capitales al país y probablemente un problema para el BCRA.

Según Leandro Gabin de El Cronista, en el mes de octubre se ha observado un freno y reversión en la fuga de capitales en Argentina, que por primera vez desde marzo de 2007, experimentará un ingreso neto de capitales que podría ascender a US$ 300 millones.

El cambio en el contexto económico más el poder de fuego que posee el BCRA garantizan a los inversores que no se producirá una reversión brusca hacia la depreciación cambiaria que les pudiera producir una pérdida de capital. Actualmente, el nivel de reservas del BCRA se encuentra en los US$ 46.000 millones, lo que representa una garantía contra las presiones de reversión de la posible depreciación cambiaria mencionada. De hecho, el BCRA ya ha demostrado que no permitirá movimientos bruscos en el mercado cambiario, lo que representa una señal positiva para el mercado.

Con los tipos de interés por encima del 10%, apostar a colocaciones en pesos en Argentina es una tentadora alternativa bajo este contexto esperado de presiones a la apreciación cambiaria. Todo este atractivo que ofrece en este contexto la economía argentina se ve reforzado por las perspectivas de recuperación que observa a partir de este trimestre final del 2009. De este modo, el peso argentino se suma al resto de las monedas latinoamericanas que seguirán bajo presión en los próximos meses.

¿Seguirán bajo presión las monedas de la región? ¿Se puede esperar que las monedas latinoamericanas se sigan apreciando frente al dólar? Más allá de la continuidad esperada en el flujo de capitales hacia la región (que incluso se puede acelerar ante la mejora esperada en el contexto), existe un elemento que les generará mayor presión en los próximos meses y se vincula a la política de gestión de las reservas internacionales de China.

Desde el gobierno de China existe el convencimiento acerca de la necesidad de incrementar la participación de otras divisas dentro de la composición de las reservas internacionales para reducir su exposición al dólar estadounidense. De este modo, tanto el euro como el yen son las dos monedas que tienen todas las chances de comenzar a aumentar su porcentaje en el total de reservas internacionales de China.

Para tener una idea de la magnitud a la que nos estamos refiriendo, vale mencionar que hacia finales del mes de setiembre, China contaba con reservas internacionales por US$ 2,27 billones, con un alto porcentaje de las mismas denominadas en dólares.

Y la moneda estadounidense ya ha sentido el impacto de estos rumores. Ayer Zhou Hai, del Banco Central chino opinaba en el Financial News: “Las tenencias de euro y yen deberían ser incrementadas para reflejar el creciente intercambio comercial con la Unión Europea y Japón”. El dólar sentía el impacto en el día de ayer y se ubicaba en su nivel más bajo de los últimos 14 meses en 1,5061 por euro hacia la madrugada, para luego inmediatamente revertir y subir a su mayor nivel en una semana llegando a los 1,4844 por dólar. Lo que generó caída generalizada en los mercados de commodities e impulsando la baja accionaria ayer en Wall Sreet.

La economía estadounidense tampoco ofrece argumentos sólidos como para pensar en que el dólar pueda recuperar valor en los próximos meses, por lo que su relación con las monedas latinoamericanas seguirá debilitándose.

Distintos elementos del contexto económico internacional resultan clave para poder anticiparnos y predecir hacia dónde se comportarán las divisas latinoamericanas. ¿Cuánto se puede ganar pudiendo anticiparse a los mercados? Posiblemente mucho, pero para ello, resulta necesario poseer al menos mínimos conocimientos de economía. Es por este motivo que Latinforme ha lanzado el Curso de Economía Básica para Inversores, en el que se repasan los elementos principales de la economía con aplicación práctica en la determinación de las decisiones de inversión.

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Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica

Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica

Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica Es tiempo de regresos. Los capitales que huyeron de los mercados emergentes están volviendo tanto por propia ambición de rentabilidad como así también a consecuencia de la clara muestra de fortaleza que han ofrecido las economías latinoamericanas.

Cada vez queda más en claro que la recuperación que se ha iniciado en la economía estadounidense no se detendrá, aunque no existan demasiadas expectativas de que la misma sea vigorosa. Desde China vienen noticias alentadoras de la fuerza que ha recuperado el crecimiento económico. En el día de ayer, las bolsas asiáticas festejaron lo bien que se encuentra la economía que pretende pelearle el liderazgo regional a Japón.

La posibilidad de nuevos episodios de crisis se encuentra en su nivel mínimo desde iniciadas las turbulencias financieras en el contexto económico global y eso de por sí es una buena noticia para aquellos que deseen apostar por las monedas latinoamericanas.

Con el panorama externo más despejado, las economías latinoamericanas podrán retomar su senda de crecimiento de los últimos años. La economía brasileña arrancó en punta en esta recuperación. La economía peruana promete seguirla, mientras que la economía colombiana todavía debe tener más en claro qué ocurrirá con su relación comercial con la siempre conflictiva Venezuela para saber si se unirá a este pelotón o al que le sigue.

Chile y México tendrán que tener paciencia para que sus economías recuperen la senda del crecimiento, mientras que Argentina y Venezuela serán las economías colistas y las que mantendrán un riesgo no menor de ocurrencia de crisis.

Con este panorama para las economías latinoamericanas, los inversores ya han comenzado a mirar hacia la región. Sobre esta cuestión, el director de investigaciones económicas de Corredores Asociados, Julián Cárdenas entrevistado por América Economía consideraba: “Yo pensaría que los inversionistas retornarían a América Latina, debido a que las cifras de Estados Unidos han mejorado y la gente está pensando que lo peor de la crisis ya pasó”.

David Duarte, analista de 4CAST Inc, en Nueva York coincidía con Cárdenas diciendo: “La tendencia es a la apreciación, asumiendo que la aversión al riesgo continúe su paulatino descenso”.

En parte por el debilitamiento del dólar y en parte por el flujo inicial de capitales hacia la región, las monedas latinoamericanas ya han comenzado a apreciarse en lo que va del año. La apreciación más pronunciada se dio con el real brasileño que pasó de cotizar a R$ 2,313 a fines de 2008 a R$ 1,864 en estos momentos. El peso chileno resultó ser la segunda moneda que más fuerte se apreció (de $ 638,16 a $540,25), principalmente producto de la recuperación del precio del cobre. En tercer lugar aparece el peso colombiano que pasó de $ 2.247,19 por dólar a $ 2.032,52 por unidad de la moneda estadounidense. Sólo el peso argentino se depreció en lo que va del año frente al dólar estadounidense y dicho comportamiento responde a las dudas que genera entre los inversores su economía, que se vio reflejada en una permanente fuga de capitales. En el caso del bolívar fuerte de Venezuela, la depreciación que observa en el mercado paralelo supera a la del peso argentino y la moneda venezolana se intercambia a 6,95 unidades por dólar cuando a principio de año lo hacía a 5,7 unidades por la moneda estadounidense.

La apreciación observada hasta el momento por la mayoría de las monedas latinoamericanas pueden hacer pensar que no existe demasiado margen para que se sigan fortaleciendo frente al dólar. Esta hipótesis se encuentra bastante alejada de la realidad ya que las cotizaciones de las monedas latinoamericanas se encuentran bastante alejadas de los máximos que supieron alcanzar hacia mediados del 2008. La recuperación de las economías de la región y el ingreso de capitales son los fundamentos principales para apostar por la continuidad de la apreciación de estas monedas.

Sobre qué monedas probablemente observen las mayores apreciaciones en la región en lo que queda del año, yo apostaría por el real, el nuevo sol y el peso chileno. La moneda brasileña, podría esperarse que cierre el año por los R$ 1,70 aunque dependerá de la fuerza con la que el Banco Central de Brasil intervenga en el mercado de divisas. Hasta el momento lo ha podido hacer sin generar presiones inflacionarias, pero a medida que la economía se recupere, el margen de intervención se irá reduciendo. En el caso del nuevo sol peruano, su cotización podrá alcanzar las 2,8 a 2,85 unidades por divisa estadounidense hacia finales de año, mientras que el peso chileno puede esperarse, dependiendo de cómo siga la política monetaria del Banco Central y la cotización del cobre, que cierre el 2009 entre $ 510 a $ 520 por dólar estadounidense. También el peso colombiano muestra perspectivas de apreciación, aunque su panorama no está tan claro en vista de las turbulencias en las relaciones bilaterales con Venezuela.

Sobre el peso argentino y el bolívar fuerte, no tengo dudas de que ambas monedas seguirán depreciándose. Ya no quedan demasiadas dudas acerca de que el peso argentino terminará el año por encima de los $ 4 (incluso algunos apuestan a un peso a 4,4-4,6 unidades por dólar hacia fin de año). En el caso del bolívar fuerte, si bien la cotización oficial no dejará de observar un debilitamiento (aunque cada vez sufre de mayores presiones para que lo haga), sí lo seguirá haciendo su cotización paralela.

El panorama de las monedas latinoamericanas se muestra bastante claro para lo que resta del año. Hay que apostar por las monedas latinoamericanas.

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La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?

La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?

La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?
15 Mayo 2009
Los industriales argentinos probablemente dediquen demasiado tiempo a observar la evolución del Real brasileño, ya que sus problemas van más allá de la sola evolución de la moneda de Brasil. Sin embargo, la depreciación del Real desde agosto de 2008 hasta el final del año había generado una profunda preocupación, al punto que la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner estuvo evaluando medidas para impedir una potencial invasión de productos brasileños. La realidad cambió bruscamente y hoy la relación nominal entre el peso argentino y el real vuelve a ser favorable para la Argentina.

En el día de ayer, una nota publicada por El Cronista, reflejaba el alivio que sienten los industriales argentinos por la apreciación que está observando el real y la devaluación de los últimos meses de la moneda argentina, lo cual conjuntamente significó una significativa mejora en la relación cambiaria con Brasil.

De todos modos, a pesar del alivio actual y los temores pasados, Argentina en ningún momento sufrió la invasión de productos brasileños. Es que Argentina contó con un arma sumamente efectiva para limitar las importaciones: una fuerte caída de la demanda interna. La desaceleración de la actividad en la economía argentina fue tal que las importaciones argentinas desde Brasil cayeron con fuerza. Un dato en relación a esto: en el mes de abril, las importaciones cayeron un 40,1% en términos interanuales (en marzo la caída había sido del 33,3%).

La relación entre el real y el peso ha observado una gran variación ciertamente desde el tercer cuatrimestre del 2008. El real ha pasado de un máximo de $ 1,955 a principios de agosto a un mínimo de $ 1,326 a principios de diciembre. El peso argentino sufrió así una fuerte apreciación en relación al real a pesar de la devaluación que la moneda argentina observara frente al dólar estadounidense.

El inicio del 2009 encuentra al real recuperando valor frente a la divisa norteamericana, lo cual combinado a la continuidad de la depreciación cambiaria en Argentina, llevaron a la paridad entre el real y el peso al nivel actual de $ 1,798.

Seguramente muchos se preguntarán por qué ha variado tanto el real brasileño. La explicación se encuentra en la política monetaria de metas de inflación que aplica y que impide una excesiva intervención en el mercado de divisas, para concentrarse en el objetivo de contención de la inflación y no enviar señales erróneas a los mercados. La nula intervención del Banco Central de Brasil ha permitido una gran variación en el tipo de cambio nominal provocada por la fuerte entrada y salida de capitales en el país.

La determinación de intervenir en el mercado de divisas, fue tomada por el Banco Central de Brasil, que cuenta con reservas internacionales superiores a US$ 200.000 millones, hace unos meses para intentan contener la amplia variación cambiaria, aunque dicha intervención es limitada.

A pesar de que el real brasileño esté alcanzando niveles menos peligrosos para los industriales argentinos, no es tan cierto que éstos se deban sentir tan aliviados ya que en estos momentos enfrentan grandes dificultades y amenazas que van más allá de lo que ocurra con el real.

En lo inmediato, a los industriales argentinos mucho no les repercute la situación cambiaria ni de Argentina ni de Brasil ya que la crisis ha generado un efecto tal a nivel global que ha limitado la potencia del canal cambiario. Fe de ello lo puede dar la evolución de las exportaciones de las manufacturas argentinas de origen industrial (MOI), que han observado una fuerte caída interanual que según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina acumulan al mes de marzo una baja del 21% en términos interanuales.

En una visión de más largo plazo (pensemos por ejemplo en el comienzo del 2010), el tipo de cambio importa para los industriales, pero en realidad no es el tipo de cambio nominal lo que les importa, sino el tipo de cambio real, esto es, corregido por la evolución inflacionaria tanto de Brasil como de Argentina. Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres, fue bien claro al advertir que a pesar de la apreciación del real brasileño y la devaluación del peso argentino, casi no se ha modificado la competitividad relativa: “El ajuste del real fue muy fuerte, en un país sin inflación, por lo que Argentina no ha ganado en competitividad con Brasil”.

El problema es que a pesar de la devaluación cambiaria observada en Argentina, la inflación que padece el país termina por eliminar cualquier mejora en la competitividad cambiaria. Claro que eso no se puede ver a través de los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que acaba de publicar la inflación minorista de abril y que da cuenta de una variación interanual de solamente el 5,7%. Cualquier estimación privada supera ampliamente la realizada por el INDEC. Así por ejemplo, para Economía y Regiones, la inflación de los últimos doce meses en Argentina asciende al 14,4%.

Por esta pérdida de competitividad permanente producto de la alta inflación, los industriales argentinos pretenden como compensación una mayor depreciación nominal. Según expresó Miguel Angel Broda a Infobae, sería apropiado que el BCRA continúe con la gradual devaluación del tipo de cambio: “de forma tal de llegar a diciembre de 2009 con un valor $ 4,3 – $4,5. Sin embargo, lo más probable es que el Central intente mantener la paridad real en sus niveles actuales, lo que arrojaría un tipo de cambio nominal frente al dólar de alrededor de $ 4 a fines de diciembre de 2009″.

Creo sinceramente que a pesar de los deseos de los empresarios y la recomendación de Broda, llevar el tipo de cambio a $ 4,5 es altamente riesgoso. Por otra parte, que el debate de la política industrial en Argentina pase en buena medida por el nivel del tipo de cambio es un fiel reflejo de la falta de un proyecto claro a largo plazo para fortalecer a la industria argentina. Los industriales argentinos deben comprender que de nada sirve exigir un determinado nivel cambiario, sino que es más valioso pedir estabilidad y previsibilidad en la economía para poder pensar en un proyecto de desarrollo industrial de largo plazo.

¿Deben temerle los industriales argentinos a los brasileños? Probablemente en cuanto se recomponga la situación económica global, si. Pero este temor está apoyado en los problemas de competitividad internos de la economía argentina, explicado por problemas de inversión, productividad e inestabilidad en el contexto institucional y económico interno. La cuestión cambiaria importa pero no debe ser el centro del debate.


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¿Puede Argentina controlar una flotación administrada del tipo de cambio sin mayores riesgos?

¿Puede Argentina controlar una flotación administrada del tipo de cambio sin mayores riesgos?

Buenos Aires, Argentina

23 de febrero de 2009

El cierre de la semana pasada no le ha traído buenas noticias a la Argentina. Al dato relativo a la fuerte caída en el superávit fiscal primario en el mes de enero (que registró una baja del 41% en relación al mismo mes del 2008) y a la fuerte caída estimada en la producción industrial (de entre el 9% y el 10%), se le sumó la decisión de la calificadora de riesgo Morgan Stanley que pasó a la Argentina de considerarla economía emergente a economía de frontera.

No debe sorprender que la economía argentina esté sufriendo una fuerte desaceleración en su crecimiento y un significativo deterioro tanto en su resultado fiscal como externo. Lo que sí sorprende es que dicho deterioro se ha producido con mayor antelación a la que se suponía.

La economía argentina se encuentra sufriendo mayores tensiones que se incrementan día a día, para las que no parecen ser suficientes pequeñas correcciones en la política económica. Ante los obstáculos que están apareciendo, el gobierno argentino está respondiendo con medidas puntuales que brindan una solución en lo inmediato pero que requieren la complementación de acciones consistentes de largo plazo.

Así, como comentáramos en un artículo anterior, el canje de la deuda (de la cual se está realizando actualmente el tramo internacional), ha sido una buena medida para descomprimir el programa financiero de este año y también del año entrante.

Según publicaba el site argentino “La Nación”, desde el gobierno argentino, también se estaría permitiendo que el dólar ascienda con el objetivo de llevarlo hacia finales de año a un nivel cercano a los $ 4,00. De este modo, el gobierno mejoraría su recaudación fiscal y evitaría un deterioro más profundo en sus cuentas externas.

En la jornada del viernes 21 de febrero, la cotización de la divisa norteamericana cerró en $ 3,55 para la punta vendedora minorista, esto es, cuatro centavos por encima del cierre de la semana previa. En lo que va del año, el valor del dólar en Argentina experimentó un incremento del 2,5% (un incremento de casi 10 centavos).

La intención del gobierno de que la cotización del dólar aumente gradualmente queda evidenciado en el incremento mencionado que experimentara la divisa norteamericana en tan poco tiempo, incremento permitido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que cuenta con reservas suficientes para mantener estable la cotización del dólar si lo desea.

Si bien en otro momento esta dinámica del dólar hubiera sido evitada por el BCRA, la autoridad monetaria se siente cómoda con la evolución que el mismo ha observado. Es que para el BCRA que el dólar siga al alza en el contexto económico actual no representa mayores riesgos en materia inflacionaria. Es que el ‘efecto traspaso’ de la devaluación del peso argentino a precios internos es mínima dado lo deprimido de la demanda interna y externa.

Pero la devaluación previsible del peso argentino puede traer riesgos por el accionar de los especuladores que buscarán sacar ventaja de esta posibilidad. Por otra parte, ante una mayor seguridad de que el objetivo del gobierno es llevar al dólar a un nivel cercano a los $ 4 incrementará seguramente la demanda de particulares quienes ven en la moneda norteamericana un buen seguro en estos momentos de incertidumbre. Vale recordar que los particulares habían incrementado sensiblemente su demanda de dólares en los momentos más turbulentos para la economía argentina durante el 2008 incluso a pesar de la pérdida de riqueza que ello representaba ante un tipo de cambio que se había comportado hacia la baja y convivía con una tasa de inflación superior al 30%.

De todos modos, el riesgo de una corrida cambiaria en la Argentina está acotado dado el poder de fuego del BCRA que actuaría en primer lugar echando mano a sus reservas y, en caso de ser necesario, actuaría limitando la demanda de dólares a través de la modificación de la normativa cambiaria.

Probablemente no haya que esperar que la devaluación administrada del tipo de cambio implique en el contexto actual grandes beneficios, ya que los mismos estarán limitados por la situación recesiva de la economía global y por el mal año para el sector agropecuario, fuertemente afectado por la sequía. Incluso se puede pensar que serán mayores los riesgos que se correrán con dicha medida que los beneficios potenciales.

Tampoco habrá que pensar que esta devaluación administrada del tipo de cambio nominal implicará una sustancial mejora en el tipo de cambio real. Es más, si consideramos como probable de ocurrencia, el dato de expectativa de inflación para los próximos 12 meses obtenido en el relevamiento realizado por la Universidad Torcuato Di Tella, que indica un valor promedio esperado del 32,8% (y una mediana del 25%), nos encontraríamos que con un dólar a $4, el tipo de cambio real se apreciaría en más de un 10%.

De todos modos, dado el contexto económico actual, el nivel de inflación más probable para Argentina en 2009 rondará el 15%. Con este nivel de inflación, y considerando un tipo de cambio a $ 4 a finales de año, el tipo de cambio real de Argentina se mantendría prácticamente inalterado.

Esta flotación administrada al igual que lo ocurrido con la reestructuración de la deuda por Préstamos Garantizados, puede darle un alivio temporal a la economía argentina. Pero el gobierno argentino pronto deberá comenzar a llevar adelante medidas que solucionen las tensiones a las que se enfrenta la economía, desde su raíz ya que las mismas aparecen cada vez con mayor intensidad.

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¿Hasta dónde puede llegar el tipo de cambio en Argentina?

Durante los últimos años, previo al inicio de la crisis financiera internacional, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), tuvo que trabajar duro para preservar el tipo de cambio nominal que rondaba los $ 3 más menos 10 centavos.
Grandes fueron las críticas que recibió la autoridad monetaria por dicha política que tenía derivaciones inflacionarias. La respuesta a dichas críticas por parte del BCRA era que buscaba con dicha acción preservar la estabilidad cambiaria y al mismo tiempo, acumular reservas internacionales como un seguro anticrisis.
Los períodos turbulentos reivindicaron el accionar del BCRA en la acumulación de reservas internacionales, las cuales impidieron que la crisis externa se instale en la economía argentina generando episodios desagradables como ya están acostumbrados a vivir las familias argentinas.
Desde que se desató la crisis financiera internacional, el dólar en Argentina se apreció levemente pasando de los $ 3,10 que promediaba hasta los $ 3,15, valor que mantuvo hasta que el conflicto entre el gobierno argentino y el campo incrementó la incertidumbre provocando salida de depósitos del sistema financiero y dolarización de las carteras.
La respuesta del BCRA que dobló la apuesta, fue llevar al dólar a cotizar en un valor cercano a los $ 3,00, conjuntamente con la decisión de aplicar un alza en las tasas de interés pasivas, buscando de este modo, frenar la dolarización y la huida de depósitos al tiempo de fortalecer el ancla nominal de precios.
Pero desde hace un poco más de tres meses, el panorama económico es muy diferente en Argentina. Tan es así que en el día de ayer, el site argentino “El Cronista”, reflejaba el mayor consenso existente entre empresarios y analistas de que esta semana el gobierno argentino confirmaría una nueva banda de flotación del dólar con un nuevo piso en $ 3,50, con el objetivo de proteger a la economía interna.
Aquí vale la pena recordar que al 1 de setiembre, el dólar cotizaba en Argentina alrededor de $ 3,03. En la jornada del viernes, el dólar había cerrado en las pizarras a $ 3,47 en la punta vendedora minorista.
La apuesta que hace el mercado, es a la continuidad de la depreciación del peso argentino. En este sentido, los futuros en el mercado Rofex se operan a $ 3,50 para fin de año y a $ 3,55 para finales de enero. Resulta relevante hacer notar que en este mercado interviene con sus operatorias el BCRA, lo cual implica que sin su intervención, la cotización de los futuros de la divisa norteamericana podría ser más elevada que la observada.
De hecho, en Nueva York, para los contratos NDF, las operaciones concretadas en la jornada del viernes se pactaron a $ 3,85 a 30 días.
Este movimiento al alza del dólar durante las últimas semanas, cuando hace solamente un par de meses, el BCRA se esforzaba en torcer a la baja al tipo de cambio, genera cierta incertidumbre acerca de lo que está ocurriendo en la economía argentina.
Y lo que está ocurriendo tiene una explicación no demasiado compleja y que se vincula al cambio de escenario económico tanto interno como internacional. La fuerte caída de los precios de los commodities agrícolas (el precio de la soja pasó en poco tiempo de un nivel máximo de US$ 600 la tonelada a los actuales US$ 300), ha representado un duro golpe para las cuentas públicas y también para el campo argentino. Tanto el sector público como el campo argentino se encuentran hoy por hoy en una situación peor que en pleno conflicto entre ambos, incluso en su escenario más negativo para ambos (retenciones móviles para el campo, y retenciones fijas en el caso del gobierno).
Por otra parte, en los primeros meses del año (primer trimestre y buena parte del segundo trimestre), el ritmo de crecimiento en los precios se había visto acelerado, llegando la tasa de inflación minorista a superar el 30% interanual, lo cual produjo un deterioro significativo en el tipo de cambio real, afectando en buena medida a la industria nacional.
La incertidumbre externa e interna afectó a la demanda doméstica de Argentina (la demanda externa también fue afectada por la crisis), produciendo una fuerte desaceleración inflacionaria.
En este contexto y ante la necesidad de recomponer las cuentas fiscales y la situación de competitividad de la economía argentina, el gobierno argentino y el BCRA decidieron que la moneda estadounidense se fortalezca en relación al dólar a un ritmo mucho mayor que el observado hasta el momento.
Con este panorama más claro, la pregunta que surge de un modo inevitable es ¿Hasta dónde puede llegar el tipo de cambio en Argentina?
Las versiones publicadas por el “El Cronista” acerca de la evolución del dólar en Argentina es que, desde el gobierno, existe la voluntad de que la divisa norteamericana alcance los $ 4,00, siguiendo un sendero de crecimiento gradual.
La concreción de esta posibilidad implicaría un alza del 15,3% del tipo de cambio que, dependiendo con la velocidad en que se realice, daría lugar a una interesante ganancia.
En este sentido, es necesario poner en alerta que la expectativa de que el dólar en Argentina pudiera ir mucho más allá de los $ 3,50 implica un riesgo para el sistema financiero argentino ya que incentiva a los ahorristas a retirar su dinero de las entidades bancarias y recurrir al dólar como refugio seguro.
Visto de este modo, la decisión de acomodar el tipo de cambio para mejorar la competitividad del peso argentino, daña uno de los valores que más se había resaltado en relación a la intervención del BCRA en el mercado cambiario como lo era la estabilidad del tipo de cambio.
A pesar del riesgo que implica la decisión de depreciar el tipo de cambio, el BCRA tiene capacidad como para controlar su evolución, lo cual brinda un cierto grado de previsibilidad. De todos modos, sería un gran aporte a la confianza del mercado que se procure una evolución muy lenta del tipo de cambio de modo tal de no generar incentivos peligrosos para apostar a favor del dólar.
Por último, es necesario realizar una mención particular a la potencial mejora fiscal generada por la depreciación cambiaria. Si bien un dólar más depreciado, genera un incremento de la recaudación en pesos producto de las retenciones a las exportaciones y derechos de importación, también genera una mayor necesidad de recaudación en términos de pesos para hacer frente al cumplimiento del programa financiero (en 2009, las obligaciones por la deuda denominada en dólares, supera los US$ 8.000 millones). Ello hace que el impacto positivo de la depreciación cambiaria quede reducido significativamente.
Va quedando en claro, que ante esta situación crítica por la que atraviesa la economía argentina, el tipo de cambio es uno de los instrumentos que utilizará el gobierno para recomponer la salud de la economía argentina.
¿Puede llegar el dólar a los $ 4 en 2009? Posiblemente sí, pero ello estará muy condicionado a que no se generen presiones inflacionarias ni a que se incrementen las turbulencias en el mercado doméstico que puedan poner en riesgo la estabilidad cambiaria.
Así, con las cartas sobre la mesa, y siempre considerando el nivel de riesgo que implica toda apuesta financiera en Argentina, los activos en dólares ganan atractivo como estrategia de inversión.

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Devaluación del real en Brasil…¿Más problemas para Argentina?

Nota de la Editora : la fuga de capitales de Brasil desde mediados de año provocó una fuerte suba de la moneda estadounidense. El Banco Central de Brasil, que desde hace cinco años no operaba sobre el mercado ‘spot’ de divisas (opera sobre futuros), el miércoles volvió a hacerlo. Se crea un gran problema para la Argentina por la pérdida de competitividad de sus exportaciones hacia Brasil, y el riesgo de comenzar a ver el mercado argentino inundado de productos brasileros. Más ojotas para el verano. Los argentinos, les inundarán las playas. Me pueden dejar sus comentarios en paola@latinforme.com

El agravamiento de la crisis ha llegado a Latinoamérica y está sacudiendo sus mercados, siendo Brasil la principal víctima. Así como en tiempos de bonanza en Brasil se producía un fuerte flujo de dólares que ingresaban al país, lo cual derivó en una fuerte apreciación de su tipo de cambio nominal, la crisis actual está produciendo que los inversores desarmen bruscamente sus carteras en dicho país, generando una fuerte demanda de dólares.
Desde que alcanzó su nivel mínimo el 4 de agosto de este año cuando cotizó a R$ 1,556, el dólar comenzó a ganar terreno frente al real llegando a rozar los R$ 2,50. Esta situación hizo que el Banco Central de Brasil cambiara su postura, y luego de cinco años de mantenerse al margen, comenzó a intervenir en el mercado de divisas con el objetivo de evitar que el dólar siga disparándose (entre estos dos niveles extremos, la cotización se incrementó en más de un 60% en sólo dos meses).
Esta fuerte devaluación del real en Brasil no generó temor en el mercado porque el mismo sabe que el Banco Central de Brasil tiene capacidad para intervenir en el mercado de divisas y controlar la disparada del dólar. De hecho, el Banco Central de Brasil, cuenta con US$ 208.000 millones en reservas internacionales.
Más allá de ello, la fuerte volatilidad de la cotización del dólar en Brasil genera preocupación en el gobierno por los efectos negativos que ello produce para los negocios y para las inversiones en el país.
Pero no solamente Brasil está preocupado con la disparada del dólar y el fuerte debilitamiento del real. Argentina, que mantiene una estrecha relación comercial con Brasil, también lo está, ya que esta situación puede profundizar el déficit comercial que Argentina tiene con el país vecino y que no ha podido revertir a pesar de la fuerte apreciación que el real había experimentado en el último tiempo. En el acumulado de los primeros meses del año, el déficit comercial que Argentina tiene con Brasil asciende a US$ 3.850 millones.
La preocupación por el sistemático déficit comercial que Argentina tiene con Brasil es un tema de debate entre ambos gobiernos que vienen trabajando en dicho sentido para intentar reducir los desbalances comerciales.
Vale aclarar que el deterioro de la competitividad de Argentina se ha venido produciendo incluso mientras el real se apreciaba fuertemente. Es que la elevada tasa de inflación que sufre Argentina (de la que varios analistas han llegado a ubicarla por encima del 30% interanual en su peor momento), golpeó sensiblemente al tipo de cambio real. Ahora con la devaluación nominal del real, la situación se agravó más aún.
Con la fuerte devaluación del real, tanto los exportadores argentinos como las empresas productoras de bienes y servicios transables, se verán afectadas por el deterioro relativo en su competitividad. Y, entre ellos, con la cercanía del verano, la preocupación del sector empresario vinculado al sector turismo en Argentina está en aumento, y ello hace recordar épocas pasadas en donde Brasil representaba una dura competencia.
Pero la pérdida de competitividad relativa no es la única preocupación del gobierno argentino por lo que está ocurriendo en Brasil. El abaratamiento relativo de Brasil genera un mayor atractivo para las inversiones directas, lo cual probablemente le quitará inversores a la Argentina. Por estos momentos una automotriz estaba decidiendo entre ambos países para instalar una planta para producir uno de sus modelos.
La volatilidad en Brasil y los temores a un efecto contagio en Argentina, limitan aún más la posibilidad de que el país pueda retornar a los mercados financieros internacionales para obtener financiamiento, ello a pesar de que se concrete el pago al Club de París y el acuerdo con los holdouts.
Ante este panorama: ¿Qué está haciendo el gobierno argentino frente a esto? En primer lugar, el alza en la cotización del dólar en relación al peso argentino puede estar estrechamente vinculada a lo que ocurre en Brasil. El dólar en Argentina está cotizando en estos momentos a $ 3,24, cuando hace sólo dos semanas lo hacía a $ 3,12.
Para apoyar esta idea basta con recordar que en el último episodio de turbulencia, cuando la cotización del dólar en Argentina superó los $ 3,20, el BCRA intervino fuertemente en el mercado de divisas y llevó su cotización a 3,04, para de este modo, evitar que se generen presiones inflacionarias.
Desde el gobierno, también se está trabajando en generar medidas que eviten el impacto de la devaluación del real brasileño sobre la balanza comercial, principalmente, buscando proteger a la industria local de un posible aluvión de importaciones.
Es probable que la idea que está en el aire de implementar medidas para incentivar la repatriación de capitales, sea otra iniciativa que responda a buscar mitigar los efectos negativos tanto de la crisis como de la volatilidad en Brasil.
Si bien estas medidas pueden ayudar a mitigar los efectos de la fuerte devaluación del real brasileño, el gobierno argentino debe realizar un mayor esfuerzo para fortalecer a la economía contra posibles shocks adversos. La búsqueda de reducir la dinámica inflacionaria puede generar un mayor beneficio para los sectores transables que la simple devaluación nominal de la moneda. Además, el fortalecimiento del superávit fiscal, mediante la moderación del gasto público, puede contribuir tanto para reducir las presiones inflacionarias como para fortalecer a la economía y reducir las necesidades de financiamiento.
La devaluación del real brasileño produce, sin dudas, un impacto negativo sobre la economía argentina, pero lo principal para Argentina es enfocarse en aquellos factores internos que deterioran su competitividad y atractivo frente a Brasil.
Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

Horacio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe diariamente el Latinforme Diario

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