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Crece la economía de EEUU pero la recesión no ha terminado

Crece la economía de EEUU pero la recesión no ha terminado

Crece la economía de EEUU pero la recesión no ha terminado “Nos queda un largo camino que recorrer para la plena recuperación económica”, dijo Barack Obama, presidente de EEUU luego de conocerse el dato de crecimiento de la economía.

Por primera vez desde el 2008, la economía estadounidense volvió a crecer. En el tercer trimestre la economía creció a una tasa de 3,5%, el ritmo más fuerte desde igual período de 2007. ¿Los factores que explican dicha recuperación? La mejora en el nivel del gasto del consumidor y la inversión para la construcción de casas. Si bien aún no lo ha confirmado así la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas, de este modo, para los términos técnicos, la economía de los EEUU deja atrás la recesión económica ¿Y con ella deja sus problemas?

Si uno se concentra únicamente en el dato de crecimiento, no se puede negar que es positivo, e incluso ha superado los pronósticos ya que el mercado esperaba una recuperación de la economía estadounidense un poco más débil. Un crecimiento de entre el 3,2% y 3,3% era el apuntado por el mercado. Pero para darle vuelo a nuestra esperanza de estar frente al comienzo de la recuperación de la economía americana, hay que ir al detalle y analizar qué hay detrás de su recuperación.

A pesar del entusiasmo del presidente estadounidense, muchos analistas mantienen sus reservas sobre la fuerza de la recuperación. Para Marc Jourdier de AFP: “EEUU sale técnicamente de la recesión, sin despejar las dudas sobre su economía”, teniendo en cuenta las múltiples dudas que el mercado está mostrando sobre la consolidación de la recuperación.

En la visión de John Authers del Financial Times: “La economía crece pero las penas permanecen”. Catherine Rampell en New York Times reflejaba en un artículo la visión de los economistas que apuntaban a la finalización de los programas de estímulo para el sector automotriz e inmobiliario que se sumarán a los problemas laborales para hacer pensar que la recuperación puede durar.

Volviendo al análisis de la recuperación del crecimiento estadounidense, se ha puesto en evidencia que las familias siguen siendo el sostén de la economía y a pesar del golpe que les significó la crisis, que les ha hecho perder una parte significativa de sus riquezas (lo cual condiciona el consumo futuro), siguen demostrando su capacidad para impulsar el crecimiento económico. Pero a pesar de la recuperación del consumo en el tercer trimestre del año, desde el mercado ya se anticipa una recaída del mismo producto por la baja de la confianza de los hogares ante el aumento del desempleo.

Si las familias tienen problemas laborales, entonces no podemos ilusionarnos con la continuidad de la recuperación del consumo familiar. Por eso nos interesará responder esta pregunta: ¿Qué ocurre con el desempleo en los EEUU? Christina Romer, presidenta del consejo de asesores económicos de la Casa Blanca recordaba que: “La reversión de los cruciales indicadores de los mercados laborales, tales como la tasa de desempleo, normalmente se produce luego de la reanudación del crecimiento”. Por estos momentos, la tasa de desempleo alcanza al 9,8% de la Población Económicamente Activa (PEA) y es la tasa más alta desde 1983. Lo más probable es que para lo que reste del año, el desempleo en lugar de descender, alcance los dos dígitos, y dependiendo cómo afecte esta situación a las expectativas de las familias es que torcerá la dinámica del consumo o permitirá que mantenga la expansión iniciada.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner mostró su moderación sobre la evolución de la economía por los problemas que aún enfrentan las familias: “El desempleo se mantiene inaceptablemente alto para cada persona desempleada, para cada familia que enfrenta un embargo, para cada pequeña empresa que no logra un crédito, la recesión se mantiene viva y aguda”.

¿Por qué puede seguir en alza el desempleo? Las empresas aún no están dispuestas a contratar más trabajadores y la tasa de crecimiento del empleo no alcanza a compensar el aumento de los individuos que pretenden ingresar al mercado laboral. Es que las empresas no contratarán más trabajadores hasta que la recuperación sea lo suficientemente sólida como para justificar tal decisión. Y si esperamos fortaleza en la recuperación de la economía, desde la Reserva Federal no vienen buenas noticias, ya que la entidad responsable de la política monetaria en los EEUU estimó recientemente que el crecimiento no será tan fuerte como para hacer bajar el desempleo en 2010.

Dijimos que el sector inmobiliario ha aportado positivamente a este 3,5% del PBI, pero ¿Podemos pensar en que seguirá sumando al crecimiento económico en los próximos meses? El sector inmobiliario ha recuperado actividad pero en una parte, gracias al estímulo temporal del gobierno estadounidense. La caída inesperada del 3,6% en las ventas de viviendas nuevas del mes de setiembre, muestra la frágil situación del sector. Encima el sector financiero no está realizando su aporte para generar demanda, una demanda que lejos está de estimularse por los problemas de fragilidad laboral antes mencionados y de incertidumbre en el contexto económico.

Hablando del sistema financiero, debemos prestar atención a lo que pueda ocurrir en los próximos meses más allá de los avances regulatorios. El sistema financiero estadounidense aún puede depararnos alguna sorpresa. En el año las quiebras bancarias se cuentan hasta el momento en 106, pero no será este el número total de entidades bancarias que hayan dejado de existir en este 2009.

Si consideramos el crecimiento observado en el PBI del país del norte en función de los intereses latinoamericanos, no existe demasiado margen para el entusiasmo. Es que la fragilidad de dicha recuperación y los riesgos de reversión que aún persisten, no hacen esperar un efecto benéfico sobre las economías latinoamericanas, y en especial para México, de significación.

Para colmo de males, la apreciación cambiaria de las monedas latinoamericanas ha deteriorado su competitividad relativa respecto a la economía americana, lo cual disminuye aún más las expectativas de crecimiento en la región a partir del sector externo.

Creo que aún es prematuro descorchar y celebrar el fin de la crisis tanto para Latinoamérica pero principalmente para los EEUU. La crisis por sus características no acabará tan fácilmente y el tiempo conjuntamente con decisiones prudentes, es el que determinará la consolidación de la recuperación. Sólo queda esperar ya que no hay más margen para nuevos planes de estímulo económico cuyo principal efecto podría ser el aumento del riesgo de una nueva crisis, aunque esta vez, desde las cuentas fiscales.

Horacio Pozzo

Horacio Pozzo es Magister en Economía por la Universidad de La Plata, Argentina y editor del Curso Economía Básica para Inversores, para aprender a invertir en función de la economía.

Cómo es la nueva regulación financiera de EEUU

Cómo es la nueva regulación financiera de EEUU

Cómo es la nueva regulación financiera de EEUU
29 Octubre 2009 “Ningún sistema financiero puede trabajar efectivamente si las instituciones financieras y los inversores operan con la creencia que el gobierno actuará para protegerlos de las consecuencias de sus fallas”, Barack Obama, presidente de los EEUU.
La crisis financiera originada en el mercado de hipotecas subprime de los EEUU ha tenido hasta el momento como ganadores a las principales instituciones financieras de los EEUU (a excepción de Lehman Brothers), como el Citi (NYSE:C) o el Bank of America (NYSE:BAC), que han logrado salvar su cabeza gracias a los impuestos de los contribuyentes. Esta situación no es perdonada por los estadounidenses y es por ello que el gobierno de Obama debe actuar para demostrar que está a favor de los consumidores financieros y contribuyentes del país.

En la búsqueda de convencer y agradar, la reforma del sistema financiero estadounidense sigue avanzando, y todos esperan que lo haga en el sentido correcto. Del éxito en la reforma regulatoria, dependerá que no se genere una futura crisis en los EEUU a través de la operatoria de las entidades financieras, aunque esto no despeja el horizonte de amenazas.

El día martes no fue un día más para la reforma del sistema financiero de EEUU. Se presentó el proyecto para enfrentar el riesgo sistémico en la economía, iniciativa que incluye la aprobación de una medida que expondrá a los fondos de cobertura a un mayor escrutinio. La iniciativa concedería vastos poderes a un nuevo consejo regulatorio, a la Reserva Federal y a la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos (FDIC, por su sigla en inglés) para vigilar y enfrentar riesgos a la estabilidad económica planteados por compañías financieras con dificultades.

La nueva regulación prevé una actitud más preventiva para evitar dolores de cabeza que cuesten varios miles de millones de dólares. Según la nueva regulación, toda firma que se considere, tenga capital insuficiente, puede ser reestructurada o incluso cerrada por los reguladores. El tema aquí pasa por la adecuada medición que puedan realizar los reguladores, que no deben ni subestimar ni sobreestimar el nivel de suficiencia de capital de las firmas. ¿Eso se puede asegurar a través de algún tipo de regulación? El componente subjetivo en estas evaluaciones puede ser un factor determinante a la hora de considerar si una entidad tiene problemas de capitalización. Al menos se debe reconocer que es una buena iniciativa.

El desafío para la nueva regulación pasa por tener equilibrio y capacidad de acción inmediata. La regulación debe ser efectiva para controlar que el sistema financiero y sus instituciones componentes, no se excedan en la toma de riesgos, pero tampoco la acción reguladora debe ahogar el desarrollo y crecimiento del sistema financiero.

Un elemento importante que agrega la propuesta de regulación es que la mala administración de las entidades financieras puede poner en riesgo la estabilidad de los altos cargos. De hecho, en aquellas entidades en las que el nivel de capitalización resulte insuficiente, poniendo en riesgo su solvencia, sus ejecutivos podrían ser despedidos (con posible pérdida de prestigio). Entre otras medidas para evitar la toma de riesgo excesiva la regulación buscará limitar tanto las posiciones riesgosas como los incentivos para tomar dichas posiciones: es así que la regulación limitará las exposiciones de crédito, así como también los salarios y bonos (limitando de este modo los incentivos a las decisiones cortoplacistas de los ejecutivos bancarios).

Para la nueva regulación, el tamaño sí importa. Desde el gobierno de los EEUU se prefiere que no existan entidades financieras demasiado grandes para caer. La triste experiencia de Lehman Brothers, ha demostrado que no es posible dejar caer a una institución financiera de gran tamaño sin esperar consecuencias profundas y duraderas sobre el sistema financiero.

Y como no existe demasiado margen de acción cuando una entidad de gran tamaño está en problemas, lo mejor que se puede hacer desde el punto de vista regulatorio y de supervisión es aumentar las evaluaciones sobre la salud de dichas entidades. En este sentido, la Reserva Federal podría limitar e incluso bloquear las adquisiciones de entidades financieras para evitar que alcancen un tamaño excesivo.

“Es muy importante que alcancemos un acuerdo sobre una reforma comprensiva tan rápido como sea posible para que se pueda restaurar la confianza entre los contribuyentes americanos y también en el resto del mundo”, decía Obama. El mensaje es claro: hay que actuar de manera convincente pero también, lo más rápidamente posible.

Y para convencer, se le debe asegurar al contribuyente que los costos de las crisis no sean asumidos por ellos. Para no cargarle la responsabilidad al contribuyente, la reforma buscaría llevar el costo de los futuros esfuerzos de estabilización financiera hacia la industria, al obligar a las firmas financieras con más de US$ 10.000 millones en activos, a pagar por cualquier pérdida ocasionada por las acciones de la FDIC para resolver los problemas de las firmas debilitadas.

¿Qué nos puede deparar el sistema financiero estadounidense luego de la reforma regulatoria? Encontraremos un marco regulatorio más estricto que haga especial foco en las entidades de mayor tamaño de las que se creía, tenían una mayor capacidad de autorregulación. También nos vamos a encontrar con entidades que pueden alcanzar hasta un cierto tamaño más allá del cual la regulación no les permitirá crecer.

Con la reforma de la regulación del sistema financiero estadounidense, el gobierno de Barack Obama está atacando uno de los principales frentes que pueden dar lugar a un futuro foco de crisis el cual puede originarse por diferentes factores tales como burbujas especulativas o por actitudes de toma de riesgo excesivas no limitadas por la regulación como la generación de nuevos activos financieros del tipo subprime.

Pero no debería estar tranquilo el presidente Obama y creer que con esta regulación (en caso de llegar a ser eficaz), se despejó el horizonte de posibles crisis. Los problemas fiscales, con el fuerte crecimiento del endeudamiento público y el tema de la reforma en el sistema de salud (que se combinan con otros factores para debilitar aún más al dólar), son elementos que amenazan la estabilidad de la economía en el mediano plazo.

Probablemente la reforma regulatoria limite el valor de las entidades financieras en los EEUU al restringir sus posibilidades de crecimiento y con ello, estas entidades perderán atractivo para los inversores. ¿Dónde estarán de aquí en más las oportunidades de inversión? Desde Valor Global , los inversores que han confiado en nuestras recomendaciones de inversión, están disfrutando de una extraordinaria rentabilidad en sólo cuatro meses.

Horacio Pozzo

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Las economías desarrolladas siguen a las subdesarrolladas: el inevitable desenlace

Las economías desarrolladas siguen a las subdesarrolladas: el inevitable desenlace

Las economías desarrolladas siguen a las subdesarrolladas: el inevitable desenlace
14 Octubre 2009

Las economías desarrolladas están viviendo, producto de la crisis que ellos mismos crearon, en carne propia todos los padecimientos de las economías subdesarrolladas. Quizás sea ilusorio pensarlo, pero puede que esta experiencia los ayude a comprender mejor la realidad de los países emergentes para de este modo apoyarlos en el logro del desarrollo económico.

En estos momentos, el gobierno de una gran economía mundial no puede ocultar la enorme preocupación que le generan dos amenazas puntuales: el riesgo de insolvencia y el riesgo de sufrir un episodio de hiperinflación. Claro, no son los únicos riesgos a los que está expuesta esta economía, pero ciertamente son los dos que tienen mayores posibilidades de llevarla a una situación de catástrofe. Lo cierto es que en relación a la deuda pública bruta, en estos momentos la deuda asciende al 82% del PBI.

Esta economía a la que me estoy refiriendo es la economía estadounidense. ¿Sorprendido? Probablemente si ahonda en la realidad de la economía norteamericana encontrará que no existe demasiado margen para la sorpresa. Los desequilibrios que ha sufrido la han llevado a una situación límite. Los déficits gemelos (fiscal y externo) y una economía descontrolada y falta de regulación, con una extrema debilidad en el sector financiero, la han llevado a una situación límite de la que no le será fácil salir.

La crisis financiera, que las fallas regulatorias y la permisividad del gobierno estadounidense ha permitido que se generara, está teniendo mayores consecuencias que las estimadas en un principio. Cuando todavía no ha logrado salir de la crisis, la economía estadounidense se encuentra con un déficit fiscal que ronda el 10% en términos del PBI y que no logrará reducirse significativamente en el corto plazo. El resultado de los problemas fiscales se traduce a un nivel de deuda pública camino al 100% en términos del producto, un nivel ciertamente difícil de sostener. Con una economía en crisis, la credibilidad del dólar se encuentra por el piso.

La situación es grave aunque no todos la ven así. El nivel de confusión sobre la verdadera situación de la economía estadounidense y los riesgos emergentes derivados son tales que por un lado encontramos a la mayoría de los economistas de EEUU celebrando el fin de la recesión en aquel país. En el otro extremo del mundo encontramos opiniones como la siguiente de Miaojie Yu, del Center for Economic Research-National School of Development (Universidad de Pekín) acerca de los actuales desequilibrios que afectan a China y EEUU: “China no tiene por qué satisfacer las necesidades financieras de EEUU”.

Resulta preocupante escuchar opiniones como las de Miaojie Yu, como si China no fuera consciente de las terribles consecuencias que para sí misma puede tener dejar de financiar los desequilibrios de la economía estadounidense. Un viejo refrán dice “La culpa no la tiene el chancho sino el que le da de comer”, y en este sentido, China debe hacerse responsable y cooperar para encontrar una salida a la problemática estadounidense. De todos modos, de alguna manera va a tener que pagar por sus errores.

¿Qué es lo más preocupante en la economía de EEUU, el riesgo de insolvencia o el riesgo de hiperinflación? Ciertamente el riesgo de insolvencia en la economía de EEUU es relativo, ya que en definitiva toda la deuda del gobierno estadounidense está denominada en “moneda local” por lo que en última instancia, puede resolver el problema imprimiendo dinero. Claro que no es una alternativa sana y ciertamente puede provocar consecuencias negativas tan graves como el mismo default, pero al menos se cuenta con una alternativa para evitarlo.

Analizando la deuda pública, no sólo debe preocupar su nivel actual sino su evolución esperada. En relación a ello, en poco tiempo más superará el 100% en términos del PBI, pero hay algo más preocupante y se vincula al incremento en el déficit fiscal esperado como consecuencia del deficitario sistema de salud pública. Las proyecciones elaboradas por los técnicos de la Oficina Presupuestaria en relación al déficit fiscal y a la deuda pública en los próximos años, son realmente alarmantes.

¿Por qué se habla de riesgo de hiperinflación en la economía estadounidense? Los riesgos hiperinflacionarios si bien en estos momentos están relativamente contenidos, existen y están vinculados al exceso de liquidez con que se encontrará la economía estadounidense en los próximos meses.

La crisis obligó a la Fed a inundar el mercado de dólares que fueron absorbidos por el sediento mercado. Pero la recuperación económica generará una reversión de la preferencia por la liquidez del mercado y nos encontraremos con un gran exceso de dólares que nadie deseará y que obligará a la autoridad monetaria a quitar con la mayor rapidez posible toda la liquidez excedente.

Pero los factores que producirán la caída en la demanda de dólares en los próximos meses no se agotan en lo que les acabo de comentar. Existe un problema tan grave como el anterior y que se relaciona con el menor deseo que genera la moneda estadounidense como divisa de reserva. Muchas economías se están rebalanceando la composición de sus reservas internacionales en contra del dólar estadounidense, presionándolo hacia la baja. Según Libertad Digital, a comienzos del año 2009, China tenía bonos americanos por US$ 801.000 millones. En junio, la cifra había descendido hasta los US$ 766.000 millones y la tendencia continúa. O sea, no solamente ha dejado China de adquirir activos estadounidenses sino que además ahora se está desprendiendo de parte de los mismos. El riesgo de una escalada inflacionaria en EEUU puede además acelerar la huida generalizada del dólar.

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¿Qué hace mientras tanto el gobierno de Barack Obama? El recientemente premiado con el premio Nobel de la Paz, no parece tener reparo en los gastos del gobierno, y aprovechando la buena nueva, decidió celebrarla enviando en “secreto” 13.000 soldados a Afganistán. Con esta política internacional, Obama ciertamente está aumentando las posibilidades de perder la guerra económica que llevará a la ruina a los EEUU.

¿Cómo podrá resolver EEUU sus desequilibrios y evitar un colapso que vuelva a golpear a la economía mundial? Sin dudas, la economía estadounidense por sí sola, poco podrá hacer. Disciplina y mucho timing de parte de EEUU, y coordinación y cooperación, con el resto de las economías, para reducir los desequilibrios. El G20 parece ser un buen ámbito para el compromiso de las principales economías mundiales, pero dicho compromiso se debe traducir en acciones concretas y no quedar en un simple palabrerío. Ya no puede China seguir creciendo a costa de los fuertes déficits de la economía estadounidense, ni el resto de las economías desarrolladas sostener sus elevados niveles de deuda. Las economías no pueden seguir políticas económicas en beneficio propio sin considerar si ello profundiza o no los desequilibrios globales existentes.

Mientras graves riesgos amenazan a la economía estadounidense, el resto del mundo no puede estar ajeno. La economía mundial ha entrado en una etapa en donde las políticas económicas no se pueden decidir a nivel país. La necesidad de cooperación y coordinación es la única alternativa que puede evitar una crisis superior a la subprime en donde no serán los mercados los que estarán en problemas, sino directamente las principales economías desarrolladas. ¿Tendrá EEUU, China y las principales economías, la capacidad suficiente como para eludir este gran foco de crisis que emerge en el horizonte?

Horacio Pozzo

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La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial ¿Qué es más importante: los grandes desbalances existentes en la economía mundial o los problemas en la regulación del sistema financiero internacional? Esta pregunta que formulo aquí no es un pensamiento, sino que es la discusión inicial que surgiera en la reunión del G-20 entre el presidente de los EEUU, Barack Obama y la canciller alemana Angela Merkel. Mientras Obama priorizaba el abordaje de los desequilibrios como tema clave, Merkel pedía concentrar las fuerzas en las reformas regulatorias.

Seguramente ud. antes de leer este artículo y sin dudarlo, diría que lo más importante, en caso de tener que poner prioridades, es dar una respuesta regulatoria inmediata a la indisciplina de los mercados que ya están nuevamente haciendo de las suyas y buscando aumentar la rentabilidad sin importar los riesgos incurridos.

La política fiscal salió al rescate de las economías castigadas por la crisis financiera internacional y a través de los programas de estímulo económico buscó limitar dentro de lo posible este mal momento. Pero como se dice comúnmente, “nada es gratis en la vida”, luego de la crisis volverá para pasarle “la cuenta” a las economías.

Los memoriosos recordarán que la crisis de Latinoamérica de la década del 80´ se produjo a partir de la elevada carga de la deuda externa. Las economías, comandadas en su mayoría por gobiernos militares, aprovecharon la oferta de crédito de los grandes bancos europeos y estadounidenses, con un extremadamente elevado volumen de recursos producto de los depósitos que los países petroleros hacían de sus ingresos.

“Los problemas de la deuda pública es un tema de países subdesarrollados”, se solía escuchar hasta hace muy poco tiempo. Es que la raíz del problema, según los especialistas internacionales, era la indisciplina de gobiernos que no lograban poner en orden las cuentas tanto por incapacidad como por ineficiencia en el aparato estatal y hasta por corrupción.

La crisis nos ha demostrado que en esencia, no existen demasiadas diferencias entre países desarrollados y en desarrollo. Sólo la situación por las que atraviesan las economías condiciona el comportamiento de los gobiernos. Siguiendo este pensamiento, no nos tendrían que haber asombrado varias situaciones ocurridas en el mundo desarrollado durante esta crisis y que son típicas de economías en desarrollo: los corralitos financieros a la “Argentina”, las cuasimonedas en California, la estatización de pasivos privados.

El mundo desarrollado está cerca de dejar atrás la dolorosa crisis subprime, pero no de dejar atrás los problemas, ya que se debe preparar a un nuevo desafío: recomponer la situación fiscal de las economías y enfrentar la pesada carga que les impondrá el incremento de la deuda pública.

Mientras el Fondo Monetario Internacional (IMF), sigue empecinado en sugerir la aplicación de políticas de estímulo fiscal para acelerar la salida de los países desarrollados de la situación de recesión en la que se encuentran, el stock de deuda pública de estos países sigue en continuo ascenso lo que ha comenzado a despertar voces de advertencia sobre lo que puede llegar a ocurrir.

En mis artículos es muy común que critique la política económica de Venezuela, y motivos no creo que me falten para ello. Pero hay algo que debo reconocer es que a pesar del derroche de recursos petroleros que Chávez ha hecho en el país, su indisciplina para con el gasto público no lo ha llevado a un irracional incremento de la deuda pública que representaría para el país un pasaje directo hacia una crisis (la cual entiendo que de todos modos tendrá lugar en Venezuela por las altas inconsistencias de política económica). La deuda pública de Venezuela apenas supera el 20% en términos de su Producto Bruto Interno (PBI) y se espera que alcance 21,2% hacia finales de 2010. Los países latinoamericanos muestran en líneas generales, niveles de deuda pública sostenibles en términos del PBI, variable que sirve para determinar la capacidad de generación de riquezas de un país (Brasil y Colombia, por ejemplo, observan una deuda del 42,5% y 47,8% en términos del PBI, respectivamente).

Totalmente diferente es lo que está ocurriendo en buena parte de los países desarrollados. En Inglaterra, la deuda pública se ubica actualmente en torno al 54,8% de su PBI. Para peor, las proyecciones para 2010 anticipan que la deuda pública bruta en Inglaterra alcanzará al 66,9% del PBI.

Pero si le preocupa el volumen de deuda de Inglaterra, debo decirle que aún no les cuento lo peor. Tomemos un respiro y veamos estos números de deuda pública a PBI que surgen de las estadísticas del FMI: Francia tiene una deuda pública del 74,9% (80,3% se espera que llegue a fines de 2010), Alemania 79,4% (86,6% para 2010), Italia 115,3% (121,1% para 2010), EEUU 86,98% (97,5% para 2010) y Japón 217,2% (y 227,4% en 2010).

El incremento en la deuda pública de las economías desarrolladas ha sido realmente asombroso. En un artículo en Cinco Días, Marcos Ezquerra comenta el asombroso caso de España que ha pasado a tener una deuda del 36,2% del PBI en 2007 al nivel actual cercano al 60% en términos del producto.

¿Se pueden pensar que estos niveles de deuda son sostenibles? La reputación con la que cuentan las economías desarrolladas les da por el momento margen para convivir con estos niveles de deuda que hubieran desatado ya mismo una crisis en economías emergentes. Pero el capital reputacional con el que cuentan las economías es efímero y debe ser reforzado con un cambio urgente en la política fiscal que tienda a revertir los déficits de manera urgente.

Kenneth Rogoff, quien fuera economista jefe del FMI, se animó a anticipar la próxima crisis: “Es muy probable que la deuda pública sea el detonante de la siguiente crisis”.

Los gobiernos de los países desarrollados se encuentran actualmente en una dura encrucijada. Las advertencias realizadas por personalidades como Rogoff chocan con la necesidad de mantener una política fiscal expansiva para sostener la recuperación económica. Una política fiscal que busque achicar el déficit puede llevar a las economías a revertir la recuperación para volver a un contexto recesivo. En este contexto toma mayor valor el pedido de Obama de enfrentar los desequilibrios globales y pedir un mayor compromiso a países como China que tienen la capacidad de contribuir al equilibrio global.

Imagino que habrá que esperar hasta el 2010 en donde la recuperación haya comenzado a tomar fuerza para saber qué dirección tomarán los países desarrollados en el manejo de la política fiscal. Si bien la coordinación de políticas a nivel internacional sería el mejor resultado, al menos considero que sería positiva alguna señal de disciplina fiscal por parte de las economías más comprometidas.

Una reflexión final: el hombre es el único animal que tropieza dos veces (y muchas más) con la misma piedra. Como si fueran conejitos de india, los países subdesarrollados advirtieron con su experiencia pasada, muchas de las situaciones por las que está atravesando el mundo desarrollado que no ha sabido capitalizar la experiencia ajena. ¿Soberbia o incapacidad? ¿Cuándo les “sugerirá” el FMI a estas economías que cuiden la disciplina fiscal como lo hizo con los países latinoamericanos?

Horacio Pozzo

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Un nuevo negocio financiero en EEUU

Un nuevo negocio financiero en EEUU

Un nuevo negocio financiero en EEUU “Lamentablemente, hay gente en la industria financiera que está malinterpretando este momento. En vez de aprender las lecciones de Lehman y de la crisis de la cual aún nos estamos recuperando, prefieren ignorarlas”, Barack Obama en su discurso por el aniversario de la quiebra del gigante financiero.

Los ejecutivos bancarios no solamente estaban aburridos en el último tiempo con la estabilización de la crisis y el poco volumen de negocios de sus entidades, sino que habían comenzado a sentir preocupación por los flacos bonus de fin de año que recibirían. El sueño de un gran yate y un avión privado de última generación, tendrían que ser sustituidos por, quizás, una pequeña embarcación y por una avioneta a no ser que surjan nuevas ideas para recuperar la rentabilidad perdida.

Si hay algo que deben aprender los reguladores del sistema financiero es que la ambición del mercado por las ganancias hace que las crisis no sirvan de lección para su disciplinamiento. Los beneficios de las posiciones riesgosas resultan demasiado atractivos como para mantener la indiferencia y la utilidad marginal que producen los beneficios pareciera ser creciente.

El sistema financiero (ni los grandes hombres de negocios que lo conforman), no repara en el daño causado a la economía, en la que produjo una fuerte destrucción de riqueza de familias que han dedicado toda una vida para asegurarse su retiro, ni tampoco en el ejército de desocupados que apenas pueden asegurarse la subsistencia. La ambición por la rentabilidad se plantea como un objetivo a lograr a cualquier precio.

Cuando aún la regulación del sistema financiero estadounidense sigue luchando por reformarse para responder a la crisis pasada, esto es, para corregir los errores que permitieron la crisis, el sistema financiero ya le sacó ventaja y se está volviendo hacia la carrera por la rentabilidad con nuevas ideas.

La habilidad del mercado para saltear los obstáculos impuestos por la regulación hace necesario considerar que no alcanza con la propuesta de reforma de la regulación del sistema financiero para evitar crisis. Es necesario asegurar los mecanismos para que dicha regulación se adapte con la mayor velocidad a los cambios que se producen en los mercados financieros. Es una condición básica ya que de modo contrario, la regulación siempre correrá detrás por varios cuerpos de las innovaciones financieras.

Hasta hace poco, la vida de las personas no valía demasiado para el sistema financiero, hasta que descubrió que puede beneficiarse de los seguros que se arman en torno a ellas.

Los mercados le habían tomado el gustito a las ganancias abultadas que les permitiera disfrutar los diferentes activos tóxicos hasta el estallido de las subprime y es por eso que para rememorar viejas épocas, según The New York Times, se han enfocado en la titulización de los acuerdos a los que llegan aseguradoras y asegurados con respecto a los seguros de vida.

¿En qué consiste el negocio? Los banqueros están interesados en comprar acuerdos que cierran las entidades con sus clientes enfermos o más mayores. Se trata de que los titulares de la póliza la revendan por una cantidad determinada que depende de la expectativa de vida de cada uno. Así que si ud es uno de los asegurados, el hecho de saber que le queda poco tiempo de vida puede resultarle paradójicamente para sus seres queridos una muy buena noticia.

Con los seguros de vida en su poder, los banqueros pueden convertirlos en titulizaciones del mismo modo que se ha hecho con las hipotecas y otros tipos de deuda. Dichos títulos serán adquiridos por inversores que apuestan a la muerte de los asegurados.

El sistema resulta sin dudas perverso ya que cuanto más rápido vivan unos, mejor podrán vivir otros. Y si bien no se ha puesto en funcionamiento este mercado, ya que se encuentra en una etapa de estudio, el gran interés que ha despertado promete transformarlo en el nuevo fenómeno del sistema financiero norteamericano.

Lo que para los inversores puede representar una más que interesante oportunidad de ganancias, sembrará las semillas de una nueva crisis financiera a menos que esta vez, los reguladores puedan llegar a tiempo y frenar el desborde por el riesgo que el atractivo de las ganancias generará. Ya los técnicos en seguros afirman que este tipo de titularizaciones en torno a los seguros de vida, terminará provocando precios al alza en las pólizas, lo cual no hace otra cosa que perjudicar a los propios asegurados y afectar a un mercado que busca dar tranquilidad a las familias en casos de pérdida familiar.

Si uno deja volar la imaginación, puede anticipar todo el conjunto de nuevos activos que se podrán generar en torno a las titularizaciones de los seguros de vida. Incluso, la posibilidad para el asegurado de poder hacerse del dinero antes de que el trágico evento ocurra puede llevar a provocar un nuevo boom de consumo con fundamentos frágiles. La posibilidad de que un gran número de estadounidenses apuesten a los seguros de vida como una forma de hacerse de dinero inmediato no se debería descartar.

Lo bueno (por el momento) dentro de lo peligroso de la situación es que de los US$ 26 billones que mueve el mercado de seguros de vida en los EEUU, solamente US$ 500.000 millones pueden ser titularizados. De todos modos el riesgo está latente y no nos tendría que extrañar la reformulación de gran cantidad de seguros de vida para que puedan ser titularizables y atractivos, incrementando varias veces el negocio potencial, ello sin mencionar la numerosa cantidad de derivados que se pueden generar en torno a los seguros de vida.

Mientras el negocio de los seguros de vida está naciendo, la política monetaria, que mira hacia el crecimiento de la economía, sigue siendo expansiva generando un terreno fértil para el crecimiento de esta posible burbuja.

“Necesitamos reglas estrictas para evitar los riesgos sistémicos que nos arrastraron a una de las peores crisis”, decía Barack Obama. Pero mientras tanto la reforma por la regulación del sistema financiero sigue en medio del debate sin una inmediata resolución. ¿Reaccionarán los reguladores a tiempo para impedir el desarrollo de una nueva burbuja especulativa? Ante la cercanía de la crisis subprime, uno debería esperar que sí, pero la multiplicidad de veces que no lo han hecho, generan una gran duda y crecientes temores.

Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

Horacio Pozzo es Master en economía por la Universidad Nacional de La Plata.

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Las tarjetas subprime, la nueva amenaza en EEUU

Las tarjetas subprime, la nueva amenaza en EEUU

Las tarjetas subprime, la nueva amenaza en EEUU

Para que la economía norteamericana recupere la senda de crecimiento, el consumo de las familias es el elemento vital que debe ser estimulado. Pero hoy por hoy, las familias estadounidenses están con demasiadas preocupaciones como para pensar en consumir. Y una de las tantas preocupaciones son las deudas de consumo que se están tornando difíciles de cancelar, en un contexto en donde el uso de tarjetas es tan intenso que el plástico ya parece “goma”.

Uno de los elementos que ayudó a la recuperación de Argentina luego de la crisis del 2001 fue el estímulo al consumo mediante financiaciones. Las tiendas minoristas encontraron en el uso de las tarjetas y en las “cómodas cuotas”, la forma de reactivar la demanda. También los bancos encontraron en el segmento de créditos personales y con tarjeta de crédito, el nicho a explotar para volver al ruedo.

La generación de financiamiento mediante tarjetas de crédito es un recurso importante para el consumo en la economía estadounidense. Pero las esperanzas de reactivación de las financiaciones mediante el uso del plástico han chocado con la visión de la calificadora de riesgos Standard & Poor’s para este mercado en el que los créditos incobrables de tarjetas de crédito comenzarán a multiplicarse.

S&P cuenta con un índice de calidad de tarjetas de crédito, el cual mide los préstamos que los bancos no esperan que sean pagados. En el mes de julio, dicho índice cayó a 9,8% luego de alcanzar su récord máximo de 10,4% del mes de junio. Pero esta mejora en el índice de S&P no dejaba demasiado margen para el optimismo cuando se considera que sus factores explicativos han sido el cambio en el comportamiento de los consumidores que han optado por una actitud más precavida, y los dólares adicionales provenientes del plan de estímulo fiscal que fueron utilizados por las familias para pagar viejas deudas.

Si bien la economía estadounidense día a día va confirmando su lento y suave retorno hacia la senda de crecimiento, aún persiste el deterioro en el mercado laboral que sigue impulsando la tasa de desempleo al alza.

La mayor precariedad laboral es uno de los factores señalados a la hora de predecir el alza en los niveles de incobrabilidad de las tarjetas de crédito. El aumento del desempleo que en el mes de agosto alcanzó al 9,7% de la Población Económicamente Activa (PEA), en los EEUU, marcando su mayor nivel en 26 años, impactará en los resultados de las compañías de tarjetas de crédito como generalmente lo hace en situaciones similares.

Si la persistencia del desempleo es un elemento que puede complicar en parte el porcentaje de financiaciones incobrables, el aumento del mismo definitivamente agrava la situación. Y es precisamente un comportamiento ascendente del desempleo que S&P está anticipando y que probablemente alcance un nivel entre 10,4% y 12,7%, en los próximos 12 a 24 meses.

Las estimaciones realizadas sobre los resultados de este segmento crediticio hacen prever que las pérdidas de las tarjetas de crédito podrían trepar entre 10,5% y 13,0%, siguiendo la evolución del desempleo. Creo incluso que la situación podría agravarse aún más.

En este contexto, el mercado de tarjetas de crédito viene desinflándose, pero a pesar de ello, el mismo está sobredimensionado. Del mismo modo que ocurrió con las hipotecas subprime, se puede decir que existen tarjetas de crédito subprime ya que han sido otorgadas sin una información financiera fehaciente de los usuarios de tarjetas de crédito a los que se les ha permitido endeudarse sin restricciones. Estos usuarios no han dudado en usarlas y las consecuencias negativas en este contexto adverso se seguirán observando.

Es cierto que las financiaciones con tarjetas de crédito vienen cayendo. Acumulan al mes de julio su sexta baja (desde 1991 que no se observaba algo semejante) y en dicho mes, según los datos de la Fed, las financiaciones con tarjetas se contrajeron un 10,4% en términos interanuales, con un monto de US$ 21.500 millones menos de financiaciones en relación al mes de julio. La magnitud de la contracción preocupa ya que no se había registrado una caída de tal magnitud desde que comenzó a publicarse esta estadística, en 1943.

Si bien la caída en las financiaciones con tarjeta preocupa por su impacto en las perspectivas de recuperación económica, preocupa aún más la situación de buena parte de los deudores. Las autoridades de los EEUU recientemente reconocieron ante el Centro para la Responsabilidad Crediticia, sus preocupaciones por el uso excesivo de las tarjetas de crédito que le están dando las familias. Según Eric Halperin, director del CRC: “Si los bancos permiten que el tenedor de tarjetas se exceda más de la cuenta, las personas tendrán que pagar más de lo que sus presupuestos personales le permiten”.

Ante esta situación de excesivo sobregiro, la Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos está considerando introducir una mayor regulación a los bancos en torno a no permitirles que los usuarios se sobregiren en exceso ya que el riesgo de un colapso en este segmento de financiaciones es significativo y puede llevar a la economía estadounidense a dibujar la tan temida W.

Ante el aumento del riesgo de impago en el segmento de tarjetas, la oferta de financiamiento probablemente modifique su postura aumentando el costo financiero y endureciendo las condiciones de financiamiento lo que terminará por restringir el fondeo del consumo impactando negativamente en las perspectivas económicas.

Pero hay más en este contexto negativo y se relaciona a las modificaciones regulatorias que impondrán a partir de febrero un tope en las comisiones y tasas de interés que las compañías de tarjetas de crédito pueden aplicarle a sus clientes. Antes que dichos topes entren en vigencia está latente la posibilidad de que las emisoras de tarjetas decidan incrementar dichos cobros, máxime ante este contexto más riesgoso.

Esta situación por la que atraviesa este segmento de financiaciones representa sin dudas, una muy mala noticia para grandes compañías como American Express Co (NYSE:AXP), Bank of America Corp (NYSE:BAC), JPMorgan Chase & Co (NYSE:JPM), Citigroup Inc (NYSE:C), Capital One Financial Corp (NYSE:COF) y Discover Financial Services (NYSE:DFS), que componen cerca de 80% de la industria de las tarjetas de crédito.

Ante la caída de la rentabilidad de las tarjetas, el lunes de la semana pasada, el Citigroup decidió desprenderse de tres carteras de tarjetas de crédito por un valor de US$ 1.300 millones, como parte del plan del banco para deshacerse de negocios que le causan enormes pérdidas. Citi Holdings seguirá gestionando esas participaciones durante la primera mitad de 2010: “Hasta que los compradores asuman los servicios de atención al cliente”.

El sistema financiero estadounidense ha perdido en lo que va del año 89 instituciones financieras. El pasado viernes cayeron cinco entidades regionales y prometen no ser los últimos. Pero a pesar de ello, la situación del sistema en su conjunto parece haberse estabilizado ¿Será el segmento de tarjetas de crédito el que le vuelva a dar un revés al sistema financiero estadounidense poniéndolo en riesgo de padecer un nuevo episodio de crisis?

Horacio Pozzo

Horacio Pozzo es Master en Economía por la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

El gran negocio de la salud en EEUU

El gran negocio de la salud en EEUU

El gran negocio de la salud en EEUU “Desde la idea ridícula de que queremos imponer ‘tribunales de la muerte’ (encargados de decidir quien puede y quien no puede ser atendido), a la idea falsa de que esta reforma está destinada a darle un seguro de salud a los inmigrantes ilegales, y hasta la noción más vasta de un control gubernamental sobre el sistema de salud”, Obama enumerando las versiones falsas sobre su proyecto de reforma del sistema de salud.

Tanto para los ciudadanos estadounidenses como para el gobierno, la reforma en el sistema de salud no es un tema menor y es por ello que se están viviendo jornadas de intensos debates en donde el presidente Barack Obama lucha con todas sus fuerzas para que su proyecto sea el aprobado por el Congreso.

Hasta el momento, EE.UU. no cuenta con un sistema de cobertura universal, por lo que los ciudadanos deben asegurarse la cobertura médica que muchos consiguen a través de sus empleadores mientras que otros suscriben seguros de salud privados.

Obama pone mucho en juego con la reforma del sistema de salud y aunque desde algunos sectores se considere que es un riesgo que no debería tomar, la importancia de la salud en el PBI estadounidense y sus consecuencias fiscales ameritan el riesgo. El presidente sabe que el sistema de salud se hará cada vez más insostenible en el futuro.

Según un informe del año 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, los norteamericanos gastan en salud alrededor del 15% del PBI. La resistencia popular a la reforma es fuerte por la desconfianza habitual que tiene el estadounidense medio a lo que implique injerencia gubernamental.

Si bien aún no ha presentado el proyecto integral, el primer mandatario estadounidense ha dado a conocer ciertos lineamientos del mismo que en principio lo que plantea es darle la opción a los estadounidenses a acudir a un seguro ofrecido por el Estado que compita con las aseguradoras privadas.

El discurso de ayer de Barack Obama frente al Congreso estadounidense fue calificado por muchos como trascendental. Carlos Chirinos, corresponsal de BBC Mundo en Washington recordaba que la última vez que un presidente estadounidense se dirigió a una sesión conjunta del Congreso -a excepción del discurso anual- fue hace 16 años, cuando Bill Clinton impulsaba su finalmente frustrada reforma del sistema de salud.

¿Por qué la reforma en el sistema de asistencia médica en los EEUU? Simplemente porque es costoso y malo. El sistema de salud además de no ser accesible para todos los estadounidenses, en calidad se encuentra en el puesto 37 en el mundo según evaluaciones internacionales. Gran cantidad de compañías de seguros médicos y alta complejidad en la multiplicidad de formularios que se deben llenar para acceder a los servicios de salud, hacen al sistema altamente ineficiente y costoso.

Actualmente existen alrededor de 47 millones de estadounidenses que no se encuentran cubiertos por el sistema de salud, mientras que otros 25 millones tienen una cobertura inadecuada, por lo que el objetivo del hombre fuerte de los EEUU es lograr la inclusión de todos ellos dentro de un sistema de cobertura adecuado y al mismo tiempo reducir el costo fiscal de los servicios de salud pública. Parece un desafío altamente difícil de cumplir aunque en los hechos no debería serlo dada la alta ineficiencia actual del sistema que deja margen para la acción.

El proyecto de reforma del sistema de salud propuesto por el gobierno de Obama tendrá un importante desafío en la cámara de Senadores en donde republicanos y un puñado de demócratas moderados expresaron sus dudas acerca del proyecto. Este grupo de senadores tiene la cantidad de votos suficientes como para frenar la propuesta de reforma. Por lo pronto, Obama cuenta con el apoyo de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi quien afirmaba: “Creo que una opción pública será esencial para nuestra aprobación de un proyecto de ley en la Cámara de Representantes”.

El nuevo sistema arruina el negocio de gran parte de los jugadores actuales en el sistema de salud y es por este motivo que el lobby para evitar el avance de la reforma es muy fuerte. Para ellos no importa la salud de la población sino la salud de sus cuentas bancarias demostrando el gran desprecio que tienen por la vida del prójimo. El mundo corporativo del sector le teme al aumento de la competencia que la reforma pueda generar. Según Armando Reale, profesor emérito de Isalud: “Esta reforma conspiraría contra un status quo, en el que todos hacen su negocio y les va muy bien”.

La tensión existente sobre el tema queda claramente evidenciada en las posturas contrapuestas: mientras los progresistas no aceptarán un proyecto de reforma que excluya una “opción pública” en la que el gobierno pueda competir con las aseguradoras privadas, los conservadores alertan sobre la llegada a EE.UU. del “socialismo” y el “racionamiento” de la atención sanitaria.

Un proyecto alternativo es el que presenta el presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, el demócrata Max Baucus, que establece la creación de cooperativas sin fines de lucro para competir con compañías de seguros en lugar del plan para formar una aseguradora gubernamental. El plan de Baucus que está bajo discusión tiene un costo estimado de menos de US$ 900.000 millones en 10 años y contiene un impuesto a las aseguradoras en sus pólizas de salud más caras e impone un cobro a las compañías que recauden unos 6.000 millones de dólares al año para ayudar a pagar el plan. El proyecto además propone limitar los gastos de pacientes, poner topes a los beneficios de las aseguradoras y expandir el programa gubernamental de salud Medicaid a los pobres.

Mientras el plan de Baucus va ganando apoyo, Robert Zirkelbach, portavoz de Health Insurance Plans de Estados Unidos, se oponía con fuerza a la propuesta de Baucus al considerarla que va en sentido contrario aumentando los costos de salud en vez de reducirlos, por los cobros e impuestos adicionales.

La discusión en torno a la reforma del sistema de salud estadounidense está golpeando las cotizaciones de las acciones de las aseguradoras de salud ante los temores a que la reforma final corte dramáticamente sus utilidades.

¿Quién ganará la batalla por la reforma, el sector corporativo o los estadounidense? El final aún está abierto…

Horacio Pozzo

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¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos? La economía de los EEUU se contrajo en un 1% durante el segundo trimestre del año. Sin embargo, lo paradójico del caso es que este dato ha sido celebrado ya que el mercado esperaba un resultado peor, una contracción del 1,5%. Y un resultado mucho más alentador que la contracción del 6,5% registrada en el primer trimestre del año.

Afortunadamente para la economía norteamericana, el consumidor estadounidense ha respondido una vez más al pedido de auxilio de una economía que depende del consumo de las familias para crecer y así ha evitado una contracción mayor del PBI estadounidense. El empresario norteamericano, sin embargo, ha demostrado su falta de confianza en la capacidad de recuperación de la economía en el corto plazo y lo ha reflejado a través de la reducción de los inventarios (produjo menos y consumió parte de su stock). Algunos ya piensan en un rebote positivo en la economía.

Para Paul Ashworth, analista de Capital Economics: “La economía debería experimentar algún rebote en el próximo par de trimestres, a medida que los inventarios deban ser restaurados y la demanda acumulada, liberada”, según confiaba a The Wall Street Journal. A pesar de su optimismo, Ashworth pone reparos a la fortaleza de esta recuperación: “Sin embargo, con consumidores aún limitados por las restricciones crediticias, un legado de altas deudas y alto desempleo, que permanecen en el contexto, tomará mucho más tiempo el desarrollo de una verdadera recuperación sostenible”. Las familias norteamericanas, llenas de dificultades, han puesto su apoyo para la recuperación económica, pero evidentemente, mucho más no pueden hacer por el momento.

Las mejoras en las condiciones del mercado laboral lejos están de consolidarse. Si bien en la última semana se ha reducido la cantidad de solicitudes de subsidio por desempleo (ubicándose en 570.000), la reducción no conformó las expectativas del mercado. El mercado laboral sigue débil y hasta el propio gobierno lo reconoce al anticipar que la tasa de desocupación podría alcanzar al 10% de la Población Económicamente Activa (PEA), este año, descendiendo sólo lentamente a partir de 2010, por lo que no se puede esperar una fuerte mejora en el poder adquisitivo de la población.

El sector externo también le ha dado una mano a la economía estadounidense y nos ha hecho reflexionar. La debilidad actual del dólar ha sido de ayuda para controlar los desequilibrios de una economía desequilibrada y puede ser (o quizás no), la llave para que la economía estadounidense se discipline.

Barack Obama había prometido un dólar fuerte durante su gestión. Tomando en cuenta sus declaraciones, no tendríamos que dudar acerca de su determinación para que ello sea así. Pero también ha hecho otras promesas que a menos de un año de haber asumido, ya descuenta que no cumplirá.

Obama prometió apuntar a una mayor disciplina fiscal. Sin embargo, el anuncio de las proyecciones fiscales para la próxima década, dejan en claro que esta promesa lejos está de ser concretada. El déficit fiscal estimado, se ha incrementado en US$ 2 billones (trillones según dicen en EEUU), hasta alcanzar los US$ 9 billones.

¿Dejará los EEUU que el dólar se mantenga débil? La debilidad del dólar despierta otros fantasmas que amenazan la fortaleza de la economía estadounidense. Quizás no tenga Estados Unidos otra alternativa que permitir un dólar más débil para los próximos años. El mundo ya no ve en el dólar a aquella divisa fuerte que supo ser y esta percepción puede actuar como una “profecía autocumplida”.

En uno de los artículos recientes, les comentaba acerca de la decisión del gobierno chino de reducir el porcentaje de activos denominados en dólares dentro del stock de reservas internacionales del país ( ”¿Se cae China?“). Si China no quiere seguir acumulando títulos del Tesoro Norteamericano ¿Adónde los colocará EEUU? La situación es compleja por donde se la mire. En caso de que China deje de financiar el déficit de cuenta corriente estadounidense, el país americano deberá reducir dicho rojo en cuentas externas.

Para Estados Unidos, la reducción del desbalance de cuenta corriente aparece como una necesidad, pero el mismo deberá provenir a partir de un mayor ahorro del sector privado ya que desde el sector público lo único que se puede esperar para la próxima década es un mayor déficit.

Existen elementos para pensar que el sector privado estadounidense estará más dispuesto en los próximos años a mantener una mayor tasa de ahorro. La fuerte destrucción de riqueza provocada en las familias estadounidenses por el estallido de la crisis subprime, es uno de los principales elementos que alimentan esta posibilidad.

Si bien estamos hablando de una mejora en la cuenta corriente a través de una disminución en la absorción doméstica, Estados Unidos deberá además lograr una mejora en las cuentas externas a través de un aumento en las exportaciones de bienes y servicios. Es que la menor fortaleza que se espera que tenga en el futuro el consumo doméstico, deberá sin mayores alternativas ser compensado con demanda externa y es allí nuevamente que la debilidad del dólar aparece como un camino posible.

Decía que el debilitamiento del dólar genera sus riesgos. La posibilidad de un shock inflacionario está latente. Desde la Reserva Federal ya se ha adelantado la decisión de mantener la tasa de interés de referencia en sus mínimos al menos hasta finales de año. ¿Es consciente la Fed de las urgencias de retirar con la mayor velocidad posible el exceso de liquidez de la economía para evitar no solamente alimentar las expectativas inflacionarias sino también evitar el desarrollo de una nueva burbuja que se podría estar gestando en estos momentos?

Ciertamente no creo que se deba subestimar la capacidad de los integrantes del Comité de Política Monetaria de la Fed. Quizás sea parte de la estrategia de la Fed o producto de presiones políticas, pero el mantenimiento de la tasa de interés en un nivel mínimo histórico tiene varios efectos.

La inmediata reversión de la política de tasas de interés de referencia, con un aumento brusco en las mismas pondría en peligro la recuperación económica, situación no deseada por el gobierno de Obama. Después de todo, lo que interesa es que la economía crezca.

Pero la estrategia podría estar considerando otros efectos deseados por el gobierno estadounidense. A pesar de los riesgos que pueda generar para la estabilidad de la economía y para el liderazgo mundial de los EEUU, un incremento en el ritmo inflacionario puede no ser tan mal visto después de todo. Una solución “a lo subdesarrollado” puede hacer que los EEUU decidan mediante este mecanismo, “licuar” parte de su inmensa deuda.

En este contexto tan complejo, surge cada vez más necesaria la coordinación de políticas macroeconómicas entre los países. Los grandes desequilibrios globales no han cesado luego de la crisis y prometen generar efectos desestabilizadores. Un cambio de estrategia de China, orientándose hacia su mercado interno y de EEUU mirando a sus socios comerciales para crecer, es una alternativa interesante para comenzar a descomprimir las tensiones en la economía global ¿Existe margen para ver una economía estadounidense ahorrativa y una china comunista consumista? Aunque resulta altamente difícil, la crisis nos ha demostrado que nada es imposible.

Horacio Pozzo

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Una bomba en la Reserva Federal

Una bomba en la Reserva Federal

Una bomba en la Reserva Federal “Ben abordó con calma y sabiduría un sistema financiero al borde del colapso; tanto con una acción valerosa como con ideas no ortodoxas que nos ayudaron a poner los frenos en nuestro desplome económico”, Barack Obama, al nominar a Bernanke para un nuevo mandato al frente de la Fed.

Ben Bernanke no tuvo ni siquiera tiempo para celebrar. Su vida diaria desde que está al frente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, transcurre de la misma manera: corriendo para todos lados apagando incendios cuyo foco de origen se encuentra en la gestión de Alan Greenspan.

El presidente de los EEUU Barack Obama, confirmó a Bernanke para un nuevo mandato por cuatro años al frente de la Fed. Pero en lo que tenía que ser un día de celebración, se opacó por la decisión de un tribunal norteamericano (un juzgado federal de Manhattan), de obligar a la Reserva Federal a hacer públicas las ayudas concedidas a los grandes bancos y compañías de EEUU que han participado en su programa de rescate financiero.

A la juez Loretta Preska no le resultó convincente la lógica explicación de Bernanke acerca del posible impacto negativo que puede tener para las entidades asistidas, que se de a conocer dicha situación. ¿Usted confiaría sus ahorros a una entidad que ha tenido que ser asistida ante el riesgo de caer? Personalmente, lo pensaría dos veces antes de hacerlo y es por eso que considero razonable el argumento de Bernanke, aunque entiendo también que la discrecionalidad debe tener límites.

Ciertamente el secreto que rodea a toda la operatoria de asistencia que se le brindara al sistema financiero estadounidense genera una gran inquietud ya que no existe claridad acerca del volumen de ayuda que ha requerido cada una de las entidades ni los activos que fueron aceptados como colaterales a cambio de las asistencias. Ni los propios accionistas de las entidades bancarias están informados si su entidad ha sido asistida o no, lo cual puede generar sospechas en entidades que no han requerido de ayuda.

¿Puede esta incertidumbre afectar al sistema en general? Probablemente esté limitando su recuperación, pero quizás sería mayor el daño para el sistema si se conociera la identidad de los bancos asistidos. El riesgo de corridas bancarias es concreto y no se puede desestimar. Como si fuera una profecía autocumplida, las entidades que han tenido inconvenientes podrían caer si los depositantes descubren que a quienes confían sus ahorros han corrido peligro de sobrevida, ya que nadie les asegura que no volverán a pasar por una situación similar.

La agencia de noticias Bloomberg ha sido uno de los medios que ha llevado al ámbito judicial la disputa por la difusión del accionar de la Fed amparándose en el derecho del pueblo a estar informado sobre las acciones del gobierno. El argumento es válido pero el momento en el que se realiza dicho planteamiento no parece ser el más adecuado, cuando aún la crisis no ha abandonado a un sistema financiero herido de gravedad.

Muchos contribuyentes se han quejado por la utilización de los recursos públicos para rescatar a entidades bancarias en problemas producto de acciones altamente riesgosas e imprudentes. No es que me quiera poner del lado de las entidades bancarias, pero creo que en medio de esta circunstancia, la mejor solución era evitar la caída del sistema bancario estadounidense. Probablemente deban mejorarse los mecanismos de castigo para quienes incurren en acciones de alto riesgo aprovechando que el castigo es limitado y las ganancias potenciales extraordinarias.

Mientras este debate se inicia en torno a la transparencia de las acciones de la Fed, todavía el sistema bancario estadounidense tiene a varias entidades por “digerir”. Los próximos meses serán bastante agitados para el sistema bancario estadounidense según Dick Bove, de Rochdale Securities, ya que un conjunto de entre 150 a 200 entidades podrían presentar concurso de acreedores.

Entidades extranjeras entre las que se encuentran el Santander (IBEX35:SAN;NYSE:STD) y el BBVA (IBEX35:BBVA; NYSE:BBV), están volando por encima de sus “víctimas”, para continuar con su plan de expansión en tierras estadounidenses. Pero la cantidad de potenciales adquirentes de entidades en problemas es insuficiente para la gran cantidad que atraviesan por esta situación. El pasado viernes, el BBVA se quedó con el Guaranty Financial Group de Texas, entidad que protagonizó la segunda mayor quiebra del año.

Bove confía que en la próxima semana, el Fondo de Garantía de Depósitos relaje sus exigencias y permita a las firmas de capital de riesgo, adquirir los activos bancarios ya que: “El principal problema en este momento es encontrar firmas sanas que estén dispuestas a comprar bancos en problemas”.

Los problemas que los rescates de entidades bancarias le han generado al titular de la Fed por los múltiples cuestionamientos no terminan allí. Allan H. Meltzer de CNN Expansión advierte sobre el riesgo inflacionario que se producirá en los próximos meses a consecuencia de los grandes volúmenes de dólares aplicados al sistema financiero para evitar su colapso. Algunos estudios anticipan que puede llevar cerca de dos años lograr que la política antiinflacionaria entre en funcionamiento ¿Llegará a tiempo para contener las presiones inflacionarias y para evitar la próxima burbuja especulativa?

Las perspectivas no son muy positivas que digamos. El panorama es más oscuro aún como les comentara en el artículo de ayer “¿Se cae China?“, ante la decisión del gobierno chino de reducir la exposición de las reservas internacionales al dólar estadounidense, generando presiones hacia su debilitamiento y consecuente impacto negativo en el precio de los commodities.

Si bien los problemas de varias entidades bancarias estadounidenses y los requerimientos sobre la publicidad de las ayudas son motivo de preocupación para Bernanke, mucho más lo es el proyecto de ley HR 1207 elaborado por el congresista republicano por Texas, Ron Paul, a través del cual se busca auditar los libros contables de la Reserva Federal y que logró a principios del mes de junio reunir las firmas de otros 218 congresistas para que sea debatido, según da cuenta Libertad Digital.

A raíz de la crisis subprime, los pasivos de la Reserva Federal estadounidense, se incrementaron con fuerza, tanto los que se encuentran dentro del balance como aquellos que están fuera del mismo (los primeros se triplicaron y los segundos se multiplicaron por diez).

La aprobación por parte del Congreso estadounidense del proyecto de Ley de Ron Paul, promete generar un impacto profundo en la Reserva Federal y por ende en su política monetaria y para con el sistema financiero. El mayor control implicará la pérdida de una discrecionalidad necesaria en tiempos de crisis lo que obligará a la Fed a optar por una postura más conservadora y prudente en tiempos de bonanza.

Bernanke ha sido nominado para continuar al frente de la Fed, sólo que ahora tendrá más responsabilidades (ya que no puede culpar a Greenspan) y muy probablemente, menos libertades ¿Tiene motivos para celebrar?

Porqué seguirá subiendo el Bovespa

Porqué seguirá subiendo el Bovespa

Porqué seguirá subiendo el Bovespa ¿Cuánto han ganado ya los que apostaron al mercado de valores brasileño en este 2009? Verdaderamente, mucho. El Bovespa acumula hasta el momento un incremento del 32,79%, pero ello no es lo mejor. La fuerte apreciación cambiaria que ha sufrido el real en lo que va del año incrementa la rentabilidad medida en dólares, alcanzando una envidiable rentabilidad acumulada del 63,5%.

¿Llegamos tarde o todavía podemos aprovechar este buen momento del mercado de valores brasileño? Creo que hay motivos más que válidos para suponer que todavía estamos a tiempo para aprovechar este buen momento del mercado. Existen motivos para creer que su crecimiento está avalado por muy buenos fundamentos económicos.

Como les venía anticipando en mis artículos, la economía brasileña es una de las economías latinoamericanas que conjuntamente con la economía de Perú (y un poco más atrás, con la economía colombiana), muestran las mejores perspectivas de crecimiento y desarrollo en el mediano y largo plazo.

¿Cómo podemos sacar provecho como inversores de esta fuerte suba que se avecina para el índice Bovespa de Brasil y del resto de las Bolsas emergentes? No esperaría un minuto más, cuando la recuperación económica mundial sea tapa de los diarios, ya el smart money (grandes inversores) habrá ingresado y hecho subir los precios y cuando nos demos cuenta, ya no encontraremos los precios baratos de ahora. Es el momento de invertir y oportunidades como éstas pocas veces en la historia se repiten.

Brasil se encamina a dejar de ser solamente la potencia latinoamericana para ser verdaderamente una potencia mundial. El camino hacia ello ya está emprendido y lo mejor de todo es que la dirección elegida es aceptada tanto por el oficialismo como por la oposición. La crisis financiera internacional representó sólo un descanso en la economía brasileña en su marcha dirigida a ocupar un rol destacado a nivel global y ello quedará demostrado en unos años cuando sus objetivos se vean concretados.

Claro que en el corto plazo, lo que ocurra con la economía global le importa a Brasil por la sensible dependencia de su industria a las ventas externas. El mercado interno brasileño, a pesar de contar con 190 millones de habitantes, aún se encuentra en crecimiento dada la lenta y gradual mejora de la situación social del país.

Por lo pronto, el ministro de Hacienda Guido Mantega, se ha mostrado más que confiado acerca de las perspectivas de la economía para los próximos doce meses, anticipándole a Reuters que en dicho período la misma podría alcanzar un crecimiento del 4%.

La mejora en el contexto global se es observando y las principales noticias positivas provienen desde los EEUU. Para el presidente estadounidense, Barack Obama, ha comenzado el principio del fin de la recesión: “Los mercados suben y el sistema financiero ya no está al borde del colapso. Perdemos empleos a la mitad del ritmo que se registraba cuando llegué al cargo hace seis meses”. Los inversores perciben lo mismo y quieren ser los primeros en aprovechar los mercados en alza. Y si bien el mercado de valores brasileño no es el único que está con tendencia alcista, es uno de los que lo han hecho con mayor fuerza y cuenta con avales sólidos para seguir haciéndolo.

Por este motivo un buen porcentaje de los flujos de inversión que se orientaron nuevamente hacia los emergentes han elegido al prometedor mercado brasileño y es así que en lo que va del año ingresaron al país US$ 6.300 millones. Brasil es la contracara de Argentina que no puede frenar la fuga de capitales que ya acumula US$ 11.500 millones y que podría alcanzar los US$ 20.000 hacia finales de 2009 (y de no implementar acciones en lo inmediato para revertirla, podrá enfrentarse a una nueva situación de crisis).

Este permanente ingreso de capitales a Brasil, que con seguridad se mantendrá al menos en el corto plazo, asegura que el tipo de cambio se mantenga apreciado, brindándole la tranquilidad al inversor extranjero de que no perderá parte de sus inversiones a través de una depreciación cambiaria.

La apreciación cambiaria del real parece que no se detendrá al punto de llevar al Banco Central de Brasil a anunciar durante el día de ayer a comprar dólares en el mercado de cambios a la vista, en el marco de sus esfuerzos por absorber el fuerte flujo de divisas estadounidenses en la plaza local, según daba cuenta Reuters. La intención del Banco Central no es depreciar el tipo de cambio sino reducir su ritmo de apreciación.

El Banco Central de Brasil lleva comprados desde el 8 de mayo, cerca de US$ 7.000 millones en el mercado a la vista. Si bien ya ha iniciado una lenta recuperación, la debilidad que aún observa la economía de Brasil, junto a medidas compensatorias, le permiten al Banco Central realizar dicha operatoria que podría poner en riesgo el objetivo inflacionario que se ha planteado como meta.

Si bien la moneda brasileña se ha apreciado, aún se encuentra lejos de su máximo alcanzado el 1 de agosto de 2008 cuando el dólar estadounidense se intercambiaba a R$ 1,5562. Actualmente, la cotización del dólar en Brasil se encuentra en R$ 1,885, lo que hace pensar que existe margen para ganar en el mercado de valores brasileño de por sí con la apreciación cambiaria.

Es de esperar que mientras el Banco Central de Brasil pueda hacerlo, continúe interviniendo en el mercado cambiario dado el efecto negativo que la fuerte apreciación de su moneda está implicando para la industria, en momentos en que aún no se ha logrado dejar atrás a la crisis.

En el mercado de valores brasileño, si bien el índice general viene acumulando una importante trayectoria ascendente, aún se encuentra bastante lejos de sus máximos de 2008. Para alcanzar el máximo nivel logrado, el índice general de la bolsa brasileña aún tendría que aumentar un 38% más.

Los motivos para que la bolsa brasileña siga en alza en lo que queda del año se apoya no solamente en las buenas perspectivas de la economía, sino en lo atractivo que la están haciendo sus empresas cotizantes y otras que desean ingresar.

Cuando ayer les hablaba acerca del descubrimiento de indicios de petróleo y gas en las costas brasileñas por parte de Repsol (IBEX:REP; NYSE: REP)), que poseía un 40% de participación en la exploración del pozo Vampira situado en la cuenca de Santos, no les mencioné que Petrobrás (BVSP:PETR3;NYSE:PBR)) tiene un 35% de participación en el mismo, por lo que el descubrimiento también beneficia a esta empresa brasileña.

En el último tiempo, vengo nombrando asiduamente a Santander (IBEX35:SAN;NYSE:STD). Es que Santander se ha esforzado por ser noticia. Esta vez, el consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, ha anunciado a los analistas que la entidad prevé colocar un 15% de su filial brasileña en Bolsa mediante una ampliación de capital. Según Sáenz: “Está previsto colocar un 15%. Serán acciones nuevas”. Ello incrementará la operatoria en la bolsa brasileña y le agregará un nuevo condimento.

Estas y otras compañías (tales como aquellas del sector bancario que tantas veces he mencionado), se encargarán de atraer los ojos de los inversores hacia el mercado de valores brasileños, y es por ello que hago un voto de confianza para que el mismo siga creciendo en lo que queda del año.

Horacio Pozzo

RECOMENDACIÓN de INVERSIÓN

Brasil confiado espera crecer al 4% en los próximos doce meses. Su mercado bursátil ha adelantado los tiempos de la economía y crece un 63% en dólares, en claro reflejo de estas expectativas. Se esperan más subas accionarias y buenas noticias para que el Bovespa siga subiendo, adelantémonos al resto de los inversores e invirtamos aquí


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