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¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?

¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?
Buenos Aires, Argentina
6 de enero de 2009
Si bien parece haber pasado demasiado tiempo, fue a principios del 2008 que surgió un fuerte debate en torno al dólar norteamericano y a su capacidad para mantenerse como divisa líder mundial a pesar de los embates que venía sufriendo la moneda producto de la crisis financiera internacional originada en los Estados Unidos y de los déficits gemelos que padece la economía y que debilitan su fortaleza macroeconómica.
A medida que la moneda norteamericana se depreciaba, el debate se intensificaba y los países comenzaban a analizar con mayor seriedad su estrategia de composición de las reservas internacionales y su decisión de mantener ligadas el valor de las monedas locales a la divisa estadounidense, dado que la vinculación a la misma estaba produciendo inestabilidad en sus economías (un ejemplo de ello, lo representaban las economías del golfo cuyas monedas se encontraban atadas al dólar, lo cual se había transformado en uno de los factores principales de los altos niveles de inflación que debieron padecer).
Así es que, en medio de este contexto de incertidumbre y volatilidad, el dólar llegó por ejemplo a su piso histórico frente al euro por el que se llegó a intercambiar a US$ 1,60. Pero las mayores turbulencias y temores, y los problemas que iban surgiendo en el resto de las economías desarrolladas, le dieron la posibilidad de recuperación (al menos parcial), al dólar que cerró un 2008 más que difícil por los problemas derivados de la crisis subprime.
Para los que recuerdan el debate de los primeros meses del año pasado, mientras que la posibilidad de que el euro surja como nueva divisa líder mundial era consideraba muy baja, la mayor parte de los especialistas se animaban a aventurar el surgimiento de una canasta de divisas que reemplazara al dólar como la divisa líder.
Así se enumeraban dentro de dicha canasta al mismo dólar, al euro, el yen, el franco suizo y la libra esterlina.
Y a pesar de que la economía china continuaba sorprendiendo con su ritmo de crecimiento en medio de la crisis y de que se perfilaba como (quizás), la nueva potencia mundial, casi ningún analista hablaba sobre la posibilidad de que la moneda china se encamine a ocupar el lugar que actualmente ostenta la moneda norteamericana.
En su relación con el dólar, el yuan ha venido fortaleciéndose continuamente aunque no al ritmo que debiera si se tiene en cuenta la evolución de sus fundamentos macroeconómicos, ya que el gobierno chino no ve con agrado una apreciación de su tipo de cambio tal que pueda reducir significativamente la competitividad de la economía china.
De hecho, el la dinámica del tipo de cambio nominal, la relación entre el dólar y el yuan pasó de 8,07 yuanes por dólar en el inicio de 2006 a 6,81 yuanes a mediados de 2008, el cual resultó ser el piso que no le ha sido permitido a la moneda china perforar. Actualmente, la relación cambiaria es de 6,82 yuanes por dólar estadounidense.
Esta política del gobierno chino de mantener la relación cambiaria en los niveles actuales ayuda al país oriental a mantener su superávit de balanza comercial y puede generarle un beneficio adicional a la economía china.
Es que durante mediados del mes de diciembre del 2008, las autoridades chinas aprobaron un proyecto piloto para el comercio con países vecinos. Este proyecto de comercio permite que ciertas zonas económicas chinas puedan en el futuro hacer operaciones comerciales en yuanes con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Este proyecto que aparece en estos momentos en su etapa experimental sin dudas contribuirá a fortalecer la aceptación del yuan en Asia. Pero además, del éxito de su aceptación dependerá que, en una visión de largo plazo, la moneda china pueda transformarse en una divisa internacional.
En el contexto de este proyecto es que al gobierno chino le interesa mantener la estabilidad de su tipo de cambio frente al dólar y no dejar que el mismo se aprecie de modo tal de producir inestabilidad en el tipo de cambio para el resto de sus socios comerciales con los que comenzará a operar en yuanes.
Esta estrategia de inserción internacional de la moneda china hace surgir el interrogante acerca de si será esta moneda oriental quien destrone al dólar de su liderazgo mundial.
Por lo pronto, es impensable en el corto plazo, y también lo es en el mediano plazo. La economía china aún no ha logrado el poder suficiente que se requiere como condición necesaria para pensar en la posibilidad de imponer a su moneda como la divisa líder a nivel mundial.
A lo que podrá aspirar el yuan, en el largo plazo, es en primer lugar, a destronar a la moneda japonesa de su liderazgo regional y una vez logrado ello, sí pensar en la posibilidad de disputarle el poder al dólar. La economía china se muestra con potencial para lograr dicha meta.
Pero más allá de este tipo de especulaciones, lo que uno puede percibir a través de la dinámica de las regiones es que se está dando lugar a la conformación de bloques económicos con un mayor nivel de consistencia. Es que luego del reinado del dólar el escenario más probable es aquel en el que no haya una moneda que pueda prevalecer sobre el resto, sino más bien, lo más probable es que se de lugar a una canasta de monedas conformadas por las principales divisas.

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?
Buenos Aires, Argentina
5 de enero de 2009
La problemática inflacionaria, si bien no ha sido un tema que el gobierno argentino haya considerado explícitamente de preocupación, se había transformado desde comienzos del 2006 en una amenaza para la estabilidad económica de la Argentina.
El problema inflacionario se había agravado al punto de incrementar significativamente la conflictividad gremial, amenazando de este modo, la estabilidad de la economía. En el 2008 varios sindicados habían reabierto las negociaciones salariales acordadas a principios de año exigiendo una nueva recomposición salarial ya que los salarios de los trabajadores se habían deteriorado fuertemente por la elevada tasa de inflación. Así se disparaba un foco dinamizador de la inflación que podía derivar en un crecimiento incontrolable de los precios, haciendo revivir épocas pasadas del país.
El agravamiento de la crisis internacional conjuntamente con el conflicto entre el gobierno argentino y el campo, terminaron siendo beneficiosos en el aspecto inflacionario ya que los mismos golpearon duramente tanto sobre la demanda interna como externa reduciendo la influencia de los factores generadores del alza en los precios internos. Para ese momento, según las estimaciones realizadas por las consultoras privadas, la inflación minorista había superado el 30% interanual y parecía no querer detener su dinámica.
El control de la inflación, si bien es tarea de la autoridad monetaria, había excedido la capacidad de acción del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es que a los múltiples objetivos que debe hacer frente el BCRA (mantenimiento de la estabilidad cambiaria, buscar alcanzar una mayor bancarización, manejo de riesgos, liquidez y tasas de interés bajas, entre otros), se le sumaba la complicación surgida de la volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que hacían difícil de prever los efectos de sus acciones sobre el nivel de precios.
Ahora, ante el cambio favorable en el panorama económico en lo que respecta al tema inflacionario, se plantea el siguiente interrogante: ¿Será esta la oportunidad para que el BCRA comience a tener un mayor control sobre la inflación?
En los últimos días del 2008, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dio a conocer su programa monetario para el 2009. Entre sus proyecciones, la entidad rectora de la política monetaria de Argentina prevé un crecimiento del PBI del 4 % (considerando la influencia benéfica del plan de estímulo fiscal ideado por el gobierno) y una inflación minorista del 7%. En función de la proyección de estos niveles de inflación y crecimiento económico es que el BCRA determinó las nuevas metas de los agregados monetarios.
El BCRA lleva 22 trimestres consecutivos de cumplimiento consecutivo de las metas de agregados monetarios, lo cual demuestra el compromiso de la entidad para con las mismas.
Vale recordar que el 2008 cerraría, según las estimaciones, con una tasa de inflación oficial por debajo del 8%, aunque la inflación minorista estimada por las consultoras privadas se ubica levemente por debajo del 20%.
Más allá del notorio diferencial existente entre la inflación oficial y la estimada por los analistas privados, todo hace prever que para el 2009 dichas estimaciones tenderán a converger, aunque difícilmente la tasa de inflación minorista pueda lograr terminar el año por debajo de los dos dígitos.
El programa monetario del BCRA se elaboró tomando nuevamente como meta intermedia al agregado monetario M2 en pesos (que se compone por circulante en poder del público más depósitos en cuenta corriente y depósitos en caja de ahorro) y como meta secundaria al M2 en pesos privados. Sobre los agregados monetarios, el BCRA determinó para el 2009 un crecimiento promedio para el M2 y el M2 privado
a diciembre del 15,3% y del 16,5% interanual, respectivamente. Los mismos tendrán una banda de variación interanual de 8,7%-17,8% para el M2 y de 9,8%-18,9% para el M2 Privado.
Lo primero que se puede decir acerca de las metas sobre los agregados monetarios es que las mismas son bastante amplias, aunque ello se justifica en el hecho de la alta volatilidad esperada del mercado monetario para el 2009.
Las metas de los agregados monetarios no dicen, dada su amplitud, demasiado acerca del compromiso del BCRA en mantener la estabilidad de precios, pero la decisión de ampliar trimestralmente las proyecciones a 12 meses vista del M2 privado (en 2008 se había instalado estas proyecciones solamente para el M2) implican un mayor compromiso de la autoridad monetaria en el control de dichos agregados monetarios.
¿Se puede pensar entonces que el BCRA tendrá un rol más activo en la lucha contra la inflación?
Lo más probable es que durante el 2009, lo que ocurra con la cuestión inflacionaria dependerá en gran medida del contexto económico. El BCRA no podrá hacer demasiado al respecto, dada la poca incidencia que tiene sobre la misma en vista de la debilidad y volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria y de los múltiples objetivos que tiene que atender que son tan importantes como la estabilidad de precios.
Pero en una visión de mediano plazo, la autoridad monetaria argentina está avanzando hacia un mayor control de la dinámica de precios, mediante la construcción de las condiciones necesarias para alcanzar una mayor efectividad en las acciones de política monetaria. Ello se observa en la continuidad esperada de la recomposición de los canales de transmisión de la política monetaria. La recomposición de la intermediación financiera, si bien en 2008 encontró un freno por la incertidumbre generada en la crisis internacional y los acontecimientos locales, promete continuar en 2009.

Por otra parte, para que el BCRA pueda tener gradualmente una mayor incidencia sobre la dinámica inflacionaria, deberá ir desatendiendo algunos de los objetivos que por estos momentos le requieren dedicarle energías. Uno de ellos es la cuestión cambiaria. La economía argentina deberá reducir su fragilidad ante la variación del tipo de cambio de modo tal que la estabilidad cambiaria no sea una condición necesaria para la estabilidad económica. Un ejemplo de esto es lo que ha ocurrido con el tipo de cambio en Brasil el cual se apreció fuertemente sin generar un impacto de significación en la economía. Para Argentina, el objetivo debería ser menos rígido y aceptar una cierta intervención en el mercado cambiario pero sólo a los efectos de evitar una variación extrema del tipo de cambio.
Ciertamente el BCRA ha alcanzado grandes logros en estos últimos años. El más destacado se refleja en la solidez y recuperación observada en el sistema bancario. Ahora el control de la dinámica inflacionaria debe aparecer como el objetivo a lograr para fortalecer la estabilidad económica del país.
Pero para que el BCRA pueda tomar las riendas del control de la dinámica inflacionaria, dependerá de la colaboración de la política económica del gobierno. Por una parte, se deberá trabajar en la eliminación de las distorsiones de precios relativos derivadas del control del gobierno sobre varios sectores de la economía. Además, la política económica deberá esforzarse por evitar generar incertidumbre y asegurar un escenario de previsibilidad, lo cual contribuirá a estabilizar los canales de transmisión de la política monetaria. También deberá quitarle al BCRA la presión de tener que hacer frente a múltiples objetivos que terminan por entrar en conflicto con el objetivo primario de la autoridad monetaria.
La economía argentina enfrentará un 2009 con una fuerte desaceleración del crecimiento económico (estimaciones privadas esperan que el mismo no supere el 2%). Para que la economía argentina pueda alcanzar una senda de crecimiento de largo plazo, la estabilidad de precios aparece como una condición necesaria. Las circunstancias le permiten a la economía argentina alcanzar una menor tasa de inflación ¿Aprovechará el gobierno esta oportunidad para domar a la bestia inflacionaria o se encaprichará con potenciar el crecimiento de corto plazo?

¿En qué países latinoamericanos miran las firmas españolas para invertir?

¿Qué países latinoamericanos son los más atractivos para las inversiones que los capitales españoles harán en 2009?

El contexto económico en España es por demás preocupante. La economía, aunque no declarada, se encuentra en recesión con un fuerte deterioro de la actividad económica que se ve reflejada en un incremento en el nivel de desempleo que lo ubica como el más alto de los últimos 12 años.
En medio de este contexto, las principales empresas españolas miran hacia Latinoamérica para invertir. Pero esto que puede sonar contradictorio, tiene su lógica y es que las inversiones que realizan dichas empresas en América Latina, les permiten lograr un efecto compensatorio ante la desaceleración de la economía de España ya que las economías de la región, aunque a un menor ritmo, continúan creciendo y con mejores perspectivas a futuro apuntaladas por la salud de sus variables macroeconómicas.
En este sentido y en este orden México, Brasil, Chile y Colombia encabezan las preferencias como destinos prioritarios para la inversión, según un informe elaborado por IE Business School y la consultora de relaciones públicas Gavin Anderson & Company que recoge la opinión de 20 compañías que cotizan en la bolsa española, en donde se destacan firmas como BBVA, Repsol YPF, Iberia o Telefónica.
¿Por qué son estos países los que lideran las preferencias de inversión de las firmas españolas en la región? Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía de IE Business School y autor del informe, lo explica de la siguiente manera: “Se trata de mercados donde las reglas del juego están muy claras y la renta per cápita ha subido notablemente en los últimos años, lo que incita a un mayor flujo de compras”.
Los resultados arrojados por la encuesta muestran que el 75% de los encuestados (esto es, 20 de las 35 compañías que forman el Ibex) tiene pensado incrementar su presencia en México en 2009 y el argumento en el que se apoyan más decididamente para justificar dicha determinación es el importante mercado interno que el país posee. Vale destacar que la economía mexicana es una de las más afectadas de la región por la recesión por la que atraviesa la economía norteamericana.
Así como la encuesta muestra el reconocimiento que reciben las economías latinoamericanas que están llevando adelante políticas más sanas y que buscan respetar las reglas de juego de modo tal de generar un contexto de previsibilidad para las inversiones, la misma también muestra el castigo que reciben (y el costo implícito que ello produce), aquellas economías en donde la incertidumbre de las reglas de juego en el contexto de los negocios, ha pasado a ser lo común.
Dentro de este grupo de países, se encuentran tanto Venezuela, como Argentina y Bolivia, quienes serán los países de la región que tengan un desarrollo menos favorable para el 2009, según las respuestas de las empresas encuestadas.
Como ya les he mencionado en mis artículos (aunque sea algo que cada vez más resulta evidente), en Latinoamérica existen dos grupos de países bien diferenciados: aquellos que buscan respetar las reglas de juego y priorizar la transparencia en los mercados y en sus acciones de política económica y aquellos que sólo piensan en el día a día y aplican sus políticas económicas en función a ello cambiando de manera muy frecuente las condiciones del mercado.
En relación a lo anterior Martínez Lázaro, decía acerca de la visión de las empresas españolas: “Los inversores se han dado cuenta de que Latinoamérica no es un todo y han marcado una diferencia más acusada entre aquellos países que presentan unas condiciones adecuadas y los que no”.
La inseguridad jurídica observada en estos países, la inestabilidad política y económica y un mercado no muy grande, son factores muy tenidos en cuenta por las firmas españolas para decidir el destino de sus inversiones en la región. Posiblemente, en el caso de Perú, este país no se encuentra dentro de los cuatro principales destinos de inversión de los capitales españoles, por su reducido mercado interno, aunque su economía viene creciendo a muy buen ritmo y sus variables macroeconómicas gozan de muy buena salud, al tiempo que muestra un interesante potencial de desarrollo.
Quizás se pueda pensar que esta encuesta muestra solamente la visión de veinte empresas españolas, pero a mi parecer es bastante representativa de la visión del inversor extranjero para con la región.
Es por ello que representa una buena guía de hacia dónde deben orientarse las economías latinoamericanas si pretenden generar un mayor atractivo de los capitales extranjeros para de este modo, lograr potenciar el crecimiento y desarrollo de sus economías.
¿Tomarán nota los gobiernos latinoamericanos de estos mensajes que los inversores les envían?
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

¿Efecto dominó?: No solamente Ecuador cuestiona préstamos de Brasil

El caso Odebrecht que crispó los nervios de brasileros y ecuatorianos trae cola. A raíz de este caso, varios países latinoamericanos están auditando sus deudas externas y, de seguir los pasos de Ecuador, se pueden generar no sólo conflictos diplomáticos, sino económicos de gran escala como nos detalla a continuación este artículo de Latinforme.com

Lo que en una primera instancia aparecía como un hecho aislado en lo que era la decisión de Ecuador de no pagar el crédito contraído con el BNDES, por considerarlo irregular y de este modo, solicitar a un tribunal internacional la anulación de una deuda por US$ 286,8 millones, parece que puede ser la punta de un iceberg.

El crédito solicitado al BNDES tuvo como motivación el financiar la construcción de la hidroeléctrica de San Francisco, una obra construida por la empresa brasileña Odebrecht, que fue inaugurada a mediados de 2007 pero que dejó de funcionar en junio del presente año debido a fallos estructurales serios. A consecuencia de ello, Ecuador responsabilizó a la firma brasileña, la cual fue echada del país por su presidente Rafael Correa.

Pero el problema con las financiaciones realizadas por Brasil, no terminan allí. Es que luego de que Ecuador cuestionara dicha deuda, se sumó a los reclamos de Correa, su amigo Hugo Chávez que anunció el pasado viernes la creación de una auditoría para su deuda externa.

Y a Ecuador y Venezuela, se sumaron también Paraguay y Bolivia, quienes iniciaron auditorías internas al respecto. El primero también creó otra auditoría, con foco en la deuda asumida en conjunto con Brasil para construir la hidroeléctrica de Itaipú, la cual no es del todo clara y genera tantas dudas como en el caso de Ecuador.

En el caso de que la deuda ecuatoriana sea anulada por el tribunal internacional, la misma tendrá que ser asumida por el Tesoro brasileño, que fue garante de la operación. Algo similar puede ocurrir con el resto de los países.

La generalización del conflicto, además de producir un conflicto diplomático entre Brasil y este conjunto de países, implicaría un perjuicio económico para Brasil por US$ 5.000 millones. Pero también implicará un perjuicio económico para todos los países involucrados al reducir el comercio entre éstos y la economía brasileña.

En este sentido, en relación al conflicto con Ecuador el canciller brasileño Celso Amorim decía en caso de que Ecuador no haga efectiva sus obligaciones: “Va a acabar el comercio entre Brasil y Ecuador”. Esta amenaza tiene implicancias negativas no solamente para Ecuador, sino también para Brasil y potencialmente para el resto de los países que pueden ingresar en un conflicto similar con el país que gobierna Lula Da Silva.

Como dato de la relación comercial existente entre Ecuador y Brasil en 2007, el intercambio comercial entre ambos totalizó US$ 767,5 millones, de los cuales US$ 36,6 millones correspondieron a exportaciones ecuatorianas y US$ 730,9 millones restantes correspondieron a importaciones desde el Brasil.

Las relaciones comerciales entre Brasil y Venezuela, acumulaban a setiembre US$ 5.500 millones y las estimaciones ubicaban en US$ 7.000 al volumen total del presente año. El posible deterioro de las relaciones comerciales entre ambos países podría generar en Brasil un impacto significativo en la Zona Franca de Manaos, en el norte de Brasil desde donde se producen y exportan a Venezuela materiales electrónicos, electrodomésticos, cauchos y últimamente además, alimentos y ganado bovino. Del lado de Venezuela, las exportaciones hacia Brasil son principalmente derivados del petróleo al tiempo que, de la represa del Guri, Venezuela suministra energía a las poblaciones fronterizas del norte de Brasil.

En lo referente a la relación comercial entre Brasil y Paraguay la balanza comercial es netamente favorable al primero en más de US$ 1.100 millones anuales. Por otra parte, la importancia del apoyo de la economía brasileña para Paraguay no es menor. Paraguay se convirtió en el quinto exportador más grande de soja del mundo con el apoyo de la tecnología brasileña.

Para Bolivia, además de representar un importante socio comercial, Brasil es el actual mayor inversionista extranjero en el país, por lo que un deterioro en las relaciones entre ambos implicaría un daño no menor para la economía boliviana.

Pero no solamente este conflicto dañaría las relaciones comerciales entre dichos países, sino que además, también alteraría las inversiones extranjeras directas, aunque en una menor magnitud.

El conflicto entre Ecuador y Brasil ha derivado en una serie de consecuencias con un potencial impacto negativo de significación para todos los países involucrados (incluido Brasil), pero el daño en las economías más pequeñas puede llevarlas al punto de comprometer su salud macroeconómica. ¿Estarán estos países dispuestos a negociar una solución alternativa que evite que todos pierdan en el conflicto?

¿Qué ocurrirá con el Real?

En momentos de crisis como éste, no resulta fácil encontrar oportunidades de inversión. Con mercados en continuo descenso ya no resulta tan simple poder determinar si los valores de los activos se encuentran por debajo de su verdadero valor en función de sus fundamentales o si, por el contrario, pueden continuar con su tendencia hacia la baja, produciendo más pérdidas a los inversores.
Uno de los hechos que me ha llamado más la atención dentro del impacto que la crisis ha tenido hasta el momento sobre Latinoamérica, fue la fuerte depreciación del real brasileño.
Si bien la depreciación observada en la moneda brasileña ha sido inesperada para mí por su magnitud, este hecho no escapa a la lógica observada en los factores determinantes de su evolución. Es que durante el tiempo previo, Brasil con una economía sólida y en crecimiento, con indicadores macro que gozaban de muy buena salud y una política monetaria previsible, transparente e independiente, logró un sistema financiero próspero, y que ingresaran grandes cantidades de dólares de manera continua y creciente, los cuales eran intercambiados por reales en un mercado cambiario sin intervención.
La crisis financiera internacional revirtió fuertemente este comportamiento, no tanto producto de un potencial deterioro en los fundamentales macro de Brasil (lo cual no ha ocurrido, sino de manera muy limitada), sino por la necesidad de los inversores de hacerse de liquidez y deshacer posiciones de riesgo.
Es así que el dólar en Brasil pasó de un mínimo de R$ 1,56 el 1 de agosto, a su valor actual de R$ 2,32 (un 48,7% más), demasiado para una economía que se muestra sólida y con indicadores macroeconómicos sanos, entre los que se incluyen los más de US$ 200.000 millones en reservas internacionales.
Dada esta fuerte depreciación de la moneda brasileña, me da la sensación de que el real puede ser una gran apuesta en estos momentos de incertidumbre ya que la misma puede deparar interesantes ganancias una vez que los mercados se estabilicen (e incluso antes de que ello ocurra).
Existen varios motivos que me hacen pensar que estas expectativas tienen bases sólidas: el primero, tal cual como comentara anteriormente, no se observa un deterioro de significación en los fundamentales de la economía brasileña. Las perspectivas de crecimiento si bien se han reducido para el corto plazo, se mantienen sólidas en el mediano y largo plazo.
En relación a la política monetaria, las expectativas de control de la inflación han mejorado sustancialmente. A pesar de ello, no se espera que el Banco Central de Brasil realice fuertes recortes en su tasa de interés de referencia, la cual se encuentra en 13,75%. Con niveles elevados de tasas de interés, la economía brasileña mantiene el atractivo para los inversores que se animarán a retornar en cuanto se calmen las aguas de los mercados financieros internacionales.
Si bien el real sufrió una fuerte depreciación que mejora las condiciones de competitividad de la economía brasileña, no está en el interés del gobierno de Lula de que se mantenga en dicho nivel, ya que dicho nivel del tipo de cambio, puede generar un impacto negativo a través de un incremento inflacionario. Esto da también perspectivas a que el real se fortalezca en relación al dólar, aunque no necesariamente retorne a los niveles más altos que supo tener durante el presente año.
El desarrollo que ha observado la economía de Brasil en los últimos años, mantiene su perspectiva ascendente. Brasil tiene grandes proyectos para desarrollar su economía que se encuentran en sus etapas iniciales. Este crecimiento y desarrollo potencial, será un elemento que atraiga un significativo flujo de capitales externos que influirán hacia la apreciación del real.
Por otra parte, existe en evaluación un proyecto para alentar la repatriación de capitales que en un monto estimado de US$ 70.000 millones, se encuentran de manera ilegal en el extranjero. El proyecto fue elaborado por el senador Delcidio Amaral perteneciente al Partido de los Trabajadores, y el mismo prevé que los capitales repatriados sólo paguen el 8% al fisco en concepto de Impuesto de Renta, pudiéndose reducir al 4% si el dinero ingresado es aplicado al financiamiento de obras de infraestructura.
De concretarse el proyecto de incentivos a la repatriación de capitales y alcanzar un nivel de éxito aceptable, ello implicaría una apreciación sobre el real más allá de que el contexto internacional pueda evidenciar menores turbulencias.
Por todos los motivos expuestos, creo que el real brasileño puede ser la gran apuesta para el 2009 y merece al menos tener un espacio en nuestra cartera de inversiones. No tengo dudas de que el real se fortalecerá durante 2009 frente al dólar, aunque aún no está claro en cuánto podrá hacerlo. Durante el transcurso del 2009 veremos qué tanto podrá recuperar el real su valor y qué tan buena resulta ser esta recomendación.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

Devaluación del real en Brasil…¿Más problemas para Argentina?

Nota de la Editora : la fuga de capitales de Brasil desde mediados de año provocó una fuerte suba de la moneda estadounidense. El Banco Central de Brasil, que desde hace cinco años no operaba sobre el mercado ‘spot’ de divisas (opera sobre futuros), el miércoles volvió a hacerlo. Se crea un gran problema para la Argentina por la pérdida de competitividad de sus exportaciones hacia Brasil, y el riesgo de comenzar a ver el mercado argentino inundado de productos brasileros. Más ojotas para el verano. Los argentinos, les inundarán las playas. Me pueden dejar sus comentarios en paola@latinforme.com

El agravamiento de la crisis ha llegado a Latinoamérica y está sacudiendo sus mercados, siendo Brasil la principal víctima. Así como en tiempos de bonanza en Brasil se producía un fuerte flujo de dólares que ingresaban al país, lo cual derivó en una fuerte apreciación de su tipo de cambio nominal, la crisis actual está produciendo que los inversores desarmen bruscamente sus carteras en dicho país, generando una fuerte demanda de dólares.
Desde que alcanzó su nivel mínimo el 4 de agosto de este año cuando cotizó a R$ 1,556, el dólar comenzó a ganar terreno frente al real llegando a rozar los R$ 2,50. Esta situación hizo que el Banco Central de Brasil cambiara su postura, y luego de cinco años de mantenerse al margen, comenzó a intervenir en el mercado de divisas con el objetivo de evitar que el dólar siga disparándose (entre estos dos niveles extremos, la cotización se incrementó en más de un 60% en sólo dos meses).
Esta fuerte devaluación del real en Brasil no generó temor en el mercado porque el mismo sabe que el Banco Central de Brasil tiene capacidad para intervenir en el mercado de divisas y controlar la disparada del dólar. De hecho, el Banco Central de Brasil, cuenta con US$ 208.000 millones en reservas internacionales.
Más allá de ello, la fuerte volatilidad de la cotización del dólar en Brasil genera preocupación en el gobierno por los efectos negativos que ello produce para los negocios y para las inversiones en el país.
Pero no solamente Brasil está preocupado con la disparada del dólar y el fuerte debilitamiento del real. Argentina, que mantiene una estrecha relación comercial con Brasil, también lo está, ya que esta situación puede profundizar el déficit comercial que Argentina tiene con el país vecino y que no ha podido revertir a pesar de la fuerte apreciación que el real había experimentado en el último tiempo. En el acumulado de los primeros meses del año, el déficit comercial que Argentina tiene con Brasil asciende a US$ 3.850 millones.
La preocupación por el sistemático déficit comercial que Argentina tiene con Brasil es un tema de debate entre ambos gobiernos que vienen trabajando en dicho sentido para intentar reducir los desbalances comerciales.
Vale aclarar que el deterioro de la competitividad de Argentina se ha venido produciendo incluso mientras el real se apreciaba fuertemente. Es que la elevada tasa de inflación que sufre Argentina (de la que varios analistas han llegado a ubicarla por encima del 30% interanual en su peor momento), golpeó sensiblemente al tipo de cambio real. Ahora con la devaluación nominal del real, la situación se agravó más aún.
Con la fuerte devaluación del real, tanto los exportadores argentinos como las empresas productoras de bienes y servicios transables, se verán afectadas por el deterioro relativo en su competitividad. Y, entre ellos, con la cercanía del verano, la preocupación del sector empresario vinculado al sector turismo en Argentina está en aumento, y ello hace recordar épocas pasadas en donde Brasil representaba una dura competencia.
Pero la pérdida de competitividad relativa no es la única preocupación del gobierno argentino por lo que está ocurriendo en Brasil. El abaratamiento relativo de Brasil genera un mayor atractivo para las inversiones directas, lo cual probablemente le quitará inversores a la Argentina. Por estos momentos una automotriz estaba decidiendo entre ambos países para instalar una planta para producir uno de sus modelos.
La volatilidad en Brasil y los temores a un efecto contagio en Argentina, limitan aún más la posibilidad de que el país pueda retornar a los mercados financieros internacionales para obtener financiamiento, ello a pesar de que se concrete el pago al Club de París y el acuerdo con los holdouts.
Ante este panorama: ¿Qué está haciendo el gobierno argentino frente a esto? En primer lugar, el alza en la cotización del dólar en relación al peso argentino puede estar estrechamente vinculada a lo que ocurre en Brasil. El dólar en Argentina está cotizando en estos momentos a $ 3,24, cuando hace sólo dos semanas lo hacía a $ 3,12.
Para apoyar esta idea basta con recordar que en el último episodio de turbulencia, cuando la cotización del dólar en Argentina superó los $ 3,20, el BCRA intervino fuertemente en el mercado de divisas y llevó su cotización a 3,04, para de este modo, evitar que se generen presiones inflacionarias.
Desde el gobierno, también se está trabajando en generar medidas que eviten el impacto de la devaluación del real brasileño sobre la balanza comercial, principalmente, buscando proteger a la industria local de un posible aluvión de importaciones.
Es probable que la idea que está en el aire de implementar medidas para incentivar la repatriación de capitales, sea otra iniciativa que responda a buscar mitigar los efectos negativos tanto de la crisis como de la volatilidad en Brasil.
Si bien estas medidas pueden ayudar a mitigar los efectos de la fuerte devaluación del real brasileño, el gobierno argentino debe realizar un mayor esfuerzo para fortalecer a la economía contra posibles shocks adversos. La búsqueda de reducir la dinámica inflacionaria puede generar un mayor beneficio para los sectores transables que la simple devaluación nominal de la moneda. Además, el fortalecimiento del superávit fiscal, mediante la moderación del gasto público, puede contribuir tanto para reducir las presiones inflacionarias como para fortalecer a la economía y reducir las necesidades de financiamiento.
La devaluación del real brasileño produce, sin dudas, un impacto negativo sobre la economía argentina, pero lo principal para Argentina es enfocarse en aquellos factores internos que deterioran su competitividad y atractivo frente a Brasil.
Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

Horacio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe diariamente el Latinforme Diario


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