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Crecen los bancos en Colombia

Crecen los bancos en Colombia

Crecen los bancos en Colombia
21 Mayo 2009
Creo que una muestra más del nivel de madurez que está alcanzando la economía colombiana es lo que está sucediéndole en su sistema bancario el cual no le hace caso a la crisis y sigue creciendo con fuerza centrando su mirada en el mediano y largo plazo.

A contramano del mundo, el sector bancario colombiano sigue creciendo y generando beneficios para su economía. Y para sí mismo también, lo cual quedó fielmente reflejado en el incremento de 20,9% de las ganancias del sector durante el pasado mes de marzo.

Cuando encontré la noticia en Dinero me pregunté qué implicancias podía tener el aumento de la bancarización no solamente sobre las empresas y personas particulares, sino en la economía colombiana en su conjunto. Esto es justamente lo que pasaré a comentarles en este artículo.

Los últimos meses del 2008 y lo que lleva recorrido el 2009 no han sido meses positivos para las economías latinoamericanas en general y para la economía colombiana en particular. Muy a pesar de ello, la Asociación de Bancos y Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), dio cuenta que en el último año, 689.929 colombianos mayores de edad y más de 100.000 empresas se bancarizaron. Con este resultado, más de la mitad de la población adulta ya se encuentra bancarizada cuando en 2002 dicho porcentaje alcanzaba al 39% de este segmento poblacional. Ya hay 15,8 millones de colombianos bancarizados.

El negocio bancario está pasando por un muy buen momento en Colombia, pero aún tiene mucho camino por recorrer y transformarse en un puntal del crecimiento y desarrollo de la economía.

Todavía la profundidad de la intermediación bancaria en Colombia es baja. El crédito al sector privado no llega al 20% y los depósitos apenas sobrepasan dicho porcentaje. Los reclamos de los banqueros colombianos en este sentido pasan por mejorar el marco regulatorio considerando la eliminación del impuesto a las transacciones financieras y el límite impuesto a los intereses que se cobran por el microcrédito (que no deja incorporar plenamente algunos elementos como son el riesgo asumido, la siniestralidad y los costos asociados para proveer este servicio, a la tasa que finalmente se cobra).

La continuidad en el crecimiento de la intermediación financiera y la inclusión financiera tanto de la población como de las empresas es un elemento de beneficio mutuo. Si bien este no es un proceso simple dado la dificultad de lograr el acercamiento de cierto segmento poblacional y de empresas (mayoritariamente PYMES), que se resisten a bancarizarse, el mismo está teniendo muy buenos resultados.

Este aumento de la bancarización que se viene observando, representa una oportunidad de fortalecimiento del sistema bancario ya que le permite una mayor diversificación de riesgos y un mejor aprovechamiento de economías de escala, por lo tanto, mejora las condiciones del negocio bancario.

Pero además, la mayor bancarización tendrá efectos positivos sobre la economía colombiana. La misma incrementará la canalización del ahorro privado hacia el sistema financiero generando una mayor disponibilidad de recursos para la generación de crédito.

Las perspectivas de la evolución del ahorro privado en Colombia son muy positivas a la luz de una esperada mejora en el crecimiento económico para los próximos años que se traducirá en un mejor bienestar social. Las familias tendrán mayor capacidad de ahorro que podrán volcar al sistema bancario, el cual estará en condiciones de incrementar su oferta crediticia que se podrá traducir en mayores plazos, montos y nuevos tipos de préstamos acordes a la demanda potencial.

Claro que la situación de fortaleza económica que vive Colombia permite este avance en el sector bancario que realimenta la fortaleza del contexto local. Desde el gobierno se viene trabajando de una manera más que adecuada en asegurar la estabilidad macroeconómica de largo plazo, un elemento que sin dudas aporta al fortalecimiento del sistema bancario colombiano.

La política externa diversificadota que viene llevando adelante el gobierno mediante la celebración de múltiples Tratados de Libre Comercio (TLC) disminuye la fragilidad de la economía colombiana ante posibles inconvenientes en un determinado socio comercial (contraejemplo de esto es lo que está padeciendo México por su excesiva dependencia de la economía estadounidense).

Con una economía que goza de buena salud a pesar del impacto de la crisis, y un sistema bancario fuerte que incrementa sus capacidades de asistencia al sector privado, aumentan los incentivos de inversión en una economía que cada vez más se orienta hacia el sector externo.

Quizás pueda resultar demasiado hipotético, pero el fortalecimiento del sector bancario en Colombia, puede además implicar un incremento en el valor de las compañías que operan con el mismo ya que al aumentar la capacidad del sector bancario de asegurar financiamiento aún en situaciones de estrés, produce un fortalecimiento en la situación financiera de las compañías que las hace más sólidas.

Sin duda alguna, el aumento de la bancarización y el crecimiento económico en Colombia irán de la mano en una alianza que les reportará muy buenos dividendos.

¿Qué implicancias y efectos tiene esta expansión?


Sepa cómo los acontecimientos económicos y políticos pueden afectar sus ahorros.

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La gripe porcina puede retrasar la recuperación económica mundial

La gripe porcina puede retrasar la recuperación económica mundial

La gripe porcina puede retrasar la recuperación económica mundial
30 Abril 2009
¿Se han puesto a analizar que alrededor del 70% de las noticias económicas que se leen en los diferentes medios de todo el mundo se menciona a la gripe porcina? Realmente no deja de asombrarme.

El virus sigue alterando la vida cotidiana de la población. México está prácticamente paralizado. No hay clases, no hay espectáculos públicos ni cine, no se puede ir a los restaurantes (éstos sólo pueden vender comida para llevar). Apenas se puede respirar, pero usando barbijos.

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El diario argentino “La Nación” recoge experiencias de personas que viven en México. Una de estas personas decía: “Soy mexicana y estoy casada con un argentino. Aquí, no se habla de otra cosa que no sea de la epidemia. Tenemos una niña de 9 años que hace preguntas al habérsele cambiado su entorno. Uno como padre no sabe qué respuestas darle y cómo hacerlo sin causarle más angustia y miedo del que hay”.

No solamente intranquiliza sino también golpea a los bolsillos. En el artículo de ayer les hablaba del impacto que la epidemia tendría para el PBI mexicano al que le podría generar una contracción de hasta 1,5 puntos porcentuales. No hice referencia al impacto de la gripe sobre la economía global aunque era consciente de que la afectará. Ayer, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió elevar el nivel de alerta a 5 (de un total de de 6 fases) y reconoció que la declaración de pandemia es inminente por lo que la probabilidad de un impacto no menor sobre la economía global es ahora significativo.

Al menos, el virus servirá como excusa para los pronosticadores de turno que han equivocado tanto las proyecciones de crecimiento de la economía global para el presente año.

No me resulta muy difícil anticipar que la gripe porcina tendrá un impacto sobre la economía global. Lo difícil pasa por determinar de qué manera lo hará. Está claro que hay ciertos sectores económicos que se verán afectados a nivel global. Uno de ellos es el sector turístico y los sectores vinculados a éste, tal como el sector hotelero.

Buscando la opinión de los mercados, veo que los mismos han anticipado el impacto de la epidemia sobre ciertos commodities. El avance de la influenza está golpeando, por ejemplo, a las cotizaciones del petróleo y de la soja y el maíz. La caída del precio del petróleo obedece a los temores de que la epidemia afecte al transporte aéreo de viajeros, lo que repercutiría en una caída de la demanda de combustible, mientras que la caída en el precio de los commodities agrícolas se ha observado principalmente en aquellos utilizados como alimentos para el ganado porcino (la soja y el maíz han sido los más afectados dado que son utilizados para dicho fin).

Creo que no solamente hay que concentrar la atención del efecto de la epidemia sobre la caída de la demanda en determinados sectores, sino también seguir con atención cómo ello puede impactar en la salud de las empresas que lo componen ya que puede desencadenar una ola de quiebras con efectos que irán más allá de dichos sectores en particular.

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Para las empresas no es un buen momento para recibir una reducción de la demanda, la cual ya de por sí se encuentra debilitada por la crisis global. La situación es más compleja aún cuando recordamos que el sector financiero internacional no se encuentra capacitado (o deseoso) de asistir financieramente a las compañías lo que les aumenta su riesgo de caer en insolvencia.

Hasta el momento no he visto mucha discusión acerca del efecto que la epidemia tendría sobre el ritmo de recuperación de la economía global. Incluso me ha llamado la atención el optimismo que se mantiene tanto en los EEUU como también en Europa.

En Europa, los consumidores y empresarios se encuentran de mejor ánimo y ello se reflejó en el Indicador de Sentimiento Económico (ISE) del mes de abril que elabora el ejecutivo comunitario. El ISE subió 2,5 puntos en la zona del euro, hasta 67,2 puntos, mientras que en la Unión Europea lo hizo en 3,5 puntos hasta 63,2 puntos. Tan positivo como el alza en la confianza es que se ha observado una mejoría en la mayoría de los países.

La realidad económica de los países europeos no justifica ciertamente la mejora en el sentimiento de la población. Las economías siguen contrayéndose (ayer se dio cuenta de la caída más fuerte en el producto español desde 1970) y hasta el Banco Central Europeo (BCE) reconoce la incertidumbre que vive acerca de cómo puede evolucionar el producto de la eurozona.

Quizás se pueda pensar que la mayor esperanza de la población europea esté condicionada a las señales de mejora que reconoce la economía estadounidense. Estas señales, según la Reserva Federal (que ayer decidió mantener inalterada su tasa de interés de referencia), indican que la economía estadounidense observa una modesta mejoría.

Ciertamente debe ser modesta y muy reciente dicha mejoría ya que la misma registró una caída del 6,1% en el primer trimestre del año en términos interanuales. Lo profundo de esta caída se combina con el hecho de que con ella se acumulan tres trimestres de retroceso consecutivo para el PBI, situación no experimentada desde 1974-1975.

A pesar de la profunda caída de la economía, que se siente sobre la población, la semana pasada dábamos cuenta de la mejora observada en la confianza de los consumidores estadounidenses lo que representa un signo positivo para aumentar las esperanzas de recuperación de la demanda doméstica. No es menor aclarar que este relevamiento se produjo antes de que el temor de la gripe porcina se expandiera de la forma en que lo hizo.

¿Se puede culpar de exceso de optimismo a los ciudadanos de Estados Unidos y Europa? Antes de la epidemia, probablemente no. Si bien las economías aún estaban frágiles con varios sectores bajo riesgo, el cambio de humor representaba un elemento muy útil para alimentar la recuperación. Pero con la amenaza de la gripe porcina, quizás la perspectiva se vea modificada de una manera no menor.

Si la gripe porcina continúa expandiéndose, probablemente la recuperación de la economía global deba esperar hasta el 2010 para iniciarse. La expansión de la gripe a nivel mundial limitará el consumo de la población y también tendrá un impacto sobre el nivel de inversión ya que varios proyectos se verán suspendidos hasta tanto mejore el panorama.

¿Retrasará la recuperación y profundizará la contracción de las economías? Si bien creo que la epidemia retrasará la recuperación de la economía global, no pospondrá la misma por demasiado tiempo más. Quizás el mayor efecto lo pueda tener en términos de profundidad de la caída del producto global que pueda generar.

La epidemia se ha transformado en un nuevo contratiempo para la recuperación de la economía global. ¿Nos puede ocurrir algo más?

¿Peligra la democracia en Venezuela?

¿Peligra la democracia en Venezuela?

27 Abril 2009

Muchas veces los mercados de divisas latinoamericanos han permitido grandes ganancias mediante el arbitraje producto de las múltiples deficiencias que padecían los mismos y de las medidas poco comunes adoptadas por los gobiernos de Latinoamérica.

Un interesante caso de potencial arbitraje lo ofrece el mercado de divisas venezolano. La decisión de mantener un tipo de cambio fijo en un nivel que no se condice con la realidad de la economía venezolana genera grandes riesgos dado que la frágil situación económica está provocando que el valor del dólar en el mercado paralelo se aleje cada vez más de dicho valor oficial.

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Para el gobierno venezolano el dólar vale 2,15 bolívares, pero para el mercado paralelo cotiza cerca de los 7 bolívares. Demasiada diferencia que permite lograr una ganancia fácil a quienes pueden acceder al dólar al tipo de cambio oficial. Lógicamente, para el ciudadano común, esta posibilidad de ganancia fácil está vedada. Probablemente no es así para los amigos de la causa chavista.

Ya en artículos anteriores les he hablado acerca de la insostenibilidad de esta paridad cambiaria. Es por ello que para sostener esta irreal relación entre las monedas, el gobierno venezolano ha recurrido a limitar la entrega de divisas a sectores no prioritarios ante el déficit de dólares necesarios para sostener semejante desequilibrio. ¿Qué harán estos sectores? Recurrirán al mercado paralelo lo que implica para ellos que los costos de importación se tripliquen automáticamente, algo sin dudas injusto para los mismos.

Se puede decir que Chávez atenta contra la democracia de los mercados. El ejemplo del mercado cambiario que les menciono no es el único. Pero lo más grave en Venezuela es que Chávez está decidido a atentar contra la democracia en un sentido amplio, más allá de la frontera de los mercados.

Con las últimas medidas adoptadas, Chávez sigue transformando a la Venezuela democrática y en donde predominaba la libre empresa en un país en el cual todo se debe regir por su autoridad y según su voluntad, incluso yendo contra las mismas leyes y la Constitución del país.

Algo que no se puede negar, es que Chávez tiene mucha imaginación para doblegar las leyes. Un nuevo ejemplo de ello ha sido lo ocurrido hace dos semanas cuando amparado en una nueva ley aprobada por la mayoría oficialista del Parlamento, Chávez designó a Jaqueline Faría como la primera “jefe de gobierno de Caracas”. Así con esta designación, Faría ejercería varias de las funciones que son de competencia de Antonio Ledezma, el opositor que es titular de la Alcaldía Metropolitana y ha sido electo por el voto popular.

Chávez toma lo que necesita sin medir las consecuencias. El sector privado presencia con temor cómo el gobierno venezolano avanza en su cruzada expropiadora. Además de empresas, en los últimos días, el gobierno ha decido expropiar tierras (unas 3.500 hectáreas) las que consideraba que se encontraban infrautilizadas. Pero lo peor del caso es que, según el gobierno, con ello inició una “ofensiva de rescate de tierras” con lo cual se deben esperar nuevas expropiaciones.

No existe consuelo para la población que ve además cómo la política de Chávez le ha generado un daño irreparable a la economía y ha dilapidado los inmensos recursos provenientes de las riquezas petroleras.

La justificación que esgrime Chávez para justificar su accionar, la de buscar priorizar la situación de los más necesitados, no cuenta con un verdadero correlato en los hechos. Para este año, el FMI ha proyectado que la economía venezolana sufra una contracción del 2,2% y para peor, seguirá contrayéndose un 0,5% en 2010, lo cual implicará un aumento del desempleo, especialmente en los segmentos de menores ingresos. La inflación en Venezuela no cede, se mantiene elevada en el 28,1% interanual y afecta principalmente a los más pobres.
Si Chávez dice gobernar para los pobres ¿Por qué ellos están cada vez peor?

El avance de Chávez sobre los derechos particulares y sobre la propiedad privada no se detiene. ¿Hasta cuándo podrá soportar el pueblo venezolano estos atropellos de un mandatario elegido bajo los principios de la democracia?

La oposición, que sufre la persecución constante de Chávez, los estudiantes y ahora la Iglesia de Venezuela buscan resistir los atropellos del presidente. La Iglesia venezolana ha hecho sentir su preocupación por el desconocimiento de la voluntad popular y la creciente arbitrariedad en la administración de justicia que se viene observando en el último tiempo.

En Venezuela no se puede opinar de manera contraria al gobierno y ello lo denuncia la Iglesia: “ha mermado el derecho que tiene la ciudadanía a información veraz”, mediante “una progresiva escalada de intervenciones oficiales” que pretende “limitar la autonomía de los medios”.

Y por si todo lo anterior fuera poco, el discurso de Chávez choca en más de una oportunidad con sus propias acciones. ¿Usted le haría un regalo a su peor enemigo? Entiendo que no. Pero Chávez sí lo hizo y le acaba de regalar ni más ni menos que una isla a los Estados Unidos. Lo hizo a través de la empresa Citgo, filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y se la donó al estado de Nueva Jersey.

En este estado de situación, la economía venezolana tiene pocas posibilidades de resistir y no entrar en crisis. Inevitablemente el deterioro de la misma continuará, y el sector privado estará cada vez menos dispuesto a invertir ante la imposibilidad de asegurarse que la rentabilidad del proyecto pueda ser apropiada por la propia compañía y no por el gobierno venezolano. No existen mayores dudas acerca de que esta situación derivará en una crisis en Venezuela, sólo resta saber cuándo.

Presente complicado y futuro prometedor en Brasil

Presente complicado y futuro prometedor en Brasil

Presente complicado y futuro prometedor en Brasil
24 Abril 2009

Para el FMI, la caída de los precios de las materias primas, los problemas financieros internacionales y la caída del comercio, han sido los factores principales que golpearon duramente a la economía brasileña y son los responsables de que el organismo internacional espere que la misma se contraiga un 1,3% durante el presente año. Hace menos de un año hablábamos del buen momento y perspectivas de la economía brasileña. Entonces ante esta realidad vale la siguiente pregunta: ¿Qué ha sido de aquella economía que apuntaba a lograr un rol protagónico a nivel mundial?

La economía brasileña siente el impacto de la crisis desde varios frentes. La industria brasileña la está sufriendo de sobremanera. En el primer bimestre del año, la producción industrial observó una contracción interanual del 17,2%, la mayor caída en 18 años.

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La caída en la producción industrial se refleja claramente en el mercado laboral. La tasa de desempleo en Brasil asciende, al mes de febrero, al 8,5% de la Población Económicamente Activa (PEA). La misma experimentó un fuerte incremento ya que hacia diciembre de 2008 se ubicaba en el 6,8%.

A pesar de que las buenas condiciones de largo plazo se mantienen en la economía brasileña, también la Inversión Extranjera Directa (IED), observó una fuerte caída durante el primer trimestre del año. En dicho trimestre, la IED observó una contracción del 39,2% en términos interanuales. En el mes de marzo, se observó el mayor deterioro en el volumen de IED, ya que en dicho mes la misma alcanzó los US$ 1.444 millones en marzo, frente a 3.083 millones en marzo del 2008 (una caída del 53%).

También las cuentas públicas se han deteriorado fuertemente en el comienzo del año. La caída en el superávit fiscal primario durante el primer bimestre del año fue abrupta y alcanzó al 66,3%, lo cual amenaza el objetivo del gobierno brasileño de alcanzar un superávit fiscal primario del 3,8% del PBI para el presente año (en el primer bimestre del año, el mismo asciende al 2% del PBI).

Pero no todo ha sido negativo en este período de crisis. Si algo positivo tiene que sacar Brasil de la crisis, es que la misma le ha permitido recomponer el nivel del tipo de cambio y de tasas de interés. Es que el tipo de cambio, producto del fuerte ingreso de capitales y de una nula intervención por parte del Banco Central de Brasil en el mercado de divisas, se había sobrevaluado fuerte.

Por otra parte, las presiones inflacionarias producto del alza en los precios internacionales de los commodities, contra los que la economía brasileña no tenía respuesta (aunque comenzó a ensayarla a través de políticas de impulso de la oferta para limitar el efecto de los precios externos), provocó que el Banco Central de Brasil deba mantener elevada su tasa de interés de referencia. Dicho nivel se observa excesivo pero resultan la única forma de incidir sobre el producto y los precios en la economía.

Sin dudas, estos datos macroeconómicos de Brasil son preocupantes. Sin embargo, los mismos pueden resultar engañosos y hacernos pensar que las perspectivas de mediano y largo plazo de la economía brasileña se han deteriorado. Pero ello no es así ya que las políticas que viene llevando adelante el gobierno de Lula da Silva refuerzan los fundamentos macroeconómicos consistentes con el crecimiento económico de largo plazo.

No nos tenemos que olvidar de las políticas de desarrollo económico que viene llevando adelante el gobierno de Lula y que contempla entre ellas al Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC), cuyos efectos se comenzarán a ver en los próximos meses.

Por otra parte, a pesar de sus proyecciones pesimistas para el presente año, el Fondo Monetario Internacional (IMF) sostiene que observa señales de mejoría en la economía brasileña. Charles Collyns, el número dos del departamento de análisis del FMI, manifestaba al respecto: “Vemos algunas señales de mejoría en el primer trimestre, en parte debido a que las autoridades brasileñas están usando la política macroeconómica”. Collyns resalta la complementariedad que está observando la política monetaria brasileña para estimular el crecimiento económico. Y en un contexto económico en donde las presiones inflacionarias se mantienen contenidas (el FMI espera que Brasil observe una inflación minorista del 4,8% en el presente año y del 4% en 2010, ambos niveles dentro de la meta inflacionaria), se espera que el Banco Central de Brasil siga recortando su tasa de interés la que puede romper el piso del 9% hacia finales de año para apuntalar a la economía.

El FMI confía en la fortaleza de la economía brasileña y espera que la misma alcance una pronta recuperación. De hecho, para 2010 espera que Brasil observe una expansión del 2,2% a pesar de que las principales economías continuarían luchando contra la recesión u observarían un débil crecimiento.

En mis últimos artículos les hablaba acerca del rol clave que jugarán las expectativas en la suerte de las economías. En el caso de Brasil no es la excepción, y la confianza que existe acerca de la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos es determinante para sostener las buenas perspectivas de la economía y augurar una pronta recuperación del crecimiento.

No nos tenemos que olvidar que la economía brasileña cuenta con un mercado interno de 190 millones de personas. El mercado interno de Brasil es muy importante y puede ser clave para el crecimiento de la economía. Ello dependerá en buena medida del efecto de las políticas de estímulo económico llevadas adelante por el gobierno brasileño.

En Brasil existen varios sectores con un alto atractivo para los inversores. En mis artículos he analizado en algunos de los sectores, empresas con un interesante potencial, tales como empresas del sector bancario y empresas del sector cárnico. Sin dudas, la economía Brasil presentará numerosas oportunidades a aprovechar apenas las condiciones de la economía global se modifiquen y es por ello que no nos tendría que extrañar que una vez superada la crisis global, el país experimente un fuerte flujo de capitales para IED. Es por ello que en próximos artículos analizaré aquellos sectores que poseen un interesante potencial de crecimiento para que sean aprovechados por los inversores.

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo
23 Abril 2009
Cuando hace unos días se comenzaba a hablar de las primeras señales de recuperación de la economía estadounidense, renacía la esperanza de que la terrible crisis financiera que está padeciendo el mundo, tuviera un final cercano. Sin embargo, mientras dichas señales se encuentran esperando nuevas confirmaciones, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (IMF), sobre el crecimiento global, vuelven a instalar el pesimismo. ¿Se retrasa la recuperación de la economía mundial? ¿Qué pueden hacer las economías latinoamericanas para limitar el impacto negativo del contexto global adverso?

¿Qué tan profunda es la crisis? Lo suficiente como para que el FMI estime que la economía mundial sufrirá una contracción del 1,3% durante el presente año. El deterioro de las condiciones económicas ha sido tal en los últimos meses que en el mes de enero, sólo cuatro meses atrás, el organismo internacional había pronosticado un crecimiento de la economía mundial del 0,5% para el presente año.

Los números de crecimiento proyectado por el FMI para las principales economías son preocupantes. En la zona del euro se espera que la economía se contraiga en un 4,2% e incluso seguirá contrayéndose durante el 2010 en un 0,4%. Dentro de la eurozona, la economía alemana sufrirá en el presente año una contracción del 5,6% (y seguirá cayendo en 2010, aunque lo haría un 1%).

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Para la economía estadounidense, el organismo internacional anticipó una contracción de su producto del 2,8% para el presente año, mientras que la economía japonesa se contraerá un 6,2%. Para el FMI, la principal economía mundial continuará contrayéndose en 2010. La economía estadounidense observaría una caída de su PBI en un 0,05% el próximo año, lo cual desalentaría las esperanzas sobre las perspectivas de recuperación de la economía mundial.

Para Latinoamérica, las proyecciones tampoco resultan alentadoras. Es que el FMI espera que la región entre en recesión durante el 2009 y su PBI se contraiga un 1,5%. En 2010, la región volverá a crecer, aunque lo haría en un 1,6%. Pero no todos los países latinoamericanos recuperarían la senda del crecimiento ya que el FMI proyecta que tres países seguirán observando una contracción de su producto, entre ellos, Venezuela cuyo PBI se reduciría un 0,5%.

Entre las economías latinoamericanas que más sentirán el efecto de la crisis según el FMI están México (-3,7%), Venezuela (-2,2%) y Ecuador (-2%). Luego sigue, entre las principales economías de la región, Argentina con una contracción esperada del 1,5%.

Luego de presentado este panorama desolador: ¿Qué se puede decir al respecto de estas proyecciones? Si lo pienso buscando una doble intencionalidad por parte del FMI, diría que el organismo estaría exagerando las cifras de caída del PBI global para lograr que los gobiernos aumenten sus esfuerzos para lograr la recuperación económica.

Uno puede interpretar esta intención en párrafos como el siguiente en donde el organismo internacional se refiere a la Unión Europea: “si los países de la Unión Europea son capaces de poner en marcha una respuesta contundente, global y coordinada a las tribulaciones del sector financiero, la confianza y deseos de asumir riesgos se podrían recuperar más rápido de lo esperado”.

Todavía no me animo a pensar que la crisis permanecerá un tiempo más entre nosotros. Personalmente, le tengo un poco de fe a la capacidad de recuperación de la economía estadounidense y a su poder, como locomotora de la economía mundial que es, de liderar la recuperación del resto de las principales economías. Es por ello que, aún espero que el 2010 arroje signos positivos en términos de crecimiento para las principales economías del planeta.

Lógicamente, soy consciente que mis expectativas corren un serio riesgo en medio de un contexto altamente turbulento y en donde aún persiste la incertidumbre que atenta contra las expectativas. Pero no tengo dudas que a medida que se vayan reduciendo los riesgos, la recuperación económica cobrará fuerza de la mano de un cambio de humor que impulsará el consumo y la inversión nuevamente.

Está claro viendo las proyecciones del FMI que las economías sudamericanas sufrirán más de lo esperado la crisis actual. Ello a pesar de que las mismas están haciendo todo lo posible tanto desde la política monetaria como la fiscal para contrarrestar el impacto negativo de la misma.

Una reflexión que creo necesaria realizar es que tanto las economías latinoamericanas que han llevado adelante políticas económicas sanas como aquellas que no, se ven duramente golpeadas por la crisis. Claro que existe una diferencia entre ambas. Aquellas economías que han estado llevando adelante políticas sanas y consistentes a largo plazo, sufrirán menos y observarán un más pronto restablecimiento de su crecimiento económico.

Mientras tanto, mientras la crisis sigue afectando a la región: ¿Qué pueden hacer los países latinoamericanos? Las perspectivas negativas de crecimiento en las principales economías mundiales representan un duro golpe para la región, a la que dicha situación le dificultará su recuperación. La única alternativa que tienen para atenuar los efectos de la crisis es continuar recurriendo a la política monetaria y fiscal expansivas y a la cooperación regional.

Sobre la política monetaria, las economías deben tener cuidado de que la misma no genere efectos negativos sobre la estabilidad cambiaria ni que genere un efecto negativo sobre el flujo de capitales, por lo que la misma probablemente encuentre límites a su accionar en el manejo de su tasa de interés de referencia. Ello hará necesario que para lograr mayores efectos sobre la economía real, se trabaje con más intensidad sobre otros mecanismos para lograr que el sistema financiero genere el crédito necesario para recuperar la fortaleza de la demanda interna.

La cooperación regional es un elemento clave para atenuar los efectos de la crisis en Latinoamérica. Este es un mal momento para pensar el aumentar el proteccionismo entre los países de la región. ¿Será posible que los países de la región puedan avanzar en acuerdos de cooperación para expandir el comercio intrarregional como respuesta a la crisis?

¿La economía mundial entra en deflación?

¿La economía mundial entra en deflación?

Buenos Aires, Argentina

22 de abril de 2009

La lista de países se acrecienta día a día. No solamente la crisis está afectando el crecimiento de la economía global, sino también, ahora las principales economías del planeta están comenzando a sufrir deflación de precios.

Mientras escribía este artículo pensaba que esta situación de deflación será al menos un consuelo para Felipe, un amigo mío que desde fines del año pasado, viene planeando un viaje hacia los Estados Unidos para el mes de julio de este año. Es que la devaluación del peso argentino ha hecho que mi amigo pueda comprar menos dólares que los previstos para su viaje al país del norte (el estancamiento económico que sufre Argentina ha impedido también, que obtenga una mejora salarial). Seguramente la deflación que padece la economía estadounidense hará que mi amigo encuentre precios más amistosos con sus golpeados bolsillos, y por qué no, más de una gran liquidación se cruzará por su camino.

El escenario económico global ha cambiado varias veces de manera brusca desde que se inició la crisis. ¿Se podía prever que las principales economías del planeta iban a estar amenazadas por la deflación de precios cuando justamente poco menos de un año atrás sufrían las mayores alzas de precios en años? Si bien era difícil imaginarlo, esta situación era totalmente predecible y de esperar. Es que los episodios de profunda recesión como la actual generan frecuentemente situaciones de deflación.

Cada vez son más los países que se encuentran o han comenzado a observar signos de deflación. En el día de ayer, Inglaterra (con una caída mensual en sus precios minoristas del 0,4%, por primera vez luego de casi cincuenta años), se unió al grupo de países que están experimentando síntomas de deflación de precios. En dicho grupo ya se encontraban Estados Unidos, Alemania, España, Suiza, Japón y China, entre las principales economías del planeta. La lista promete incrementarse en breve, principalmente con países europeos.

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La deflación preocupa y para mostrarlo, tomaré el caso de Japón. La situación de la economía japonesa es tal que los precios industriales observaron en el mes de marzo, una caída interanual del 2,2% (su mayor caída desde 2002). Según Hideyuki Araki, economista del Instituto de Investigaciones de Resona: “Las empresas están en una dura competencia para reducir los precios, debido a la debilidad de los consumidores”. Esta competencia que se traduce en rebajas en los precios implica también reducción en los flujos de fondos de las empresas y quizás también, menores ganancias (ya que la caída en los precios puede no compensarse con el incremento en las ventas), aumentando el riesgo de quiebras. Así, menor cantidad de empresas sobrevivirán en un mercado que se sigue achicando por la crisis y el aumento de la desocupación.

Las perspectivas de las principales economías hacen prever que se mantendría el contexto de deflación. Para colmo, la caída del precio del petróleo aumenta el margen para que el resto de los precios en las economías, continúe cayendo.

La incapacidad de la política monetaria de los principales bancos centrales ya ha quedado ampliamente demostrada durante la presente crisis. Y esta incapacidad no solamente se ha observado en el contexto actual de deflación (y deterioro económico), sino también se ha percibido con claridad durante el período de fuerte incremento de los precios internacionales de los commodities (agrícolas, minerales y de energía, entre los principales), que se había traducido en un aumento no menor en la tasa de inflación minorista.

¿Será el momento de rever la manera en que se conducen las políticas monetarias? Probablemente sí. Las políticas monetarias utilizan actualmente como instrumento exclusivo el control de la tasa de interés de referencia. Las mismas funcionan y muy bien en contextos económicos relativamente normales o en aquellos en donde los problemas económicos están limitados al ámbito nacional. Pero las mismas fracasan rotundamente frente a una crisis generalizada o cuando el problema supera el ámbito nacional (como en el caso del alza sostenida en el precio de los commodities agrícolas).

Si bien los principales Bancos Centrales del mundo han complementado su política de tasas de interés con otras medidas para suministrar liquidez al mercado monetario y para estimular el mercado crediticio, las mismas no han logrado ser lo exitosas que se esperaban. En esta cruzada por ejemplo, la Fed ha realizado grandes inyecciones de liquidez en forma de préstamos a entidades financieras e incluso a empresas con el objeto de apoyar la reactivación de la economía.

Probablemente la política monetaria no pueda hacer mucho más al respecto en situaciones de crisis como la actual, pero se pueden trabajar en medidas complementarias que contribuyan a restaurar los canales de transmisión de la política monetaria para que gane en eficacia.

Sin lugar a dudas, los gobiernos de las principales economías están preocupados por los síntomas de deflación que los afecta. Y los ciudadanos de dichos países ¿Cómo se deberían sentir? La caída generalizada en los precios puede en principio ser bien recibida por la población, pero ello puede representar un riesgo serio en este contexto de crisis. Es que la caída en los precios puede implicar menores ganancias para las firmas y la necesidad de mayores recortes en la plantilla de trabajadores para mantenerse en actividad, lo cual a su vez impacta negativamente sobre el consumo, en una suerte de círculo vicioso difícil de detener.

No existen dudas de que esta situación de deflación no es buena en este contexto de recesión global. Y ante la incapacidad de la política monetaria para revertir la situación, la alternativa que queda es que se produzcan mayores impulsos sobre la demanda agregada desde la política fiscal.

¿Qué harán los gobiernos ante esta situación? Si las economías siguen mostrando una tendencia hacia la baja en los precios internos, deberán evaluar seriamente la posibilidad de recurrir a mayores esfuerzos fiscales ante la pobre performance de la política monetaria (la cual en varios países se encuentra en un nivel límite en términos de recortes de tasas).

La clave para resolver el problema deflacionario y de recesión pasa por estimular la demanda interna. En la situación actual, la apuesta por la política fiscal aparece como más atractiva frente a la política monetaria. Sin embargo, una solución más contundente pasaría por torcer las expectativas del sector privado. En EEUU se están observando mejoras en los indicadores de expectativas de los consumidores: ¿Será esta la clave para resolver los problemas actuales de la economía estadounidense y mundial?

¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?

¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?
Buenos Aires, Argentina
6 de enero de 2009
Si bien parece haber pasado demasiado tiempo, fue a principios del 2008 que surgió un fuerte debate en torno al dólar norteamericano y a su capacidad para mantenerse como divisa líder mundial a pesar de los embates que venía sufriendo la moneda producto de la crisis financiera internacional originada en los Estados Unidos y de los déficits gemelos que padece la economía y que debilitan su fortaleza macroeconómica.
A medida que la moneda norteamericana se depreciaba, el debate se intensificaba y los países comenzaban a analizar con mayor seriedad su estrategia de composición de las reservas internacionales y su decisión de mantener ligadas el valor de las monedas locales a la divisa estadounidense, dado que la vinculación a la misma estaba produciendo inestabilidad en sus economías (un ejemplo de ello, lo representaban las economías del golfo cuyas monedas se encontraban atadas al dólar, lo cual se había transformado en uno de los factores principales de los altos niveles de inflación que debieron padecer).
Así es que, en medio de este contexto de incertidumbre y volatilidad, el dólar llegó por ejemplo a su piso histórico frente al euro por el que se llegó a intercambiar a US$ 1,60. Pero las mayores turbulencias y temores, y los problemas que iban surgiendo en el resto de las economías desarrolladas, le dieron la posibilidad de recuperación (al menos parcial), al dólar que cerró un 2008 más que difícil por los problemas derivados de la crisis subprime.
Para los que recuerdan el debate de los primeros meses del año pasado, mientras que la posibilidad de que el euro surja como nueva divisa líder mundial era consideraba muy baja, la mayor parte de los especialistas se animaban a aventurar el surgimiento de una canasta de divisas que reemplazara al dólar como la divisa líder.
Así se enumeraban dentro de dicha canasta al mismo dólar, al euro, el yen, el franco suizo y la libra esterlina.
Y a pesar de que la economía china continuaba sorprendiendo con su ritmo de crecimiento en medio de la crisis y de que se perfilaba como (quizás), la nueva potencia mundial, casi ningún analista hablaba sobre la posibilidad de que la moneda china se encamine a ocupar el lugar que actualmente ostenta la moneda norteamericana.
En su relación con el dólar, el yuan ha venido fortaleciéndose continuamente aunque no al ritmo que debiera si se tiene en cuenta la evolución de sus fundamentos macroeconómicos, ya que el gobierno chino no ve con agrado una apreciación de su tipo de cambio tal que pueda reducir significativamente la competitividad de la economía china.
De hecho, el la dinámica del tipo de cambio nominal, la relación entre el dólar y el yuan pasó de 8,07 yuanes por dólar en el inicio de 2006 a 6,81 yuanes a mediados de 2008, el cual resultó ser el piso que no le ha sido permitido a la moneda china perforar. Actualmente, la relación cambiaria es de 6,82 yuanes por dólar estadounidense.
Esta política del gobierno chino de mantener la relación cambiaria en los niveles actuales ayuda al país oriental a mantener su superávit de balanza comercial y puede generarle un beneficio adicional a la economía china.
Es que durante mediados del mes de diciembre del 2008, las autoridades chinas aprobaron un proyecto piloto para el comercio con países vecinos. Este proyecto de comercio permite que ciertas zonas económicas chinas puedan en el futuro hacer operaciones comerciales en yuanes con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Este proyecto que aparece en estos momentos en su etapa experimental sin dudas contribuirá a fortalecer la aceptación del yuan en Asia. Pero además, del éxito de su aceptación dependerá que, en una visión de largo plazo, la moneda china pueda transformarse en una divisa internacional.
En el contexto de este proyecto es que al gobierno chino le interesa mantener la estabilidad de su tipo de cambio frente al dólar y no dejar que el mismo se aprecie de modo tal de producir inestabilidad en el tipo de cambio para el resto de sus socios comerciales con los que comenzará a operar en yuanes.
Esta estrategia de inserción internacional de la moneda china hace surgir el interrogante acerca de si será esta moneda oriental quien destrone al dólar de su liderazgo mundial.
Por lo pronto, es impensable en el corto plazo, y también lo es en el mediano plazo. La economía china aún no ha logrado el poder suficiente que se requiere como condición necesaria para pensar en la posibilidad de imponer a su moneda como la divisa líder a nivel mundial.
A lo que podrá aspirar el yuan, en el largo plazo, es en primer lugar, a destronar a la moneda japonesa de su liderazgo regional y una vez logrado ello, sí pensar en la posibilidad de disputarle el poder al dólar. La economía china se muestra con potencial para lograr dicha meta.
Pero más allá de este tipo de especulaciones, lo que uno puede percibir a través de la dinámica de las regiones es que se está dando lugar a la conformación de bloques económicos con un mayor nivel de consistencia. Es que luego del reinado del dólar el escenario más probable es aquel en el que no haya una moneda que pueda prevalecer sobre el resto, sino más bien, lo más probable es que se de lugar a una canasta de monedas conformadas por las principales divisas.

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?
Buenos Aires, Argentina
5 de enero de 2009
La problemática inflacionaria, si bien no ha sido un tema que el gobierno argentino haya considerado explícitamente de preocupación, se había transformado desde comienzos del 2006 en una amenaza para la estabilidad económica de la Argentina.
El problema inflacionario se había agravado al punto de incrementar significativamente la conflictividad gremial, amenazando de este modo, la estabilidad de la economía. En el 2008 varios sindicados habían reabierto las negociaciones salariales acordadas a principios de año exigiendo una nueva recomposición salarial ya que los salarios de los trabajadores se habían deteriorado fuertemente por la elevada tasa de inflación. Así se disparaba un foco dinamizador de la inflación que podía derivar en un crecimiento incontrolable de los precios, haciendo revivir épocas pasadas del país.
El agravamiento de la crisis internacional conjuntamente con el conflicto entre el gobierno argentino y el campo, terminaron siendo beneficiosos en el aspecto inflacionario ya que los mismos golpearon duramente tanto sobre la demanda interna como externa reduciendo la influencia de los factores generadores del alza en los precios internos. Para ese momento, según las estimaciones realizadas por las consultoras privadas, la inflación minorista había superado el 30% interanual y parecía no querer detener su dinámica.
El control de la inflación, si bien es tarea de la autoridad monetaria, había excedido la capacidad de acción del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es que a los múltiples objetivos que debe hacer frente el BCRA (mantenimiento de la estabilidad cambiaria, buscar alcanzar una mayor bancarización, manejo de riesgos, liquidez y tasas de interés bajas, entre otros), se le sumaba la complicación surgida de la volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que hacían difícil de prever los efectos de sus acciones sobre el nivel de precios.
Ahora, ante el cambio favorable en el panorama económico en lo que respecta al tema inflacionario, se plantea el siguiente interrogante: ¿Será esta la oportunidad para que el BCRA comience a tener un mayor control sobre la inflación?
En los últimos días del 2008, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dio a conocer su programa monetario para el 2009. Entre sus proyecciones, la entidad rectora de la política monetaria de Argentina prevé un crecimiento del PBI del 4 % (considerando la influencia benéfica del plan de estímulo fiscal ideado por el gobierno) y una inflación minorista del 7%. En función de la proyección de estos niveles de inflación y crecimiento económico es que el BCRA determinó las nuevas metas de los agregados monetarios.
El BCRA lleva 22 trimestres consecutivos de cumplimiento consecutivo de las metas de agregados monetarios, lo cual demuestra el compromiso de la entidad para con las mismas.
Vale recordar que el 2008 cerraría, según las estimaciones, con una tasa de inflación oficial por debajo del 8%, aunque la inflación minorista estimada por las consultoras privadas se ubica levemente por debajo del 20%.
Más allá del notorio diferencial existente entre la inflación oficial y la estimada por los analistas privados, todo hace prever que para el 2009 dichas estimaciones tenderán a converger, aunque difícilmente la tasa de inflación minorista pueda lograr terminar el año por debajo de los dos dígitos.
El programa monetario del BCRA se elaboró tomando nuevamente como meta intermedia al agregado monetario M2 en pesos (que se compone por circulante en poder del público más depósitos en cuenta corriente y depósitos en caja de ahorro) y como meta secundaria al M2 en pesos privados. Sobre los agregados monetarios, el BCRA determinó para el 2009 un crecimiento promedio para el M2 y el M2 privado
a diciembre del 15,3% y del 16,5% interanual, respectivamente. Los mismos tendrán una banda de variación interanual de 8,7%-17,8% para el M2 y de 9,8%-18,9% para el M2 Privado.
Lo primero que se puede decir acerca de las metas sobre los agregados monetarios es que las mismas son bastante amplias, aunque ello se justifica en el hecho de la alta volatilidad esperada del mercado monetario para el 2009.
Las metas de los agregados monetarios no dicen, dada su amplitud, demasiado acerca del compromiso del BCRA en mantener la estabilidad de precios, pero la decisión de ampliar trimestralmente las proyecciones a 12 meses vista del M2 privado (en 2008 se había instalado estas proyecciones solamente para el M2) implican un mayor compromiso de la autoridad monetaria en el control de dichos agregados monetarios.
¿Se puede pensar entonces que el BCRA tendrá un rol más activo en la lucha contra la inflación?
Lo más probable es que durante el 2009, lo que ocurra con la cuestión inflacionaria dependerá en gran medida del contexto económico. El BCRA no podrá hacer demasiado al respecto, dada la poca incidencia que tiene sobre la misma en vista de la debilidad y volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria y de los múltiples objetivos que tiene que atender que son tan importantes como la estabilidad de precios.
Pero en una visión de mediano plazo, la autoridad monetaria argentina está avanzando hacia un mayor control de la dinámica de precios, mediante la construcción de las condiciones necesarias para alcanzar una mayor efectividad en las acciones de política monetaria. Ello se observa en la continuidad esperada de la recomposición de los canales de transmisión de la política monetaria. La recomposición de la intermediación financiera, si bien en 2008 encontró un freno por la incertidumbre generada en la crisis internacional y los acontecimientos locales, promete continuar en 2009.

Por otra parte, para que el BCRA pueda tener gradualmente una mayor incidencia sobre la dinámica inflacionaria, deberá ir desatendiendo algunos de los objetivos que por estos momentos le requieren dedicarle energías. Uno de ellos es la cuestión cambiaria. La economía argentina deberá reducir su fragilidad ante la variación del tipo de cambio de modo tal que la estabilidad cambiaria no sea una condición necesaria para la estabilidad económica. Un ejemplo de esto es lo que ha ocurrido con el tipo de cambio en Brasil el cual se apreció fuertemente sin generar un impacto de significación en la economía. Para Argentina, el objetivo debería ser menos rígido y aceptar una cierta intervención en el mercado cambiario pero sólo a los efectos de evitar una variación extrema del tipo de cambio.
Ciertamente el BCRA ha alcanzado grandes logros en estos últimos años. El más destacado se refleja en la solidez y recuperación observada en el sistema bancario. Ahora el control de la dinámica inflacionaria debe aparecer como el objetivo a lograr para fortalecer la estabilidad económica del país.
Pero para que el BCRA pueda tomar las riendas del control de la dinámica inflacionaria, dependerá de la colaboración de la política económica del gobierno. Por una parte, se deberá trabajar en la eliminación de las distorsiones de precios relativos derivadas del control del gobierno sobre varios sectores de la economía. Además, la política económica deberá esforzarse por evitar generar incertidumbre y asegurar un escenario de previsibilidad, lo cual contribuirá a estabilizar los canales de transmisión de la política monetaria. También deberá quitarle al BCRA la presión de tener que hacer frente a múltiples objetivos que terminan por entrar en conflicto con el objetivo primario de la autoridad monetaria.
La economía argentina enfrentará un 2009 con una fuerte desaceleración del crecimiento económico (estimaciones privadas esperan que el mismo no supere el 2%). Para que la economía argentina pueda alcanzar una senda de crecimiento de largo plazo, la estabilidad de precios aparece como una condición necesaria. Las circunstancias le permiten a la economía argentina alcanzar una menor tasa de inflación ¿Aprovechará el gobierno esta oportunidad para domar a la bestia inflacionaria o se encaprichará con potenciar el crecimiento de corto plazo?

¿Qué ocurrirá con el Real?

En momentos de crisis como éste, no resulta fácil encontrar oportunidades de inversión. Con mercados en continuo descenso ya no resulta tan simple poder determinar si los valores de los activos se encuentran por debajo de su verdadero valor en función de sus fundamentales o si, por el contrario, pueden continuar con su tendencia hacia la baja, produciendo más pérdidas a los inversores.
Uno de los hechos que me ha llamado más la atención dentro del impacto que la crisis ha tenido hasta el momento sobre Latinoamérica, fue la fuerte depreciación del real brasileño.
Si bien la depreciación observada en la moneda brasileña ha sido inesperada para mí por su magnitud, este hecho no escapa a la lógica observada en los factores determinantes de su evolución. Es que durante el tiempo previo, Brasil con una economía sólida y en crecimiento, con indicadores macro que gozaban de muy buena salud y una política monetaria previsible, transparente e independiente, logró un sistema financiero próspero, y que ingresaran grandes cantidades de dólares de manera continua y creciente, los cuales eran intercambiados por reales en un mercado cambiario sin intervención.
La crisis financiera internacional revirtió fuertemente este comportamiento, no tanto producto de un potencial deterioro en los fundamentales macro de Brasil (lo cual no ha ocurrido, sino de manera muy limitada), sino por la necesidad de los inversores de hacerse de liquidez y deshacer posiciones de riesgo.
Es así que el dólar en Brasil pasó de un mínimo de R$ 1,56 el 1 de agosto, a su valor actual de R$ 2,32 (un 48,7% más), demasiado para una economía que se muestra sólida y con indicadores macroeconómicos sanos, entre los que se incluyen los más de US$ 200.000 millones en reservas internacionales.
Dada esta fuerte depreciación de la moneda brasileña, me da la sensación de que el real puede ser una gran apuesta en estos momentos de incertidumbre ya que la misma puede deparar interesantes ganancias una vez que los mercados se estabilicen (e incluso antes de que ello ocurra).
Existen varios motivos que me hacen pensar que estas expectativas tienen bases sólidas: el primero, tal cual como comentara anteriormente, no se observa un deterioro de significación en los fundamentales de la economía brasileña. Las perspectivas de crecimiento si bien se han reducido para el corto plazo, se mantienen sólidas en el mediano y largo plazo.
En relación a la política monetaria, las expectativas de control de la inflación han mejorado sustancialmente. A pesar de ello, no se espera que el Banco Central de Brasil realice fuertes recortes en su tasa de interés de referencia, la cual se encuentra en 13,75%. Con niveles elevados de tasas de interés, la economía brasileña mantiene el atractivo para los inversores que se animarán a retornar en cuanto se calmen las aguas de los mercados financieros internacionales.
Si bien el real sufrió una fuerte depreciación que mejora las condiciones de competitividad de la economía brasileña, no está en el interés del gobierno de Lula de que se mantenga en dicho nivel, ya que dicho nivel del tipo de cambio, puede generar un impacto negativo a través de un incremento inflacionario. Esto da también perspectivas a que el real se fortalezca en relación al dólar, aunque no necesariamente retorne a los niveles más altos que supo tener durante el presente año.
El desarrollo que ha observado la economía de Brasil en los últimos años, mantiene su perspectiva ascendente. Brasil tiene grandes proyectos para desarrollar su economía que se encuentran en sus etapas iniciales. Este crecimiento y desarrollo potencial, será un elemento que atraiga un significativo flujo de capitales externos que influirán hacia la apreciación del real.
Por otra parte, existe en evaluación un proyecto para alentar la repatriación de capitales que en un monto estimado de US$ 70.000 millones, se encuentran de manera ilegal en el extranjero. El proyecto fue elaborado por el senador Delcidio Amaral perteneciente al Partido de los Trabajadores, y el mismo prevé que los capitales repatriados sólo paguen el 8% al fisco en concepto de Impuesto de Renta, pudiéndose reducir al 4% si el dinero ingresado es aplicado al financiamiento de obras de infraestructura.
De concretarse el proyecto de incentivos a la repatriación de capitales y alcanzar un nivel de éxito aceptable, ello implicaría una apreciación sobre el real más allá de que el contexto internacional pueda evidenciar menores turbulencias.
Por todos los motivos expuestos, creo que el real brasileño puede ser la gran apuesta para el 2009 y merece al menos tener un espacio en nuestra cartera de inversiones. No tengo dudas de que el real se fortalecerá durante 2009 frente al dólar, aunque aún no está claro en cuánto podrá hacerlo. Durante el transcurso del 2009 veremos qué tanto podrá recuperar el real su valor y qué tan buena resulta ser esta recomendación.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

Tres Grandes Problemas para EE.UU.

L a crisis financiera internacional, que ya ha dejado, hace unos meses, de ser financiera exclusivamente para ser también una crisis en la parte real de la economía, sigue su marcha sobre el sector automotriz estadounidense.
Como toda crisis de esta naturaleza, los sectores productores de bienes durables son los que más afectados se encuentran dado que las familias limitan la demanda de los mismos en primer lugar. Y entre los sectores afectados en la economía estadounidense, el sector automotriz es uno de los que más está siendo golpeado.
La importancia del sector automotriz para la economía estadounidense no es menor, dada la cantidad de empleo que genera, y su aporte al Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense y al desarrollo tecnológico, y es por ello que no resulta un tema menor que el sector esté atravesando una situación crítica que puede llevar a varias de sus compañías (inclusive a las grandes) a la quiebra.
Los tres grandes de Detroit, General Motors (NYSE:GM ), Ford (NYSE:F ) y Chrysler, que emplean de forma directa a un total de 240.000 personas en Estados Unidos, no están pasando por un buen momento y la posibilidad de que puedan quebrar es concreta y no menor.
Pero en la posible caída de estas tres empresas, hay mucho en juego. En ello están en juego nada más ni nada menos que 3 millones de puestos de trabajo en los Estados Unidos que de manera directa o indirecta se vinculan a estas empresas, según un informe elaborado por el “Center for Automotive Research”.
Es que una posible bancarrota de estas compañías podría desencadenar una gran sucesión de quiebras de las empresas que conforman la cadena de producción del sector automotriz.
Pero lo que no muchos mencionan, son los problemas que la caída de estas compañías puede generar para el resto de los sectores productivos de la economía estadounidense e incluso para el sistema financiero. Es que un incremento de una gran masa de trabajadores desempleados se puede traducir en un mayor deterioro de las carteras crediticias de las entidades financieras ante la imposibilidad de estos trabajadores desocupados de hacer frente a sus obligaciones.
En estas consecuencias no se menciona algo también probable de suceder y que se relaciona con el ánimo de la población y del sector empresario estadounidense. Si se produjera la caída de al menos una de estas compañías, ello podría derivar en una situación de pánico e influir negativamente sobre las expectativas. La importancia de modificar las expectativas y de devolver la confianza a los consumidores y empresarios es de vital importancia para la recuperación de la economía estadounidense.
Y un dato clave para entender esto se relaciona con la tasa de ahorro de las familias, la cual se ha duplicado en el último tiempo producto de los temores acerca del contexto económico. Así, cuanto más necesita la economía estadounidense de los consumidores, éstos le dan la espalda atemorizados por lo que pueda suceder.
Para evitar el colapso, las tres automotrices están solicitando financiamiento por parte del gobierno por US$ 25.000 millones para sobrevivir hasta 2010. Aunque ya hay quienes dicen que los US$ 25.000 millones resultarían insuficientes para sobrellevar los problemas que tienen estas tres grandes compañías.
Las dificultades que poseen las automotrices para lograr una reducción de costos lo más rápidamente posible (en parte por las características del sector), hacen que tengan estos grandes requerimientos de liquidez para poder mantenerse en funcionamiento.
Es por esta necesidad imperiosa de obtener financiamiento que las tres compañías se encuentran más unidas que nunca para hacer lobby en Washington solicitando que el Congreso apruebe dicho apoyo para el sector. Por el momento, sólo encuentran resistencia tanto desde la Casa Blanca, como de los legisladores republicanos y algunos demócratas. Uno de los pocos que apoyan la ayuda para el sector es el presidente electo, Barack Obama.
Mientras se sigue discutiendo el rescate, ya existen estimaciones de los posibles costos que la crisis del sector tendría. Algunos especialistas han estimado el costo económico de una posible caída de estas tres compañías en US$ 175.000 millones, esto es, siete veces más de lo que están solicitando para evitar caer.
Si se analiza desde el punto de vista del costo y el beneficio de salvar a las principales compañías del sector automotriz estadounidense, queda claro que no existe mucho margen para la discusión.
Pero existen otros cuestionamientos acerca del sector automotriz que estarían impidiendo que la ayuda se concretara. En relación a esto, Paulson dejó en claro su pensamiento al respecto diciendo que el otorgamiento de los fondos estatales sólo retrasaría la renovación a la que considera que deben someterse esas automotrices para ser nuevamente competitivas frente a sus rivales europeas y asiáticas.
Si es como plantea Paulson, probablemente se podría condicionar la ayuda a un plan de reestructuración de estas empresas dirigido y controlado por el gobierno estadounidense y de este modo evitar el colapso del sector.
Los problemas de eficiencia del sector automotriz estadounidense que requieren de una profunda restructuración para ser solucionados, vienen estando hace tiempo en el debate. Es por ello que es en este momento que varios legisladores aprovechan para echarles en cara a los directivos de estas compañías sus responsabilidades por la situación. Por lo pronto, desde el Senado estadounidense, se decidió postergar la votación que estaba prevista para el día de hoy acerca del plan de rescate del sector. A pesar de dicha postergación, los líderes del Congreso de EE.UU. se comprometieron ayer a trabajar en un plan de rescate para la industria automotriz, pero lo condicionaron a que los “Tres Grandes de Detroit” presenten un plan de viabilidad para el próximo 2 de diciembre.
En relación a lo anterior, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, decía: “Hasta que nos demuestren un plan, no podemos enseñarles el dinero”.
Mientras se posterga la discusión acerca de la posibilidad de un salvataje, a estas empresas del sector automotriz no les queda demasiado tiempo de vida. Se estima que General Motors tiene financiamiento y capital propio para dos o tres semanas más, a partir de lo cual, podría declararse en quiebra. En el caso de Ford, la compañía decidió vender un paquete del 20% de sus acciones en el fabricante japonés Mazda (reduciendo su participación al 13%), para conseguir liquidez de corto plazo, por el que espera obtener alrededor de US$ 538 millones.
¿Qué ocurrirá con el sector automotriz estadounidense? Lo que se podría decir es que es demasiado grande como para caer y la experiencia del gobierno estadounidense con Lehman Brothers los hace conscientes acerca de las terribles consecuencias que puede tener para la economía estadounidense el colapso del sector.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

http://www.latinforme.com/articles/tres-grandes-problemas-para-eeuu-2/3730


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