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La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial ¿Qué es más importante: los grandes desbalances existentes en la economía mundial o los problemas en la regulación del sistema financiero internacional? Esta pregunta que formulo aquí no es un pensamiento, sino que es la discusión inicial que surgiera en la reunión del G-20 entre el presidente de los EEUU, Barack Obama y la canciller alemana Angela Merkel. Mientras Obama priorizaba el abordaje de los desequilibrios como tema clave, Merkel pedía concentrar las fuerzas en las reformas regulatorias.

Seguramente ud. antes de leer este artículo y sin dudarlo, diría que lo más importante, en caso de tener que poner prioridades, es dar una respuesta regulatoria inmediata a la indisciplina de los mercados que ya están nuevamente haciendo de las suyas y buscando aumentar la rentabilidad sin importar los riesgos incurridos.

La política fiscal salió al rescate de las economías castigadas por la crisis financiera internacional y a través de los programas de estímulo económico buscó limitar dentro de lo posible este mal momento. Pero como se dice comúnmente, “nada es gratis en la vida”, luego de la crisis volverá para pasarle “la cuenta” a las economías.

Los memoriosos recordarán que la crisis de Latinoamérica de la década del 80´ se produjo a partir de la elevada carga de la deuda externa. Las economías, comandadas en su mayoría por gobiernos militares, aprovecharon la oferta de crédito de los grandes bancos europeos y estadounidenses, con un extremadamente elevado volumen de recursos producto de los depósitos que los países petroleros hacían de sus ingresos.

“Los problemas de la deuda pública es un tema de países subdesarrollados”, se solía escuchar hasta hace muy poco tiempo. Es que la raíz del problema, según los especialistas internacionales, era la indisciplina de gobiernos que no lograban poner en orden las cuentas tanto por incapacidad como por ineficiencia en el aparato estatal y hasta por corrupción.

La crisis nos ha demostrado que en esencia, no existen demasiadas diferencias entre países desarrollados y en desarrollo. Sólo la situación por las que atraviesan las economías condiciona el comportamiento de los gobiernos. Siguiendo este pensamiento, no nos tendrían que haber asombrado varias situaciones ocurridas en el mundo desarrollado durante esta crisis y que son típicas de economías en desarrollo: los corralitos financieros a la “Argentina”, las cuasimonedas en California, la estatización de pasivos privados.

El mundo desarrollado está cerca de dejar atrás la dolorosa crisis subprime, pero no de dejar atrás los problemas, ya que se debe preparar a un nuevo desafío: recomponer la situación fiscal de las economías y enfrentar la pesada carga que les impondrá el incremento de la deuda pública.

Mientras el Fondo Monetario Internacional (IMF), sigue empecinado en sugerir la aplicación de políticas de estímulo fiscal para acelerar la salida de los países desarrollados de la situación de recesión en la que se encuentran, el stock de deuda pública de estos países sigue en continuo ascenso lo que ha comenzado a despertar voces de advertencia sobre lo que puede llegar a ocurrir.

En mis artículos es muy común que critique la política económica de Venezuela, y motivos no creo que me falten para ello. Pero hay algo que debo reconocer es que a pesar del derroche de recursos petroleros que Chávez ha hecho en el país, su indisciplina para con el gasto público no lo ha llevado a un irracional incremento de la deuda pública que representaría para el país un pasaje directo hacia una crisis (la cual entiendo que de todos modos tendrá lugar en Venezuela por las altas inconsistencias de política económica). La deuda pública de Venezuela apenas supera el 20% en términos de su Producto Bruto Interno (PBI) y se espera que alcance 21,2% hacia finales de 2010. Los países latinoamericanos muestran en líneas generales, niveles de deuda pública sostenibles en términos del PBI, variable que sirve para determinar la capacidad de generación de riquezas de un país (Brasil y Colombia, por ejemplo, observan una deuda del 42,5% y 47,8% en términos del PBI, respectivamente).

Totalmente diferente es lo que está ocurriendo en buena parte de los países desarrollados. En Inglaterra, la deuda pública se ubica actualmente en torno al 54,8% de su PBI. Para peor, las proyecciones para 2010 anticipan que la deuda pública bruta en Inglaterra alcanzará al 66,9% del PBI.

Pero si le preocupa el volumen de deuda de Inglaterra, debo decirle que aún no les cuento lo peor. Tomemos un respiro y veamos estos números de deuda pública a PBI que surgen de las estadísticas del FMI: Francia tiene una deuda pública del 74,9% (80,3% se espera que llegue a fines de 2010), Alemania 79,4% (86,6% para 2010), Italia 115,3% (121,1% para 2010), EEUU 86,98% (97,5% para 2010) y Japón 217,2% (y 227,4% en 2010).

El incremento en la deuda pública de las economías desarrolladas ha sido realmente asombroso. En un artículo en Cinco Días, Marcos Ezquerra comenta el asombroso caso de España que ha pasado a tener una deuda del 36,2% del PBI en 2007 al nivel actual cercano al 60% en términos del producto.

¿Se pueden pensar que estos niveles de deuda son sostenibles? La reputación con la que cuentan las economías desarrolladas les da por el momento margen para convivir con estos niveles de deuda que hubieran desatado ya mismo una crisis en economías emergentes. Pero el capital reputacional con el que cuentan las economías es efímero y debe ser reforzado con un cambio urgente en la política fiscal que tienda a revertir los déficits de manera urgente.

Kenneth Rogoff, quien fuera economista jefe del FMI, se animó a anticipar la próxima crisis: “Es muy probable que la deuda pública sea el detonante de la siguiente crisis”.

Los gobiernos de los países desarrollados se encuentran actualmente en una dura encrucijada. Las advertencias realizadas por personalidades como Rogoff chocan con la necesidad de mantener una política fiscal expansiva para sostener la recuperación económica. Una política fiscal que busque achicar el déficit puede llevar a las economías a revertir la recuperación para volver a un contexto recesivo. En este contexto toma mayor valor el pedido de Obama de enfrentar los desequilibrios globales y pedir un mayor compromiso a países como China que tienen la capacidad de contribuir al equilibrio global.

Imagino que habrá que esperar hasta el 2010 en donde la recuperación haya comenzado a tomar fuerza para saber qué dirección tomarán los países desarrollados en el manejo de la política fiscal. Si bien la coordinación de políticas a nivel internacional sería el mejor resultado, al menos considero que sería positiva alguna señal de disciplina fiscal por parte de las economías más comprometidas.

Una reflexión final: el hombre es el único animal que tropieza dos veces (y muchas más) con la misma piedra. Como si fueran conejitos de india, los países subdesarrollados advirtieron con su experiencia pasada, muchas de las situaciones por las que está atravesando el mundo desarrollado que no ha sabido capitalizar la experiencia ajena. ¿Soberbia o incapacidad? ¿Cuándo les “sugerirá” el FMI a estas economías que cuiden la disciplina fiscal como lo hizo con los países latinoamericanos?

Horacio Pozzo

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Otro viernes negro (y ya se está haciendo costumbre)

Otro viernes negro (y ya se está haciendo costumbre)

Buenos Aires, Argentina

28 de febrero de 2009

Viernes negro para la economía norteamericana. Viernes negro para los mercados mundiales. Panorama negro sin una luz siquiera a la distancia. Incertidumbre en los mercados: ganancia para el dólar en relación al euro.

Se confirmó el dato del Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense del último trimestre del año. No fue sorpresa que el mismo se haya contraído, pero sí que lo haya hecho en la magnitud en que lo hizo. La contracción del PBI de la economía estadounidense no fue del 3,8% como se había estimado en un principio sino del 6,2% ¿Puede haber tanta diferencia entre el cálculo preliminar y el definitivo? Para los que sospechan de todo, quizás especulen con la posibilidad de que se haya sesgado hacia abajo la estimación para darle tiempo al gobierno de Obama de asumir y lanzar los planes de estímulo económico y saneamiento del sistema financiero de modo tal que cuando se conociera el dato definitivo, no repercutiera duramente en el humor de los mercados. Para el resto, las estadísticas estadounidenses son confiables, no como la de algunos países del subdesarrollo.

Pero volviendo a la salud de la economía estadounidense, evidentemente la misma no se encuentra en su mejor forma. El panorama aparece más oscuro al considerarse la frágil salud de su sistema bancario.

¿Qué utilidad tiene el plan de saneamiento del sistema bancario si el Tesoro de los EE.UU. debe salir de urgencia a salvar a una de las principales entidades del sistema financiero de manera directa?

Con la nueva intervención, el Tesoro estadounidense se quedará con el 36% de las acciones del Citigroup (NYSE:C). Con ello, se pretende apuntalar la frágil base de capital de la entidad. El valor de las acciones de la entidad sintieron el golpe y cayeron significativamente, una mala noticia para los tenedores de dichos papeles. También sintió el golpe la bolsa de valores norteamericana en donde el índice S&P500 alcanzó su mínimo de los últimos doce años.

Evidentemente algunas de las entidades del sistema bancario estadounidense no resisten esperar hasta la plena implementación del plan de saneamiento del sistema bancario aprobado recientemente.

Preocupa la situación del sistema bancario estadounidense por dos motivos que ya he comentado anteriormente en otros artículos: la posibilidad de que se produzcan nuevos episodios de crisis en el sistema bancario que profundizarían la recesión económica, y la incapacidad que el mismo exhibe en este contexto para reactivar la rueda crediticia necesaria para la recuperación económica. Pero la continua inestabilidad del sistema financiero genera una preocupación adicional y es el riesgo de que se produzca una corrida bancaria, posibilidad no muy considerada pero latente y cada vez con mayor probabilidad de ocurrencia.

En otra de las novedades negativas dadas a conocer en el día de ayer, Fannie Mae (NYSE: FNM), anunció que perdió US$ 58.707 millones en 2008, (en 2007 había perdido US$ 2.050 millones), a pesar del incremento del 55% en sus ingresos netos. El gigante hipotecario le solicitó al Gobierno US$ 15.200 millones para hacer frente a su difícil situación financiera. La entidad posee actualmente un pasivo que supera a su activo. ¿Se puede confiar que esta entidad pueda generar en el corto plazo, créditos hipotecarios para recuperar al sector inmobiliario?

¿Y qué ha ocurrido del otro lado del Atlántico? También abundaron las malas noticias en las últimas horas. Finlandia y Dinamarca entraron oficialmente en recesión, alza del desempleo en el grupo de países que conforman la Unión Europea (que se ubica en el 7,6% de la PEA) y en la Eurozona (8,2% de la PEA), caída de la tasa de inflación tanto en la UE (-0,6% en enero), como en la Eurozona (-0,8% en enero) con un mayor riesgo de deflación y problemas en Europa del Este que obligó a la realización de un salvataje bancario en el que intervinieron conjuntamente el Banco Mundial, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones.

En relación a esto último, la situación del sistema bancario en las economías de Europa oriental preocupa especialmente a algunas economías de la Europa occidental dado que la mayoría de las entidades bancarias de Europa del este se encuentran en manos de entidades de Europa de occidente (principalmente de entidades austríacas, italianas y suizas).

Ciertamente la crisis está descubriendo la fragilidad de las economías desarrolladas y el nivel desmedido de exposición a ciertos riesgos de los sistemas financieros. Ya a más de un año y medio de estallada la crisis, es difícil determinar la magnitud de la misma. A cada instante se hace más comparable por sus costos a la crisis del 30´ y ya no debería sorprender que la supere en varios aspectos.

¿Qué nuevos episodios nos sorprenderán la próxima semana? Difícil imaginar como también es difícil imaginar que de una vez por todas, los líderes de las principales economías decidan unirse para coordinar sus políticas económicas. También el sector privado debe hacer su parte y comprometerse con la recuperación económica. El “sálvese quien pueda” ya demostró no funcionar ¿Se habrá aprendido la lección?

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