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Inversiones en Brasil: temer a Lula más que al IOF

Inversiones en Brasil: temer a Lula más que al IOF

Inversiones en Brasil: temer a Lula más que al IOF

¿Los inversores internacionales siguen enamorados de Brasil?

Desde el martes 20, el capital extranjero está gravado en Brasil en un 2% por el IOF (Impuesto sobre Operaciones Financieras), aplicándose tanto en renta fija como en variable. El decreto presidencial 6306 establece que la imposición se efectuará en las liquidaciones de operaciones de cambio para el ingreso de recursos al país realizadas por el inversor extranjero, para aplicación en el mercado financiero y de capitales.

El mercado financiero reaccionó: el Bovespa cayó en el primer día luego del impuesto un 5% y terminó cerrando un 3% negativo, y el dólar cerró en R$ 1,743, una suba del 2%, habiendo llegado a R$1,766 en el máximo del día. Las empresas del Bovespa perdieron US$ 55.000 millones. A pesar del impuesto, el dólar volvió a caer: ayer cerró en R$1,725. El BC de Brasil compró US$6.000 millones en las primeras semanas del mes, llegando a engrosar las reservas internacionales del país al nivel récord de US$232.000 millones. El lunes un nuevo récord se marcaba para el Bovespa: el saldo de inversión extranjera alcanzaba los US$ 23.000 millones, llegando casi a recuperar lo perdido en el 2008, unos US$ 24.620 millones. El mismo día que el índice marcaba el máximo del año en 67.239 puntos, un alza del 79% en el período, principalmente motorizado por la buena performance de los precios de los commodities que impulsaron a la minera Vale (BVSP:VALE3; NYSE:VALE) y a la petrolera Petrobras (BVSP:PETR3; NYSE:PBR).

Esto se da luego de que el viernes pasado, el presidente de Brasil, Lula da Silva negara la creación de gravamen alguno sobre el capital extranjero: “De estas cosas de economía, la gente no puede hablar. Estoy aquí ya tres días viajando, no tengo ninguna previsión de que se vaya a realizar ninguna imposición”, dijo en una entrevista con periodistas en Cabrobó, Pernambuco. Dijo ser muy “cuidadoso” con las informaciones económicas. “Cuando sale una noticia errada en el área económica, quien sufre es el pueblo brasilero”. Fue coherente, porque esta vez ‘sufrieron’ los invasores extranjeros.

¿Pero qué motivó a Lula a negar apenas cuatro días antes lo que inevitablemente ocurrió? Es que Lula no estaba de acuerdo en implementar tal medida, pero las cifras que demostraban la rapidez y fuerza con que el dólar venía perdiendo terreno en la economía local (e internacional) terminaron de convencerlo en esos días. “Veníamos discutiendo con el presidente Lula los pros y los contras, y finalmente, conseguimos convencerlo de la necesidad de esta medida hoy a la tarde”, dijo Mantega el lunes pasado, ya bien entrada la tarde.

La valorización del real en estas últimas semanas y el fuerte crecimiento de la entrada de capital especulativo al país, obligó al gobierno a tomar una medida que frenara la apreciación de la moneda local. “No creo que vayamos a tener una desvalorización del real, pero creo que podemos evitar un exceso de valorización del real”, dijo Guido Mantega, ministro de economía de Brasil.

El objetivo es desalentar al capital cortoplacista, el capital especulativo. “Nuestra preocupación es que haya un exceso de especulación”, señaló Mantega. De junio a agosto, el capital golondrina sumó US$ 322 millones, un 73% más que en los tres meses anteriores, que fue de US$ 186 millones, como capital de corto plazo. El real se ha apreciado un 26% desde entonces contra el dólar.

Un claro hecho que dificulta las exportaciones y aprecia a la moneda local.

“Si permitimos la excesiva apreciación del real, el exportador será perjudicado, y por lo tanto también lo será el empleo brasilero”, ya que el 25% de la producción nacional está destinada a exportación, y Brasil con un real apreciado, pierde competitividad en el mercado internacional.

El Bovespa ha sido el mercado que más ha subido -en dólares- en el mundo, y según Mantega, atrajo a “los bien intencionados y los que quieren efectuar un lucro rápido, los especuladores. Estos últimos no queremos que vengan”.

Y habló de posibles futuras medidas y del rol del Banco Central de Brasil: “El Banco Central va a continuar comprando el exceso de dólares y hasta podemos pensar en otras medidas para atenuar algo que es casi inevitable, que es el creciente interés por el real en Brasil”. Hay mismo versiones de que se podría echar mano al fondo soberano para sostener al dólar, si el efecto del 2% del IOF no surte efecto.

Un operador de mercado que prefirió el anonimato, señaló a OGlobo que el mercado reaccionó el martes de forma emocional y ahora ya percibe que el impuesto del 2% al capital externo no es “un bicho de siete cabezas”. Y agregó que los grandes vendedores del martes, son los grandes tomadores hoy (por el miércoles), incluyendo Crédit Suisse, entidad conocida por operar capitales extranjeros en el país.

También influye el hecho de que los inversores se han dado cuenta de que pueden comprar acciones del Bovespa sin pagar el 2% de IOF: comprando y depositando en un banco extranjero ADRs negociados en Nueva York, y luego convirtiendo en acciones en la Bolsa de Brasil (al revés de lo que se viene haciendo en Argentina , para sacar dinero del país en este caso), ya que no se paga IOF por la conversión. Los gastos de la operatoria representan aproximadamente el 0,5% del valor de la acción, menor al 2% aplicado por el IOF. Y el inversor que lo haga, obtendrá ganancias también con una eventual valorización del real, algo que está descontado por varios analistas en Brasil.

Edemir Pinto, presidente de BM&FBovespa, dijo que “un movimiento muy grande” de dinero se ha ido para el mercado de ADRs en Nueva York, y pidió a Mantega la revocación del IOF para renta variable. Según Pinto, un tercio de lo negociado en la Bolsa de San Pablo proviene del exterior. Y por supuesto se fue corriendo a Brasilia a ver a Mantega, quien le prometió revisar el pedido de exención para renta variable del impuesto, pero sin plazos.

La medida es “sabia”, y el impuesto es “modesto”, según el Financial Times. “Nuestro sistema monetario global, febril y frágil, le deja muy pocas opciones a las economías emergentes para contener burbujas, y todas son peores que este impuesto”. Y agregó: “dejar la tasa de cambio irse por las nubes es un pasaporte al desastre”.

No es preocupante este nuevo gravamen en Brasil. De hecho, Brasil continúa con perspectivas macroeconómicas favorables, con un fuerte potencial de crecimiento corporativo y con un gravamen que no afectará a los inversores de largo plazo, ya que el costo de la alícuota del IOF se diluye en ese plazo, ya que la idea es ahuyentar a los cortoplacistas. El impacto del impuesto representará un mínimo porcentaje para quienes inviertan directamente en el Bovespa. El mayor perjudicado será el mercado de tasas de interés, ya que ese 2% de IOF representa el margen de lucro en algunas operaciones.

Brasil no sólo cuenta con solidez económica, ya que de por sí sola no se sostiene, sino también institucional. Es un país con posibilidad de proyección y coherente con sus políticas de largo plazo, donde los inversores saben qué pueden esperar mañana; algo que países como la Argentina o Venezuela por ejemplo, no pueden ofrecer. Atributo que hace a Brasil país confiable para invertir, con reglas de juego claras y sostenidas en el tiempo. El crecimiento siempre trae un costo asociado: Brasil va a tener que lidiar y convivir con un real fuerte, por más impuesto aplicado.

Pero esta reacción última de Lula, da para elevar un alerta y mantenernos atentos.

Las consecuencias del impuesto al capital extranjero no son preocupantes para el inversor extranjero, como sí lo es este derrape de Lula al negar su implementación, algo que podría afectar la credibilidad del gobierno a nivel internacional (aunque lo fortalece en el plano interno, de cara a las elecciones presidenciales de octubre de 2010), por lo cual habrá que esperar que estas inconsistencias típicas de mandatario argentino de éste y casi cualquier otro tiempo, no se repitan.

Que el extranjero siga prefiriendo a Brasil como plaza inversora, dependerá de cómo siga manejándose el gobierno brasilero de aquí en más. El nuevo impuesto no es el bicho de siete cabezas, Lula puede serlo.

Para el lado que sea, esto recién empieza.

Hasta la próxima,

Paola Pecora


AgenciaBlog