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¿Podrá China cumplir el rol de Estados Unidos?

¿Podrá China cumplir el rol de Estados Unidos?

¿Podrá China cumplir el rol de Estados Unidos? “Cuando el Banco Mundial hace un estudio y prevé que Brasil seguirá creciendo y que puede, en 2016, ser la quinta mayor economía del mundo, nos está colocando un desafío”, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.

Cada vez es más frecuente escuchar este tipo de pronósticos sobre las economías emergentes. Mientras el mundo desarrollado lucha por su subsistencia y se prepara para grandes desafíos en el futuro, el mundo emergente (o al menos una parte de este submundo de países), está preparándose para el desarrollo económico y para estar en la discusión del liderazgo mundial.

No estoy diciendo nada nuevo si afirmo que China está dirigiéndose a ser la próxima gran potencia mundial, peleándole el liderazgo al propio EEUU. Sin embargo, creo que Andy Xie, ex economista jefe de Morgan Stanley para Asia-Pacífico, reconocido como uno de los analistas más brillantes del continente asiático, está haciendo una apuesta importante con pronósticos más precisos.

Andy Xie, quien fuera también uno de los economistas que logró predecir la crisis subprime, anticipaba en una entrevista con Libertad Digital, que China sólo necesita 15 años más para superar a los EEUU como primera potencia.

Para entender por qué China desplazará a EEUU del liderazgo mundial un punto de partida que podemos elegir es lo ocurrido en la economía estadounidense y que derivara en la crisis subprime. Sobre lo que ha ocurrido con la crisis subprime, Xie plantea que la crisis es una crisis de modelo. El modelo económico reinante en el mundo planteaba el endeudamiento de los países desarrollados (en especial de EEUU), financiado por el mundo emergente. Situación que se sostuvo hasta que los deudores estadounidenses no pudieron hacer frente al peso de su deuda. Con la recuperación se vuelve a plantear si esta dinámica continuará, aunque para muchos ya no puede sostenerse.

“La solución es que EEUU y otras economías deficitarias incrementen sustancialmente su ahorro. No pueden consumir más y ser solventes al mismo tiempo”, decía Xie y con ello planteaba el cambio de paradigma económico mundial.

Esta decadencia del mundo desarrollado se contrapone con la buena dinámica de crecimiento que se observará en el mundo emergente en el que la mejora en la situación socioeconómica impulsará el crecimiento de la demanda interna.

En el caso de China, no solamente existe una mejora en la situación económica de la población, sino que también se observa una mejora en su calidad de vida, con un destacado progreso en educación, lo cual está incidiendo en los hábitos de consumo.

China Daily reproducía la opinión de una funcionaria del Centro de Estudio de Educación Rural adscrito a UNESCO que decía sobre los progresos en educación de la población de China: “La comunidad internacional ha apreciado más altamente los esfuerzos chinos en la alfabetización, al comentar los éxitos de China en elevar el nivel cultural de su pueblo. Un país tan populoso como China ha llevado la delantera al lograr tan grandes progresos en un corto periodo de tiempo”.

Volviendo a la hipótesis de China como primera potencia mundial en unos años más, surge sin dudas el siguiente interrogante que se transforma en una preocupación para las economías que dependen del sector externo: ¿Cómo asumirá China dicho liderazgo? Está claro que el modelo económico chino apoyado en la demanda externa cada vez es menos sostenible.

La economía mundial está sujeta a grandes desbalances que se pudieron sostener gracias a la voluntad existente entre las economías. Pero esta voluntad ya no está. El gobierno de China no se quejaba por financiar el gran déficit estadounidense, pero a medida que el dólar fue perdiendo valor y evidenciando una tendencia hacia la baja que no muestra un piso claro en el largo plazo y que golpea a la riqueza real de las reservas internacionales del gigante asiático, se han comenzado a escuchar las primeras voces de disgusto.

“China y los países tradicionalmente superavitarios deben ahora consumir más. Solamente así se podrán corregir los tremendos desequilibrios de la economía mundial”, plantea en un pensamiento lógico Xie.

El mayor consumo interno de China, que tiene sustento en la mejora socioeconómica antes comentada, irá reduciendo su superávit de cuenta corriente aumentando el país oriental su importancia como gran consumidor mundial. Entonces asistiremos a un nuevo modelo económico mundial en el que China pasará a ser el país de referencia.

Lo anterior tiene lógica en tanto y en cuanto el propio gobierno chino es consciente de que no puede seguir dependiendo del sector externo para sostener su ritmo de crecimiento económico.

¿Qué nos puede hacer pensar que China logrará imponerse como la gran economía mundial? Principalmente, la gran cantidad de recursos (mano de obra) que aún no se han incorporado a la producción de la parte “capitalista” de China y la mejora continua en la calidad de vida de la población, son dos elementos esenciales que llevarán a la economía china al liderazgo mundial. “China es una economía orientada a la inversión” afirmaba Xie, orientación que garantiza el sostenimiento del ritmo de crecimiento, aunque en el futuro, la participación del consumo irá en aumento ya que el país cuenta con 1.300 millones de consumidores potenciales.

A medida que China vaya aumentando su importancia mundial, las decisiones de política económica tendrán un impacto directo en la economía mundial. Así en lugar de preocuparnos por las decisiones de la Fed (que lo seguiremos haciendo), nos resultará de relevancia saber qué ha decidido el Banco de China sobre la política de tasas.

El ciclo económico mundial dado el cambio en el balance de poderes, se asimilará ya no tanto al ciclo económico estadounidense sino que será más comparable al ciclo económico chino. Nos preocuparemos más si las familias chinas disminuyen sus consumos a que si lo hacen las familias estadounidenses.

A nivel de Latinoamérica, la región se preocupará más por lo que ocurra con Brasil, país líder a nivel latinoamericano. Lo que ocurra en la economía brasileña tendrá cada vez más importancia en la región, a medida que se consolide como potencia mundial.

El surgimiento de China y otras economías emergentes como nuevas potencias mundiales, además de cambiar la realidad económica mundial y las relaciones de poder, genera nuevas oportunidades de negocios. ¿Cómo hacer para identificarlas desde su origen y aprovecharlas para ganar? Latinforme a través del Curso de Economía Básica para Inversores , busca dar una respuesta a este interrogante, ayudando a entender cómo aprovechar los conocimientos sobre la economía en la toma de decisiones de inversión.

Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

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Hasta dónde puede caer el dólar

Hasta dónde puede caer el dólar

Hasta dónde puede caer el dólar Como si fuera una sentencia de muerte, parece que el dólar se encuentra al igual que muchos condenados en los EEUU en el corredor de la muerte como divisa líder mundial. El reinado del dólar está acabado según la visión (y el comportamiento), de los especialistas y del resto de los gobiernos. Sin embargo, todavía existen quienes apuestan a que ello no sea así. Por lo pronto, en estos momentos el dólar se mueve por su nivel más bajo de los últimos 14 meses frente al euro y probablemente le represente a ud. una buena noticia si es que vive en Europa y desea tomarse unas vacaciones en los EEUU.

David Wessel, reproducía en el Wall Street Journal, la confianza del Tesoro estadounidense sobre las posibilidades de que el dólar mantenga su liderazgo y fortaleza: “Mientras los EEUU mantengan políticas macroeconómicas sanas y profundas, liquidez y profundidad en los mercados financieros, el dólar continuará siendo la principal moneda de reserva”. Por el momento, las políticas macroeconómicas de los EEUU no son lo sanas que se podían esperar, por lo que si las mismas no observan un giro drástico, se deberán abandonar las esperanzas de sostenimiento del liderazgo del dólar como moneda de reserva global.

Contra los que confían en la continuidad del liderazgo del dólar, otros como Fred Bergsten, quien fuera asesor durante la presidencia de Carter, son contundentes al calificar que el dólar tiene los días contados y que dejará de ser la moneda de reserva global.

A pesar de la creencia extendida sobre la continuidad del debilitamiento del dólar frente a las principales divisas, Mark Gongloff del Wall Street Journal cree que por el momento, nadie tiene la respuesta a la pregunta acerca del valor del dólar. Por más apuestas que se realicen, no existe una noción de qué valor debería tener en relación a las principales divisas.

Es que los fundamentalistas que apoyan su análisis del valor del dólar en una amplia cantidad de variables no se ponen de acuerdo. Los numerosos indicadores a los que echan mano para evaluar el valor de la moneda estadounidense, alcanzan conclusiones distintas lo cual genera un poco de desconcierto. No se puede elegir uno en concreto ya que todos tienen debilidades.

¿Qué determina el valor del dólar? En una respuesta simple y concreta, la fortaleza de la economía estadounidense es lo que determina su valor. Yendo al detalle, deberíamos ver cómo se comportan las principales variables económicas tales como la balanza comercial y la cuenta corriente, el gasto fiscal y el déficit público, las tasas de interés, la tasa de inflación y el crecimiento de la economía tanto real como potencial.

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Mientras el modelo que utiliza la OCDE para evaluar el valor que deberían tener las divisas, dice que el dólar está subvaluado frente al euro, otras estimaciones dan cuenta de lo contrario. La mayoría de los indicadores que utilizan los economistas señalan que el dólar está sobrevaluado frente al yuan, pero algunos muestran que es demasiado barato frente al euro. Incluso el índice del dólar de Intercontinental Exchange, que mide su desempeño contra una canasta de seis de las principales divisas del mundo donde predomina el euro, muestra las expectativas de un dólar más débil a futuro y descendió la semana pasada a 75,48, su mínimo de los últimos 14 meses y no muy distante de su mínimo histórico de 71,33 correspondiente a abril de 2008.

Mirando algunas de las principales variables económicas de los EEUU nos encontramos con tasas de interés en mínimos históricos, un déficit fiscal que ha sido récord histórico, un déficit en cuenta corriente difícil de revertir y una economía que seguirá débil más tiempo del deseado. Desde el punto de vista de las variables económicas, no existen demasiados argumentos de los que se pueda sostener el dólar para recuperar valor.

En su peor momento, los gobiernos y los inversores le dan la espalda al dólar. El billete verde ha perdido su atractivo como refugio seguro ahora que los inversionistas dejan de lado su aversión al riesgo y salen en busca de alternativas más rentables. Barclays Capital difundió un dato que no se puede dejar pasar: entre los meses de abril y junio, los bancos centrales de todo el mundo acumularon más de la mitad de sus reservas en euros, por primera vez en un período de alta demanda, siendo también la primera vez que la cuota de dólares comprados baja al 37%.

Según el Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS), el dólar representaba el 62,8% de las reservas mundiales al cierre del primer semestre, cifra inferior a la de finales de 2008 cuando explicaba el 64% del total de reservas. Pablo Guijarro, de AFI graficaba lo que está sucediendo: “Se trata de una tendencia que se viene arrastrando desde hace 10 años”.

Para algunas economías, el separarse del dólar se vincula a evitar que el estar atado a una moneda ahora débil les siga generando daños. Paul Gamble, director de investigaciones del banco saudí Jadwa Investment, alerta sobre las consecuencias negativas para las economías del Golfo: “Una caída persistente del dólar puede finalmente dar lugar a más inflación, un fenómeno que será exacerbado por el alza de las materias primas que sirven de valor refugio ante un dólar debilitado”. Es por este motivo que se sigue evaluando, lógicamente en secreto (ya que podría implicar un nuevo impacto negativo sobre el dólar que afecte las reservas de estos países y su estabilidad), la posibilidad de despedirse de la dependencia directa del billete verde, situación seguida con atención y entusiasmo por China dado el enorme volumen de sus relaciones comerciales con los países del Golfo.

Que el dólar se seguirá debilitando es para Guijarro, un hecho como así también su gradualidad: “Pero aun así, y a pesar de todas las presiones, la pérdida de protagonismo es y va a seguir siendo muy gradual”. Lamentablemente no veo que se pueda sostener esta gradualidad que se viene observando y que predice, se mantendrá, Guijarro. Cada vez son más los factores que atentan contra la sostenibilidad del dólar. Y para colmo de males, la ausencia de cooperación internacional está agravando la situación.

El oro por su parte, es el reflejo de la situación por la que atraviesa el dólar estadounidense. El incremento en su cotización responde a la debilidad de dólar. En estos tiempos en que todos buscan la forma de desligarse del dólar, el oro puede aparecer como un gran negocio. En este sentido, las miradas están puestas a lo que pueda hacer China. La economía china posee más del 29% de las reservas mundiales en divisas y sólo un 2% de ellas están en oro. El margen para que el gobierno chino ordene compras de oro es amplio y las perspectivas de revalorización para el metal precioso son muy elevadas.

¿Se puede pensar en la recuperación del dólar? Es una pregunta que, a pesar de algunas variables económicas que muestran algún signo de esperanza, sigue siendo negativa.

Horacio Pozzo

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Las economías desarrolladas siguen a las subdesarrolladas: el inevitable desenlace

Las economías desarrolladas siguen a las subdesarrolladas: el inevitable desenlace

Las economías desarrolladas siguen a las subdesarrolladas: el inevitable desenlace
14 Octubre 2009

Las economías desarrolladas están viviendo, producto de la crisis que ellos mismos crearon, en carne propia todos los padecimientos de las economías subdesarrolladas. Quizás sea ilusorio pensarlo, pero puede que esta experiencia los ayude a comprender mejor la realidad de los países emergentes para de este modo apoyarlos en el logro del desarrollo económico.

En estos momentos, el gobierno de una gran economía mundial no puede ocultar la enorme preocupación que le generan dos amenazas puntuales: el riesgo de insolvencia y el riesgo de sufrir un episodio de hiperinflación. Claro, no son los únicos riesgos a los que está expuesta esta economía, pero ciertamente son los dos que tienen mayores posibilidades de llevarla a una situación de catástrofe. Lo cierto es que en relación a la deuda pública bruta, en estos momentos la deuda asciende al 82% del PBI.

Esta economía a la que me estoy refiriendo es la economía estadounidense. ¿Sorprendido? Probablemente si ahonda en la realidad de la economía norteamericana encontrará que no existe demasiado margen para la sorpresa. Los desequilibrios que ha sufrido la han llevado a una situación límite. Los déficits gemelos (fiscal y externo) y una economía descontrolada y falta de regulación, con una extrema debilidad en el sector financiero, la han llevado a una situación límite de la que no le será fácil salir.

La crisis financiera, que las fallas regulatorias y la permisividad del gobierno estadounidense ha permitido que se generara, está teniendo mayores consecuencias que las estimadas en un principio. Cuando todavía no ha logrado salir de la crisis, la economía estadounidense se encuentra con un déficit fiscal que ronda el 10% en términos del PBI y que no logrará reducirse significativamente en el corto plazo. El resultado de los problemas fiscales se traduce a un nivel de deuda pública camino al 100% en términos del producto, un nivel ciertamente difícil de sostener. Con una economía en crisis, la credibilidad del dólar se encuentra por el piso.

La situación es grave aunque no todos la ven así. El nivel de confusión sobre la verdadera situación de la economía estadounidense y los riesgos emergentes derivados son tales que por un lado encontramos a la mayoría de los economistas de EEUU celebrando el fin de la recesión en aquel país. En el otro extremo del mundo encontramos opiniones como la siguiente de Miaojie Yu, del Center for Economic Research-National School of Development (Universidad de Pekín) acerca de los actuales desequilibrios que afectan a China y EEUU: “China no tiene por qué satisfacer las necesidades financieras de EEUU”.

Resulta preocupante escuchar opiniones como las de Miaojie Yu, como si China no fuera consciente de las terribles consecuencias que para sí misma puede tener dejar de financiar los desequilibrios de la economía estadounidense. Un viejo refrán dice “La culpa no la tiene el chancho sino el que le da de comer”, y en este sentido, China debe hacerse responsable y cooperar para encontrar una salida a la problemática estadounidense. De todos modos, de alguna manera va a tener que pagar por sus errores.

¿Qué es lo más preocupante en la economía de EEUU, el riesgo de insolvencia o el riesgo de hiperinflación? Ciertamente el riesgo de insolvencia en la economía de EEUU es relativo, ya que en definitiva toda la deuda del gobierno estadounidense está denominada en “moneda local” por lo que en última instancia, puede resolver el problema imprimiendo dinero. Claro que no es una alternativa sana y ciertamente puede provocar consecuencias negativas tan graves como el mismo default, pero al menos se cuenta con una alternativa para evitarlo.

Analizando la deuda pública, no sólo debe preocupar su nivel actual sino su evolución esperada. En relación a ello, en poco tiempo más superará el 100% en términos del PBI, pero hay algo más preocupante y se vincula al incremento en el déficit fiscal esperado como consecuencia del deficitario sistema de salud pública. Las proyecciones elaboradas por los técnicos de la Oficina Presupuestaria en relación al déficit fiscal y a la deuda pública en los próximos años, son realmente alarmantes.

¿Por qué se habla de riesgo de hiperinflación en la economía estadounidense? Los riesgos hiperinflacionarios si bien en estos momentos están relativamente contenidos, existen y están vinculados al exceso de liquidez con que se encontrará la economía estadounidense en los próximos meses.

La crisis obligó a la Fed a inundar el mercado de dólares que fueron absorbidos por el sediento mercado. Pero la recuperación económica generará una reversión de la preferencia por la liquidez del mercado y nos encontraremos con un gran exceso de dólares que nadie deseará y que obligará a la autoridad monetaria a quitar con la mayor rapidez posible toda la liquidez excedente.

Pero los factores que producirán la caída en la demanda de dólares en los próximos meses no se agotan en lo que les acabo de comentar. Existe un problema tan grave como el anterior y que se relaciona con el menor deseo que genera la moneda estadounidense como divisa de reserva. Muchas economías se están rebalanceando la composición de sus reservas internacionales en contra del dólar estadounidense, presionándolo hacia la baja. Según Libertad Digital, a comienzos del año 2009, China tenía bonos americanos por US$ 801.000 millones. En junio, la cifra había descendido hasta los US$ 766.000 millones y la tendencia continúa. O sea, no solamente ha dejado China de adquirir activos estadounidenses sino que además ahora se está desprendiendo de parte de los mismos. El riesgo de una escalada inflacionaria en EEUU puede además acelerar la huida generalizada del dólar.

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¿Qué hace mientras tanto el gobierno de Barack Obama? El recientemente premiado con el premio Nobel de la Paz, no parece tener reparo en los gastos del gobierno, y aprovechando la buena nueva, decidió celebrarla enviando en “secreto” 13.000 soldados a Afganistán. Con esta política internacional, Obama ciertamente está aumentando las posibilidades de perder la guerra económica que llevará a la ruina a los EEUU.

¿Cómo podrá resolver EEUU sus desequilibrios y evitar un colapso que vuelva a golpear a la economía mundial? Sin dudas, la economía estadounidense por sí sola, poco podrá hacer. Disciplina y mucho timing de parte de EEUU, y coordinación y cooperación, con el resto de las economías, para reducir los desequilibrios. El G20 parece ser un buen ámbito para el compromiso de las principales economías mundiales, pero dicho compromiso se debe traducir en acciones concretas y no quedar en un simple palabrerío. Ya no puede China seguir creciendo a costa de los fuertes déficits de la economía estadounidense, ni el resto de las economías desarrolladas sostener sus elevados niveles de deuda. Las economías no pueden seguir políticas económicas en beneficio propio sin considerar si ello profundiza o no los desequilibrios globales existentes.

Mientras graves riesgos amenazan a la economía estadounidense, el resto del mundo no puede estar ajeno. La economía mundial ha entrado en una etapa en donde las políticas económicas no se pueden decidir a nivel país. La necesidad de cooperación y coordinación es la única alternativa que puede evitar una crisis superior a la subprime en donde no serán los mercados los que estarán en problemas, sino directamente las principales economías desarrolladas. ¿Tendrá EEUU, China y las principales economías, la capacidad suficiente como para eludir este gran foco de crisis que emerge en el horizonte?

Horacio Pozzo

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El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

“El BCRA se a convertido por primera vez en décadas en un ancla de estabilidad para todos los ciudadanos que habitan en la Argentina”, Martín Redrado Presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Uno de los temas que más debate ha generado en las Jornadas Monetarias y Bancarias del BCRA, ha sido la política de acumulación de reservas internacionales por parte de las economías emergentes.

A principios de 2006, cuando la Argentina decide cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por un monto estimado en US$ 9.810 millones utilizando para ello parte de las reservas internacionales, en el país se había generado un gran debate en torno a los usos alternativos que se les podía dar a dichas reservas en una economía con tantas necesidades como lo es (y era en dicho momento) la economía argentina.

Recuerdo incluso que el tema se había colado hasta en las charlas familiares, en las cuales me veía obligado a explicar y defender la no utilización de las reservas internacionales para gasto público en la forma de construcción de carreteras, plantas de energía o nuevos hospitales. Ciertamente es difícil explicarle al común de la gente la importancia que para un país representa tener guardados tantos miles de millones de dólares mientras el desempleo crece y la economía se estanca.

No tengo dudas en afirmar que Martín Redrado se debió sentir en cierta forma a gusto con los numerosos episodios de turbulencias que le ha tocado enfrentar. Cuando la economía crecía con fuerza y nada hacía sospechar la inminencia de situaciones tensas para los mercados, no eran pocos los que criticaban a la política del Banco Central de la República Argentina, concentrada en acumular reservas internacionales.

Las turbulencias en los mercados, que comenzaron a principios del 2007 en China cuando se buscó limitar las operaciones de carry trade, pusieron en su lugar el valor de contar con un seguro anticrisis como lo son dichas reservas. Sin embargo, los críticos a este tipo de política siguen a la orden del día, a pesar del éxito demostrado.

En las discusiones del día de ayer en las jornadas del BCRA, el director de Investigación Económica del FMI y reconocido economista, Olivier Blanchard, sugirió que la acumulación de divisas es “ineficiente” como método para hacer frente a las crisis.

Sin dudas me resultó sorprendente este pensamiento de Blanchard luego del rol destacado que han tenido las reservas internacionales en las economías emergentes para mantenerlas protegidas de la crisis. De paso, Blanchard también criticó los acuerdos de swaps de monedas firmados entre los bancos centrales como ocurrió con Argentina y Brasil, o con Brasil y China, entre otros casos. ¿Qué cuestiona Blanchard, que el FMI queda afuera de este tipo de estrategias y ello representa una pérdida de poder? El mundo postcrisis sin dudas mostrará una profundización en estas tendencias a las que se deberá adecuar el FMI.

Honestamente me cuesta hablar de eficiencia o ineficiencia cuando la cuestión gira en torno a enfrentar una crisis. Entiendo que Blanchard prefiere que los países se alineen al FMI y realicen preacuerdos de asistencia financiera en situaciones de estrés. Pero ¿Se imaginan lo que puede ocurrir con una economía que tiene pocas reservas internacionales y que debe recurrir al FMI para que la asista con fondos con el objetivo de enfrentar el comportamiento temeroso de los inversores?

Para quienes no conocen la historia argentina, les comento que el país ha tenido una muy mala experiencia con dichos mecanismos de ayuda durante la vigencia de la convertibilidad. No sé si acumular reservas es “lo más eficiente”, pero sé que influye en el comportamiento inversor. Digamos que afecta positivamente la percepción de fortaleza de una economía y disuade de ataques especulativos a la misma.

Ante las consideraciones contrarias a estas políticas que llevan adelante entidades como el BCRA, Redrado no dejó pasar la oportunidad y salió a jugar fuerte para responderle a su invitado y representante del FMI al decir acerca de las reservas internacionales: “Las reservas son un ancla de estabilidad”.

No es que el BCRA y Argentina no deseen contar con mecanismos de asistencia del FMI. De hecho, Redrado conjuntamente con el ministro de Economía argentino, Amado Boudou, se reunieron con Blanchard para avanzar en acuerdos con el FMI para acceder a líneas de financiamiento. Pero más allá de ello, un país como Argentina no se puede dar el lujo de no contar con un fuerte colchón de reservas para preservar la estabilidad económica, elemento fundamental para el crecimiento y desarrollo del país.

Pero Redrado no ha sido el único que defendió la política de acumulación de reservas en la región. El gobernador del Banco de Reserva de Perú, Julio Velarde, ha dejado en claro el alivio que representó para él y la conducción de la política monetaria en Perú la existencia de reservas internacionales que le permitieron enfrentar las turbulencias y limitar la volatilidad en los mercados. También el Gobernador del Banco Central de Colombia, José Darío Uribe, ha valorado los beneficios de la política de acumulación de reservas como mecanismo amortiguador de la crisis.

Lo que no reconoce aún el FMI es que las reservas internacionales han jugado un rol fundamental en países como la Argentina con casi nulas oportunidades de acceder a líneas de financiamiento de emergencia para enfrentar la crisis. El mundo ve a los emergentes aún con desconfianza por lo que cualquier evento negativo ya sea en Argentina o cualquier otro país latinoamericano, hubiera disparado movimientos desestabilizadores para dichas economías e incluso para la región.

La crisis financiera internacional, sin las reservas hubiera implicado indudablemente para Argentina (y probablemente para la mayoría de los países de la región), una crisis cambiaria con consecuencias mucho mayores sobre la economía real.

Para terminar el artículo creo que el mensaje de Redrado es representativo del mensaje de los países emergentes para con el FMI: “Los organismos multilaterales han dado algunos pasos en la dirección correcta pero queda un camino bastante arduo para recorrer para que estos finalmente se conviertan en los verdaderos guardianes de la estabilidad financiera internacional”. El FMI debe en primer lugar concentrarse en la estabilidad financiera global si quiere ayudar realmente a las economías emergentes y por otra parte, debe dejar de lado sus recetas mágicas y comprender en profundidad la realidad de cada país para adecuar las recomendaciones haciéndolas verdaderamente efectivas. ¿Podrá cambiar el FMI y quemar su viejo libro de recetas el cual utiliza para todos los países por igual?

Horacio Pozzo

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Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?

Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?
Buenos Aires, Argentina
9 de febrero de 2009
La crisis que determinó el final de la convertibilidad en Argentina allá por inicios del 2002, dio lugar a un nuevo modelo económico que ha logrado mantener un muy buen ritmo de crecimiento de la economía argentina. Dos pilares del actual modelo económico que son la fortaleza fiscal y el superávit externo están en peligro tanto como consecuencia del impacto de la crisis financiera internacional como por problemas internos de la economía argentina.
El debilitamiento de estos dos pilares del actual modelo económico argentino genera un alto riesgo para la economía, al aumentar la fragilidad de la misma ante posibles nuevos shocks negativos que puedan afectarla. La necesidad de que Argentina cuente con un superávit gemelo, fiscal y externo, radica entre otras cuestiones, en la necesidad de hacer frente a los servicios de la deuda en un contexto en donde no existe para el país la posibilidad de acceder a los mercados financieros internacionales.
En materia fiscal, la recaudación impositiva viene desacelerándose más de lo esperado. En el mes de enero los ingresos se incrementaron solamente en un 11% en términos interanuales al totalizar $ 24.109 millones (no se registraba un incremento interanual tan bajo desde abril del 2006).
No solamente es preocupante este dato sino que lo es más si se considera que el mismo contiene un ingreso adicional producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones que produjo un incremento interanual del 70% en los ingresos por seguridad social. Sin la reestatización del sistema, la variación interanual de los ingresos fiscales hubiera ascendido al 4,5% en una economía con al menos un 20% de inflación interanual, lo que implica una caída en términos reales del 16,4%.
La recaudación impositiva se vio afectada tanto por la caída en los precios internacionales de los commodities como por la desaceleración en la actividad económica y de la inflación en Argentina.
Las perspectivas para este año en materia de recaudación no parecen ser demasiado positivas. Es que desde el sector externo se espera un menor ritmo de aumento en la recaudación tanto por menores retenciones a las exportaciones (por caída en los precios internacionales y menores cantidades exportadas ya que por ejemplo, la producción de soja registraría una caída en la campaña 2008/09 del 17%) y en los derechos de importación. En lo relativo a otros factores determinantes de la evolución en la recaudación, la expectativa de un nulo crecimiento en la actividad económica (ya hay quienes predicen que el PBI argentino se contraiga), así como una menor tasa de inflación anual (que podría ser no mayor al 15%), anticipan una pobre performance en materia de recursos fiscales.
Si bien los ingresos por seguridad social producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones amortiguarán en parte la caída en la dinámica de recaudación de otras fuentes, se puede esperar otro efecto negativo sobre la misma a través de una menor tasa de cumplimiento por parte de los contribuyentes. Es que la situación por la que atraviesa la economía está poniendo en aprietos a numerosos sectores de la misma y a las familias lo cual incrementará el atraso en el pago de impuestos e incluso incentivará a una mayor subdeclaración de los mismos.
Este panorama negativo en términos de recaudación obligará al gobierno a aumentar la eficiencia en el gasto público para mantener el superávit que le permita hacer frente a las obligaciones de la deuda pública. En este sentido ya han comenzado los recortes en materia de subsidios y se espera que también ocurra lo mismo con la obra pública.
La necesidad de mantener la disciplina fiscal choca con el plan de estímulo económico anunciado semanas atrás por el gobierno argentino para el cual no existen gran cantidad de recursos para llevarlo a cabo. Por otra parte, la cuestión salarial impondrá al gobierno una limitante en el recorte del gasto público ya que existen presiones de fuertes aumentos en el salario de los empleados del sector público.
Por el lado del comercio exterior, el resultado de la balanza comercial de 2008 tiene una doble lectura: la primera es la que muestra que la misma registró un alza del 19% en relación al año anterior al registrar un superávit de US$ 13.176 millones. La segunda lectura indica que la misma registró un fuerte deterioro sobre el cierre del año y en el mes de diciembre las exportaciones registraron una caída interanual del 24%, mientras que las importaciones se contrajeron en dicho mes en un 11% interanual, lo cual marca una luz de alerta para el resultado comercial del presente año en donde la fuerte desaceleración en la economía global impactará negativamente en las ventas externas vía una menor demanda tanto en términos de precios como de cantidades.
Para este año, desde el mercado se proyecta un superávit comercial de US$ 6.000 millones, aunque el mismo podría resultar incluso menor de continuar deteriorándose el contexto externo y las pérdidas agrícolas por sequía resultasen mayores a las estimadas actualmente.
A la reducción en el superávit fiscal, la salida de capitales desde el país proyectada por el mercado que para este año ascendería a US$ 10.000 millones representará complicaciones para que el gobierno pueda hacerse de los dólares necesarios para hacer frente al pago de las obligaciones de la deuda. En 2008 la fuga de capitales alcanzó los US$ 23.096 millones (en 2007 había sido de US$ 8.880 millones).
Es que ante la falta de financiamiento externo, las especulaciones indican que el gobierno deberá recurrir a las reservas del BCRA para hacer frente a las obligaciones en moneda extranjera que representan el 40% de las obligaciones que el país tiene en el presente año. El gobierno debe cerrar el programa financiero el cual ha aliviado mediante el retorno al sistema público de jubilaciones y pensiones y al canje de los Préstamos Garantizados (PG), pero aún necesita US$ 6.000 millones paga cumplir con las obligaciones en moneda extranjera.
Esta posibilidad de recurrir a las reservas internacionales del BCRA en un momento en que los mercados financieros internacionales se encuentran agitados representa un alto riesgo para la estabilidad de la economía argentina. Es que si bien el BCRA posee un buen nivel de reservas internacionales para desincentivar cualquier posibilidad de ataque especulativo (al 23 de enero ascendían a US$ 47.026 millones), la reducción de las mismas en el nivel necesario por el gobierno podría incrementar el temor del mercado produciendo un aumento de la demanda de dólares de modo tal de llevar el nivel de reservas a un nivel de riesgo para la estabilidad cambiaria.
Frente a esta posibilidad el BCRA tendría dos caminos opuestos, cada uno con un riesgo diferente. El primer camino sería generar una apreciación en el tipo de cambio nominal de modo tal de desincentivar la demanda de dólares. Esta opción requeriría por parte del BCRA resignar inicialmente reservas para apreciar el tipo de cambio esperando que ello mantenga controlada a la demanda de dólares y así reducir la pérdida neta de reservas. El segundo camino que podría tomar el BCRA sería dejar depreciar el tipo de cambio nominal de modo tal que el mismo alcance un nivel que reduzca los esfuerzos de la autoridad monetaria por mantenerlo en dicho valor. Esta alternativa sin embargo podría aumentar el incentivo del mercado por presionar sobre el tipo de cambio de modo tal de aumentar la depreciación del peso haciendo necesario un mayor esfuerzo por parte del BCRA por sostener el nuevo nivel cambiario.
En resumidas cuentas, la debilidad de los pilares fiscal y externo en la economía argentina producirá un sensible aumento de la fragilidad de la misma. La economía argentina en general y el BCRA en particular, enfrentarán un contexto de mayor volatilidad que implicará riesgos no menores sobre la estabilidad.
El gobierno no tiene muchos recursos para sostener la estabilidad económica salvo el comenzar a torcer la dirección de la política económica hacia el fortalecimiento de las variables macroeconómicas enviando señales claras y contundentes al mercado de querer avanzar hacia una economía más seria y previsible. Ello contribuiría a generar confianza, un bien más que necesario por estos momentos.

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