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¿Tendrá éxito la estrategia de Kraft (NYSE:KFT)?

¿Tendrá éxito la estrategia de Kraft (NYSE:KFT)?

¿Tendrá éxito la estrategia de Kraft (NYSE:KFT)?

“La oferta de Kraft no se acerca ni remotamente al verdadero valor de la compañía, y la absorción de Cadbury por parte de un conglomerado con un modelo de negocio de bajo perfil entraña unas perspectivas poco atractivas”, sostiene la empresa británica que está siendo sometida a la oferta hostil por parte de la compañía estadounidense.

Kraft Foods sigue con las negociaciones y no piensa claudicar. Y no me estoy refiriendo al conflicto que su filial argentina tiene con sus trabajadores desde hace ya varios meses “Kraft (NYSE:KFT), y lo difícil que es hacer negocios en Argentina” sino a la oferta hostil para adquirir a la británica Cadbury.

La operación de tener el visto bueno de los accionistas de Cadbury se financiaría en un alto porcentaje con créditos bancarios obtenido de entidades como Citigroup (NYSE:C) o Deutsche Bank (NYSE:DB) por un total de US$ 9.000 millones.

¿Por qué está Kraft tan interesada en adquirir a Cadbury? La adquisición de la británica Cadbury le permitirá a Kraft Food consolidar su pos. ición como la segunda mayor compañía de alimentos del mundo, detrás de Nestlé S.A., y además lograr importantes reducciones de costos.

¿Qué piensan los ejecutivos de Cadbury al respecto? Por lo general este tipo de propuestas genera temores y pérdidas de empleos, por lo que se producen muchas resistencias ante este tipo de situaciones. Por lo pronto, desde Cadbury el directorio le recomendó a los accionistas de la compañía, rechazar la oferta por 9.800 millones de libras esterlinas (unos US$ 16.280 millones), que la estadounidense hiciera por la compañía por considerar que es un valor que se encuentra muy alejado del verdadero potencial de la británica.

En una nota de Dana Cimilluca y Jeffrey Maccracken para el Wall Street Journal, reproducían las declaraciones del CEO de Cadbury quien calificaba de irrisoria a la oferta de Kraft de alrededor de 715 peniques por acción. El consejo de administración de Cadbury rápido de reflejos, ya cuenta con el apoyo de algunos accionistas importantes que no quieren ningún acuerdo con Kraft que valore sus títulos a un mínimo de 850 peniques.

Pero desde el directorio de Cadbury se ha tomado la decisión de rechazar cualquier propuesta siempre que les sea posible (claro que una oferta de por ejemplo 900 peniques por acción no tiene muchos argumentos para ser rechazada).

Uno de los argumentos que se esgrimen a la hora de oponerse a la compra hostil de Kraft es el referido a los últimos resultados de la estadounidense. Es que el pasado 3 de noviembre, Kraft Foods anunció que en el tercer trimestre del año su beneficio registró una caída de un 39,5% interanual, hasta los US$ 824 millones (US$ 1.362 millones había logrado en el mismo trimestre del año anterior). Esto le da el justificativo al directorio de Cadbury para sostener la tesis de que la estadounidense se ha convertido en un mero conglomerado de empresas con dificultades para crecer lo que implicará menores perspectivas de expansión para Cadbury en caso de que se una a Kraft.

Desde Kraft se intenta seducir a los accionistas británicos a través de los potenciales beneficios de la unión de dichas compañías como las reducciones de costos que la nueva sociedad posibilitará. Kraft anticipa posibles ahorros de costes por US$ 625 millones derivados de la sinergia entre las compañías si consigue hacerse con Cadbury.

Si bien la nueva propuesta por la británica no es mejor que la realizada por Kraft en setiembre, la jugada del gigante estadounidense ahora le da 28 días para entregar el documento de la oferta oficial a los accionistas de Cadbury, quienes luego contarán con unos 60 días para considerarla, según está establecido en las normas británicas. Todo este tiempo le servirá a la estadounidense para ir seduciendo a los accionistas y así conseguir el número crítico de acciones necesarias para lograr quedarse con la británica.

El presidente de Cadbury, Roger Carr, deja con sus declaraciones bien en claro que su compañía está mejor sola que mal acompañada: “Cadbury es un excepcional negocio de forma independiente, cuenta con fuertes firmas, un enfoque de categoría y una envidiable presencia geográfica”.

Según la revista Mercado: “A partir de ahora, puede desatarse una guerra capaz de durar tres o cuatro meses”. ¿Cómo terminará la puja? Difícil determinar el desenlace, pero este episodio lo hemos vivido en otros casos de compañías globales del sector de commodities.

Lo que ocurre con Cadbury y Kraft forma parte de la tendencia que se está observando en el sector alimenticio a nivel mundial así como también en otros sectores, principalmente vinculado a commodities. El desarrollo y la evolución de la economía mundial están requiriendo de compañías globales con fuerte perfil competitivo para poder responder al crecimiento de la demanda.

El crecimiento de las economías emergentes que está mejorando el nivel económico de la población, está provocando un cambio en los hábitos de consumo haciendo emerger una demanda cuyo crecimiento por el momento no es fácil de mensurar.

Las transformaciones que se están produciendo en la economía mundial impulsan este tipo de movimientos en varios sectores de la economía global. Para poder comprender claramente las tendencias de los mercados es necesario entender aspectos fundamentales de la economía. Para ello, Latinforme ha lanzado el Curso de Economía Básica para Inversores que brinda una herramienta apropiada para poder vincular lo que ocurre en la economía tanto a nivel nacional como internacional, con el movimiento en el valor de los activos financieros.

Horacio Pozzo

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¿Peligra la libra esterlina?

¿Peligra la libra esterlina?

¿Peligra la libra esterlina?

Mientras al dólar le quedan sus últimos meses por delante como moneda líder de reserva internacional, una divisa que supo serlo también en el pasado se debate entre volver a recuperar fuerzas o mantenerse débil para favorecer a la recuperación económica.La fortaleza de la moneda nacional ha representado históricamente, todo un símbolo de poder político y económico de los países. Lo valorada que era una moneda por el resto de los gobiernos implicaba no solamente un reconocimiento para la economía del país emisor sino también importantes beneficios en términos de señiorage.

Era por dicho motivo que la libra esterlina luchó con todas sus fuerzas cuando cayó derrotada en manos del dólar estadounidense. Hoy la situación es paradójicamente diferente y tanto los EEUU (que según afirmara Obama al asumir la presidencia, buscaría mantener un dólar fuerte), como Gran Bretaña, no estarían viendo con malos ojos el mantener un tipo de cambio depreciado respecto al resto de las principales divisas con el objetivo de recuperar a sus economías.

El propio gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Mervyn King reconoció en setiembre que una libra más débil “ayudaría” a reequilibrar la economía británica. Probablemente también haya anticipado con su opinión, cual es su visión sobre la política monetaria del BoE para los próximos meses.

Pero el deseo lejos se encuentra de la realidad y el problema para Inglaterra pasa por el desequilibrio que observa en los componentes de su economía. ¿Qué quiero decir con esto? Según lo expone John Authers para Financial Times, Gran Bretaña sigue siendo un importante centro financiero que atrae a enlistarse a las compañías extranjeras. Esta situación se combina con el hecho que apenas el 20% de los ingresos de las empresas británicas con una capitalización de mercado superior a los US$ 200.000 millones proceden de Reino Unido, hacen que la libra esterlina sea aún una moneda de deseo, a pesar de los graves problemas en la economía inglesa.

La internacionalización de gran parte de la operatoria de las principales compañías británicas cotizantes, hace que el valor de mercado de las mismas no se vea tan afectado por lo que ocurra en la economía inglesa ya que se encuentran cubiertas de dicho riesgo y ello se ve reflejado claramente en la evolución del FTSE100 que acumula un alza del 14% en todo el año (y del 48,1% desde su mínimo de principios de marzo), a pesar que la economía inglesa ha acumulado seis trimestres consecutivos de caída por primera vez en su historia.

Para mala fortuna de los deseos de Mervyn King, unas declaraciones realizadas por Paul Fisher, director de mercados del organismo emisor impulsaron el pasado lunes la cotización de la moneda británica ante las especulaciones que apuntan que el Banco de Inglaterra podría frenar las medidas extraordinarias adoptadas en los últimos meses para combatir la crisis.

Claro que no todos opinan de la manera de Authers y no son pocos los que consideran que la libra seguirá en los próximos meses recorriendo un camino hacia su debilitamiento y ello se apoya no solamente en los problemas fiscales y de deuda que observa Gran Bretaña, sino también en la muy frágil situación de la economía.

Si bien la economía británica ha demostrado algunas señales de mejora, la Cámara de Comercio Británica, ha considerado que: “La mejoría no es lo suficientemente fuerte como para concluir sin duda que la economía ha vuelto a tasas de crecimiento positivas”.

Lee Hardman, estratega de divisas de Bank of Tokio-Mitsubishi UFJ da un claro panorama de la visión que tiene el mercado por estos momentos en torno a la moneda inglesa: “El pesimismo en torno a la libra está alcanzando unos niveles muy elevados”.

Mientras el gobierno británico no vería con malos ojos un debilitamiento de la libra esterlina, desde la Eurozona se está ante la posibilidad de por primera vez en la historia del euro, alcanzar la paridad con la divisa británica, situación no tan favorable en términos de competitividad, aunque sí en términos de demostración de poder.

¿Podrá el euro, dar el golpe y superar en valor a la libra esterlina?

Pedro Calvo, para El Economista, considera que por el momento es difícil que el euro pueda alcanzar a la libra luego de las insinuaciones realizadas desde el BoE sobre la suspensión al menos temporal, del programa de compras de deuda.

A pesar del deseo del gobierno inglés por sus efectos benéficos sobre las golpeadas cuentas externas del país, la posible debilidad de la libra esterlina en el mediano plazo deberá manejarse con cuidado para evitar efectos no deseados sobre la economía como el resurgimiento de las presiones inflacionarias.

Desde el gobierno británico algunos funcionarios descartan que la libra se siga manteniendo débil en un horizonte de mediano plazo. Tal es el caso del ministro de Comercio del Reino Unido, Mervyn Davies que señalaba esta situación de oportunidad que deben aprovechar las compañías productoras de bienes transables para vender al exterior: “Dado el nivel de la libra, claramente es una gran oportunidad para las empresas pequeñas, y para las empresas de todas las formas y dimensiones para exportar”.

Una reflexión final que creo necesaria realizar es que si en estos momentos se está debatiendo en Gran Bretaña los beneficios de poseer una moneda débil, ello es un claro reflejo de la situación de crisis por la que atraviesa la economía, una situación que no parece tener vuelta atrás. En vinculación a esto, ayer hablábamos de las presiones al alza que están teniendo las monedas emergentes, en especial las latinoamericanas (¿Seguirán subiendo las monedas latinoamericanas?)

: las economías latinoamericanas se están haciendo de un mayor espacio en el contexto mundial, en buena medida por méritos propios aunque también en parte, por el vacío que están dejando las economías que hasta el momento, han sido líderes mundiales.

El comprender el funcionamiento de los mercados de divisas y poder identificar con claridad qué fuerzas manejan los valores de las mismas es un elemento que nos permite anticipar hacia dónde deberían dirigirse las cotizaciones de las principales monedas internacionales para de este modo poder anticiparnos a estos movimientos y beneficiarnos con la capacidad de estar un paso adelante de los sucesos. Mediante el Curso de Economía Básica para Inversores, Latinforme pretende ofrecer una herramienta de suma utilidad para adentrar al inversor en los conceptos básicos de la economía y las fuerzas que la gobiernan, con el objetivo y convencimiento que a través del conocimiento del funcionamiento de las economías se pueden anticipar los movimientos de los mercados e identificar las oportunidades de inversión.

Horacio Pozzo

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La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial ¿Qué es más importante: los grandes desbalances existentes en la economía mundial o los problemas en la regulación del sistema financiero internacional? Esta pregunta que formulo aquí no es un pensamiento, sino que es la discusión inicial que surgiera en la reunión del G-20 entre el presidente de los EEUU, Barack Obama y la canciller alemana Angela Merkel. Mientras Obama priorizaba el abordaje de los desequilibrios como tema clave, Merkel pedía concentrar las fuerzas en las reformas regulatorias.

Seguramente ud. antes de leer este artículo y sin dudarlo, diría que lo más importante, en caso de tener que poner prioridades, es dar una respuesta regulatoria inmediata a la indisciplina de los mercados que ya están nuevamente haciendo de las suyas y buscando aumentar la rentabilidad sin importar los riesgos incurridos.

La política fiscal salió al rescate de las economías castigadas por la crisis financiera internacional y a través de los programas de estímulo económico buscó limitar dentro de lo posible este mal momento. Pero como se dice comúnmente, “nada es gratis en la vida”, luego de la crisis volverá para pasarle “la cuenta” a las economías.

Los memoriosos recordarán que la crisis de Latinoamérica de la década del 80´ se produjo a partir de la elevada carga de la deuda externa. Las economías, comandadas en su mayoría por gobiernos militares, aprovecharon la oferta de crédito de los grandes bancos europeos y estadounidenses, con un extremadamente elevado volumen de recursos producto de los depósitos que los países petroleros hacían de sus ingresos.

“Los problemas de la deuda pública es un tema de países subdesarrollados”, se solía escuchar hasta hace muy poco tiempo. Es que la raíz del problema, según los especialistas internacionales, era la indisciplina de gobiernos que no lograban poner en orden las cuentas tanto por incapacidad como por ineficiencia en el aparato estatal y hasta por corrupción.

La crisis nos ha demostrado que en esencia, no existen demasiadas diferencias entre países desarrollados y en desarrollo. Sólo la situación por las que atraviesan las economías condiciona el comportamiento de los gobiernos. Siguiendo este pensamiento, no nos tendrían que haber asombrado varias situaciones ocurridas en el mundo desarrollado durante esta crisis y que son típicas de economías en desarrollo: los corralitos financieros a la “Argentina”, las cuasimonedas en California, la estatización de pasivos privados.

El mundo desarrollado está cerca de dejar atrás la dolorosa crisis subprime, pero no de dejar atrás los problemas, ya que se debe preparar a un nuevo desafío: recomponer la situación fiscal de las economías y enfrentar la pesada carga que les impondrá el incremento de la deuda pública.

Mientras el Fondo Monetario Internacional (IMF), sigue empecinado en sugerir la aplicación de políticas de estímulo fiscal para acelerar la salida de los países desarrollados de la situación de recesión en la que se encuentran, el stock de deuda pública de estos países sigue en continuo ascenso lo que ha comenzado a despertar voces de advertencia sobre lo que puede llegar a ocurrir.

En mis artículos es muy común que critique la política económica de Venezuela, y motivos no creo que me falten para ello. Pero hay algo que debo reconocer es que a pesar del derroche de recursos petroleros que Chávez ha hecho en el país, su indisciplina para con el gasto público no lo ha llevado a un irracional incremento de la deuda pública que representaría para el país un pasaje directo hacia una crisis (la cual entiendo que de todos modos tendrá lugar en Venezuela por las altas inconsistencias de política económica). La deuda pública de Venezuela apenas supera el 20% en términos de su Producto Bruto Interno (PBI) y se espera que alcance 21,2% hacia finales de 2010. Los países latinoamericanos muestran en líneas generales, niveles de deuda pública sostenibles en términos del PBI, variable que sirve para determinar la capacidad de generación de riquezas de un país (Brasil y Colombia, por ejemplo, observan una deuda del 42,5% y 47,8% en términos del PBI, respectivamente).

Totalmente diferente es lo que está ocurriendo en buena parte de los países desarrollados. En Inglaterra, la deuda pública se ubica actualmente en torno al 54,8% de su PBI. Para peor, las proyecciones para 2010 anticipan que la deuda pública bruta en Inglaterra alcanzará al 66,9% del PBI.

Pero si le preocupa el volumen de deuda de Inglaterra, debo decirle que aún no les cuento lo peor. Tomemos un respiro y veamos estos números de deuda pública a PBI que surgen de las estadísticas del FMI: Francia tiene una deuda pública del 74,9% (80,3% se espera que llegue a fines de 2010), Alemania 79,4% (86,6% para 2010), Italia 115,3% (121,1% para 2010), EEUU 86,98% (97,5% para 2010) y Japón 217,2% (y 227,4% en 2010).

El incremento en la deuda pública de las economías desarrolladas ha sido realmente asombroso. En un artículo en Cinco Días, Marcos Ezquerra comenta el asombroso caso de España que ha pasado a tener una deuda del 36,2% del PBI en 2007 al nivel actual cercano al 60% en términos del producto.

¿Se pueden pensar que estos niveles de deuda son sostenibles? La reputación con la que cuentan las economías desarrolladas les da por el momento margen para convivir con estos niveles de deuda que hubieran desatado ya mismo una crisis en economías emergentes. Pero el capital reputacional con el que cuentan las economías es efímero y debe ser reforzado con un cambio urgente en la política fiscal que tienda a revertir los déficits de manera urgente.

Kenneth Rogoff, quien fuera economista jefe del FMI, se animó a anticipar la próxima crisis: “Es muy probable que la deuda pública sea el detonante de la siguiente crisis”.

Los gobiernos de los países desarrollados se encuentran actualmente en una dura encrucijada. Las advertencias realizadas por personalidades como Rogoff chocan con la necesidad de mantener una política fiscal expansiva para sostener la recuperación económica. Una política fiscal que busque achicar el déficit puede llevar a las economías a revertir la recuperación para volver a un contexto recesivo. En este contexto toma mayor valor el pedido de Obama de enfrentar los desequilibrios globales y pedir un mayor compromiso a países como China que tienen la capacidad de contribuir al equilibrio global.

Imagino que habrá que esperar hasta el 2010 en donde la recuperación haya comenzado a tomar fuerza para saber qué dirección tomarán los países desarrollados en el manejo de la política fiscal. Si bien la coordinación de políticas a nivel internacional sería el mejor resultado, al menos considero que sería positiva alguna señal de disciplina fiscal por parte de las economías más comprometidas.

Una reflexión final: el hombre es el único animal que tropieza dos veces (y muchas más) con la misma piedra. Como si fueran conejitos de india, los países subdesarrollados advirtieron con su experiencia pasada, muchas de las situaciones por las que está atravesando el mundo desarrollado que no ha sabido capitalizar la experiencia ajena. ¿Soberbia o incapacidad? ¿Cuándo les “sugerirá” el FMI a estas economías que cuiden la disciplina fiscal como lo hizo con los países latinoamericanos?

Horacio Pozzo

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Regulación financiera en la Unión Europea

Regulación financiera en la Unión Europea

Regulación financiera en la Unión Europea Ha llegado el turno de la Comisión Europea para proponer el nuevo modelo de supervisión financiera para los países de la Unión Europea. El gobierno estadounidense ya había presentado su proyecto de reforma del cual diera ayer mayores detalles y que promete, como en la propuesta europea, defender a los consumidores, los grandes perdedores de la crisis.

Parece que la Comisión Europea quiere tener mayores ingerencias en la supervisión financiera de los países que conforman la UE. En el nuevo modelo de supervisión europeo propuesto se contempla la creación de un Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos (CERS), el cual será el encargado de vigilar la estabilidad del sistema financiero en su conjunto y de emitir alertas y recomendaciones en caso de detectar riesgos. El CERS sólo advierte, pero la decisión de las medidas a implementar seguirá en manos de los supervisores nacionales quienes deberán comunicar las medidas adoptadas y, en caso de decidir no hacerlo, deberán dar explicaciones.

Lo positivo para el CERS es que al ser un organismo supranacional, no estará tan influenciado por presiones políticas como ocurre habitualmente. Probablemente hasta encontremos al CERS sobreactuando, al menos en sus primeros años, ya que deberá armarse de una reputación ante la sociedad.

Creo además, que uno de los temas interesantes gira en torno a la comunicación de las alertas ya que una alternativa es hacerlas públicas. Esta posibilidad tiene sus aspectos positivos aunque implique riesgos. El hacer público la detección de ciertos riesgos en el sistema financiero de alguno de los países de la UE obliga a las autoridades nacionales a implementar medidas o al menos a contar con muy buenos fundamentos para demostrar que la situación está bajo control. El riesgo que se corre pasa por la sensibilidad existente en torno a la difusión de riesgos en los sistemas financieros que puede generar inestabilidad en los mismos.

Mientras estos temas se discuten, algunos no han perdido el tiempo y ya se ha comenzado a hablar de los posibles candidatos al frente del CERS. Según da cuenta el Financial Times, el actual presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, será el presidente del organismo, que tendrá un mandato por cinco años renovables. Otro que parece, tendría un lugar asegurado es el gobernador del Banco de Inglaterra Mervin King quien sería la segunda autoridad del organismo después de Trichet.

La oferta de este papel a King supondría el reconocimiento implícito del papel de Reino Unido como el mayor centro financiero de Europa, así como la relativa importancia de los servicios financieros en la economía británica, aunque también puede ser interpretado como una señal para un mayor control del sistema financiero británico el cual ha sido fuertemente afectado por la crisis por los graves problemas de su regulación. Ciertamente, si King es nombrado segundo en el CERS, no le resultará agradable que el sistema financiero británico vuelva a tener inconvenientes, por lo que buscará asegurar que el mismo sea conducido con la mayor prudencia posible.

Uno de los factores que ha permitido que los riesgos se expandieran fue la falta de coordinación entre los reguladores de los diferentes jugadores del sistema financiero. Es por eso que la propuesta de la CE considera también la creación de un Sistema Europeo de Supervisores Financieros (SESF), formado por tres nuevas autoridades para los sectores de banca, bolsa y seguros, que tendrán nuevas competencias, una propuesta interesante por el hecho de generar un ámbito concreto en donde los reguladores puedan considerar los riesgos particulares de cada componente del sistema financiero y la transferencia de riesgos entre los mismos.

La propuesta de reforma del sistema financiero realizado por la CE apunta a adaptarse a la creciente internacionalización del sector y a mejorar la respuesta ante hipotéticas crisis. Es una respuesta a las fallas en la supervisión que permitieron que la crisis siguiera su curso. La clave pasará por saber si es lo suficientemente flexible como para detectar nuevas modalidades de crisis.

Desde el otro lado del Atlántico, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, exponía ayer en el Congreso la propuesta del Gobierno de Estados Unidos para la reforma del sistema financiero, en vísperas de la cumbre del G-20. En el día de ayer, Geithner anunciaba la creación de un organismo supervisor nacional de bancos para evitar que las firmas financieras escapen del control del Gobierno.

En líneas generales, las propuestas regulatorias de la CE y de los EEUU apuntan a evitar el arbitraje regulatorio que le permitió al sistema financiero generar posiciones de altísimo riesgo sin ser advertidos por ello, al tiempo que se promete una supervisión más estricta que limitará el margen de acción de las entidades financieras.

La propuesta de reforma estadounidense sin embargo, aparece como más estricta en varios aspectos. La existencia de una agencia explícita de protección del consumidor financiero que propone el gobierno de Obama limitará que las entidades se sobrepasen imponiendo cargas excesivas sobre sus clientes. La decisión de obligar a las entidades bancarias a mantener un mayor volumen de reservas, y aumentar la vigilancia del mercado de derivados (el ámbito en donde se desarrolló el núcleo de la crisis) son otros dos elementos que limitarán el riesgo sistémico.

Si bien aún restan conocer más detalles para comprender las implicancias de la propuesta de la CE sobre la regulación de su sistema financiero, creo que no debería ahorrar dureza en la nueva propuesta regulación. Mientras la crisis aún está fresca en la mente de todos, hay que aprovechar para reformar al sistema financiero ya que existe una mejor predisposición para el cambio. Es preferible ahora excederse en lo restrictivo que no aprovechar la oportunidad y mantenerse tolerante ante un sistema financiero que demostró no ser disciplinado. Los reguladores deben entender que para flexibilizar los requisitos habrá tiempo en el futuro, pero no para restringirlos más, sobre todo en tiempos de bonanza en donde la percepción de la crisis está muy lejos en el horizonte.

No sé si lo habrán notado, pero las propuestas de reformas tanto en Europa como en EEUU contemplan la creación de varias agencias que supervisarán al sistema financiero. Hay que tener en cuenta que además existe un compromiso por el momento implícito, de coordinación internacional en la supervisión del sistema financiero para advertir posibles transferencias de riesgos. A toda esta nueva estructura regulatoria hay que agregarle el nuevo rol del Fondo Monetario Internacional (IMF), de velar por la estabilidad financiera internacional, para lo cual estará facultado para advertir a los países sobre situaciones de riesgos excesivos. Cuando uno observa toda esta estructura en su conjunto se encuentra ante la presencia de un nuevo problema.

Es que la estructura de regulación y supervisión de los sistemas financieros terminará alcanzando un nivel de complejidad y de duplicación de funciones tal que probablemente se puedan generar conflictos que terminen por afectar aquella estabilidad financiera que tanto pretenden proteger.

Imaginemos qué puede ocurrir si por ejemplo, existen diferencias en la apreciación de la situación de estabilidad del sistema financiero europeo entre el FMI y los nuevos organismos supranacionales de Europa. Los inversores probablemente no esperen a saber quién tiene la razón y buscarán deshacer aquellas posiciones que impliquen cierto riesgo desestabilizando de este modo a los mercados y dando lugar a lo que los economistas conocemos como “la profecía autocumplida”.

Hay que reconocer que cada propuesta apunta a solucionar fallas en la regulación y supervisión que permitieron la generación de la crisis, pero ¿No estaremos generando una estructura regulatoria altamente inestable y con grandes dificultades para adaptarse a la evolución de los sistemas financieros?

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BBVA, gran ganador de la crisis

BBVA, gran ganador de la crisis

BBVA, gran ganador de la crisis Mientras la crisis de activos tóxicos golpeaba con dureza al sistema financiero estadounidense y se extendía a Europa encontrando a Inglaterra como su objetivo principal, la banca española logró mantenerse a salvo de lo que estaba sucediendo gracias a la, en su momento criticada, regulación prudencial del Banco de España.

Y si bien el sector bancario español resultó afectado de un modo indirecto a través del deterioro de la economía que se tradujo en un aumento en la morosidad de la cartera crediticia, las entidades españolas están gozando de una muy buena salud que se refleja en sus resultados del semestre y que además, les está permitiendo ser protagonistas en esta nueva etapa para el sistema financiero internacional.

Como les comentara en un artículo reciente “El nuevo escenario del sector bancario internacional”, el sector financiero internacional está viviendo un proceso de transformación en el cual aquellas entidades que han mantenido una posición sana no contaminada con la fiesta de los activos tóxicos están tomando la iniciativa y, como si fuera una venganza del destino para las demás entidades, han decidido salir en búsqueda de un mayor protagonismo internacional poniendo bajo amenaza la porción de mercado de aquellas entidades que han participado de la fiesta de los activos tóxicos y que hoy sólo pueden preocuparse por mantenerse en pie y sanear sus estructuras.

En este nuevo escenario, las principales entidades españolas, que en la década del ‘90 han apostado por Latinoamérica están en una avanzada sobre el mercado estadounidense, que promete nuevos capítulos en los próximos meses.

La crisis financiera internacional se dio en un momento histórico particular en donde varias economías emergentes se encontraban creciendo con fuerza y comenzando a codearse con el primer mundo. Entre estos países se encuentran Brasil y China. La crisis financiera internacional no afectó significativamente la trayectoria de dichas economías ni la salud de sus entidades financieras. Es por este motivo que las entidades bancarias brasileñas se encuentran a la expectativa de oportunidades de expansión internacional. Desde China, los fondos soberanos han mostrado un protagonismo inicial en el estallido de la crisis, aunque en estos momentos se encuentran un poco apagados (pero no se puede descartar una nueva avanzada de los mismos).

Volviendo a la estrategia de los principales bancos españoles, la estrategia de internacionalización agresiva que está llevando adelante el Santander (IBEX35:SAN;NYSE:STD) y que comentáramos hace poco más de un mes “El Santander a la conquista del mundo“, está siendo imitada por el BBVA (BVSP:ITUB3; NYSE:ITUB). ¿Pretende el BBVA llevar su competencia nacional con el Santander a la arena global? Sin dudas, éste no es el interés del BBVA, sino aprovechar las oportunidades de crecimiento que el mundo de la pos crisis le ofrece.

La destrucción que la subprime ha provocado en el sector bancario estadounidense no se termina de observar en toda su magnitud hasta el momento. Probablemente, muchos ciudadanos estadounidenses estén en estos momentos pasando por la puerta de varias (de las miles que existen) de las pequeñas y medianas entidades bancarias que operan en los EEUU sin sospechar el terrible esfuerzo que están haciendo para mantenerse en pie.

En este contexto, el presidente de BBVA, Francisco González, confirmaba en el día de ayer que la entidad está buscando realizar adquisiciones tácticas de entidades en la mitad sur de los Estados Unidos. La numerosa cantidad de entidades con dificultades hace de Estados Unidos un país que ofrece gran cantidad de oportunidades para la estrategia de expansión del BBVA.

González dejaba en claro que la nueva etapa del BBVA en EEUU es más agresiva: “Está claro que este banco tiene que ampliar las miras y tener más ambición. Ahora vamos a dar un impulso. Vamos a cambiar de marcha”.

Como si fuera una “feria americana”, en donde las personas pueden comprar prendas a muy bajo valor, el BBVA anda revoloteando por los EEUU a la búsqueda de ofertas tentadoras. Según el Wall Street Journal, González visitó hace unos meses a la presidenta de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos de Estados Unidos (FDIC), Sheila C. Bair, para asegurarse de que la agencia los tenía en mente a la hora de vender activos que recibe de bancos estadounidenses en suspensión de pagos.

El BBVA hace unos años que opera en los EEUU. En 2004, compró Laredo National Bancshares Inc. para aprovechar la gran población latina en Texas y un auge en las remesas hacia México. Dos años después, absorbió dos pequeños bancos de Texas. En 2007, la entidad compró por US$ 9.600 millones Compass Bancshares Inc., un banco de Alabama que posee unas 650 sucursales. En el primer semestre, BBVA registró utilidades de 85 millones de euros en EEUU, 48% menos que un año antes. Si bien las inversiones en EEUU no han dado hasta el momento los beneficios esperados, la entidad se encuentra muy esperanzada sobre el futuro de las operaciones en el país.

Quizás muchas entidades tildaban al BBVA como un “banco aburrido”, ya que en lugar de formar parte de la fiesta de los subprime y los derivados, prefirió (en parte, también por regulación), mantenerse en el buen camino de la actividad tradicional de las entidades bancarias que es la captación de depósitos y el otorgamiento de créditos. Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón y ahora va por la revancha. Para Carlos Peixoto, analista de BPI en Portugal: “(BBVA) es uno de los grandes ganadores de esta crisis”.

En los EEUU, no son pocos los que apuestan a que el BBVA surgirá en breve como un postor serio para bancos de tamaño medio. Ya hay posibles entidades que el BBVA podría adquirir. Aunque no se ha confirmado, Colonial Bank, la filial de Colonial BancGroup Inc., que la semana pasada pasó a manos del gobierno estadounidense (en la que constituye la sexta mayor quiebra de un banco en la historia de EE.UU.) puede pasar a manos de la entidad española.

Para el BBVA, la expansión en los EEUU le permitirá reducir su alta dependencia de sus operaciones en México (a través de Bancomer) y España, dos economías fuertemente afectadas por la crisis y con no muy buenas perspectivas de recuperación. Según estima el propio presidente del BBVA, España no se recuperará antes del segundo semestre de 2010. En el caso de México, la economía profundizó su caída en el segundo trimestre del año a consecuencia del impacto del el brote de influenza H1N1.

José María García-Meyer, que está a cargo de las operaciones del BBVA en EEUU decía: “El segundo gran paso del banco (en EE.UU.) podría ser California”.

Mientras Santander y BBVA siguen en su avanzada en los EEUU, la consultora KPMG estimó que los bancos británicos podrían registrar pérdidas en sus complicadas divisiones minoristas en el segundo semestre del 2009, por las altas previsiones y la elevada competencia. Para colmo, un sondeo entre las entidades, da cuenta de una tendencia creciente en los activos tóxicos sin garantías (que incluyen a las tarjetas de crédito y los préstamos), que no alcanzaría su nivel máximo sino hasta 2010 o quizás después. ¿Será el sector bancario estadounidense otra oportunidad para que la banca española siga con su avanzada internacional?

Horacio Pozzo

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Ni el más prudente se salvó de la subprime

Ni el más prudente se salvó de la subprime

Ni el más prudente se salvó de la subprime Como en el cuento del lobo y los tres chanchitos, el Banco de España desarrolló una regulación con bases y estructura firmes, aunque a diferencia del cuento infantil, finalmente no ha logrado evitar que la crisis termine amenazando la tranquilidad del sistema bancario español.

Lo que evitó de manera directa el sistema bancario español, lo está sufriendo indirectamente. La criticada, a nivel internacional (antes de la crisis), regulación bancaria anticíclica impuesta por el Banco de España resultó ser clave para aislar a la banca española de los problemas derivados de las operaciones con activos tóxicos. Pero los problemas de la economía están afectando a los balances de las entidades. El problema en España no es la banca en sí, sino su economía. La fragilidad económica de España ha puesto en riesgo la estabilidad del sistema bancario.

El veneno de la crisis se expandió con velocidad en una economía que es altamente dependiente de la financiación exterior, y en la cual el sector inmobiliario tiene una significativa participación, dos elementos que provocaron un fuerte deterioro en el crecimiento económico y rápido incremento del desempleo. La crisis encontró a un mercado inmobiliario cuyos valores se habían expandido al 10% promedio anual en los últimos años y a las familias y empresas españolas con un nivel de endeudamiento que duplica al valor del Producto Bruto Interno (PBI) español.

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Con la precariedad económica, no puede resultar sorprendente el crecimiento observado en la irregularidad de las carteras bancarias que en abril se ubicaban en el 4,5% con tendencia ascendente, combinada con una contracción tanto en la demanda como en la oferta crediticia.

Para peor, la gravedad de la situación no termina allí ya que a los problemas que la continuidad del deterioro económico le producen al sistema bancario español, las restricciones crediticias agravan el panorama generando un círculo vicioso ya que la limitación de nuevos créditos a las compañías incrementa su probabilidad de quiebra.

Es por este motivo que José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido que lanzar un fondo de rescate preventivo para evitar que el sistema bancario entre en problemas, bautizado como Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que cuenta con una dotación inicial de 9.000 millones de euros y contempla hasta 90.000 millones de euros adicionales.

El objetivo del FROB es dejar atrás al actual sistema bancario español para que un nuevo, saneado y más eficiente, salga a la luz. Luis Maldonado, de PricewaterhouseCoopers, hacía una muy interesante reflexión en Cinco Días, acerca de las condiciones que debe reunir el FROB para lograr los resultados deseados sin efectos inesperados, resaltando que su utilización se deba producir sólo en caso de necesidad, sin que generen distorsiones en la competencia y condicionando a las entidades asistidas a una estrecha vigilancia: “Una recapitalización pública indiscriminada mandaría una señal incorrecta sobre la solvencia del sistema financiero español, al tiempo que supondría una utilización ineficiente de los recursos de los contribuyentes”.

Con el FROB se determinará un antes y un después en la banca española que estará sujeta a un período de fusiones tras lo cual ganará en eficiencia. En este sentido, el ex presidente del Gobierno José María Aznar, consideraba que este plan de recapitalización debía premiar a las entidades que observen un manejo prudente del riesgo y castigar a aquellas que no. Lógicamente, el FROB abrirá un gran debate en torno al sistema bancario español, aunque el debate deberá ampliarse a toda la economía española ya que allí radican las principales causas de los actuales problemas bancarios.

Entre las entidades principales del sistema bancario español se encuentra el Banco Santander S.A. (IBEX35:SAN; NYSE:STD) que acaba de recibir una buena noticia por parte de Fitch Ratings, que le confirmó el rating a largo plazo ‘AA’ de la entidad y la situó dentro de su perspectiva estable por las nuevas políticas puestas en práctica.

Fitch había puesto a la entidad en el grupo de vigilancia (con la posibilidad de reducirle la calificación), por su estrategia de expansión internacional. El cambiante panorama global hizo que lo que era considerado como una decisión de riesgo, se transforme ahora en un elemento que puede aportar al crecimiento y expansión de la entidad.

En los primeros meses de la crisis, mientras caían varias entidades bancarias en todo el mundo, la española presidida por Emilio Botin, decidió salir de compras y así entre las decisiones más relevantes adquirió en Gran Bretaña Alliance & Leicester y de la red de oficinas y los depósitos minoristas de Bradford & Bingley, alcanzando de este modo el tercer lugar en depósitos la banca inglesa. En EEUU adquirió Sovereign, con fuerte presencia en la banca comercial en el Noreste del país a través de 747 oficinas. La entidad cuenta además con operaciones en varios países de Latinoamérica y en otros países europeos.

La fortaleza actual del Santander quedó demostrada durante esta semana cuando se dio a conocer el ranking de entidades bancarias más rentables del mundo y la española se colocó en el tercer lugar con un beneficio de 15.825 millones de euros, mejorando siete posiciones respecto al año pasado. La importancia a nivel mundial del Santander se refleja además por ser actualmente el séptimo banco mundial en nivel de capitalización. Tres cosas que se le pueden cuestionar al Santander han sido la errónea decisión de confiar inversiones de sus clientes a Madoff, su exposición a Lehman Brothers y la suspensión del reembolso del fondo Santander Banif Inmobiliario, aunque supo resolverlas de buena forma y en un tiempo breve.

La última novedad de esta entidad que está viendo a la crisis global como una oportunidad, ha firmado una alianza comercial con China Construction Bank que consistiría en la apertura de 100 oficinas en zonas rurales en el país asiático.

La clave de la performance de la entidad es su modelo de negocio propio, apoyado en seis pilares que son el foco en banca comercial con una amplia cobertura de sucursales, su diversificación geográfica, la prudencia en la gestión de riesgos, tecnología de vanguardia al servicio de la eficiencia comercial, disciplina de capital y un buen equipo gestor.

En el despertar de la recuperación económica global, Santander está preparado para ganar mercados y ello representa de por sí una gran ventaja competitiva ante la gran cantidad de entidades que aún luchan por resolver los problemas de sus balances.

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Cierre de semana con recortes históricos de tasas: ¿Qué impacto tendrán en las economías?

Cierre de semana con recortes históricos de tasas: ¿Qué impacto tendrán en las economías?

Buenos Aires, Argentina

7 de marzo de 2008

El contexto económico ampliamente negativo lo exigía y tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de Inglaterra (BOE), cumplieron. Termina una semana en donde estas entidades monetarias realizaron recortes históricos en sus tasas de interés de referencia.

Ambas entidades recortaron en 50 puntos básicos la tasa de interés de referencia. El BCE la llevó a 1,5%, mientras que el BOE la ubicó en tan sólo el 0,5%, complementando dicha acción con la adopción de un mecanismo monetario denominado “alivio cuantitativo” por 75.000 millones de libras esterlinas con los que comprará bonos gubernamentales y acciones de compañías en un intento por impulsar el crédito bancario.

Pero el BCE no se conformó con ello, sino que además reconoció que no descarta nuevos recortes a futuro, aunque no los crea convenientes en términos de los incentivos distorsivos que podrían generar.

También en la semana que finaliza, continuaron las correcciones en las proyecciones de crecimiento hacia abajo. Los economistas del BCE ahora prevén que la economía de la eurozona puede llegar a observar una contracción del 3,2% y no se descarta una caída del PBI de la eurozona también en 2010, al tiempo que consideran latentes los riesgos de deflación para el presente año.

La profundidad de la crisis quedó marcada en el último trimestre del 2008, en donde la eurozona registró una contracción del 1,5% en su PBI en relación al mismo trimestre del año anterior.

La situación lo requería y es por ello que el BCE y el BOE continuaron con el ciclo de recortes. Pero no debemos ser ingenuos y esperar que estos recortes en las tasas de interés de los principales Bancos Centrales de Europa, tengan un impacto positivo en sus economías. Como he venido comentando, los canales de transmisión de la política monetaria se encuentran muy debilitados (la acción del BOE de otorgar créditos directos así lo demuestra). El único efecto que se logra con dichos recortes es reducir la probabilidad de tensiones en el mercado monetario.

El impacto de las acciones de política monetaria sobre la economía real se producirán recién hacia principios del 2010 (difícilmente lo puedan hacer antes).

¿Se puede pensar que hacia la segunda mitad del 2009 las tasas de interés de referencia tanto en la eurozona, como en Inglaterra y, lógicamente, en EE.UU. y Japón, puedan coincidir en territorio neutral? Parece difícil pensando principalmente en el BCE, pero ahora sí es una posibilidad a considerar.

Y si el BCE continúa recortando las tasas de interés ¿Se lo puede interpretar como una señal de indisciplina en el control inflacionario alejándose de dicho objetivo en búsqueda de apuntalar a la economía? Probablemente ésa no sería la señal que habría que hacer ya que el BCE ha dado muestras claras de llegar incluso a excederse en la política monetaria restrictiva con el objetivo de controlar la inflación. La interpretación correcta sería que el BCE estaría dando una clara señal de que la crisis es más grave de lo que suponen incluso los más pesimistas.

Más allá de las especulaciones acerca de la posibilidad de nuevos recortes en las tasas de interés, y considerando que las mismas tendrán un impacto de poca significación en las economías, resulta necesario considerar si estas decisiones de política monetaria implican algún tipo de riesgos.

En el corto plazo, estos recortes en las tasas de interés, no revisten riesgo alguno tanto para la economía británica como para la eurozona. Pero generan riesgos ante la posibilidad de no realizar convenientemente en tiempo, la reversión del ciclo descendente de tasas.

Probablemente estos riesgos deban preocupar más al BOE que al BCE ya que este último ha realizado los recortes en la tasa de interés contra su voluntad con lo cual, al menor signo de recuperación de la economía de la eurozona, dará por finalizado el ciclo de recortes e iniciará inmediatamente el ciclo creciente de tasas.

El BOE por su parte, que debe estimular a una economía más golpeada que aquella de la eurozona y con un sistema bancario en problemas más graves, probablemente demore más de la cuenta en revertir la política de tasas, estimulando de este modo las presiones inflacionarias y la generación de burbujas especulativas en el precio de los activos financieros.

Los recortes de tasas de interés no solucionan los problemas de las economías e incrementan los riesgos a futuro. Los Bancos Centrales deberían haber trabajado de un modo más activo y directo en la recomposición del crédito al sector privado.

Mientras tanto, las economías continúan deteriorándose sin encontrar aún un piso a la crisis. Y cuando cada vez la salida se encuentra más lejana, nos debemos hacer la siguiente pregunta ¿Están los Bancos Centrales sembrando el germen de la próxima crisis? Esta pregunta es no menor si recordamos que la presente crisis fue precedida por un ciclo de bajas tasas de interés, originada en la política monetaria estadounidense que buscaba sacar a la economía de una situación recesiva mucho menos grave que la presente.

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Datos negativos y más temor: La zona del euro se sigue hundiendo en la recesión

Datos negativos y más temor: La zona del euro se sigue hundiendo en la recesión

Buenos Aires, 31 de enero 2009


La situación de la economía de la eurozona preocupa cada vez más a los gobernantes que no logran encontrar una salida clara a la presente crisis.

En el último artículo sobre las economías de la eurozona, “Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica?” les comentaba acerca del deterioro que estaban observando las mismas y de su posible impacto negativo sobre las economías latinoamericanas. Es que el deterioro que está observando la economía de la eurozona tiene un impacto sensible sobre la economía global afectando las cotizaciones de los commodities, el volumen de comercio e incidiendo también a través de los mercados de capitales. De este modo, las economías latinoamericanas sufren ante la huída de los capitales, los menores precios de sus commodities de exportación, la menor demanda de sus bienes y servicios transables y una mayor competencia desde el exterior.

Sobre el cierre de la semana, se dio a conocer la tasa de desocupación del mes de diciembre para las economías de la eurozona, la cual resultó ser la mayor registrada en la región desde el año 2006 al alcanzar al 8% de la Población Económicamente Activa (PEA).

La desaceleración en la actividad económica tiene su reflejo también en la evolución de la tasa de inflación que continúa en pleno proceso de desaceleración. Si bien la menor tasa de inflación puede tomarse como un elemento positivo en términos no solamente de la competitividad del tipo de cambio real en la eurozona, sino también del mantenimiento del poder adquisitivo de las familias, también es reflejo de la profundidad que ha alcanzado la actual crisis financiera internacional sobre la región.

El dato preliminar de la tasa de inflación en la eurozona para el mes de enero indica que la misma cayó a su nivel más bajo en casi 10 años, al alcanzar un alza interanual del 1,1%. Si bien para el Banco Central Europeo (BCE), la posibilidad de una deflación de precios está descartada, la misma es tiene una probabilidad concreta de ocurrencia y no puede desestimarse. Vale recordar que el BCE tiene como objetivo mantener la tasa de inflación cercana al 2% por lo que probablemente deba continuar con los recortes en la tasa de interés de referencia (aunque seguramente no lo haga en la próxima reunión del mes de febrero), para evitar que la inflación se siga alejando del nivel objetivo.

Por otra parte, y como no podía ser de otra manera, la crisis está golpeando también el ánimo de los europeos. El indicador que mide la confianza económica cayó en la zona euro a mínimos históricos en el mes de enero, al ubicarse en los 68,9 puntos. Este resulta ser el nivel más bajo desde que comenzó la serie en 1985. El pesimismo de los europeos acerca de la situación económica impacta en sus hábitos de consumo haciendo de este modo más profunda la desaceleración económica.

Un dato que puede hacer pensar en la profundización de la caída en la demanda interna en la eurozona proviene del mercado crediticio. Los préstamos a empresas y hogares de la zona euro cayeron en diciembre por primera vez desde que comenzaron a llevarse estadísticas, según las cifras oficiales divulgadas el pasado jueves. Los préstamos al sector privado cayeron en un valor neto de 47.000 millones de euros en diciembre frente al mes de noviembre, lo que representa un descenso del 0,4%, un récord para los datos estadísticos que comenzaron a medirse en 1998.

Sobre la situación del mercado crediticio, según Julian Callow, economista en Barclays Capital: “Constituye una clara evidencia que la restricción en las condiciones crediticias está comenzando a sentirse y también refleja el colapso de la confianza empresaria”.

Quizás más pesimista sobre la situación del mercado de créditos se mostró Gilles Moec del Bank of America: “Básicamente, el crédito originado en el sector privado en la zona euro se ha estancado y eso, en sí mismo, es un muy mal síntoma para el futuro crecimiento económico”.

Otro dato que puede utilizarse para inferir la evolución del consumo familiar, es el relativo a la evolución del ahorro de las mismas. Ayer justamente se conoció que la tasa de ahorro de los hogares de la zona del euro aumentó cuatro décimas en el tercer trimestre de 2008, hasta el 14,4% de su renta disponible. Este incremento en el ahorro familiar se puede interpretar como un ahorro por precaución ante el temor que tienen las familias de perder sus ingresos ante la posibilidad de que sus integrantes queden desempleados.

Ya en el final de la semana aquella euforia generada por la novedad de que en los Estados Unidos se está evaluando la creación de un “banco malo” que se encargue de adquirir los activos tóxicos de las entidades bancarias estadounidense, fue absorbida por las nuevas noticias negativas que surgiera en las principales economías desarrolladas en general y en las economías de la eurozona en particular.

Al mismo tiempo que aparecen nuevos datos negativos, las opiniones de destacadas personalidades especialistas en la materia no dejan de generar temor sobre el futuro de la economía de la eurozona. Entre las opiniones que más impacto han generado, la del multimillonario George Soros, quien ha sugerido la posibilidad concreta de que el euro no logre sobrevivir a la actual crisis, ha sido sin dudas la que más preocupado tiene a los europeos.

Es que en la visión de Soros, si no se absorben los activos tóxicos existentes en el sistema financiero, ello podría afectar significativamente a la fortaleza del euro de modo tal de poner en peligro su supervivencia.

La actual crisis no solamente está amenazando al euro sino también lo está haciendo con una divisa histórica como lo es la libra esterlina. Es que la economía inglesa y su sistema financiero se encuentran atravesando por profundos problemas que han llevado a la cotización de la divisa inglesa a niveles mínimos en relación al dólar y a ubicarse en una relación de cuasi paridad frente al euro.

Mientras los gobiernos europeos siguen sin encontrar una salida clara a la crisis, la propuesta de creación de un banco malo evaluada actualmente en los EE.UU. aparece también como una alternativa válida para sacar a las economías europeas de la crisis. ¿Será ésta la solución que están buscando?

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Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Buenos Aires, Argentina

24 de enero de 2009

La semana que está por terminar insinuaba traer algo de optimismo a la economía global. Es que en los Estados Unidos terminaba la era Bush y comenzaba el mandato de Barack Obama.

Pero las malas perspectivas de las principales economías globales se han profundizado y han aumentado el pesimismo en los mercados internacionales.

Ayer se conoció oficialmente que la economía de Gran Bretaña se encuentra en recesión. Con una caída en el último trimestre del 2008 del 1,5%, la mayor caída del mismo en los últimos 28 años, la economía inglesa acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

Pero lo peor para Inglaterra es la alta probabilidad de que el 2009 sea sensiblemente peor que el 2008 recientemente finalizado. Para colmo, a pesar de los grandes esfuerzos realizados por el gobierno británico para salvar al sistema financiero y de parte del Banco de Inglaterra por recortar las tasas, no han logrado que el mismo reactive el circuito crediticio.

En el pueblo británico el pesimismo es generalizado. Tanto empresas como consumidores se sienten “abandonados” por las entidades bancarias. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King se solidarizaba con esta sensación al manifestar: “Entiendo plenamente la sensación de injusticia que ustedes y muchas otras empresas a lo largo del país deben sentir por estar tomadas como rehenes por los bancos. La comparto”.

Por otra parte, la economía española sigue profundizando su deterioro y la tasa de desempleo continúa en aumento. La tasa de desempleo en España finalizó el 2008 en el 13,4% de la población económicamente activa. Este es el mayor nivel de los últimos 9 años y las proyecciones anticipan que seguirá en aumento pudiendo superar el 18% para 2010.

Alemania por su parte, espera una contracción mayor de su Producto Bruto Interno (PBI). Según el FMI, la economía alemana se contraería un 2,5% en 2009. Para tener una idea de la magnitud de tal corrección en el pronóstico, basta con recordar que el FMI había estimado en noviembre de 2008 que para el 2009 la economía alemana sufriría una contracción del 0,8%.

Los justificativos del FMI para tal corrección en la dinámica del PBI en Alemania son: “El carácter conservador de los consumidores alemanes en las actuales condiciones de incertidumbre amplificarán la desaceleración de las exportaciones y es probable que se posponga la inversión”.

Además, Alemania deberá seguir de cerca la evolución de su sistema bancario no descartándose la necesidad de nuevas inyecciones de capital para evitar situaciones de crisis en el mismo.

Ya a comienzos de semana les comentaba acerca de la situación de la economía japonesa Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen. La misma, al ser altamente dependiente de las exportaciones, se encuentra sufriendo con dureza el impacto de la crisis haciendo que el gobierno deba implementar una política fiscal expansiva para atenuar en parte la caída en la actividad económica, lo cual hace posponer el objetivo fiscal para después del 2019.

Para colmo de males, la evolución del yen preocupa al Banco de Japón ya que su apreciación frente al dólar profundiza los problemas. El dólar cotizaba en la jornada del viernes por debajo de los 90 yenes. La continuidad de la apreciación de la moneda japonesa podría obligar al Banco de Japón a intervenir. Para Kazuyuki Kato, gerente de tesorería de Mizuho Trust & Banking: “Si el dólar cae debajo de 85 yenes, o el mercado cambiario muestra movimientos bruscos, se incrementará la precaución sobre la intervención japonesa”.

En Japón, el alto nivel de deuda pública en relación al PBI (que está en un 150%), la apreciación del yen, el cuestionamiento al actual gobierno y las presiones para elecciones anticipadas, la alta dependencia en materia de comercio exterior de los EE.UU. y China, y la caída en las perspectivas de inversión, aparecen como un cóctel explosivo que hace pensar que la recesión en Japón puede llegar a ser mucho más profunda de lo que hasta el momento se estima.

Este panorama preocupante que muestran las economías líderes de Europa y Japón se agrava cuando consideramos la situación de los EE.UU., líder mundial y sobre quien estaban puestas las expectativas de liderar la recuperación económica global, y China, la promesa emergente que había hecho considerar la posibilidad de que su fuerza podría atenuar el deterioro económico estadounidense.

En el último trimestre del 2008, la economía de China alcanzó un decepcionante 6,8% de crecimiento, cerrando el año con un 9% de crecimiento. Según indicaba la Oficina Nacional de Estadísticas en un comunicado: “La crisis financiera internacional se está profundizando y propagando con continuos impactos negativos en la economía doméstica”.

En relación a la economía estadounidense, según un sondeo de Reuters dado a conocer el pasado miércoles, la economía estadounidense continuaría profundizando su caída en el 2009 y recién podría recuperarse en 2010.

Se cree que durante el cuarto trimestre de 2008, la economía estadounidense se habría contraído un 5,3% en términos anualizados, siendo esta la peor caída desde 1980. Los esfuerzos que realizará el gobierno de Barack Obama para recuperar a la economía de la crisis implicarán un fuerte incremento en el déficit fiscal que superaría los US$ 1,4 billones. Mientras tanto, la caída en la actividad sigue golpeando al mercado laboral haciendo crecer sin pausa la tasa de desempleo.

Durante esta semana, el panorama de la economía global se ha oscurecido más aún. Para peor, no parece haberse encontrado el piso a esta caída de la economía mundial. Para las economías latinoamericanas, la mejor recomendación es prepararse para resistir e incrementar la disciplina macroeconómica.

Los países latinoamericanos deberán desarticular (o evitar) cualquier situación que pueda poner en riesgo su salud macroeconómica. Hoy por hoy, el caso más preocupante en la región se observa en Venezuela, en donde la continuidad de la política económica de Chávez puede derivar en una crisis con una probabilidad de ocurrencia para este año no menor.

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¿Vamos hacia un sistema financiero internacional más ineficiente?

¿Vamos hacia un sistema financiero internacional más ineficiente?

Buenos Aires, Argentina

22 de enero de 2009

La crisis financiera internacional nos ha dejado una clara lección: el sistema financiero internacional no era todo lo sólido y eficiente que aparentaba ser y aquellas entidades que se mostraban como las más sólidas demostraron que “no todo lo que brilla es oro”. La falta de una regulación y supervisión efectiva llevaron a una toma de posiciones de riesgo excesivas e irresponsables.

Para los especialistas en la materia, si bien las crisis en los sistemas financieros no resultan para nada agradables por su impacto sobre la economía real, tienen un aspecto positivo que es “limpiar” a los mismos de aquellas entidades ineficientes y frágiles. Es así que a las crisis en los mercados financieros sobreviven las entidades que han sabido manejar de una mejor manera los diferentes riesgos y han demostrado ser eficientes, produciendo el resurgimiento de un sistema financiero más sólido y con mayor experiencia para evitar que se sucedan problemas en el mismo.

La situación del sistema financiero internacional es frágil. Para el economista estadounidense que predijo la crisis subprime, Nouriel Roubini, en el caso del sistema financiero estadounidense: “Los problemas del Citi, del Bank of America y otros sugieren que el sistema está en bancarrota”.

Roubini advertía que: “(si las proyecciones) son ciertas, eso significa que el sistema bancario estadounidense es efectivamente insolvente, porque comenzó con un capital de US$ 1,4 billones. Es una crisis bancaria sistémica”.

Probablemente lo afirmado por Roubini sea cierto y ello preocupa en términos de las perspectivas de recuperación de la economía de los EE.UU. Pero quizás el sistema bancario estadounidense no sea el único que se encuentre en bancarrota. También podríamos encontrar situaciones similares en Europa (¿Inglaterra?, ¿Alemania?).

Pero el evitar una crisis bancaria sistémica quizás pueda implicar resolver un problema generando uno nuevo a futuro. Esta crisis que está afectando a la economía mundial está observando una resolución que puede llevarnos a un resultado diferente a posteriori en comparación con crisis anteriores. Es que la actual crisis ha golpeado a entidades financieras de gran tamaño cuyo riesgo de caída ha puesto en riesgo a todo el sistema financiero nacional e internacional. Es por este motivo que los gobiernos han intervenido para apoyar a estas entidades recapitalizándolas.

No existen mayores discusiones acerca de la necesidad de las economías por recomponer la salud de sus sistemas financieros para que los mismos reactiven el circuito crediticio, sumamente necesario para sacar a las economías de la situación recesiva en la que se encuentran.

Es por este motivo que no reparan en salvatajes para, en primer lugar, evitar como mencionara, la caída de las entidades financieras y por otra parte, ponerlas en condiciones para que puedan comenzar a reactivar el circuito crediticio.

Si bien los salvatajes han evitado males mayores en el sistema financiero, los mismos han sido también muy criticados no solamente por el enorme costo fiscal que han significado ni por lo injusto que representa el salvar a entidades que han tenido un comportamiento irresponsable.

Otra de las críticas que han recibido las recapitalizaciones de las entidades en problemas se vincula a cuestiones de competencia. Mediante las recapitalizaciones, entidades financieras que han demostrado falencias en el manejo de los riesgos pueden llegar a reposicionarse de manera tal de llegar a estar en mejores condiciones competitivas que aquellas entidades que han mantenido un comportamiento responsable.

En este sentido, el ministro de Economía y Hacienda español, Pedro Solbes decía al respecto del impacto negativo que las recapitalizaciones tienen sobre la banca española: “La banca española no ha tenido ninguna recapitalización, cumple sus obligaciones en términos de solvencia perfectamente con su ratio de capital correspondiente, pero estaba muy confortablemente posicionada frente a otros que no se encontraban en esas circunstancias. En la medida en que a otros se les ha mejorado la situación con recapitalizaciones, está en una posición menos cómoda que estaba”.

Tanto los Estados Unidos como varios países europeos entre los que se encuentran Alemania, Francia y Gran Bretaña, han realizado capitalizaciones a entidades financieras nacionales (varias de ellas con operatoria a nivel mundial). Si bien con dichas capitalizaciones estos países evitaron un colapso de sus sistemas financieros, han generado una serie de ineficiencias a futuro.

En primer lugar, este antecedente si no es enfrentado con una regulación y supervisión más dura e integral, generará episodios de riesgo moral y selección adversa que pueden derivar en una nueva crisis. Además, estas recapitalizaciones les permitirán a entidades que han demostrado no ser responsables en el manejo de los riesgos, mantener una participación significativa en los mercados (e incluso puede permitirles ganar más participación), no solamente nacionales sino también, internacionales, lo cual puede generar un funcionamiento ineficiente del sistema financiero en tanto y en cuanto estas entidades no corrijan su comportamiento (de hecho, tendrán un sesgo a no hacerlo).

La intervención de los gobiernos en las entidades financieras, puede obligar a las mismas a un comportamiento subóptimo en lo relacionado a su función de intermediación.

Otro aspecto negativo es que estas entidades recapitalizadas cuentan con una mala reputación difícil de revertir. Los mercados tienen memoria y cualquier situación de incertidumbre puede ponerlas nuevamente en riesgo a éstas y al sistema financiero en su conjunto.

Probablemente, la fragilidad de estas entidades financieras recapitalizadas no desaparezca en el corto plazo ya que difícilmente las recapitalizaciones puedan sanear por completo sus balances. De hecho, aún no se ha podido determinar el volumen de activos tóxicos que las mismas tienen. Es por ello que estas entidades seguirán siendo por un tiempo vulnerables a situaciones de estrés.

Hasta el momento, la crisis nos muestra que las recapitalizaciones evitaron el colapso del sistema financiero internacional pero aún no han logrado el objetivo de reactivar el circuito crediticio necesario para sacar a las economías de la situación de recesión. No hay grandes expectativas de que el sistema financiero internacional pueda comenzar a generar financiamiento en el corto plazo a pesar de las políticas monetarias laxas que buscan facilitar el fondeo de las entidades. El tiempo dirá si las potenciales ineficiencias que se han generado en el sistema financiero internacional con los salvatajes producen mayores costos que aquellos que ha intentado evitar.

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