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Con los aumentos tarifarios, TGS y Camuzzi Gas Pampeana recuperan atractivo

Con los aumentos tarifarios, TGS (MERV:TGSU; NYSE:TGS) y Camuzzi Gas Pampeana (MERV:CGPA) recuperan atractivo

Con los aumentos tarifarios, TGS (MERV:TGSU; NYSE:TGS) y Camuzzi Gas Pampeana (MERV:CGPA) recuperan atractivo La cuestión era esperar hasta las elecciones. El empresariado argentino sabía que hasta el 28-J no podían ni pensar en la posibilidad de aumentos de precios.Probablemente algún acuerdo secreto habrá existido y ello explicaría el silencio oficial al que asistimos.

El diario argentino El Cronista analizaba ayer el cambio en el comportamiento del inversor local que está poniendo su atención en papeles del sector financiero y servicios. Entre estos últimos, los ajustes tarifarios que se esperan en breve, aumentaron el atractivo de las compañías de servicios públicos, pero me convencieron de que algo cambió en la economía argentina. Y ese cambio no fue por convicción sino por necesidad.

Muy lejos han quedado aquellos tiempos en donde el gobierno lograba mantener artificial y relativamente estables los precios en la economía. Así por ejemplo, las tarifas de los servicios públicos, tales como la electricidad y el gas, gracias a los miles de millones de pesos que se destinaban en la forma de subsidios, se mantenían estables mientras los precios internacionales de la energía subían sin pausa alcanzando niveles récords históricos.

Los argentinos fueron así testigos de un engaño que les costó una gran cantidad de recursos. Al fin y al cabo, los miles de millones de pesos destinados a subsidiar precios irreales, salieron de los bolsillos de las familias argentinas, sólo que las mismas ni se percataron de ello. Pero lo grave es que el resultado final es mucho peor ya que el congelamiento tarifario (y la pobre intervención del gobierno), redujo el incentivo a invertir por parte de las compañías del sector generando graves problemas que actualmente son disimulados gracias al impacto de la crisis sobre la demanda energética.

Pero la crisis y los graves errores de política económica, le quitaron caja al gobierno y, como si representara la cabellera de Sansón, sin la caja, el gobierno ha perdido casi todo su poder y debe aceptar incrementos tarifarios para poder reducir los subsidios.

Los incrementos en los precios no solamente se están produciendo en las empresas de servicios públicos. También se observan en el resto de los sectores productivos aunque la permisibilidad oficial responde a otros motivos.

Las empresas se ponen al día con los aumentos de precios. Arrancaron las estaciones de servicio con incrementos promedio del 5% en el gasoil y la nafta. Al alza en el precio de los combustibles, le siguieron los seguros del automotor (con incrementos que llegaron hasta el 20%), la medicina prepaga (con aumentos de entre el 9% y el 12%) y la educación privada (con aumentos que si bien fueron acordados en mayo, regirán en el mes de agosto y alcanzan un incremento máximo del 36%). También en los colectivos interurbanos, se esperan ajustes que irán del 5% al 20% por la aplicación de un nuevo régimen tarifario.

Esta verdadera maratón de alzas de precios que se está produciendo luego de las elecciones en Argentina, promete no terminar allí y se expandirá hacia otros sectores de la economía. Así Argentina entrará en una situación de estanflación que puede agravarse cuando comiencen las presiones sindicales (que se muestran ajenos a la realidad), por aumentos salariales.

¿Por qué el gobierno se mantiene pasivo ante esta explosión de correcciones de precios? Sinceramente llama la atención esta postura y obviamente resulta contradictoria al discurso oficialista de defender a los segmentos sociales de menores ingresos para recomponer la justicia social.

El pasivismo del gobierno no hace otra cosa que dejar al descubierto la verdadera situación de la economía argentina. La inflación es para el gobierno el mal menor. Después de todo, si hay inflación, que no se noten dirían quienes se encargan de manipular las cifras del INDEC.

El aumento de precios se produce en medio de un panorama de alta fragilidad en el mercado laboral. Ante la caída en la actividad, estos ajustes de precios le permiten recomponer a las empresas sus resultados financieros y así evitar tener que recortar su personal.

Las empresas distribuidoras de gas se encuentran entre las beneficiadas con los aumentos de tarifas. Según había afirmado antes de las elecciones Alejandro Bianchi para “Crítica de la Argentina”: “El Gobierno busca que los aumentos en la boleta de gas que autorizó a fin del año pasado no le compliquen las elecciones legislativas de fin de mes. En otro de sus tantos pedidos no escritos, les sugirió a las distribuidoras del sector que no envíen las facturas que vencen entre el 8 y 28 de este mes a los clientes residenciales de más consumo (R3). Son los que pagarán hasta un 400% más que el invierno pasado”. Las empresas del sector, reconocieron por lo bajo lo denunciado por Bianchi. Pero más allá de ello, lo importante para estas empresas es que se han eliminado las restricciones existentes sobre los aumentos tarifarios y se abre un nuevo panorama a futuro, con un gobierno que sin caja, ha perdido buena parte del poder.

Una de las empresas que se beneficiará con los aumentos, que fueron anunciados en agosto y noviembre de 2008, pero que no se han concretado hasta el momento exclusivamente por cuestiones electorales, es Camuzzi Gas Pampeana (MERV:CGPA), empresa controlada por Sodigas Pampeana (86,09%), que a su vez es controlada por Camuzzi Argentina (56,91%) y por Sempra Energy (NYSE:SRE) con el 43,09% del paquete accionario. La autorización del incremento tarifario para Camuzzi se encuentra a la firma en la Secretaría General de la Presidencia.

Transportadora Gas del Sur (MERV:TGSU; NYSE:TGS), es una de las empresas que ha logrado ya beneficiarse con el incremento tarifario. La compañía muestra además una sólida posición financiera y sus papeles tienen un alto potencial de crecimiento por lo que están llamando la atención de los inversores.

Los aumentos de precios que está sufriendo la economía argentina luego del 28-J son una muestra clara de que el gobierno ha perdido no solamente el poder político sino también el económico. De ahora en más, no solamente estará obligado a consensuar sino a saber pedir auxilio. ¿Sabrá cómo hacerlo?

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner El modelo de país que viene llevando adelante el gobierno argentino acaba de chocar de frente por la ceguera de sus conductores.Ni el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), que gracias a la “magia” de cierto funcionario público puede hacer ver a una economía que está en recesión, con desempleo y pobreza creciente, como una economía que sigue creciendo y que cada vez está mejor, podía hacer algo contra el descontento ciudadano como para mostrar ganador al oficialismo.

Que solamente el 72% de los ciudadanos en condiciones de votar lo haya hecho, en un país en donde el voto es obligatorio, es también una señal del cansancio popular. El argumento de los temores al contagio de la gripe porcina es muy débil como para explicar semejante ausentismo.

Los pueblos en democracia se manifiestan a través de las urnas. Un eufórico Francisco de Narváez (triunfador por la oposición en la provincia de Buenos Aires), manifestaba: “Espero que la Presidenta lea bien el resultado de la elección”. Primero fue Néstor Kirchner que salió por la madrugada a reconocer la derrota: “Fue una elección muy ajustada; ahora hay que hacer una autocrítica y profundizar la gobernabilidad”. Ayer por la tarde, salió a hablar la presidente, quien decía: “Esto va a exigir ejercicios de consenso para lograr gobernabilidad”. Si hay algo que el matrimonio Kirchner quiere evitar es el acercarse a la oposición para buscar consensos. No están ni acostumbrados ni dispuestos a ello y eso quedó en claro principalmente en la conferencia de Cristina Kirchner.

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Más allá de la búsqueda de consensos o no para lograr gobernabilidad, lo primero que interesaba para los Kirchner luego de consumada la derrota era realizar maniobras políticas para pelear ya en 2011 las elecciones presidenciales, y así lo hicieron. Renunció Néstor Kirchner a la presidencia del Partido Justicialista. Lo sucede el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que siguió la jugada y “llamó para felicitar” a de Narváez. Así se abre la posibilidad de que se cumplan los temores de la verdadera oposición: “Luego de las elecciones, se juntan”. Pero rápidos de reflejos, y entendiendo el mensaje del pueblo, de Narváez rechazaba la propuesta porque quiere dedicarse a: “Solucionar los problemas de la gente”.

Por el momento, el mensaje del oficialismo es claro: lo que interesa por ahora, es trabajar para continuar en el poder en 2011, el gobierno leyó el mensaje de las urnas por arriba y se concentró en analizar el desempeño de sus aliados políticos para responsabilizarlos por la derrota.

El fenómeno de las candidaturas testimoniales lleva al extremo el engaño permanente que los políticos realizan con los ciudadanos a quienes dicen representar. El pueblo eligió al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, para una banca en el Congreso pero ya ha renunciado a la misma. No sólo los políticos en Argentina no cumplen lo que prometen, sino que ni siquiera asumen los cargos a los que fueron electos.

Mientras se sigue pensando en la contienda política, con las elecciones finalizadas, al gobierno se le terminó la tregua y todo lo que se ocultó debajo de la alfombra hasta después del 28-J comenzará a salir a la luz en los próximos días. Y de hecho, ya comenzó a salir.

La ministra de Salud Graciela Ocaña, renunció a su cargo por diferencias en el tratamiento de la gripe A (se habla de varias muertes más a las confirmadas hasta el momento). Mientras se desarrollaban las elecciones, la empresa holandesa C&A, salía sigilosamente de la Argentina dejando a 1.100 empleados sin trabajo. ¿Se viene una ola de despidos? Es el temor que existe y sobre ello hay argumentos válidos. Las empresas sabían que no podían despedir empleados antes de las elecciones ya que recibirían una fuerte presión oficial, no por el interés de preservar las fuentes laborales sino por el impacto político que ello tendría.

Dos semanas atrás, Ismael Bermúdez presentaba en Clarín, las evidencias del deterioro en el mercado laboral observado en el último tiempo: “Este deterioro se empezó a reflejar en los datos oficiales: en marzo de este año las empresas aportaron a la Seguridad Social por 5.520.891 empleados en relación de dependencia, un 2,2% menos que en igual mes de 2008” (6,8% menos que el máximo alcanzado en mayo de 2008). Si no se han producido despidos masivos es por la intervención del gobierno con subsidios a las empresas y por el acuerdo de suspensiones rotativas.

El escenario postelectoral viene con una agenda cargada de urgencias. El nuevo Congreso, que asumirá en diciembre, se vendrá con todo según aseguran. Indec, coparticipación y leyes laborales, ya están en la agenda del nuevo Congreso.

Desde el sector sindical, Hugo Moyano, aliado (y enemigo a la vez) del gobierno, anticipó que tiene una agenda cargada para tratar en el Congreso. Si bien es su deber defender los derechos de los trabajadores, Moyano piensa presentar proyectos con un alto impacto en el costo laboral que, en un momento decididamente inoportuno, determinarán mayores dificultades para los desocupados de poder conseguir empleos y despidos anticipados en varios sectores afectados por la crisis.

Francisco Olivera para La Nación, revelaba el alivio que sentían los empresarios luego de la derrota K, haciendo trascender opiniones tan fuertes del empresariado como éstas: “O cambian o se van, no tengo ninguna duda, y yo creo que no cambian” ó “Es lo mejor que pudo haber pasado -se explayaban anoche en la UIA-. Lo primero que hay que hacer es pacificar el país y generar confianza. La Argentina tiene una oportunidad histórica”.

El mercado también dio su veredicto y mostró su conformismo por el freno que la ciudadanía le dio al proyecto K, reflejándolo a través de una moderada alza del 1% en el Merval, subas de hasta un 14% en los bonos, una caída de alrededor de 134 puntos en el riesgo país y la baja en un centavo de la cotización del dólar que cerró a $ 3,80 la punta vendedora minorista. La lectura del mercado es que espera que el golpazo electoral, pueda hacer cambiar el rumbo de la política económica de Argentina. ¿Será la interpretación correcta?

Un nuevo escenario se abre en la Argentina. La necesidad de un cambio en el rumbo de la política económica no es novedad. El gobierno tiene la excusa justa para cambiar su discurso y comenzar de una vez por todas a enfrentar los problemas económicos que realmente afectan al país y preocupan a los argentinos. Haga lo que haga el gobierno, el modelo económico argentino post convertibilidad, como lo conocimos hasta el momento, difícilmente se pueda mantener por mucho tiempo más.

Otra empresa internacional cae en Venezuela

Otra empresa internacional cae en Venezuela

Otra empresa internacional cae en Venezuela

“Voy a estatizar todo, menos empresas brasileñas”, le prometió Chávez a Lula. Tan distraído es Chávez que esto no lo dijo en privado, ni tuvo la precaución de asegurarse que los micrófonos estén apagados. Lo cierto es que hasta el momento, las empresas brasileñas efectivamente están a salvo de la mano estatizadora de Chávez.

Este proceso de eliminar la propiedad privada extranjera en Venezuela no se detiene. Chávez sigue con su plan de recuperar el control de sectores estratégicos en la economía. Ahora a su ideología se suma la necesidad de hacerse de fuentes de recursos ante las dificultades provenientes del sector petrolero. Y si bien no fue una estatización, esta vez decidió no prorrogar la concesión Gold Reserve de una filial de la minera canadiense Gold Reserve (AMEX:GRZ) en el proyecto de oro Brisas, uno de los mayores depósitos de oro en América Latina.

La concesión había vencido en abril de 2008, pero la compañía canadiense había adquirido los derechos de explotación al comprar en 1992 la Compañía Aurífera Brisas del Cuyuní. Gold Reserve nunca pudo llevar adelante una explotación a gran escala de esta área debido a los múltiples obstáculos que le fue imponiendo el gobierno venezolano que incluyeron la no concesión de todos los permisos administrativos y ambientales requeridos.

La decisión no ha sido tomada al azar. El control de las reservas de oro a Chávez puede permitirle al gobierno venezolano compensar al menos en parte, la caída del precio del petróleo. La necesidad de recursos es cada vez mayor ante los desequilibrios en ascenso que observa la economía de Venezuela.

Según los comunicados difundidos por Gold Reserve, el aluvión Brisas del Cuyuní supone alrededor del 3% de las reservas probables y probadas de Brisas, pero debajo del mismo se encuentra la concesión de roca dura, el principal depósito aurífero del proyecto con reservas estimadas de más de 10 millones de onzas de oro.

Lo que le ocurrió a Gold Reserve Inc ya tenía antecedentes ya que en mayo del 2008 el gobierno de Chávez le negó a la compañía canadiense Crystallex International Corp. (AMEX:KRY). un permiso final para comenzar a excavar en cuatro secciones de la mina Las Cristinas, el mayor yacimiento de oro del país, otorgando en enero de este año la adjudicación de Las Cristinas a una empresa conjunta entre el Estado venezolano y la minera rusa Rusoro Minería Ltd (PINK:RMLFF), con sede en Canadá. La compañía mixta aún no está operando en el yacimiento ya que todavía el mismo se encuentra en disputa legal.

El gobierno de Venezuela necesitaba de un socio con capacidades como para poder explotar los recursos mineros del país y qué mejor que un socio ruso. Así como Rusoro Minería Ltd participará de la explotación de la mina La Cristina, es altamente probable que también lo haga en Brisas. Por lo menos, es lo que afirman las primeras versiones.

La no renovación de la concesión le genera a Gold Reserve un costo demasiado alto. Por este motivo, la compañía ya advirtió que reclamará más de US$ 5.000 millones en que está valuada su inversión en el proyecto. De todos modos, lo más probable es que a pesar de que resulte beneficiada por las acciones legales, difícilmente pueda recuperar buena parte de sus inversiones.

Pero lo peor para Gold Reserve, no termina allí. El descaro del gobierno de Chávez llegó al punto de aclarar que las medidas adoptadas no eximirán a la concesionaria: “del pago de las sumas adeudadas por concepto de ventajas especiales, multas, impuestos e intereses moratorios”.

Ahora fue el turno de Gold Reserve. El resto de las empresas extranjeras no brasileñas se preguntan ¿Cuál será la próxima víctima de las locuras estatizadoras de Chávez? La situación es más que compleja para las compañías extranjeras que operan en Venezuela. La única estrategia viable es mantener sus negocios funcionando con el menor nivel de inversiones posibles como para que se mantengan así.

Tampoco las empresas de capitales nacionales hallan incentivos para invertir en este contexto de alta incertidumbre. Si invierten y mantienen en funcionamiento sus negocios es porque tampoco tienen demasiadas alternativas ante las dificultades que encuentran para sacar sus recursos al exterior.

El resultado de este proceso estatizador es un Estado que irá agotando a un ritmo cada vez mayor los recursos no renovables del país y que se mostrará incapacitado como para generar riqueza y para administrar la gran cantidad de empresas bajo su control.

Las primeras consecuencias de esta política de control sobre la economía ya están a la vista. Los precios de los productos básicos siguen volando y la escasez llega a situaciones límites. Un ejemplo de esto lo brinda un ciudadano venezolano, Francisco Quintero que en una tienda del gobierno que vende artículos de primera necesidad subsidiados para los pobres, le decía a “The Miami Herald”: “Hoy no hay ni leche, frijoles, pollo, carne, mantequilla ni aceite de cocinar”. Edgar Salas, dirigente de un gremio farmacéutico en Caracas, también decía: “Alrededor de una cuarta parte de los productos que se encuentran normalmente en una farmacia ya no están en existencia”.

La incapacidad evidente de Chávez para asegurarle a la población el suministro de bienes y servicios básicos hace prever que la situación bordeará el colapso a medida que se agreguen al control estatal, mayor cantidad de bienes y servicios.

El escenario económico de Venezuela es cada vez más oscuro. Como para agregarle una complicación más a la problemática de la economía, el descontento social va en aumento y las protestas se multiplican mientras desde el gobierno se hace todo lo posible por acallar a la prensa.

No hay dudas que Chávez está obstinado con implantar un modelo socialista a pesar de que está condenado al fracaso antes de ver la luz completamente. Vargas Llosa sintetizó recientemente en una frase la obstinación de Chávez: “(Chávez insiste) a pesar de que la historia nos demostró que las dictaduras fueron más ineficientes que las democracias mediocres”. Todavía Chávez no culminó su obra y ya comenzamos a imaginarnos su final.



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Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo’ que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: “Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero” (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.



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¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen? Se vienen años difíciles para la economía japonesa más allá de la actual crisis financiera internacional. Si bien esta crisis representó un duro golpe para la economía de Japón, la misma ya venía arrastrando una serie de dificultades que mantenían el panorama económico bajo tensión. La preocupación de los japoneses por la situación económica se refleja en la tasa de suicidios que se incrementó en un 40,6% ante las dificultades para encontrar empleo. En este contexto adverso y hasta trágico, se debate la suerte del yen ¿Qué perspectivas tiene la divisa japonesa en el mediano plazo?

Mirando una gráfica de la evolución del yen frente al dólar desde el año 1997, observaba que la moneda japonesa se ha ido apreciando frente a la divisa estadounidense (aunque no de manera ininterrumpida). Si uno se guiara por la tendencia que marca la gráfica, probablemente se incline por anticipar la continuidad de dicho comportamiento a favor del yen y sin dudas, estaría cometiendo un error que puede costar caro. Es que existen factores tanto desde la economía de Japón como de EEUU que hacen pensar que a mediano plazo, la divisa nipona se debilitará frente al dólar.

Como la gráfica probablemente no sirva de mucho para anticipar el comportamiento del yen (opinión que no espero compartan los analistas técnicos), creo conveniente echar un vistazo a las variables fundamentales de la economía de Japón. En vista de los fundamentos macroeconómicos que observa la economía japonesa, las perspectivas de mediano plazo del yen no parecen ser demasiado positivas. Con un déficit fiscal difícil de revertir, una deuda pública en niveles que complican su sostenimiento e incluso ahora, con un déficit de cuenta corriente, la economía japonesa se mantendrá frágil durante varios años y dicha fragilidad se traducirá inevitablemente en fragilidad para el yen.

Las dificultades en esa economía mantendrán presionado al Banco de Japón a mantener planchada su tasa de interés de referencia que puede despertar viejos fantasmas. ¿Se viene un nuevo carry trade? Veremos, existe la posibilidad y en breve resurgirán los incentivos para hacerlo, lo cual inevitablemente atentaría contra el valor del yen.

Aunque se veía venir, causó sorpresa el resultado del superávit anual de cuenta corriente de Japón que cayó por primera vez en siete años para el año que termina en marzo, por la fuerte disminución de las exportaciones. La caída en el superávit de cuenta corriente alcanzó un preocupante 50,2%, según da cuenta el español ADN. La caída en las ventas externas hizo que la balanza comercial de Japón entrara en rojo luego de tres décadas (US$ 7.382 millones en el año fiscal cerrado en marzo del presente año).

La caída de las cuentas externas va más allá de la situación de la coyuntura internacional. Cada vez son más los que piden revisar la competitividad de los productos y servicios japoneses. Los problemas de competitividad de la economía anticiparían de este modo la continuidad del deterioro de las cuentas externas de Japón, lo cual representa una mala noticia también para la fortaleza del yen.

En Japón no queda otra alternativa que resignarse a soportar una fuerte contracción del PBI durante el presente año fiscal. La misma podría alcanzar al 3,3% según Xinhua, aunque no habría que descartar una contracción superior. Para el primer trimestre del año, según Reuters, los analistas de mercado anticiparon que esperan una contracción del PBI japonés récord de 4,2%.

Kiyohiko Nishimura, vicepresidente del Banco de Japón, ya anticipó que probablemente la debilidad económica (¿Anticipo de la evolución de la política monetaria?), se mantenga durante unos cuantos años “Una vez que una curva de retroalimentación adversa se ha iniciado, es extremadamente difícil y costoso detenerla y restablecer la confianza”. Japón tiene una experiencia reciente de una depresión económica que se iniciara en 1990 y no culminara completamente sino hasta el 2005.

Mientras la economía se hunde, las críticas sobre el plan de estímulo abundan por considerarlo orientado solamente a captar votos y no a tener un impacto real en la economía. El ministro de Economía de Japón, Kaoru Yosano se defendía de las críticas detrás de la vieja escusa del largo plazo, diciendo: “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero debemos avanzar hacia una economía basada en el mercado interno”. Lo cierto del caso es que la economía japonesa tiene una clara orientación a los mercados externos y difícilmente la revierta, máxime considerando el crecimiento de China que se traduce en un interesante crecimiento de demanda potencial.

Por si todos los problemas que tiene la economía japonesa fueran pocos, en estos últimos meses, el yen ha incorporado un nuevo enemigo que está logrando importantes avances. El yuan sin dudas está surgiendo para hacerle sombra a la divisa japonesa. La moneda china está apuntalada por el deseo político del gobierno chino de que esto sea así.

China está avanzando velozmente en la celebración de acuerdos comerciales en los cuales el yuan pasa a ser la moneda de intercambio. La política del gobierno chino para imponer el yuan a nivel internacional está siendo muy activa. La imposición del yuan, primero a nivel regional para luego pasar a ser divisa de referencia mundial, le quita (y le quitará) demanda a la divisa japonesa, lo cual acentuará su caída.

La competencia del yuan y los problemas de la economía japonesa que no se resolverán en poco tiempo, prácticamente condenan el destino del yen en el mediano plazo. De todos modos, para Japón ello no representa una mala noticia ya que a pesar de los dichos de fortalecer la demanda interna como objetivo del gobierno, la realidad indica que será nuevamente la demanda externa la que ayude a la economía japonesa a salir de la situación en la que se encuentra.

¿Será el futuro debilitamiento del yen un problema o una ayuda para la economía de Japón? Habría que observar cómo dicho debilitamiento incide sobre las presiones inflacionarias, pero en principio se lo puede considerar como un factor positivo para recomponer la fortaleza externa de la economía. Claro que la competitividad de Japón no se puede reducir a un tipo de cambio débil, sino que implicará reformas profundas en la economía nipona.


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Chávez nacionaliza compañías de servicios petroleros

Chávez nacionaliza compañías de servicios petroleros

Cuando Chávez es noticia, no se puede esperar algo bueno. Tampoco sorprende lo que haga, luego de tantos años de locuras al frente del poder. Está claro que en Venezuela impera la “ley de Chávez”, esto es, la voluntad de Chávez, que por más disparatada que resulte, se transforma en ley.

Chávez hace lo que quiere, pero no lo que debe y es por este motivo que el contexto económico de Venezuela continúa complicándose haciendo que la crisis económica sea inevitable. Lo único que falta por anticipar es cuándo se producirá.

Cuando hablamos de petróleo en Venezuela, inevitablemente lo asociamos con la gigante estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), pero alrededor de la misma existen varias compañías de las cuales, la petrolera estatal depende para producir. Sobre éstas, Chávez ha echado el ojo.

Como les comentara en un artículo del mes de febrero, producto de la fuerte caída en el precio del petróleo y de una administración que deja mucho que desear, PDVSA había acumulado una importante deuda con empresas prestadoras de servicios vitales para que la petrolera estatal pudiera desarrollar su actividad. “Chávez sigue en campaña mientras los ingresos petroleros peligran”.

Realmente, el problema que enfrenta PDVSA es preocupante y difícil de resolver. Un consultor económico promedio hubiera aconsejado un análisis profundo de la compañía para llevar adelante una serie de reformas profundas tendientes a mejorar su eficiencia productiva, conjuntamente con otras medidas para incrementar las reservas petrolíferas del país, para garantizar que el sector petrolero siga siendo la fuente fundamental de divisas del país.

Según “Capital News”, PDVSA está más cerca de la bancarrota. La empresa mantiene maquillado un pasivo superior a los US$ 24.000 millones y tiene graves problemas financieros por los cuales ha recurrido a la Caja de Ahorros de sus empleados entregándole bonos de dudosa garantía por US$ 2.500 millones (para muestra, los bonos de PDVSA con vencimientos en 2027 cotizan al 38,6% de su valor). La gravedad de la situación de PDVSA se refleja en otros hechos tales como el recorte en un 20% de los sueldos de sus empleados, la limitación de las inversiones y el freno de los principales proyectos.

Pero Chávez, que siempre se ha mostrado muy creativo y sobre quien la racionalidad no limita su pensamiento, entendió que como PDVSA no puede pagar las deudas que mantiene con estas empresas, lo mejor sería quedarse con las mismas.

Es así que el Congreso de Venezuela dio el pasado martes su aprobación inicial para que el Estado venezolano tome el control de este grupo de compañías de servicios petroleros, con las que además, está manteniendo una fuerte disputa dados los miles de millones de dólares de deudas impagas.

Chávez resolvería de este modo el problema de PDVSA, pero se le crea otro problema que consiste en reunir el dinero necesario para la expropiación de dichas compañías. El mandatario venezolano pensaba y pensaba cómo resolver esto hasta que se le ocurrió la buena idea de compensar a las firmas con bonos, los que podrán llevarse como recuerdo de su aventura de querer invertir en suelo venezolano. Seguramente esta forma de resolución será bienvenida por las nuevas víctimas de la política expropiatoria de Chávez.

El proyecto de expropiación afecta a un amplio conjunto de firmas vinculadas de manera directa o indirecta a la actividad de PDVSA. Entre las firmas que podrían ser afectadas por el proyecto se encuentra el productor de gas natural y firma de gasoductos Williams Companies Inc (NYSE:WMB), propietario mayoritario de una instalación de compresión de gas que reclamaba en abril deudas impagas de PDVSA por US$ 241 millones.

La expropiación de las empresas prestadoras de servicios para el sector petrolero, no será la solución para los graves problemas que enfrenta PDVSA. Probablemente retrasen la crisis de la compañía pero no podrán evitarla ya que la empresa continúa enfrentando un precio del barril por el piso y una extrema ineficiencia operativa. La alternativa que el gobierno venezolano ayude a la compañía está totalmente descartada, cuando es la compañía la que sostiene al gobierno de Chávez.

La crisis de PDVSA altera la principal fuente de ingreso de divisas de Venezuela. Esto agrega mayores dificultades a la deteriorada economía venezolana. Es por ello que, frente a los riesgos crecientes de crisis, Chávez decidió acelerar su avance en su cruzada socialista y hacerse de todas las empresas claves para sostener lo que queda de la economía. Sobre esta avanzada seguramente seguiremos teniendo noticias en breve.

Ante este avance sobre la propiedad privada, las compañías extranjeras están lentamente preparando su huída del país. Dentro del sector bancario, el Santander, mientras distrae al gobierno venezolano con negociaciones de crédito, se encuentra armando las maletas para salir del país.

La economía de Venezuela está sin dudas entrando en caos. El sector privado sólo piensa en sobrevivir y el que puede, en huir del país. La palabra inversión no se escucha comúnmente en el sector empresario. Tampoco se habla demasiado de producción. En este contexto se alimenta el círculo vicioso entre el estancamiento económico y la inflación.

Frente a este panorama tan complejo, la única salida que ve Chávez es completar su proyecto socialista lo más rápidamente posible. No caben dudas que se seguirá avanzando en dicha dirección. Lo que no está claro es si llegará a lograrlo y si lo hace, cuánto tiempo podrá sostener este proyecto. Mientras tanto, nos estaremos preguntando: ¿Qué es lo próximo que Hugo Chávez hará?

¿Peligra la democracia en Venezuela?

¿Peligra la democracia en Venezuela?

27 Abril 2009

Muchas veces los mercados de divisas latinoamericanos han permitido grandes ganancias mediante el arbitraje producto de las múltiples deficiencias que padecían los mismos y de las medidas poco comunes adoptadas por los gobiernos de Latinoamérica.

Un interesante caso de potencial arbitraje lo ofrece el mercado de divisas venezolano. La decisión de mantener un tipo de cambio fijo en un nivel que no se condice con la realidad de la economía venezolana genera grandes riesgos dado que la frágil situación económica está provocando que el valor del dólar en el mercado paralelo se aleje cada vez más de dicho valor oficial.

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Para el gobierno venezolano el dólar vale 2,15 bolívares, pero para el mercado paralelo cotiza cerca de los 7 bolívares. Demasiada diferencia que permite lograr una ganancia fácil a quienes pueden acceder al dólar al tipo de cambio oficial. Lógicamente, para el ciudadano común, esta posibilidad de ganancia fácil está vedada. Probablemente no es así para los amigos de la causa chavista.

Ya en artículos anteriores les he hablado acerca de la insostenibilidad de esta paridad cambiaria. Es por ello que para sostener esta irreal relación entre las monedas, el gobierno venezolano ha recurrido a limitar la entrega de divisas a sectores no prioritarios ante el déficit de dólares necesarios para sostener semejante desequilibrio. ¿Qué harán estos sectores? Recurrirán al mercado paralelo lo que implica para ellos que los costos de importación se tripliquen automáticamente, algo sin dudas injusto para los mismos.

Se puede decir que Chávez atenta contra la democracia de los mercados. El ejemplo del mercado cambiario que les menciono no es el único. Pero lo más grave en Venezuela es que Chávez está decidido a atentar contra la democracia en un sentido amplio, más allá de la frontera de los mercados.

Con las últimas medidas adoptadas, Chávez sigue transformando a la Venezuela democrática y en donde predominaba la libre empresa en un país en el cual todo se debe regir por su autoridad y según su voluntad, incluso yendo contra las mismas leyes y la Constitución del país.

Algo que no se puede negar, es que Chávez tiene mucha imaginación para doblegar las leyes. Un nuevo ejemplo de ello ha sido lo ocurrido hace dos semanas cuando amparado en una nueva ley aprobada por la mayoría oficialista del Parlamento, Chávez designó a Jaqueline Faría como la primera “jefe de gobierno de Caracas”. Así con esta designación, Faría ejercería varias de las funciones que son de competencia de Antonio Ledezma, el opositor que es titular de la Alcaldía Metropolitana y ha sido electo por el voto popular.

Chávez toma lo que necesita sin medir las consecuencias. El sector privado presencia con temor cómo el gobierno venezolano avanza en su cruzada expropiadora. Además de empresas, en los últimos días, el gobierno ha decido expropiar tierras (unas 3.500 hectáreas) las que consideraba que se encontraban infrautilizadas. Pero lo peor del caso es que, según el gobierno, con ello inició una “ofensiva de rescate de tierras” con lo cual se deben esperar nuevas expropiaciones.

No existe consuelo para la población que ve además cómo la política de Chávez le ha generado un daño irreparable a la economía y ha dilapidado los inmensos recursos provenientes de las riquezas petroleras.

La justificación que esgrime Chávez para justificar su accionar, la de buscar priorizar la situación de los más necesitados, no cuenta con un verdadero correlato en los hechos. Para este año, el FMI ha proyectado que la economía venezolana sufra una contracción del 2,2% y para peor, seguirá contrayéndose un 0,5% en 2010, lo cual implicará un aumento del desempleo, especialmente en los segmentos de menores ingresos. La inflación en Venezuela no cede, se mantiene elevada en el 28,1% interanual y afecta principalmente a los más pobres.
Si Chávez dice gobernar para los pobres ¿Por qué ellos están cada vez peor?

El avance de Chávez sobre los derechos particulares y sobre la propiedad privada no se detiene. ¿Hasta cuándo podrá soportar el pueblo venezolano estos atropellos de un mandatario elegido bajo los principios de la democracia?

La oposición, que sufre la persecución constante de Chávez, los estudiantes y ahora la Iglesia de Venezuela buscan resistir los atropellos del presidente. La Iglesia venezolana ha hecho sentir su preocupación por el desconocimiento de la voluntad popular y la creciente arbitrariedad en la administración de justicia que se viene observando en el último tiempo.

En Venezuela no se puede opinar de manera contraria al gobierno y ello lo denuncia la Iglesia: “ha mermado el derecho que tiene la ciudadanía a información veraz”, mediante “una progresiva escalada de intervenciones oficiales” que pretende “limitar la autonomía de los medios”.

Y por si todo lo anterior fuera poco, el discurso de Chávez choca en más de una oportunidad con sus propias acciones. ¿Usted le haría un regalo a su peor enemigo? Entiendo que no. Pero Chávez sí lo hizo y le acaba de regalar ni más ni menos que una isla a los Estados Unidos. Lo hizo a través de la empresa Citgo, filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y se la donó al estado de Nueva Jersey.

En este estado de situación, la economía venezolana tiene pocas posibilidades de resistir y no entrar en crisis. Inevitablemente el deterioro de la misma continuará, y el sector privado estará cada vez menos dispuesto a invertir ante la imposibilidad de asegurarse que la rentabilidad del proyecto pueda ser apropiada por la propia compañía y no por el gobierno venezolano. No existen mayores dudas acerca de que esta situación derivará en una crisis en Venezuela, sólo resta saber cuándo.

¿La economía mundial entra en deflación?

¿La economía mundial entra en deflación?

Buenos Aires, Argentina

22 de abril de 2009

La lista de países se acrecienta día a día. No solamente la crisis está afectando el crecimiento de la economía global, sino también, ahora las principales economías del planeta están comenzando a sufrir deflación de precios.

Mientras escribía este artículo pensaba que esta situación de deflación será al menos un consuelo para Felipe, un amigo mío que desde fines del año pasado, viene planeando un viaje hacia los Estados Unidos para el mes de julio de este año. Es que la devaluación del peso argentino ha hecho que mi amigo pueda comprar menos dólares que los previstos para su viaje al país del norte (el estancamiento económico que sufre Argentina ha impedido también, que obtenga una mejora salarial). Seguramente la deflación que padece la economía estadounidense hará que mi amigo encuentre precios más amistosos con sus golpeados bolsillos, y por qué no, más de una gran liquidación se cruzará por su camino.

El escenario económico global ha cambiado varias veces de manera brusca desde que se inició la crisis. ¿Se podía prever que las principales economías del planeta iban a estar amenazadas por la deflación de precios cuando justamente poco menos de un año atrás sufrían las mayores alzas de precios en años? Si bien era difícil imaginarlo, esta situación era totalmente predecible y de esperar. Es que los episodios de profunda recesión como la actual generan frecuentemente situaciones de deflación.

Cada vez son más los países que se encuentran o han comenzado a observar signos de deflación. En el día de ayer, Inglaterra (con una caída mensual en sus precios minoristas del 0,4%, por primera vez luego de casi cincuenta años), se unió al grupo de países que están experimentando síntomas de deflación de precios. En dicho grupo ya se encontraban Estados Unidos, Alemania, España, Suiza, Japón y China, entre las principales economías del planeta. La lista promete incrementarse en breve, principalmente con países europeos.

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La deflación preocupa y para mostrarlo, tomaré el caso de Japón. La situación de la economía japonesa es tal que los precios industriales observaron en el mes de marzo, una caída interanual del 2,2% (su mayor caída desde 2002). Según Hideyuki Araki, economista del Instituto de Investigaciones de Resona: “Las empresas están en una dura competencia para reducir los precios, debido a la debilidad de los consumidores”. Esta competencia que se traduce en rebajas en los precios implica también reducción en los flujos de fondos de las empresas y quizás también, menores ganancias (ya que la caída en los precios puede no compensarse con el incremento en las ventas), aumentando el riesgo de quiebras. Así, menor cantidad de empresas sobrevivirán en un mercado que se sigue achicando por la crisis y el aumento de la desocupación.

Las perspectivas de las principales economías hacen prever que se mantendría el contexto de deflación. Para colmo, la caída del precio del petróleo aumenta el margen para que el resto de los precios en las economías, continúe cayendo.

La incapacidad de la política monetaria de los principales bancos centrales ya ha quedado ampliamente demostrada durante la presente crisis. Y esta incapacidad no solamente se ha observado en el contexto actual de deflación (y deterioro económico), sino también se ha percibido con claridad durante el período de fuerte incremento de los precios internacionales de los commodities (agrícolas, minerales y de energía, entre los principales), que se había traducido en un aumento no menor en la tasa de inflación minorista.

¿Será el momento de rever la manera en que se conducen las políticas monetarias? Probablemente sí. Las políticas monetarias utilizan actualmente como instrumento exclusivo el control de la tasa de interés de referencia. Las mismas funcionan y muy bien en contextos económicos relativamente normales o en aquellos en donde los problemas económicos están limitados al ámbito nacional. Pero las mismas fracasan rotundamente frente a una crisis generalizada o cuando el problema supera el ámbito nacional (como en el caso del alza sostenida en el precio de los commodities agrícolas).

Si bien los principales Bancos Centrales del mundo han complementado su política de tasas de interés con otras medidas para suministrar liquidez al mercado monetario y para estimular el mercado crediticio, las mismas no han logrado ser lo exitosas que se esperaban. En esta cruzada por ejemplo, la Fed ha realizado grandes inyecciones de liquidez en forma de préstamos a entidades financieras e incluso a empresas con el objeto de apoyar la reactivación de la economía.

Probablemente la política monetaria no pueda hacer mucho más al respecto en situaciones de crisis como la actual, pero se pueden trabajar en medidas complementarias que contribuyan a restaurar los canales de transmisión de la política monetaria para que gane en eficacia.

Sin lugar a dudas, los gobiernos de las principales economías están preocupados por los síntomas de deflación que los afecta. Y los ciudadanos de dichos países ¿Cómo se deberían sentir? La caída generalizada en los precios puede en principio ser bien recibida por la población, pero ello puede representar un riesgo serio en este contexto de crisis. Es que la caída en los precios puede implicar menores ganancias para las firmas y la necesidad de mayores recortes en la plantilla de trabajadores para mantenerse en actividad, lo cual a su vez impacta negativamente sobre el consumo, en una suerte de círculo vicioso difícil de detener.

No existen dudas de que esta situación de deflación no es buena en este contexto de recesión global. Y ante la incapacidad de la política monetaria para revertir la situación, la alternativa que queda es que se produzcan mayores impulsos sobre la demanda agregada desde la política fiscal.

¿Qué harán los gobiernos ante esta situación? Si las economías siguen mostrando una tendencia hacia la baja en los precios internos, deberán evaluar seriamente la posibilidad de recurrir a mayores esfuerzos fiscales ante la pobre performance de la política monetaria (la cual en varios países se encuentra en un nivel límite en términos de recortes de tasas).

La clave para resolver el problema deflacionario y de recesión pasa por estimular la demanda interna. En la situación actual, la apuesta por la política fiscal aparece como más atractiva frente a la política monetaria. Sin embargo, una solución más contundente pasaría por torcer las expectativas del sector privado. En EEUU se están observando mejoras en los indicadores de expectativas de los consumidores: ¿Será esta la clave para resolver los problemas actuales de la economía estadounidense y mundial?

¿Peligro de inflación global?

¿Peligro de inflación global?

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La política monetaria tanto en las economías desarrolladas como en aquellas en desarrollo, continúa observando su sesgo expansivo ante la débil situación económica que se observa en todos los países (aunque con diferentes grados de deterioro económico).

En varios países (por caso en Inglaterra, en la zona del euro), las tasas de interés ya se encuentran en niveles mínimos históricos y las perspectivas para los próximos meses es que continuarán en niveles mínimos hasta que no se comiencen a observar signos de recuperación económica.

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Si bien la política monetaria laxa no ha ayudado hasta el momento a la recuperación de las economías (el objetivo primario de los recortes de tasas de interés), sí al menos ha liberado las tensiones existentes en los sistemas financieros evitando la ocurrencia de mayores episodios de crisis.

Quizás puede resultar poco lo logrado por la política monetaria hasta el momento. Para peor, cuando aún no se ha superado la crisis, ya se han comenzado a escuchar advertencias acerca de los peligros que implica la actual política monetaria de gran liquidez en los mercados.

Además de la posibilidad concreta de que la política monetaria actual pueda generar una nueva burbuja financiera (alimentada además con los incentivos negativos en términos de riesgo moral que han producido los numerosos planes de salvatajes), el riesgo inflacionario, está escondido y preparado para atacar.

El ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steinbrück, anticipándose a lo que vendrá luego de la recuperación económica global, advirtió sobre los peligros inflacionarios que pueden salir a la luz en el mediano plazo: “Se está bombeando tanto dinero que existe el peligro de una saturación de los mercados de capitales con la consiguiente amenaza de una inflación a nivel mundial”.

La crisis generó un gran desafío a mediano plazo: sacar de la manera menos traumática, el inmenso volumen de dinero que se echó en los mercados para asistirlos de liquidez en un contexto de alta tensión.

Ciertamente las tasas de interés de referencia no hubieran alcanzado los niveles actuales, extremadamente bajos, si las economías no estuvieran atravesando tan profunda recesión en un contexto en donde los sistemas financieros de las principales economías se encuentran con grandes dificultades (y pocos incentivos), para generar financiamiento y en donde la generalización del problema ha impactado profundamente en el canal externo (que en muchos casos ha sido de gran utilidad para la recuperación de las economías).

Pero en cuanto las economías comiencen a recorrer el camino de la recuperación, los mercados monetarios se encontrarán con una sobreabundancia de liquidez. Las entidades financieras, se encontrarán nuevamente en condiciones de volver a generar financiamiento y querrán salir a recuperar sus participaciones en los mercados lo cual puede generar sin dudas una alta competencia en los sistemas financieros. La recuperación de las economías potenciará el incentivo de expansión crediticia formando un círculo virtuoso.

Esta situación sin dudas provocará un shock sobre la demanda con un fuerte impulso inflacionario que requerirá de una oportuna acción de los encargados de conducir la política monetaria para evitar que el mismo se concrete.

¿Cómo puede evitarse que el riesgo inflacionario se transforme en una amenaza concreta? La recuperación de las economías puede producirse no de una manera lenta sino que puede acelerarse en cuanto la misma se inicie. Ello requerirá una rápida respuesta de la política monetaria para administrar que los excesos de liquidez no se traduzcan en presiones inflacionarias. La clave pasará por ponerle un freno a la recuperación de la demanda a través de la política monetaria, cuidando que la misma no resulte excesivamente restrictiva como para frenar la recuperación.

Lo que se puede esperar una vez iniciada la recuperación económica es que los bancos centrales, además de anular los mecanismos de inyección de liquidez que han implementado para asistir a las entidades financieras en este contexto de crisis, reviertan el ciclo de tasas descendentes e inicien de inmediato el ciclo de alzas en las tasas de interés con fuertes movimientos en las mismas (aunque no tan bruscos como los observados en los recortes de tasas de interés).

En su momento, en los últimos meses del 2008, Ben Bernanke había dejado en claro que con los primeros signos de recuperación de la economía estadounidense, la Reserva Federal iniciaría una rápida reversión de su ciclo de recortes de tasas para limitar la amenaza inflacionaria. También las autoridades del Banco Central Europeo (BCE), han manifestado su preocupación por el riesgo inflacionario de la actual política monetaria, asegurando estar dispuestos a actuar en cuanto el contexto se modifique.

El escenario de política monetaria que surgirá con el inicio de la recuperación económica global está bastante claro, pero: ¿Cuándo podría iniciarse la reversión en los ciclos descendentes de tasas?

La reversión en la dirección de la política monetaria podrá comenzar con los primeros signos de recuperación económica ya que el cambio en la dirección de la misma, de no ser demasiado brusca, no frenaría la recuperación de las economías.

El contexto más probable es que la recuperación económica se inicie en la economía estadounidense y luego se transmita hacia el resto de las economías. Si bien la opinión generalizada es que la recuperación económica tanto en los EEUU como en el resto de las economías se produciría en 2010, hay quienes afirman que la misma podría adelantarse.

De hecho, algunos datos económicos positivos en la economía estadounidense (en ventas minoristas, en las solicitudes de beneficio por desempleo, en la producción industrial, entre otros indicadores) han aumentado la expectativa de una pronta recuperación que se podría producir hacia finales del tercer trimestre del presente año. Bernanke está confiado que la recuperación de la economía se producirá este año. Según una encuesta de The Wall Street Journal, hecha a 53 economistas prestigiosos, en septiembre del presente año, la economía estadounidense comenzaría su recuperación, lo cual hace pensar que los primeros episodios de alzas en las tasas de interés se producirían antes de final de año.

¿Puede frenar la recuperación económica, la necesidad de los bancos centrales por controlar las presiones inflacionarias?

La probabilidad de que esto ocurra es mínima ya que la recuperación económica cobrará fuerza propia en medio de un círculo virtuoso cobrando cada vez mayor fuerza. Además, las tasas de interés en gran parte de las economías, se encuentran en niveles excesivamente bajos, por lo que existe un buen margen para elevarlas.

Cuando aún no se resuelve la crisis financiera internacional, el fantasma inflacionario se prepara para emerger. ¿Podrán los bancos centrales conducir adecuadamente su política monetaria equilibrando crecimiento e inflación?

La crisis hace “efecto dominó” en la economía mexicana

La crisis hace “efecto dominó” en la economía mexicana feature photo

3 de Abril, 2009

La crisis de la economía estadounidense se siente cada vez con más fuerza sobre la economía mexicana y las perspectivas para el presente año son cada vez más oscuras. ¿Está haciendo todo lo posible el gobierno de Felipe Calderón por sostener a la economía?

En la economía mexicana se está observando un “efecto dominó”. El deterioro entre los sectores se contagia y retroalimenta. La crisis estadounidense ha golpeado duramente a las ventas externas del país. Prueba de ello, en el día de ayer se conoció que en el primer bimestre del año, los envíos de mercaderías mexicanas al exterior experimentaron una contracción interanual del 30,5%.

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La caída en las exportaciones afecta principalmente a los sectores manufactureros. La producción industrial en México, experimentó una caída del 11,1% en el primer mes del año, mientras que las manufacturas lo hicieron en un 14,8%.

Pero no solamente la crisis en los EEUU ha afectado a las ventas externas de México, sino también, entre otros aspectos, impactó en el volumen de remesas que los inmigrantes mexicanos residentes en EEUU envían hacia México provocando además que un buen número de mexicanos decidan volver a su país ante las dificultades laborales que encuentran actualmente en el país del norte (ya que muchos de ellos estaban ocupados en el sector de la construcción, uno de los más afectados por la crisis).

En el mes de febrero, las remesas enviadas desde los EEUU registraron una caída interanual del 3,02%. Esta caída en el total de remesas no está teniendo un impacto en los receptores de las mismas ya que, producto de la devaluación observada en el peso mexicano de los últimos meses, ello ha compensado dicha caída (dado que lo recibido por las familias en pesos mexicanos se ha mantenido relativamente estable).

El regreso de los inmigrantes provenientes de los EEUU y la desaceleración de la actividad económica en México se ve reflejado en el mercado laboral. En los dos primeros meses del año, la crisis ha provocado la pérdida de 600.000 puestos de trabajo en México, aumentando la tasa de desempleo en febrero al 5,3% de la Población Económicamente Activa (un año atrás, la tasa de desocupación en México ascendía a 3,91% de la PEA).

Este efecto dominó que se observa en la economía de México está provocando también grandes dificultades al gobierno de Calderón. La debilidad de la economía mexicana se ve reflejada también en la recaudación impositiva. Los principales motores de la recaudación en México, que son el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y los ingresos petroleros, profundizaron su caída en febrero, por el menor dinamismo de la economía. El IVA registró en febrero una caída interanual del 29,5% (en enero, su contracción interanual había sido del 17,2%), mientras que el ISR (Impuesto sobre la Renta) registró una tasa negativa de 10,2%, (en enero había observado una baja del 3,3%). Por otra parte, los ingresos petroleros en el bimestre resultaron un 21,4% menores a los observados en el mismo bimestre del 2008 (tanto por la caída en el precio del petróleo, la producción y las exportaciones). De este modo, los ingresos fiscales se reducen en tiempos en donde se necesita incrementar el gasto público para estimular la economía.

Los problemas en la economía mexicana también se observan en el consumo de las familias, afectado por la caída en la actividad y el aumento del desempleo. Los temores de las familias ante la situación económica se observan también en el sector bancario en donde se ha detectado una brusca caída en el uso de tarjetas de crédito, combinada con incrementos en las tasas de interés (que actualmente se encuentra en el 41,78%) y en la morosidad de cartera de dicho segmento.

El incremento en las tasas de interés en un contexto en donde el Banxico está relajando su política monetaria está justificada según el catedrático del Tecnológico de Monterrey, José Luis de la Cruz quien considera: “El componente del riesgo es lo que está haciendo que la tasa de interés no sólo no haya bajado, sino que incluso haya aumentado”.

Las empresas de menor tamaño son las más castigadas por la crisis. En situaciones de crisis como la actual, las Pymes representan el segmento de empresas que más sufren las consecuencias. Su limitada diversificación y capacidad financiera las hace vulnerables a la quiebra. En el caso de México no está siendo la excepción y en los últimos cinco meses, se ha reportado el cierre de 15.000 Pymes con una pérdida estimada de más de 30.000 puestos de trabajo.

En relación a la política monetaria que viene llevando adelante el Banxico, la misma se encuentra en línea con el objetivo de estimular la actividad económica. En este sentido, el subsecretario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Alejandro Werner confirmó recientemente que la entidad continuará con el ciclo de recorte de tasas para apuntalar la recuperación económica: “No hay presión inflacionaria. Banco de México ha dejado en claro que seguirá recortando las tasas de interés”.

La tasa de interés de referencia se encuentra actualmente en 6,75% y existe la expectativa de que la misma finalice el año en el 5%, aunque el contexto no está tan claro como para posibilitar que ello se concrete.

A pesar de las declaraciones de Werner, el mercado no se muestra optimista respecto a las expectativas inflacionarias. De acuerdo a los participantes de la encuesta realizada por Banxico sobre expectativas de inflación, la misma se ubicaría en el 4,25% hacia finales de 2009.

La política monetaria está sin dudas bajo tensión en México, ya que a la necesidad de ayudar a la recuperación económica en un contexto donde las expectativas inflacionarias se mantienen, debe hacer frente a la depreciación cambiaria que le ha hecho perder una buena proporción de reservas internacionales.

En el primer trimestre del año, Banxico perdió US$ 6.437 millones de reservas internacionales, principalmente en su esfuerzo por sostener el valor del peso frente al dólar. La continuidad del ciclo de recorte de tasas genera presiones hacia la depreciación cambiaria que obligan a un mayor esfuerzo por parte de Banxico para sostener al peso mexicano.

En este contexto, en el día de ayer, México le solicitó al FMI US$ 47.000 millones para entre otros objetivos, apuntalar a las reservas internacionales del país para evitar acciones especulativas contra el tipo de cambio y restaurar la confianza. El solo anuncio del acuerdo produjo una apreciación del 2,09% del peso mexicano que se ubicó en 13,92 unidades por dólar.

No quedan dudas que la situación de la economía mexicana es más que compleja. Y si bien el gobierno de Felipe Calderón ha lanzado ya varios paquetes de medidas, los mismos no parecen generar un efecto claro en detener el deterioro de la economía. Según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) aún se observan importantes rezagos en la instrumentación de las medidas anticíclicas anunciadas, en algunos casos, desde al año pasado, como la construcción de una nueva refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex).

El gobierno de Felipe Calderón deberá apurar y mejorar la efectividad en la implementación de las medidas anticrisis si es que pretende detener el deterioro en la economía. Las proyecciones sobre el crecimiento del PBI mexicano se siguen corrigiendo hacia la baja. El Banco Mundial anticipó que espera una contracción del PBI mexicano del 2% para el presente año. En México, los analistas son más pesimistas aún que el propio Banco Mundial. En el relevamiento que realiza el Banxico, los analistas encuestados manifestaron que esperan una contracción de la economía mexicana del 3,3% para el presente año.

La economía mexicana requiere de una acción más contundente por parte del gobierno de Calderón para frenar su caída. El gobierno mexicano está trabajando permanentemente en nuevas acciones para estimular la actividad económica con iniciativas diversas. Así por ejemplo, las Pymes y el sector exportador están en el centro de los nuevos esfuerzos por recuperar la actividad económica. ¿Serán suficientes las diferentes medidas anticíclicas para evitar la recesión en la economía mexicana o habrá que esperar señales positivas desde los EEUU?


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