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La deuda pública británica puede hundir a la libra esterlina

La deuda pública británica puede hundir a la libra esterlina

La deuda pública británica puede hundir a la libra esterlina En esta nueva era económica en donde las economías emergentes ganan protagonismo y donde las economías desarrolladas padecen los sufrimientos que acostumbran soportar aquellas subdesarrolladas, Gran Bretaña aparece como una de las economías que mayores desafíos está enfrentando.

Problemas en el sector inmobiliario, financiero y en las cuentas públicas aparecen como una carga demasiado pesada para que su economía siga siendo considerada, toda una garantía para los acreedores.

La situación de la economía británica sigue aumentando el nivel de tensiones internas que la hunden en una disyuntiva entre implementar políticas para salir de la recesión o priorizar apuntar hacia la disciplina fiscal para evitar el castigo de las calificadoras y una potencial situación de crisis.

Durante la semana pasada, la calificadora de riesgo soberano Ficht Ratings, advirtió a los mercados que el elevado nivel de deuda pública de la economía británica está poniendo en riesgo su calificación AAA (la máxima calificación). Para la calificadora, de todos los países que ostentan la calificación AAA, el Reino Unido es el que mayores esfuerzos en materia fiscal deberá hacer para sostenerla.

La advertencia fue realizada por David Riley, uno de los responsables de Fitch en el área de calificaciones soberanas, en una entrevista con Reuters Televisión. Ficht por su parte, le advertía al gobierno británico a través de un comunicado: “Nuestra perspectiva estable refleja la expectativa de que el Gobierno británico articulará un programa de mayor consolidación fiscal durante el próximo año”.

Ficht se une de este modo a Standard and Poor´s que en el mes de mayo había advertido al gobierno británico sobre la posibilidad de recortarle su calificación. De hecho, S&P puso bajo vigilancia negativa el rating de AAA.

La calificadora condiciona la continuidad de la calificación de la deuda inglesa a señales claras y contundentes para reducir el déficit fiscal. El problema aquí planteado es, considerando el contexto económico del país, si la implementación de un ajuste inmediato terminará por generando efectos negativos superiores sobre el resultado fiscal, que los beneficios perseguidos.

El elemento que hace pensar en esta posibilidad es la frágil situación de la demanda interna de la economía afectada por los problemas en el mercado laboral. Mayores impuestos combinados con recortes en los gastos, reducirán las perspectivas de recuperación de la economía y posiblemente terminen por golpear en dos sectores que se encuentran al borde de una nueva crisis como lo son el sector bancario e inmobiliario.

¿Qué debe hacer el gobierno británico, dejar que la economía se recupere por sí sola o volver a generar estímulos? “Si hubiera otro paquete de estímulo fiscal significativo en Gran Bretaña, entonces la calificación estaría en riesgo”, advertía Riley, mostrando que existe un solo camino para sostener la calificación crediticia.

Por lo pronto, las advertencias que se acumulan en torno a la deuda británica están haciendo que sus Credit Default Swaps (CDS –seguros de default de la deuda de Gran Bretaña-) comiencen a elevarse y harán cada vez más costoso el financiamiento para el gobierno de Gordon Brown.

A pesar de los anuncios realizados en abril para lograr una mayor disciplina fiscal, el déficit de las cuentas públicas sigue en alza. Steven Hawkes recordaba días atrás en un artículo en The Sun que el gobierno británico tuvo que endeudarse por 77.600 millones de libras esterlinas entre los meses de abril y setiembre del presente año, más del doble en relación al financiamiento que necesitó para el mismo período del 2008.

Para el presente año, el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha estimado que el déficit fiscal de Inglaterra alcanzará al 11,6% de su Producto Bruto Interno (PBI), cifra que hubiese sido considerada escandalosa por el organismo internacional en caso de tratarse de una economía en desarrollo.

La libra esterlina, por su parte, aparece como una damnificada por esta situación ya que el mayor riesgo de una rebaja en la calificación crediticia de la deuda pública reducirá la demanda de activos denominados en esa moneda, presionando a una depreciación cambiaria. Ashley Seager en un artículo para The Guardian destacaba el impacto inmediato que sufriera la cotización de la libra esterlina una vez conocida la advertencia de Ficht.

Los problemas para la economía británica se encadenan y la potencial menor demanda de libras esterlinas aumentará las necesidades de una política restrictiva que redoble los esfuerzos por quitar la liquidez excedente si no quiere agregar a todos los problemas de la economía actuales, la amenaza inflacionaria o el surgimiento de nuevas burbujas especulativas.

Para colmo de males, Gran Bretaña está ingresando en 2010 en un período electoral en donde el actual partido gobernante buscará mantenerse en el poder y para ello, necesita una mejor propaganda que la actual situación recesiva de la economía. Este contexto puede actuar como un condicionante de las decisiones tanto de política económica como de política monetaria.

Ante los posibles temores sobre la posible falta de voluntad del gobierno de implementar una política fiscal restrictiva en vísperas del contexto electoral, una señal positiva, y lógica, para los ciudadanos británicos es el gran consenso político existente previo al contexto electoral en torno a la necesidad de apuntar a la disciplina fiscal.

Probablemente, las próximas semanas sean cruciales para la economía inglesa. En los primeros días de diciembre, Alistair Darling presentará mayores detalles acerca del presupuesto del año entrante y de los planes para reducir el abultado déficit fiscal.

Lo que ocurra con la calificación crediticia del Reino Unido, importa no solamente para el propio país, sino también es relevante para el resto de las economías desarrolladas, principalmente para las que ostentan una situación fiscal similar. La posible rebaja en la calificación crediticia en la economía británica puede disparar una ola de sospechas y temores entre los inversores acerca de la calificación crediticia de la deuda de economías desarrolladas como la estadounidense, lo cual puede además, hacer resurgir las turbulencias en los mercados internacionales y alterar la recuperación económica.

Una vez más, queda en evidencia la importancia que tiene el poder comprender lo que ocurre en las economías para anticipar los posibles impactos sobre nuestras decisiones de inversión. En este sentido, Latinforme ha querido brindarle, a través del Curso de Economía Básica para Inversores , una manera sencilla y comprensible para aprovechar los hechos económicos en la toma de decisiones de inversión.

Horacio Pozzo

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