Posts etiquetados como ‘geithner’

Crece la economía de EEUU pero la recesión no ha terminado

Crece la economía de EEUU pero la recesión no ha terminado

Crece la economía de EEUU pero la recesión no ha terminado “Nos queda un largo camino que recorrer para la plena recuperación económica”, dijo Barack Obama, presidente de EEUU luego de conocerse el dato de crecimiento de la economía.

Por primera vez desde el 2008, la economía estadounidense volvió a crecer. En el tercer trimestre la economía creció a una tasa de 3,5%, el ritmo más fuerte desde igual período de 2007. ¿Los factores que explican dicha recuperación? La mejora en el nivel del gasto del consumidor y la inversión para la construcción de casas. Si bien aún no lo ha confirmado así la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas, de este modo, para los términos técnicos, la economía de los EEUU deja atrás la recesión económica ¿Y con ella deja sus problemas?

Si uno se concentra únicamente en el dato de crecimiento, no se puede negar que es positivo, e incluso ha superado los pronósticos ya que el mercado esperaba una recuperación de la economía estadounidense un poco más débil. Un crecimiento de entre el 3,2% y 3,3% era el apuntado por el mercado. Pero para darle vuelo a nuestra esperanza de estar frente al comienzo de la recuperación de la economía americana, hay que ir al detalle y analizar qué hay detrás de su recuperación.

A pesar del entusiasmo del presidente estadounidense, muchos analistas mantienen sus reservas sobre la fuerza de la recuperación. Para Marc Jourdier de AFP: “EEUU sale técnicamente de la recesión, sin despejar las dudas sobre su economía”, teniendo en cuenta las múltiples dudas que el mercado está mostrando sobre la consolidación de la recuperación.

En la visión de John Authers del Financial Times: “La economía crece pero las penas permanecen”. Catherine Rampell en New York Times reflejaba en un artículo la visión de los economistas que apuntaban a la finalización de los programas de estímulo para el sector automotriz e inmobiliario que se sumarán a los problemas laborales para hacer pensar que la recuperación puede durar.

Volviendo al análisis de la recuperación del crecimiento estadounidense, se ha puesto en evidencia que las familias siguen siendo el sostén de la economía y a pesar del golpe que les significó la crisis, que les ha hecho perder una parte significativa de sus riquezas (lo cual condiciona el consumo futuro), siguen demostrando su capacidad para impulsar el crecimiento económico. Pero a pesar de la recuperación del consumo en el tercer trimestre del año, desde el mercado ya se anticipa una recaída del mismo producto por la baja de la confianza de los hogares ante el aumento del desempleo.

Si las familias tienen problemas laborales, entonces no podemos ilusionarnos con la continuidad de la recuperación del consumo familiar. Por eso nos interesará responder esta pregunta: ¿Qué ocurre con el desempleo en los EEUU? Christina Romer, presidenta del consejo de asesores económicos de la Casa Blanca recordaba que: “La reversión de los cruciales indicadores de los mercados laborales, tales como la tasa de desempleo, normalmente se produce luego de la reanudación del crecimiento”. Por estos momentos, la tasa de desempleo alcanza al 9,8% de la Población Económicamente Activa (PEA) y es la tasa más alta desde 1983. Lo más probable es que para lo que reste del año, el desempleo en lugar de descender, alcance los dos dígitos, y dependiendo cómo afecte esta situación a las expectativas de las familias es que torcerá la dinámica del consumo o permitirá que mantenga la expansión iniciada.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner mostró su moderación sobre la evolución de la economía por los problemas que aún enfrentan las familias: “El desempleo se mantiene inaceptablemente alto para cada persona desempleada, para cada familia que enfrenta un embargo, para cada pequeña empresa que no logra un crédito, la recesión se mantiene viva y aguda”.

¿Por qué puede seguir en alza el desempleo? Las empresas aún no están dispuestas a contratar más trabajadores y la tasa de crecimiento del empleo no alcanza a compensar el aumento de los individuos que pretenden ingresar al mercado laboral. Es que las empresas no contratarán más trabajadores hasta que la recuperación sea lo suficientemente sólida como para justificar tal decisión. Y si esperamos fortaleza en la recuperación de la economía, desde la Reserva Federal no vienen buenas noticias, ya que la entidad responsable de la política monetaria en los EEUU estimó recientemente que el crecimiento no será tan fuerte como para hacer bajar el desempleo en 2010.

Dijimos que el sector inmobiliario ha aportado positivamente a este 3,5% del PBI, pero ¿Podemos pensar en que seguirá sumando al crecimiento económico en los próximos meses? El sector inmobiliario ha recuperado actividad pero en una parte, gracias al estímulo temporal del gobierno estadounidense. La caída inesperada del 3,6% en las ventas de viviendas nuevas del mes de setiembre, muestra la frágil situación del sector. Encima el sector financiero no está realizando su aporte para generar demanda, una demanda que lejos está de estimularse por los problemas de fragilidad laboral antes mencionados y de incertidumbre en el contexto económico.

Hablando del sistema financiero, debemos prestar atención a lo que pueda ocurrir en los próximos meses más allá de los avances regulatorios. El sistema financiero estadounidense aún puede depararnos alguna sorpresa. En el año las quiebras bancarias se cuentan hasta el momento en 106, pero no será este el número total de entidades bancarias que hayan dejado de existir en este 2009.

Si consideramos el crecimiento observado en el PBI del país del norte en función de los intereses latinoamericanos, no existe demasiado margen para el entusiasmo. Es que la fragilidad de dicha recuperación y los riesgos de reversión que aún persisten, no hacen esperar un efecto benéfico sobre las economías latinoamericanas, y en especial para México, de significación.

Para colmo de males, la apreciación cambiaria de las monedas latinoamericanas ha deteriorado su competitividad relativa respecto a la economía americana, lo cual disminuye aún más las expectativas de crecimiento en la región a partir del sector externo.

Creo que aún es prematuro descorchar y celebrar el fin de la crisis tanto para Latinoamérica pero principalmente para los EEUU. La crisis por sus características no acabará tan fácilmente y el tiempo conjuntamente con decisiones prudentes, es el que determinará la consolidación de la recuperación. Sólo queda esperar ya que no hay más margen para nuevos planes de estímulo económico cuyo principal efecto podría ser el aumento del riesgo de una nueva crisis, aunque esta vez, desde las cuentas fiscales.

Horacio Pozzo

Horacio Pozzo es Magister en Economía por la Universidad de La Plata, Argentina y editor del Curso Economía Básica para Inversores, para aprender a invertir en función de la economía.

¿Los bancos estadounidenses no quieren prestar o nadie quiere préstamos?

¿Los bancos estadounidenses no quieren prestar o nadie quiere préstamos?

¿Los bancos estadounidenses no quieren prestar o nadie quiere préstamos? El crédito es el motor de las economías. Y en una economía con las características de la economía estadounidense, lo es más todavía. Es por este motivo que la velocidad y fuerza que tendrá la recuperación económica en los EEUU estará en buena medida ligada a la capacidad de recuperación del financiamiento.

Por lo pronto, ya se comienzan a percibir los primeros rayos de la luz que reflejan la recuperación de la economía, aunque dichos rayos no están alimentados por el sistema financiero estadounidense.

Un análisis realizado por el Wall Street Journal muestra que el valor del stock crediticio de los 15 principales bancos estadounidenses ha registrado una caída del 2,8% durante el segundo trimestre del año. La importancia de este análisis no es menor ya que estas 15 entidades explican el 47% de los depósitos totales a nivel nacional, y han recibido US$ 182.500 millones en ayudas a través del Programa de Compra Voluntaria de Capital (Asset Relief Program – TARP).

A la hora de buscar explicaciones, todas aparecen como válidas, dado el efecto destructivo que ha tenido la crisis subprime sobre toda la economía estadounidense (aunque de manera desigual entre los diferentes sectores económicos y segmentos de la población).

Una primera investigación parece arrojar que los banqueros y el sector privado se han puesto de acuerdo. Los bancos no quieren prestar y las empresas y familias no quieren endeudarse. Esta coincidencia genera un mal negocio para ambas partes y particularmente para las perspectivas de recuperación de la economía.

¿Por qué los bancos estadounidenses no quieren prestar? En realidad lo que está ocurriendo según plantean David Enrich y Dan Fitzpatrick en el artículo que escribieron para el Wall Street Journal, es que se está limitando el crédito para mantener un nivel de capital suficiente hasta terminar de sanear los balances bancarios de las pérdidas causadas por la crisis. La necesidad de tener que cargar nuevas pérdidas en los balances deteriora la situación de capital de las entidades bancarias que en caso de encontrarse al límite con sus requisitos de capital, las obligaría a tener que buscar una mayor capitalización.

Ciertamente no es un buen momento aún para salir al mercado a buscar capital. Más allá de la escasez del mismo, esta acción puede representar una mala señal sobre la salud de la entidad financiera que optara por dicha acción.

Según afirman desde el sector bancario, la caída en la oferta crediticia no está generando una restricción de créditos ya que desde la demanda tampoco existe demasiado entusiasmo. Las empresas han archivado sus planes de expansión y los consumidores han recortado sus gastos. De este modo, todo se ha vuelto muy austero en el país del hiperconsumismo.

La apuesta, según Enrich y Fitzpatrick, es en este contexto, a que el crédito no se recupere sino hasta la segunda mitad del 2010. Para aquellos que conocen la experiencia argentina de la crisis del 2001, que diera fin al modelo de convertibilidad en los primeros días de 2002 y que comparte muchos elementos de la crisis de hipotecas subprime en cuanto a sus efectos, si bien el país contaba con un sector bancario mucho más reducido que el estadounidense, puede ser de gran utilidad a la hora de realizar predicciones. En este sentido, en el caso argentino, el crédito al sector privado no se recuperó sino hasta inicios del año 2004, y lo hizo lógicamente a través del financiamiento de corto plazo.

Si la experiencia argentina en donde el sistema bancario en su totalidad recibió un golpe tanto o más duro que el sufrido por el sistema estadounidense (al igual que el golpe recibido por la economía, las empresas y las familias) se puede considerar como parámetro de comparación, entonces se puede esperar que la recuperación del crédito tendría que tomar lugar hacia el último trimestre del 2009, esto es, tres trimestres antes de lo esperado.

Por lo pronto, hasta el momento en este panorama, las entidades bancarias prefieren ser cautelosas. Richard Davis ejecutivo de U.S. Bancorp (NYSE:USB) decía: “Creo que es bueno para los bancos si continuamos siendo prudentes como industria y no generamos un crecimiento del crédito a través de la reducción del respaldo en el capital”. Un vocero del Bank of America (NYSE:BAC), en Charlotte (Carolina del Norte) afirmaba: “Existen menores oportunidades de generar créditos de alta calidad debido a la recesión”.

Por el lado de la demanda de crédito, es cierto que la misma se ha reducido, pero también se han escuchado quejas por parte de los potenciales demandantes sobre el aumento de las exigencias para acceder a nuevo financiamiento, como es el caso de Ernie Cambo del desarrollador inmobiliario CPF Investment Group que tuvo que frenar sus inversiones para la construcción de un centro comercial por la falta de financiamiento más allá de las primeras etapas.

La falta de crecimiento del crédito como habitualmente ocurre luego de múltiples acciones de estímulo como las generadas por el Tesoro de los EEUU y por la Reserva Federal, ha generado también múltiples cuestionamientos desde varios sectores del frente político. Es que se ha destinado una gran cantidad de recursos de los contribuyentes y las expectativas aún no están siendo satisfechas (o quizás se había generado una expectativa desmedida).

El republicano Spencer Bachus, le reclamaba al secretario del Tesoro estadounidense Timothy Geithner, por los pobres resultados obtenidos hasta el momento: “Dígame por qué no vemos realmente aquel efecto multiplicador”, en referencia a los efectos que se esperaba tuviese el TARP en generar un fuerte impulso crediticio sobre la economía. Para Geithner el efecto del TARP no se observa porque en realidad lo que logró el mismo no fue incrementar el stock crediticio sino evitar un desplome del mismo.

La realidad indica que más allá de que la demanda de crédito se muestre un poco tímida, la poca demanda que existe encuentra grandes obstáculos para acceder al crédito. Y a pesar de lo comprensible que pueda llegar a ser estas mayores exigencias impuestas por las entidades bancarias estadounidenses, ello está limitando la recuperación de la inversión y el consumo en los EEUU retrasando y quitándole fuerza a la recuperación económica.

Mientras los bancos se muestren temerosos a prestar, aquellos que estén en una mejor condición de hacerlo podrán aprovechar esta oportunidad para reposicionarse. Y entre estos bancos se encuentra el Santander (IBEX35:SAN;NYSE:STD), del que ya hablamos en un artículo anterior “El Santander a la conquista del mundo.

Horacio Pozzo

Inversión Independiente

La historia podrá mostrar que la Fed ayudó a evitar una Gran Depresión en 2008, pero los pasos radicales que tomó a lo largo del camino la hacen más vulnerable políticamente de lo que ha sido en décadas. Durante sus 96 años de historia, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha atravesado por un puñado de momentos de transformación.
El actual es uno de ellos, este es el momento que deben aprovechar los Inversores Individuales para lograr la independencia financiera. Paola Pecora nos cuenta aquí las opciones de inversión que más de 4000 Latinoamericanos ya están aprovechando. No pierda más tiempo y aprenda a invertir y conviértase en un inversor PREMIUM ahora.

¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

Buenos Aires, Argentina

11 de febrero de 2009

“Es esencial que todo estadounidense entienda que la batalla por la recuperación económica debe combatirse en dos frentes. Tenemos que hacer arrancar la creación de empleo y la inversión privada, y debemos hacer que el crédito fluya de nuevo a las empresas y las familias”. Palabras del Secretario del Tesoro de los EE.UU., Timothy Geithner, al anunciar el nuevo plan de salvataje para el sector bancario.

Ayer dos buenas noticias surgieron desde los Estados Unidos: el lanzamiento de lo que se ha dado en llamar el Plan de Estabilidad Financiera, anunciado por Geithner y el Paquete de Estímulo Económico (llamado Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU.), pero los mercados no reaccionaron de la manera esperada y cerraron en rojo, en una de las peores jornadas del año. En EE.UU. el Dow Jones perdió un 4,6% de su valor, S&P 500 cerró 4,91% abajo, mientras que el Nasdaq lo hizo 4,2% en rojo.

La poca información, principalmente relacionada al Plan de Estabilidad Financiera, en donde por ejemplo, no se precisó cuánto iba a pagar el gobierno estadounidense por los activos tóxicos, generó una gran desilusión en los mercados de valores, un mal inicio para un plan que busca cambiar las expectativas para reestablecer el crecimiento económico.

El paquete de estímulo económico, por su parte, que contempla un monto total de US$ 838.000 millones, no las tuvo fácil y fue aprobado por 61 votos a favor y 37 en contra (apenas un voto más del necesario para que resulte aprobado). Ahora resta que entre el Senado y la Cámara de Representantes se consensúe el proyecto de ley final.

Las diferencias entre los programas de estímulo económico aprobado por ambas cámaras se encuentran principalmente en el destino de esos fondos. Mientras que la Cámara baja aprobó exenciones fiscales por un monto estimado en US$ 182.300 millones, el Senado contempla en el proyecto que acaba de aprobar, exenciones por un valor de US$ 292.500 millones. Por otra parte, en relación a la cobertura de salud, trabajo y educación, el texto del Senado destina US$ 66.800 millones a ser destinados, mientras que el documento aprobado por la Cámara baja estipula un monto de US$ 92.300 millones.

El Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU. incluye inversiones en infraestructura, energías renovables y transporte, además de ayudas a los estados que están teniendo problemas para cumplir con sus presupuestos. Las estimaciones realizadas por el propio presidente estadounidense indican que el plan salvará o creará entre tres y cuatro millones de empleos.

En relación al plan de rescate financiero se estima que el mismo podría movilizar cerca de US$ 2 billones en dinero público y privado. En el plan de rescate del sector bancario, habrá un programa para la compra de activos tóxicos que captará fondos privados y se iniciará con una inversión de US$ 500.000 millones. Posiblemente se ampliará hasta US$ 1 billón.

De manera complementaria al plan de rescate del sector bancario, la Reserva Federal respaldará nuevos créditos hasta US$ 1 billón. El plan tiene estipulado además intervenir en el mercado inmobiliario (por un monto de entre US$ 50.000 y US$ 100.000 millones) con el objeto de evitar que las familias sufran el embargo de sus viviendas e incluso puedan acceder a la refinanciación de sus créditos hipotecarios.

Con este plan para el sector bancario se pretende limpiar los balances de las entidades para evitar nuevos episodios de crisis, lograr que las mismas cumplan con su fin que es generar financiamiento. Pero el plan también cuida que la calidad de la cartera hipotecaria no se deteriore producto de la preocupante situación económica. Con estos condimentos, el plan de estabilidad financiera pone en condiciones al sector bancario para que reactive el circuito crediticio, necesario para recuperar el crecimiento económico. En este sentido, Geithner decía: “En lugar de catalizar la recuperación, el sistema financiero es un freno para la recuperación y la recesión está poniendo presión sobre los bancos. Esa es una dinámica peligrosa que tenemos que cambiar”.

Si bien el mercado no ha recibido de la mejor manera estas noticias, la pregunta a responder es qué implicancias pueden tener estos dos anuncios para la economía estadounidense en particular y para la economía global en general.

Luego de los múltiples anuncios previos que incluían multimillonarios paquetes de estímulo económico y rescate del sistema financiero, hay que reconocer que existe un cierto nivel de desconfianza acerca de la eficacia de estas medidas para sacar a la economía estadounidense de la situación recesiva en la que se encuentra.

Todavía habrá que esperar un poco más para conocer más detalles sobre dichas medidas y con qué timing se implementarán las mismas. Estas cuestiones no son menores en términos de su efectividad.

El plan de rescate del sistema financiero es de gran relevancia para lograr que el mismo comience a generar el financiamiento necesario para las familias y las empresas. En este sentido quizás sea necesario lograr un compromiso explícito por parte de las entidades financieras para que apoyen a la economía estadounidense generando crédito a la recuperación de la economía. Después de todo, son las mismas grandes responsables de esta crisis y su salvataje se produce con dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Por su magnitud, el plan de estímulo económico puede lograr un impacto sensible en la economía estadounidense dándole el empujón necesario para que la misma comience a recuperarse, aunque ello se produciría a un ritmo lento.

La recuperación de la economía estadounidense modificaría las perspectivas para el resto de las economías desarrolladas ya que la reversión en la dinámica de la demanda estadounidense de productos externos producirá un estímulo (aunque probablemente débil), en el resto de las economías.

Pero lo más importante para que el inicio de la recuperación de la economía estadounidense y su influencia positiva en el resto de las economías tenga lugar se relaciona a cómo evolucionarán las expectativas tanto de las familias como de las empresas ya que ello influirá en la dinámica de la demanda interna. Si las familias y las empresas no confían en el efecto positivo de ambos planes sobre la economía, no consumirán ni invertirán por lo que no se reactivará el círculo virtuoso que lleva al crecimiento.

Tanto el programa de estímulo económico como el Plan de Estabilidad Financiera son de utilidad en función de la recuperación económica estadounidense, pero no logran ser una condición suficiente para asegurar la misma ya que los temores que puedan permanecer en los mercados puedan jugar en contra de los mismos.

Luego de que tanto el plan de salvataje como el de estímulo económico estén claramente definidos en su metodología de implementación y en el alcance de los mismos, habrá un tiempo de espera que se tomará el mercado para evaluar la utilidad de los mismos. Este tiempo será clave para discernir si comienza el ciclo ascendente en la economía estadounidense y mundial o si deberemos seguir navegando en los mares tempestuosos de la crisis con la amenaza de que la situación pueda agravarse aún más.


AgenciaBlog