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Los motivos para seguir comprando oro

Los motivos para seguir comprando oro

Los motivos para seguir comprando oro Cuando ya la economía mundial ha comenzado su etapa de recuperación luego de la histórica crisis, el oro sigue brillando contra todos los pronósticos y va por más.

La onza de oro ya superó los US$ 1.100 dólares y los entendidos siguen corrigiendo sus estimaciones al alza. Goldman Sachs (NYSE:GS), acaba de colocar el valor estimado en US$ 1.200, condicionado a que el valor del dólar se mantenga bajo en términos del resto de las divisas internacionales.

¿Será US$ 1.200 la onza el nivel máximo que pueda alcanzar el oro? Existen elementos para pensar que no y que puede seguir creciendo más allá de este límite imaginado por Goldman Sachs.

Para poder tener una aproximación del potencial de aumento que tiene la cotización del oro, lo primero que debemos hacer es relevar los factores que pueden seguir impulsándolo al alza.

La debilidad del dólar es siempre el primer motivo que se menciona. El Economista de España, reproducía la siguiente opinión del Commerzbank: “Mientras el dólar siga su tendencia bajista, es muy improbable que el precio del oro baje de forma significativa”. Esta es una visión bastante simplificada de los factores que influyen en la cotización del dorado metal.

En relación a la cuestión del dólar vale hacer una diferenciación entre las paridades nominales y reales con respecto al resto de las principales divisas. En este sentido, si bien el dólar se encuentra en sus niveles mínimos frente a las principales monedas internacionales, la mayor tasa de inflación del último tiempo (y también esperada) en la economía estadounidense, reduce la depreciación real del tipo de cambio para los EEUU, lo cual puede hacernos pensar que todavía existe un margen no despreciable para que la divisa estadounidense continúe perdiendo valor frente al resto.

Y lógicamente que el debilitamiento del dólar, que se espera, se mantenga, ayuda al alza del precio de la onza de oro, pero hay otros factores que también tienen su cuota de explicatividad en este fenómeno.

Tal como Ainhoa Giménez de Bolságora también le apuntaba al aumento de la demanda de los países asiáticos de la mano de su recuperación económica. Con la recuperación del ritmo de crecimiento de las economías asiáticas, aumenta la demanda de oro para joyería.

De la mano del debilitamiento del dólar como moneda de reserva internacional, los banqueros centrales han comenzado desde hace ya unos cuantos meses, a diversificar en mayor medida sus reservas internacionales, aumentando no solamente la participación de otras divisas, sino también del preciado metal, siendo éste un nuevo elemento que le pone presión al precio del oro.

En la semana pasada, el Fondo Monetario Internacional (FMI), le vendió al gobierno de India, unas 200 toneladas de oro (la mayor adquisición de oro de un banco central en 30 años). Este hecho no se debe interpretar como algo aislado, sino como un fenómeno que se seguirá repitiendo en el futuro.

Carolyn Cui del Wall Street Journal, recordaba que durante 18 años, los bancos centrales redujeron sus posiciones de oro en 10%, situación que para Cui ha mantenido equilibrado el mercado del metal. El cierre del 2009, encuentre probablemente a los bancos centrales cerrando sus posiciones como compradores netos, con los bancos centrales asiáticos y de los países de Medio Oriente como los principales compradores.

Para Cui, también los bancos centrales de Rusia y Brasil pueden emerger como importantes demandantes de oro ya que tienen pequeñas posiciones del metal en relación a sus reservas extranjeras totales (sólo el 4% del total de las reservas internacionales de Rusia y el 0,4% de las reservas internacionales de Brasil están en oro), lo que puede llevarlos a modificar su composición para diversificar adecuadamente sus exposiciones.

Tom Pawlicki, analista de MF Global le apunta a las muy buenas perspectivas del oro en el largo plazo: “La fortaleza de oro se mantendrá porque creemos que la Fed mantendrá bajos los tipos, por los temores sobre la situación en Irán y por el creciente interés de los inversores por el metal”.

¿Podremos pensar también en algún componente especulativo que lleve al alza a la cotización del oro? Sin dudas existe algo de especulación en el valor del oro y lo existirá en su evolución futura. Pero a pesar del componente especulativo, existen sospechas para pensar que la cotización del metal tiene poder para seguir subiendo y para hacerlo mucho más allá de los US$ 1.200 la onza que aventura Goldman Sachs.

Esta es la opinión de alguien que no teme jugarse en sus opiniones: “Sospecho que el oro va a subir por encima de 2.000 dólares durante algún momento del mercado alcista, pero dependiendo de lo que pase en el mundo, puede ir mucho, mucho más arriba”. Lo anterior lo había expresado a principios de mes el inversor Jim Rogers quien anticipó el rally de la última década de las materias primas.

Un detalle no menor que hace notar Rogers para, en parte, justificar sus expectativas, es considerar la evolución “real” del precio de la onza de oro: “El antiguo máximo ajustado a la inflación, de 1980, estaría por encima de los 2.000 dólares ahora. Por lo tanto, llegaremos seguro ahí en la próxima década”, decía convencido Rogers.

A pesar del gran desarrollo innovativo del sistema financiero internacional que sigue creando activos de inversión, una vez más queda en claro que el oro es el activo de inversión por excelencia y por lo tanto, merece al menos un voto de confianza.

Para quienes hicieron caso a las recomendaciones que Paola Pecora, anticipándose a la tendencia, hiciera sobre metales en Valor Global, están acumulando en poco más de mes y medio un retorno del 12% que sigue en alza. ¿Más detalles? Haga click aquí

Horacio Pozzo

—————La economía y los mercados van de la mano————–

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Regulación financiera en la Unión Europea

Regulación financiera en la Unión Europea

Regulación financiera en la Unión Europea Ha llegado el turno de la Comisión Europea para proponer el nuevo modelo de supervisión financiera para los países de la Unión Europea. El gobierno estadounidense ya había presentado su proyecto de reforma del cual diera ayer mayores detalles y que promete, como en la propuesta europea, defender a los consumidores, los grandes perdedores de la crisis.

Parece que la Comisión Europea quiere tener mayores ingerencias en la supervisión financiera de los países que conforman la UE. En el nuevo modelo de supervisión europeo propuesto se contempla la creación de un Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos (CERS), el cual será el encargado de vigilar la estabilidad del sistema financiero en su conjunto y de emitir alertas y recomendaciones en caso de detectar riesgos. El CERS sólo advierte, pero la decisión de las medidas a implementar seguirá en manos de los supervisores nacionales quienes deberán comunicar las medidas adoptadas y, en caso de decidir no hacerlo, deberán dar explicaciones.

Lo positivo para el CERS es que al ser un organismo supranacional, no estará tan influenciado por presiones políticas como ocurre habitualmente. Probablemente hasta encontremos al CERS sobreactuando, al menos en sus primeros años, ya que deberá armarse de una reputación ante la sociedad.

Creo además, que uno de los temas interesantes gira en torno a la comunicación de las alertas ya que una alternativa es hacerlas públicas. Esta posibilidad tiene sus aspectos positivos aunque implique riesgos. El hacer público la detección de ciertos riesgos en el sistema financiero de alguno de los países de la UE obliga a las autoridades nacionales a implementar medidas o al menos a contar con muy buenos fundamentos para demostrar que la situación está bajo control. El riesgo que se corre pasa por la sensibilidad existente en torno a la difusión de riesgos en los sistemas financieros que puede generar inestabilidad en los mismos.

Mientras estos temas se discuten, algunos no han perdido el tiempo y ya se ha comenzado a hablar de los posibles candidatos al frente del CERS. Según da cuenta el Financial Times, el actual presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, será el presidente del organismo, que tendrá un mandato por cinco años renovables. Otro que parece, tendría un lugar asegurado es el gobernador del Banco de Inglaterra Mervin King quien sería la segunda autoridad del organismo después de Trichet.

La oferta de este papel a King supondría el reconocimiento implícito del papel de Reino Unido como el mayor centro financiero de Europa, así como la relativa importancia de los servicios financieros en la economía británica, aunque también puede ser interpretado como una señal para un mayor control del sistema financiero británico el cual ha sido fuertemente afectado por la crisis por los graves problemas de su regulación. Ciertamente, si King es nombrado segundo en el CERS, no le resultará agradable que el sistema financiero británico vuelva a tener inconvenientes, por lo que buscará asegurar que el mismo sea conducido con la mayor prudencia posible.

Uno de los factores que ha permitido que los riesgos se expandieran fue la falta de coordinación entre los reguladores de los diferentes jugadores del sistema financiero. Es por eso que la propuesta de la CE considera también la creación de un Sistema Europeo de Supervisores Financieros (SESF), formado por tres nuevas autoridades para los sectores de banca, bolsa y seguros, que tendrán nuevas competencias, una propuesta interesante por el hecho de generar un ámbito concreto en donde los reguladores puedan considerar los riesgos particulares de cada componente del sistema financiero y la transferencia de riesgos entre los mismos.

La propuesta de reforma del sistema financiero realizado por la CE apunta a adaptarse a la creciente internacionalización del sector y a mejorar la respuesta ante hipotéticas crisis. Es una respuesta a las fallas en la supervisión que permitieron que la crisis siguiera su curso. La clave pasará por saber si es lo suficientemente flexible como para detectar nuevas modalidades de crisis.

Desde el otro lado del Atlántico, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, exponía ayer en el Congreso la propuesta del Gobierno de Estados Unidos para la reforma del sistema financiero, en vísperas de la cumbre del G-20. En el día de ayer, Geithner anunciaba la creación de un organismo supervisor nacional de bancos para evitar que las firmas financieras escapen del control del Gobierno.

En líneas generales, las propuestas regulatorias de la CE y de los EEUU apuntan a evitar el arbitraje regulatorio que le permitió al sistema financiero generar posiciones de altísimo riesgo sin ser advertidos por ello, al tiempo que se promete una supervisión más estricta que limitará el margen de acción de las entidades financieras.

La propuesta de reforma estadounidense sin embargo, aparece como más estricta en varios aspectos. La existencia de una agencia explícita de protección del consumidor financiero que propone el gobierno de Obama limitará que las entidades se sobrepasen imponiendo cargas excesivas sobre sus clientes. La decisión de obligar a las entidades bancarias a mantener un mayor volumen de reservas, y aumentar la vigilancia del mercado de derivados (el ámbito en donde se desarrolló el núcleo de la crisis) son otros dos elementos que limitarán el riesgo sistémico.

Si bien aún restan conocer más detalles para comprender las implicancias de la propuesta de la CE sobre la regulación de su sistema financiero, creo que no debería ahorrar dureza en la nueva propuesta regulación. Mientras la crisis aún está fresca en la mente de todos, hay que aprovechar para reformar al sistema financiero ya que existe una mejor predisposición para el cambio. Es preferible ahora excederse en lo restrictivo que no aprovechar la oportunidad y mantenerse tolerante ante un sistema financiero que demostró no ser disciplinado. Los reguladores deben entender que para flexibilizar los requisitos habrá tiempo en el futuro, pero no para restringirlos más, sobre todo en tiempos de bonanza en donde la percepción de la crisis está muy lejos en el horizonte.

No sé si lo habrán notado, pero las propuestas de reformas tanto en Europa como en EEUU contemplan la creación de varias agencias que supervisarán al sistema financiero. Hay que tener en cuenta que además existe un compromiso por el momento implícito, de coordinación internacional en la supervisión del sistema financiero para advertir posibles transferencias de riesgos. A toda esta nueva estructura regulatoria hay que agregarle el nuevo rol del Fondo Monetario Internacional (IMF), de velar por la estabilidad financiera internacional, para lo cual estará facultado para advertir a los países sobre situaciones de riesgos excesivos. Cuando uno observa toda esta estructura en su conjunto se encuentra ante la presencia de un nuevo problema.

Es que la estructura de regulación y supervisión de los sistemas financieros terminará alcanzando un nivel de complejidad y de duplicación de funciones tal que probablemente se puedan generar conflictos que terminen por afectar aquella estabilidad financiera que tanto pretenden proteger.

Imaginemos qué puede ocurrir si por ejemplo, existen diferencias en la apreciación de la situación de estabilidad del sistema financiero europeo entre el FMI y los nuevos organismos supranacionales de Europa. Los inversores probablemente no esperen a saber quién tiene la razón y buscarán deshacer aquellas posiciones que impliquen cierto riesgo desestabilizando de este modo a los mercados y dando lugar a lo que los economistas conocemos como “la profecía autocumplida”.

Hay que reconocer que cada propuesta apunta a solucionar fallas en la regulación y supervisión que permitieron la generación de la crisis, pero ¿No estaremos generando una estructura regulatoria altamente inestable y con grandes dificultades para adaptarse a la evolución de los sistemas financieros?

El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

“El BCRA se a convertido por primera vez en décadas en un ancla de estabilidad para todos los ciudadanos que habitan en la Argentina”, Martín Redrado Presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Uno de los temas que más debate ha generado en las Jornadas Monetarias y Bancarias del BCRA, ha sido la política de acumulación de reservas internacionales por parte de las economías emergentes.

A principios de 2006, cuando la Argentina decide cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por un monto estimado en US$ 9.810 millones utilizando para ello parte de las reservas internacionales, en el país se había generado un gran debate en torno a los usos alternativos que se les podía dar a dichas reservas en una economía con tantas necesidades como lo es (y era en dicho momento) la economía argentina.

Recuerdo incluso que el tema se había colado hasta en las charlas familiares, en las cuales me veía obligado a explicar y defender la no utilización de las reservas internacionales para gasto público en la forma de construcción de carreteras, plantas de energía o nuevos hospitales. Ciertamente es difícil explicarle al común de la gente la importancia que para un país representa tener guardados tantos miles de millones de dólares mientras el desempleo crece y la economía se estanca.

No tengo dudas en afirmar que Martín Redrado se debió sentir en cierta forma a gusto con los numerosos episodios de turbulencias que le ha tocado enfrentar. Cuando la economía crecía con fuerza y nada hacía sospechar la inminencia de situaciones tensas para los mercados, no eran pocos los que criticaban a la política del Banco Central de la República Argentina, concentrada en acumular reservas internacionales.

Las turbulencias en los mercados, que comenzaron a principios del 2007 en China cuando se buscó limitar las operaciones de carry trade, pusieron en su lugar el valor de contar con un seguro anticrisis como lo son dichas reservas. Sin embargo, los críticos a este tipo de política siguen a la orden del día, a pesar del éxito demostrado.

En las discusiones del día de ayer en las jornadas del BCRA, el director de Investigación Económica del FMI y reconocido economista, Olivier Blanchard, sugirió que la acumulación de divisas es “ineficiente” como método para hacer frente a las crisis.

Sin dudas me resultó sorprendente este pensamiento de Blanchard luego del rol destacado que han tenido las reservas internacionales en las economías emergentes para mantenerlas protegidas de la crisis. De paso, Blanchard también criticó los acuerdos de swaps de monedas firmados entre los bancos centrales como ocurrió con Argentina y Brasil, o con Brasil y China, entre otros casos. ¿Qué cuestiona Blanchard, que el FMI queda afuera de este tipo de estrategias y ello representa una pérdida de poder? El mundo postcrisis sin dudas mostrará una profundización en estas tendencias a las que se deberá adecuar el FMI.

Honestamente me cuesta hablar de eficiencia o ineficiencia cuando la cuestión gira en torno a enfrentar una crisis. Entiendo que Blanchard prefiere que los países se alineen al FMI y realicen preacuerdos de asistencia financiera en situaciones de estrés. Pero ¿Se imaginan lo que puede ocurrir con una economía que tiene pocas reservas internacionales y que debe recurrir al FMI para que la asista con fondos con el objetivo de enfrentar el comportamiento temeroso de los inversores?

Para quienes no conocen la historia argentina, les comento que el país ha tenido una muy mala experiencia con dichos mecanismos de ayuda durante la vigencia de la convertibilidad. No sé si acumular reservas es “lo más eficiente”, pero sé que influye en el comportamiento inversor. Digamos que afecta positivamente la percepción de fortaleza de una economía y disuade de ataques especulativos a la misma.

Ante las consideraciones contrarias a estas políticas que llevan adelante entidades como el BCRA, Redrado no dejó pasar la oportunidad y salió a jugar fuerte para responderle a su invitado y representante del FMI al decir acerca de las reservas internacionales: “Las reservas son un ancla de estabilidad”.

No es que el BCRA y Argentina no deseen contar con mecanismos de asistencia del FMI. De hecho, Redrado conjuntamente con el ministro de Economía argentino, Amado Boudou, se reunieron con Blanchard para avanzar en acuerdos con el FMI para acceder a líneas de financiamiento. Pero más allá de ello, un país como Argentina no se puede dar el lujo de no contar con un fuerte colchón de reservas para preservar la estabilidad económica, elemento fundamental para el crecimiento y desarrollo del país.

Pero Redrado no ha sido el único que defendió la política de acumulación de reservas en la región. El gobernador del Banco de Reserva de Perú, Julio Velarde, ha dejado en claro el alivio que representó para él y la conducción de la política monetaria en Perú la existencia de reservas internacionales que le permitieron enfrentar las turbulencias y limitar la volatilidad en los mercados. También el Gobernador del Banco Central de Colombia, José Darío Uribe, ha valorado los beneficios de la política de acumulación de reservas como mecanismo amortiguador de la crisis.

Lo que no reconoce aún el FMI es que las reservas internacionales han jugado un rol fundamental en países como la Argentina con casi nulas oportunidades de acceder a líneas de financiamiento de emergencia para enfrentar la crisis. El mundo ve a los emergentes aún con desconfianza por lo que cualquier evento negativo ya sea en Argentina o cualquier otro país latinoamericano, hubiera disparado movimientos desestabilizadores para dichas economías e incluso para la región.

La crisis financiera internacional, sin las reservas hubiera implicado indudablemente para Argentina (y probablemente para la mayoría de los países de la región), una crisis cambiaria con consecuencias mucho mayores sobre la economía real.

Para terminar el artículo creo que el mensaje de Redrado es representativo del mensaje de los países emergentes para con el FMI: “Los organismos multilaterales han dado algunos pasos en la dirección correcta pero queda un camino bastante arduo para recorrer para que estos finalmente se conviertan en los verdaderos guardianes de la estabilidad financiera internacional”. El FMI debe en primer lugar concentrarse en la estabilidad financiera global si quiere ayudar realmente a las economías emergentes y por otra parte, debe dejar de lado sus recetas mágicas y comprender en profundidad la realidad de cada país para adecuar las recomendaciones haciéndolas verdaderamente efectivas. ¿Podrá cambiar el FMI y quemar su viejo libro de recetas el cual utiliza para todos los países por igual?

Horacio Pozzo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo Ayer se iniciaron en el Banco Central de la República Argentina las Jornadas monetarias y bancarias llamadas “Los Países Emergentes frente a la Crisis: Lecciones y Desafíos”. La actualidad y la participación de prestigiosos académicos y hacedores de política entre los que se encontraban Robert Merton, Olivier Blanchard y Felipe Larraín, por nombrar sólo algunos, ha generado un gran interés reflejado en la participación de representantes de varios países de los diferentes continentes.

Tanto fue el interés que generaron estas Jornadas que a pesar de haber llegado media hora antes del comienzo, tuve que presenciar la primera parte de los paneles en un salón alternativo (además del salón de exposiciones, se llenaron otros dos salones), para verlo a través de una pantalla, aunque no fue obstáculo para aprovechar la oportunidad de escuchar a tan prestigiosos expositores.

Ciertamente resulta una tarea más que difícil poder sintetizar la abundancia del debate en un solo artículo y es por eso que en éste solamente quiero compartir algunos de los efectos que la crisis ha tenido y tendrá en el escenario en donde deben actuar los hacedores de política, con el compromiso de abordar las restantes temáticas discutidas, en próximos artículos.

Sin dudas, como mencionaba el gobernador del Banco Central de Chile, José De Gregorio, la crisis ha cambiado la visión de los banqueros centrales. Hasta la crisis, los Bancos Centrales se concentraban principalmente en el control de la estabilidad monetaria de una manera separada con la estabilidad del sistema financiero. La crisis ha demostrado que ambos objetivos deben ser coordinados y logrados de manera conjunta ya que no es posible alcanzar una sólida estabilidad en el nivel de precios si en el sistema financiero existen elementos que pueden transformarse en un foco de crisis.

Debemos recordar que la crisis actual se ha iniciado en el sistema financiero estadounidense y se ha propagado rápidamente hacia el resto de los sistemas financieros de los países desarrollados. La incertidumbre provocada por el estallido de la crisis llevó a los inversores a buscar refugio en activos tradicionales como los títulos del Tesoro estadounidense. Pero en esta oportunidad, una buena parte de los flujos de inversión se refugiaron en los commodities cuyas cotizaciones alcanzaron niveles récord generando fuertes presiones sobre los bancos centrales que a pesar de la caída en la actividad económica debieron llevar adelante una fuerte política de suba de tasas poniendo a las economías en riesgo de estanflación.

La crisis ha generado un cambio en la visión de las políticas monetarias que probablemente desde ahora en más dejen de ser exclusivamente de tinte ortodoxo para permitir la heterodoxia en tiempos de crisis. Probablemente algunos sientan el temor generado por posibles acciones de riesgo moral (esto es, la toma de acciones riesgosas a sabiendas de la existencia de una autoridad monetaria que saldrá en auxilio en caso de necesidad), pero probablemente, este cambio de visión en los banqueros centrales limitará la incertidumbre en los mercados que confiarán en la capacidad de aquellos para implementar mecanismos estabilizadores en casos en que los mercados estén en dificultades.

A partir de esta crisis, ha quedado demostrado que en ciertos casos es conveniente la intervención en el mercado cambiario a pesar de la implementación de una política monetaria de metas de inflación. Tal como lo reflejara De Gregorio para la experiencia chilena, en donde la credibilidad de la política monetaria es la clave que asegura que dicho comportamiento no derive en presiones inflacionarias. Misma postura ha sido adoptada desde el Banco Central de Brasil, que pretende luchar con los efectos perversos que generan los capitales especulativos sobre el valor del real.

¿Nos podemos imaginar de aquí en adelante un mundo sin coordinación de políticas económicas? La necesidad de coordinación entre los diferentes países, según mencionaba en su discurso el presidente del BCRA, Martín Redrado, es otro de los elementos que modificará el contexto en el que se desenvolverán los hacedores de política en el escenario postcrisis. Vinculada a la necesidad de coordinar políticas aparece también la necesidad de construir redes de protección tanto en términos de liquidez como de solvencia para evitar que la ocurrencia de situaciones de estrés impacte con profundidad en los mercados.

En este contexto de coordinación internacional, la puesta en marcha del G20 le ha dado una participación a nivel internacional a las economías emergentes como nunca antes habían tenido. Y no solamente en el G20 los países emergentes han ganado influencia a nivel internacional, sino también a través del recientemente creado Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea e incluso en el Fondo Monetario Internacional (FMI). En dichos organismos, las economías emergentes, y las latinoamericanas en particular, pueden realizar un valioso aporte dada la experiencia de crisis recurrentes en el pasado.

Hasta la presente crisis, la política fiscal no contaba con la reputación que supo tener durante la gran depresión. En su lugar aparecía la política monetaria con un poder supremo. Pero la actual crisis volvió a demostrar la vigencia de la política fiscal en limitar los efectos de este tipo de situaciones. La crisis nos enseñó que para este tipo de contextos, la política monetaria y fiscal se dan una mano mutua en enfrentar el escenario adverso.

Barry Eichengreen en su exposición en la que buscó similitudes con la crisis del 30´, remarcó la profundidad de las políticas fiscales expansivas en la presente crisis. Para Eichengreen, las políticas fiscales de estímulo económico han sido clave en limitar la profundidad de la crisis y no deberían ser eliminadas antes de tiempo como ocurrió en la crisis del 30´ lo cual limitó la recuperación del PBI estadounidense que alcanzó los niveles de 1928 recién en 1942.

La crisis ha sido una prueba en la que varios de los emergentes demostraron que se están desarrollando. Un elemento que probablemente haya pasado desapercibido pero que demuestra la fortaleza lograda por las economías emergentes, han sido los acuerdos de intercambios de monedas que realizaron entre ellas. Estos acuerdos han reducido la dependencia de asistencia por parte de organismos internacionales para mantener una posición de fortaleza frente a la crisis y se transforma en un mecanismo de consolidación del desarrollo de estas economías.

En Latinoamérica en particular, la crisis ha resaltado la importancia de la preservación de la estabilidad macroeconómica a través de políticas sanas y sistemas financieros sólidos y adecuadamente regulados, aunque no da la sensación que todos los países hayan aprendido acabadamente la lección y valoren en su dimensión dichos bienes que tanto aporte le generan al crecimiento y desarrollo económico.

Un nuevo mapa mundial surge luego de la crisis con un mayor protagonismo del mundo emergente y con la necesidad de una mayor coordinación y regulación internacional. ¿Estaremos mejor o volveremos a decir que “todo tiempo pasado fue mejor”?

Horacio Pozzo

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Compañías que ganan en Perú

Compañías que ganan en Perú

Compañías que ganan en Perú Siempre que escribimos acerca de Perú, recibimos gran cantidad de comentarios a favor y en contra de la situación económica del país. La política económica del gobierno de Alan García genera grandes polémicas ya que a pesar de ser exitosa en términos de desarrollo y crecimiento económico, no atiende con la urgencia que merece, la deuda social.

Hacia finales de 2008, el nivel de pobreza afectaba al 36,2% de la población en Perú. CEPAL reconoce los avances del país en la reducción de la pobreza aunque al mismo tiempo anticipa que la crisis pondrá un freno a las mejoras y retrasará la reducción de los niveles de pobreza. El viernes último se anunció que la economía peruana se había contraído un 1,1% interanual durante el segundo trimestre del año, por primera vez en ocho años por la caída en la demanda externa (del 6,3%) y de la inversión (del 24,6%), implicando de este modo, un freno para la mejora de las condiciones sociales.

Tan preocupante como la pobreza en Perú, es la dificultad existente para salir de ello. José Carlos Saavedra, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), lo grafica claramente: “Perú, una persona que nace en una región pobre y es de padres pobres, está prácticamente condenada a la pobreza y ello está avalado por estudios”. Uno de los elementos en los que debe trabajar el gobierno peruano es asegurar los medios para que la población tenga posibilidades de revertir su situación. Los mecanismos de igualación de oportunidades es un elemento básico y el más noble para una mayor igualdad social.

La sana política económica llevada adelante por el gobierno de Alan García indudablemente devolverá a Perú a su senda de vigoroso crecimiento. Y la vuelta al crecimiento será una oportunidad vital para que la economía peruana se oriente decididamente a reducir la desigualdad social principalmente vía la igualación de oportunidades.

La crisis ha obligado a un parate de gran cantidad de proyectos de inversión en Perú. Es por este motivo que la agencia calificadora de riesgo crediticio Standard & Poor’s, a través de su director de mercados emergentes, Richard Francis, hace una gran apuesta al considerar que las inversiones en el país crecerán a ritmo acelerado.

Para Francis, en los próximos meses asistiremos a una aceleración del ritmo de inversiones tanto de origen público como así también y principalmente provenientes del sector privado.

También la recuperación que están registrando los precios internacionales de las materias primas, como sucede con la cotización de los minerales, es otro elemento que acelerará el volumen de inversiones. “Ese entorno más favorable también ayudará con un mejor desempeño la actividad económica del Perú”, confiaba Francis al respecto.

También el Fondo Monetario Internacional (FMI) renovó su confianza en la economía peruana proyectando recientemente que Perú será uno de los países más beneficiados con el alza en los precios internacionales de los commodities, principalmente los mineros, que se espera luego de que la crisis mundial haya tocado fondo.

Y los anuncios de inversión ya se están concretando. Por nombrar sólo algunos, el pasado jueves el ministro peruano de Energía y Minas, Pedro Sánchez, anunció que un consorcio liderado por la argentina Pluspetrol invertirá US$ 200 millones para ampliar las reservas de gas en su gigantesco yacimiento de Camisea en Perú, inversión que se producirá desde 2010 hasta 2015. Las inversiones en el sector energético para el período 2009-2010 en Perú se estiman según Perúpetro, en estos momentos en US$ 1.500 millones.

No solamente el sector energético ganará mayor dinamismo en los próximos meses, sino todo lo relacionado a la infraestructura atraerá a los inversores. Perú necesita adecuar su infraestructura para responder a las exigencias del crecimiento económico. En función de la mayor vitalidad que se espera tenga Perú, el transporte aéreo es clave y así es que se está avanzando en la licitación de un grupo de seis aeropuertos regionales que contribuirán además al desarrollo equilibrado de Perú, licitación cuyo proceso de concesión se iniciara el pasado mes de abril y que abarca a seis aeropuertos regionales.

La mejora esperada en el nivel adquisitivo de la sociedad peruana producto de la reducción que se anticipa de los niveles de pobreza, sigue atrayendo a las grandes tiendas de consumo. Las chilenas, entra las que están Falabella (IPSA:FALABELLA), Centros Comerciales Sudamericanos –Cencosud (IPSA:CENCOSUD; OTC:CSUDF)- y Ripley (IPSA:RIPLEY), ya están preparándose para lanzar nuevos proyectos de inversión para el año próximo. Ya a principios de año observábamos el gran interés de las tiendas internacionales de consumo en el mercado peruano ¿Por qué Perú atrae inversiones de grandes tiendas internacionales?

El optimismo del vicepresidente Falabella, Juan Cuneo, acerca de la recuperación de la economía peruana no deja lugar a dudas: “Todos los países van a recuperarse y Perú es el primero de los cuatro en donde estamos al que le va a ir bien”.

El impulso inversor que recibirá Perú en los próximos meses además generará sin dudas un efecto benéfico para el resto de la economía que podrá aprovechar este impulso desde la demanda agregada para expandirse y crecer. Las compañías peruanas seguramente se beneficiarán del impulso que las nuevas inversiones producirán en la economía.

¡Y los inversores que no residen en Perú, pueden también aprovechar el efecto positivo del impulso de los nuevos proyectos en la economía peruana! Hacia finales del mes de julio comentábamos el lanzamiento de un ETF de acciones peruanas “el ETF Perú (NYSE:EPU)” El mejor momento para invertir en Perú con un nuevo ETF.

Desde que comenzara a cotizar en el mercado de valores estadounidense, dicho ETF se ha incrementado en un 17,7%. Y con la economía peruana recuperando su dinámica de crecimiento, dicho ETF mantiene sus expectativas ascendentes, aumentando el interés de los inversores. ¿Generará el mayor interés inversor en este ETF nuevos productos de papeles peruanos?

Horacio Pozzo

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Europa está mal pero va bien

Europa está mal pero va bien

Europa está mal pero va bien Lo que resta del 2009 será todavía un período de contracción económica y aumento del desempleo para la eurozona. Los signos positivos se comenzarían a ver en 2010 y todo hace pensar que el crecimiento aparecerá en cámara lenta. ¿Se podrá acelerar la recuperación de la economía allí?

El Fondo Monetario Internacional (FMI) no se ha mostrado demasiado optimista acerca de las perspectivas de la economía de la eurozona para el 2010. El site de Hoy Digital daba cuenta que el organismo internacional espera que la región experimente en 2010 una recuperación lenta y rodeada de incertidumbre. La apuesta del organismo es que sólo alcance un crecimiento del 0,3%. Los temores que plantea el FMI dejan la sensación que el sólo hecho de que la economía crezca es una buena noticia, y debería de conformar.

Pero un 0,3% es un número demasiado modesto como para ilusionar a la gran masa de desocupados con que cuenta hoy la eurozona, con la posibilidad de conseguir empleo. Pienso principalmente en los más de 3,1 millones de jóvenes menores de 25 años desempleados (el segmento poblacional más castigado por la crisis), con que cuenta la región. La economía con un pobre 0,3% de crecimiento no tendría en dicho escenario demasiada capacidad para generar empleo, ni siquiera el necesario para absorber a quienes ingresen al mercado laboral.

El escenario de lo que queda del 2009 no es tampoco demasiado optimista como lo presentan, con un FMI anticipando una contracción del 4,8% del PBI de la región (aunque la Comisión Europea, no se muestra tan pesimista y anticipa que espera una contracción del 4%).

Para las empresas, persiste además el riesgo de deflación que afecta sus márgenes de rentabilidad. Durante el mes de junio, según datos de Eurostat, la eurozona exhibió su primera deflación de precios interanual (que fue del 0,1%), desde que se instauró el euro. La lógica del empresario que ve una economía que se contrae y que sus márgenes se achican además producto de la baja de precios, tiende a considerar que no es éste un año para invertir, o si surge la posibilidad de hacerlo, mejor optar por alternativas de corto plazo. Con esta comprensible forma de pensar de los empresarios europeos, se genera un círculo vicioso que profundiza la contracción de la economía de la eurozona.

“Estamos mal, pero vamos bien” (Carlos Saúl Menem, durante su presidencia en Argentina, 1990). Esta frase refleja nítidamente la situación de la economía de la eurozona. En este sentido, un signo alentador para la industria fue, según dio cuenta hace una semana Expansión, que en el mes de mayo registró su primer crecimiento mensual desde agosto de 2008, más allá que en términos interanuales la industria observó una contracción del 17% durante dicho mes. El crecimiento experimentado en el mes es un signo que aumenta la esperanza de recuperación de la industria de la zona del euro. La producción industrial explica alrededor del 17% del PBI de la eurozona y de allí radica su importancia en términos de la salida de la recesión.

La salida a esta situación recesiva y la recuperación de la industria de la eurozona, tiene una alta dependencia de lo que ocurra en la economía estadounidense. Las familias y las empresas europeas no se encuentran demasiado fortalecidas como para impulsar la demanda interna y con ello al crecimiento económico. Y por el lado de la economía de los EEUU, las perspectivas de recuperación mejoran a buen ritmo.

La mejora en la economía estadounidense y los signos de moderación de la crisis en la eurozona, vienen mejorando el humor de familias y empresas. Así es que a pesar de los malos augurios acerca del crecimiento económico para la región brindados por el FMI, en el mes de julio y por cuarto mes consecutivo, volvió a subir la confianza económica por parte de consumidores y empresarios. El índice de confianza económica se elevó en julio a 76 puntos, frente a 73,2 puntos el mes anterior. Los analistas consultados por Dow Jones Newswires habían pronosticado una subida más moderada, hasta 75,3 puntos.

Si es positiva la mejora en el humor del sector privado en la región, más lo es el cambio de expectativas en Alemania. La mejora en las condiciones económicas allí, principal economía de la eurozona y motor de la región, se refleja en el fuerte crecimiento del índice IFO de confianza empresarial y de los índices de gestores de compras que muestran una clara recuperación en las perspectivas de crecimiento para la primera economía de la eurozona.

Estas buenas expectativas ayudarán a torcer las decisiones de familias y empresas, aunque aún se necesita algo más para que se vean reflejadas en mejoras en los datos económicos.

Un elemento clave, y de gran importancia para apuntalar la recuperación económica pasa por el sistema financiero. En este sentido, todavía no existe una fuerte decisión tanto de empresas y familias como de entidades bancarias por comenzar a recuperar al mercado crediticio desde ambas partes. De hecho, el Banco Central Europeo (BCE) acaba de informar hace unos días que el crecimiento de los préstamos bancarios a empresas y hogares dentro de la zona euro cayó en junio a su nivel más bajo desde 1992, con un pobre crecimiento de solamente el 1,5% interanual.

“Estamos mal pero vamos bien” podría repetir el BCE. Esto se debe a una buena noticia brindaba el pasado miércoles El Economista informando que los bancos de la Eurozona prevén relajar las condiciones para dar créditos a las empresas y los hogares en el tercer trimestre del año. Esta novedad surge de la encuesta que el Banco Central Europeo (BCE) realizó entre 118 bancos de la región. Las condiciones de las entidades bancarias europeas en términos de acceso de los mismos a la financiación y su posición de liquidez están contribuyendo a cambiar la predisposición de los bancos a prestar.

La generación de financiamiento para la economía, y la recuperación de la demanda externa (principalmente desde los EEUU y de China), son los elementos claves para el fin de la recesión y el inicio del crecimiento económico de la eurozona. No tanto lo que puedan hacer los gobiernos europeos y el BCE como lo que puedan incidir estos dos elementos, explicarán la fuerza con que la recuperación económica se producirá. Todavía no existen grandes expectativas para 2010, pero así como nos sorprendió la profundidad de la recesión, no nos tendría que extrañar una recuperación más fuerte en la eurozona.

Horacio Pozzo

Inversión Independiente

La historia podrá mostrar que la Fed ayudó a evitar una Gran Depresión en 2008, pero los pasos radicales que tomó a lo largo del camino la hacen más vulnerable políticamente de lo que ha sido en décadas. Durante sus 96 años de historia, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha atravesado por un puñado de momentos de transformación.
El actual es uno de ellos, este es el momento que deben aprovechar los Inversores Individuales para lograr la independencia financiera. Paola Pecora nos cuenta aquí las opciones de inversión que más de 4000 Latinoamericanos ya están aprovechando. No pierda más tiempo y aprenda a invertir y conviértase en un inversor PREMIUM ahora.

Nuevo ministro de Economía en Argentina, pero todo sigue igual

Nuevo ministro de Economía en Argentina, pero todo sigue igual

Nuevo ministro de Economía en Argentina, pero todo sigue igual

Desde que en 2005 renunció como ministro de Economía Roberto Lavagna, en Argentina se sucedieron varias personas que ocuparon el cargo de ministro de Economía aunque en los hechos no ejercieron como tal. Nadie tiene dudas de que desde ese entonces, la política económica de Argentina no se conduce desde el ministerio de Economía sino desde la casa de gobierno. Con la llegada de Amado Boudou (un liberal, que militó en la Ucedé y enseñó en el CEMA), se pretende mostrar un giro hacia la ortodoxia económica y la recuperación del control de la política monetaria por parte del ministro de Economía. ¿Se le podrá creer?

Sin un mínimo de optimismo, Néstor Scibona titulaba en La Nación: “Nadie espera que Boudou cambie algo”. Yo busqué ser un poco optimista y al menos no quise emitir opinión hasta no tener una idea clara de su pensamiento y sus decisiones al frente del ministerio.

En este sentido, durante las próximas líneas intentaré descubrir si Boudou, que viene de la economía ortodoxa, se comportará como tal o si sólo está disfrazado de ministro de economía ortodoxo. Esta cuestión resulta clave para saber si podemos esperar algún cambio positivo en la política económica de Argentina.

Para convencer de su perfil ortodoxo, Boudou dijo luego de asumir que las medidas que impulsará, buscarán: “Conseguir que la Argentina crezca y tenga superávit fiscal y comercial. Y que la Argentina vuelva al mercado de crédito”. No terminó de expresar su búsqueda de fortalecer el superávit fiscal que dijo lo siguiente según La Nación: “Seguir llevando adelante un muy importante programa de obra pública”, lo cual resulta incompatible.

En una economía en donde la actividad económica profundiza su caída con un gasto público que no para de crecer ¿Cómo es que piensa lograr aumentar el superávit fiscal?

Otra vez, la renegociación de la deuda existente con los bonistas que no aceptaron en su momento el canje, aparece en escena, pero esta iniciativa oculta su verdadera intención que está dominada por la necesidad del gobierno de lograr acceder al financiamiento externo.

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Nuestra Editora y analista de inversiones Paola Pecora junto a su equipo de research nos dan las recomendaciones mensuales acerca de las compañías en que invertir en este escenario difícil para los mercados. Viene con varios reportes gratuitos para aprender acerca de la Bolsa y guiarnos para ser mejores inversores. No se quede afuera, lanzamiento limitado.

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El FMI no es la opción que piensa Boudou para obtener fondos frescos. Todo lo contrario, con sus declaraciones tomadas por Ámbito Financiero se está alejando del organismo internacional: “Tal cual lo conocemos, el FMI no es una opción para la Argentina. Decididamente no es una opción para la Argentina porque ya sabemos cómo funciona esto, ya sabemos que marca para los distintos países políticas que, lejos de permitirles su desarrollo, lo que han hecho ha sido concentrar la economía, generar mucho desempleo y altísimos niveles de endeudamiento”.

Si alguien quería despejar sus dudas acerca de lo que piensa sobre la política cambiaria, no creo que haya quedado muy conforme al escuchar lo que La Nación reproduce: “(Sobre el dólar, indicó que) hay una tarea muy buena del Banco Central, con una política de tipo de cambio administrado que va muy bien”. La mejor manera de no decir nada diciendo algo.

Mientras tanto, la economía sigue sufriendo la fuga de capitales que en el segundo trimestre del año alcanzó un estimado de US$ 6.000 millones. Guillermo Moreno, el secretario de Comercio, se encargó de solucionar este problema generando lógicamente como es su estilo, problemas más graves sin arreglar los problemas originales. Es así que se le ocurrió establecer la regla Moreno definida mediante la siguiente frase: “prohibido importar si no se exporta”, lo que está comenzando a afectar los balances de las compañías instaladas en el país y que dependen de los productos fabricados en el exterior. Hasta el momento, según da cuenta Infobae, lo sufren los sectores de calzados, juguetes, electrodomésticos y supermercados, aunque seguramente se podrá extender en caso de ser necesario.

El nuevo ministro piensa incorporar como asesor a un Mario Blejer, reconocido economista ortodoxo. De este modo quiere reforzar su perfil ortodoxo, aunque por dentro sabe que la única forma de mostrar dicho perfil es haciendo que el secretario de comercio Interior, Guillemo Moreno, quien tiene la libertad de dar rienda suelta a medidas heterodoxas como control de precios, limitaciones a las exportaciones, e intervenciones múltiples, sea desplazado. Sobre este personaje, Boudou decía: “Tenemos un buen trato y vamos a seguir trabajando”, según Clarín. Será seguramente difícil creerle a Boudou si piensa no hacer nada para que se vaya Moreno de su cargo.

La reforma del Indec, un proyecto que tenía el gobierno desde antes de las elecciones, es otro de los proyectos que prometió llevar adelante. Mientras tanto, hoy Moreno, anunciaría una tasa de inflación cercana a cero (entre 0,2% y 0,3%), lo cual se aleja tanto de la realidad como de lo que perciben los bolsillos de los argentinos.

Boudou también dijo: “Hay que hacer lo necesario para que regrese el crédito voluntario”, pero por otra parte, se mira con interés la elevada liquidez del sector bancario como fuente de financiamiento del sector público. La posibilidad de colocar bonos de deuda de una manera compulsiva, está latente.

Sobre esto, Juan José Llach decía a Radio 10: “Colocar un bono de forma forzosa en los bancos es mala idea, entra a complicar al sistema financiero y acá en la Argentina tenemos sobrada experiencia de lo que eso puede significar”

Boudou está acusado de querer hacernos creer que el cambio en la política económica de Argentina era posible. Pero declaraciones como ésta, que reprodujera Télam: “Las distintas medidas que fue tomando la Presidenta de la Nación y su equipo permitieron que Argentina fuera sorteando esta crisis”, me convencen de que todo sigue igual.

La derrota en las elecciones legislativas, llevó al gobierno de Cristina Fernández de Kichner a realizar cambios con el único objetivo de que nada cambie. Un nuevo engaño para los ciudadanos que lamentablemente sienten en sus bolsillos los errores permanentes de política económica en que incurre un gobierno que no sabe escuchar.

De este modo, los desequilibrios en la economía argentina se seguirán acumulando. Las cuentas fiscales pronto no podrán ocultar sus números en rojo, el estancamiento de la actividad económica puede combinarse con el agravamiento de las presiones inflacionarias, mientras que en el mercado cambiario cada vez existirán menos recursos para evitar una disparada del dólar. ¿Por qué el gobierno está obstinado en sostener una política económica que puede llevar al país a otra crisis?

Nuevo ministro de Economía en Argentina, pero todo sigue igual

Nuevo ministro de Economía en Argentina, pero todo sigue igual

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Desde que en 2005 renunció como ministro de Economía Roberto Lavagna, en Argentina se sucedieron varias personas que ocuparon el cargo de ministro de Economía aunque en los hechos no ejercieron como tal. Nadie tiene dudas de que desde ese entonces, la política económica de Argentina no se conduce desde el ministerio de Economía sino desde la casa de gobierno. Con la llegada de Amado Boudou (un liberal, que militó en la Ucedé y enseñó en el CEMA), se pretende mostrar un giro hacia la ortodoxia económica y la recuperación del control de la política monetaria por parte del ministro de Economía. ¿Se le podrá creer?

Sin un mínimo de optimismo, Néstor Scibona titulaba en La Nación: “Nadie espera que Boudou cambie algo”. Yo busqué ser un poco optimista y al menos no quise emitir opinión hasta no tener una idea clara de su pensamiento y sus decisiones al frente del ministerio.

En este sentido, durante las próximas líneas intentaré descubrir si Boudou, que viene de la economía ortodoxa, se comportará como tal o si sólo está disfrazado de ministro de economía ortodoxo. Esta cuestión resulta clave para saber si podemos esperar algún cambio positivo en la política económica de Argentina.

Para convencer de su perfil ortodoxo, Boudou dijo luego de asumir que las medidas que impulsará, buscarán: “Conseguir que la Argentina crezca y tenga superávit fiscal y comercial. Y que la Argentina vuelva al mercado de crédito”. No terminó de expresar su búsqueda de fortalecer el superávit fiscal que dijo lo siguiente según La Nación: “Seguir llevando adelante un muy importante programa de obra pública”, lo cual resulta incompatible.

En una economía en donde la actividad económica profundiza su caída con un gasto público que no para de crecer ¿Cómo es que piensa lograr aumentar el superávit fiscal?

Otra vez, la renegociación de la deuda existente con los bonistas que no aceptaron en su momento el canje, aparece en escena, pero esta iniciativa oculta su verdadera intención que está dominada por la necesidad del gobierno de lograr acceder al financiamiento externo.

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El FMI no es la opción que piensa Boudou para obtener fondos frescos. Todo lo contrario, con sus declaraciones tomadas por Ámbito Financiero se está alejando del organismo internacional: “Tal cual lo conocemos, el FMI no es una opción para la Argentina. Decididamente no es una opción para la Argentina porque ya sabemos cómo funciona esto, ya sabemos que marca para los distintos países políticas que, lejos de permitirles su desarrollo, lo que han hecho ha sido concentrar la economía, generar mucho desempleo y altísimos niveles de endeudamiento”.

Si alguien quería despejar sus dudas acerca de lo que piensa sobre la política cambiaria, no creo que haya quedado muy conforme al escuchar lo que La Nación reproduce: “(Sobre el dólar, indicó que) hay una tarea muy buena del Banco Central, con una política de tipo de cambio administrado que va muy bien”. La mejor manera de no decir nada diciendo algo.

Mientras tanto, la economía sigue sufriendo la fuga de capitales que en el segundo trimestre del año alcanzó un estimado de US$ 6.000 millones. Guillermo Moreno, el secretario de Comercio, se encargó de solucionar este problema generando lógicamente como es su estilo, problemas más graves sin arreglar los problemas originales. Es así que se le ocurrió establecer la regla Moreno definida mediante la siguiente frase: “prohibido importar si no se exporta”, lo que está comenzando a afectar los balances de las compañías instaladas en el país y que dependen de los productos fabricados en el exterior. Hasta el momento, según da cuenta Infobae, lo sufren los sectores de calzados, juguetes, electrodomésticos y supermercados, aunque seguramente se podrá extender en caso de ser necesario.

El nuevo ministro piensa incorporar como asesor a un Mario Blejer, reconocido economista ortodoxo. De este modo quiere reforzar su perfil ortodoxo, aunque por dentro sabe que la única forma de mostrar dicho perfil es haciendo que el secretario de comercio Interior, Guillemo Moreno, quien tiene la libertad de dar rienda suelta a medidas heterodoxas como control de precios, limitaciones a las exportaciones, e intervenciones múltiples, sea desplazado. Sobre este personaje, Boudou decía: “Tenemos un buen trato y vamos a seguir trabajando”, según Clarín. Será seguramente difícil creerle a Boudou si piensa no hacer nada para que se vaya Moreno de su cargo.

La reforma del Indec, un proyecto que tenía el gobierno desde antes de las elecciones, es otro de los proyectos que prometió llevar adelante. Mientras tanto, hoy Moreno, anunciaría una tasa de inflación cercana a cero (entre 0,2% y 0,3%), lo cual se aleja tanto de la realidad como de lo que perciben los bolsillos de los argentinos.

Boudou también dijo: “Hay que hacer lo necesario para que regrese el crédito voluntario”, pero por otra parte, se mira con interés la elevada liquidez del sector bancario como fuente de financiamiento del sector público. La posibilidad de colocar bonos de deuda de una manera compulsiva, está latente.

Sobre esto, Juan José Llach decía a Radio 10: “Colocar un bono de forma forzosa en los bancos es mala idea, entra a complicar al sistema financiero y acá en la Argentina tenemos sobrada experiencia de lo que eso puede significar”

Boudou está acusado de querer hacernos creer que el cambio en la política económica de Argentina era posible. Pero declaraciones como ésta, que reprodujera Télam: “Las distintas medidas que fue tomando la Presidenta de la Nación y su equipo permitieron que Argentina fuera sorteando esta crisis”, me convencen de que todo sigue igual.

La derrota en las elecciones legislativas, llevó al gobierno de Cristina Fernández de Kichner a realizar cambios con el único objetivo de que nada cambie. Un nuevo engaño para los ciudadanos que lamentablemente sienten en sus bolsillos los errores permanentes de política económica en que incurre un gobierno que no sabe escuchar.

De este modo, los desequilibrios en la economía argentina se seguirán acumulando. Las cuentas fiscales pronto no podrán ocultar sus números en rojo, el estancamiento de la actividad económica puede combinarse con el agravamiento de las presiones inflacionarias, mientras que en el mercado cambiario cada vez existirán menos recursos para evitar una disparada del dólar. ¿Por qué el gobierno está obstinado en sostener una política económica que puede llevar al país a otra crisis?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo’ que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: “Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero” (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.



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¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?
20 Mayo 2009
Se abrió un nuevo capítulo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta vez, las diferencias pasan por la fortaleza del superávit fiscal de Argentina, el cual se encontraría, en las proyecciones del organismo internacional, muy alejado de las proyecciones oficiales.

¿Genera temor el FMI con su advertencia o pretende ayudar al advertir sobre la frágil situación que se estaría generando? Por lo pronto, ayer se difundió el dato del resultado fiscal primario del mes de abril que mostró un superávit de $ 843,4, el cual implica una caída interanual del 69,7% (con ingresos inflados por la inflación y mayores ingresos de la estatización del sistema de seguridad social).

Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, todo análisis que implique un comentario negativo sobre la fortaleza macroeconómica de la economía no puede tomarse de otro modo que no sea como un ataque para su gestión. Está evidenciado que la presidente mantiene la línea de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, en este aspecto.

Las proyecciones que realiza el FMI sobre el superávit fiscal del gobierno argentino son casi ocho veces menores a las realizadas por las autoridades locales, según lo dejaba reflejado Ámbito Financiero en el día de ayer. Para el gobierno argentino, el superávit fiscal será del 3,1% del PBI, según estima en la Ley de Presupuesto 2.009, mientras que para el Fondo Monetario Internacional, apenas alcanzaría el 0,4% del PBI. Claro que esta gran diferencia bien podría estar reduciéndose en las nuevas estimaciones que por estos momentos deben estar haciendo las autoridades argentinas ante el evidente deterioro de la economía.

¿Por qué existe tanta diferencia en las estimaciones? Un elemento clave puede encontrarse en la proyección de crecimiento. El FMI espera que la economía argentina se contraiga un 1,5%, dato muy cuestionado por el gobierno argentino.

Otro elemento que podría generar una subestimación del superávit fiscal por parte del FMI es la cuestión inflacionaria. ¿A cuánto asciende realmente la inflación en Argentina? Realmente muy pocos pueden responder esta pregunta con precisión. Yo me inclino a decir que se encuentra por encima del 15% pero no muy alejado de dicho nivel. Para el común de la gente, la tasa de inflación está bastante más allá de mi 15% y lo reflejaron en la encuesta sobre expectativas de inflación que releva la Universidad Torcuato Di Tella, en la que estimaron una tasa de inflación promedio esperada del 29,5% para los próximos 12 meses.

En cierta medida, el gobierno argentino mediante sus acciones de política económica reconoce que la situación es bastante compleja. Es por ello que a principios de año, se lanzó un canje de deuda que le permitió a la Argentina reducir las obligaciones para los próximos años y así quitarle presión al programa financiero.

Esta medida que tan buen resultado le ha dado al gobierno, pretende ser replicada otra vez según El Cronista Comercial, y es así que la semana entrante se propondrá un canje voluntario de Boden 2012 que tiene el atractivo de un pago por anticipado el cupón de capital que vence el 3 de agosto –implica una erogación de US$ 2.300 millones (que en realidad no representa una gran mejora) pero canjear los vencimientos que vencen en 2010 y 2012 y que implican US$ 7.000 millones por nuevos bonos de mayor plazo. Seguramente el canje no tendrá mucho de voluntario ya que el 80% de los bonos está en manos de inversores institucionales que recibirán un llamado oficial para invitarlos a participar.

La necesidad de despejar el programa financiero en el corto plazo surge como consecuencia de la imposibilidad de la Argentina de acceder a los mercados internacionales de deuda. Es por ello que ante el agravamiento de los problemas en las fuentes de ingreso, qué mejor situación que reducir las obligaciones.

Si bien entiendo que es una buena alternativa la de demorar el pago de las obligaciones, el problema para la Argentina es que no hay muchos elementos que puedan asegurar una fuerte recomposición del superávit fiscal (algo cada vez menos probable considerando la indisciplina en el gasto por parte del gobierno), ni que el país podrá volver a acceder a los mercados internacionales, por lo que se estaría posponiendo el problema y generando mayores presiones a futuro.

¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante este panorama complicado?¿Aumentar impuestos? La alternativa de incrementar la presión tributaria no aparece como demasiado viable. Según un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina (Cepal), Argentina es el segundo país en la región por mayor presión tributaria, la cual alcanza al 29% de su PBI (solamente superada por Brasil).

Por otra parte, la experiencia del gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el por entonces ministro de Economía José Luis Machinea decidió al asumir sus funciones, incrementar la presión tributaria en el país, terminó por ser un elemento que agravó la situación económica que llevó al país a la crisis terminal de la convertibilidad.

El gobierno enfrenta a cada instante mayores tensiones con una pérdida constante de herramientas para hacerlos frentes. Para colmo de males, más allá de que pueda continuar resistiendo la situación, existe un riesgo concreto y latente de que se pueda detonar algún episodio de crisis desde el ámbito de las provincias.

La situación fiscal en las provincias ha experimentado un deterioro tal que no se descarta el adelantamiento de las transferencias de la coparticipación para que las mismas puedan hacer frente al pago de los aguinaldos. En la edición del sábado pasado, Clarín (periódico perteneciente al grupo económico del mismo nombre que tantos problemas ha mantenido con el gobierno kirchnerista), daba cuenta de los graves problemas para las finanzas provinciales que tendrá el acuerdo salarial aprobado recientemente por el gobierno nacional que implicaba un incremento en los sueldos del 15,5%.

El relevamiento realizado por Clarín a conocidas consultoras privadas, daban cuenta de un potencial incremento en el déficit de la provincia de Buenos Aires que triplicaría en 2009 el observado en 2008. También estarían enfrentando problemas fiscales otras provincias de peso como son Santa Fe y Córdoba.

Nuevamente me pregunto ¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante esta situación? Sin dudas no le queda otra alternativa que escuchar la advertencia del FMI y trabajar duramente en disciplinar su política fiscal. ¿Podrá disciplinarse de una vez por todas?


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