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La deuda pública británica puede hundir a la libra esterlina

La deuda pública británica puede hundir a la libra esterlina

La deuda pública británica puede hundir a la libra esterlina En esta nueva era económica en donde las economías emergentes ganan protagonismo y donde las economías desarrolladas padecen los sufrimientos que acostumbran soportar aquellas subdesarrolladas, Gran Bretaña aparece como una de las economías que mayores desafíos está enfrentando.

Problemas en el sector inmobiliario, financiero y en las cuentas públicas aparecen como una carga demasiado pesada para que su economía siga siendo considerada, toda una garantía para los acreedores.

La situación de la economía británica sigue aumentando el nivel de tensiones internas que la hunden en una disyuntiva entre implementar políticas para salir de la recesión o priorizar apuntar hacia la disciplina fiscal para evitar el castigo de las calificadoras y una potencial situación de crisis.

Durante la semana pasada, la calificadora de riesgo soberano Ficht Ratings, advirtió a los mercados que el elevado nivel de deuda pública de la economía británica está poniendo en riesgo su calificación AAA (la máxima calificación). Para la calificadora, de todos los países que ostentan la calificación AAA, el Reino Unido es el que mayores esfuerzos en materia fiscal deberá hacer para sostenerla.

La advertencia fue realizada por David Riley, uno de los responsables de Fitch en el área de calificaciones soberanas, en una entrevista con Reuters Televisión. Ficht por su parte, le advertía al gobierno británico a través de un comunicado: “Nuestra perspectiva estable refleja la expectativa de que el Gobierno británico articulará un programa de mayor consolidación fiscal durante el próximo año”.

Ficht se une de este modo a Standard and Poor´s que en el mes de mayo había advertido al gobierno británico sobre la posibilidad de recortarle su calificación. De hecho, S&P puso bajo vigilancia negativa el rating de AAA.

La calificadora condiciona la continuidad de la calificación de la deuda inglesa a señales claras y contundentes para reducir el déficit fiscal. El problema aquí planteado es, considerando el contexto económico del país, si la implementación de un ajuste inmediato terminará por generando efectos negativos superiores sobre el resultado fiscal, que los beneficios perseguidos.

El elemento que hace pensar en esta posibilidad es la frágil situación de la demanda interna de la economía afectada por los problemas en el mercado laboral. Mayores impuestos combinados con recortes en los gastos, reducirán las perspectivas de recuperación de la economía y posiblemente terminen por golpear en dos sectores que se encuentran al borde de una nueva crisis como lo son el sector bancario e inmobiliario.

¿Qué debe hacer el gobierno británico, dejar que la economía se recupere por sí sola o volver a generar estímulos? “Si hubiera otro paquete de estímulo fiscal significativo en Gran Bretaña, entonces la calificación estaría en riesgo”, advertía Riley, mostrando que existe un solo camino para sostener la calificación crediticia.

Por lo pronto, las advertencias que se acumulan en torno a la deuda británica están haciendo que sus Credit Default Swaps (CDS –seguros de default de la deuda de Gran Bretaña-) comiencen a elevarse y harán cada vez más costoso el financiamiento para el gobierno de Gordon Brown.

A pesar de los anuncios realizados en abril para lograr una mayor disciplina fiscal, el déficit de las cuentas públicas sigue en alza. Steven Hawkes recordaba días atrás en un artículo en The Sun que el gobierno británico tuvo que endeudarse por 77.600 millones de libras esterlinas entre los meses de abril y setiembre del presente año, más del doble en relación al financiamiento que necesitó para el mismo período del 2008.

Para el presente año, el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha estimado que el déficit fiscal de Inglaterra alcanzará al 11,6% de su Producto Bruto Interno (PBI), cifra que hubiese sido considerada escandalosa por el organismo internacional en caso de tratarse de una economía en desarrollo.

La libra esterlina, por su parte, aparece como una damnificada por esta situación ya que el mayor riesgo de una rebaja en la calificación crediticia de la deuda pública reducirá la demanda de activos denominados en esa moneda, presionando a una depreciación cambiaria. Ashley Seager en un artículo para The Guardian destacaba el impacto inmediato que sufriera la cotización de la libra esterlina una vez conocida la advertencia de Ficht.

Los problemas para la economía británica se encadenan y la potencial menor demanda de libras esterlinas aumentará las necesidades de una política restrictiva que redoble los esfuerzos por quitar la liquidez excedente si no quiere agregar a todos los problemas de la economía actuales, la amenaza inflacionaria o el surgimiento de nuevas burbujas especulativas.

Para colmo de males, Gran Bretaña está ingresando en 2010 en un período electoral en donde el actual partido gobernante buscará mantenerse en el poder y para ello, necesita una mejor propaganda que la actual situación recesiva de la economía. Este contexto puede actuar como un condicionante de las decisiones tanto de política económica como de política monetaria.

Ante los posibles temores sobre la posible falta de voluntad del gobierno de implementar una política fiscal restrictiva en vísperas del contexto electoral, una señal positiva, y lógica, para los ciudadanos británicos es el gran consenso político existente previo al contexto electoral en torno a la necesidad de apuntar a la disciplina fiscal.

Probablemente, las próximas semanas sean cruciales para la economía inglesa. En los primeros días de diciembre, Alistair Darling presentará mayores detalles acerca del presupuesto del año entrante y de los planes para reducir el abultado déficit fiscal.

Lo que ocurra con la calificación crediticia del Reino Unido, importa no solamente para el propio país, sino también es relevante para el resto de las economías desarrolladas, principalmente para las que ostentan una situación fiscal similar. La posible rebaja en la calificación crediticia en la economía británica puede disparar una ola de sospechas y temores entre los inversores acerca de la calificación crediticia de la deuda de economías desarrolladas como la estadounidense, lo cual puede además, hacer resurgir las turbulencias en los mercados internacionales y alterar la recuperación económica.

Una vez más, queda en evidencia la importancia que tiene el poder comprender lo que ocurre en las economías para anticipar los posibles impactos sobre nuestras decisiones de inversión. En este sentido, Latinforme ha querido brindarle, a través del Curso de Economía Básica para Inversores , una manera sencilla y comprensible para aprovechar los hechos económicos en la toma de decisiones de inversión.

Horacio Pozzo

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Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”?

Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”?

Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”? Un tercio de la población estadounidense se encuentra seriamente amenazada por las dificultades fiscales en los Estados donde residen, los que tendrán que ajustar seriamente su cinturón de gastos si no quieren declararse en bancarrota. ¿Contraestímulo fiscal?

Los problemas fiscales para los Estados Unidos, lejos están de atenuarse. Por el contrario, como si fuera una enfermedad, se está extendiendo entre varios estados que, liderados por California, encuentran que equilibrar sus cuentas, es una de las misiones más difíciles en el inicio de la postcrisis. ¿Ensayarán una solución a la Argentina?

A nivel del Estado nacional, el déficit público sigue en una preocupante tendencia alcista. Según daba cuenta el Wall Street Journal, las cuentas públicas arrojaron en el mes de octubre un rojo de US$ 176.360 millones casi cuadruplicando el rojo del mes de setiembre que había sido de US$ 46.000 millones y las señales de moderación y disciplina que se le reclama al gobierno de Obama, parecen quedar para más adelante.

A nivel estatal, la situación aparece en algunos casos incluso más graves que lo observado a nivel federal. Darrell Preston comentaba en un artículo para Bloomberg que los estados están cerrando el año fiscal con un déficit de US$ 250.000 millones.

La CNN dio a conocer un estudio realizado por Pew Center que revela que 10 estados se encuentran en una situación de crisis fiscal que los puede llevar a la bancarrota.

La lista del miedo la integran Arizona, California, Florida, Illinois, Michigan, Nevada, New Jersey, Oregon, Rhode Island y Wisconsin. Y en la lista siguen otros cinco estados cuya situación no es demasiado mejor a la que evidencian los aquí mencionados. Los estados más comprometidos con el déficit fiscal son California, Illinois y Arizona con un bache fiscal del 49,3% para California, 47,3% para Illinois y 41,1% para Arizona.

Seguramente muchos ciudadanos estadounidenses se estarán preguntando en estos momentos ¿Cómo es que ha llegado a esta situación de descalabro financiero en los estados?

Lo que les ha ocurrido a buena parte de los estados en problemas, lógicamente no responde a una única causa. Tampoco se puede afirmar que no tienen sus gobernantes responsabilidad alguna sobre la situación. Todo lo contrario, la falta de previsión pone a muchos estados en una situación de cuasi bancarrota.

Los problemas en sus mercados laborales con una elevada tasa de paro, que a su vez es uno de los elementos que derivan en una alta tasa de ejecuciones inmobiliarias y de quiebras de empresas, han golpeado las arcas públicas por los menores ingresos que se generan. Si a esto le sumamos los problemas en la administración de los recursos públicos que se han observado en los estados, tenemos entonces el cóctel explosivo que están sufriendo por estos momentos.

La caída en los ingresos estatales, promedió el 16,6% en el segundo trimestre del año, según el relevamiento realizado por el Rockefeller Institute. Pero tan preocupante como la caída en los ingresos fiscales es su evolución esperada para los próximos meses.

Un reporte del Securities Industry and Financial Markets Association muestra un panorama poco alentador al destacar que: “A pesar del aparente retorno del crecimiento en la economía de los EEUU, la recuperación del empleo y los salarios –dos de los factores más importantes de las finanzas de los estados- se demorarán por bastante tiempo”.

En el mes de julio el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, aplicó una solución a la Argentina, al menos temporal, para sus cuentas fiscales que consistió en la emisión de pagarés (en Argentina, las famosas cuasimonedas). En ese momento, del estado, John Chiang decía al respecto: “Los pagarés son una señal de que el estado está siendo manejado de mala manera” al tiempo que advertía sobre una posible rebaja en la nota de la deuda de California.

El caso de California es el más conocido, por la importancia que representa dentro de los EEUU. Schwarzenegger, se ha visto obligado a aplicar fuertes e impopulares recortes en el gasto público, afectando a ámbitos esenciales del llamado “Estado de Bienestar”, como los son los gastos en educación y en servicios sociales. La profundidad del bache presupuestario hace que los recortes realizados hasta el momento resulten insuficientes y se tengan que pensar en nuevas reducciones de gastos. Así y todo, el gobierno de California prevé un déficit público de entre US$ 12.400 millones y US$ 14.400 millones en 2010.

Para graficar la seriedad de los problemas financieros en otros estados, el gobierno de Arizona piensa en arrendar el edificio del Congreso para recaudar dinero, mientras que en el estado de Michigan ya se anunció la disminución de gastos en escuelas y en hospitales.

El riesgo que existe en torno a la necesidad de un fuerte ajuste fiscal por parte de una gran parte de los estados es que el mismo ajuste termine por provocar un círculo vicioso dentro de la economía y de este modo, que imponga un freno a las perspectivas de recuperación de la economía de los EEUU.

¿Qué deben hacer los gobernadores? El conflicto de ideas es importante. Lo que aparece como una medida mejor vista es que los gobiernos de los estados en problemas decidan recortar sus gastos para ajustar sus balances fiscales. El problema es que esta decisión puede profundizar la situación de recesión económica con nuevos efectos negativos sobre la recaudación. La alternativa pasa por posponer todo ajuste hasta que la economía cobre fuerza y no sufra demasiado con los recortes en los gastos.

Para Susan Urahn, directora del Centro Pew afirmaba: “Las decisiones que adopten esos estados mientras intentan salir adelante de la recesión tendrán un papel primordial en qué tan rápido se recuperará toda la nación”.

Por lo pronto, varios de los estados, para mal o para bien, ya han comenzado a actuar inclinándose por el camino de los recortes en los gastos y el aumento de sus impuestos (algo que Keynes no les hubiese aconsejado).

Scott Pattison, vocero del National Association of State Budget Officers vaticinaba que lo peor aún no llegó para los ciudadanos: “Hemos visto los peores números rojos en 10 años, y es seguro vendrán días con miles de despidos en el sector público y recortes de servicios sociales”.

¿Estará en las finanzas de los estados de EEUU el origen de una nueva recaída en la economía estadounidense? Este riesgo estará latente más allá del camino elegido por los diferentes gobiernos. La economía estadounidense debe salir cuanto antes de la situación de recesión para comenzar a implementar medidas de ajustes profundas y así comenzar a desterrar las numerosas amenazas que la rodean.

Horacio Pozzo

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El futuro es negro para los españoles

El futuro es negro para los españoles

El futuro es negro para los españoles
12 Noviembre 2009 Si la crisis que está golpeando a la economía española les parece que es un gran dolor de cabeza para los españoles, mucho más lo será en unos años para aquellos que deban enfrentar su retiro.
El ahorro pensando en el retiro es uno de los principales problemas que enfrentarán las economías desarrolladas en las próximas décadas con el envejecimiento poblacional. Los sistemas de seguridad social soportarán una verdadera prueba ante el fuerte aumento de la proporción de pasivos que deberán sostener.

Muchas familias ya han tomado nota de los riesgos que correrán sus ahorros en el tiempo de retiro ante esta situación y es por ello que han decidido incrementar sus ahorros extras para sentirse seguros ante cualquier eventualidad.

En la experiencia Argentina, los varios fracasos del sistema de seguridad social, tanto público como privado, obligan a las familias a pensar, dentro de sus posibilidades, a autogestionarse sus ahorros para su etapa pasiva. Es que ante la gran incertidumbre que enfrentan por sus ingresos futuros, el ahorro precautorio lógicamente tiende a aumentar.

En el caso de España, me ha llamado poderosamente la atención, una nota de ABC que daba cuenta que alrededor del 77% de los españoles no ahorra nada para su retiro.

Pero lo más llamativo es que toman la actitud de no ahorrar a pesar de la desconfianza que dicen tener en el sistema de seguridad social español. Al menos estos resultados son los que surgen de un estudio realizado por Esade y patrocinado por Vida Caixa.

No solamente un alto porcentaje de españoles no está ahorrando para su futuro, sino tampoco tienen conocimiento sobre las alternativas de ahorro, y lo que más preocupa es que a pesar de ello, según surge del estudio, un 53% prefiere que nadie le informe de posibles métodos.

Para el profesor del departamento de Dirección de Marketing de Esade, Ismael Vallés, lo que ocurre con los ciudadanos españoles es un “problema de actitud”. Además de ser un problema de actitud, será un problema más para las golpeadas cuentas públicas de España que deberán hacer frente a un número creciente de pasivos sin ingresos suficientes para su subsistencia.

A pesar de que tuviesen el deseo de ahorrar, en estos momentos, la situación crítica que vive la economía de España con una tasa de desempleo que en poco tiempo más superará al 20% de la Población Económicamente Activa (PEA), no existe demasiada capacidad para hacerlo.

Queda en claro que no es que las familias españolas no tengan alternativas de inversión, sino que la falta de una conciencia y conocimientos financieros es lo que impide tomar la determinación de resignar parte del consumo actual para consumir en el futuro. Incluso se puede decir que la crisis está golpeando con mayor fuerza a las familias porque no han sabido ahorrar lo suficiente para enfrentar épocas difíciles, las cuales parecían haber quedado en el olvido.

Para los previsores, aquellos que piensan en asegurarse un buen pasar en la etapa de retiro y han decidido separar algunos euros para invertir en el mercado de valores español, seguramente estarán disfrutando del 28,5% de rendimiento que el IBEX35 acumula hasta el momento, rendimiento que puede alcanzar un máximo de 73,4% para quienes entendieron el comportamiento del mercado y decidieron entrar cuando se encontraba en su mínimo.

El rendimiento alcanzado por el IBEX35 es aún mayor que el observado a simple vista si se considera la fuerte apreciación que ha experimentado el euro en relación a las principales divisas, en especial, frente al dólar estadounidense, lo cual aumenta el poder adquisitivo de la moneda europea.

Dentro del IBEX35, dos compañías que les he recomendado hace unos meses atrás y que pertenecen al sector bancario, han sido el Santander (IBEX35:SAN; NYSE:STD y el BBVA (IBEX35:BBVA; NYSE:BBV) “BBVA, gran ganador de la crisis“. Estos bancos españoles están llevando adelante una agresiva estrategia de expansión internacional que les permite diversificar sus riesgos y limitar la dependencia de una economía o región en particular.

Recientemente, el Santander, a través de su brazo Santander Consumer Finance alcanzó un acuerdo con la entidad británica HSBC (NYSE:HBC), para adquirir su cartera de créditos prendarios en los Estados Unidos, por la que ofreció US$ 900 millones. La cartera de créditos para el automotor está valorada en US$ 1.000 millones, por lo que, en el supuesto caso de que no tuviera morosidad, el Santander ganaría unos US$ 100 millones.

Según Expansión, tanto el BBVA como el Santander se ubican entre las cinco principales entidades que más se han beneficiado con la crisis financiera internacional.

Esta crisis que no será fácil de olvidar, le permitió al Santander superar los 90 millones de clientes en el mundo (más de dos veces, la población de Argentina) principalmente gracias a las adquisiciones realizadas en el sistema bancario británico en donde adquirió las entidades Bradford & Bingley (que le aportó 2,3 millones de clientes) y Alliance & Leicester (que le representó un total de 5,3 millones de nuevos clientes).

El BBVA por su parte, aumentó a 50 millones el total de clientes en todo el mundo y consolidó su posición en los EEUU (en donde incrementó en un 21% la base de usuarios de sus servicios), principalmente en Texas y California.

El secreto del Santander y del BBVA para no estar sufriendo las consecuencias de la contracción económica en España, es su modelo de negocio internacional que como comentara anteriormente, permite diversificar riesgos y potenciar la rentabilidad del negocio (aprovechando además las economías de escala comunes de la actividad).

Estas dos compañías españolas no son las únicas que operan a nivel internacional y que se encuentran desarrollando una estrategia de expansión, con perspectivas interesantes de retorno que muchos españoles están dejando pasar.

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Horacio Pozzo

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Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales Transparencia en las estadísticas oficiales, mayor disciplina fiscal y el acuerdo con el Club de París y los holdouts: ¿Quiere el gobierno argentino verdaderamente cambiar el rumbo de su política económica o sólo pretende que creamos eso? ¿Cuánto puede impactar el cambio en el rumbo económico en los inversores?

La pregunta cobra una importancia no menor para aquellos que desean invertir algunos dólares en el país. Mientras los capitales retornan a gran parte de Latinoamérica, Argentina sigue esperando generar algún interés sin que por ello deba recurrir a promesas de grandes retornos. Y si ud. está pensando en invertir en activos del país, deberá saber que las condiciones de la macroeconomía argentina son tan importantes como las promesas de rentabilidad que los activos locales ofrecen. Es que un único e inesperado salto en el tipo de cambio puede echar por tierra las ganancias acumuladas durante bastante tiempo por confiar en un país como Argentina.

Mientras continúa con la pelea contra los medios de comunicación, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es consciente de la necesidad de un cambio de rumbo en su política económica. El cambio en el contexto global le dará un poco de aire, pero los problemas en la economía argentina son demasiado graves como para mantenerse ciego y sordo frente a la realidad. Es por este motivo que, como si fuera un concurso de popularidad, el gobierno públicamente manifestó su interés en abordar los temas que preocupan a los mercados.

No vaya a creer que el gobierno argentino se dio un golpe en la cabeza y de repente quiera cambiar bruscamente la dirección que traía su política económica. La necesidad tiene cara de hereje, y Argentina necesita no solamente volver a los mercados financieros internacionales sino también atraer inversiones para retomar la senda del crecimiento.

Y el gobierno ha puesto manos a la obra. El ministro de Economía, Amado Boudou, dio a conocer los lineamientos del presupuesto nacional 2010, el cual dice más de lo que aparenta. Husmeando en las proyecciones del presupuesto 2010, el mismo anticipa un crecimiento esperado del 2,5% del PBI argentino con un superávit fiscal primario de 2,29% del PBI (superávit financiero del 0,05% del PBI), un superávit comercial de US$ 14.000 millones y una tasa de inflación de sólo el 6,6%, con un dólar promedio a $ 3,95.

El presupuesto nacional promete estabilidad en la economía argentina, con un tipo de cambio nominal promedio que se depreciará en menos de un 6%, pudiendo de este modo, garantizar una buena rentabilidad en dólares. La estabilidad cambiaria parecía una utopía hacia mediados de año, pero el inesperado cambio de contexto externo la ha hecho realidad.

Cuando uno se fija en la evolución del tipo de cambio del peso frente al dólar, desde el mes de julio, se encuentra que se está manteniendo al tipo de cambio estabilizado. Y lo mejor del caso es que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), ha dejado de vender divisas para sostener el tipo de cambio y ha comenzado a recomponer el nivel de reservas. La fuga de capitales desde la economía argentina se ha frenado y ello representa una buena noticia para la estabilidad económica del país, aunque todavía hay bastante por hacer para seguir apuntalando a la estabilidad económica.

Para Argentina es tiempo de arreglar deudas pendientes y es por eso que Boudou se ha acercado al Club de París (el grupo de países centrales acreedores con los que la Argentina tiene una deuda en default de más de US$ 6.000 millones) y a los representantes de los holdouts (aquellos bonistas que no aceptaron la “interesante” propuesta de reestructuración de la deuda pública argentina).

“Los holdouts y el Club de París son los temas principales de Argentina por resolver”, decía Boudou. La preocupación por arreglar deudas pendientes pasa exclusivamente por un interés de volver a los mercados que por el hecho de honrar las deudas. Sino, basta recordar que hace un año, el gobierno había anunciado unilateralmente que pagaría por completo la deuda pendiente con el Club de París.

¿Es creíble el escenario que plantea Argentina? Indudablemente es un mundo ideal para el país el que se plantea y aunque existen fuertes y justificadas dudas sobre lo alcanzable que pueda llegar a ser, la ilusión es lo último que se pierde.

“En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”, es una frase que le caería bien al gobierno argentino que muchas veces ha amagado con un cambio en el rumbo de la política económica. Pero a pesar de las dudas que un gobierno como el de los Kirchner puede generar, los mercados han hablado claramente y renovaron su confianza en el país. Le creen al gobierno argentino en un contexto global de fin de crisis que genera grandes oportunidades para el país. El veredicto del mercado es claro: el riesgo país sigue cayendo y ya se ubica en 742 puntos básicos, mientras que los bonos de deuda ganaban ayer hasta un 4,2% y subieron hasta un 20%.

Argentina tiene nuevamente una oportunidad para torcer su rumbo. La necesidad la está llevando a ello y la decisión está en sus manos. Mientras el gobierno sigue pensando qué camino tomar, los inversores esperan ansiosos, buscando identificar las oportunidades que se pueden generar con una economía menos volátil e impredecible.

Si uno observa la evolución del Mercado de Valores de Buenos Aires, el índice Merval ha dibujado una tendencia ascendente con pocas interrupciones desde el mes de marzo hasta la actualidad. Para los que decidieron tomar el riesgo y armaron una cartera que replicaba a dicho índice, estarán disfrutando un incremento en el valor de sus inversiones del 114%. Pero las oportunidades de ganancias todavía están presentes dentro de las compañías que componen el Merval, aunque algunas de las mismas dependan de este cambio de rumbo que promete la economía argentina.

¿Qué compañías argentinas muestran un buen futuro?

Esto será tema de un próximo artículo.

Por lo pronto, debemos estar atentos a los próximos pasos de Argentina que deberá decidir entre seguir un camino como el que recorre Venezuela o uno más prometedor como el que han elegido Brasil y Perú, por nombrar sólo dos casos.

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El gran negocio de la salud en EEUU

El gran negocio de la salud en EEUU

El gran negocio de la salud en EEUU “Desde la idea ridícula de que queremos imponer ‘tribunales de la muerte’ (encargados de decidir quien puede y quien no puede ser atendido), a la idea falsa de que esta reforma está destinada a darle un seguro de salud a los inmigrantes ilegales, y hasta la noción más vasta de un control gubernamental sobre el sistema de salud”, Obama enumerando las versiones falsas sobre su proyecto de reforma del sistema de salud.

Tanto para los ciudadanos estadounidenses como para el gobierno, la reforma en el sistema de salud no es un tema menor y es por ello que se están viviendo jornadas de intensos debates en donde el presidente Barack Obama lucha con todas sus fuerzas para que su proyecto sea el aprobado por el Congreso.

Hasta el momento, EE.UU. no cuenta con un sistema de cobertura universal, por lo que los ciudadanos deben asegurarse la cobertura médica que muchos consiguen a través de sus empleadores mientras que otros suscriben seguros de salud privados.

Obama pone mucho en juego con la reforma del sistema de salud y aunque desde algunos sectores se considere que es un riesgo que no debería tomar, la importancia de la salud en el PBI estadounidense y sus consecuencias fiscales ameritan el riesgo. El presidente sabe que el sistema de salud se hará cada vez más insostenible en el futuro.

Según un informe del año 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, los norteamericanos gastan en salud alrededor del 15% del PBI. La resistencia popular a la reforma es fuerte por la desconfianza habitual que tiene el estadounidense medio a lo que implique injerencia gubernamental.

Si bien aún no ha presentado el proyecto integral, el primer mandatario estadounidense ha dado a conocer ciertos lineamientos del mismo que en principio lo que plantea es darle la opción a los estadounidenses a acudir a un seguro ofrecido por el Estado que compita con las aseguradoras privadas.

El discurso de ayer de Barack Obama frente al Congreso estadounidense fue calificado por muchos como trascendental. Carlos Chirinos, corresponsal de BBC Mundo en Washington recordaba que la última vez que un presidente estadounidense se dirigió a una sesión conjunta del Congreso -a excepción del discurso anual- fue hace 16 años, cuando Bill Clinton impulsaba su finalmente frustrada reforma del sistema de salud.

¿Por qué la reforma en el sistema de asistencia médica en los EEUU? Simplemente porque es costoso y malo. El sistema de salud además de no ser accesible para todos los estadounidenses, en calidad se encuentra en el puesto 37 en el mundo según evaluaciones internacionales. Gran cantidad de compañías de seguros médicos y alta complejidad en la multiplicidad de formularios que se deben llenar para acceder a los servicios de salud, hacen al sistema altamente ineficiente y costoso.

Actualmente existen alrededor de 47 millones de estadounidenses que no se encuentran cubiertos por el sistema de salud, mientras que otros 25 millones tienen una cobertura inadecuada, por lo que el objetivo del hombre fuerte de los EEUU es lograr la inclusión de todos ellos dentro de un sistema de cobertura adecuado y al mismo tiempo reducir el costo fiscal de los servicios de salud pública. Parece un desafío altamente difícil de cumplir aunque en los hechos no debería serlo dada la alta ineficiencia actual del sistema que deja margen para la acción.

El proyecto de reforma del sistema de salud propuesto por el gobierno de Obama tendrá un importante desafío en la cámara de Senadores en donde republicanos y un puñado de demócratas moderados expresaron sus dudas acerca del proyecto. Este grupo de senadores tiene la cantidad de votos suficientes como para frenar la propuesta de reforma. Por lo pronto, Obama cuenta con el apoyo de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi quien afirmaba: “Creo que una opción pública será esencial para nuestra aprobación de un proyecto de ley en la Cámara de Representantes”.

El nuevo sistema arruina el negocio de gran parte de los jugadores actuales en el sistema de salud y es por este motivo que el lobby para evitar el avance de la reforma es muy fuerte. Para ellos no importa la salud de la población sino la salud de sus cuentas bancarias demostrando el gran desprecio que tienen por la vida del prójimo. El mundo corporativo del sector le teme al aumento de la competencia que la reforma pueda generar. Según Armando Reale, profesor emérito de Isalud: “Esta reforma conspiraría contra un status quo, en el que todos hacen su negocio y les va muy bien”.

La tensión existente sobre el tema queda claramente evidenciada en las posturas contrapuestas: mientras los progresistas no aceptarán un proyecto de reforma que excluya una “opción pública” en la que el gobierno pueda competir con las aseguradoras privadas, los conservadores alertan sobre la llegada a EE.UU. del “socialismo” y el “racionamiento” de la atención sanitaria.

Un proyecto alternativo es el que presenta el presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, el demócrata Max Baucus, que establece la creación de cooperativas sin fines de lucro para competir con compañías de seguros en lugar del plan para formar una aseguradora gubernamental. El plan de Baucus que está bajo discusión tiene un costo estimado de menos de US$ 900.000 millones en 10 años y contiene un impuesto a las aseguradoras en sus pólizas de salud más caras e impone un cobro a las compañías que recauden unos 6.000 millones de dólares al año para ayudar a pagar el plan. El proyecto además propone limitar los gastos de pacientes, poner topes a los beneficios de las aseguradoras y expandir el programa gubernamental de salud Medicaid a los pobres.

Mientras el plan de Baucus va ganando apoyo, Robert Zirkelbach, portavoz de Health Insurance Plans de Estados Unidos, se oponía con fuerza a la propuesta de Baucus al considerarla que va en sentido contrario aumentando los costos de salud en vez de reducirlos, por los cobros e impuestos adicionales.

La discusión en torno a la reforma del sistema de salud estadounidense está golpeando las cotizaciones de las acciones de las aseguradoras de salud ante los temores a que la reforma final corte dramáticamente sus utilidades.

¿Quién ganará la batalla por la reforma, el sector corporativo o los estadounidense? El final aún está abierto…

Horacio Pozzo

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¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos? La economía de los EEUU se contrajo en un 1% durante el segundo trimestre del año. Sin embargo, lo paradójico del caso es que este dato ha sido celebrado ya que el mercado esperaba un resultado peor, una contracción del 1,5%. Y un resultado mucho más alentador que la contracción del 6,5% registrada en el primer trimestre del año.

Afortunadamente para la economía norteamericana, el consumidor estadounidense ha respondido una vez más al pedido de auxilio de una economía que depende del consumo de las familias para crecer y así ha evitado una contracción mayor del PBI estadounidense. El empresario norteamericano, sin embargo, ha demostrado su falta de confianza en la capacidad de recuperación de la economía en el corto plazo y lo ha reflejado a través de la reducción de los inventarios (produjo menos y consumió parte de su stock). Algunos ya piensan en un rebote positivo en la economía.

Para Paul Ashworth, analista de Capital Economics: “La economía debería experimentar algún rebote en el próximo par de trimestres, a medida que los inventarios deban ser restaurados y la demanda acumulada, liberada”, según confiaba a The Wall Street Journal. A pesar de su optimismo, Ashworth pone reparos a la fortaleza de esta recuperación: “Sin embargo, con consumidores aún limitados por las restricciones crediticias, un legado de altas deudas y alto desempleo, que permanecen en el contexto, tomará mucho más tiempo el desarrollo de una verdadera recuperación sostenible”. Las familias norteamericanas, llenas de dificultades, han puesto su apoyo para la recuperación económica, pero evidentemente, mucho más no pueden hacer por el momento.

Las mejoras en las condiciones del mercado laboral lejos están de consolidarse. Si bien en la última semana se ha reducido la cantidad de solicitudes de subsidio por desempleo (ubicándose en 570.000), la reducción no conformó las expectativas del mercado. El mercado laboral sigue débil y hasta el propio gobierno lo reconoce al anticipar que la tasa de desocupación podría alcanzar al 10% de la Población Económicamente Activa (PEA), este año, descendiendo sólo lentamente a partir de 2010, por lo que no se puede esperar una fuerte mejora en el poder adquisitivo de la población.

El sector externo también le ha dado una mano a la economía estadounidense y nos ha hecho reflexionar. La debilidad actual del dólar ha sido de ayuda para controlar los desequilibrios de una economía desequilibrada y puede ser (o quizás no), la llave para que la economía estadounidense se discipline.

Barack Obama había prometido un dólar fuerte durante su gestión. Tomando en cuenta sus declaraciones, no tendríamos que dudar acerca de su determinación para que ello sea así. Pero también ha hecho otras promesas que a menos de un año de haber asumido, ya descuenta que no cumplirá.

Obama prometió apuntar a una mayor disciplina fiscal. Sin embargo, el anuncio de las proyecciones fiscales para la próxima década, dejan en claro que esta promesa lejos está de ser concretada. El déficit fiscal estimado, se ha incrementado en US$ 2 billones (trillones según dicen en EEUU), hasta alcanzar los US$ 9 billones.

¿Dejará los EEUU que el dólar se mantenga débil? La debilidad del dólar despierta otros fantasmas que amenazan la fortaleza de la economía estadounidense. Quizás no tenga Estados Unidos otra alternativa que permitir un dólar más débil para los próximos años. El mundo ya no ve en el dólar a aquella divisa fuerte que supo ser y esta percepción puede actuar como una “profecía autocumplida”.

En uno de los artículos recientes, les comentaba acerca de la decisión del gobierno chino de reducir el porcentaje de activos denominados en dólares dentro del stock de reservas internacionales del país ( ”¿Se cae China?“). Si China no quiere seguir acumulando títulos del Tesoro Norteamericano ¿Adónde los colocará EEUU? La situación es compleja por donde se la mire. En caso de que China deje de financiar el déficit de cuenta corriente estadounidense, el país americano deberá reducir dicho rojo en cuentas externas.

Para Estados Unidos, la reducción del desbalance de cuenta corriente aparece como una necesidad, pero el mismo deberá provenir a partir de un mayor ahorro del sector privado ya que desde el sector público lo único que se puede esperar para la próxima década es un mayor déficit.

Existen elementos para pensar que el sector privado estadounidense estará más dispuesto en los próximos años a mantener una mayor tasa de ahorro. La fuerte destrucción de riqueza provocada en las familias estadounidenses por el estallido de la crisis subprime, es uno de los principales elementos que alimentan esta posibilidad.

Si bien estamos hablando de una mejora en la cuenta corriente a través de una disminución en la absorción doméstica, Estados Unidos deberá además lograr una mejora en las cuentas externas a través de un aumento en las exportaciones de bienes y servicios. Es que la menor fortaleza que se espera que tenga en el futuro el consumo doméstico, deberá sin mayores alternativas ser compensado con demanda externa y es allí nuevamente que la debilidad del dólar aparece como un camino posible.

Decía que el debilitamiento del dólar genera sus riesgos. La posibilidad de un shock inflacionario está latente. Desde la Reserva Federal ya se ha adelantado la decisión de mantener la tasa de interés de referencia en sus mínimos al menos hasta finales de año. ¿Es consciente la Fed de las urgencias de retirar con la mayor velocidad posible el exceso de liquidez de la economía para evitar no solamente alimentar las expectativas inflacionarias sino también evitar el desarrollo de una nueva burbuja que se podría estar gestando en estos momentos?

Ciertamente no creo que se deba subestimar la capacidad de los integrantes del Comité de Política Monetaria de la Fed. Quizás sea parte de la estrategia de la Fed o producto de presiones políticas, pero el mantenimiento de la tasa de interés en un nivel mínimo histórico tiene varios efectos.

La inmediata reversión de la política de tasas de interés de referencia, con un aumento brusco en las mismas pondría en peligro la recuperación económica, situación no deseada por el gobierno de Obama. Después de todo, lo que interesa es que la economía crezca.

Pero la estrategia podría estar considerando otros efectos deseados por el gobierno estadounidense. A pesar de los riesgos que pueda generar para la estabilidad de la economía y para el liderazgo mundial de los EEUU, un incremento en el ritmo inflacionario puede no ser tan mal visto después de todo. Una solución “a lo subdesarrollado” puede hacer que los EEUU decidan mediante este mecanismo, “licuar” parte de su inmensa deuda.

En este contexto tan complejo, surge cada vez más necesaria la coordinación de políticas macroeconómicas entre los países. Los grandes desequilibrios globales no han cesado luego de la crisis y prometen generar efectos desestabilizadores. Un cambio de estrategia de China, orientándose hacia su mercado interno y de EEUU mirando a sus socios comerciales para crecer, es una alternativa interesante para comenzar a descomprimir las tensiones en la economía global ¿Existe margen para ver una economía estadounidense ahorrativa y una china comunista consumista? Aunque resulta altamente difícil, la crisis nos ha demostrado que nada es imposible.

Horacio Pozzo

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Lo que no se dice de la recuperación de China

Lo que no se dice de la recuperación de China

Lo que no se dice de la recuperación de China
El gran debate en el inicio de la crisis ha sido, ante la fortaleza que estaban mostrando las economías emergentes frente a la situación internacional, la posibilidad de que se produjera un desacople de las mismas y pudieran evitar caer en recesión como inevitablemente aparecía en el horizonte para el mundo desarrollado.

La idea del desacople era muy fuerte. Que la caída en recesión del mundo desarrollado no arrastrara a las economías emergentes, supondría que estas últimas contarían con una demanda interna con mucha fuerza como para compensar la caída de las exportaciones.

En los hechos, lo que sucedió es que la crisis resultó ser mucho más profunda de lo que se estimaba dando por tierra la posibilidad de este desacople.

A dos años de iniciada la crisis, la recuperación económica se está comenzando a percibir en los EEUU, mientras que en el resto, con diferente magnitud, parece que también la crisis ha tocado fondo.

En este contexto, la economía china aparece como la primera en haber dejado atrás la recesión económica, al menos, según muestran los números. Éstos, dan cuenta que durante el segundo trimestre, la economía china alcanzó un crecimiento del 7,9% en términos interanuales.

¿Ha dejado China atrás a la crisis? A pesar del buen número arrojado por el PBI, China aún está luchando por salir de la crisis y los riesgos de que surjan nuevos problemas no son nulos.

Li Xiaochao, vocero del instituto de estadísticas, hace una observación tan interesante como reveladora: “La mayoría de la gente siente que ha habido recuperación pero que la misma ha sido desigual y puede haber tanto compañías como regiones o grupos poblacionales que no hayan sentido aún la recuperación económica”.

En este sentido, para algunos economistas, es hora de aplicar la sintonía fina en las políticas de estímulo. Esto quiere decir que el gobierno chino deberá aplicar estímulos selectivos hacia aquellos sectores de la economía en donde la recuperación económica aún no se ha hecho presente. Esta sintonía fina no solamente es necesaria para generalizar el crecimiento de la economía, sino para eliminar varios factores de riesgo que están latentes y pueden derivar en nuevos episodios de estrés para la economía.

A pesar del 7,9% registrado por el PBI chino, la deflación que observa la economía, muestra a las claras cuán débil se encuentra. El índice de inflación minorista en China ha observado una deflación interanual del 1,7% en el mes de junio, y ya acumula cinco meses de variación negativa. La caída por el lado del precio de los productores es mucho más pronunciada y, acumulando siete meses consecutivos de baja, ya muestra una disminución del 7,8%.

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“La guerra por las materias primas parece haberse opacado frente a la catástrofe financiera originada en Estados Unidos…

China está aprovechando esta crisis mundial y quedará más fortalecida que antes: demandará más y dos compañías clave la acompañarán en su crecimiento…

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Preocupa la deflación de precios por los riesgos que genera para los deudores al incrementar su tasa de interés real. Preocupa también para las compañías que ven reducir su margen de utilidad, lo que las obliga a despedir personal o a limitar sus proyectos de inversión, ante las malas perspectivas de rentabilidad y la reducción del flujo de fondos.

Además de los temores deflacionarios, la posibilidad de la generación de una burbuja con los precios de los activos, está latente y es un tema que se debe seguir con mucha precaución.

Wang Qing, de Morgan Stanley, resaltaba la necesidad de mantener la política económica expansiva: “El desafío para los hacedores de política es que ellos deberían ser cuidadosos de no volver a un sesgo contractivo en lo inmediato”.

Si el gobierno de China piensa que la crisis ya ha quedado atrás y busca no estimular al crecimiento económico, estaría cometiendo un grave error. No creo que ésta sea la visión del gobierno chino. Tampoco existen limitaciones financieras para continuar con la política fiscal expansiva.

Aunque entiendo que el gobierno chino no quitará apoyo a la economía, ya que la misma tiene recursos (principalmente humanos), suficientes para seguir creciendo a tasas de dos dígitos, hay otros que ven ciertas dudas sobre esto. RBC Capital Markets, planteaba: “Ahora, que los esfuerzos del gobierno por impulsar el crecimiento han comenzado a trabajar, vemos una mayor incertidumbre y desacuerdo en los círculos oficiales acerca de cuándo es el momento apropiado para revertir el curso y quitar la política de estímulo”.

Sin dudas, la capacidad de crecimiento de la economía china debería llevar al gobierno a mantener las políticas de estímulo aunque cambiando su orientación hacia una mayor selectividad. En esto se evidenciará la capacidad de conducción de las autoridades ante situaciones extremas y demostrará la verdadera fortaleza que tiene la economía.

Por lo pronto, desde el Banco Popular de China se ha comenzado con la sintonía fina a través de la política crediticia.

Esta recuperación de la economía china se está produciendo a través del estímulo de la demanda interna dado que las exportaciones aún se mantienen afectadas por la crisis lo que ha provocado que varios sectores de la economía se encuentren aún en problemas.

A pesar de que se crea lo contrario, China aún está luchando por salir de la crisis. Los riesgos latentes son muchos y serios, por lo que el crecimiento económico sigue mostrando elementos de fragilidad. ¿Necesitará de la ayuda de la economía estadounidense para salir definitivamente de la crisis o podrá China romper esa dependencia externa?

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Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?

Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?
Buenos Aires, Argentina
9 de febrero de 2009
La crisis que determinó el final de la convertibilidad en Argentina allá por inicios del 2002, dio lugar a un nuevo modelo económico que ha logrado mantener un muy buen ritmo de crecimiento de la economía argentina. Dos pilares del actual modelo económico que son la fortaleza fiscal y el superávit externo están en peligro tanto como consecuencia del impacto de la crisis financiera internacional como por problemas internos de la economía argentina.
El debilitamiento de estos dos pilares del actual modelo económico argentino genera un alto riesgo para la economía, al aumentar la fragilidad de la misma ante posibles nuevos shocks negativos que puedan afectarla. La necesidad de que Argentina cuente con un superávit gemelo, fiscal y externo, radica entre otras cuestiones, en la necesidad de hacer frente a los servicios de la deuda en un contexto en donde no existe para el país la posibilidad de acceder a los mercados financieros internacionales.
En materia fiscal, la recaudación impositiva viene desacelerándose más de lo esperado. En el mes de enero los ingresos se incrementaron solamente en un 11% en términos interanuales al totalizar $ 24.109 millones (no se registraba un incremento interanual tan bajo desde abril del 2006).
No solamente es preocupante este dato sino que lo es más si se considera que el mismo contiene un ingreso adicional producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones que produjo un incremento interanual del 70% en los ingresos por seguridad social. Sin la reestatización del sistema, la variación interanual de los ingresos fiscales hubiera ascendido al 4,5% en una economía con al menos un 20% de inflación interanual, lo que implica una caída en términos reales del 16,4%.
La recaudación impositiva se vio afectada tanto por la caída en los precios internacionales de los commodities como por la desaceleración en la actividad económica y de la inflación en Argentina.
Las perspectivas para este año en materia de recaudación no parecen ser demasiado positivas. Es que desde el sector externo se espera un menor ritmo de aumento en la recaudación tanto por menores retenciones a las exportaciones (por caída en los precios internacionales y menores cantidades exportadas ya que por ejemplo, la producción de soja registraría una caída en la campaña 2008/09 del 17%) y en los derechos de importación. En lo relativo a otros factores determinantes de la evolución en la recaudación, la expectativa de un nulo crecimiento en la actividad económica (ya hay quienes predicen que el PBI argentino se contraiga), así como una menor tasa de inflación anual (que podría ser no mayor al 15%), anticipan una pobre performance en materia de recursos fiscales.
Si bien los ingresos por seguridad social producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones amortiguarán en parte la caída en la dinámica de recaudación de otras fuentes, se puede esperar otro efecto negativo sobre la misma a través de una menor tasa de cumplimiento por parte de los contribuyentes. Es que la situación por la que atraviesa la economía está poniendo en aprietos a numerosos sectores de la misma y a las familias lo cual incrementará el atraso en el pago de impuestos e incluso incentivará a una mayor subdeclaración de los mismos.
Este panorama negativo en términos de recaudación obligará al gobierno a aumentar la eficiencia en el gasto público para mantener el superávit que le permita hacer frente a las obligaciones de la deuda pública. En este sentido ya han comenzado los recortes en materia de subsidios y se espera que también ocurra lo mismo con la obra pública.
La necesidad de mantener la disciplina fiscal choca con el plan de estímulo económico anunciado semanas atrás por el gobierno argentino para el cual no existen gran cantidad de recursos para llevarlo a cabo. Por otra parte, la cuestión salarial impondrá al gobierno una limitante en el recorte del gasto público ya que existen presiones de fuertes aumentos en el salario de los empleados del sector público.
Por el lado del comercio exterior, el resultado de la balanza comercial de 2008 tiene una doble lectura: la primera es la que muestra que la misma registró un alza del 19% en relación al año anterior al registrar un superávit de US$ 13.176 millones. La segunda lectura indica que la misma registró un fuerte deterioro sobre el cierre del año y en el mes de diciembre las exportaciones registraron una caída interanual del 24%, mientras que las importaciones se contrajeron en dicho mes en un 11% interanual, lo cual marca una luz de alerta para el resultado comercial del presente año en donde la fuerte desaceleración en la economía global impactará negativamente en las ventas externas vía una menor demanda tanto en términos de precios como de cantidades.
Para este año, desde el mercado se proyecta un superávit comercial de US$ 6.000 millones, aunque el mismo podría resultar incluso menor de continuar deteriorándose el contexto externo y las pérdidas agrícolas por sequía resultasen mayores a las estimadas actualmente.
A la reducción en el superávit fiscal, la salida de capitales desde el país proyectada por el mercado que para este año ascendería a US$ 10.000 millones representará complicaciones para que el gobierno pueda hacerse de los dólares necesarios para hacer frente al pago de las obligaciones de la deuda. En 2008 la fuga de capitales alcanzó los US$ 23.096 millones (en 2007 había sido de US$ 8.880 millones).
Es que ante la falta de financiamiento externo, las especulaciones indican que el gobierno deberá recurrir a las reservas del BCRA para hacer frente a las obligaciones en moneda extranjera que representan el 40% de las obligaciones que el país tiene en el presente año. El gobierno debe cerrar el programa financiero el cual ha aliviado mediante el retorno al sistema público de jubilaciones y pensiones y al canje de los Préstamos Garantizados (PG), pero aún necesita US$ 6.000 millones paga cumplir con las obligaciones en moneda extranjera.
Esta posibilidad de recurrir a las reservas internacionales del BCRA en un momento en que los mercados financieros internacionales se encuentran agitados representa un alto riesgo para la estabilidad de la economía argentina. Es que si bien el BCRA posee un buen nivel de reservas internacionales para desincentivar cualquier posibilidad de ataque especulativo (al 23 de enero ascendían a US$ 47.026 millones), la reducción de las mismas en el nivel necesario por el gobierno podría incrementar el temor del mercado produciendo un aumento de la demanda de dólares de modo tal de llevar el nivel de reservas a un nivel de riesgo para la estabilidad cambiaria.
Frente a esta posibilidad el BCRA tendría dos caminos opuestos, cada uno con un riesgo diferente. El primer camino sería generar una apreciación en el tipo de cambio nominal de modo tal de desincentivar la demanda de dólares. Esta opción requeriría por parte del BCRA resignar inicialmente reservas para apreciar el tipo de cambio esperando que ello mantenga controlada a la demanda de dólares y así reducir la pérdida neta de reservas. El segundo camino que podría tomar el BCRA sería dejar depreciar el tipo de cambio nominal de modo tal que el mismo alcance un nivel que reduzca los esfuerzos de la autoridad monetaria por mantenerlo en dicho valor. Esta alternativa sin embargo podría aumentar el incentivo del mercado por presionar sobre el tipo de cambio de modo tal de aumentar la depreciación del peso haciendo necesario un mayor esfuerzo por parte del BCRA por sostener el nuevo nivel cambiario.
En resumidas cuentas, la debilidad de los pilares fiscal y externo en la economía argentina producirá un sensible aumento de la fragilidad de la misma. La economía argentina en general y el BCRA en particular, enfrentarán un contexto de mayor volatilidad que implicará riesgos no menores sobre la estabilidad.
El gobierno no tiene muchos recursos para sostener la estabilidad económica salvo el comenzar a torcer la dirección de la política económica hacia el fortalecimiento de las variables macroeconómicas enviando señales claras y contundentes al mercado de querer avanzar hacia una economía más seria y previsible. Ello contribuiría a generar confianza, un bien más que necesario por estos momentos.

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