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Por qué sube el precio del petróleo

Por qué sube el precio del petróleo

Por qué sube el precio del petróleo

Cuando aún la crisis está lejos de llegar a su final, más allá de los primeros signos esperanzadores, el precio del petróleo ha recorrido una trayectoria ascendente en el último tiempo que le permitió recuperar una buena proporción de su valor. En mayo el precio del petróleo subió más del 26% y acumula en el año un alza superior al 50% ¿Tiene fundamentos sólidos para seguir subiendo? Ciertamente el poder predecir, con un tolerable nivel de aproximación, la evolución del precio del barril de petróleo para lo que queda del año, es una misión muy dura. Creo que más difícil que predecir cómo evolucionarán las variables económicas que inciden sobre la cotización del crudo, lo es aventurar cómo evolucionará el contexto político internacional. Irán continúa amenazante, y Al Qaeda está pensando en entrar en acción

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***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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En el día de ayer y por primera vez en siete meses, el precio del barril de petróleo superó los US$ 70. Depende cómo se quiera mirar este vaso, los optimistas reconocerán que el precio del petróleo ha experimentado una interesante e inesperada recuperación en lo que va del año. Muchos, entre los que me incluyo, ciertamente no esperábamos que la cotización del barril de petróleo superara lo US$ 60 hacia mediados de este año. Para aquellos que aún anhelan mejores tiempos del precio del crudo, aún lo deberán ver bastante lejos de sus máximos.

A la hora de encontrarle una explicación, en el mercado se apuntaba a debilitamiento de la moneda de los EEUU y por las expectativas de otro declive de los inventarios norteamericanos, dado que se ha corregido al alza la demanda de crudo en el presente año.

Cuando hablaba con Paola sobre el tema, ella apuntaba principalmente hacia el lado de movimientos especulativos: “Hay exceso de stocks de petróleo que se ven aumentados por la recesión que le quita volumen a la demanda, por eso el precio responde a movimientos especulativos. Ello responde a un cambio en las expectativas ante la posibilidad de que la recesión haya tocado su piso. Además está entrando mucho dinero hacia fondos de inversión y hedge funds en futuros e índices petroleros desde hace unos meses”, me decía.

Ciertamente, el cambio en las expectativas de los inversores que se están animando a tomar riesgos, está provocando movimientos inesperados en los precios de numerosos activos de los que escapaban cuando reinaba la incertidumbre. Así estamos viendo cómo las bolsas mundiales han estado recuperando valor, incluso en los mercados emergentes, y cómo el euro y la libra esterlina se fortalecieron con fuerza frente al dólar a pesar de que no existe aval para tal cosa desde el punto de vista de sus fundamentos macroeconómicos. Y este retorno de la apetencia por el riesgo, como me comentaba Paola, también benefició al petróleo. Quienes apuestan por la recuperación económica ya han anticipado la tendencia alcista del precio del crudo.

Mike Wittner, director mundial de investigación petroleras de Société Generale apoya la teoría del componente especulativo pero por el lado inflacionario: “Los precios del petróleo han sido impulsados recientemente más por factores fuera de los fundamentos que por los fundamentos, y este factor que no tiene que ver con los fundamentos (de la inflación de cinco años), parece que va a acompañarnos por un tiempo”.

Para Phil Flynn, analista de Alaron Trading de Chicago, el foco está puesto en la demanda: “Los datos de la Administración de Información de Energía (EIA) que muestran que ha elevado su pronóstico sobre la demanda de petróleo mundial y de Estados Unidos por primera vez desde septiembre son un signo de que las cosas están estabilizándose por el lado de la demanda”.

En lo inmediato, también existen otros factores puntuales que inciden sobre la cotización del petróleo. Factores tales como demoras en tareas de mantenimiento en refinerías que afectan a la producción en los EEUU o, como el advenimiento de la denominada “driving season” en EEUU, que es la época de mayor demanda de gasolina del año en el país americano (ello se comenzará a sentir entre mediado y fines de junio).

Aquí vale la pena hacer la siguiente reflexión acerca de la evolución del precio del petróleo: se puede decir que algunas de las expectativas que han impulsado al alza la cotización del barril de crudo, puedan no concretarse paradójicamente por el alza en el precio del petróleo. El fuerte incremento en el precio del barril de crudo probablemente tenga un impacto inflacionario en las economías lo cual limite la reactivación económica (ello más allá de lo que decidan los Bancos Centrales con sus tasas de interés que se encuentran excesivamente bajas).

Volviendo a lo que nos interesa aventurar: ¿Cómo evolucionará el precio del petróleo hacia finales de año?

Como para tener alguna opinión, de los diferentes medios que he leído, encontré que la mayoría de los analistas coinciden en que el crudo seguirá encareciéndose progresivamente hasta llegar a situarse entre US$ 75 y US$ 80, el barril. En ello incidirían los recortes aprobados y aplicados por la OPEP, y por los primeros indicios de recuperación económica, según se afirma en el mercado.

Para Lawrence Eagles, director mundial de materias primas de JP Morgan, la evolución del petróleo dependerá de lo que ocurra en términos de recuperación económica: “Si los pronósticos económicos son correctos, y estamos saliendo de la recesión, el camino del petróleo será más bien al alza”.

Particularmente creo que aún no hay indicios tan sólidos para asegurar que la recuperación económica se produzca en el presente año. No se han evaluado en las proyecciones el posible impacto del alza actual del precio del crudo sobre las perspectivas de recuperación económica. Tampoco se ha analizado demasiado cómo seguirá la cotización del dólar en relación a las principales divisas.

No le veo por el momento, mayores probabilidades de que la cotización del crudo siga comportándose al alza más allá de su nivel actual, apoyado en fundamentos económicos.

Las enseñanzas del caso GM

Las enseñanzas del caso GM

Las enseñanzas del caso GM

3 Junio 2009 La caída de General Motors (NYSE:GM) es la consecuencia de haber desoído las múltiples señales que alertaban sobre la necesidad de un cambio profundo en la estructura de negocios de la automotriz. GM pudo sobrevivir en los últimos años, gracias al muy buen contexto económico que disfrutaba la economía estadounidense en particular y mundial en general. Sólo la fuerte fragilidad de la compañía quedó claramente al descubierto con el advenimiento de la crisis.
A 75 centavos de dólar, las acciones de GM siguen estando sobrevaluadas. ¿Recuerdan cuando sus acciones habían alcanzado los US$ 93,62 hacia finales de abril del 2000? ¿Cómo logró la compañía destruir su valor en menos de diez años? Seguramente lo ocurrido por GM será un caso de estudio en las carreras de negocios. La debacle de GM representa una de las mayores quiebras industriales en la historia de Estados Unidos.

La inmensidad del gigante que ha caído se hace evidente cuando se observa que su deuda es mayor a toda la deuda pública de Argentina. La compañía tiene pasivos por US$172.810 millones y solamente US$82.290 millones en activos. Y como en contabilidad, Activo menos Pasivo es igual a Patrimonio Neto, este último componente es negativo en el balance de GM y por varios miles de millones de dólares.

——————– Adelanto Especial LATINFORME DIARIO ———————

***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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¿Demasiado grande para caer? “GM Colapsa en los brazos del gobierno” titulaba el Wall Street Journal. Claro que GM es demasiado grande para caer, y es por eso que Obama había decidido que serán los contribuyentes estadounidenses quienes aportarán más dinero a una empresa que ha estado con ellos durante 100 años produciendo vehículos. GM ya recibió US$ 20.000 millones y recibirá US$ 30.000 millones más. Dicho dinero saldrá del ya casi olvidado, fondo de rescate del sistema financiero creado por un valor de US$ 700.000 millones.

El inmenso pasivo al que debe hacerle frente GM hace que todos los esfuerzos por recuperar a la compañía, parezcan insuficientes. Durante el fin de semana, GM obtuvo el apoyo de los tenedores de un 54% de sus bonos de deuda por US$ 27.000 millones, que a cambio ofrecieron su apoyo a los planes del gobierno de Estados Unidos. A pesar de este canje de deuda y del nuevo aporte del gobierno estadounidense, nadie puede asegurar que GM no necesite de más dólares para poder sobrevivir. Y a mi juicio, es muy probable que requiera de nuevos fondos.

La ineficiencia en GM queda evidenciada en las medidas de reestructuración que se llevarán adelante: eliminación de marcas con poco poder, reducción en el número de concesionarios (un recorte de alrededor de 2.600 distribuidores), que se encontraban en un número excesivo, reducción en el número de personal (con la eliminación de alrededor de 21.000 empleados -la tercera parte del total- y recortes jubilatorios) y la transformación en la producción hacia la especialización en otros segmentos de mercados que incorporen además automóviles con consumo de combustible más eficiente y el uso de energías renovables. Para Obama, GM resurgirá del capítulo 11 “Más fuerte y más competitiva”. Ahora bien, ¿Logrará alcanzar una fortaleza y competitividad suficiente como para recuperar su rentabilidad? Desde el 2004 que la compañía no presenta un balance con resultados positivos.

La recuperación de la rentabilidad en los balances de la compañía será una tarea más que ardua y probablemente demande un largo tiempo. Es que existen múltiples factores que atentan contra los beneficios futuros esperados de la compañía.

Varios factores que golpean las perspectivas futuras de GM se vinculan a la demanda esperada. Es un hecho que la crisis implicará un corrimiento hacia adentro de la curva de demanda del consumidor estadounidense. Nuestra familia estadounidense representativa (que bien podrían ser los Simpson), cuando tiempo atrás no soportaba tener el mismo vehículo durante más de cinco años, ahora considerará que el mismo no está en tan mal estado después de todo. Y hasta el factor afectivo puede ser una buena excusa para prolongar por más tiempo su uso.

Sobre la visión de GM como marca, habrá que ver cómo la quiebra impacta en los consumidores, ya que puede implicar que desde ahora en más no sea tan bien vista y pierda puestos entre las preferencias de los estadounidenses.

La demanda de vehículos en EEUU no solamente se contraerá sino también podría observar un cambio en su composición con una mayor participación de los segmentos más económicos. El impacto de la crisis en la riqueza familiar puede ser determinante en este tipo de consumo. Con un efecto menos prolongado en el tiempo, también el mercado automotriz mundial se ubicará bien por debajo de los volúmenes pre crisis.

Otra noticia negativa para la demanda esperada de automóviles de GM, se vincula a la potencial pérdida de mercado que GM experimentará en manos de sus competidores tanto en los EEUU como a nivel mundial. La crisis por la que atraviesa la compañía le ha quitado capacidad de reacción (lo que se suma a que GM se encuentra atrasado en el desarrollo de la nueva generación de vehículos). Ya, automotrices como Toyota, Honda, Nissan y Hyundai han picado en punta en el nuevo contexto del mercado automotriz internacional y avanzarán sobre la participación de mercado de la gigante estadounidense. Fiat se reposicionará estratégicamente a nivel mundial luego de la toma de control de Chrysler, mientras Ford (NYSE:F), la menos afectada de las tres gigantes de Detroit ya planea incrementar su producción en una acción agresiva.

La quiebra de General Motors, en principio parece un hecho alejado de la realidad latinoamericana, pero claramente ello no es así. El anuncio del cierre de 14 plantas por parte de la compañía en distintos estados de los EEUU, generó un principio de intranquilidad en los países de la región, en donde la compañía tiene una parte importante de sus operaciones.

Todos los medios periodísticos latinoamericanos se hacían eco de la quiebra de GM pero centraban su atención en cómo dicho acontecimiento afectaba las inversiones de la gigante en sus respectivos países. Así fueron respirando aliviados en Argentina, Brasil, Chile, Perú y, en especial, México, al recibir la confirmación de que todo sigue igual por dichas tierras.

¿Riesgos u oportunidades? Toda quiebra genera temor. Pero en la crisis, surgen también las oportunidades y uno de los países que más beneficiados se podrían ver es México.

La economía mexicana tiene amplias ventajas para que la compañía analice la posibilidad de incrementar sus operaciones en dicho país. Esta decisión podría implicar riesgos ya que se estaría aumentando la producción en un país que aún no es lo adecuadamente estable en términos macroeconómicos. Esta inestabilidad hace que no se puedan estimar adecuadamente los retornos de las inversiones en el país. ¿Le caerá bien la crisis de GM a México o deberá conformarse con que todo siga igual?

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica ¿Importa para Latinoamérica en cuánto tiempo se producirá la recuperación de la economía estadounidense? ¿Importa saber con qué fuerza se desarrollará esa recuperación? ¿Qué implicancias tiene el resultado de la balanza comercial china para la región? Todas estas preguntas resultan de interés pensando en las perspectivas de recuperación de las economías latinoamericanas, aunque la importancia varía en intensidad.

Si bien es probable que la crisis nos siga deparando nuevos disgustos, ciertamente creo que estamos transitando por un período en el cual se debe comenzar a discutir acerca de la recuperación económica de la economía estadounidense en particular, y de la economía mundial en general. Todavía el mundo depende de los humores y la salud de la economía estadounidense. A pesar de su tambaleo durante la génesis del estallido subprime, la economía y el dólar del país americano han demostrado su vigencia como líderes mundiales.

Durante el seminario de Infobae al que asistí, y del que me he llevado un interesante diagnóstico de la situación económica mundial y argentina, destaco, en lo referente al contexto internacional, el análisis que hicieron los disertantes sobre las perspectivas de recuperación económica, su posible forma y el superávit comercial chino.

Que la recuperación de la economía mundial provendrá desde los EEUU no caben dudas, no solamente por la capacidad histórica de su economía sino también por la incapacidad demostrada del resto. El mundo está expectante acerca de lo que pueda ocurrir con la economía estadounidense. Ya nada queda de la ilusión de un decoupling. China decepcionó en su primera oportunidad de ponerse la economía mundial al hombro e intentar al menos, que la economía mundial disfrute de un pequeño veranito. Todo lo contrario, China pensó en sí mismo y ha desatado el debate.

¿Es correcto que economías como la de China, no asuman su protagonismo internacional? El gobierno chino ante el impacto de la crisis sobre su economía, se concentró en su mercado interno mediante una política de estímulo intensa, destinando miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, su balanza comercial se vio beneficiada por una fuerte caída en las importaciones, en gran parte explicada por el desplome de los precios de los commodities, mientras que la caída en sus exportaciones fue de menor magnitud. Conclusión: a pesar de la fuerte crisis global, la economía china mantiene un fuerte superávit comercial que, según estima el ING Group, podría alcanzar a US$ 325.000 millones en el presente año.

Mientras los Estados Unidos le siguen reclamando a China que deje apreciar su moneda, el yuan se ha mantenido prácticamente invariante en lo que va del año, y su valor en relación al mes de mayo de 2008 se apreció en menos de un 2%. La política cambiaria es hoy más que nunca, parte del plan anticrisis del gobierno chino.

China tiene motivos razonables para evitar la apreciación del yuan y es que debe lograr que su economía mantenga un piso de crecimiento del 8%, un objetivo para el cual, necesita cuidar su demanda interna y mantener fuerte la externa. Un nivel de crecimiento inferior al 8% pone en peligro al modelo económico chino ya que dificulta su sostenibilidad por el efecto que puede generar sobre la tasa de desocupación. No se puede olvidar que en la economía oriental existe un proceso de urbanización de la población rural que necesita generación de un gran volumen de puestos de trabajo. En caso contrario, podría darse lugar a desbordes sociales no deseados.

El panorama que ofrece la economía china deja en claro que no solamente no está ayudando a reducir el impacto de la crisis, sino que la está profundizando por su menor demanda de productos del resto del mundo.

Dado que China no piensa aportar para la recuperación global, la economía mundial vuelve a depender de lo que pueda hacer EEUU. En este sentido, en el seminario se coincidió que la economía estadounidense podría comenzar a evidenciar signos de recuperación más evidentes a partir del último trimestre del año. Sobre la forma de cómo será dicha recuperación, podemos analizar algunos de los jugadores claves que marcarán dicho camino.

Los bancos estadounidenses todavía continúan en problemas a pesar de lo que indica el test de estrés. El pasado viernes les comentábamos acerca de la caída de una nueva entidad bancaria estadounidense “¿Hay que generalizar las pruebas de estres?“. Esta vez fue el turno de Bankunited FSB. Pero lo que interesa en términos de recuperación económica es la capacidad del sistema bancario de generar nuevamente crédito para alimentar la demanda interna y en este sentido aún no se observa un buen escenario.

Por otra parte, es de público conocimiento el impacto que la crisis ha tenido en las familias estadounidenses con la fuerte destrucción de riqueza que les ha generado. Sin dudas afectará el comportamiento de las familias y por ende, tendrá incidencia en la dinámica del consumo en los EEUU, situación que se profundizará por los problemas en el mercado de crédito mencionado anteriormente. Y dado que el consumo familiar es el principal componente del PBI estadounidense, las perspectivas de recuperación no son demasiado prometedoras.

Otra alternativa de recuperación de la economía estadounidense es mirar hacia el sector externo. A pesar del dólar debilitado que se encuentra en un nivel mínimo en cinco meses frente a una canasta de las principales monedas (incluso el euro rompió el techo de los US$ 1,40, nuevamente), el abaratamiento relativo que ello genera en los productos estadounidenses (cuando son trasformados en valor de otras monedas, como por ejemplo, el euro), no aumentan la demanda de los mismos por la debilidad que se observa en las economías de dichos países, por lo que no contribuye de un modo significativo a incrementar las ventas exteriores de productos estadounidenses En otras palabras, a pesar de que EEUU pueda vender sus productos a un menor valor en euros, no tienen los europeos suficiente poder adquisitivo.

¿Y Latinoamérica qué? La débil recuperación de la economía estadounidense será sin dudas un elemento negativo para las posibilidades de crecimiento de aquellas economías de la región más vinculadas con el país del norte (especialmente, México y Colombia). El impacto negativo para la región se producirá a través de la evolución de los precios de los commodities no agrícolas que posiblemente se mantengan débiles, observando solamente una suave recuperación.

Lo que ocurre con China también le importa a Latinoamérica porque limita la recuperación tanto de la economía estadounidense como de la economía mundial, limitando el efecto positivo que la recuperación económica global puede producir en la región a través de los canales reales.

Las perspectivas de una recuperación económica global que será muy débil, hará que el crecimiento de las economías latinoamericanas dependa en una mayor medida de la fortaleza de su demanda interna. Aquellas economías que cuenten con mejores condiciones internas podrán recuperarse con mayor rapidez y fuerza. Un elemento clave en dicho sentido puede ser el volumen de inversión real generado tanto con capitales nacionales como a través de Inversión Extranjera Directa (IED).
En este sentido, observaremos una clara diferenciación entre los países que aplicaron políticas sanas y cuentan con interesantes oportunidades de inversión, de aquellos que no. Ya la suerte no será de mucha ayuda como lo ha sido hasta hace poco para algunos países latinoamericanos.



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Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?
13 Mayo 2009
Si hay algo que le debo reconocer a Barack Obama es que está cumpliendo con las promesas preelectorales. Sin dudas es algo de lo que no estamos muy acostumbrados por estas tierras.

En Argentina incluso, estamos esperando que se concreten promesas que realizó el gobierno durante su mandato. ¿Extraño no? Si, pero es la realidad que los argentinos debemos vivir, por eso nos causa sorpresa cuando vemos en otros países que los políticos cumplen con sus promesas.

Realmente no sé si estos recortes impositivos tienen un doble objetivo (un objetivo oculto) o simplemente buscan únicamente aliviarle el peso a la clase media, pero lo cierto es que Obama tomó la determinación y recortó impuestos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, al tiempo que volvió a imponer gravámenes a las grandes compañías.

Ciertamente comparable con Robin Hood es la determinación de Obama de quitarle a las grandes empresas y a las familias ricas, para darle a las pequeñas compañías y a las familias de clase media y clase baja.

La familia tipo estadounidense, podrá ahorrar con estas medidas alrededor de US$ 800 por año. Ciertamente no es una cifra de gran significación, pero al menos les servirá para cerrar algunos baches financieros que se les puedan presentar.

Según reconoció el propio gobierno, estas medidas impositivas no serán gratuitas para las finanzas públicas estadounidenses. El costo fiscal de las reducciones alcanzaría así los US$ 736.000 millones a lo largo de los próximos diez años.

En principio puede parecer una suma más que abultada en un momento en donde las cuentas del fisco estadounidense se encuentran más en rojo que de costumbre. Pero la realidad indica que estas reducciones impositivas muy probablemente se transformen en un mayor consumo y por consecuencia en un mayor nivel de actividad.

La cuestión de las cuentas públicas es un tema no menor, ya que para el año fiscal que cierra el próximo 30 de setiembre, el déficit fiscal estadounidense ascenderá a US$ 1,84 billones (ni más ni menos que el 12,9% del PBI estadounidense), mientras que para el año fiscal 2010 se espera un déficit fiscal de US$ 1,25 billones. Ciertamente la situación de desbalance fiscal es insostenible y de no realizarse las correcciones del caso lo más rápido posible, estaremos ante la próxima causa de crisis en la economía estadounidense en un par de años.

Tratando de descifrar el porqué de la decisión de Obama más allá de los fines redistributivos, creo que probablemente el presidente estadounidense piense que de este modo se podrá apuntalar la recuperación de la economía. En este sentido, la palabra clave es el consumo.

Diría un keynesiano, esta política impositiva redistributiva le estaría poniendo en la mano más dinero a los individuos con una mayor proporción marginal a consumir, es decir que ellos por cada dólar que reciben, ahorran una porción menor que lo que ahorran por ejemplo, las familias ricas de los EEUU.

Las que no deben estar del todo conformes con estas medidas, son las familias de mayores ingresos. Es que el Tesoro estadounidense anunció ayer que buscará restablecer la tasa impositiva máxima de 39,6% a los contribuyentes más ricos, que había sido suprimida en el 2001 por la administración de Bush.

El único consuelo que se me ocurre ensayar para estas familias es que con esta medida el gobierno de Obama estará recomponiendo en parte, la situación fiscal. Les recordaría que Obama está comprometido con la recuperación de un cierto equilibrio fiscal para una economía que hace años que padece un fuerte desorden en dicho aspecto. Como comenté antes, que EEUU pueda reducir su déficit fiscal de un modo significativo es clave en términos de la fortaleza de la economía. Si el déficit no se reduce, inevitablemente la economía de los EEUU sufrirá una nueva crisis y ello no es bueno para los segmentos más pudientes de la población. Es por ello que se puede considerar este incremento en los impuestos como una especie de aporte a la estabilidad económica.

Sin dudas, estas reducciones fiscales, si bien no creo que ayuden a acelerar el inicio de la recuperación económica, sí le darán una mayor fuerza a la misma. La mayor capacidad de consumo de los segmentos inferiores de la población se traducirá en buena medida, en una mayor demanda interna que apuntalará el ritmo de crecimiento económico.

Por otra parte, si buscamos analizar cómo impactan estas modificaciones impositivas en términos de oportunidades de inversión, seguramente encontraremos que los sectores orientados al consumo masivo de los segmentos de la población medio y bajo, serán los más beneficiados por estas medidas. Probablemente las grandes tiendas minoristas, a pesar de que tengan que hacer frente al pago de mayores impuestos, estarán celebrando estos anuncios que se traducirán en un mayor volumen de ventas esperado.

Con estas modificaciones impositivas, sumadas a las restantes medidas de reforma fiscal que se están elaborando, Obama está generando una importante transformación en la economía estadounidense, en la cual habrá ganadores y perdedores. El desafío para los inversores será anticiparse a los hechos y detectar aquellos negocios que florecerán con la nueva política económica.


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¿Qué hay más allá de los test de estrés?

¿Qué hay más allá de los test de estrés?

Ayer finalmente se conocieron los resultados definitivos de las pruebas de estrés que la Reserva Federal de los Estados Unidos le realizara a las hoy 19 entidades bancarias más importantes del sistema financiero estadounidense.

Dentro de la gravedad que supo tener la situación y de los miles de millones que ya ha costado la crisis, que el test de estrés haya arrojado que se necesitarían US$ 74.600 millones para capitalizar a los 10 principales bancos del país (aunque el Bank of América absorbería casi la mitad de dicho monto), no parecería ser una cifra demasiado elevada.

La prueba de estrés reveló las necesidades de capital de las entidades para evitar entrar en crisis ante un posible deterioro del escenario actual. Aquellos bancos norteamericanos que no tengan suficiente capital tendrán un plazo de 30 días para elaborar un plan para hacer frente a la situación y seis meses para recaudar el dinero. De todos modos, no hay que preocuparse demasiado ya que el titular de la Fed aseguró que asistirá a las entidades en caso de ser necesario.

Luego de realizadas las pruebas de estrés, parecería que el panorama se ha aclarado un poco. Sin embargo no resulta así del todo, ya que los resultados de dichas pruebas de estrés están generando más de una polémica.

Uno de los primeros en levantar la voz ha sido Nouriel Roubini, quien anticipara la crisis de las hipotecas subprime. Para Roubini, la banca estadounidense está quebrada y nadie puede convencerlo de otra cosa, por lo que las pruebas de estrés, al estar mal diseñadas, no evidencian dicha situación.

La crítica de Roubini, pasa por los supuestos que resultan laxos y que se utilizan para la estimación de posibles escenarios económicos. Según este destacado economista, la subestimación del problema viene ya desde el mismo FMI que estimara en US$ 2,7 billones las pérdidas sufridas por la banca de EE.UU., cuando según sus estimaciones, las mismas no serían menores a US$ 3,6 billones.

Sin dudas Roubini no está nada de acuerdo en la mayor parte de las medidas y acciones que está tomando el gobierno de los EEUU para recuperar la salud del sector bancario. Al menos sí se ha manifestado a favor del plan de Geithner para la adquisición de activos tóxicos por parte del sector público y del privado, aunque considera que se deberían endurecer las condiciones para las entidades, recomendación que creo, sería conveniente para limitar el costo del plan y los desvíos en los incentivos de las entidades bancarias.

Podemos ponernos a criticar la forma en que se realizó el test de estrés y la validez del mismo o podemos tratar de rescatar los elementos positivos de dicho hecho. Creo que lo más útil en estos momentos sería optar por la segunda alternativa.

Y esta opción pasa también por el hecho de que cada vez queda más lejana la posibilidad de nuevos episodios de crisis a la luz de los incipientes signos que se comienzan a observar de recuperación económica. Así, con una economía recuperando su crecimiento y ganando fuerza de manera gradual, la posibilidad de un escenario adverso se va reduciendo.

Más allá de la validez que pueda tener el test realizado para evaluar la fortaleza actual del sector bancario, no caben dudas que siempre es positivo tener al menos una evaluación de las necesidades de capitalización del sector ante la posibilidad de deterioro del contexto. Y si los supuestos utilizados nos resultan laxos, al menos se puede tomar dicho test como una evaluación que demarque un piso de necesidades de capitalización del sector.

Por otra parte, al hacerse pública la situación de fortaleza de las entidades bancarias, ya sea en el contexto que sea, las obliga a tomar medidas de un modo más inmediato para eliminar cualquier situación de fragilidad ya que de lo contrario, sufrirían el castigo del mercado. Las entidades están presionadas para garantizar su solidez tomando las acciones necesarias ante la más mínima sospecha de riesgo.

También este tipo de análisis de las entidades del sector, realizado de manera regular, puede llevar a los bancos a cambiar su estrategia de inversión optando por opciones más diversificadas y menos riesgosas, así sus balances no son tan vulnerables a dichas pruebas.

Es así que seguramente, a futuro la realización regular de pruebas de estrés garantizará un mayor control de la actividad del sector limitando la toma excesiva de riesgos. A pesar de ello, creo que no es menor lo que afirma Roubini. A futuro, se deberá trabajar en hacer de las pruebas de estrés un instrumento de medición de la fortaleza bancaria lo más sensible posible de modo tal que pueda brindar al máximo sus resultados de una manera realista.

Creo que la realización y publicación de pruebas de estrés es un avance en la supervisión del sector bancario estadounidense. Todavía queda mucho por hacer tanto en materia de regulación como de supervisión. Hay que recordar que aún no se ha salido de la crisis y que se deberá trabajar en lograr que el sistema de regulación y supervisión no vuelva a cometer los errores que lo llevaron a permitir el desarrollo de esta crisis.

También me parece una señal positiva que el titular de la Fed, Ben Bernanke, reconozca que se debe reforzar la supervisión del sistema financiero para evitar la ocurrencia de crisis en el futuro.

La reforma en la regulación y supervisión del sistema financiero estadounidense es el próximo desafío que tienen las autoridades. Pero no es solamente el desafío de los EEUU, sino de la economía global, con lo cual, el proceso de reforma en EEUU no podrá estar aislado del proceso de reforma del resto de los mercados financieros. ¿Se podrá avanzar hacia una regulación y supervisión del sistema financiero integral a nivel global? Sin dudas es un objetivo bastante ambicioso.

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?
6 Mayo 2009
Obama hizo varias promesas en su campaña electoral. Una de ellas ha sido la búsqueda de ordenamiento de las finanzas públicas para reducir lo máximo posible el rojo fiscal que sufre la economía estadounidense. La cuestión fiscal no es menor ya que el fuerte aumento del déficit que observa la economía estadounidense puede llevarla a la próxima crisis.

Es cierto que el gobierno de Obama tiene un problema urgente que resolver y que es el sacar a la economía de la crisis. Pero la gestión de Bush le ha dejado como regalo un gran paquete lleno de problemas que Obama deberá enfrentar cuanto antes para evitar posibles nuevos episodios de crisis en el futuro. Dentro de este paquete se escuchan varios “tic tac”, uno de los cuales es la “bomba fiscal” que debe ser desactivada cuanto antes.

Quizás no es éste el momento más oportuno, pero el gobierno de Barack Obama consideró que es necesario comenzar cuanto antes a lanzar sus iniciativas de reforma fiscal para la economía estadounidense. Y en base a este convencimiento es que ya se han comenzado a conocer algunas medidas.

El plan presentado por Barack Obama, que tiene un horizonte previsto de diez años, apunta a incrementar en US$ 210.000 millones la recaudación con recursos que actualmente van a paraísos fiscales. Estas primeras medidas tienen como objetivo atacar los paraísos fiscales mediante la modificación de la imposición sobre las compañías estadounidenses que operan en el exterior.

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¿Qué justifica la decisión del gobierno de Obama de actuar sobre las compañías que operan en el exterior? Según el gobierno estadounidense, en 2004 las empresas obtuvieron en el extranjero utilidades por US$ 700.000 millones pagando solamente un 2,3% en conceptos de impuestos sobre dichas ganancias. Este dato no es muy reciente, pero la situación en los últimos años no ha variado demasiado.

El plan de reforma fiscal que contempla estas medidas, de ser aprobado por el Congreso estadounidense, entraría en vigencia en el año 2011.

Entre las múltiples falencias que se le pueden señalar a la estructura fiscal de los EEUU está el sesgo en contra de la producción nacional para las empresas de gran tamaño con operaciones en el exterior. Es que la misma genera mayores incentivos a invertir en el exterior del país que en hacerlo puertas adentro. Es por ello que, según Obama, el plan permitiría bajar los impuestos a empresas que operan en territorio estadounidense y crear puestos de trabajo locales. ¿Busca Obama proteger a la producción local afectando incluso a las mismas empresas estadounidenses? En cierta medida, lo que se busca es generar un impacto a favor de la producción local y una recuperación más veloz del nivel de empleo, pero también desactivar incentivos desmedidos que llevan a las empresas estadounidenses a producir en el exterior.

Lógicamente, el sector empresario de EEUU con operaciones a nivel internacional no recibió de buena manera las iniciativas de Obama. Cuando aún no se disipan las preocupaciones por el deterioro del contexto empresarial producto de la crisis financiera global con epicentro en los EEUU, esta reforma agrega un nuevo condimento negativo al contexto para ellas.

Para Drew Lyon, de la oficina de Washington de PricewaterhouseCoopers: “Esto realmente golpea a la mayoría de las firmas que integran el listado Fortune 100 y que dependen de un gran acuerdo sobre crecimiento en el exterior para aumentar sus ganancias totales”.

Según Lyon, alrededor del 50% de las ganancias de las firmas multinacionales se obtiene en el extranjero, por lo que el golpe de la reforma no es menor. Si bien las medidas fiscales de Obama afectarán la rentabilidad de las empresas en el exterior, esto puede llegar a compensarse con medidas de estímulo a la producción local que pueden ser aprovechadas por las operaciones que estas compañías poseen en los EEUU.

John Castellani, presidente de la Mesa Redonda de Empresas tampoco se mostró demasiado de acuerdo con el anuncio de Obama, y en un comunicado decía: “El plan del presidente Obama para incrementar los impuestos a las corporaciones estadounidenses es una mala idea, en un mal momento y por malas razones”. Ciertamente, la resistencia que está mostrando en el empresariado, requerirá que las partes se reúnan para alcanzar un consenso que limite los efectos negativos de la reforma, lo cual se podría lograr con incentivos para la producción interna.

Analizando el anuncio más allá de las medidas en sí, el mismo representa una buena señal en términos de la búsqueda de una fortaleza fiscal para lo que debe enfrentar la economía a futuro. Obama desde antes de asumir se ha mostrado comprometido con recomponer la fortaleza fiscal de la economía estadounidense, lo cual es clave para reducir la fragilidad de la economía estadounidense. La economía norteamericana venía acumulando un alto déficit el cual se vio más que duplicado en el último año por la crisis financiera.

Las últimas noticias económicas provenientes de la economía estadounidense alimentan las esperanzas de que la recuperación económica esté más cerca. Para el presidente de la Reserva Federal de los EEUU, Ben Bernanke, la recesión en la economía estadounidense se revertirá hacia final de año. Si bien ello no implica que se detenga el aumento del desempleo ni que la recuperación sea vigorosa, sí marca el comienzo del período postcrisis, período en el cual se deberá trabajar y mucho por los múltiples puntos débiles con los que la economía estadounidense salió de la crisis.

La economía estadounidense superará esta crisis no sin un alto nivel de fragilidad en varios frentes que pueden transformarse en la causa de la próxima crisis si no se solucionan a tiempo. El sistema financiero ha quedado muy dañado no solamente desde el punto de vista de sus hojas de balance, sino también desde el punto de vista de incentivos ya que la forma de resolución de los rescates bancarios no hizo otra cosa que alimentar incentivos de riesgo moral. Así, los bancos estarán más predispuestos a asumir riesgos sabiendo que el castigo es mínimo y los beneficios pueden ser inmensos, por lo que la supervisión y regulación del sistema financiero estadounidense deberá ser más estricta y adecuada a la evolución de los nuevos instrumentos financieros.

También deberá trabajar duro el gobierno de Obama en revertir el desequilibrio externo, mantener la fortaleza del dólar en niveles que eviten generar presiones inflacionarias desmedidas. Por otra parte, la cuestión energética ha demostrado durante la primera mitad del 2008, la vulnerabilidad que posee la economía estadounidense en dicho frente, lo que obliga a acelerar el desarrollo de fuentes de energía alternativas.

El costo fiscal que ha tenido la crisis ha sido enorme y ello se ha traducido también en un alto crecimiento de la deuda pública estadounidense. La economía norteamericana no podrá soportar durante muchos años más semejantes desequilibrios fiscales y es por ello que son bienvenidas las medidas que busquen ordenar dicha situación. Es en este contexto de acciones tendientes a recuperar la solidez de la economía estadounidense que se enmarca la reforma fiscal que deberá llevar adelante el gobierno de Obama.

Por el momento, existen buenas señales que esperemos, tengan mayores concreciones en los próximos meses. La economía de EEUU seguramente atravesará un proceso de grandes cambios durante los próximos años, los cuales serán determinantes para que su economía pueda mantener su liderazgo mundial.

Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

28 Abril 2009
La política económica colombiana sigue mirando hacia el largo plazo. Sin embargo, no puede desatender los problemas que se le presentan en lo inmediato y que han afectado su capacidad de crecimiento.

¿Qué tienen que ver la gripe porcina y los secuestros con la economía colombiana? Quizás mucho más de lo que uno pueda imaginarse. Ambos factores no económicos inciden sobre la misma, el primero de manera negativa y el segundo, dado su evolución, de manera positiva.

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La gripe porcina se expande rápidamente a nivel mundial. Por el momento, desde Argentina nos encontramos como espectadores de esta situación. De todos modos, con el flagelo del dengue en Argentina tenemos preocupación para rato.

La gripe porcina es tan pero tan fuerte que no solamente ha afectado hasta el momento a gran cantidad de personas (causando ya más de 150 muertes en México), sino también ha golpeado a los mercados. También a las monedas como ha sido el caso del peso colombiano que abrió ayer su jornada debilitándose frente al dólar por esta circunstancia, dado que esta enfermedad aumentó la aversión al riesgo de los mercados ante el nuevo contexto de incertidumbre que se ha generado.

La influencia que puede tener la gripe porcina sobre varios sectores de las economías no es un tema menor. En México representará un duro golpe en un momento más que inoportuno para la economía. En Colombia, por lo pronto representa una amenaza, pero una seria amenaza. Varios sectores de la economía colombiana ya sienten preocupación por lo que pueda ocurrir, entre ellos, el sector turístico que venía creciendo a buen ritmo.

Mientras leía diferentes periódicos en Internet para escribir este artículo sobre la economía colombiana, me topé con una noticia publicada en el site del periódico “El Universal” que daba cuenta de la reducción en un 75% de los secuestros en Colombia en lo que va del año. Creo que la noticia es buena no solamente en términos de la seguridad de todos los colombianos, sino también desde el punto de vista económico. Es que la inseguridad no solamente amenaza a la población, sino también es una enemiga de las inversiones. Y Colombia, que está haciendo los mayores esfuerzos por consolidar el progreso de la economía, se verá ampliamente beneficiada por la reducción de los episodios de violencia en el país.

Otra buena noticia para Colombia pensando en la postcrisis son los avances que está logrando en materia de Tratados de Libre Comercio (TLC). La semana pasada, Colombia concluyó con Japón la primera ronda de negociaciones. En EEUU, desde el gobierno de Barack Obama surgió el compromiso de trabajar para que se concrete el acuerdo comercial con Colombia. Estos TLC aumentan el potencial de expansión externa de la economía colombiana. También aumentan el atractivo de los inversores extranjeros por el amplio acceso a mercados externos que estaría alcanzando Colombia con esta política comercial.

No tengo dudas de que Colombia viene dando buenos pasos para consolidar su crecimiento a largo plazo. El gobierno de Uribe viene tomando decisiones acertadas en dicho sentido aunque también lo está haciendo en las decisiones de corto plazo. Es que si bien en Colombia se están cimentando las bases para alcanzar el crecimiento sostenido, lo inmediato y lo urgente es enfrentar el contexto de crisis (agravado ahora por la problemática de la gripe porcina).

Dentro del panorama sombrío que presentó, el Fondo Monetario Internacional (FMI), le dio una buena noticia a Colombia al asegurar que la economía no sufrirá recesión en el presente año, aunque tampoco crecerá. Esta proyección del FMI, dadas las circunstancias, no resulta ser tan mala para el país. La mala noticia es la proyección de crecimiento para el 2010 ya que el FMI solamente espera que la economía colombiana se expanda un 1,25%. Recién en 2011 la economía cobraría fuerza para crecer al 4%.

Seguramente, mi visión acerca de las buenas perspectivas de la economía colombiana en el mediano y largo plazo, no dejará conformes a las familias de ese país que en estos momentos sufren el desempleo provocado por la crisis. No estaría mal que me recordaran aquella famosa frase de Keynes: “A largo plazo estamos todos muertos”.

Ciertamente, la tasa de desempleo en Colombia es elevada. La misma está en el 12,5% y las perspectivas son hacia el alza. En relación a la misma, encontré en el site de “Caracol Radio”, declaraciones del ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga que advertía que la desocupación en el país, continuaría inevitablemente subiendo como consecuencia de la crisis económica mundial y la fuerte desaceleración de la economía colombiana. Sin dudas, Zuluaga no es un especialista en levantar el ánimo de la población y manejar las expectativas. Probablemente dichas declaraciones hayan incrementado el pánico de la población con el consiguiente impacto sobre el consumo familiar.

Lo bueno del caso es que el gobierno colombiano no se ha quedado de brazos cruzados frente a esta situación y en los últimos días ha dispuesto una serie de medidas para contener el impacto de la crisis. Una de ellas ha sido recurrir al FMI para solicitarle un préstamo por US$ 10.400 millones que sería aprobado en mayo. Quizás pueda parecer un hecho menor pero desde mi punto de vista, es de gran importancia porque ayuda a aislar a la economía colombiana de posibles agravamientos de la crisis.

También el Banco de la República hace su aporte a la causa y está llevando adelante una política monetaria más laxa. Esta semana el Comité de Política Monetaria decidirá sobre la tasa de interés de referencia. Según el último sondeo de Reuters 33 de los 40 analistas encuestados anticipaban un recorte de tasas de interés de 100 puntos básicos, con lo cual se ubicaría la misma en el 6%. ¿Contribución a la causa? Quizás un recorte de tal magnitud podría poner en riesgo el valor del peso colombiano, el cual correría riesgos de debilitarse de un modo excesivo provocando un posible riesgo inflacionario.

Seguramente, la economía colombiana será de las que mejor performance observen en Latinoamérica una vez superada la crisis actual. Pero mientras tanto, el gobierno de Uribe deberá atender con cuidado los problemas que tanto la crisis financiera internacional como ahora también, la gripe porcina, están provocando en la economía para evitar que generen un daño profundo y difícil de reparar. En su accionar, el gobierno de Uribe demostrará qué capacidad de respuesta tiene ante situaciones extremas.

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo
23 Abril 2009
Cuando hace unos días se comenzaba a hablar de las primeras señales de recuperación de la economía estadounidense, renacía la esperanza de que la terrible crisis financiera que está padeciendo el mundo, tuviera un final cercano. Sin embargo, mientras dichas señales se encuentran esperando nuevas confirmaciones, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (IMF), sobre el crecimiento global, vuelven a instalar el pesimismo. ¿Se retrasa la recuperación de la economía mundial? ¿Qué pueden hacer las economías latinoamericanas para limitar el impacto negativo del contexto global adverso?

¿Qué tan profunda es la crisis? Lo suficiente como para que el FMI estime que la economía mundial sufrirá una contracción del 1,3% durante el presente año. El deterioro de las condiciones económicas ha sido tal en los últimos meses que en el mes de enero, sólo cuatro meses atrás, el organismo internacional había pronosticado un crecimiento de la economía mundial del 0,5% para el presente año.

Los números de crecimiento proyectado por el FMI para las principales economías son preocupantes. En la zona del euro se espera que la economía se contraiga en un 4,2% e incluso seguirá contrayéndose durante el 2010 en un 0,4%. Dentro de la eurozona, la economía alemana sufrirá en el presente año una contracción del 5,6% (y seguirá cayendo en 2010, aunque lo haría un 1%).

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Para la economía estadounidense, el organismo internacional anticipó una contracción de su producto del 2,8% para el presente año, mientras que la economía japonesa se contraerá un 6,2%. Para el FMI, la principal economía mundial continuará contrayéndose en 2010. La economía estadounidense observaría una caída de su PBI en un 0,05% el próximo año, lo cual desalentaría las esperanzas sobre las perspectivas de recuperación de la economía mundial.

Para Latinoamérica, las proyecciones tampoco resultan alentadoras. Es que el FMI espera que la región entre en recesión durante el 2009 y su PBI se contraiga un 1,5%. En 2010, la región volverá a crecer, aunque lo haría en un 1,6%. Pero no todos los países latinoamericanos recuperarían la senda del crecimiento ya que el FMI proyecta que tres países seguirán observando una contracción de su producto, entre ellos, Venezuela cuyo PBI se reduciría un 0,5%.

Entre las economías latinoamericanas que más sentirán el efecto de la crisis según el FMI están México (-3,7%), Venezuela (-2,2%) y Ecuador (-2%). Luego sigue, entre las principales economías de la región, Argentina con una contracción esperada del 1,5%.

Luego de presentado este panorama desolador: ¿Qué se puede decir al respecto de estas proyecciones? Si lo pienso buscando una doble intencionalidad por parte del FMI, diría que el organismo estaría exagerando las cifras de caída del PBI global para lograr que los gobiernos aumenten sus esfuerzos para lograr la recuperación económica.

Uno puede interpretar esta intención en párrafos como el siguiente en donde el organismo internacional se refiere a la Unión Europea: “si los países de la Unión Europea son capaces de poner en marcha una respuesta contundente, global y coordinada a las tribulaciones del sector financiero, la confianza y deseos de asumir riesgos se podrían recuperar más rápido de lo esperado”.

Todavía no me animo a pensar que la crisis permanecerá un tiempo más entre nosotros. Personalmente, le tengo un poco de fe a la capacidad de recuperación de la economía estadounidense y a su poder, como locomotora de la economía mundial que es, de liderar la recuperación del resto de las principales economías. Es por ello que, aún espero que el 2010 arroje signos positivos en términos de crecimiento para las principales economías del planeta.

Lógicamente, soy consciente que mis expectativas corren un serio riesgo en medio de un contexto altamente turbulento y en donde aún persiste la incertidumbre que atenta contra las expectativas. Pero no tengo dudas que a medida que se vayan reduciendo los riesgos, la recuperación económica cobrará fuerza de la mano de un cambio de humor que impulsará el consumo y la inversión nuevamente.

Está claro viendo las proyecciones del FMI que las economías sudamericanas sufrirán más de lo esperado la crisis actual. Ello a pesar de que las mismas están haciendo todo lo posible tanto desde la política monetaria como la fiscal para contrarrestar el impacto negativo de la misma.

Una reflexión que creo necesaria realizar es que tanto las economías latinoamericanas que han llevado adelante políticas económicas sanas como aquellas que no, se ven duramente golpeadas por la crisis. Claro que existe una diferencia entre ambas. Aquellas economías que han estado llevando adelante políticas sanas y consistentes a largo plazo, sufrirán menos y observarán un más pronto restablecimiento de su crecimiento económico.

Mientras tanto, mientras la crisis sigue afectando a la región: ¿Qué pueden hacer los países latinoamericanos? Las perspectivas negativas de crecimiento en las principales economías mundiales representan un duro golpe para la región, a la que dicha situación le dificultará su recuperación. La única alternativa que tienen para atenuar los efectos de la crisis es continuar recurriendo a la política monetaria y fiscal expansivas y a la cooperación regional.

Sobre la política monetaria, las economías deben tener cuidado de que la misma no genere efectos negativos sobre la estabilidad cambiaria ni que genere un efecto negativo sobre el flujo de capitales, por lo que la misma probablemente encuentre límites a su accionar en el manejo de su tasa de interés de referencia. Ello hará necesario que para lograr mayores efectos sobre la economía real, se trabaje con más intensidad sobre otros mecanismos para lograr que el sistema financiero genere el crédito necesario para recuperar la fortaleza de la demanda interna.

La cooperación regional es un elemento clave para atenuar los efectos de la crisis en Latinoamérica. Este es un mal momento para pensar el aumentar el proteccionismo entre los países de la región. ¿Será posible que los países de la región puedan avanzar en acuerdos de cooperación para expandir el comercio intrarregional como respuesta a la crisis?

¿La economía mundial entra en deflación?

¿La economía mundial entra en deflación?

Buenos Aires, Argentina

22 de abril de 2009

La lista de países se acrecienta día a día. No solamente la crisis está afectando el crecimiento de la economía global, sino también, ahora las principales economías del planeta están comenzando a sufrir deflación de precios.

Mientras escribía este artículo pensaba que esta situación de deflación será al menos un consuelo para Felipe, un amigo mío que desde fines del año pasado, viene planeando un viaje hacia los Estados Unidos para el mes de julio de este año. Es que la devaluación del peso argentino ha hecho que mi amigo pueda comprar menos dólares que los previstos para su viaje al país del norte (el estancamiento económico que sufre Argentina ha impedido también, que obtenga una mejora salarial). Seguramente la deflación que padece la economía estadounidense hará que mi amigo encuentre precios más amistosos con sus golpeados bolsillos, y por qué no, más de una gran liquidación se cruzará por su camino.

El escenario económico global ha cambiado varias veces de manera brusca desde que se inició la crisis. ¿Se podía prever que las principales economías del planeta iban a estar amenazadas por la deflación de precios cuando justamente poco menos de un año atrás sufrían las mayores alzas de precios en años? Si bien era difícil imaginarlo, esta situación era totalmente predecible y de esperar. Es que los episodios de profunda recesión como la actual generan frecuentemente situaciones de deflación.

Cada vez son más los países que se encuentran o han comenzado a observar signos de deflación. En el día de ayer, Inglaterra (con una caída mensual en sus precios minoristas del 0,4%, por primera vez luego de casi cincuenta años), se unió al grupo de países que están experimentando síntomas de deflación de precios. En dicho grupo ya se encontraban Estados Unidos, Alemania, España, Suiza, Japón y China, entre las principales economías del planeta. La lista promete incrementarse en breve, principalmente con países europeos.

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La deflación preocupa y para mostrarlo, tomaré el caso de Japón. La situación de la economía japonesa es tal que los precios industriales observaron en el mes de marzo, una caída interanual del 2,2% (su mayor caída desde 2002). Según Hideyuki Araki, economista del Instituto de Investigaciones de Resona: “Las empresas están en una dura competencia para reducir los precios, debido a la debilidad de los consumidores”. Esta competencia que se traduce en rebajas en los precios implica también reducción en los flujos de fondos de las empresas y quizás también, menores ganancias (ya que la caída en los precios puede no compensarse con el incremento en las ventas), aumentando el riesgo de quiebras. Así, menor cantidad de empresas sobrevivirán en un mercado que se sigue achicando por la crisis y el aumento de la desocupación.

Las perspectivas de las principales economías hacen prever que se mantendría el contexto de deflación. Para colmo, la caída del precio del petróleo aumenta el margen para que el resto de los precios en las economías, continúe cayendo.

La incapacidad de la política monetaria de los principales bancos centrales ya ha quedado ampliamente demostrada durante la presente crisis. Y esta incapacidad no solamente se ha observado en el contexto actual de deflación (y deterioro económico), sino también se ha percibido con claridad durante el período de fuerte incremento de los precios internacionales de los commodities (agrícolas, minerales y de energía, entre los principales), que se había traducido en un aumento no menor en la tasa de inflación minorista.

¿Será el momento de rever la manera en que se conducen las políticas monetarias? Probablemente sí. Las políticas monetarias utilizan actualmente como instrumento exclusivo el control de la tasa de interés de referencia. Las mismas funcionan y muy bien en contextos económicos relativamente normales o en aquellos en donde los problemas económicos están limitados al ámbito nacional. Pero las mismas fracasan rotundamente frente a una crisis generalizada o cuando el problema supera el ámbito nacional (como en el caso del alza sostenida en el precio de los commodities agrícolas).

Si bien los principales Bancos Centrales del mundo han complementado su política de tasas de interés con otras medidas para suministrar liquidez al mercado monetario y para estimular el mercado crediticio, las mismas no han logrado ser lo exitosas que se esperaban. En esta cruzada por ejemplo, la Fed ha realizado grandes inyecciones de liquidez en forma de préstamos a entidades financieras e incluso a empresas con el objeto de apoyar la reactivación de la economía.

Probablemente la política monetaria no pueda hacer mucho más al respecto en situaciones de crisis como la actual, pero se pueden trabajar en medidas complementarias que contribuyan a restaurar los canales de transmisión de la política monetaria para que gane en eficacia.

Sin lugar a dudas, los gobiernos de las principales economías están preocupados por los síntomas de deflación que los afecta. Y los ciudadanos de dichos países ¿Cómo se deberían sentir? La caída generalizada en los precios puede en principio ser bien recibida por la población, pero ello puede representar un riesgo serio en este contexto de crisis. Es que la caída en los precios puede implicar menores ganancias para las firmas y la necesidad de mayores recortes en la plantilla de trabajadores para mantenerse en actividad, lo cual a su vez impacta negativamente sobre el consumo, en una suerte de círculo vicioso difícil de detener.

No existen dudas de que esta situación de deflación no es buena en este contexto de recesión global. Y ante la incapacidad de la política monetaria para revertir la situación, la alternativa que queda es que se produzcan mayores impulsos sobre la demanda agregada desde la política fiscal.

¿Qué harán los gobiernos ante esta situación? Si las economías siguen mostrando una tendencia hacia la baja en los precios internos, deberán evaluar seriamente la posibilidad de recurrir a mayores esfuerzos fiscales ante la pobre performance de la política monetaria (la cual en varios países se encuentra en un nivel límite en términos de recortes de tasas).

La clave para resolver el problema deflacionario y de recesión pasa por estimular la demanda interna. En la situación actual, la apuesta por la política fiscal aparece como más atractiva frente a la política monetaria. Sin embargo, una solución más contundente pasaría por torcer las expectativas del sector privado. En EEUU se están observando mejoras en los indicadores de expectativas de los consumidores: ¿Será esta la clave para resolver los problemas actuales de la economía estadounidense y mundial?

¿Están ya las acciones lo suficientemente baratas como para comprar?

¿Están ya las acciones lo suficientemente baratas como para comprar?



Buenos Aires, Argentina

9 de marzo de 2008

Basta mirar los índices de las bolsas de Estados Unidos para darnos cuenta de que desde hace un mes se encuentran en plena aceleración bajista.

El S&P 500 bajó un 7% en la semana que pasó, un 24% en el año y un 56% desde su máximo histórico en octubre de 2008, el Dow Jones Industrials perdió un 6%, un 24% y un 53% respectivamente, y el Nasdaq Composite perdió un 6%, un 18% y un 55% respectivamente (su máximo histórico fue el 10 de marzo de 2000, el tope de la burbuja dot com).

“Las acciones están comenzando a verse baratas”, señala David Leonhardt del New York Times.

¿Es tan así? ¿Tenemos que largarnos a comprar luego de tantos llamados fallidos en que más de un inversor se volvió a enterrar?

Actualmente los price-earnings ratio (P/E, ratio precio-ganancia, es decir el precio actual de la acción dividido por los dividendos anuales, lo que da los años en que la inversión inicial a través del pago de dividendos se recupera; una medida estándar de valoración de un índice o compañía) de largo plazo (el ratio de 10 años de ganancias corporativas) del índice S&P 500 han bajado a 12. Siendo que el promedio histórico es de 16, el mercado en cuanto a ganancias de empresas parece estar entonces depreciado en un 33%.

El autor del libro “Exhuberancia Irracional”, Robert Shiller, señala que las veces que el PE ratio ha estado entre 12 y 13, las acciones han duplicado su valor en la siguiente década, en promedio.

Cuando el ratio ha estado entre 15 y 20, las acciones han subido un 50% en la siguiente década. Y cuando el ratio ha estado por encima de 25, las acciones no han subido demasiado.

El PE del S&P 500 está en 12… ¿lograremos duplicar nuestro capital invirtiendo hoy en acciones del índice?

El mercado puede seguir cayendo y llegar a P/E aún más bajos que los actuales. En depresiones bursátiles anteriores, como en el ‘30 y ‘80 los P/E llegaron incluso a 6. Para llegar a ese nivel, el S&P 500 debiera estar en los 400 puntos y el DJIA en 4.000, un 40% por debajo de los valores actuales.

Alarmante, pero no imposible en el contexto actual.

¿Es entonces momento de largarse a comprar?

No parece serlo. Las malas noticias siguen llegando, pero sin embargo, ése no es el problema por el que el mercado no logra despegarse de los mínimos y sigue buscándolos. Hay un profundo sentimiento de bear market (bajista), en que los planes de salvataje a la economía no parecen entusiasmar, ni el dinero parece alcanzar.

En un mercado bajista como el actual, no importa qué tipo de noticias se anuncien, tanto buenas como malas harán colapsar al mercado bursátil. Cuando el mercado logra encontrar un piso y empieza a formar una tendencia de suba, las buenas noticias se capitalizarán haciendo subir al mercado, y las malas pasarán prácticamente inadvertidas, o bien no impactarán en la medida en que los inversores esperan.

Es que durante épocas de pánico inversor, el sentimiento psicológico es tan fuerte que logra derribar cualquier buen dato económico o de alza en las ganancias de las empresas, y así el público se desprende de activos, subestimando las potenciales buenas noticias para la economía. Pero cuando este sentimiento logra vencerse, dando lugar a mayor optimismo y perspectivas más favorables acerca del futuro en la mente inversora, por más negativismo imperante en los datos económicos, éstos no lograrán contagiar al mercado.

Y ése justamente ése es el momento que el mundo inversor está esperando.

Habrá que estar atentos no a las noticias económicas, sino a cómo el mercado las recibe.

Las ganancias corporativas del S&P 500 pueden llegar a caer un 35% en el primer trimestre y un 15% en todo el 2009, según estimaciones de analistas recogidas por Bloomberg. Los gráficos de los índices de Estados Unidos apuntan todos hacia una aceleración bajista para las próximas semanas, y como señalamos, los fundamentals de mercado no son nada entusiastas.

Quien pretenda comprar en estas instancias de mercado, deberá tener en claro que éste no está formando por el momento ninguna figura alcista -del punto de vista del análisis técnico- para absolutamente ningún plazo por el momento, pero aquél que busque el largo plazo deberá de saber aguantar el chubasco que viene y de ningún modo desarmar posiciones compradas, aún sabiendo que se pondrá más feo antes que mejor.

Muchos iniciados en mercados suelen preguntarme qué hacer cuando en medio de una baja como la actual han quedado comprados y se desesperan con cada nueva baja diaria. Lo primero que pregunto es: “¿Cuál fue el plazo para el cual definiste tu inversión?”. Si contestan el corto, les aconsejo que para la próxima se planteen un límite de pérdidas y las respeten, y si es el largo, pues que respeten plazo que pautaron antes de realizar la inversión y ¡queden invertidos! Muchos inversores suelen mirar las fluctuaciones del día a día y ven sus portafolios perder valor precipitadamente. Si el planteo de la operatoria había sido mantener a largo plazo, pues no es conveniente mirar el intradiario porque los errores por causa del pánico pueden ser definitorios en cualquier cartera.

“There’s a time to go long, a time to go short and a time to go fishing” (Hay un momento para comprar, un momento para vender y un momento para irse a pescar), decía Jesse Livermore, uno de los grandes traders de la historia mundial… si yo no fuera vegetariana, me iría a buscar la caña.


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