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Si no quiere perder operando ETFs apalancados, debe leer esto

Si no quiere perder operando ETFs apalancados, debe leer esto

Si no quiere perder operando ETFs apalancados, debe leer esto

Por Paola Pecora

Cuantas veces, ante una suba de mercado, nos hemos topado con esta exclamación propia o ajena: “¡Por qué no habré comprado más!” Lo mismo ante una baja: “¡Por qué no habré vendido el doble!”.

Bueno, ya no es más necesario maldecirse y arruinarse el día, porque la posibilidad de duplicar o triplicar la posición adquirida es factible con un nuevo producto en el mercado de valores de Estados Unidos.

Ya conocemos a los ETFs (Exchange Traded Funds o Fondos Cotizantes) que son instrumentos de inversión que permiten replicar el rendimiento de distintos índices que pueden representar tanto a índices representativos de mercado, como a sectores determinados, como a empresas internacionales, y su utilización nos permite la posibilidad tanto de diversificar nuestras carteras de inversión para sacar el máximo provecho de una tendencia positiva de mercado para nosotros, como diversificar nuestra cartera para lograr reducir el riesgo.

Estos ETFs se operan del mismo modo que una acción común, se pueden comprar y vender durante el horario de mercado, sin tiempo estipulado de permanencia ni penalidades por rescates anticipados.

Y para no volver a lamentarnos como al principio de este artículo, y si estamos muy seguros de una tendencia alcista o bajista de un sector, un índice o determinadas empresas de un país, llegaron los ETFs apalancados (Leveraged ETF) que permiten duplicar y hasta triplicar el rendimiento de sus índices de referencia.

¿No es acaso genial duplicar y triplicar las ganancias? Sí, lo es. Pero no todo es tan fácil ni maravilloso como parece, y eso es debido a la trampa del apalancamiento.

Una cuestión a tener en cuenta y que muchos inversores no saben es que el apalancamiento del ETF se revisa y ajusta cada día, es decir que si un ETF apalancado lateraliza un tiempo, su valor podría bajar fuertemente en ese período. ¿Cómo es esto?

No sólo hay que ser correcto en la tendencia del índice sino que hay que acertarle al timing.

Al comienzo del día, la proporción de deuda y patrimonio (equity) en el ETF apalancado es la misma. Si al final del día el ETF apalancado subió, tendrá más valor patrimonial que deuda, por lo que comprará acciones adicionales. Si por el contrario bajó, el ETF vende acciones. Es lo mismo que ocurre en una cuenta con “margin” (para conocer las implicancias de este término puede consultar “Cómo abrir una cuenta de inversión por Internet” que acompaña a la newsletter de inversión Valor Global, haga click aquí para más detalles) o margen, ya que si su leverage supera un determinado nivel con respecto a los valores en cartera, el broker liquidará parte de esas acciones para mantener el determinado nivel de equilibrio entre deuda y equity.

El timing es pésimo: el ETF al final del día compra alto y vende abajo para rebalancear la relación equity-leverage.

Esto grafica lo que en ETFs apalancados se llama “daily rebalancing” o rebalanceo diario para mantener un ratio constante de apalancamiento. Estos ETFs poseen además una volatilidad muy alta, muchos llegan a poseer volatilidades implícitas de entre el 70-150%, y algunos hasta más.

La entidad reguladora de la industria financiera en EEUU, la Financial Industry Regulatory Authority (FINRA) emitió un alerta acerca de los riesgos que implica la operatoria en leveraged ETFs para quienes permanecen más de un día en ellos.

Veamos un ejemplo práctico:

El Dow Jones U.S. Oil & Gas Index (DJUSEN), subió un 1,6% entre el 01/12/08 y el 30/04/09 y su correspondiente ETF apalancado, el ProShares Ultra Oil & Gas (DIG) que replica el doble del índice DJUSEN, cayó el 5,6% en el mismo período.

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Entonces, ¿Cuál es la estrategia a utilizar si queremos operar estos ETFs apalancados?

Primero debe tener en cuenta que no sirven para armar estrategias de largo plazo. Compre si cree que el fondo tendrá una fuerte suba o baja, pero no lo utilice para hacer dinero a largo plazo. Sólo opere estos Fondos si el mercado está con una tendencia de suba o baja bien definida, nunca lateralizando.

Segundo: tienen la ventaja de que como son apalancados, basta destinarle mucho menos dinero. Si está convencido de una fuerte suba o baja, el mecanismo del ETF apalancado le permitirá obtener una buena ganancia. Si piensa comprar $10.000 de SPY porque ve una suba inminente, puede comprar $7.000 de SPY y destinar $3.000 al ETF apalancado correspondiente, el ProShares Ultra S&P500 ETF (SSO) que duplica el rendimiento del SPY si no quiere exponerse a demasiado riesgo.

Los ETFs apalancados nos permiten ganar muchísimo dinero en la Bolsa, pero hay que comprender bien su uso antes de utilizarlos.

Hasta el próximo viernes,

Paola Pecora

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Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

28 Abril 2009
La política económica colombiana sigue mirando hacia el largo plazo. Sin embargo, no puede desatender los problemas que se le presentan en lo inmediato y que han afectado su capacidad de crecimiento.

¿Qué tienen que ver la gripe porcina y los secuestros con la economía colombiana? Quizás mucho más de lo que uno pueda imaginarse. Ambos factores no económicos inciden sobre la misma, el primero de manera negativa y el segundo, dado su evolución, de manera positiva.

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La gripe porcina se expande rápidamente a nivel mundial. Por el momento, desde Argentina nos encontramos como espectadores de esta situación. De todos modos, con el flagelo del dengue en Argentina tenemos preocupación para rato.

La gripe porcina es tan pero tan fuerte que no solamente ha afectado hasta el momento a gran cantidad de personas (causando ya más de 150 muertes en México), sino también ha golpeado a los mercados. También a las monedas como ha sido el caso del peso colombiano que abrió ayer su jornada debilitándose frente al dólar por esta circunstancia, dado que esta enfermedad aumentó la aversión al riesgo de los mercados ante el nuevo contexto de incertidumbre que se ha generado.

La influencia que puede tener la gripe porcina sobre varios sectores de las economías no es un tema menor. En México representará un duro golpe en un momento más que inoportuno para la economía. En Colombia, por lo pronto representa una amenaza, pero una seria amenaza. Varios sectores de la economía colombiana ya sienten preocupación por lo que pueda ocurrir, entre ellos, el sector turístico que venía creciendo a buen ritmo.

Mientras leía diferentes periódicos en Internet para escribir este artículo sobre la economía colombiana, me topé con una noticia publicada en el site del periódico “El Universal” que daba cuenta de la reducción en un 75% de los secuestros en Colombia en lo que va del año. Creo que la noticia es buena no solamente en términos de la seguridad de todos los colombianos, sino también desde el punto de vista económico. Es que la inseguridad no solamente amenaza a la población, sino también es una enemiga de las inversiones. Y Colombia, que está haciendo los mayores esfuerzos por consolidar el progreso de la economía, se verá ampliamente beneficiada por la reducción de los episodios de violencia en el país.

Otra buena noticia para Colombia pensando en la postcrisis son los avances que está logrando en materia de Tratados de Libre Comercio (TLC). La semana pasada, Colombia concluyó con Japón la primera ronda de negociaciones. En EEUU, desde el gobierno de Barack Obama surgió el compromiso de trabajar para que se concrete el acuerdo comercial con Colombia. Estos TLC aumentan el potencial de expansión externa de la economía colombiana. También aumentan el atractivo de los inversores extranjeros por el amplio acceso a mercados externos que estaría alcanzando Colombia con esta política comercial.

No tengo dudas de que Colombia viene dando buenos pasos para consolidar su crecimiento a largo plazo. El gobierno de Uribe viene tomando decisiones acertadas en dicho sentido aunque también lo está haciendo en las decisiones de corto plazo. Es que si bien en Colombia se están cimentando las bases para alcanzar el crecimiento sostenido, lo inmediato y lo urgente es enfrentar el contexto de crisis (agravado ahora por la problemática de la gripe porcina).

Dentro del panorama sombrío que presentó, el Fondo Monetario Internacional (FMI), le dio una buena noticia a Colombia al asegurar que la economía no sufrirá recesión en el presente año, aunque tampoco crecerá. Esta proyección del FMI, dadas las circunstancias, no resulta ser tan mala para el país. La mala noticia es la proyección de crecimiento para el 2010 ya que el FMI solamente espera que la economía colombiana se expanda un 1,25%. Recién en 2011 la economía cobraría fuerza para crecer al 4%.

Seguramente, mi visión acerca de las buenas perspectivas de la economía colombiana en el mediano y largo plazo, no dejará conformes a las familias de ese país que en estos momentos sufren el desempleo provocado por la crisis. No estaría mal que me recordaran aquella famosa frase de Keynes: “A largo plazo estamos todos muertos”.

Ciertamente, la tasa de desempleo en Colombia es elevada. La misma está en el 12,5% y las perspectivas son hacia el alza. En relación a la misma, encontré en el site de “Caracol Radio”, declaraciones del ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga que advertía que la desocupación en el país, continuaría inevitablemente subiendo como consecuencia de la crisis económica mundial y la fuerte desaceleración de la economía colombiana. Sin dudas, Zuluaga no es un especialista en levantar el ánimo de la población y manejar las expectativas. Probablemente dichas declaraciones hayan incrementado el pánico de la población con el consiguiente impacto sobre el consumo familiar.

Lo bueno del caso es que el gobierno colombiano no se ha quedado de brazos cruzados frente a esta situación y en los últimos días ha dispuesto una serie de medidas para contener el impacto de la crisis. Una de ellas ha sido recurrir al FMI para solicitarle un préstamo por US$ 10.400 millones que sería aprobado en mayo. Quizás pueda parecer un hecho menor pero desde mi punto de vista, es de gran importancia porque ayuda a aislar a la economía colombiana de posibles agravamientos de la crisis.

También el Banco de la República hace su aporte a la causa y está llevando adelante una política monetaria más laxa. Esta semana el Comité de Política Monetaria decidirá sobre la tasa de interés de referencia. Según el último sondeo de Reuters 33 de los 40 analistas encuestados anticipaban un recorte de tasas de interés de 100 puntos básicos, con lo cual se ubicaría la misma en el 6%. ¿Contribución a la causa? Quizás un recorte de tal magnitud podría poner en riesgo el valor del peso colombiano, el cual correría riesgos de debilitarse de un modo excesivo provocando un posible riesgo inflacionario.

Seguramente, la economía colombiana será de las que mejor performance observen en Latinoamérica una vez superada la crisis actual. Pero mientras tanto, el gobierno de Uribe deberá atender con cuidado los problemas que tanto la crisis financiera internacional como ahora también, la gripe porcina, están provocando en la economía para evitar que generen un daño profundo y difícil de reparar. En su accionar, el gobierno de Uribe demostrará qué capacidad de respuesta tiene ante situaciones extremas.

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¿La economía mundial entra en deflación?

¿La economía mundial entra en deflación?

Buenos Aires, Argentina

22 de abril de 2009

La lista de países se acrecienta día a día. No solamente la crisis está afectando el crecimiento de la economía global, sino también, ahora las principales economías del planeta están comenzando a sufrir deflación de precios.

Mientras escribía este artículo pensaba que esta situación de deflación será al menos un consuelo para Felipe, un amigo mío que desde fines del año pasado, viene planeando un viaje hacia los Estados Unidos para el mes de julio de este año. Es que la devaluación del peso argentino ha hecho que mi amigo pueda comprar menos dólares que los previstos para su viaje al país del norte (el estancamiento económico que sufre Argentina ha impedido también, que obtenga una mejora salarial). Seguramente la deflación que padece la economía estadounidense hará que mi amigo encuentre precios más amistosos con sus golpeados bolsillos, y por qué no, más de una gran liquidación se cruzará por su camino.

El escenario económico global ha cambiado varias veces de manera brusca desde que se inició la crisis. ¿Se podía prever que las principales economías del planeta iban a estar amenazadas por la deflación de precios cuando justamente poco menos de un año atrás sufrían las mayores alzas de precios en años? Si bien era difícil imaginarlo, esta situación era totalmente predecible y de esperar. Es que los episodios de profunda recesión como la actual generan frecuentemente situaciones de deflación.

Cada vez son más los países que se encuentran o han comenzado a observar signos de deflación. En el día de ayer, Inglaterra (con una caída mensual en sus precios minoristas del 0,4%, por primera vez luego de casi cincuenta años), se unió al grupo de países que están experimentando síntomas de deflación de precios. En dicho grupo ya se encontraban Estados Unidos, Alemania, España, Suiza, Japón y China, entre las principales economías del planeta. La lista promete incrementarse en breve, principalmente con países europeos.

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La deflación preocupa y para mostrarlo, tomaré el caso de Japón. La situación de la economía japonesa es tal que los precios industriales observaron en el mes de marzo, una caída interanual del 2,2% (su mayor caída desde 2002). Según Hideyuki Araki, economista del Instituto de Investigaciones de Resona: “Las empresas están en una dura competencia para reducir los precios, debido a la debilidad de los consumidores”. Esta competencia que se traduce en rebajas en los precios implica también reducción en los flujos de fondos de las empresas y quizás también, menores ganancias (ya que la caída en los precios puede no compensarse con el incremento en las ventas), aumentando el riesgo de quiebras. Así, menor cantidad de empresas sobrevivirán en un mercado que se sigue achicando por la crisis y el aumento de la desocupación.

Las perspectivas de las principales economías hacen prever que se mantendría el contexto de deflación. Para colmo, la caída del precio del petróleo aumenta el margen para que el resto de los precios en las economías, continúe cayendo.

La incapacidad de la política monetaria de los principales bancos centrales ya ha quedado ampliamente demostrada durante la presente crisis. Y esta incapacidad no solamente se ha observado en el contexto actual de deflación (y deterioro económico), sino también se ha percibido con claridad durante el período de fuerte incremento de los precios internacionales de los commodities (agrícolas, minerales y de energía, entre los principales), que se había traducido en un aumento no menor en la tasa de inflación minorista.

¿Será el momento de rever la manera en que se conducen las políticas monetarias? Probablemente sí. Las políticas monetarias utilizan actualmente como instrumento exclusivo el control de la tasa de interés de referencia. Las mismas funcionan y muy bien en contextos económicos relativamente normales o en aquellos en donde los problemas económicos están limitados al ámbito nacional. Pero las mismas fracasan rotundamente frente a una crisis generalizada o cuando el problema supera el ámbito nacional (como en el caso del alza sostenida en el precio de los commodities agrícolas).

Si bien los principales Bancos Centrales del mundo han complementado su política de tasas de interés con otras medidas para suministrar liquidez al mercado monetario y para estimular el mercado crediticio, las mismas no han logrado ser lo exitosas que se esperaban. En esta cruzada por ejemplo, la Fed ha realizado grandes inyecciones de liquidez en forma de préstamos a entidades financieras e incluso a empresas con el objeto de apoyar la reactivación de la economía.

Probablemente la política monetaria no pueda hacer mucho más al respecto en situaciones de crisis como la actual, pero se pueden trabajar en medidas complementarias que contribuyan a restaurar los canales de transmisión de la política monetaria para que gane en eficacia.

Sin lugar a dudas, los gobiernos de las principales economías están preocupados por los síntomas de deflación que los afecta. Y los ciudadanos de dichos países ¿Cómo se deberían sentir? La caída generalizada en los precios puede en principio ser bien recibida por la población, pero ello puede representar un riesgo serio en este contexto de crisis. Es que la caída en los precios puede implicar menores ganancias para las firmas y la necesidad de mayores recortes en la plantilla de trabajadores para mantenerse en actividad, lo cual a su vez impacta negativamente sobre el consumo, en una suerte de círculo vicioso difícil de detener.

No existen dudas de que esta situación de deflación no es buena en este contexto de recesión global. Y ante la incapacidad de la política monetaria para revertir la situación, la alternativa que queda es que se produzcan mayores impulsos sobre la demanda agregada desde la política fiscal.

¿Qué harán los gobiernos ante esta situación? Si las economías siguen mostrando una tendencia hacia la baja en los precios internos, deberán evaluar seriamente la posibilidad de recurrir a mayores esfuerzos fiscales ante la pobre performance de la política monetaria (la cual en varios países se encuentra en un nivel límite en términos de recortes de tasas).

La clave para resolver el problema deflacionario y de recesión pasa por estimular la demanda interna. En la situación actual, la apuesta por la política fiscal aparece como más atractiva frente a la política monetaria. Sin embargo, una solución más contundente pasaría por torcer las expectativas del sector privado. En EEUU se están observando mejoras en los indicadores de expectativas de los consumidores: ¿Será esta la clave para resolver los problemas actuales de la economía estadounidense y mundial?

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¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?

¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?
Buenos Aires, Argentina
6 de enero de 2009
Si bien parece haber pasado demasiado tiempo, fue a principios del 2008 que surgió un fuerte debate en torno al dólar norteamericano y a su capacidad para mantenerse como divisa líder mundial a pesar de los embates que venía sufriendo la moneda producto de la crisis financiera internacional originada en los Estados Unidos y de los déficits gemelos que padece la economía y que debilitan su fortaleza macroeconómica.
A medida que la moneda norteamericana se depreciaba, el debate se intensificaba y los países comenzaban a analizar con mayor seriedad su estrategia de composición de las reservas internacionales y su decisión de mantener ligadas el valor de las monedas locales a la divisa estadounidense, dado que la vinculación a la misma estaba produciendo inestabilidad en sus economías (un ejemplo de ello, lo representaban las economías del golfo cuyas monedas se encontraban atadas al dólar, lo cual se había transformado en uno de los factores principales de los altos niveles de inflación que debieron padecer).
Así es que, en medio de este contexto de incertidumbre y volatilidad, el dólar llegó por ejemplo a su piso histórico frente al euro por el que se llegó a intercambiar a US$ 1,60. Pero las mayores turbulencias y temores, y los problemas que iban surgiendo en el resto de las economías desarrolladas, le dieron la posibilidad de recuperación (al menos parcial), al dólar que cerró un 2008 más que difícil por los problemas derivados de la crisis subprime.
Para los que recuerdan el debate de los primeros meses del año pasado, mientras que la posibilidad de que el euro surja como nueva divisa líder mundial era consideraba muy baja, la mayor parte de los especialistas se animaban a aventurar el surgimiento de una canasta de divisas que reemplazara al dólar como la divisa líder.
Así se enumeraban dentro de dicha canasta al mismo dólar, al euro, el yen, el franco suizo y la libra esterlina.
Y a pesar de que la economía china continuaba sorprendiendo con su ritmo de crecimiento en medio de la crisis y de que se perfilaba como (quizás), la nueva potencia mundial, casi ningún analista hablaba sobre la posibilidad de que la moneda china se encamine a ocupar el lugar que actualmente ostenta la moneda norteamericana.
En su relación con el dólar, el yuan ha venido fortaleciéndose continuamente aunque no al ritmo que debiera si se tiene en cuenta la evolución de sus fundamentos macroeconómicos, ya que el gobierno chino no ve con agrado una apreciación de su tipo de cambio tal que pueda reducir significativamente la competitividad de la economía china.
De hecho, el la dinámica del tipo de cambio nominal, la relación entre el dólar y el yuan pasó de 8,07 yuanes por dólar en el inicio de 2006 a 6,81 yuanes a mediados de 2008, el cual resultó ser el piso que no le ha sido permitido a la moneda china perforar. Actualmente, la relación cambiaria es de 6,82 yuanes por dólar estadounidense.
Esta política del gobierno chino de mantener la relación cambiaria en los niveles actuales ayuda al país oriental a mantener su superávit de balanza comercial y puede generarle un beneficio adicional a la economía china.
Es que durante mediados del mes de diciembre del 2008, las autoridades chinas aprobaron un proyecto piloto para el comercio con países vecinos. Este proyecto de comercio permite que ciertas zonas económicas chinas puedan en el futuro hacer operaciones comerciales en yuanes con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Este proyecto que aparece en estos momentos en su etapa experimental sin dudas contribuirá a fortalecer la aceptación del yuan en Asia. Pero además, del éxito de su aceptación dependerá que, en una visión de largo plazo, la moneda china pueda transformarse en una divisa internacional.
En el contexto de este proyecto es que al gobierno chino le interesa mantener la estabilidad de su tipo de cambio frente al dólar y no dejar que el mismo se aprecie de modo tal de producir inestabilidad en el tipo de cambio para el resto de sus socios comerciales con los que comenzará a operar en yuanes.
Esta estrategia de inserción internacional de la moneda china hace surgir el interrogante acerca de si será esta moneda oriental quien destrone al dólar de su liderazgo mundial.
Por lo pronto, es impensable en el corto plazo, y también lo es en el mediano plazo. La economía china aún no ha logrado el poder suficiente que se requiere como condición necesaria para pensar en la posibilidad de imponer a su moneda como la divisa líder a nivel mundial.
A lo que podrá aspirar el yuan, en el largo plazo, es en primer lugar, a destronar a la moneda japonesa de su liderazgo regional y una vez logrado ello, sí pensar en la posibilidad de disputarle el poder al dólar. La economía china se muestra con potencial para lograr dicha meta.
Pero más allá de este tipo de especulaciones, lo que uno puede percibir a través de la dinámica de las regiones es que se está dando lugar a la conformación de bloques económicos con un mayor nivel de consistencia. Es que luego del reinado del dólar el escenario más probable es aquel en el que no haya una moneda que pueda prevalecer sobre el resto, sino más bien, lo más probable es que se de lugar a una canasta de monedas conformadas por las principales divisas.

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¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?
Buenos Aires, Argentina
5 de enero de 2009
La problemática inflacionaria, si bien no ha sido un tema que el gobierno argentino haya considerado explícitamente de preocupación, se había transformado desde comienzos del 2006 en una amenaza para la estabilidad económica de la Argentina.
El problema inflacionario se había agravado al punto de incrementar significativamente la conflictividad gremial, amenazando de este modo, la estabilidad de la economía. En el 2008 varios sindicados habían reabierto las negociaciones salariales acordadas a principios de año exigiendo una nueva recomposición salarial ya que los salarios de los trabajadores se habían deteriorado fuertemente por la elevada tasa de inflación. Así se disparaba un foco dinamizador de la inflación que podía derivar en un crecimiento incontrolable de los precios, haciendo revivir épocas pasadas del país.
El agravamiento de la crisis internacional conjuntamente con el conflicto entre el gobierno argentino y el campo, terminaron siendo beneficiosos en el aspecto inflacionario ya que los mismos golpearon duramente tanto sobre la demanda interna como externa reduciendo la influencia de los factores generadores del alza en los precios internos. Para ese momento, según las estimaciones realizadas por las consultoras privadas, la inflación minorista había superado el 30% interanual y parecía no querer detener su dinámica.
El control de la inflación, si bien es tarea de la autoridad monetaria, había excedido la capacidad de acción del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es que a los múltiples objetivos que debe hacer frente el BCRA (mantenimiento de la estabilidad cambiaria, buscar alcanzar una mayor bancarización, manejo de riesgos, liquidez y tasas de interés bajas, entre otros), se le sumaba la complicación surgida de la volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que hacían difícil de prever los efectos de sus acciones sobre el nivel de precios.
Ahora, ante el cambio favorable en el panorama económico en lo que respecta al tema inflacionario, se plantea el siguiente interrogante: ¿Será esta la oportunidad para que el BCRA comience a tener un mayor control sobre la inflación?
En los últimos días del 2008, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dio a conocer su programa monetario para el 2009. Entre sus proyecciones, la entidad rectora de la política monetaria de Argentina prevé un crecimiento del PBI del 4 % (considerando la influencia benéfica del plan de estímulo fiscal ideado por el gobierno) y una inflación minorista del 7%. En función de la proyección de estos niveles de inflación y crecimiento económico es que el BCRA determinó las nuevas metas de los agregados monetarios.
El BCRA lleva 22 trimestres consecutivos de cumplimiento consecutivo de las metas de agregados monetarios, lo cual demuestra el compromiso de la entidad para con las mismas.
Vale recordar que el 2008 cerraría, según las estimaciones, con una tasa de inflación oficial por debajo del 8%, aunque la inflación minorista estimada por las consultoras privadas se ubica levemente por debajo del 20%.
Más allá del notorio diferencial existente entre la inflación oficial y la estimada por los analistas privados, todo hace prever que para el 2009 dichas estimaciones tenderán a converger, aunque difícilmente la tasa de inflación minorista pueda lograr terminar el año por debajo de los dos dígitos.
El programa monetario del BCRA se elaboró tomando nuevamente como meta intermedia al agregado monetario M2 en pesos (que se compone por circulante en poder del público más depósitos en cuenta corriente y depósitos en caja de ahorro) y como meta secundaria al M2 en pesos privados. Sobre los agregados monetarios, el BCRA determinó para el 2009 un crecimiento promedio para el M2 y el M2 privado
a diciembre del 15,3% y del 16,5% interanual, respectivamente. Los mismos tendrán una banda de variación interanual de 8,7%-17,8% para el M2 y de 9,8%-18,9% para el M2 Privado.
Lo primero que se puede decir acerca de las metas sobre los agregados monetarios es que las mismas son bastante amplias, aunque ello se justifica en el hecho de la alta volatilidad esperada del mercado monetario para el 2009.
Las metas de los agregados monetarios no dicen, dada su amplitud, demasiado acerca del compromiso del BCRA en mantener la estabilidad de precios, pero la decisión de ampliar trimestralmente las proyecciones a 12 meses vista del M2 privado (en 2008 se había instalado estas proyecciones solamente para el M2) implican un mayor compromiso de la autoridad monetaria en el control de dichos agregados monetarios.
¿Se puede pensar entonces que el BCRA tendrá un rol más activo en la lucha contra la inflación?
Lo más probable es que durante el 2009, lo que ocurra con la cuestión inflacionaria dependerá en gran medida del contexto económico. El BCRA no podrá hacer demasiado al respecto, dada la poca incidencia que tiene sobre la misma en vista de la debilidad y volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria y de los múltiples objetivos que tiene que atender que son tan importantes como la estabilidad de precios.
Pero en una visión de mediano plazo, la autoridad monetaria argentina está avanzando hacia un mayor control de la dinámica de precios, mediante la construcción de las condiciones necesarias para alcanzar una mayor efectividad en las acciones de política monetaria. Ello se observa en la continuidad esperada de la recomposición de los canales de transmisión de la política monetaria. La recomposición de la intermediación financiera, si bien en 2008 encontró un freno por la incertidumbre generada en la crisis internacional y los acontecimientos locales, promete continuar en 2009.

Por otra parte, para que el BCRA pueda tener gradualmente una mayor incidencia sobre la dinámica inflacionaria, deberá ir desatendiendo algunos de los objetivos que por estos momentos le requieren dedicarle energías. Uno de ellos es la cuestión cambiaria. La economía argentina deberá reducir su fragilidad ante la variación del tipo de cambio de modo tal que la estabilidad cambiaria no sea una condición necesaria para la estabilidad económica. Un ejemplo de esto es lo que ha ocurrido con el tipo de cambio en Brasil el cual se apreció fuertemente sin generar un impacto de significación en la economía. Para Argentina, el objetivo debería ser menos rígido y aceptar una cierta intervención en el mercado cambiario pero sólo a los efectos de evitar una variación extrema del tipo de cambio.
Ciertamente el BCRA ha alcanzado grandes logros en estos últimos años. El más destacado se refleja en la solidez y recuperación observada en el sistema bancario. Ahora el control de la dinámica inflacionaria debe aparecer como el objetivo a lograr para fortalecer la estabilidad económica del país.
Pero para que el BCRA pueda tomar las riendas del control de la dinámica inflacionaria, dependerá de la colaboración de la política económica del gobierno. Por una parte, se deberá trabajar en la eliminación de las distorsiones de precios relativos derivadas del control del gobierno sobre varios sectores de la economía. Además, la política económica deberá esforzarse por evitar generar incertidumbre y asegurar un escenario de previsibilidad, lo cual contribuirá a estabilizar los canales de transmisión de la política monetaria. También deberá quitarle al BCRA la presión de tener que hacer frente a múltiples objetivos que terminan por entrar en conflicto con el objetivo primario de la autoridad monetaria.
La economía argentina enfrentará un 2009 con una fuerte desaceleración del crecimiento económico (estimaciones privadas esperan que el mismo no supere el 2%). Para que la economía argentina pueda alcanzar una senda de crecimiento de largo plazo, la estabilidad de precios aparece como una condición necesaria. Las circunstancias le permiten a la economía argentina alcanzar una menor tasa de inflación ¿Aprovechará el gobierno esta oportunidad para domar a la bestia inflacionaria o se encaprichará con potenciar el crecimiento de corto plazo?

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¿En qué países latinoamericanos miran las firmas españolas para invertir?

¿Qué países latinoamericanos son los más atractivos para las inversiones que los capitales españoles harán en 2009?

El contexto económico en España es por demás preocupante. La economía, aunque no declarada, se encuentra en recesión con un fuerte deterioro de la actividad económica que se ve reflejada en un incremento en el nivel de desempleo que lo ubica como el más alto de los últimos 12 años.
En medio de este contexto, las principales empresas españolas miran hacia Latinoamérica para invertir. Pero esto que puede sonar contradictorio, tiene su lógica y es que las inversiones que realizan dichas empresas en América Latina, les permiten lograr un efecto compensatorio ante la desaceleración de la economía de España ya que las economías de la región, aunque a un menor ritmo, continúan creciendo y con mejores perspectivas a futuro apuntaladas por la salud de sus variables macroeconómicas.
En este sentido y en este orden México, Brasil, Chile y Colombia encabezan las preferencias como destinos prioritarios para la inversión, según un informe elaborado por IE Business School y la consultora de relaciones públicas Gavin Anderson & Company que recoge la opinión de 20 compañías que cotizan en la bolsa española, en donde se destacan firmas como BBVA, Repsol YPF, Iberia o Telefónica.
¿Por qué son estos países los que lideran las preferencias de inversión de las firmas españolas en la región? Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía de IE Business School y autor del informe, lo explica de la siguiente manera: “Se trata de mercados donde las reglas del juego están muy claras y la renta per cápita ha subido notablemente en los últimos años, lo que incita a un mayor flujo de compras”.
Los resultados arrojados por la encuesta muestran que el 75% de los encuestados (esto es, 20 de las 35 compañías que forman el Ibex) tiene pensado incrementar su presencia en México en 2009 y el argumento en el que se apoyan más decididamente para justificar dicha determinación es el importante mercado interno que el país posee. Vale destacar que la economía mexicana es una de las más afectadas de la región por la recesión por la que atraviesa la economía norteamericana.
Así como la encuesta muestra el reconocimiento que reciben las economías latinoamericanas que están llevando adelante políticas más sanas y que buscan respetar las reglas de juego de modo tal de generar un contexto de previsibilidad para las inversiones, la misma también muestra el castigo que reciben (y el costo implícito que ello produce), aquellas economías en donde la incertidumbre de las reglas de juego en el contexto de los negocios, ha pasado a ser lo común.
Dentro de este grupo de países, se encuentran tanto Venezuela, como Argentina y Bolivia, quienes serán los países de la región que tengan un desarrollo menos favorable para el 2009, según las respuestas de las empresas encuestadas.
Como ya les he mencionado en mis artículos (aunque sea algo que cada vez más resulta evidente), en Latinoamérica existen dos grupos de países bien diferenciados: aquellos que buscan respetar las reglas de juego y priorizar la transparencia en los mercados y en sus acciones de política económica y aquellos que sólo piensan en el día a día y aplican sus políticas económicas en función a ello cambiando de manera muy frecuente las condiciones del mercado.
En relación a lo anterior Martínez Lázaro, decía acerca de la visión de las empresas españolas: “Los inversores se han dado cuenta de que Latinoamérica no es un todo y han marcado una diferencia más acusada entre aquellos países que presentan unas condiciones adecuadas y los que no”.
La inseguridad jurídica observada en estos países, la inestabilidad política y económica y un mercado no muy grande, son factores muy tenidos en cuenta por las firmas españolas para decidir el destino de sus inversiones en la región. Posiblemente, en el caso de Perú, este país no se encuentra dentro de los cuatro principales destinos de inversión de los capitales españoles, por su reducido mercado interno, aunque su economía viene creciendo a muy buen ritmo y sus variables macroeconómicas gozan de muy buena salud, al tiempo que muestra un interesante potencial de desarrollo.
Quizás se pueda pensar que esta encuesta muestra solamente la visión de veinte empresas españolas, pero a mi parecer es bastante representativa de la visión del inversor extranjero para con la región.
Es por ello que representa una buena guía de hacia dónde deben orientarse las economías latinoamericanas si pretenden generar un mayor atractivo de los capitales extranjeros para de este modo, lograr potenciar el crecimiento y desarrollo de sus economías.
¿Tomarán nota los gobiernos latinoamericanos de estos mensajes que los inversores les envían?
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

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¿Efecto dominó?: No solamente Ecuador cuestiona préstamos de Brasil

El caso Odebrecht que crispó los nervios de brasileros y ecuatorianos trae cola. A raíz de este caso, varios países latinoamericanos están auditando sus deudas externas y, de seguir los pasos de Ecuador, se pueden generar no sólo conflictos diplomáticos, sino económicos de gran escala como nos detalla a continuación este artículo de Latinforme.com

Lo que en una primera instancia aparecía como un hecho aislado en lo que era la decisión de Ecuador de no pagar el crédito contraído con el BNDES, por considerarlo irregular y de este modo, solicitar a un tribunal internacional la anulación de una deuda por US$ 286,8 millones, parece que puede ser la punta de un iceberg.

El crédito solicitado al BNDES tuvo como motivación el financiar la construcción de la hidroeléctrica de San Francisco, una obra construida por la empresa brasileña Odebrecht, que fue inaugurada a mediados de 2007 pero que dejó de funcionar en junio del presente año debido a fallos estructurales serios. A consecuencia de ello, Ecuador responsabilizó a la firma brasileña, la cual fue echada del país por su presidente Rafael Correa.

Pero el problema con las financiaciones realizadas por Brasil, no terminan allí. Es que luego de que Ecuador cuestionara dicha deuda, se sumó a los reclamos de Correa, su amigo Hugo Chávez que anunció el pasado viernes la creación de una auditoría para su deuda externa.

Y a Ecuador y Venezuela, se sumaron también Paraguay y Bolivia, quienes iniciaron auditorías internas al respecto. El primero también creó otra auditoría, con foco en la deuda asumida en conjunto con Brasil para construir la hidroeléctrica de Itaipú, la cual no es del todo clara y genera tantas dudas como en el caso de Ecuador.

En el caso de que la deuda ecuatoriana sea anulada por el tribunal internacional, la misma tendrá que ser asumida por el Tesoro brasileño, que fue garante de la operación. Algo similar puede ocurrir con el resto de los países.

La generalización del conflicto, además de producir un conflicto diplomático entre Brasil y este conjunto de países, implicaría un perjuicio económico para Brasil por US$ 5.000 millones. Pero también implicará un perjuicio económico para todos los países involucrados al reducir el comercio entre éstos y la economía brasileña.

En este sentido, en relación al conflicto con Ecuador el canciller brasileño Celso Amorim decía en caso de que Ecuador no haga efectiva sus obligaciones: “Va a acabar el comercio entre Brasil y Ecuador”. Esta amenaza tiene implicancias negativas no solamente para Ecuador, sino también para Brasil y potencialmente para el resto de los países que pueden ingresar en un conflicto similar con el país que gobierna Lula Da Silva.

Como dato de la relación comercial existente entre Ecuador y Brasil en 2007, el intercambio comercial entre ambos totalizó US$ 767,5 millones, de los cuales US$ 36,6 millones correspondieron a exportaciones ecuatorianas y US$ 730,9 millones restantes correspondieron a importaciones desde el Brasil.

Las relaciones comerciales entre Brasil y Venezuela, acumulaban a setiembre US$ 5.500 millones y las estimaciones ubicaban en US$ 7.000 al volumen total del presente año. El posible deterioro de las relaciones comerciales entre ambos países podría generar en Brasil un impacto significativo en la Zona Franca de Manaos, en el norte de Brasil desde donde se producen y exportan a Venezuela materiales electrónicos, electrodomésticos, cauchos y últimamente además, alimentos y ganado bovino. Del lado de Venezuela, las exportaciones hacia Brasil son principalmente derivados del petróleo al tiempo que, de la represa del Guri, Venezuela suministra energía a las poblaciones fronterizas del norte de Brasil.

En lo referente a la relación comercial entre Brasil y Paraguay la balanza comercial es netamente favorable al primero en más de US$ 1.100 millones anuales. Por otra parte, la importancia del apoyo de la economía brasileña para Paraguay no es menor. Paraguay se convirtió en el quinto exportador más grande de soja del mundo con el apoyo de la tecnología brasileña.

Para Bolivia, además de representar un importante socio comercial, Brasil es el actual mayor inversionista extranjero en el país, por lo que un deterioro en las relaciones entre ambos implicaría un daño no menor para la economía boliviana.

Pero no solamente este conflicto dañaría las relaciones comerciales entre dichos países, sino que además, también alteraría las inversiones extranjeras directas, aunque en una menor magnitud.

El conflicto entre Ecuador y Brasil ha derivado en una serie de consecuencias con un potencial impacto negativo de significación para todos los países involucrados (incluido Brasil), pero el daño en las economías más pequeñas puede llevarlas al punto de comprometer su salud macroeconómica. ¿Estarán estos países dispuestos a negociar una solución alternativa que evite que todos pierdan en el conflicto?

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¿Qué ocurrirá con el Real?

En momentos de crisis como éste, no resulta fácil encontrar oportunidades de inversión. Con mercados en continuo descenso ya no resulta tan simple poder determinar si los valores de los activos se encuentran por debajo de su verdadero valor en función de sus fundamentales o si, por el contrario, pueden continuar con su tendencia hacia la baja, produciendo más pérdidas a los inversores.
Uno de los hechos que me ha llamado más la atención dentro del impacto que la crisis ha tenido hasta el momento sobre Latinoamérica, fue la fuerte depreciación del real brasileño.
Si bien la depreciación observada en la moneda brasileña ha sido inesperada para mí por su magnitud, este hecho no escapa a la lógica observada en los factores determinantes de su evolución. Es que durante el tiempo previo, Brasil con una economía sólida y en crecimiento, con indicadores macro que gozaban de muy buena salud y una política monetaria previsible, transparente e independiente, logró un sistema financiero próspero, y que ingresaran grandes cantidades de dólares de manera continua y creciente, los cuales eran intercambiados por reales en un mercado cambiario sin intervención.
La crisis financiera internacional revirtió fuertemente este comportamiento, no tanto producto de un potencial deterioro en los fundamentales macro de Brasil (lo cual no ha ocurrido, sino de manera muy limitada), sino por la necesidad de los inversores de hacerse de liquidez y deshacer posiciones de riesgo.
Es así que el dólar en Brasil pasó de un mínimo de R$ 1,56 el 1 de agosto, a su valor actual de R$ 2,32 (un 48,7% más), demasiado para una economía que se muestra sólida y con indicadores macroeconómicos sanos, entre los que se incluyen los más de US$ 200.000 millones en reservas internacionales.
Dada esta fuerte depreciación de la moneda brasileña, me da la sensación de que el real puede ser una gran apuesta en estos momentos de incertidumbre ya que la misma puede deparar interesantes ganancias una vez que los mercados se estabilicen (e incluso antes de que ello ocurra).
Existen varios motivos que me hacen pensar que estas expectativas tienen bases sólidas: el primero, tal cual como comentara anteriormente, no se observa un deterioro de significación en los fundamentales de la economía brasileña. Las perspectivas de crecimiento si bien se han reducido para el corto plazo, se mantienen sólidas en el mediano y largo plazo.
En relación a la política monetaria, las expectativas de control de la inflación han mejorado sustancialmente. A pesar de ello, no se espera que el Banco Central de Brasil realice fuertes recortes en su tasa de interés de referencia, la cual se encuentra en 13,75%. Con niveles elevados de tasas de interés, la economía brasileña mantiene el atractivo para los inversores que se animarán a retornar en cuanto se calmen las aguas de los mercados financieros internacionales.
Si bien el real sufrió una fuerte depreciación que mejora las condiciones de competitividad de la economía brasileña, no está en el interés del gobierno de Lula de que se mantenga en dicho nivel, ya que dicho nivel del tipo de cambio, puede generar un impacto negativo a través de un incremento inflacionario. Esto da también perspectivas a que el real se fortalezca en relación al dólar, aunque no necesariamente retorne a los niveles más altos que supo tener durante el presente año.
El desarrollo que ha observado la economía de Brasil en los últimos años, mantiene su perspectiva ascendente. Brasil tiene grandes proyectos para desarrollar su economía que se encuentran en sus etapas iniciales. Este crecimiento y desarrollo potencial, será un elemento que atraiga un significativo flujo de capitales externos que influirán hacia la apreciación del real.
Por otra parte, existe en evaluación un proyecto para alentar la repatriación de capitales que en un monto estimado de US$ 70.000 millones, se encuentran de manera ilegal en el extranjero. El proyecto fue elaborado por el senador Delcidio Amaral perteneciente al Partido de los Trabajadores, y el mismo prevé que los capitales repatriados sólo paguen el 8% al fisco en concepto de Impuesto de Renta, pudiéndose reducir al 4% si el dinero ingresado es aplicado al financiamiento de obras de infraestructura.
De concretarse el proyecto de incentivos a la repatriación de capitales y alcanzar un nivel de éxito aceptable, ello implicaría una apreciación sobre el real más allá de que el contexto internacional pueda evidenciar menores turbulencias.
Por todos los motivos expuestos, creo que el real brasileño puede ser la gran apuesta para el 2009 y merece al menos tener un espacio en nuestra cartera de inversiones. No tengo dudas de que el real se fortalecerá durante 2009 frente al dólar, aunque aún no está claro en cuánto podrá hacerlo. Durante el transcurso del 2009 veremos qué tanto podrá recuperar el real su valor y qué tan buena resulta ser esta recomendación.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

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Mas Problemas en Mexico y Menos Armas para Enfrentarlos

Nota de la Editora: los efectos de la crisis originada en Estados Unidos han obviamente impactado en México. A cuánto espera crecer el país en el 2009 y qué medidas habría que implementar… nos pueden dejar sus comentarios en www.latinforme.com
Más problemas en México y menos armas para enfrentarlos
Buenos Aires, Argentina
27 de noviembre de 2008
Los problemas por los que atraviesa la economía estadounidense han ido ganando cada vez mayor importancia en la evolución presente y futura de la economía mexicana. Es que la crisis estadounidense ha afectado a la economía mexicana desde varios frentes.
Así, la desaceleración en Estados Unidos que golpea a la demanda de manufacturas mexicanas y a las remesas que los trabajadores mexicanos envían desde los EE.UU., junto a la contracción en la producción petrolera en México y una menor entrada de capitales producto de las turbulencias en los mercados financieros internacionales, podrían llevar a la economía de México a crecer sólo un 0,4% el 2009, según lo estima un reporte del banco de inversión Merrill Lynch.
Con estas proyecciones de Merrill Lynch para México, también coincidió la OCDE.
Los datos de la economía mexicana ya muestran el impacto de la crisis. Al final de la semana pasada se conoció el dato de que la economía se había expandido un 1,6% interanual durante el tercer trimestre. Este ritmo de crecimiento ha sido el menor en cinco años.
El debilitamiento de la economía estadounidense se refleja también en el deterioro de las cuentas externas que experimenta el país representado en un déficit comercial de US$ 2.739 millones durante el mes de octubre, siendo éste el déficit más abultado desde 1991.
Como era de esperar, el volumen de remesas que los mexicanos envían desde EE.UU. hacia México, también refleja los problemas de la economía norteamericana. Según el site “Prensa Latina”, las remesas registraron una caída interanual del 6,5% durante el tercer trimestre del año. Durante el primer y segundo trimestre del año, las remesas habían registrado una caída del 3,4% y del 1,1%, respectivamente.
No existe seguridad en el gobierno mexicano acerca de la magnitud que sobre la economía, puede llegar a tener la crisis en EE.UU. Es que dada su vinculación directa con la economía estadounidense, cuanto más profunda y duradera sea la crisis en aquel país, mayor será el impacto negativo que tendrá sobre la economía de México.
El Gobierno mexicano, en tanto, había lanzado un plan anticíclico, el cual les comentara en un artículo ” ¿Qué Tienen en Común Felipe Calderón y George Bush?” del mes de marzo reforzado por un gasto de emergencia por US$ 4.000 millones, ” México anunció gasto de emergencia por US$ 4.000 millones “, y que contempla más gasto en infraestructura, cercano al 5% del PIB en el presupuesto 2009. Según el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens: “Es el nivel más elevado que se haya registrado en al menos dos décadas”:
Para colmo de males, en medio de la desaceleración de la economía mexicana, la depreciación del peso mexicano se ha traducido en un recalentamiento inflacionario, lo cual dificulta que el Banco de México pueda aplicar recortes en su tasa de interés de referencia.
La inflación anual de México se aceleró al 6,18% hasta la primera quincena de noviembre, siendo éste, su mayor nivel en siete años, provocado por aumentos en los precios de la electricidad, del gas y de algunos alimentos.
¿Cuáles son las perspectivas de México en este contexto?
Ante el deterioro del sector externo mexicano, para que la economía pueda recuperar impulso, se debería recurrir a la demanda interna. Por el momento, las presiones inflacionarias que se observan en el contexto económico mexicano, hacen difícil pensar de que el Banco de México decida recortes en la tasa de interés de referencia, en lo que queda del año. Al menos también se descartan posibles incrementos en la tasa de interés dado el deteriorado contexto económico de México.
La alternativa de aplicar una política fiscal expansiva, tal como los están haciendo las principales economías desarrolladas y como ya han comenzado a evaluar y a aplicar, varias economías latinoamericanas, está en el debate y ya existe resistencia al respecto.
Ramiro Tovar, profesor del Departamento de Economía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) considera que no se debe caer en la tentación de una política contracíclica y por el contrario hay que tender a una mayor disciplina fiscal para contener y reducir el gasto público. Dicha visión es compartida por el banco de inversión Merrill Lynch.
El problema es que sin una política monetaria libre para actuar en la situación actual, con un sector externo con problemas y con una demanda doméstica en desaceleración agravada por el incremento del desempleo, una política fiscal expansiva aparece como uno de los pocos recursos que el gobierno mexicano tiene a mano para evitar la profundización del deterioro económico.
El panorama se muestra complejo para varios sectores de la economía mexicana. El sector manufacturero ya está siendo golpeado por la crisis a través de una menor demanda desde los EE.UU., el sector de la construcción que había comenzado el año con muy buenas perspectivas de crecimiento, también está sufriendo la desaceleración económica. Incluso el sector turismo, dado lo generalizado de la crisis económica, está sufriendo los efectos negativos de la crisis, lo cual ha provocado que recientemente los empresarios del sector y el Gobierno federal hicieran un llamado a impulsar y promover el turismo nacional para enfrentar el impacto que puede tener en el turismo internacional, la crisis.
Está claro que el contexto económico de México se ha vuelto más complejo y que además, el gobierno posee limitaciones sobre los cursos de acción a tomar para estimular a la economía. Probablemente en cuanto las presiones inflacionarias cedan, el Banco de México comenzará a recortar la tasa de interés. Una política fiscal expansiva, no está descartada en el corto plazo. Mientras tanto, México seguirá recibiendo con agrado toda noticia proveniente de Estados Unidos acerca de nuevos anuncios para estimular la economía.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

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Tres Grandes Problemas para EE.UU.

L a crisis financiera internacional, que ya ha dejado, hace unos meses, de ser financiera exclusivamente para ser también una crisis en la parte real de la economía, sigue su marcha sobre el sector automotriz estadounidense.
Como toda crisis de esta naturaleza, los sectores productores de bienes durables son los que más afectados se encuentran dado que las familias limitan la demanda de los mismos en primer lugar. Y entre los sectores afectados en la economía estadounidense, el sector automotriz es uno de los que más está siendo golpeado.
La importancia del sector automotriz para la economía estadounidense no es menor, dada la cantidad de empleo que genera, y su aporte al Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense y al desarrollo tecnológico, y es por ello que no resulta un tema menor que el sector esté atravesando una situación crítica que puede llevar a varias de sus compañías (inclusive a las grandes) a la quiebra.
Los tres grandes de Detroit, General Motors (NYSE:GM ), Ford (NYSE:F ) y Chrysler, que emplean de forma directa a un total de 240.000 personas en Estados Unidos, no están pasando por un buen momento y la posibilidad de que puedan quebrar es concreta y no menor.
Pero en la posible caída de estas tres empresas, hay mucho en juego. En ello están en juego nada más ni nada menos que 3 millones de puestos de trabajo en los Estados Unidos que de manera directa o indirecta se vinculan a estas empresas, según un informe elaborado por el “Center for Automotive Research”.
Es que una posible bancarrota de estas compañías podría desencadenar una gran sucesión de quiebras de las empresas que conforman la cadena de producción del sector automotriz.
Pero lo que no muchos mencionan, son los problemas que la caída de estas compañías puede generar para el resto de los sectores productivos de la economía estadounidense e incluso para el sistema financiero. Es que un incremento de una gran masa de trabajadores desempleados se puede traducir en un mayor deterioro de las carteras crediticias de las entidades financieras ante la imposibilidad de estos trabajadores desocupados de hacer frente a sus obligaciones.
En estas consecuencias no se menciona algo también probable de suceder y que se relaciona con el ánimo de la población y del sector empresario estadounidense. Si se produjera la caída de al menos una de estas compañías, ello podría derivar en una situación de pánico e influir negativamente sobre las expectativas. La importancia de modificar las expectativas y de devolver la confianza a los consumidores y empresarios es de vital importancia para la recuperación de la economía estadounidense.
Y un dato clave para entender esto se relaciona con la tasa de ahorro de las familias, la cual se ha duplicado en el último tiempo producto de los temores acerca del contexto económico. Así, cuanto más necesita la economía estadounidense de los consumidores, éstos le dan la espalda atemorizados por lo que pueda suceder.
Para evitar el colapso, las tres automotrices están solicitando financiamiento por parte del gobierno por US$ 25.000 millones para sobrevivir hasta 2010. Aunque ya hay quienes dicen que los US$ 25.000 millones resultarían insuficientes para sobrellevar los problemas que tienen estas tres grandes compañías.
Las dificultades que poseen las automotrices para lograr una reducción de costos lo más rápidamente posible (en parte por las características del sector), hacen que tengan estos grandes requerimientos de liquidez para poder mantenerse en funcionamiento.
Es por esta necesidad imperiosa de obtener financiamiento que las tres compañías se encuentran más unidas que nunca para hacer lobby en Washington solicitando que el Congreso apruebe dicho apoyo para el sector. Por el momento, sólo encuentran resistencia tanto desde la Casa Blanca, como de los legisladores republicanos y algunos demócratas. Uno de los pocos que apoyan la ayuda para el sector es el presidente electo, Barack Obama.
Mientras se sigue discutiendo el rescate, ya existen estimaciones de los posibles costos que la crisis del sector tendría. Algunos especialistas han estimado el costo económico de una posible caída de estas tres compañías en US$ 175.000 millones, esto es, siete veces más de lo que están solicitando para evitar caer.
Si se analiza desde el punto de vista del costo y el beneficio de salvar a las principales compañías del sector automotriz estadounidense, queda claro que no existe mucho margen para la discusión.
Pero existen otros cuestionamientos acerca del sector automotriz que estarían impidiendo que la ayuda se concretara. En relación a esto, Paulson dejó en claro su pensamiento al respecto diciendo que el otorgamiento de los fondos estatales sólo retrasaría la renovación a la que considera que deben someterse esas automotrices para ser nuevamente competitivas frente a sus rivales europeas y asiáticas.
Si es como plantea Paulson, probablemente se podría condicionar la ayuda a un plan de reestructuración de estas empresas dirigido y controlado por el gobierno estadounidense y de este modo evitar el colapso del sector.
Los problemas de eficiencia del sector automotriz estadounidense que requieren de una profunda restructuración para ser solucionados, vienen estando hace tiempo en el debate. Es por ello que es en este momento que varios legisladores aprovechan para echarles en cara a los directivos de estas compañías sus responsabilidades por la situación. Por lo pronto, desde el Senado estadounidense, se decidió postergar la votación que estaba prevista para el día de hoy acerca del plan de rescate del sector. A pesar de dicha postergación, los líderes del Congreso de EE.UU. se comprometieron ayer a trabajar en un plan de rescate para la industria automotriz, pero lo condicionaron a que los “Tres Grandes de Detroit” presenten un plan de viabilidad para el próximo 2 de diciembre.
En relación a lo anterior, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, decía: “Hasta que nos demuestren un plan, no podemos enseñarles el dinero”.
Mientras se posterga la discusión acerca de la posibilidad de un salvataje, a estas empresas del sector automotriz no les queda demasiado tiempo de vida. Se estima que General Motors tiene financiamiento y capital propio para dos o tres semanas más, a partir de lo cual, podría declararse en quiebra. En el caso de Ford, la compañía decidió vender un paquete del 20% de sus acciones en el fabricante japonés Mazda (reduciendo su participación al 13%), para conseguir liquidez de corto plazo, por el que espera obtener alrededor de US$ 538 millones.
¿Qué ocurrirá con el sector automotriz estadounidense? Lo que se podría decir es que es demasiado grande como para caer y la experiencia del gobierno estadounidense con Lehman Brothers los hace conscientes acerca de las terribles consecuencias que puede tener para la economía estadounidense el colapso del sector.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

http://www.latinforme.com/articles/tres-grandes-problemas-para-eeuu-2/3730

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